Blog del Padre Fortea

Estética Sacra: unas consideraciones (IV)

30.05.12 | 19:30. Archivado en Con clave


La experimentación de las formas fue la razón que llevó, después (en la segunda mitad del XVI) a lo barroco. Era algo nuevo, refrescante, innovador. De nuevo, hay que decir que lo barroco no era un mal arte. Incluso me recuerda mucho a algunos templos hindúes con su propio horror vacui y su propio barroquismo en estilo nativo. Recuerdo la sorpresa que me causó encontrar en la biblioteca de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Navarra, un libro que se titulaba: El arte barroco en la Antigüedad Clásica. Un libro fascinante. La obra demostraba, y lo hacía fehacientemente, que el arte barroco había estado presente en el arte clásico, aunque no predominara.
Por eso hay que evitar descalificar al arte barroco, porque siempre ha existido en mayor o menor medida. Y porque unas veces gusta la sobriedad y otras gusta lo contrario. Dicho lo cual, anotaré que yo abomino el arte barroco. Para mí cae en lo redundante, en lo hiperbólico. Recargado y artificioso, se trata de un arte decorativo. Da impresión de vida, eso sí.
Y así llegamos a los últimos decenios del siglo XVII: el periodo neoclásico. Ciertamente, una decadencia. Pero, de nuevo, no se puede evitar la experimentación con las formas. De nuevo, la combinación en la estética anterior había llegado a un cierto cansancio. Eso ocurre en arquitectura, como en pintura y música. En el neoclasicismo, la iglesia se transforma en una sala cualquiera. De la gran idea de templo, de misterio, hemos caído, al final, en un salón
En estos edificios sacros en vano buscaremos esa simbiosis magistral que se dio en el románico entre el contenido de la fe y su expresión en frescos, capiteles, tímpanos y otros muchos de sus admirables elementos. El neoclasicismo es poco admirable, es frío, correcto, eso es todo.
El muro ya no será un grandioso libro de imágenes, será un simple muro. Y ya no de fuerte y noble piedra, sino de ladrillo cubierto de yeso y pintado encima de un modo anodino. Los muros neoclásicos, sin nada sobre ellos, dan impresión de ser algo insípido. ¿Pero qué pones encima? Normalmente, les dio por poner cuadros. Sus paredes ofrecen excusa para la acumulación. Frescos o lienzos, estucos, frisos y más frisos: ya no se ve un programa, ya no se tiene una impresión de unidad.
El Renacimiento tenía algo de paganizante, el neoclasicismo también. Pero si el Renacimiento al menos tenía el gracejo de los pecados eclesiásticos de sus mecenas, cosa que se percibe en las obras encargadas, en el neoclasicismo sólo percibimos el orgullo científico de su época. Las obras neoclásicas tienen un algo de pedantería decimonónica. 


Estética Sacra, unas consideraciones (III)

29.05.12 | 19:34. Archivado en Con clave

Las noticias vaticanas me interrumpieron la serie de posts sobre los templos. Hoy recomienzo. Si alguien quiere retomar el hilo, puede echarle una hojeada a los post anteriores.
En el arte bizantino, el alma se recoge en oración. En el arte gótico, el alma se eleva. El concepto de Trono de Dios rodeado de una gran liturgia, se alcanzará de forma más consumada en la Europa Occidental. En parte, también, porque el mundo que construyó los espacios sacros de oriente, se derrumbó.

Los italianos nunca entendieron esta estética de bárbaros venidos de tierras heladas. Los italianos se aferraron orgullosos a su horizontalidad, al equilibrio de la herencia recibida. Su gótico siempre es falso, no entusiasma.
Por eso, los autores de este gótico impuro se arrojaron con pasión a la estética renacentista como algo propio. El arte renacentista es un gran arte, por supuesto, pero es un arte que pierde su carácter conceptual, se torna más simple. El oscuro y laberíntico mundo estético del mundo feudal, será sustituido por guirnaldas, flores, escudos y mucha anatomía. Pierde espiritualidad, pierde abstracción.
Pero no podemos ser duros con ellos. El arte renacentista no es un mal arte. Al contrario, es formidable. El problema era que el anterior era mejor. ¿Por qué se abandonó lo óptimo por lo bueno? La respuesta es ésta: experimentación de las formas. Llega un momento en que se agotan las posibilidades que una estética ofrece. Se alcanza un momento en que las combinaciones posibles ya han sido bastante trilladas una y otra vez, y los artistas y el pueblo anhelan algo nuevo.


