El rey blanco, al final de la partida, sabe que no puede ganar. La sabiduría consiste en saberlo al comienzo de la contienda.
La batalla podrá ser grandiosa, las combinaciones memorables, vivirá momentos de emoción, por más tiempo o menos, se sentirá el rey del mundo. Pero, al final, su cadáver caerá sobre la cuadrícula. Su corona rodará por el frío mármol del tablero y ya no volverá a moverse. Habrá más partidas, pero ya no serán la suya.
La caja será el lugar común de peones y alfiles. Allí yacerá en medio del caos. El orden del tablero con cada ficha en su posición, dará lugar, tras la batalla de la vida, al caos. En realidad, aunque en cada momento persiguió a un peón, a un caballo escurridizo, a una ficha en concreto, en realidad era una lucha entre el orden y el caos.
La caja-cementerio, maravilloso contrapunto al tablero imperio del orden. Esa caja es el lugar donde el ser y no ser se amalgaman, se combinan, formando una nueva realidad donde ser o no ser ya es indiferente.
Ciertamente, en ese lugar del cosmos, lugar tan extenso como la tierra misma, el cuerpo del arzobispo y el del alcohólico del 5ºA, se irán disolviendo en el no ser. Allí, en la caja, cada ficha tendrá su caja, da lo mismo haber sabido mucho que poco.
Entonces, lo único que importará, será el grito final de la ficha antes de ser retirada. Ese clamor de la ficha hacia el Ser pidiendo ser rescatado del no ser. Lo que ocurre más allá del tablero es el Misterio por antonomasia, el Gran Misterio. El Ser creó el Gran Misterio y nosotros estamos sujetos a las reglas de este gran juego que se juega desde el principio de la Humanidad.
Ciertamente, si pensásemos con más frecuencia en ese grito final de ficha retirada, cambiaríamos mucho la perspectiva de muchas cosas.
Yo no veo ni misterio ni ser. Sólo unas barbaridades que deberían pasar a la historia y al olvido, como la Inquisición, el Derecho Canónico o las Cruzadas
Sábado, 26 de julio
Padre Fortea
Alfonso Saborido Salado
Ricardo Próspero Morales
Julián Moreno Mestre
Francisco Margallo
José María Rodanés Martínez
Daniel Salsamendi
Rodrigo del Pozo Fernández
Francisco Baena Calvo
Vicente Haya
Pedro Tarquis
Asoc. Humanismo sin Credos
Jaime Vázquez Allegue
Sor Gemma Morató
Julio Enrique Parada Contreras
Ana Bou