Blog del Padre Fortea

Estamos en el siglo XXI, hoy lo he comprobado.

12.05.08 | 22:59. Archivado en Con clave

El perro del padre Fortea disfrutando, como siempre, de lo lindo.

Hoy había estado escribiendo demasiado rato en el ordenador. Resultado, mis ojos se encontraban un poco irritados. Así que he puesto una página web, donde aparece la liturgia de las horas del día y he conectado un programa que lee en audio lo que aparece en la pantalla.

Así que he rezado vísperas con los ojos cerrados, sentado en mi sillón, mientras una voz ligeramente metálica, ligeramente neutra, iba recitando salmos, preces y antífonas.

¿Pudo alguna vez Bernardo de Claraval o San Gregorio Magno, que un sacerdote del siglo XXI iba a salmodiar de esta manera? Mucho me temo que ni en sus más alocadas fantasías pudieron imaginar que me iban a enviar los textos a través del Atlántico desde un servidor situado en Argentina. Y que una voz sintetizada me los iba a leer, mientras yo con los ojos cerrados me imaginaba que estaba en un coro medieval de una abadía cisterciense.

A lo mejor, mis sucesores del siglo XXII harán cosas que ahora no se me pasan por mi imaginación ni en mis más alocadas ocurrencias. A lo mejor ellos, encuentran dentro de cinco siglos mi ?Summa Daemoniaca? en la biblioteca de su seminario, en un cajón cerrado con llave, y se quedan aterrados sin dormir una semana. Yo me alegraré.

Me pregunto si, como en El Nombre de la Rosa, alguien matará por mi libro, o se dejará matar, o al menos lo sacará sin permiso de la biblioteca para gozarlo en su habitación con una ilícita privacidad que hará de su lectura un placer mucho más pecaminoso.

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Un día feliz

11.05.08 | 22:39. Archivado en Con clave

Descubra de entre todos estos personajes, quién podría llegar a ser el padre Fortea con el tiempo.

Me ha hecho llorar. Este Victor Hugo me ha hecho derramar alguna lágrima, pequeña pero emocionada, al comenzar Los Miserables. De hecho, he comenzado a leer su vasta novela con el propósito de detenerme en las primeras páginas. Pero es que necesitaba leer la parte referida al obispo Myriel, que está al principio.

Todos los lectores de esta conocida novela están de acuerdo que el arranque de ésta novela es sencillamente impresionante. Y eso que sólo describe la vida cotidiana de un obispo de una pequeña diócesis rural, pero desde luego estaba inspirado, sí. Desde hacía años no me encontraba con la paradoja de una literatura tan simple y al mismo tiempo tan conmovedora. Es difícil descubrir dónde está el secreto. Sencillez expresiva, simplicidad en su forma y en su contenido, y sin embargo todos nos conmovemos es cierto. Son unas páginas que tocan fibras muy profundas.

Bueno, cambiando de tema, hoy hemos tenido las confirmaciones en mi parroquia. Qué bonito todo. El vicario episcopal, don Javier, un santo bondadoso, un ser humano emotivo, dotado de una sonrisa trascedente y moderada.

La sacristana nos ha agasajado con una comida en la que ha puesto todo su corazón. La tarde la he dedicado a un libro. Espero que el editor sepa agradecérmelo. Trabajo casi tanto para la Iglesia Católica como para los editores. Confío que ellos sepan estar a la altura de las circunstancias. Confirmaciones, escritura, comida relajada en buena compañía, breviario a sus horas. Sí, un día feliz.

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El padre Fortea en sus años jóvenes, tratando de parar el gol del progresismo

10.05.08 | 23:33. Archivado en Con clave

El proyecto? el proyecto era gozar de una mañana de sábado sumido en la beatífica lectura de mi ?Estambul?, líneas relajantes, detallistas, magistrales en su sencillez y concreción del premio Nóbel Orhan Panuk. Las pequeñas cosas, muchas pequeñas cosas han arruinado ese proyecto. Ir aquí, ir allá, cuando ha llegado la hora de la comida, no había empezado a leer.

Encima había que devolverlo a la biblioteca. Muchos se preguntan el por qué de mi lectura fragmentaria de ciertos títulos, cuál es la la razón profunda para retomar un título una semana después de haber interpolado otro. La respuesta se halla no en las complicadas teorías que algunos han urdido, sino en la finalización de los plazos de préstamo de los libros de la biblioteca.

Por la tarde, una misa y después una boda. En la boda sin misa, se me ha olvidado darles de comulgar. Menos mal que estos eran majetes. Algunos novios resultan tan desagradables.