Orlandi, Amorth, el Vaticano, su gendarmería: ingredientes para la fantasía popular (II)

28.05.12 | 21:46. Archivado en Con clave


(Sigue del post de ayer) Hay gente que gusta mucho los complots. A mí en el cine también. Pero en la vida real, llevar a cabo un complot no es posible. ¿Por qué? Porque la gente se va mucho de la lengua. Si las grandes conjuras se pudieran llevar a cabo con dos personas involucradas, pues sí. Pero en cuanto un plan medianamente decente involucra a más de una decena de personas, ya la hemos liado.
Basta que un papel lleve un membrete que diga secreto, para que ese membrete sea como un reclamo, como una incitación: me puedes guardar un secreto, puedo confiarte algo, no debería decirte nada, no puedo hablar, y cosas así. Sobre todo si el membrete es rojo, todavía incita más a irlo propagando de uno en uno en las sobremesas de la cena.
No, en la vida real hay poco complot, pocas intrigas, estamos muy ayunos de maquinaciones que valgan un poco la pena. La única conjura que sí que existe es la conjura de los necios. Pero esa se da cuerda a sí misma. Es increíble la capacidad que tienen los necios para ponerse de acuerdo en ir dando golpes en una dirección. Pero ése es otro tema. Otro tema, sí, aunque en un post (que no es un tratado) tenemos pleno permiso (dado por Blogger) para ir tocando todos los temas siguiendo el ritmo de nuestro libre albedrío.
Pero retornando al asunto inicial, no, no creo que haya nada de lo que dice el Padre Amorth en el Vaticano. Lo cierto es que hace tiempo comencé defendiendo al Colegio Cardenalicio, y ahora me encuentro defendiendo a la Gendarmería Pontificia. Mañana puede que haya inconfesables y escandalosas declaraciones sobre los cocineros del Vaticano, y ahí estaré yo para dejar su buen nombre a salvo. Sobre todo si las acusaciones parten tan solo de lo que haya dicho algún demonio en algún exorcismo.


Orlandi, Amorth, el Vaticano, su gendarmería: ingredientes para la fantasía popular

27.05.12 | 16:17. Archivado en Con clave

Está bien esto de las declaraciones del Padre Amorth sobre el Vaticano y las orgías. Son este tipo de titulares los que dan un cierto sabor a las webs de noticias. Sin cosas así, todo sería crisis, bolsa, más crisis, encuentros de jefes de estado, y alguna ballena varada.
Por supuesto que el Padre Amorth, de nuevo, no cuenta con más información que aquello que le puedan decir los demonios en algún exorcismo. Es lógico suponer eso, pues si tuviera información concreta proveniente de otra fuente, no es en un periódico donde debería confiarla.
No hace falta decir que los exorcistas no deben caer en la costumbre de ir preguntando cosas ocultas a los demonios. El sentido común marca qué se debe preguntar y en qué medida y sobre qué temas. Además de que todo lo que digan debe ser tomado a beneficio de inventario. Si lo que dicen es útil, sirve y beneficia para el exorcismo, bien. Si no, se prescinde de lo escuchado enteramente. (Me gusta esta expresión de a beneficio de inventario, siempre da mucho empaque. Observo que casi nadie suele saber de qué trata la dichosa expresión. Yo me he leído varios artículos sobre su significado, antes de usarla.) 
Pero dejando la expresión y volviendo al tema del principio, ya se está volviendo un clásico el que yo salga en defensa del buen nombre de todos aquellos que trabajan o pululan por las lindes vaticanas. Os aseguro que no estoy en nómina, que nadie me da las gracias y que, por el contrario, alguien puede pensar que estoy metido en algún complot secreto: ¿a quién servirá el misterioso autor de El Blog del Padre Fortea para defender tanto al Vaticano? ¿Será de verdad él el autor? ¿No será un autor colectivo creado bajo esa marca para defender los oscuros intereses de una institución sobre la que ya nos advirtió tan eruditamente El Código da Vinci?
Mañana seguiré hablando de este tema. Esto sólo ha sido un avance. Y quizá hasta hable del camarero del Papa. La foto no tiene que ver del todo con el tema. Pero es que me dijo una persona que no le gustaba lo que escribía para nada, pero que todos los días sin falta entraba en mi blog por las fotos.


