Blog del Padre Fortea

La belleza

20.02.18 | 22:29. Archivado en Con clave

Ya acabé el libro del Caso de Marta. Os pido oraciones para que Dios me ilumine acerca de qué es lo mejor hacer con el libro. No había tenido en cuenta ciertas implicaciones? y no precisamente de tipo teológico. En fin, que el Señor me ilumine. Voy a esperar varias semanas para no precipitarme.
El momento en que uno acaba un libro y todavía no empieza otro es un momento maravilloso. Es como una tregua en una guerra.
Me he dedicado a hacer limpieza de libros en la estantería de mi salón de estar. Las baldas están todas ocupadas, así que un par de docenas de libros descansaban apoyados horizontalmente sobre los colocados verticalmente.
He empezado por los libros menos interesantes: hojeándolos, leyéndolos en diagonal. La caja para reciclar el papel los ha acogido con rapidez.
Para alguien que se dedica a escribir resulta bastante fácil distinguir entre una gran obra y una obra prescindible. Hay una diferencia cualitativa entre un libro que le ha llevado muchos años escribir a un autor, y los libros de otros autores que los producen como las gallinas. Hay autores muy prolíficos, cuya fecundidad tiene una relación proporcional a la calidad. Voy a dejar este tema antes de seguir tirando piedras sobre mi propio tejado.
Tengo libros amontonados sobre la mesa, esperando a mañana miércoles. El caso es que la librería ahora aparece más limpia, más ligera, más ordenada. Mañana me dedicaré a leer, tomar notas y tirar a la basura. Si entre ellos encuentro alguno que realmente valga la pena, lo dejaré para más adelante. Hay libros que pensaba leer en diagonal y los he leído desde la primera línea a la última. Por ejemplo, uno de Paul Schmidt de más de medio millar de páginas y que estoy firmemente decidido a leer por segunda vez. Pero libros así hay pocos.
La mayoría de los libros son obras prescindibles. Otros dejan una huella en la persona que dura toda la vida.
Ahora estoy casi decidido, después de varios días dedicado solo a leer, a retomar mi revisión de mi novela sobre san Pablo. Mi libro acabará en su primer viaje. Si lo continúo, todos los demás viajes serán descritos en una décima parte de la extensión de ese primer viaje. El primer viaje ya son 600 páginas a las que, sin duda, se añadirán casi 200 más.
Éste es un libro que me abruma. Se me han acumulado tal cantidad de artículos y libros para iluminar detalles y así completar este primer viaje que, a veces, pienso que necesitaría cuatro meses enteros exclusivamente dedicado a revisar esas 600 páginas. Mi libro sobre el infierno tendrá que esperar. Dígase lo mismo de la segunda parte de mi autobiografía, uno de los pocos libros míos (fuera de Summa Daemoniaca) que se ha vendido bien y se sigue vendiendo. En Biblioteca Forteniana ahora le he puesto el título original Entre los libros y los demonios, que fue el título con el que apareció en Paraguay, antes de que Planeta lo publicara con otro título.
Si publico la segunda parte de mi biografía, algún día, será como un queso gruyere: con innumerables agujeros debidos a la autocensura. Siempre he pensado que mi autobiografía debía tener tres volúmenes y un buen apéndice para después de muerto.
También puede pasar que me muera y el segundo volumen de mi autobiografía quede como un ente del mundo de los seres posibles. Y que no escriba mi libro sobre el infierno, sino que lo contemple desde mi largo purgatorio. Tengo una cierta esperanza en que pueda acabar la revisión del primer viaje de san Pablo. Incluso desearía continuar con vida para darle al enter y que podáis leer este post.  


Los reyes...