Después he cenado viendo medio capítulo de Los Simpson. El caso es que el capítulo de Homer disfrazado de salamandra me suena. Pero no lo he podido acabar. En seguida he tenido que ir a otra parroquia: era la Vigilia de Pentecostés. Allí me he enterado de que la noche anterior han profanado la iglesia de Torres de la Alameda. Menos mal que no han podido abrir el sagrario.

Bueno, me voy a dormir. Mañana tengo confirmaciones en mi parroquia, viene un vicario episcopal. Después comeré con él, será un almuerzo relajado, hablaremos de la Iglesia y del mundo.

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Otro lector medio de este venerable blog

09.05.08 | 22:41. Archivado en Con clave

Me decía un enfadado comentarista del blog: "¡Con la falta de vocaciones que hay! debería centrar más sus colaboraciones en fomentar éstas"

Contestación: Sí, sí, tienes razón. ¡A ver, lectores míos, si os animáis y os hacéis algunos de vosotros cistercienses, jesuitas, trapenses, eremitas y curas; y también monjas! Espero que con esto este comentarista me deje ya en paz por lo menos dos meses o, al menos cuarenta días. Aunque es de difícil contentar y seguro que después se queja de no he resultado convincente.

Otro comentarista enfadado el blog me ha dicho: "...pues hablar de uno mismo, me parece presuntuoso."

Contestación: Sí, sí, tienes razón. Mañana este blog de forma permanente pasará a tratar del cosmos. Claro que te recuerdo que el título de este blog no es "El África Negra", ni "El Último Pastel".

Otro comentarista talibán, después de una monserga, acababa diciendo: "¡Bienaventurados los humildes."

Contestación: Estimado hermanito mínimo, te aseguro que en mi caso, hablar de mí mismo es el acto de mayor humildad que se me ocurre.

José Blanco, portavoz socialista, hablando de la reforma de la Ley Religiosa: "No pretendemos agredir a nadie."

Contestación: Claro, claro. "Nunca invadiré Checoslovaquia".

Vicepresidenta De la Vega: "La reforma de la ley de libertad religiosa no está pensada contra nadie".

Contestación: Señorita, ¿me permite decirle que su sonrisa me da miedo? Hay algo en su mirada, en sus dientes afilados, en el tono de su voz, que me turba, que no me deja tranquilo.

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Lector medio de este blog

08.05.08 | 22:09. Archivado en Con clave

Como ha habido no pocos que me han pedido que explicara cierto punto de los post anteriores sobre el ajedrez, diré que el rey blanco significa la vida del ser humano sobre la tierra, la vida corporal, la vida en este mundo. Todo lo cual se destruye.

Hoy he acabado de revisar un libro mío de seiscientas páginas. No suelo ser dado a estas extensiones. Ahora volverá a descansar en un cajón. No es tiempo de publicarlo aun. Los libros como la fruta tienen su propio tiempo, el tiempo del libro. La lenta maduración de una obra no es una mera cuestión de trabajo.

Hoy le he ganado al ajedrez a cierta feminista lectora del blog. Como es lógico lo ha tomado como un acto de machismo.

Reconozco que hoy no he guardado la distancia de seguridad detrás de un camión, por dos veces, en la autopista, a pesar de que llovía mucho. Llevaba mucha prisa por llegar a un sitio. Me arrepiento. Dado lo pequeño que es mi coche, ése hubiera sido el final de mis libros, de mis posts, de todo. Me arrepiento sinceramente. La inconsciencia de un momento? No sólo no ha pasado nada, ni siquiera he tenido que dar un frenazo, ha sido únicamente que me he dado cuenta de que un frenazo en seco del camión que tenía delante hubiera sido mi fin.

Propósitos para mañana: leer más, rezar el oficio de lecturas a su hora, ver las cosas con un cierto sentido del humor distante no carente de algo de benignidad, encomendarme a Borges y a Bach para que me ayuden en la revisión de cierto libro que mañana ataco de forma final. Wroodhoper sabe de qué se trata. Me encanta Mujeres Desesperadas y Muchachada Nui. Lo siento, lo siento, lo siento, pero no puedo evitarlo.

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También hoy he jugado un rato

07.05.08 | 22:35. Archivado en Con clave

El rey blanco, al final de la partida, sabe que no puede ganar. La sabiduría consiste en saberlo al comienzo de la contienda.

La batalla podrá ser grandiosa, las combinaciones memorables, vivirá momentos de emoción, por más tiempo o menos, se sentirá el rey del mundo. Pero, al final, su cadáver caerá sobre la cuadrícula. Su corona rodará por el frío mármol del tablero y ya no volverá a moverse. Habrá más partidas, pero ya no serán la suya.