Estética sacra, unas consideraciones II

26.05.12 | 22:06. Archivado en Con clave


El arte bizantino y el prerrománico, aun coincidiendo en el tiempo, son distintos. Hay dos mundos detrás de ellos. Incluso el románico es más primitivo, más conceptual, más abstracto. El románico me lleva a pensar en obispos descendientes de aquellas tribus venidas del septentrión. En obispos poco espirituales, pero transmisores de un poder sagrado. Me lleva a pensar en los reinos de pequeños monasterios y rudos campesinos.
El templo bizantino me trae imágenes de una liturgia más elaborada, de una sociedad más refinada. El románico lo tengo asociado al frío. Lo bizantino, sin duda, estuvo unido a un mundo más parecido al Imperio Romano. Lo humano está mucho más presente en el románico. En el templo bizantino sólo hay lugar para lo teológico.
El románico, sin palabras, nos habla de un derrumbamiento, de un hundimiento, de una verdadera oscuridad de un mundo. Sus templos pesados son fortalezas de la religión. En el románico, la piedra aparece en toda su rotundidad casi natural. Desde la época clásica, la piedra había sido modelada, la piedra se había hecho forma. En el prerrománico y después, el templo tiene laderas de peña. No es un elemento añadido al paisaje, es parte de la naturaleza.
El gótico es la eclosión del románico generando líneas ya fuera de esas peñas. El gótico es la genial locura del románico, su exceso. El gótico es una fantasía románica ascensional. Es como si las líneas se volvieran más puras y se multiplicaran. Esencialmente duró dos siglos, pero lo invadió todo como una primavera de alegría.La catedral gótica tiene algo de summa, de tratado de teología, es una construcción escolástica. Siempre que pienso en la Iglesia Universal, pienso en una gran catedral de esta época. 


Estética Sacra, unas consideraciones I

25.05.12 | 23:31. Archivado en Con clave


Me gustaría decir algo sobre los templos y su estética a lo largo de la Historia. No va a ser una explicación de los estilos. Doy por supuesto que ya todo eso se conoce. Se trata de una serie de consideraciones personalísimas, para que el que ya sabe.
Las catedrales son magníficas, ¿pero quién no hubiera deseado estar en una domus ecclesiae con alguno de los Apóstoles? O incluso con alguno de los presbíteros de las primeras generaciones de cristianos. Los templos que vendrían después serían impresionantes, pero nada es comparable a aquel momento en que se podía escuchar la Buena Nueva directamente de los labios de los primeros. Todo era familiar. Por eso el templo era una casa. ¿Cómo serían las eucaristías del siglo II? Sólo nos queda tener envidia de aquellos privilegiados.
Después vendría el templo como basílica romana, majestuosa en su luminosidad. Sencilla pero llena de nobleza y equilibrio. Un espacio perfecto, sencillamente perfecto, para llevar a cabo los ritos sagrados del cristianismo.En oriente, le sucedería el estilo bizantino con sus reflejos de oro y sus mosaicos, creando un pedazo de Cielo sobre la tierra. El templo bizantino crea un microcosmos de una atmósfera densa.
En Occidente amanecería (¿o es un ocaso?) el grandioso prerománico y el románico. El templo se volvió un lugar mucho más misterioso, un lugar oscuro. Un espacio donde encontrarse con el Misterio. Me resulta difícil desligar esos espacios sacros de los pueblos celtas con sus tradiciones y su mentalidad. Me resulta difícil no imaginar esos lugares de culto, sin rodearlos de verdes prados, bosques y pueblos germánicos con su propia historia de sagas y vida en la naturaleza.


