Blog del Padre Fortea

Hay que reconocer que Rowan Williams tenía clase. En momentos como éste, no me gustaría hacer comparaciones.

18.04.14 | 19:47. Archivado en Con clave


Leí ayer un artículo de un ex sacerdote, Antonio Aradillas, que contaba que un compañero suyo, un cura-obrero de los años 70, estuvo hablando con su obispo y éste le pidió que le enseñará las manos. Y que, al ver lo encallecidas que estaban por el trabajo, le dijo que con unas manos así no podría celebrar misa.
Gracias, Antonio, por el relato. Realmente, te lo agradezco. Hay pocas cosas que nos alegren tanto la jornada como este tipo de relatos de ciencia-ficción eclesial. La carcajada mía fue estruendosa, casi sansónica.
Vamos a ver, vamos a ver. No dudo, querido Antonio, que alguno te haya contado esa historieta. Pero en los años 70 y 80 era más fácil que el obispo (o el mismo cura-obrero) hubiera sufrido un éxtasis, una abducción extraterrestre, una bilocación, o lo que sea, que no que le sucediera un episodio como el que relatas.
El imaginario progresista eclesial setentero, está poblado de ese tipo de obispos-inquisidores al estilo de la mejor tradición hispano-cinematográfica de los años de las mejores subvenciones del Departamento de Cultura del PSOE. Pero aunque en el cine y las series son muy frecuentes (casi imprescindibles), encontrarlos en los 70 y 80, era tan difícil como que el espantapájaros de Dorothy (en el Mago de Oz) encontrara su cerebro.

Querido Antonio, estoy completamente seguro de que te contaron esa historia en alguna cena de colegas. Pero su historicidad es incluso inferior que la El Caballo de Troya de Benitez. Pero tranquilo, de buena voluntad también vive el progresismo. 
Por favor, no dejes de contarnos historias como ésas. No sabes cuán felices haces las sobremesas de los tradicionalistas extremos nutriéndolas con risas, al contar episodios nacionales como esos. Sencillamente, queremos más.


La vida comienza cada día

17.04.14 | 22:52. Archivado en Con clave

Un día de mi vida. Jueves Santo. Al despertar, el día está fresco, nuevo, lleno de futuro. Todo vuelve a comenzar.
Mi trabajo en el hospital es agradabilísimo. Habitaciones, conocimientos de nuevas dolencias, rostros nuevos. Rostros optimistas, rostros vencidos, sonrisas amables, cuerpos que viven sus últimos pocos años. Yo sólo puedo visitarles, asomarme. Sus vidas son suyas.
Misa en el hospital. No me hizo mucha gracia celebrar allí un día tan señalado como éste. Pero, al final, me resultó indiferente. Tantas cosas en la vida acaban así.

Feliz, felicísima, comida con una familia de amigos mexicanos. Risas, temas serios. Deliciosa comida. Les enseño mi ciudad. Un hombre que vive y pasea por una bella ciudad, es un hombre rico. 


Un hombre providencial para un momento determinado

16.04.14 | 23:41. Archivado en Con clave


Lo que hace interesante para un literato, a la hora de emprender la escritura de la biografía de alguien, son los pliegues y repliegues de la psicología y el pensamiento del biografiado. Cuantas más zonas oscuras o grises, mucho mejor.
En el caso del Papa Francisco, cualquier buen observador de la psicología de los hombres se da cuenta de que su mente y su psicología son claras y sencillas. Se trata de una personalidad ajena de complicaciones internas. Él es lo que muestra. Lo que es, lo muestra.

Algo que me gusta mucho ver en las fotos y vídeos, es que él no se esfuerza en ocultar ni siquiera sus inseguridades, sus titubeos, su falta de certeza en algunos puntos acerca de cómo obrar. Eso no suele ser frecuente, incluso en alturas mucho menores. 

No hace falta decir que, desde que fue elegido, lo he sometido a un examen sin compasión, casi inquisitorial, de sus palabras y de su lenguaje corporal. Y lo que veo, me complace mucho. 


De verdad que no hay nada como el discurso políticamente correcto. Es tan bello.