19.02.18 | 14:42. Archivado en Con clave


Este blog, como bien sabéis, va sin rumbo fijo. La mayor parte de las veces siguiendo solo la brújula de mis gustos y caprichos. Ahora bien, ayer se suscitó (sin ser ésa mi pretensión) la cuestión de las mujeres de Salomón.1 Reyes 11, 3 afirma que Salomón tuvo 700 esposas, princesas y 300 concubinas. 
Una posibilidad para salvar al rey sabio podría ser pensar que le llevaban a todas las mujeres más feas del reino, a aquellas que, ya por la edad, o por su gran fealdad, se habían quedado para vestir santos. Para que, al menos, viviendo al lado del palacio tuvieran ese honor de ser esposas del rey, se hicieran compañía entre ellas y vivieran bajo techo sin fastidiar a las esposas comportándose como otro tipo de suegras.
Esta posibilidad requiere una notable dosis de candidez. Indudablemente, no fue así. Ojalá hubiera sido así. Desgraciadamente, incluso David en Hebrón ya tenía seis mujeres. Parece más que razonable pensar que en Jerusalén se incrementó el número.
¿Qué me parece esto? Una aberración, como la esclavitud. La Palabra de Dios deja constancia de que esto sucedía, pero nunca se afirma que el Señor lo apruebe, ni siquiera una sola vez.
Pensad lo que era esta situación de sometimiento, incluso en un matrimonio monógamo, cuando tu marido era un maltratador desequilibrado que te pegaba todas las semanas, imaginando infidelidades. Te tenías que aguantar. Si te tocaba un perturbado, tu vida se convertía en un infierno. Pero nadie te defendería.
Una situación como la de Salomón es, sencillamente, aberrante. La mujer tratada como el ganado. Entregada por la familia como el que entrega una mercancía, buscando solo intereses del paterfamilias, sin importar lo que pensabas, sin importar que ya nunca tendrías tu propia familia, sin importar tu propia búsqueda del amor.
Veo con buenos ojos todo el proceso de liberación de la mujer. Aunque resulta indudable que algunas feministas de ahora son peores que los filisteos de la época de Sansón y, desde luego, más pesadas que la plaga de moscas de Egipto. Yo estoy a favor de la total igualdad entre hombres y mujeres. Pero no estoy a favor de que me den la murga todos los días, viendo esquemas patriarcales de dominación hasta en el modo y la dirección con el uno unta la mermelada sobre el pan.


Más cuestiones respecto al tema de ayer: las uniones homosexuales

18.02.18 | 21:12. Archivado en Con clave

Como no pocos lectores de pasado post habéis planteado muchas preguntas y cuestiones, os voy a dar mi punto de vista. Por ejemplo, Alfonso preguntaba una cuestión interesante:
Una pregunta, si en una de estas uniones de personas del mismo sexo la pareja renuncia a tener sexo, ¿sería posible bendecir eso?
La respuesta queda más clara con un ejemplo: Si una asociación de personas que quieren ayudarse mutuamente a vivir en castidad pidiera la bendición de un sacerdote, ¿podrían recibirla? La respuesta es sí. Sería una asociación legítima con un fin lícito.
Lo mismo podría decirse de una pareja que fuera como plantea Alfonso. Aunque tal pareja no formaría un matrimonio, sino algo parecido a una amistad con un gran cariño.
Hay que aclarar que cuando un individuo pide una bendición hay dos acepciones al mismo hecho. Una acepción es que bendecir algo es aprobarlo. Otra acepción es orar para que vengan bienes de lo alto sobre esa persona. Si un pecador pide la bendición, el sacerdote puede bendecirlo en su segunda acepción.
Ahora bien, si un pecador público, públicamente pidiera la bendición, debería evitarse que tal acción del sacerdote diese la impresión de que aprueba la conducta de esa persona. Si Hitler me pidiera (incluso en privado) la bendición, le diría que voy a orar por él, pero que no puedo bendecir ni sus ideas ni sus acciones.
Tampoco bendeciría a una logia masónica. Pero sí que oraría por un masón si me lo pidiese. Pero preferiría hacerlo en privado (por ejemplo, en la sacristía) si su adscripción fuera muy conocida, para no dar la impresión de que la masonería es compatible con el cristianismo.
Alfonso también planteaba la cuestión de las formas alternativas de convivencia humana. Vamos a ver, el amor esponsal (como ya dije en otro post) es solo de un tipo y solo puede ser de un tipo. Es una perfecta armonía de cuerpo y alma, es una unión perfecta y absoluta. Pon una segunda Julieta en medio de la pareja, y ese círculo perfecto deja de serlo. Cambia uno de sus elementos esenciales y ya no tenemos esa sintonía divina: tendremos algo más parecido a lo meramente corporal o tendremos algo más parecido a la amistad con cariño.
Esto no significa que las variantes (esencialmente diversas) del plan divino sean aberraciones monstruosas. La situación de Abraham con Sara y Agar no era perfecta, pero no era monstruosa. Tampoco era nada perfecta la situación de Salomón con infinidad de mujeres y concubinas: esa situación sí que me parece más cercana a lo monstruoso para esas mujeres tratadas como ganado. La situación de dos hombres en convivencia no es acorde a las enseñanzas bíblicas, no es acorde al plan de Dios respecto del sexo, pero tampoco es un crimen espantoso. Simplemente es una situación que trasgrede los mandatos que hemos recibido de Dios.
Pero de ninguna manera pienso que el Padre de todos y que ama a todos haga recaer castigos sobre una pareja homosexual que se quiere y se guarda fidelidad durante toda una vida. Esa pareja vivirá en sus vidas la existencia de la desarmonía que implica una unión que no entra en el perfecto y saludable plan divino respecto al sexo y el amor. Ellos vivirán las repercusiones de esa situación, pero estoy seguro de que Dios no añadirá castigos extrínsecos a los protagonistas de esa unión.