Hoy un post sobre los reyes europeos de parte de mí, un escéptico respetuoso de la institución, un escéptico a favor de su existencia

24.05.12 | 20:55. Archivado en Con clave

En estos tiempos de crisis son no pocos los radicales que levantan su voz contra la monarquía. Yo no, al contrario: que existan. Me fijo en la belleza de las cuatro fotos que he colocado hoy. Sabéis que no soy monárquico, pero reconozco la fuerza de los símbolos y la belleza de la que están dotados. 

Cierto que me parece lamentable que la Casa Real española no haya aceptado ninguna reducción en su presupuesto. Al menos, ¡al menos!, deberían aceptado (y con gusto) la misma reducción que todos los ministerios. Pero el rey ha dicho que no. Esto es un hecho, lo demás son discursos.

Afortunadamente los reyes están totalmente desprovistos de poder constitucional. Pero deberían salirnos más baratos.
Reconozco que en todos esos actos protocolarios de tipo monárquico hay una especie de anhelo de la sacralidad, de la cual no están investidos de ninguna manera. En esas ceremonias inglesas hay una especie de atisbo de la liturgia. Y es que el ser humano tiende a sacralizar lo que es meramente humano. Aun así, mientras esas ceremonias se mantengan dentro de lo teológicamente sano, no hay nada que reparar. Pero es fácil que los que creen en la monarquía (yo no), tiendan a traspasar la raya, tiendan a ver en los reyes lo que no hay.
Para mí sólo hay un Rey, un único Rey, que se merece todas las ceremonias, vestiduras y pompa posible. Jesucristo, el Hijo de Dios, es el único Rey Verdadero. El resto, son pobres humanos apenas con algo de influencia en las naciones sobre las que, en teoría, reinan. Las ceremonias en honor de esos humanos de realeza hereditaria son como la ópera, cartón piedra. Y no seré yo el que diga que desaparezcan, al contrario. Que existan como mero símbolo desprovisto de poder real, que existan en su magnífica y vistosa vacuidad.
Para mí un obispo, cualquier obispo, es mucho más grande que cualquier rey presente o pasado. Por eso en las vestiduras del obispo (tanto las clericales como las litúrgicas) veo la expresión simbólica de la sacralidad de su persona. Esas vestiduras son expresión de realidades grandiosas. Mientras que en los reyes actuales, siempre queda el sabor de la deliciosa contradicción que encarnan sus símbolos de poder.


Armadura para un centauro

23.05.12 | 21:31. Archivado en Con clave

Manifestaciones, huelgas, protestas. Piden derechos, pero en realidad piden dinero. El problema es que no hay dinero. Fin de la cuestión. De hecho han gastado incluso lo que no había.
Todos estamos de acuerdo con el Cardenal Marx de que el modo de luchar contra la crisis no es implantar los estándares chinos en Europa. Pero también deberíamos escuchar a los economistas (a los auténticos expertos) que, todos a una, nos recuerdan que la raíz del desempleo en España está en la formidable acumulación de derechos sociales.
¿Cuál es la solución? Sencillísima: el sentido común. El sentido común aplicado por expertos.
Mientras tanto, nosotros, las pequeñas hormigas que caminamos entre los grandes mamíferos, tenemos pequeños problemas, pequeños gozos. Anda que no me causa gozo ver correr el agua por el desague de la cocina, después de años de semiatasco y todos los remedios posibles probados. En la gastronomía no voy a negar que también encuentro ciertos deleites. Reconozco que me he convertido en un buen cocinero. Sí, lo admito. Con rubor, pero es así.
Otro placer es el mero hecho de la primavera. Época que tiene algo de resurgir. Es como si la vida floreciese. La luz, los pájaros, el polen (no soy alérgico) y todo el hecho de estar en casa, durante todo el verano. Y mi misa privada (algunos días) en el convento de las carmelitas.
La vida tiene sus alegrías, ciertamente. El mero hecho de existir ya es una buena razón para dar gracias al Creador cada día. Si lograra perder un par de kilos, mi dicha ya sería total.