La caja será el lugar común de peones y alfiles. Allí yacerá en medio del caos. El orden del tablero con cada ficha en su posición, dará lugar, tras la batalla de la vida, al caos. En realidad, aunque en cada momento persiguió a un peón, a un caballo escurridizo, a una ficha en concreto, en realidad era una lucha entre el orden y el caos.

La caja-cementerio, maravilloso contrapunto al tablero imperio del orden. Esa caja es el lugar donde el ser y no ser se amalgaman, se combinan, formando una nueva realidad donde ser o no ser ya es indiferente.

Ciertamente, en ese lugar del cosmos, lugar tan extenso como la tierra misma, el cuerpo del arzobispo y el del alcohólico del 5ºA, se irán disolviendo en el no ser. Allí, en la caja, cada ficha tendrá su caja, da lo mismo haber sabido mucho que poco.

Entonces, lo único que importará, será el grito final de la ficha antes de ser retirada. Ese clamor de la ficha hacia el Ser pidiendo ser rescatado del no ser. Lo que ocurre más allá del tablero es el Misterio por antonomasia, el Gran Misterio. El Ser creó el Gran Misterio y nosotros estamos sujetos a las reglas de este gran juego que se juega desde el principio de la Humanidad.

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El escándalo de la sobrina del cardenal Rouco

06.05.08 | 22:12. Archivado en Con clave

Menuda noticia la de que la sobrina del cardenal de Madrid ha salido desnuda en cierta revista. Para mí esto ni es noticia, ni es nada. Si al menos el mismo monseñor Rouco Varela hubiera posado desnudo para esa publicación, pues aún. No lo niego. Incluso semidesnudo hubiera tenido interés, también dependiendo de la picardía con que lo hiciera, claro está.

Pero la causa de todo este mal, aceptémoslo, no está en ni en dicha mujer joven y combativa, ni en el cardenal matritense, no. La verdadera raíz del mal está en los sobrinos: los sobrinos son una peste para los curas.

Los curas de pueblo siempre haciendo la pelota a los sobrinos. Pero mira que mofletes, pero que regordete, pero que gracioso. Y después ellos te dan la patada en cuanto pueden.

Por eso yo no he querido tener sobrinos. Quizá el mejor aspecto de haber sido hijo único haya sido el de librarme de esa peste nepótica. Y mis primos ya me pueden empezar a hacer la pelota para obtener la herencia, que llegan tarde todos.

Pero volviendo al tema, una foto de monseñor Rouco tal como vino al mundo, sí que hubiera sido una noticia, sí que hubiera tenido un cierto interés periodístico, eclesial y anatómico. Valorar su mirada seductora, su convicción en la pose, su capacidad para transmitir emociones que rozaran el pecado sin llegar a ello, eso sí. Ahí sí que hubiera habido materia para el Mundo y para el Observattore. Pero este lamentable episodio de la sobrina, vamos, por favor.

Además, por un casual, sin querer, os lo aseguro, le vi los pechos a la sobrina. Y que conste que no miro los pechos de ninguna señora, pero en este caso abrí una página web e, incauto de mí, los vi al pasar la vista raudo como una paloma. Y, de verdad, había muy poco que enseñar. Aquello no me produjo ninguna tentación, salvo quizá un cierto movimiento de compasión. Si todos los tejemanes respecto a su tío que quiere revelar ella son tan exiguos como sus pechos, el cardenal puede dormir muy tranquilo.

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El tablero de la vida II

05.05.08 | 22:51. Archivado en Con clave

Yo hoy quería hablar de la sobrina del cardenal Rouco, pero es que el post anterior me tiene subyugado (y eso que soy su autor), por eso me aguantaré un poquito. Eso sí, aconsejo leer el post anterior para no perder el hilo en este segundo post.

A cada peón que cayó, muros de millones de movimientos se derrumbaron desgajándose de una invisible construcción de posibilidades. Esos desplomes no producen nubes invisibles como tampoco existen partidas levantadas a base de reunir movimientos perdidos. El edificio grandioso de posibilidades, construido desde antes que naciéramos, sigue cayendo a tramos en busca de su jaque mate final. Seguimos todos, cuadrado a cuadrado, en dirección a esa jugada final que no admite jugada alguna posterior.

¿Contra quiénes juegan las mesnadas blancas? ¿Quién es su real adversario? Quizá las fichas negras representan el NO-SER, y las blancas el SER. Los diversos troncos de las posibilidades frente a lo que va cercenando esas mismas ramas.

El mismo rey blanco, que representa la misma vida orgánica, el último habitáculo de la vida, en medio de sus fieles un buen día de aburrimiento o de angustia descubre que debe existir una mente capaz de jugar infinitas partidas a la vez. Incluso infinitas partidas en tableros de dimensiones infinitas.

