Blog del Padre Fortea

Un cariñoso consejo al cardenal Burke

19.10.18 | 13:56. Archivado en Con clave


Hoy he visto otra foto del mencionado cardenal con la capucha puesta. Con todo respeto, no es ninguna ironía, quiero que tenga en cuenta una cosa, eminencia.
Las capuchas del hábito cardenalicio, cuando eran usadas para protegerse del frío en la Edad Media, tenían otra hechura. La forma de las capuchas usadas (en las mucetas) por el clero secular eran distintas de las capuchas benedictinas, franciscanas o de otras órdenes. Eran unas capuchas amplias. Los cardenales usaban esas capuchas, a veces, poniéndose encima el capelo. Hay abundantes representaciones de ello. Véase este link, por ejemplo:
https://merryfarmer.files.wordpress.com/2011/11/giovanni_di_paolo_012.jpg
Pero las capuchas de los cardenales en la primera mitad del siglo XX ya no estaban pensadas para ser usadas. Eran una reminiscencia histórica sin uso, como las microcapuchas de las mucetas de los obispos en la misma época.
Cierto que seguía la costumbre de ponérsela sobre la cabeza al postrarse en la ceremonia de la entrega del capelo. Pero esa era la única vez que la usaban. Y basta ver las fotos de los cardenales postrados para darse cuenta de lo muy mal que quedaban las capuchas usadas en esa postura.
Cuando un obispo se echa sobre la cabeza esa reminiscencia, la apariencia no es bella, sino artificiosa con un equilibro frágil y que ya no protege del frío por que hueco que se crea detrás. No pasa nada por usar capucha, pero hágase una capucha amplia que tena el uso de una capucha.
Dos pequeños detalles más para este buen cardenal. Cuando uno lleva hábito coral no lleva calzado litúrgico. He visto una foto en que con hábito coral rojo este purpurado se dirige a la iglesia (presumiblemente a celebrar misa) con calzado litúrgico verde. El prelado no puede llevar esa mezcla. Es en la sacristía donde se cambia el calzado eclesiástico (si lleva zapatos con hebilla) por el calzado litúrgico.

El segundo detalle es que ya le he visto varias veces dirigirse con hábito coral hacia la iglesia con las manos juntas sobre el pecho, como en la misa. Esto no es un error. Pero me parece preferible colocar las manos juntas sobre el pecho cuando uno va revestido con vestiduras litúrgicas, aunque en ese momento uno no esté en una ceremonia.
La razón es que el hábito coral no es otra cosa que una vestidura eclesiástica solemne, bella, para las grandes ocasiones; pero, no lo olvidemos, es una vestidura eclesiástica. El gesto corporal va de acuerdo con la vestidura. Si la vestidura es litúrgica, uno tiene un gesto corporal ritual. Si la vestidura es eclesiástica (aunque sea solemne), el gesto no es ritual. A no ser que en ese momento uno esté realizando un rito: una bendición, por ejemplo. También sería lógico llevarse las manos al pecho si el clérigo, en ese momento, hace un momento de oración.
Pero la norma general es que con hábito coral uno coloca las manos de un modo no ritual; incluso aunque ese obispo esté asistiendo a misa, es decir, no concelebrando. Aun estando en el presbiterio, el obispo no tiene necesariamente que poner las manos sobre el pecho.
Como se ve, hay una diferencia entre vestidura eclesiástica (común o coral) y la litúrgica (sea la de la misa o con capa pluvial), y los gestos del que las porta. 

Espero no ganarme enemigos con estas disquisiciones. Que nadie se lo tome a mal. Tampoco me consta de nadie que se haya condenado por llevar zapatos verdes y hábito rojo al dirigirse hacia una iglesia. Hay pecados peores.