Hoy, cosas sueltas, casi apuntes deslabazados

22.05.12 | 23:12. Archivado en Con clave

Como este blog lo leen muchos sacerdotes, me gustaría (de nuevo) dar algunos consejos prácticos. En los obispados se guarda un elenco de los sacerdotes diocesanos con sus datos de contacto: el teléfono, la dirección postal, etc. Pero sería muy útil que en la ficha de cada sacerdote se añadiera el teléfono de los padres y alguno de sus hermanos. La razón es que si sucede un accidente, a veces puede no ser fácil enterarse de dónde viven sus padres o familiares directos. Con ese dato sería muy rápido y sencillo poder advertir a la familia.
Por la misma razón, sería muy útil que en la ficha de cada parroquia estuvieran los datos de la sacristana. Puede darse el caso de una repentina enfermedad del sacerdote, y tener que contactar urgentemente con la sacristana, al menos para comunicarlo a los feligreses. Casi siempre, en caso de enfermedad, lo podrá hacer el párroco. Pero habrá casos en que no esté en facultad de hacerlo.
Es muy útil que la agenda de la parroquia esté duplicada. Una sola agenda puede perderse o ser sustraída, esto último ya pasó en una iglesia. Si los datos no están duplicados, no se pueden volver a averiguar fechas, teléfonos y horarios. Y es bueno que la segunda agenda esté en posesión de la sacristana o alguien encargado de custodiar los compromisos parroquiales.
Vuelvo a insistir en lo que ya dije en otro post acerca del Elenco Universal del Clero. Facilísimo de crear y de mantener actualizado si se hace como expliqué.
http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2011/10/hoy-una-sugerencia-seria.html
En menos de tres meses podría estar operativo. Hoy día se podría comprobar, al momento, desde el teléfono móvil sin dificultad, quien es presbítero y cuál es su status canónico. Con ese elenco nunca hubiera sucedido lo del falso sacerdote de Sevilla.
Ah, la foto de arriba es de los maceros que rodeaban al Romano Pontífice hasta más allá de mediados del siglo XX, en que fueron suprimidos. Ay, ¡esos años de los Beatles!


En la foto estoy regresando de la misa dominical en Morata de Tajuña

21.05.12 | 15:09. Archivado en Con clave


Hoy he ido a renovar mi documento nacional de identidad. He estado esperando a que me atendieran, leyendo La Historia Continúa de Georges Duby, uno de los mejores historiadores franceses de la Edad Media, ya fallecido. El libro es una especie de breve autobiografía. Un libro muy interesante porque se trata de una biografía de su vida profesional en la que no trata nada de su vida personal. Sus hojas son una especie de hacer balance de su vida como historiador. Y como estoy llegando ya a las últimas páginas de este breve libro, me he encontrado con este párrafo trascribo:
Con la edad, entramos sin darnos cuenta en esos espacios fríos, solemnes, en los que se coloca a los ancianos ordenados, embalsamados con sus distinciones, en los que cargados de plumeros, espadas y condecoraciones, son los principales figurantes de las liturgias del poder intelectual. Su función principal no es actuar. Lo que cortésmente llamamos sabiduría no es en realidad otra cosa que la decadencia de la actividad creadora.
Hay una grandeza intelectual en darse cuenta de esta gran verdad. El momento en que un intelectual es creador, los años en que se está inmerso en una tormenta creativa, es la época de la vida en que esa persona es poco conocida. Cuando llegan los homenajes, las distinciones, los premios, es la señal indudable de que ese tiempo primaveral ha pasado.
Yo, echando la vista hacia atrás, reconozco que mi gran época creadora no duró más allá de unos cinco años. Después he podido dedicar muchísimo menos tiempo a la escritura. Mi tesis doctoral no pasa de ser un faraónico trabajo teológico, no una verdadera y genuina creación.
Aunque siempre tengo la esperanza de que en los próximos años, o en lo que me queda de vida, podré escribir ese libro que será la quintaesencia de una vida dedicada a la escritura. Un libro en el que decantaré todo sin el ímpetu de la juventud. Un libro en el que ya no busque para nada la cantidad, sino el detalle. Pero me llevo diciendo eso mucho tiempo. Aun así, se trata de una esperanza a la que me aferro.
Cuando en la pantalla apareció el número D-045, supe que me había llegado el momento de acercarme a la hilera de mesas y buscar la nº 8 que aparecía también en la pantalla. Con el que me renovó el DNI charlé amigablemente, a pesar de ser un desconocido. Mientras él tecleaba, le aconsejé que su hijo (en el paro) se marchase a un país con una economía emergente: dígale que se vaya a China, por ejemplo.


