Blog del Padre Fortea

Así seré yo dentro de diez años, o quizá dentro de seis o siete años

24.08.16 | 23:45. Archivado en Con clave


Hace pocos días me vinieron a ver a mi iglesia una encantadora pareja. Él es director de orquesta. Durante la cena, le hablé de una obra de Manuel de Falla que a mí me ha parecido su obra más genial. Pero en ese momento no recordaba el título ni pude tararearla. Aquí, querido amigo, te pongo esta insuperable obra. Es el Concierto para Clave.
https://www.youtube.com/watch?v=5dul1jQX1RY
Es una composición formidable, grandiosa. Sigo todavía fascinado por la obra de William Byrd que os compartí hace pocos días. Fascinado y adicto: la escucho cada día no menos de treinta o cuarenta veces.

Joaquín Rodrigo, Manuel de Falla, Tomas Luís de Victoria, Cristobal de Morales, entre otros. Grandes compositores españoles. Verdaderamente grandes. 
Pero quizá ninguno tan buena persona, tan cristiano, como Manuel de Falla. Fue un gran compositor, pero fue más grande como persona. Religiosísimo y, al mismo tiempo, durante la guerra, trató de interceder para salvar de la muerte a cuantos republicanos pudo desde una posición modesta y que siempre había sido apolítica.


La traición más grande y más cercana

23.08.16 | 16:25. Archivado en Con clave


Cuántos, cuántos, casos nos llegan a los sacerdotes de mujeres y hombres abandonados por sus cónyuges. Hoy me gustaría escribir algunos puntos de meditación por si pueden ayudar a alguien:
Dios sabía lo que iba a suceder cuando caminabas hacia el altar lleno de alegría e ilusiones.
Tu felicidad no depende de ningún ser humano. Búscala sólo en Dios. Él puede hacer brotar la dicha en el interior de tu corazón.
Al ser abandonado, comienzas el tiempo de una nueva vocación. Una vida más libre para poder dedicar más tiempo a lo celestial.
Lo mejor siempre es lo que Dios permite. Tus planes te parecen mejores, pero el mejor plan es el de Dios, aunque la soledad te parezca que destruye toda posibilidad de ser feliz.
Le diste lo mejor de ti y te abandonó cuando envejeciste. Tranquila, no has perdido nada. Dios te ha quitado un egoísta de tu lado. A él le castigará con dureza, con la misma dureza que tuvo para contigo. La maldición recaerá sobre él. Donde va, no logrará la felicidad. Vivirá, sí, pero sin felicidad.
Una última cosa, si se os ocurre un versículo de la Biblia que sintetice cada uno de estos pensamientos, por favor, decídmelo en los comentarios. Porque esos versículos los usaré en mis conversaciones con esas pobres personas abandonadas.


Precioso retrato de Catalina de Aragón, que nació en Alcalá de Henares

22.08.16 | 22:05. Archivado en Con clave


Hoy, cosa rara, no voy a hablar del Opus Dei. Hoy simplemente os quiero compartir una música que cada vez que la escuchaba me daban ganas de llorar.
Se trata del motete Domine secundum actum meum de William Byrd. Antes de nada, debo decir que nunca me entusiasmó la música de este músico del siglo XVI. No porque no fuera buena, sino porque al lado de otros contemporáneos y, sobre todo, de Tomas Luís de Vitoria, prefería escuchar a otros.
Pero hace unos días llegó una interpretación de ese motete que era sencillamente impresionante, capaz de petrificar a cualquiera. Sí, era la música de Byrd, pero interpretada con una voz, ¡qué voz! Y, al mismo tiempo, estaba la interpretación de la orquesta: ¡qué fuerza!, arrolladora en su contención, arrolladora en su lentitud, para la que no hay palabras. Nunca he escuchado sacar ese resultado final de una obra de Byrd, esa sonoridad, esa solemnidad lacrimosa.
Solemnidad lacrimosa, porque cada vez que la escuchaba no podía evitar el pensar que estaba escuchando el llanto de una nación. Byrd era contemporáneo de Isabel I. Esa música era el sollozo silencioso de un reino al que le habían robado su religión.
Oía la música y, de verdad, escuchaba a millones de personas llorando. Encima, al día siguiente, me enteré de que Byrd continuó siendo católico hasta el final de su vida. En fin, pulsad sobre este link y disfrutad de una música que, en verdad, yo la titularía Requiem por el reino de Inglaterra:

https://www.youtube.com/watch?v=-LIqU1wOKvI


Se me ha llenado el blog de numerarios y supernumerarios

21.08.16 | 15:28. Archivado en Con clave


Me preguntaba hoy una médica vasca qué razón tengo para tener tan buena opinión del Opus Dei. Querida amiga, te voy a contestar con total sinceridad.
Una razón muy menor, pero muy menor, es lo bien que me caen los sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz de mi diócesis; con tres soberbias excepciones.
La segunda razón es que la Obra ha sabido mantener un magnífico equilibrio entre el tradicionalismo de algunos grupúsculos y el laxismo tan imperante en los años 70 y 80. Ha mantenido una total fidelidad al Magisterio, pero sin los rigorismos que he visto en otros lugares. La vida que propone a laicos y sacerdotes, siendo exigente, no resulta opresiva. Gira toda ella en torno a un plan de vida de medidas perfectas.
Alguien podrá pensar que esto es muy sencillo de conseguir. En teoría sí, pero cuando tu institución se hace colosal en cuanto al tamaño e influencia, es fácil caer en mesianismos personales. El Opus, a estas alturas ya somos amigos y podemos abreviar, ha sabido evitar el caer en la adicción a las revelaciones privadas a las que tan aficionados son otros.
Después, eso es necesario reconocerlo, los del Opus son los mejores directores espirituales. Y no sólo eso, cuentan con todo un microcosmos de círculos, meditaciones, retiros y convivencias que apuntalan, refuerzan y consolidan cualquier conversión, cualquier deseo de ir más allá de una mera vida en gracia de Dios.
Eso puede parecer muy fácil de conseguir, pero no lo es. Reconozco que, por más que lo he intentado, nunca le he tenido devoción a San Josemaría. Y eso que no tengo la menor duda de su gran santidad. Algunos miembros sacerdotales de la Obra han tenido actuaciones bastante feas hacia mi persona. Pero siempre he distinguido entre la institución y las personas. Hacer esa distinción es una cuestión de mera justicia.

Post Data: Como recibo muchos comentarios acerca de cuál es mi opinión sobre el Camino Neocatecumenal, recuerdo que ya la he dado muchas veces. En este blog he hablado más del Camino que del Opus. Mi opinión del Camino es positiva y favorable, siempre lo defiendo. Pero mientras no sustituyais las canciones de Kiko por gregoriano o motetes de Tomás Luís de Vitoria, no os hagáis ninguna ilusión de que me haga supernumerario del Camino. 


Opus Dei: otro post, otro más

21.08.16 | 00:09. Archivado en Con clave

En un giro forteniano respecto a los últimos posts, voy ahora a ofrecer varias razones a favor de que el Opus Dei sea una prelatura y que su superior goce de la ordenación episcopal.
La primera razón es que si un obispo de una diócesis normal tiene unos 150 sacerdotes, no parece que sea desacertado que el que dirige a 1500 sacerdotes sea un sucesor de los Apóstoles. Podría, sí, ser un primus inter pares, un presbítero, el que lo hiciese. Pero una cierta razón de proporción parece aconsejar la episcopalidad de alguien que tiene un número tan notable de sacerdotes bajo su jurisdicción.
La segunda razón es que la no episcopalidad del superior de cualquier asociación no asegura para nada la ausencia de divergencia de orientaciones entre el pastor de una diócesis (el obispo) y el pastor de una asociación (el superior). Exactamente los mismos problemas pueden darse con o sin ese sacramento ornando la cabeza de un superior.
Con lo cual, frente a las razones que previamente he dado en precedentes artículos, yo mismo reconozco que existe una razón positiva de proporcionalidad y otra, digamos, negativa: no se resolvería ningún problema o peligro con la no-episcopalidad.
Esto que digo no es una contradicción de mis anteriores artículos. Ya he dicho que éste es un tema muy interesante, eclesiológicamente hablando, y lejos de mí pensar que yo tengo razón y los demás no. Hay una tercera razón a favor, y muy profunda, pero requeriría de un post entero para ella. Pero tengo mis dudas si no he abusado un poco de mis lectores con un tema demasiado teórico que quizá aburre a una parte de mis lectores. Porque no nos olvidemos que no todos mis lectores son canónigos, frailes ociosos y curas de mal vivir. Aunque parezca sorprendente también tengo lectores laicos. A veces también debo pensar en ellos.

