Hoy he hecho una de las cosas que, de vez en cuando, hago: decir misa privada.
La he dicho totalmente solo. El templo, del siglo XVII, estaba con el portón cerrado con llave, nadie la podía interrumpir. La luz del crepúsculo se ha ido atenuando hasta que la única luz era la de los seis candelabros de bronce y el grueso cirio que iluminaba mi gran misal latino. Ese paso de la luz del día a la oscuridad, vivido desde el interior de una iglesia, es un espectáculo que difícilmente se puede expresar con palabras. Es toda una sinfonía de haces de luz que entran por los ventanales, haces que se mueven, claroscuros cambiantes y penumbras que avanzan. Y ocurre cada día.
He celebrado el rito de Pablo II con todas las reminiscencias medievales que mi imaginación me ha sugerido. Nunca he celebrado el anterior rito tridentino, me gusta más el del Vaticano II. Pero la misma patena y el cáliz parecían sacados de una misa merovingia. La antigüedad de la misma iglesia me retrotraía a siglos anteriores.
Vivir la misa con tanta lentitud, con tanta morosidad, que sirva de oración de la tarde, la misa como oración mental, deteniéndome a voluntad en cada línea que deseaba meditar. Haciendo una pausa antes de entrar en cada nueva cámara de la liturgia. Porque la misa es como un templo en el que vas penetrando, desde sus partes más exteriores hacia su sancta sanctorum. Desde fuera, cada vez más hacia dentro.
(Continuará mañana)
¿Y porque no celebra el rito tridentino en su parroquia como le ha pedido el Cardenal Castrillon?
¿Van a echar por fin a Jiménez Losantos, Pater? Lo de ayer, con el asunto del aborto, fue muy grave. Mercedor, incluso, de unas palabras por su parte, Pater Fortea, que nos ayuden a sobrellevar la pesada cruz que supone oír todas las mañanas, desde el alba hasta el ocaso, al perverso Federico y a sus acólitos radiofónicos. ¿Cree usted que cometemos pecado cuando escuchamos a Federico a las ocho de la mañana? Con más motivo, en ese caso, si lo hacemos a las seis ya que, oír a Losantos a esas intempestivas horas, podríamos considerarlo una especie de vicio, lo cual supondría un agravante a nuestro pecado. Lo dicho, mosén Fortea, unas palabras suyas de ánimo en estos momentos tan angustiosos sobre todo si, como es habitual en usted, lo que buscan es acabar con Jiménez Losantos en la COPE, serían de agradecer entre el nutrido grupo de seguidores de Jiménez Losantos que precisamos esa fuerza para librarnos del yugo losantiano. ¡Ánimo! ¡Y que la Fuerza le acompañe!
Esos momentos son los que tiene que prodigar y compartir, porque esa es la auténtica comunidad, siempre lógicamente que el ritual sólo sea un instrumento y una expresión sentida de la fe. Cuando alguien hace las cosas con fe, con sentimiento, y creyendo en lo que está haciendo, se contagia al espectador como un reguero de pólvora. Si así actuase tendría la iglesia llena, se lo aseguro. Y si luego en la calle fuese hermano de sus hermanos, sería el hermano Fortea, el Pastor tocadopor el dedo de Dios.
leyendo su post me ha dado cochina envidia que lujo, que hermoso, maravilloso de gracias a Dios teminé leyendo y llorando saludos
Luis Fernando Perez Bustamante le felicita en el último post de Obispos y política... ¡quién lo iba a decir de alguien tan cercano a Libertad Digital y por tanto, a Federico!
Supongo que habrá rogado a Dios por la desatanización de la COPE.
PADRE FORTEA ¿ EL RITO TRIDENTINO NO ESTA PROHIBIDO? CONTESTEME EN EL PROXIMO POST POR FAVOR
Pues en este caso, Felipe, te lo impide que el portón estaba cerrado con llave...
Mi querido y admirado padre Fortea parece mentira que sea usted tan egoista con sus fieles al no poder invitarnos a tan extraordinario momento,me encanta que describa ese momento tan hermoso de la forma que vd. lo ha echo pues no estamos acostumbrados en los dias en que vivimos a estar tan despiertos como para observar tantas maravillas dentro de una Iglesia y yo digo padre Fortea ¿que nos los impide?.
Miércoles, 8 de octubre
Padre Fortea
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.
José María Rodanés Martínez
Ricardo Próspero Morales
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Asoc. Humanismo sin Credos
Pedro Tarquis
Fidel Mateos Rodríguez
Carlos Corral
Francisco Margallo
Julián Moreno Mestre
JC Rodríguez, A Eisman
Jaime Vázquez Allegue
ADIÓS AYER
Jordi Llisterri i Boix