15.04.14 | 22:15. Archivado en Con clave


La mentalidad progresista del marxismo reconvertido a ecologismo ha contagiado de buenismo a algunos clérigos. El programa de los más buenos que el pan se podría concretar en siete medidas. Siete medidas que no he copiado (aunque lo parezca) del programa de ningún partido concreto. Aunque varios tienen un programa muy parecido:
Primera medida. Si por decreto anulamos todas las deudas, ¡todo el mundo dejará de tener deudas! ¿Pero cómo esto no se le habrá ocurrido antes a alguien?
Segunda medida. He observado que a la gente le gusta tener dinero. Pues demos al manubrio de la máquina para hacer dinero. ¿Por qué no dar cinco millones de las antiguas pesetas a cada ciudadano? ¿Sería ilegal esa medida? ¿Acaso el gobierno no debe buscar el bienestar de los ciudadanos? ¿No es bello darle al manubrio y ver la cara de felicidad de los votantes?
Tercera medida. Es muy feo y fascista eso de no dejar entrar a la gente en un país. Mañana mismo hay que decir en el telediario que todo el mundo puede entrar en el país a quedarse. El que se opone a esto es una mala persona sin corazón. ¿Regulación? El que quiere regular es porque no tiene sentimientos.
Cuarta medida. Por eso, a partir de ahora, el país se regirá no con la cabeza, sino con los sentimientos.
Quinta medida. Ésta es para reactivar la economía: quitar a los ricos para dárselo a los pobres. Esta medida siempre ha probado ser muy incentivadora de la iniciativa privada. Yo la llamo la política de podar a los ricos, para que después crezcan las ramas con más vigor.
Sexta medida. Llama fascista a todo el que se oponga a este programa. El verdadero progresismo tiene que saber llamar a sus adversarios por su verdadero nombre. Encima si es una gorda con rulos y batín, con el pan bajo el brazo, la que grita FASCISTA a un honrado y sensato senador que entra a su coche, eso resulta muy convincente.

Séptima medida. Siempre que quieras que se hable de otra cosa en los telediarios, invéntate algún conflicto con la Iglesia. Quítale un par de catedrales. O diles que van a tener que pagar un impuesto por ayudar a los pobres. Impuesto de caridad, por ejemplo. O presenta un proyecto de ley por el que los obispos tendrán que hacer un juramento de buenos ciudadanos, o de respeto a la Constitución, o de acatamiento de la democracia. También les puedes obligar a pedir públicamente perdón por algo que ocurriera antes de que hayan nacido, o por la cruzada albigense, o por la caída del Imperio Romano. 


Cantad, pajarillos, cantad.

14.04.14 | 14:05. Archivado en Con clave


Escuchaba hoy la propuesta un jovencísimo profesor de una facultad de teología de Roma, de que el Papa Francisco declarase un año jubilar en el que se perdonasen las deudas.
Hay que dejar claro que, en el año jubilar, en el Antiguo Testamento, lo que se perdonaban no eran las deudas exactamente. Si no que se trataba de un mecanismo de retorno de las propiedades embargadas a sus dueños a causa de la pobreza. Mecanismo dispuesto por Dios para que las tierras no se concentrasen en pocas manos, creando grandes latifundios y dejando sin tierras al resto.
De hecho, en el mismo texto que regula el año jubilar, se deja claro que los terrenos se embargarán calculando su valor de acuerdo a los años que queden hasta el año jubilar (Lev 25, 13-16).
No resulta éste post el lugar adecuado para explicar largamente la naturaleza espiritual y económica del año jubilar. Pero quede claro que la economía del pueblo de Israel en la época del Levítico era una economía de transacciones agrarias y trueques ganaderos en la que ni siquiera corría moneda alguna.
Plantear que se realice una condonación universal de las deudas en nuestro entero sistema financiero, así, por decreto, resulta impracticable. Es el pensamiento de los antisistema: si nos perdonan las deudas a todos, ya nadie tendrá deudas.
Hace años (era más una moda de hace años), algunos eclesiásticos manifestaban enérgicamente y con entusiasmo que habría que perdonar la deuda exterior de algunos países del Tercer Mundo. Resultaba evidente que no pocos de esos países africanos y no africanos con deuda exterior, tenían gobiernos endémicamente corruptos. Ríos de oro habían sido prestados para el desarrollo de esos países, y esos ríos de oro se habían secado sin producir ningún desarrollo. Curiosamente, esos gobernantes gozaban de cuentas en Suiza tan astronómicas como esos áureos ríos desaparecidos en combate.
La solución de esos bondadosos eclesiásticos era perdonar la deuda. No importaba que los mismos gobernantes corruptos que habían provocado la pobreza siguieran en el poder. No importaban las cuentas en Suiza. No importaba nada. Sólo importaba el discurso políticamente correcto.