En el mundo de las posibilidades, luchan infinitas fichas blancas contra infinitas fichas negras en cuadrículas sin fin. En algunos tramos de ese océano ajedrecístico, las mismas fichas se trasmutan, las mismas reglas se combinan.

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El tablero de la vida I

04.05.08 | 23:12. Archivado en Con clave

Hoy jugando al ajedrez, hacia el final de la partida, cuando mi caballería iba haciendo la vida imposible al fiero monarca adversario, me he dado cuenta de que cuando uno comienza una batalla ajedrecística, las posibilidades de movimientos se cuentan por millones.

Pero hacia el final, cuando las fichas son pocas, esas posibilidades se reducen a millares. Y cuando quedan ya unas siete vivas sobre el tablero, las posibilidades no pasan de unas centenares. Y los movimientos realmente razonables a menudo no llegan ni a una docena.

Pieza a pieza se alcanza un escenario en que sólo hay una o dos posibilidades que merezcan la pena. Y así se llega a un momento desesperado en que el oponente comprende que no puede ya hacer ni un solo movimiento conducente a la victoria.

Los paralelismos con la vida humana son evidentes. Al principio, todo es posible: ¿será el niño un príncipe que gane un reino, prior santo que rija una poderoso abadía, constructor de catedrales? En el tramo postrero de la vida, ya sólo queda una jugada posible: seguir manteniendo con vida a la única ficha que va escapando por el tablero. Pero ya se sabe que no hay posibilidad de ganar. Uno se contenta con seguir escapando. Ya no hay infinitas posibilidades. Cada ficha que cayó por el camino, se llevó consigo millones de posibles jugadas.

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Capitulo de faltas y tal II

03.05.08 | 21:38. Archivado en Con clave

Reconozco que tengo muchísima devoción a los santos, casi de un modo medieval. Así como mi vivencia de la misa suele darse de un modo monástico, sacrificial.

Me doy cuenta de que mi vida personal está muy centrada en la distribución sacra del tiempo. Vivir sumergido en el Misterio de Dios, para mí implica vivir una organización sacra del tiempo: liturgia de las horas, lectio, trabajo, etc. El mismo Tiempo, sin duda, es uno de los goznes alrededor del cual giran nada infrecuentemente mis pensamientos.

Me alegra ver que gracias a la obra de María Valtorta estoy muy centrado en la figura personal de Jesús y en la continua reflexión sobre el kerigma. Si bien, mi respeto y veneración hacia la Sagrada Escritura es supremo y siempre que la leo, verdaderamente oigo la Voz de Dios hablándome a través de esos versículos.

Por otra parte siempre estoy luchando contra el pecado, contra mis pecados, y me asombra ver el poco dolor que me producen estos. Trabajo para el Cielo y desearía pasar el mayor tiempo posible sobre esta Tierra.

¿Y estoy contento de mí? Francamente, no. Tengo la seguridad de que hago con mi vida una ínfima parte de lo que podría si siguiera todas las mociones de la gracia.

Aun así, he conocido a muchos tipos bastante peores que yo. Y eso a pesar de que un comentarista me dijo hace unos días: cretino, es usted un cretino.

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Capítulo de faltas y tal

02.05.08 | 23:52. Archivado en Con clave

Me doy cuenta ahora mismo de que mi religiosidad, mi vivencia de la religión, mi vivencia del contacto con Dios, está centrada de forma consciente e inconsciente en unas cuantas cosas, hechos o situaciones, no demasiadas.

Por ejemplo, reconozco que medito y recuerdo poco el hecho de la Resurrección, mientras que la Cruz está siempre presente como un elemento afectivo y no sólo intelectual. La Cruz con el crucificado, o también en sus múltiples variantes góticas, de bronce, con gemas, pétreas o medievales. En este caso, el signo me lleva de forma inmediata al concepto.

Reconozco que tengo muchísima devoción a los santos, casi de un modo medieval. Así como mi vivencia de la misa suele darse de un modo monástico, sacrificial.

(Hoy he escrito mucho, me he embalado. Así que lo he partido en dos. Mañana pondré lo que falta aquí. Del texto que falta sólo puedo decir que acababa con esta frase :)

Aun así, he conocido a muchos tipos bastante peores que yo. Y eso a pesar de que un comentarista me dijo hace unos días: cretino, es usted un cretino.

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E

01.05.08 | 23:14. Archivado en Con clave

Tarde aburrida de un día festivo. Paseo, como tantas veces, por el mundo de las páginas webs que tratan la caligrafía artística. Encuentro lo de siempre. Las regiones de este pequeño mundo ya me son muy conocidas.

De pronto, me encuentro con una letra inicial que hace que me incline hacia delante. Abro los ojos, más. Me fijo y me doy cuenta de que estoy ante una obra grandiosa.

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Martes, 13 de mayo

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