Algunos sermones en audio: del 1551-1600

18.10.18 | 21:11. Archivado en Con clave


Sermón 1551No le quebrarán un huesohttp://www.ivoox.com/sermon-1551-no-le-quebraran-hueso-audios-mp3_rf_26609523_1.html
Sermón 1552La viña de Nabot, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1552-la-vina-nabot-i-parte-audios-mp3_rf_26703607_1.html
Sermón 1553La viña de Nabot, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1553-la-vina-nabot-ii-parte-audios-mp3_rf_26703693_1.html
Sermón 1554Elogio del profeta Elías, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1554-elogio-del-profeta-elias-i-parte-audios-mp3_rf_26703756_1.html
Sermón 1555Elogío del profeta Elías, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1555-elogio-del-profeta-elias-ii-parte-audios-mp3_rf_26703784_1.html
Sermón 1556El nacimiento de Juan el Bautista, I partehttp://www.ivoox.com/sermon-1556-el-nacimiento-juan-bautista-audios-mp3_rf_26703892_1.html
Sermón 1557El nacimiento de Juan el Bautista, II partehttp://www.ivoox.com/sermon-1557-el-nacimiento-juan-bautista-audios-mp3_rf_26704372_1.html
Sermón 1558Los silencios sacros en medio de la misahttp://www.ivoox.com/sermon-1558-los-silencios-sacros-medio-de-audios-mp3_rf_26764892_1.html
Sermón 1559Lo santo, la Eucaristía, los no creyentes, los pecadoreshttps://www.ivoox.com/sermon-1559-lo-santo-eucaristia-no-audios-mp3_rf_26764935_1.html
Sermón 1560Solemnidad de la Santísima Trinidad, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1560-solemnidad-santisima-trinidad-i-audios-mp3_rf_26958261_1.html
Sermón 1561Solemnidad de la Santísima Trinidad, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1561-solemnidad-santisima-trinidad-ii-audios-mp3_rf_26958310_1.html
Sermón 1562Solemnidad de la Santísima Trinidad, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1562-solemnidad-santisima-trinidad-iii-audios-mp3_rf_26958613_1.html
Sermón 1563Solemnidad de la Santísima Trinidad, IV partehttps://www.ivoox.com/sermon-1563-solemnidad-santisima-trinidad-iv-audios-mp3_rf_26958906_1.html
Sermón 1564La Iglesia como misterio de comuniónhttps://www.ivoox.com/sermon-1564-la-iglesia-como-misterio-comunion-audios-mp3_rf_26958987_1.html
Sermón 1565La misa como conmemoración de la Pasión de Cristohttps://www.ivoox.com/sermon-1565-la-misa-como-conmemoracion-la-audios-mp3_rf_26959096_1.html
Sermón 1566El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1566-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959419_1.html
Sermón 1567El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1567-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959616_1.html
Sermón 1568El retoño plantado por Dios en lo alto de la montaña, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1568-el-retono-plantado-dios-en-audios-mp3_rf_26959708_1.html