La santa Palabra de Dios

17.02.18 | 12:10. Archivado en Con clave

Se ha planteado en Alemania la cuestión de si un sacerdote puede bendecir una unión homosexual. He estado meditando esta cuestión desde la más abierta de las mentalidades, examinando, incluso, si había algún resquicio teológico por el que esto fuera posible. Pero no veo ninguna posibilidad para hacer tal cosa lícitamente.
Si un grupo de masones me pide venir a la Iglesia para asistir a un grupo semanal de lectura de la Biblia, les diría que sí. Pero si se me pide que bendiga su logia, la respuesta llena de caridad sería que no puedo hacerlo.
Se puede bendecir a los masones, a los homosexuales, a los comunistas: es decir, se puede bendecir a las personas. Pero no se puede bendecir ni a la logia ni a una unión ilícita ni a un partido contrario a la fe de la Iglesia.
Las personas homosexuales pueden ser bendecidas, incluso si viene una pareja a la sacristía. Pero lo que no se puede bendecir es la unión, porque aquí lo que está en juego es si creemos que la Palabra de Dios es infalible o no. Tampoco un hombre que está teniendo una relación adúltera con su secretaria puede venir al sacerdote a que les bendiga esa relación. Del sacerdote no podrá esperar una pareja adúltera ni que les bendiga ni que tranquilice su conciencia.
Cada vez son más claros los crujidos de la estructura que revelan que se va a producir un cisma en la Iglesia. Alemania, Austria, Suiza, los Países Bajos serán el epicentro. Precisamente por lo delicada de la situación con presiones desde fuera y desde dentro, es por lo que debemos estar unidos a la Sede Romana. Aunque veo inevitable que haya ovejas y pastores que se marchen del redil hacia un lado y otros hacia el opuesto.