Desde luego el buenismo políticamente correcto de algunos clérigos llega a cotas de inutilidad difícilmente superables en los siglos por venir. Incluso entre los estadistas no creyentes, cuando se ha logrado algo es cuando ha llegado al poder alguien con una visión realista y pragmática del mundo, la economía y la sociedad. 
Pero a mí no me hagáis caso. Yo sólo soy un pobre fariseo inquisidor corrompido y, por eso mismo, amante de los esplendorosos fastos pontificales.


Domingo de Ramos

13.04.14 | 22:33. Archivado en Con clave


Hoy, Domingo de Ramos, tenía la mañana libre. Mi misa en el convento y la procesión las tenía por la tarde. Así que he ido al Palacio Episcopal para unirme a la procesión de mi obispo. Quería ir allí e imaginarme que realmente estaba en la entrada de Jesús en Jerusalén.
En realidad, me he unido en deseo. Porque la procesión era larguísima y no debo olvidar que mi hernia discal tiene sus derechos. Así que he estado en el comienzo de la procesión  y he esperado la procesión en la catedral, a que llegara. Sea dicho de paso, la foto que pongo no es de mi diócesis, ni estoy entre esos sacerdotes.
He podido hacer mucho tiempo de oración en la catedral, cerrada, vacía. Después, he estado confesando todo el tiempo que ha durado la misa del obispo. Ha sido una mañana muy provechosa para mi espíritu.

Post Data: Iba a escribir sobre el nacionalismo. Pero después he pensado: ¿y quién me manda meterme en estos líos? Y me he dicho: Escribe algo que no te comprometa. 


Nunca debemos perder la visión cristiana de las asuntos de este mundo

12.04.14 | 14:17. Archivado en Con clave


Antes de empezar, quiero dejar claro que no soy ni vasco, ni catalán. Sólo soy un pobre sacerdote  que quiere que todos se respeten y ayuden. Soy hijo de un padre castellano y una madre aragonesa que nunca tuvieron la menor inclinación nacionalista.

Sobre el tema del plebiscito acerca de la independencia de Cataluña, ya escribí hace casi cinco meses: 
http://blogdelpadrefortea.blogspot.com.es/2013/12/el-anuncio-del-plebiscito-acerca-de-la.html
Reafirmándome en lo que dije, quiero recordar a los que aman a España que es fácil faltar al amor al prójimo al hablar de este tema. Cada uno que piense lo que quiera, pero no insultemos al hermano, no nos enfurezcamos, no exacerbemos nuestras peores pasiones.
Tenemos que aceptar como un hecho el que millones de habitantes de esta península no se sienten españoles. Eso no es una hipótesis, ni una teoría, ni una falsedad. Se trata de un hecho. Y cuanto antes aceptemos ese hecho, más berrinches nos ahorraremos.
Yo hablo como pastor. Cada uno que defienda lo que considere que es más justo, pero sin enfadarse. Ningún buen cristiano puede decir, ni pensar: pues yo enviaría los tanques y pondría orden por la fuerza.
Ese pensamiento es pueril. Este tipo de cosas no se resuelven como en La Guerra de las Galaxias haciendo saltar por los aires la Estrella de la Muerte y ya todo está solucionado y pueden salir los créditos con una bella música.
Como sacerdote, en cuestiones opinables del mundo, aconsejo tratar de entender las posiciones del otro, de meternos en la mente del que no piensa como nosotros, y darnos cuenta de que es un ser humano, un hermano. Pase lo que pase, no caigamos en una escalada de odios, de soberbia y de desprecio.


Las fotos son de la procesión que he tenido hoy

11.04.14 | 23:43. Archivado en Con clave

Hoy hablando por teléfono con una persona, reflexionando sobre el Juicio Final, me he dado cuenta de que ese juicio tiene algo en lo que no había reflexionado suficientemente: es la constatación de quién tiene el poder en el Universo.
Es decir, mientras dure la Historia, el Bien y el Mal están mezclados. Cierto que el Mal se encuentra con límites, pero puede actuar. Los ángeles caídos se intentan convencer a sí mismos de las limitaciones que el Reino del Bien tiene sobre la tierra. Se intentan convencer de que hay dos reinos en pugna, dos reinos en pie de igualdad. Es la sensación de que los ángeles caídos pueden luchar con los ángeles buenos.