Sermón 1569Una pequeña cuestión acerca de la Santa Eucaristíahttps://www.ivoox.com/sermon-1569-una-pequena-cuestion-acerca-la-audios-mp3_rf_27178122_1.html
Sermón 1570Fiesta de san Pedro y san Pablohttps://www.ivoox.com/sermon-1570-fiesta-san-pedro-san-audios-mp3_rf_27178178_1.html
Sermón 1571La sinodalidad en la Iglesia, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1571-la-sinodalidad-iglesia-i-audios-mp3_rf_27178219_1.html
Sermón 1572La sinodalidad en la Iglesia, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1572-la-sinodalidad-iglesia-ii-audios-mp3_rf_27178273_1.html
Sermón 1573La sinodalidad en la Iglesia, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1573-la-sinodalidad-iglesia-iii-audios-mp3_rf_27178317_1.html
Sermón 1574La reverencia a los sacerdoteshttps://www.ivoox.com/sermon-1574-la-reverencia-a-sacerdotes-audios-mp3_rf_27178739_1.html
Sermón 1575Santo Tomás Apóstolhttps://www.ivoox.com/sermon-1575-santo-tomas-apostol-audios-mp3_rf_27178867_1.html
Sermón 1576¿Tengo que perdonar o soy yo el que tengo que ser perdonado?https://www.ivoox.com/sermon-1576-tengo-perdonar-o-soy-yo-audios-mp3_rf_27178930_1.html
Sermón 1577Las religiosas en el corohttps://www.ivoox.com/sermon-1577-las-religiosas-coro-audios-mp3_rf_27178985_1.html
Sermón 1578Misericordia quiero y no sacrificiohttps://www.ivoox.com/sermon-1578-misericordia-quiero-no-sacrificio-audios-mp3_rf_27627324_1.html
Sermón 1579Sermón de un funeral de julio de 2018https://www.ivoox.com/sermon-1579-sermon-funeral-julio-audios-mp3_rf_27627347_1.html
Sermón 1580La situación en Nicaragua en julio de 2018https://www.ivoox.com/sermon-1580-la-situacion-nicaragua-julio-audios-mp3_rf_27627430_1.html
Sermón 1581Apuntes sobre algunas órdenes religiosashttps://www.ivoox.com/sermon-1581-apuntes-sobre-algunas-ordenes-religiosas-audios-mp3_rf_27627607_1.html
Sermón 1582Dios es pastor de la Iglesiahttps://www.ivoox.com/sermon-1582-dios-es-pastor-iglesia-audios-mp3_rf_27628326_1.html
Sermón 1583Sencillos como palomashttps://www.ivoox.com/sermon-1583-sencillos-como-palomas-audios-mp3_rf_27706978_1.html
Sermón 1584La cruz de cada díahttps://www.ivoox.com/sermon-1584-la-cruz-cada-dia-audios-mp3_rf_27707308_1.html
Sermón 1585Ser seminarista, estar en el seminariohttps://www.ivoox.com/sermon-1585-ser-seminarista-estar-seminario-audios-mp3_rf_27707380_1.html
Sermón 1586Ir a Jesús a buscar aliviohttps://www.ivoox.com/sermon-1586-ir-a-jesus-a-buscar-alivio-audios-mp3_rf_27707787_1.html
Sermón 1587El ?amén? de la doxologíahttps://www.ivoox.com/sermon-1587-el-amen-doxologia-audios-mp3_rf_27707836_1.html
Sermón 1588La Iglesia en el siglo IV, primera partehttps://www.ivoox.com/sermon-1588-la-iglesia-siglo-iv-audios-mp3_rf_27913823_1.html
Sermón 1589La Iglesia en el siglo IV, segunda partehttps://www.ivoox.com/sermon-1589-la-iglesia-siglo-iv-audios-mp3_rf_27913880_1.html
Sermón 1590La fe y sus frutoshttps://www.ivoox.com/sermon-1590-la-fe-sus-frutos-audios-mp3_rf_27913960_1.html
Sermón 1591El cáliz que he de beber, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1591-el-caliz-he-beber-audios-mp3_rf_27917131_1.html
Sermón 1592El cáliz que he de beber, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1592-el-caliz-he-beber-audios-mp3_rf_27917173_1.html
Sermón 1593Lo que vuestros ojos ven, lo que vuestros oídos oyenhttps://www.ivoox.com/sermon-1593-lo-vuestros-ojos-ven-lo-audios-mp3_rf_27923880_1.html
Sermón 1594Os daré pastores según mi corazónhttps://www.ivoox.com/sermon-1594-os-dare-pastores-segun-mi-corazon-audios-mp3_rf_27923936_1.html
Sermón 1595El sentido de la fe, I partehttps://www.ivoox.com/sermon-1595-el-sentido-fe-i-audios-mp3_rf_28113742_1.html
Sermón 1596El sentido de la fe, II partehttps://www.ivoox.com/sermon-1596-el-sentido-fe-ii-audios-mp3_rf_28113873_1.html
Sermón 1597El sentido de la fe, III partehttps://www.ivoox.com/sermon-1597-el-sentido-fe-iii-audios-mp3_rf_28113940_1.html
Sermón 1598El sentido de la fe, IV partehttps://www.ivoox.com/sermon-1598-el-sentido-fe-iv-audios-mp3_rf_28114107_1.html
Sermón 1599El sentido de la fe, V partehttps://www.ivoox.com/sermon-1599-el-sentido-fe-v-audios-mp3_rf_28114175_1.html
Sermón 1600No nos consideremos más de lo que somoshttps://www.ivoox.com/sermon-1600-no-nos-consideremos-mas-lo-audios-mp3_rf_28394565_1.html


Ahora me voy a dedicar a defender derechos de los muertos. Esto parece una tragedia de Sófocles. Antígona.

17.10.18 | 15:15. Archivado en Con clave


Esta es una foto normal de uno de los muchos entierros que hice en mis parroquias. Muestra el trabajo cotidiano de cualquier párroco durante la mañana o al caer de la tarde. 
Una cuestión jurídica muy interesante se ha planteado hace pocos días: ¿es constitucional que un gobierno prohíba que el cuerpo de un dictador sea enterrado en la cripta de una catedral? Como problema teórico me parece apasionante.
Los prohibicionistas siempre apelarán a la ley alemana contra la negación del holocausto, como ejemplo de este tipo de intervención estatal. Pero esa ley siempre me ha parecido un despropósito. Ni con la mejor de las intenciones el Estado debe meterse a determinar qué es la verdad en materia histórica. Si esa ley es justa, ¿por qué los alemanes no aprueban cien leyes más sobre cien detalles históricos de todo tipo? Si una ley protege la verdad, ¿cien leyes no protegerán cien veces más?
Los independentistas vascos hace ya mucho que apelaron a su libertad para no acatar la constitución española. Y ya dije, en su momento, que estaba totalmente de acuerdo con ese derecho a no jurar la constitución que ellos invocaban. La constitución debe amparar el derecho a estar en desacuerdo con la constitución y, aun así, poder ser representante del Pueblo en las instituciones.
¿La Ley puede prohibir que los ciudadanos construyan un mausoleo para Lenin en otro lugar si lo sacan de la Plaza Roja? Si prohibiera construir un mausoleo, la Ley estaría determinando en materia histórica qué es correcto y qué no lo es. ¿Puede hacer eso la Ley? Indudablemente no, es inconstitucional. Ninguna ley del mundo debería jamás a obligar a nadie qué es lo que tiene que pensar sobre un periodo histórico.
El hecho de que el gobierno maniobre, presione y amenace contra el que se entierre a un ser humano en la cripta de la catedral de la Almudena es inconstitucional. Si los chinos trajeran a España a Mao Tse Tung, la constitución debe permitir que lo entierren en el cementerio que deseen. Incluso los padres de un asesino pueden elegir dónde enterrar a su hijo.
Todo esto me recuerda a una frase que se atribuye, seguro que falsamente, a Evo Morales. Sus asesores jurídicos le contestaron al presidente: ?Eso es ilegal?. Y se dice que él contestó. ?Para eso les pago, para que lo conviertan en legal?.