Otra foto de Annie Leibovitz

16.02.18 | 14:38. Archivado en Con clave

He leído con atención vuestros comentarios al post de ayer. Me alegra que estéis de acuerdo con lo dije. (Siempre me gusta que la gente esté de acuerdo conmigo.) En apoyo de lo que escribí ayer podéis ver los vídeos del Patriarcado de Moscú o los de la diócesis ortodoxa de Estados Unidos (ROCO). Incluso el cardenal Burke (siempre tan progresista) tiene varias filmaciones de misas suyas que están muy magníficamente hechas, por ejemplo, la de la abadía de Overcreek (otro nido de progresistas y amorisletitiacienses).
No, no es que lo que dije ayer se puede hacer solo para el cine. Además, solo hay que ver cómo está organizado el canal del Patriarcado de Moscú y el del Vaticano. Pero no todo está perdido: por fin, por fin, se han decidido a poner fotos individualizadas en el icono de cada vídeo de Youtube. Durante años, hasta hace bien poco, han estado poniendo solo una foto fija de la Plaza de san Pedro. Han necesitado años para darse cuenta de algo que lo sabía hasta el último youtuber de un pueblo de Alabama.
Alguno en un despacho de Roma dirá que no sé de lo que hablo. Pero solo hay que comprobar una cosa: hay muchísimos vídeos del canal oficial del Vaticano que tienen bastantes menos visitas que mis sermones.
Bueno, con este post ya me conformaría algo pequeño y concreto. Por ejemplo, con que quitasen el espantoso logo de la televisión vaticana de todos los vídeos. Es feo, pero, al menos, es grande.
Desde este pequeño y humilde punto de [lo que fue] la Cristiandad, me atrevo a sugerir que echen un vistazo a la sobriedad y elegancia de los pequeños logos de la BBC o de la CNN. Claro que el Centro Televisivo Vaticano (horrible name) está por encima de los diseños mundanos.
Pero tranquilos, mis críticas al Vaticano no van más allá de sugerir cambios en el logo de su televisión o en su canal de Youtube o que quiten las horribles pantallas de plasma de su sala prensa. A ver si os pensáis que soy otro Lutero, habiéndome convertido en la centésima víctima de la conmemoración del centenario del que se consideró a sí mismo carro y auriga de Israel. No, no. No voy más allá de estas pequeñas cosas como la iluminación de las cámaras; el dogma no lo toco. 

Ni al dogma ni a los monseñores. Pues como decía nuestro antiguo profesor de religión en EGB a nuestros diez y once añitos: No hay confundir la libertad con el libertinaje. Eso sí, nunca nos explicó en qué consistía el libertinaje. 
Al menos eso, explica en detalle el libertinaje y la corrupción, hubiera atraído nuestra atención en unas clases que eran soporíferas en grado máximo. Aquel benemérito escolapio tenía la capacidad de adormecer a un rebaño entero de ovejas si lo hubiera intentado. Si mi fe hubiera dependido solo de sus interminables clases, ahora creería en Zeus y Afrodita.