Aunque me sorprende la afición a asuntos muy eclesiásticos que tienen mis lectores anticlericales y los comunistas. Les debe atraer la física de los polos opuestos. Mañana veré a ver qué hago. Ya se sabe que a este blog sólo lo gobierna el capricho.
Ah, una broma, insisto en que es una broma. Si hubiera sido Papa, hubiera ordenado que todos los miembros del Opus Dei se casaran con neocatecumenales para crear un híbrido, porque los híbridos siempre son más resistentes a las enfermedades. Aunque, a decir verdad, tampoco tengo muy claro que hubiera salido. ¿Tal vez la Obra del Camino?


Más sobre el Opus Dei

19.08.16 | 12:00. Archivado en Con clave


Sin duda, algún sacerdote de la prelatura del Opus Dei, al leer mis pasados posts, habrá pensado que lo que se diga en un blog no tiene mucha importancia. Que lo que realmente importa es lo que se dice en un artículo de una revista de teología o en un libro.
Como sé que alguno que otro piensa así, a la vieja usanza, me gustaría decirle que ayer en el blog entraron 6.288 personas. Por si alguien se pregunta si ése es el número normal de entradas, diré que las páginas de este blog leídas en los últimos 30 días son 140.190. Téngase en cuenta que hace años una edición normal de un libro era de 2000 ejemplares. Y ahora muchas son de menos de mil. Este humilde blog, ya tiene, para empezar, 1700 subscriptores fijos.
Digo esto, porque, honestamente, me gustaría que me hicieran un poco la pelota. No pocas veces, se invita a un cardenal a dar una conferencia a la que asisten cien personas, le invitan a cenar, le enseñan la ciudad y le pagan el viaje. Mientras que al pobre escritor al que le leen mensualmente, como media más de 140.000 personas le desprecian cuando pide una cita para pedir consejo sobre algún asunto. No diré nombres, pero no hablo por hablar: el pecado... no el pecador.
Digo esto no por regodearme (aunque también un poco), sino porque todavía se sigue pensando que un artículo en un blog es poco menos que un divertimento, y que lo que realmente influye e importa son los medios en papel: en papel y tinta.
Para bien o para mal, estos articulos rebotarán en las mentes de los lectores durante meses. Me quedo con la tranquilidad de conciencia de que sé que me puedo equivocar, pero son asuntos sobre los que he estado reflexionando durante años, aunque sólo ahora me haya animado a escribir. Intento escribir con una continua sensación de que debo ser muy responsable, de que no puedo hablar al tuntún. No puedo hacerlo cuando cada artículo equivale a cuatro o cinco ediciones de un libro de teología. Puedo equivocarme, pero no escribo lo primero que se me ocurre.
Hoy iba a argumentar justo en sentido contrario al de los días pasados. Es decir, me gustaría valorar las razones contrarias a lo que he dicho hasta ahora: razones a favor de la existencia de la prelatura y de que su superior sea un obispo. Sea dicho de paso, no voy a repetir las razones que se esgrimen en la Universidad de Navarra o en la Santa Croce. Van a ser otras razones que me convencen más.
Eso sí, nunca me gusta cansar a mis lectores. Así que tendréis que esperar a mañana. Una última cosa, he tenido mis traspiés con un cierto número de sacerdotes del Opus Dei. Pero siempre he distinguido entre las personas y la institución. Sé valorar muy bien lo que son actuaciones desafortunadas de las personas, frente a todo el bien que hace la prelatura. Lo que he visto me ha llevado a afirmar con toda claridad que considero que es, tal vez, la institución que más bien hace a la Iglesia.
Incluso diré, si me permitís una broma, que no conozco una prelatura personal más buena que ésta.
Además, no creo que sea verdad todo lo que se dice en El Código da Vinci. Por lo menos, no creo que el albino sea un albino auténtico.
Post Data: Sí, lo reconozco, he puesto la foto más rara que he encontrado del Fundador del Opus Dei. ¿Qué hay dentro del bote? ¿¿Una rana??