Maduro ya no necesita asesores legales. La última vez que preguntó a un juez si algo era legal, este le respondió: "Sí, señor presidente, pero, por favor, no me mate".


Fotos de lectoras mías

16.10.18 | 13:30. Archivado en Con clave

Esta mujer es la lectora tipo de Summa Daemoniaca: la típica lectura severa, puntillosa, que rumía todos sus silogismos hasta sus consecuencias más periféricas, comprobando que en mi libro no hay cabos sueltos.

Esta otra se halla enfrascada en El curioso caso de la muerte del gato del obispo. Por el gesto de su rostro, lo hubiérais podido sospechar. Observad cómo está enfrascada. En este punto de la historia, sospecha más del ecónomo del obispado. Pero hay puntos en la historia del arquitecto que no le convencen.

Esta mujer medita mi El león y las llaves, convenciéndose de que otros tipos de vaticanos hubieran sido posibles. Hablará del tema a su marido ya metido en la cama y este le responderá con monosílabos hasta dormirse. 

Esta lectora me dijo que le gusta sumergirse en las oscuridades y llantos del averno de mi Las corrientes que riegan los cielos, mientras recorre la soleada playa y siente la cálida brisa en su cara. Siempre reserva la lectura de mi infierno descrito en esa obra justamente para esos paseos en la costa. Afirma que el contraste le resulta toda una experiencia vital. Su marido ya está acostumbrado a que en los momentos más felices de su existencia saca el libro para leer un par de páginas: aniversarios de boda, cenas íntimas...

Esta lectora está leyendo la parte de la Nada en mi Libro cuadrado, imaginando cosas que solo se pueden venir a la mente si uno ha leído mis Historias hamletianas. Descubriendo que los dos libros estaban conectados y sospechando que también lo estaba Obra Férrea. Se le ve tan concentrada porque ha descubierto que los libros arrojan lazos entre sí. Esta noche, durante el segundo plato de la cena, le confesará a su marido que nunca ha sido tan feliz como leyendo Libro cuadrado, y que eso incluye todos los momentos de su vida.
-¿Incluídos los momentos pasados conmigo, querida?
-Especialmente esos.


Gracias por las sugerencias de libros

15.10.18 | 14:00. Archivado en Con clave


Sí, el de la pintura soy yo y esa es mi habitación. Leo sin gafas y leer me ha hecho perder peso. Siempre tengo un botijo cerca de mi lecho. Pedir ayuda a mis queridos lectores es algo que siempre me ha dado resultado. Quiero agradecer a Mauro que me ha enviado el link al pdf de un libro de Stefan Zweig, El mundo de ayer, que llevaba años queriendo obtener; y también La Cartuja de Parma, otro libro del que había oído hablar. Bernardo me ha ofrecido en papel la de Pablo D´Ors.
Karina me aconsejaba a Gabriel García Márquez. Sí, sus obras me parecen de lo mejor del siglo XX. Estoy releyendo a ese autor. Otra me aconsejaba Memorias de Adriano. Aquí, en este blog, ya he escrito más que de sobra acerca de la influencia literaria que ese libro ha tenido en mí. Ese libro fue una conmoción estética, un terremoto de felicidad.
Louis de Wohl, lo siento, no me gusta nada. Voy a mirar el resto de autores que me habéis aconsejado, dadme tiempo. Ah, Arwen me ha enviado una formidable biografía del emperador Augusto, gracias. Todos los lectores de Yo, Claudio tenemos debilidad por este magnífico dictador.
Me preguntaba otro comentarista si no me apetecería escribir un libro de espiritualidad. De ninguna manera. Con toda sinceridad, considero que hay, en mi misma diócesis, sacerdotes cuyas almas valen mil veces más que la mía. Mis libros de espiritualidad en Biblioteca Forteniana, en realidad, o son apuntes personales míos que ya estaban escrito y que me limité a permitir que salieran a la luz, o son sobre temas muy específicos que justificaban la osadía de que yo escribiera sobre ellos.
Por ejemplo, El león y las llaves es una visión espiritual acerca del Vaticano. Era un tema tan concreto sobre el que nunca he oído que alguien escribiera algo, que me animé a hacerlo. Pero solo por eso lo hice. Y así podría explicar por qué escribí cada uno de mis libros sobre espiritualidad. Cada uno tiene una razón concreta. Insisto, muchas veces apuntes personales que me parecía que aportaban algo a lo que ya había de otros autores.
Sobre mi autobiografía diré que la escribo porque tengo lectores con los que siento una ligadura de afecto. Es decir, les debo el contarles lo que ha pasado desde la última biografía. Yo nunca he despreciado a mis lectores. Bien lo saben lo mucho que me gusta pasear con ellos, así como tengo aversión a contestar emails. Para mí un lector no es un mero añadido sin importancia a mi escrito. Me gustaría conocerlos a todos, escucharlos a todos. Sobre todo, a los mejores, hay lectores que me aportan. Hay lectores que, tras conocerlos, siento no poder mantener una buena amistad.
Con algunos lo he logrado, Miguel Ángel de Venezuela, Francisco de Salamanca, Rocío de Nueva York, Esteban de Paraguay, Francisco de Chile? por citar solo unos pocos con los que el paso de los años solo ha hecho que aumentar la amistad. Amistad con presencia real, cenas, paseos? Escribir, siempre lo he dicho aquí, ha sido una actividad tan bella que me ha provocado tantas alegrías. Después de tantos años hablando del demonio, ahora toca hablar del que habla del demonio.