Comentarios respecto a la misa papal del Miércoles de Ceniza

15.02.18 | 22:55. Archivado en Con clave

Cuando se lea este post, comprenderé por qué coloco esta foto de Annie Leibovitz al comienzo. Aquí se puede ver el vídeo de la misa papal de la imposición de la ceniza:
https://www.youtube.com/watch?v=NRoQkZBmUrQ
Me gustaría hacer unos comentarios, por si a alguien en el Vaticano le sirven. Uno ve el vídeo y, honestamente, deja frío. El que filmó la misa disponía de una impresionante basílica, de cardenales, obispos, de todo? pero el vídeo deja no transmite esas sensaciones que sí que son transmitidas en infinidad de películas. Aquí pongo dos ejemplos entre otros muchos que se podrían aportar:
https://www.youtube.com/watch?v=WnxJyEF4qLE
Resulta patente los pocos miles de visitas que tienen este tipo de vídeos vaticanos, frente a los cientos de miles de visitas de las que gozan este tipo de escenas ficticias de varias películas en Youtube. ¿Por qué? Primero de todo, el color. El Vaticano parece haberse especializado en filmar las ceremonias con el mismo color desvaído de David Linch en Doctor Zivhago o si tienen suficiente color, éste no aparece armonizado de forma adecuada. Este segundo problema es más complejo de explicar y no me voy a extender, entrando en cuestiones técnicas.
Segundo problema, la iluminación. Hasta una película de tercera división de Hollywood (no de la RAI) tiene una iluminación mejor que las ceremonias papales. Alguien dirá: ?¡Pero si la iluminación es buena!?. Desde luego que es abundante y más que abundante. Pero una es la iluminación para gozo y disfrute de los pocos miles de personas que están allí, y otra distinta es la iluminación para las cámaras. Hay que primar los millones que van a ver una ceremonia, frente a los que están allí físicamente. No es una cuestión de más luz o menos luz: hoy día se pueden hacer maravillas con la luz, cuando se filma con una cámara.
Último punto, hay que plantear las ceremonias desde un punto de vista compositivo cinematográfico. Hasta ahora, la ceremonia tiene lugar y las cámaras la filman. Esto debe cambiar: el proceso debe ser totalmente creativo, el director debe verse a sí mismo como un pintor que decide cómo componer una escena. El director, conociendo la ceremonia, debe tomar el mando de la situación a nivel artístico.
El director no va a cambiar el rito ni va a decidir la homilía ni va a decir al Papa qué debe hacer. Ahora bien, la filmación de cada ceremonia papal debería ser una obra de arte. Cada filmación podría ser única. Debería existir expectación en Youtube, con la gente preguntándose: ?¿Qué deleite nos ofrecerá este año tal director con la Misa de Gallo??.
Sé que lo que digo puede parecer excesivo. Pero recuerdo que hace muchos años, para una revista importante, un gran fotógrafo hizo una sola fotografía de mí. Sólo era el rostro. Estuvo, creo recordar, tres cuartos de hora. Hacía varias fotos, las miraba, las estudiaba, y cambiaba un poco, solamente un poco, la iluminación. Hacía otras fotos, las volvía a estudiar y, de nuevo, cambiaba mínimamente la iluminación. El resultado final fue formidable. Quedé impresionado. Sin duda, la mejor foto que me hayan hecho nunca. Tiene copyright y nunca la he podido poner en mi blog. Por otra parte, tampoco está en formato digital.
Recuerdo, para un documental noruego, la cantidad de veces que un director me hizo bajar una escalera de un parque. No las conté, pero fueron muchísimas. Cada vez que yo bajaba otra vez, él había hecho algún cambio por su parte. El resultado, evidentemente, fue cualitativamente distinto a cualquier otra filmación previa con otro director.
En una ceremonia papal, se graba un rito vivo, no una obra de teatro que se pueda repetir. Sé muy bien que no es como una película que se puede detener en cualquier momento. Pero hay una diferencia radical entre las sutilezas de un gran director grabando una escena que solo sucede una vez, y el modo ramplón, plano, tedioso con el que se siguen filmando esas ceremonias.


La catedral de Córdoba: cosas sueltas

14.02.18 | 14:01. Archivado en Con clave


Una de las razones por las que la catedral de Córdoba ha tenido tanto interés para mí ha sido algunos aspectos similares a mi Catedral de san Abán (véase el libro Templo Isidoriano).
Me ha gustado muchísimo la Capilla del Santísimo Sacramento: qué sagrario, qué pinturas, que genial colocación del tabernáculo en una pequeña cámara como si estuviera situado en un Sancta Sanctorum. Por si el marco fuera poco, encima, la custodia resulta difícil de superar en riqueza y belleza.
Criticaría la colocación de una pequeña imagen de plata (de una patrona) en un templete tan grande como es el del presbiterio. Ese templete se hizo pensando en colocar en su interior una magnífica cruz, al modo que vemos en tantas iglesias de Italia. Esa imagen de plata lleva allí mucho tiempo. Pero una decisión estéticamente desafortunada sigue siendo igual de desafortunada pase el tiempo que pase.
La cátedra de mármol blanco sigue siendo allí un elemento extraño, una desarmonía en medio de tanta belleza. Se podría dejar allí haciendo reformas en ella (al menos policromarla en algunas de sus partes), para que no desentone tanto.

Mi estancia allí se culminó con la gran concelebración presidida por el obispo. Era una misa por el alma del padre Mendizabal, que fue alguien con el que habló mucho don Demetrio antes de ser ordenado obispo. Resulta que, por pura casualidad, estuve en esa misa, habiendo sido yo el último o penúltimo sacerdote que le atendió en el hospital de Alcalá.
Hubo varias personas esos días que se me acercaron y me preguntaron si yo era el padre Fortea. El mismo que viste y calza, me gusta responder. 
Un trabajador de la catedral me reconoció y me saludó. Venga, hágame todas las preguntas que quiera sobre los demonios, le dije ahorrándole el esfuerzo de varias frases intermedias cordiales que, al fin y al cabo, iban a conducir al mismo punto final.