Las prelaturas personales, más cuestiones, más reflexiones

18.08.16 | 14:01. Archivado en Con clave


Estos días, en los corrillos romanos, se ha comentado la posibilidad de que monseñor Fellay acepte que la FSSPX se integre en la Iglesia como una prelatura personal. En mi opinión, si esa fraternidad se incorpora a la Iglesia, la institución canónica que mejor se adapta a esa realidad es la del ordinariato personal.
Si la fraternidad se convirtiese en una prelatura, como algunos han dicho, eso afectaría negativamente a la imagen del Opus Dei. Pues inevitablemente lo que se estaría trasladando a la gente común es la idea de que las prelaturas son instituciones-refugio para realidades eclesiales problemáticas. No es así. Pero difícilmente se evitará esa sensación.
Pero mi opinión es que el Opus Dei puede respirar tranquilo, la fraternidad será un ordinariato personal, pues es el molde jurídico que mejor se adapta a lo que ya son ahora.
Ahora bien, prosiguiendo con el artículo de ayer, ¿por qué los neocatecumenales no son una prelatura?, ¿por qué no lo son los Heraldos del Evangelio? Podríamos citar más ejemplos. ¿Es el tamaño el criterio? Todos dirán que no. Pero no veo qué es lo que diferencia a los Heraldos o a los Legionarios de Cristo respecto al Opus Dei para no ser una prelatura: tienen laicos casados, laicos consagrados, clero y un superior para todo el mundo.
Quiero dejar claro, una vez más, que considero al Opus Dei una de las instituciones que más bien ha hecho y hace a la Iglesia. Pero su peculiaridad en el ordenamiento jurídico de la Iglesia parece fruto únicamente de una decisión personal, más que un acto que refleje el ser de las cosas.
¿Sería bueno que el Camino Neocatecumenal fuera una prelatura personal? Sí, sería bueno si queremos escoger el camino más corto (la recta) entre la situación actual y el perfecto desastre. Ciertamente sería el camino más rápido en dirección hacia un barranco. Si en la Iglesia los superiores de cada realidad asociativa dotada de clero gozasen de una autoridad episcopal y fuesen ordenados como obispos, el resultado final sería una sinfonía de instrumentos desafinados.
A los grandes amantes del Derecho, no se les ha pasado por alto a lo largo de la Historia, la magistral estructura jurídica de la Iglesia Católica. Cualquier desviación de los pilares maestros del edificio conllevaría una peligrosa inclinación del edificio.
Precisamente, lo peculiar del obispo es ser pastor de todos, no de un grupo inserto dentro del rebaño. Si desplazamos el peso de la masa en el edificio, después necesitaremos contrafuertes. El edificio se mantendrá en pie, pero ya no tendrá la primigenia estructura simple y sencilla. En este caso, los contrafuertes serían las intervenciones directas de la Curia Romana y la posterior aparición de legislación delimitadora. La multiplicación de prelaturas implica la colocación de grandes pesos entre los pilares maestros.

Hasta ahora todo ha funcionado bien, porque el Opus Dei es una institución ejemplar formada por miembros ejemplares. Si las carmelitas descalzas juegan al parchís, todo será una armonía celestial, aunque las reglas del juego sean poco claras. Pero, como legislador civil o canónico, yo preferiría legislar para truhanes y conspiradores. 