Con mi profesor de latín

14.10.18 | 13:00. Archivado en Con clave


El día que cumplí 50 años de edad tomé una decisión inesperada: escribir la segunda parte de mi autobiografía. El libro de mi vida es el segundo libro mío más vendido. Publicado en varios países, reeditado, reimpreso incluso este año. Es el segundo libro del que más correspondencia recibo. El primero, por supuesto, es Summa Daemoniaca. A este paso va a ser el libro más leído entre El capital y El libro Rojo de Mao.
Por eso os quiero pedir un favor en la parte de comentarios de este post: enviadme links donde pueda descargarme alguna autobiografía que sea literariamente muy bella. También me vale alguna novela de género biográfico. Os lo pido porque hasta ahora, cuando os he pedido ayuda, me habéis sido de gran utilidad. Lo bueno de este blog es que no solo sois lectores, sino que interactuamos.
También me servirían links acerca de críticas de óptimas biografías. Pero que sean artículos muy buenos? ya llevo escribiendo un cuarto de siglo, no tengo dieciocho años.
Esta biografía que he emprendido me gustaría que fuera literariamente mejor que la primera. Curiosamente, se publicó por primera vez en Paraguay (país al que le tengo gran cariño) bajo el título Entre los libros y los demonios.
En mi vida he leído biografías formidables. Una de las mejores es la del traductor de Hitler, Europa entre bambalinas. Otra muy buena la del jefe de la Stasi, titulada El hombre sin rostro. También me gustó mucho la de Albert Speer, el arquitecto del III Reich. Ahora estoy leyendo por segunda vez El general en su laberinto, de García Márquez, sobre los últimos días de Bolívar. Un libro como este son palabras mayores. También me encantó Rayuela de Cortázar, aunque no sea, estrictamente, una autobiografía.
Cosas así son las que busco. No una web para adolescentes acerca de cómo escribir una biografía. A los cincuenta años tengo la ilusión de hacer arte en el acto de contar la vida de un sacerdote. Os aseguro que no pienso que mi vida valga más que la de tantos colegas sacerdotes de mi diócesis. Pero yo tengo la calma y el tiempo para hacer un gran autorretrato con el óleo de las palabras. Por lo menos, deseo intentar pintar ese óleo.
Y que conste que me siento muy contento con mi Entre los libros y los demonios. No es que esté entusiasmado con mi vida, pero sí que lo estoy de mi autobiografía. Ahora ha llegado el momento de la segunda parte. Siempre dije en broma que me gustaría contar mi vida en tres autobiografías, cada una con un estilo. Lo decía entre risas, pero yo sabía que lo decía en serio. Ahora ya es el momento de la segunda.


¿Cómo será el futuro? ¿Cómo será nuestra época Blade Runner? Los muchos caminos del futuro.