Mi viaje a Córdoba, a la impresionante Córdoba

13.02.18 | 15:22. Archivado en Con clave




Acabo de volver de un precioso, breve y encantador viaje a Córdoba. Como, cuando viajo, me quedo desconectado del blog, no he podido responder a una cuestión que me planteaban algunos lectores con toda razón: ¿Qué libro mío era Por la gracia de Dios? Bien, ha sido un error mío. Mi novela La tempestad de Dios, durante mucho tiempo, dudé si titularla del otro modo. De hecho, puse ese título en la primera página durante meses.
Córdoba me ha gustado mucho. Mi padre era muy amante de todo lo andaluz. Le gustaba todo de esa región: la música, el carácter de la gente, las romerías, los toros, todo. No me he cansado de caminar y caminar por las calles de una ciudad que, con toda razón, ha sido llamada la sultana de Andalucía.
Pero si sus calles han sido un lugar ideal para vivir y crecer durante siglos, para los niños que hayan tenido la suerte de nacer en un lugar tan agradable y tan humano, lo que más me ha gustado es, por supuesto, su catedral. La conocía por fotografías, pero con ninguna fotografía me había logrado hacer una verdadera idea de su increíble belleza.
Una persona que trabaja en la catedral me dijo ayer: Vaya, padre, sí que le ha gustado. Es la tercera vez que viene hoy. Era cierto. El primer día estuve una vez. El segundo día, tres veces. Y el tercer día, una vez.
Si de mí hubiera dependido, jamás hubiera construido una catedral dentro de la mezquita: soy amigo de preservarlo todo en su verdad histórica. Esa mezquita era y es algo único. Ahora bien, al incrustar una catedral en el centro de ese espacio, se creó algo que va más allá de lo único: se creó algo que eleva a ese conjunto a un escalón cualitativo superior, por encima de cualquier otra cosa que se hubiera visto.
Yo trataba, una y otra vez, de imaginarme ese espacio de oración y meditación, por ejemplo, en el siglo XVII, sin turistas, solo con luz natural, con sus canónigos. Un lugar donde rezar paseando. Un lugar donde, sin duda, muchos sacerdotes, caminando con alguien a su lado, hablaron de cosas espirituales con otra alma. Qué entorno tan insuperable. La salmodia de los canónigos expandiéndose bajo esos arcos, casi sin gente, en penumbra.

La poca luz de ese bosque de columnas frente a la luz blanca de la nave central. Y eso sin contar con el simbolismo espiritual de esa arquitectura que proclamó en piedra el hecho incontestable de que el Dios Único otorgó la victoria final a las huestes cristianas. La catedral se vuelve así un sermón. Hay catedrales más altas y más largas. Pero ésta es de las que tienen más encanto en toda la historia del cristianismo. Una catedral irrepetible que no obedece a ningún plan preconcebido, sino al devenir de los designios divinos. Mañana seguiré hablando de esta catedral que me entusiasma.


La belleza en la fotografía

12.02.18 | 20:00. Archivado en Con clave


Acabé de ver El curioso caso de Benjamin Button. He llorado viendo esta película, os lo confieso.
Me quedan apenas quince páginas para acabar la biografía de Goebbels. Ha sido tan interesante ver como un hombre acaba atándose hasta el final al error. Qué interesante ver en detalle cómo un alma no reacciona ni ante la evidencia más palmaria. Para alguien que estudia a los demonios, esta biografía me ha resultado muy provechosa.
El error del que ni se puede ni se quiere salir. Llega un momento en que uno mismo ya no puede salir de ese hoyo tan profundo que es el error. Solo la gracia podría obrar el milagro. Pero ni se puede ni se quiere ser ayudado. ¿Dónde está ahora Joseph Goebbels?