Reflexiones eclesiológicas acerca de la naturaleza prelaticia del Opus Dei

17.08.16 | 23:44. Archivado en Con clave


Debo a mis lectores un post sobre la cuestión del estatuto jurídico del Opus Dei y el Camino Neocatecumenal. Una serie de razones ajenas al post me ha retrasado de hacerlo. Pero hoy diré algunas cosas escritas a vuelapluma a causa del post mío escrito ayer.
Los sacerdotes del Opus Dei siempre han afirmado abiertamente que sería bueno que hubiera más prelaturas personales en la Iglesia para que quedara claro que el status jurídico del Opus Dei no era una excepción. Pero eso plantea problemas no pequeños.
Primer problema: La misma razón de ser de una prelatura personal no es un asunto eclesiológicamente pacífico. ¿Realmente conviene que exista una realidad canónica a medio camino entre la diócesis y la asociación? Qué duda cabe que el mero hecho de la existencia de una prelatura plantea una cierta rivalidad eclesiológica con la figura de la diócesis. Qué duda cabe que la figura del prelado cabeza de una prelatura oscurece algo el hecho totalmente único del obispo como cabeza de una iglesia particular.
¿Hubiera admitido un San Agustín a un prelado viviendo en su misma ciudad, con su grupo de fieles adscritos a esa realidad? En la época de San Agustín, no hubiera habido problema en admitir bajo el obispo la existencia de abades, priores, superiores de grupos. Pero la existencia de un prelado con sus propios fieles que configuran, en la práctica, una diócesis paralela plantea problemas de arquitectura eclesiológica.
No es lo mismo una orden religiosa con una orden tercera de laicos casados, que una prelatura que se configura de forma perfecta como iglesia particular aunque para evitar la paradoja se le cambie la palabra: diócesis por prelatura. He visto como algunos sacerdotes se aferraban a la palabra, pero es una mera prestidigitación de palabras. La res es la misma con diferencias verdaderamente superficiales.
Claro que no me echo las manos a la cabeza, como si esto fuera inadmisible. De ningún modo. Aquí se habla de la conveniencia, nada más. El que exista una asociación de fieles con clero propio, regida por un superior-presbítero, tampoco supone una fractura de la autoridad episcopal en la diócesis. Pero si el superior de una asociación de ese tipo es obispo, la figura, autoridad y peculiaridad del obispo del lugar queda, sin ninguna duda, oscurecida.
Segundo problema. El primer problema tiene que ver con la naturaleza misa de la existencia de las prelaturas. Pero el segundo problema tiene que ver con el número. Cuando una realidad es buena, no hay ningún problema en que su número se multiplique. No hay problema en que se multiplique el número de monasterios o el número de asociaciones de fieles.
Ahora bien, ¿nos podemos imaginar una ciudad de 50.000 habitantes en la que hubiera diez prelaturas cada una con su obispo-prelado? Evidentemente, no. Y esto nos da una luz poderosa respecto al primer problema. Cuando una realidad está perfectamente encajada eclesiológicamente, no hay problema en su multiplicación. Cuando la multiplicación de una realidad es el problema, es que debajo hay una cuestión eclesiológica no resuelta.
¿Podemos imaginarnos a la Iglesia universal con cien o doscientas prelaturas personales con sus obispos? Por supuesto que sí, pero multiplicando por cien o doscientas veces las tensiones eclesiales internas relativas a la autoridad.
¿Con estas líneas estoy abogando por el cambio canónico del status del Opus Dei? Bueno, estoy reflexionando en voz alta acerca de esta cuestión, y de amigo a amigo. Yo acepto sin ningún problema la situación actual, pero me pregunto si es la más adecuada. Siempre me ha llamado la atención el por qué de una insistencia tan vehemente de la Obra en lograr el status actual. Es algo que siempre me produjo perplejidad. ¿Por qué el Opus Dei buscaba una situación canónica totalmente sui generis? Alegando que querían que hubiera más prelaturas, cuando esto planteaba tantos problemas que desde la aprobación del Código no se le ha concedido a nadie más.
La situación seguiría siendo sui generis aunque hubiera media docena de prelaturas. Y lo sería por la misma naturaleza de la institución canónica de la que hablamos. ¿El obispo de un lugar es cabeza sólo en un cierto criterio y no según todos los criterios? ¿Los fieles tienen dos cabezas episcopales?
Hasta ahora todos los problemas se han solucionado, porque el gobierno del Opus Dei desde su curia ha sido exquisito, de  una prudencia admirable. Pero esto no está asegurado in aeternum. Cuando se prueba la solidez de una arquitectura canónica es cuando esa estructura es sometida a tensiones. Imaginemos una prelatura personal que llegase a englobar el 25% de los fieles católicos. Imaginemos que una diócesis misional, los fieles de esa prelatura fueran el 90% de la población católica de ese territorio. ¿Hay alguna duda de que si ese prelado visitase esa diócesis sería recibido como un supraepiscopus?
No tengo una respuesta simple, aunque en este mi pequeño artículo parezca que estoy siendo muy contrario a las prelaturas personales. No estoy tan en contra como se podría suponer. Pero es un asunto que, a mi modo de ver, se debe resumir de esta manera: una prelatura es una realidad asociativa. Eso y sólo eso. La episcopalidad de su cabeza es una situación que no veo tan clara.
Dicho lo cual, podré mañana escribir acerca de la cuestión sobre la posibilidad de que les sea concedida a los lefevbrianos una prelatura. Pero para lo que diré mañana, era necesario escribir lo de hoy.