13.10.18 | 14:40. Archivado en Con clave


Esta preciosa obra que hoy pongo se titula Stasis, de Seb McKinnon. La había conocido hace algunos meses y me gustó mucho. Hoy decidí ver otras pinturas del mismo autor. Me sorprendió que uno de los temas que toca con cierta frecuencia en sus obras es la brujería.
Resulta llamativo que si, en otras épocas, el marxismo era el rey entre los intelectuales; hoy día el tema del esoterismo es una influencia subterránea nada despreciable. ¿Podrían las élites financieras y culturales de la sociedad del siglo XXI estar dominadas por corrientes de tipo satánico? Es preocupante la mera posibilidad de que algo así pudiera suceder. Desde luego muchos elementos de la corriente del gótico-oscuro no se reduce a la forma de vestir. Pululan demasiados elementos que acaban introduciendo a los jóvenes en prácticas ocultistas.
Muchas corrientes pugnan por el alma de la juventud de los países occidentales. Esta es una de ella y no de las más pequeñas. Veremos cuál predomina. El populismo es el peor peligro ahora, a corto plazo. Pero no podemos descartar que el populismo se pueda hibridar con este movimiento. El populismo a palo seco es aburrido, resulta soso. Para convertirse en un fenómeno de masas arrebatador precisa de una estética, de una mística, de algo que vaya más allá de ?acabar con los ricos?.
Si esto ocurriera, y no digo que ocurra, el futuro del cristianismo en Europa se volvería todavía más difícil.


Una tarea para esta generación

12.10.18 | 21:07. Archivado en Con clave


Estos meses, por si alguien no se había enterado, la Iglesia está sufriendo unos embates impresionantes. Como la Iglesia es imperecedera, algunos no se preocupan. Piensan que la Barca de Pedro resistirá cualquier tormenta; y tienen razón. Tienen razón, pero las estadísticas de los próximos dos o tres años van a ser catastróficas. Solo dentro de tres años vamos a poder hacer un adecuado recuento de daños. Como los barcos de una armada tras pasar por una batalla.
Los embates que ha sufrido la Iglesia son de varios tipos. Pero varias de las más insidiosas andanadas tienen que ver con la lucha entre progresismo y tradición. El escándalo de la pedofilia será restañado, pero la lucha por la dirección que debe tomar la Iglesia permanece.
Dentro de la Iglesia los progresistas se preguntan escandalizados: ?¿Pero es que no se dan cuenta??. Y, también dentro de la Iglesia, los tradicionales afirman: ?¡No podemos cambiar la tradición!?.
El Vaticano II fue un colosal esfuerzo por hacer avanzar la teología de la Iglesia. La tarea que vamos a tener que afrontar ahora, en esta generación, es la de ver hasta dónde podemos permitir sin traicionar la Tradición.
Ya no se trata de hacer avanzar la teología, sino de ver hasta dónde se puede llegar.
Mientras tanto, la estructura está sufriendo formidables tensiones entre estos dos polos. Una estructura humana que es mundial. Una estructura teológica que se basa en unos venerables pilares teológicos, entre los cuales hay columnas inamovibles. La estructura humana se sustenta sobre esos pilares que conforman una construcción unitaria.
Es difícil para muchos no creerse Atanasio redivivo. Es difícil para otros no ver al de enfrente como un inquisidor. Una cierta calma es condición imprescindible para el diálogo. El Tiempo decantará todo. La sinodalidad traerá luz a la Iglesia. Porque en medio de los sínodos está el Espíritu Santo. Aunque se puede organizar bien un sínodo y se puede organizar mal.
Un sínodo nunca se puede instrumentalizar. Un sínodo es una reunión para buscar la verdad. Un sínodo nunca puede entenderse como un medio de propaganda. Los organizadores de un sínodo no pueden disponerlo todo para imponer lo que uno de antemano ya ha determinado. En la Historia hemos conocido sínodos y concilios que han nacido muertos. En otras ocasiones, algunos sínodos fueron estrangulados. Hay que replantearse muy seriamente qué es el espíritu sinodal.
Hecha esta salvedad, confío plenamente en el carácter sinodal de la Iglesia. Es un problema de todos lo que estamos afrontando ahora y, entre todos, hay que resolverlo. Unos guiando, otros apoyando. Hay que apartarse de los divismos, del unilateralismo.
Insisto, para unos, los tradicionales son unos inflexibles. Para otros, los progresistas son unos traidores. El peligro del cisma es real si estos grandes movimientos tectónicos no son encauzados según el Espíritu. 
Ahora bien, considero que hemos llegado a un punto de no retorno en los  países del centro de Europa. El cisma no conocerá otro camino que la maduración. Mis ojos verán la Iglesia Católica Constitucional y la Iglesia Católica Romana. Las iglesias con los valores de este siglo y la Iglesia de los concilios.