Canto a las sacristanas

20.05.12 | 22:52. Archivado en Con clave


La foto me muestra sentado en la sede de la iglesia parroquial de Morata de Tajuña. Este fin de semana y el anterior he estado sustituyendo en esa localidad, cuyo párroco (nuestro querido ecónomo) está convaleciente de una delicada operación. Desde aquí quiero, una vez más, hacer un homenaje a las sacristanas, esas señoras que son las fieles guardianas de las iglesias, las que organizan todo para que todo esté dispuesto para cuando llega un sacerdote a celebrar misa, las que se encargan de que la iglesia sea mantenida en perfecto estado.
Normalmente, Dios suele poner una de estas señoras en cada parroquia por pequeña que sea, aunque sólo cuente con unos pocos cientos de habitantes. Gracias a ellas, a su esfuerzo generoso, los templos se mantienen esté enfermo el párroco o suceda lo que suceda. Pase lo que pase, cada sacristana permanece inseparable a su iglesia, cumplidora de sus deberes.
Jesús entregó las llaves a San Pedro, esas llaves representan la autoridad, el poder, la administración. Los Apóstoles recibieron el poder de atar y desatar. Ellos entregaron sus llaves a sus sucesores. Y cada obispo entrega la llave de la iglesia al párroco en el rito de toma de posesión de su nueva parroquia. Pero las sacristanas, a su vez, han recibido también la llave de la parroquia. Y eso es más que una realidad, es todo un símbolo. En ausencia del párroco (en caso de párrocos enfermos, esa ausencia puede ser de meses), estas señoras son las que administran, mantienen y preservan. Ellas tienen la llave. Todos los colaboradores de la parroquia tienen voz y arriman el hombro. Pero ellas son las que tienen la llave, todo un símbolo de la confianza de la que son depositarias.
Desde este blog mi homenaje a la callada labor de la sacristana de Morata de Tajuña, a la de Anchuelo, a la de Alalpardo, Camarma, y a las de tantos y tantos lugares. Aquí en la tierra su labor no es muy tenida en cuenta, pero en el Cielo ellas serán premiadas por Aquél de cuya casa fueron excelentes guardianas.


Hoy un post bondadoso

18.05.12 | 22:48. Archivado en Con clave

La imagen de hoy es un cuadro del siglo XV, concretamente de Stefan Lochner. Os confieso que no conocía a este pintor alemán gótico. Ha sido todo un descubrimiento para mí. Fijaos la delicadeza con que pinta a los niños. Fijaos que impresionante es el retablito que hay detrás de la Virgen. Una cosa deliciosa. 
Y lo genial que es que no le haya colocado fondo al cuadro. Eso le da un aire casi atemporal, como si lo que le interesase fuese el concepto, el misterio representado, como si quisiera que nos centrásemos en el hecho de esa adoración por parte de Simón, la adoración y el reconocimiento profético.
Yo me acuerdo de Simeón en cada misa, no exagero. Pues pienso que puedo tomar en mis manos a Jesús, lo mismo que lo hizo él. Si celebro misa privada, suelo rezar mentalmente el Nunc Dimitis en el momento en que tengo el Cuerpo y la Sangre de Cristo levantadas simultáneamente sobre el altar. Me siento como Simeón en el Templo tomando en sus brazos al Niño.
Post Data: Leyendo el post de hoy, me convenzo de que si no me cobran el IBI puedo llegar a ser una persona de lo más bondadosa.


Jueves, 31 de mayo

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  • Padre Fortea Padre Fortea

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