Hoy unos sermones

11.02.18 | 20:00. Archivado en Con clave


Sermón 1496El Bautismo del Señor, año 2018, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1496-el-bautismo-del-senor-ano-2018-audios-mp3_rf_23347402_1.html
Sermón 1497El Bautismo del Señor, año 2018, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1497-el-bautismo-del-senor-ano-2018-audios-mp3_rf_23347455_1.html
Sermón 1498Obedecer a Dios significa fiarse de Élhttp://www.ivoox.com/sermon-1498-obedecer-a-dios-significa-fiarse-de-audios-mp3_rf_23347529_1.html
Sermón 1499Pescadores de hombreshttp://www.ivoox.com/sermon-1499-pescadores-hombres-audios-mp3_rf_23347560_1.html
Sermón 1500Si no os hacéis como niñoshttp://www.ivoox.com/sermon-1500-si-no-os-haceis-como-ninos-audios-mp3_rf_23676212_1.html
Sermón 1501Jacob junto al pozo de Rebeca 1http://www.ivoox.com/sermon-1501-jacob-junto-al-pozo-rebeca-audios-mp3_rf_23676261_1.html
Sermón 1502Jacob junto al pozo de Rebeca 2
http://www.ivoox.com/sermon-1502-jacob-junto-al-pozo-rebeca-audios-mp3_rf_23676349_1.html


La sencillez de los niños

10.02.18 | 21:35. Archivado en Con clave

Hoy, en un pasillo del hospital, me he encontrado con el capellán evangélico de ese mismo hospital. Iba acompañado de otro pastor. Nos hemos saludado con sincero afecto. Hemos hablado muchas veces, paseado y hasta orado juntos. Uno de ellos me ha invitado a tomar un café. He aceptado.
Mientras estábamos hablando, el pastor más anciano ha recitado un pasaje del Evangelio según san Mateo. Me ha impactado. Porque él no se imaginaba hasta qué punto un versículo concreto de los que ha dicho respondía a una cuestión que me llevaba preocupando desde hacía varios días. Tenía yo que tomar una decisión importante sobre un asunto concreto y el problema era que no venía claro ninguno de los dos únicos caminos que se podían tomar. Ninguno de los dos caminos me dejaba tranquilo.

Pero Dios ha actuado: y ese versículo, nada más escucharlo, me ha hecho ver cuál era la voluntad de Dios: al momento, sin ninguna duda. Es curioso, cuando el Señor quiere comunicar algo a un siervo suyo, Él es el único que puede entrar en el alma como Señor. Los demás tratan de convencerte, de hacerte ver, de que entiendas. Dios es el único que, cuando quiere, puede decir: ?Ésta es mi voluntad, punto final?. La paz se ha hecho al instante en mi interior.

Sermón de  hoy en el convento:
http://www.ivoox.com/sermon-1500-si-no-os-haceis-como-ninos-audios-mp3_rf_23676212_1.html


Qué previsibles son las izquierdas en sus censuras

09.02.18 | 13:43. Archivado en Con clave


Ayer y hoy, durante las comidas, seguí viendo, por 3ª vez, esa formidable película que es El curioso caso de Benjamin Button. Cine sublime. Disfruto cada minuto de esa cinta.
He aprendido a hacer la reducción de vino. Realmente, pega muy bien incluso con las carnes blancas. He perdido unos kilos y ya veo el mundo y la vida de otra manera.
Noche de insomnio. No sé por qué. Después de rezar un buen rato, me he levantado a jugar al ajedrez y a hacer un par de cosas inútiles. Yo creo que ya empiezo a padecer el Síndrome de las piernas inquietas.
Llevo días dándole vueltas cómo se podría combinar mi novela Historias hamletianas con Obra férrea y con Libro cuadrado. Una historia que asumiera las tres historias de un modo original y no forzado. Sigo con la revisión de El caso de Marta. Ya me he decidido a no presentarla a ninguna editorial y a publicarla solo online.

Escribir? A veces, me llegan comentarios que demuestran que un texto se mete en la mente de una persona tan poderosamente como una película de gran presupuesto. O también podríamos decir que la mente se mete en el texto. El poder de una página. En mi contacto con lectores, lo he comprobado. 
Sea dicho de paso, os animo a comenzar la lectura de Por la gracia de Dios. Si prospera el deseo legislativo del PSOE y Podemos, será la primera novela que, sin ninguna duda, tendré que retirar de mi Biblioteca Forteniana. Es algo que ya preveía. En fin, leedla mientras sea legal mantenerla en un servidor.


Miércoles, 21 de febrero

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