Hoy cumplo cincuenta años de edad

11.10.18 | 09:36. Archivado en Con clave


Esta foto me la hice la semana pasada con el sacerdote que fue mi profesor de latín en Pamplona.
Hoy cumplo 50 años de vida. La existencia me ha ofrecido mucho más de lo que yo nunca pude imaginar al acabar mi feliz tiempo en el seminario. Ha sido esta una existencia más llena de experiencias, alegrías y encuentro con personas interesantísimas de lo que nunca pensé que sería mi camino en la vida.
Tampoco se me pasó por la imaginación que las conferencias serían parte integrante de mi trabajo. Siempre me imaginé en un pueblo pequeño como párroco. Venía de Huesca y era lo que siempre había visto. Mucho menos imaginé que me dedicaría a escribir libros. Pero el río del tiempo me ha llevado adonde me llevado.
No puedo decir que soy el resultado de mis decisiones, porque tengo la sensación de que estoy donde tengo que estar, que todo estaba escrito en mi destino. Cuando miro los años atrás, cosa que hago a menudo, tengo la plena certeza de que, más que tomar decisiones, me he dejado llevar. Y he acabado en un lugar perfecto, haciendo lo que creo que tengo que hacer: el Destino.
A mis 50 años os aseguro, en esto no hay nada de retórica, lo que más me llena, lo que más ilumina mi día, lo que más me insufla fervor, es la celebración de la santa misa. Dios me ha concedido sentir una inmensa devoción en el augusto sacrificio.
Alguien puede pensar que mi vida está muy centrada en los libros y no en las personas. Pero he de hacer lo que pienso que el Señor me pide.
El tema de mi vida espiritual no es algo de lo que me guste hablar en el blog. Paseando, no me importa hablar con el que me pregunta. Pero no por aquí. Alguien podría sacar la impresión de que Dios ocupa poco espacio en mis preocupaciones. Pero uno siente cierto pudor acerca de su propia alma.
Ha habido sinsabores en mi vida. O, mejor dicho, ha habido individuos que se han empeñado en hacerme la vida lo más dura posible, en denigrarme, en hundirme con todos los medios que tuvieran a su alcance. Lo peor es saber su nombre y apellidos. Trato de no pensar en ellos. Pero ha habido personas que se han portado muy mal conmigo. Estoy seguro de que son infelices. Nadie puede ser feliz y atacar a otra persona que nada malo le ha hecho. Yo no busco hacer daño a nadie, busco el bien de todos. Pero, desde que salté a la fama, siempre ha habido alguna persona que ha considerado que atacarme era hacer un bien a la Iglesia. Si yo os contara cómo me han atacado y los círculos concéntricos que esos ataques han tenido, como una piedra que se lanza en una laguna. La onda es pequeña en la superficie, pero el agua se vuelve turbia en el fondo durante mucho tiempo. Después, otros lanzarán más piedras, pensando hacer un bien, de nuevo.
Pero otro don que el Señor me ha dado es la paz. En medio de las tormentas, mi alma siempre ha estado en paz. Ha sido un don. Siempre he tenido paz y buen apetito.
Ahora afronto no la segunda mitad de mi vida, sino los, tal vez, tres decenios que me quedan. Y ni siquiera puedo contar con los tres: desde los 70 años veo como muchas personas entran en una clara decadencia mental, además de física. Lo que tenga que hacer debo hacerlo en los próximos veinte años. Un saludo y un abrazo a todos los que estáis detrás de esta pantalla, a aquellos por los cuales mi voz resuena.


El padre Fortea de niño

10.10.18 | 15:39. Archivado en Con clave

Lo de que soy ese niño de la pintura es broma: ¡no lleva gafas! Hoy he dedicado buena parte de la mañana a hacer limpieza de los armarios. ¡Qué cantidad de papeles! (También polvo.) Eso sí, cuántos recuerdos. Recuerdos tiernos palpitando en medio del polvo. Pero, al final, lo que no usamos durante varios años hay que tirarlo. Cuando me muera, deseo que el único archivo que deje sea mi Biblioteca Forteniana, nada más; ni un solo papel más.
Hoy he encontrado, en una carpeta, un escrito de 25 páginas sobre la posesión. Ese escrito se lo presenté a mi obispo cuando yo contaba con 27 años llenos de inexperiencia. Ese escrito provocó que mi prelado me encargara que hiciera de esas pocas páginas la tesis de licenciatura. Allí mi vida entera dio un giro radical.
Lo curioso es que no tenía ni el más mínimo interés en hacer esa tesis doctoral. Ese escrito de 25 páginas era uno más entre otros muchos de temas dispares, ya entonces ocupaba mis ratos de descanso en escribir. Pero justamente esas pocas páginas cambiaron mi existencia.
Ni me he molestado en leer esas pocas hojas: un escrito totalmente prescindible. Lo he tirado a la basura sin pena por no echarle una última hojeada antes de que desaparezca en la nada.
Junto a él había un escrito sobre lo que es una catedral (ya entonces esa adicción), otro de consejos a los obispos (yo había sido secretario del mío), otro con consejos a confesores. Sea dicho de paso, hay que ser temerario para escribir esos consejos a confesores siendo tan joven.
En la juventud yo fui tan ignorante como audaz. La audacia de la ignorancia. Fui temerario al escribir sobre la posesión como lo fui al dar consejos a los obispos en un escrito que publiqué bajo el título La mitra y las ínfulas. Ese escrito requiere de una buena y entera revisión si lo quiero dejar en Biblioteca Forteniana, lo tengo en tareas pendientes. Vergüenza me da pensar lo que pude escribir a esa edad. En fin, la audacia de la que he hablado antes.
También escribí, hoy lo he encontrado, un comentario al Cantar de los cantares. Esas hojas las tengo que leer con detenimiento, porque esas sí que pueden ser muy interesante. Redacté esas hojas lleno de amor a Dios antes de ordenarme. En cuanto lo revise, probablemente, os lo diré por aquí para que lo lea el que lo desea online. El amor puede ser muy intenso en alguien muy joven. Y ese escrito nació del amor. Los otros nacieron de la soberbia y el desconocimiento, ahora lo reconozco.
Que Dios perdone todos mis errores, también los literarios. Espero no acabar como santo Tomás de Aquino queriendo quemar todos mis libros al final de mi vida. Menos mal que los pdf son difíciles de quemar.