Reflexionando sobre monseñor Fellay

16.08.16 | 23:45. Archivado en Con clave

Varias webs se hacen eco de unas declaraciones de monseñor Pozzo acerca de que monseñor Fellay ha aceptado la solución de integrarse con sus sacerdotes y fieles como prelatura personal en la Iglesia Católica.
La noticia tal como se ha dado (breves respuestas de una entrevista) sigue sin aclarar demasiado el futuro. Se puede entender como una petición de ingreso ya inminente, o se puede entender como que si se integraran lo harían bajo esa figura canónica.
Yo creo que la opción optimista es la más probable sucesión de acontecimientos. Basta leer la carta del padre Schmidberger rector del seminario alemán de la sociedad, para darse cuenta de que cada vez cobra más peso la opción más razonable entre las personas más sensatas de la FSSPX.
Me alegraré de todo corazón de que ellos entren de nuevo en comunión con la Iglesia. Será vivir el retorno del hijo pródigo a casa. 600 sacerdotes cismáticos entrarán en el seno de la Iglesia.
Mantener la cohesión en ese magma inestable de fieles y sacerdotes ha sido una labor épica de sus superiores. Esa fraternidad sacerdotal siempre ha sido un compuesto químico volátil con evidente tendencia explosiva. Como masa de células aglutinadas, siempre ha estado a punto de sufrir cuatro o cinco mutaciones simultáneas.
Cuando la FSSPX afirmaba que querían seguir la ortodoxia, uno se preguntaba qué ortodoxia. ¿La del arzobispo Lefevbre que firmó todos los documentos del Vaticano II? ¿La del cisma dentro del cisma que encarnó Williamson? ¿La de la legión de sedevacantistas ávidos oyentes de infinidad de pseudorevelaciones? Por supuesto que los superiores de la fraternidad no seguían las ramas poco serias de los antepasados de la FSSPX: los desvaríos de los obispos tucistas (que eran un poco como la abuela loca de los fefevristas), ni la de los obispos veterocatólicos, que era la otra rama tradicionalista que acabó virando hacia el modernismo.
Por eso el tema de la ortodoxia ad internum era un tema tan indiscutible como delicado. Seguimos la ortodoxia. Sí, sí. La cuestión era qué ortodoxia. Ya no era la sana ortodoxia del coro de la Iglesia, sino la ortodoxia de uno u otro tenor; la letra estaba clara, ?más o menos?, el problema era la música que acompañaba la letra.
Monseñor Fellay, indudablemente, ha sufrido una evolución intelectual, tal vez también espiritual. Lleva años viendo con clarividencia que el lefebvrismo abandonado a sus propias fuerzas (sin injertarse de nuevo en la Iglesia) iba camino de convertirse en una variante de la iglesia palmariana. De hecho, sus grandes luchas de los años pasados no han sido con Roma, sino con sus miembros tratando de mantener la barca lefebvriana en la región de las aguas razonables. Y eso ha sido muy difícil. Nadie le niega el mérito a Fellay.
Otro aspecto positivo es qué no cabe duda de que Fellay es mucho más inteligente que mons. Lefevbre. Intelectualmente no hay comparación entre los dos.

En cualquier caso, es muy posible de que estemos ante la feliz noticia de que este triste episodio de la división esté entrando en su recta final. Y eso me alegra profundamente; profunda y sinceramente.


Una cuestión

16.08.16 | 00:12. Archivado en Con clave


Antes de escribir este post he estado viendo este vídeo:https://www.youtube.com/watch?v=nwT86pm1g4U
Y mientras lo veía meditaba en lo que muchas personas religiosas piensan, que antes del pecado original no había luchas así entre los animales, que fue el pecado del hombre el que llevó el desequilibro a la naturaleza.