Mientras que en el Juicio Final quedará claro que no son dos reinos diferentes pero iguales, sino que Dios tiene pleno poder sobre el ser. El Bien y el Mal quedarán totalmente y definitivamente separados. El Mal quedará confinado a los seres infectados irreversiblemente con el mal. Mientras que el resto del ser será el reino de la libre acción del Bien.
La sensación de confinamiento será insoslayable en ese momento. No se podrá ya usar ningún subterfugio intelectual para tratar de eludir el hecho de que existe un muro, el Muro de la Separación. Invisible, inmaterial, pero una barrera que separará la libertad de acción de la incapacidad de obrar.
El Juicio Final supone, por tanto, una línea divisoria. La línea que marca el final de la posibilidad de obrar en los seres buenos. Será la línea evidente de la soberanía divina. Será la prueba patente de que el Diablo no era un ser en igualdad de condiciones con Aquél contra el que se oponía.
Tendrá que escuchar el silencioso reproche de sus seguidores que pensarán: Si tú eras tan poderoso, ¿por qué no puedes atravesar esta línea? Si tú eras tan poderoso, ¿por qué somos nosotros los recluidos y no al revés? Hablamos de la reclusión en la capacidad de obrar, los espíritus no ocupan lugar físico.

La respuesta del Rebelde indudablemente será que hay dos universos. El universo del interior de la prisión y el universo de fuera de la prisión. Y que ambos universos son simplemente diferentes, que sólo varían en sus dimensiones. Pero ni él mismo creerá su misma excusa.


Hoy varias fotos

10.04.14 | 23:19. Archivado en Con clave






La tormenta

09.04.14 | 22:24. Archivado en Con clave


Esta fotografía me parece estremecedora en su sencillez. Estática y, al mismo tiempo, conteniendo una tensión impresionante. La imagen expresa la calma antes de que comience la tormenta que penetra en la casa.
Es una escena de un realismo muy difícil de superar. Al mismo tiempo, tiene elementos que parecen futuristas, como el traje de algún policía de asalto. En los años 70, nunca pensamos que el futuro nos deparase esto en masa. ¿Hay algo más terrible que ser echado fuera de tu propia casa, que perder el último lugar donde te puedes refugiar?

Después de millones de años de evolución, después de tantas batallas de la Humanidad, tras tantas luchas, no hemos logrado asegurar ni siquiera una casa para cada familia.


Cultivando esa afición del 7º arte durante las cenas

08.04.14 | 22:10. Archivado en Con clave


No quería hacer un elogio de la película Juegos Secretos (Little Children), porque tiene algunas escenas subidas de tono. Ned Flanders me hizo prometer que no hablaría de la película. Pero, al final, no me resisto a decir bien claro que se trata de un ejercicio magistral del arte del buen hacer como director. Es muy difícil encontrar un trabajo con tanta clase. 
Sobre todo lo que llama la atención es la profundidad en el tratamiento de los personajes. La fotografía es impecable como en pocas películas. Pero eso no es nada frente a lo mucho que se dice en esa película con poca información. El arte de decir mucho con poco de un modo sobrio y elegante. Ah si los predicadores aprendiéramos de los buenos directores.

Estos días estaba viendo La Noche Americana de Truffaut. No dudo que el director francés fuera importantísimo, en su momento, como un renovador del cine. Sin duda, en su momento, fue uno de los mejores directores de esa generación. Pero, hoy día, su interés es meramente histórico. 
Juegos de Niños es superior en todos los aspectos a La Noche Americana. Desde hace años, eso sí, era yo un admirador de la banda sonora de la película de Truffaut. Música que he escuchado hasta la extenuación de la partitura. Pero, desgraciadamente para el francés, la banda sonora de Juegos de Niños es, por lo menos, tan buena, sino superior a la banda sonora de George de la Rue.


Perdone, pero si lo hago yo, entonces es legal

07.04.14 | 22:01. Archivado en Con clave


En mi pequeño paraíso socialista, valoramos mucho la familia. Por ejemplo, los ocho miembros del tribunal supremo son cuatro primos míos, mi hermana, dos sobrinos y mi suegra.
Aunque mi suegra ya no, la fusilé. Pero no fue por razones familiares. Puedo asegurar que se debió a que no estábamos en plena sintonía acerca de ciertas interpretaciones jurídicas. Lo familiar, insisto, no influyó.
Ahora la Justicia funciona inmejorablemente. Por ejemplo, el otro día salí a la calle con un revolver disparando a la gente con la que me cruzaba: los que veía en el parque, el cartero, un lechero. Los jueces aseguraron que yo estaba desarrollando una actividad lúdica sin intención de herir los sentimientos de nadie. Es el concepto de seguridad jurídica.
Después, un día, decidí acabar con el favoritismo en el Tribunal Supremo y también fusilé a los cuatro jueces que eran primos míos. Porque, señores, todavía me queda un poquito de dignidad.


Sábado, 19 de abril

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