Para un evolucionista convencido como yo, esa tesis es un poco difícil de digerir. Pero sí que reconozco que hay algunos versículos en la Biblia que parecen ir en la línea de una armonía perfecta en el reino animal en el paraíso. Insisto, parecen. No son totalmente claros, cabrían otras interpretaciones.  En fin, sólo suelto la pregunta, la duda, mis dificultades. 
¿Fueron todos los animales vegetarianos antes del pecado de Adán y Eva? Me resulta muy difícil entender cómo eso pudo ser posible.


Que los arciprestes se conviertan en bendición de sus sacerdotes

14.08.16 | 22:43. Archivado en Con clave


Continuación del post anterior. En los presbiterios hay sacerdotes dedicados al gobierno de la diócesis (aunque sean también párrocos), otros dedicados la curia y otros dedicados a la teología. Eso sin contar con que unos se dedican a los enfermos, otros a los pobres, etc. Pero ¿quién se dedica a los sacerdotes?
Existe una tendencia a considerar que los tres o cuatro vicarios episcopales que suele haber en cada diócesis deberían encargarse de esta función descrita ayer. Pero una cosa es el gobierno, la organización, la autoridad de la jurisdicción, y otra muy distinta el acompañamiento paternal, el acompañamiento de la autoridad espiritual.
No sólo son dos cosas distintas, sino que en la mayor parte de los casos la autoridad de la jurisdicción estorba el otro tipo de acompañamiento, el de la autoridad espiritual. No es fácil abrirse al que manda. Eso es así en todos los ámbitos, no sólo en el ámbito eclesiástico.
Sólo podrá acompañar adecuadamente el que visita de forma regular y frecuente al sacerdote interesado. Este acompañamiento no es de dirección espiritual (salvo que así lo quiera el interesado), sino de acompañamiento ministerial.
La labor del arcipreste, por lo tanto, es sumamente delicada: decir las cosas sin ofender, decir las cosas sin exigir, acompañar sin obligar, muchas veces acompañar al que no quiere ser acompañado, visitar al que no quiere ser visitado, hablar con el que no tiene ningún interés en recibirte. Si ya es difícil la labor de un cura con un feligrés alejado de la práctica sacramental, ya no digo nada lo difícil que es la labor de un cura con otro cura.

Por favor, de nuevo les pido a los obispos que lean estas líneas: No dejéis solos a ningún sacerdote, ni a uno solo. Enviadles este tipo de ángeles.


Los arciprestes: la preocupación de Cristo por los sacerdotes

14.08.16 | 16:21. Archivado en Con clave

Estimados lectores:

Después de nueve años hablándoos desde este blog alojado en Religión Digital, con tristeza debo deciros que no lo haré más. Como bien sabéis, la línea de esta web es incompatible con la fe de la Iglesia Católica y con los mínimos lazos que deben unir a un católico con sus pastores.

Mantuve este blog, Dios lo sabe, por la única razón de que los lectores de Religión Digital tuvieran otra versión de las cosas que las de tal web. Mi blog fue totalmente ninguneado. De ser el tercero en la lista, pasó a ser colocado detrás de ocho blogs, muchos de cuyos de autores no escribieron ni una pobre línea en medio año. Aunque consciente de esta situación, mantuve mi presencia aquí sólo por dar otra visión de las cosas. Ésa y no otra fue la razón de mi permanencia.

Pero la gota que colmó totalmente el vaso fue el artículo que José Manuel Vidal escribió contra mi obispo. Uno de los artículos más deleznables que he leído nunca. Ese mismo día llamé por teléfono al director para decirle que sacara mi blog de su web. Era lógico esperar que si atacaba a mi obispo, uno de sus presbíteros se marchara.

Podría haber dicho palabras más diplomáticas, menos estridentes, pero en este blog siempre he querido decir la verdad, y esta vez no iba a dejar de hacerlo.

Los que queráis seguirme leyendo, podéis buscar Blog del Padre Fortea en Internet y encontraréis el blog original del cual el presente blog sólo era una copia.

En fin, sólo me queda despedirme y agradeceros que me hayáis leído casi durante una década.


Jueves, 25 de agosto

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  • Padre Fortea Padre Fortea

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