Ideas descabelladas que germinan en humus de enfado general

09.10.18 | 15:52. Archivado en Con clave


Hace poco salió en los medios que había un señor de Estados Unidos que pretendía contratar a exagentes del FBI para investigar a los cardenales y así hacer un informe de cada purpurado. Y claro? pedía dinero para ello.
Si alguien es tan tonto como para dar un solo dólar a ese señor del que no pienso dar el nombre, ciertamente merece perder ese dólar. Todos los medios del planeta se han hecho eco de semejante ocurrencia. Dado el número de personas no muy inteligentes que pueblan nuestro orbe, unidos al factor tacañería, me permiten suponer que dos mil o cuatro mil dólares ha debido sacar ese sujeto de los bolsillos de los fieles.
Las investigaciones las tiene que llevar a cabo la Ley porque es la que tiene medios para investigar: autoridad para revisar archivos, entrar en la memoria de teléfonos y ordenadores, etc. Si no tienes esa autoridad y esos medios, puedes seguir a las personas y preguntar a su entorno, allí acaba todo.
No hace falta decir el perjuicio irreparable que causa ir preguntando de forma sistemática a todo un entorno acerca de la honorabilidad de alguien. Los jueces lo saben y su código deontológico les obliga a usar de ese recurso de un modo razonable y proporcional.
Por otra parte, como bien saben los jueces, nunca se da por supuesto que la investigación de una de las partes sea objetiva. Los datos dados por la Policía son objetivos porque están obtenidos por alguien neutral.
La idea de ese señor me parece magnífica para sacar un beneficio personal del enfado de muchos católicos, beneficio completamente legal. Pero es una nulidad para lograr un beneficio para la Iglesia.
Esto me recuerda a aquellos ciudadanos norteamericanos que decidieron patrullar por su cuenta la frontera con México: la tragedia estaba servida; además, una tragedia que no hubiera servido para nada. Si no ocurrió nada irremediable fue porque las autoridades les dijeron que se fueran a casa a ver películas de Chuck Norris.
Cuando un vecino del barrio se compra una estrella de sheriff se mira al espejo y se dice a sí mismo: ?Ahora soy yo la Ley?, entonces, el desastre es un destino seguro.
Esta iniciativa no tiene nada que ver con la participación de los laicos en la Iglesia ni nada por el estilo, es solo una cuestión de sentido común. Esto no es una noble iniciativa de los laicos, sino algo que me recuerda a La conjura de los necios.


Grandes hombres y otros no tan grandes

08.10.18 | 15:13. Archivado en Con clave


Estoy acabando las 976 páginas del libro Franco y la Iglesia. Los hechos los conocía a grandes rasgos. Este mismo libro ya lo había leído aquí y allí en muchos pasajes hace años, cuando escribí La tempestad de Dios. Pero esta vez me está resultando apasionante conocer el pequeño detalle; recorrer, mes a mes, la crónica del hundimiento de un estado plenamente católico.
Todo lo que sucedió en los decenios siguientes era ya previsible y hubo mentes preclaras que lo percibieron. La sucesión de cartas, de confidencias presentes en esas cartas, de conversaciones entre ministros y obispos (tantas quedaron consignadas) son el testimonio de que, en medio del desbarajuste más general, hubo personas que sabían que aquello era el fin del reino cristiano en el que habían vivido.
¿Pero qué se podía hacer para evitar un tsunami continental como el que se estaba viviendo antes y después de 1970? La descristianización, el avance de las ideas marxistas, la total desorientación de muchísimos sacerdotes jóvenes era inevitable, aun para alguien dotado con un poder civil inmenso.
Sí, este libro es la crónica de ese derrumbamiento moral. Las estructuras del Estado permanecían, pero los pilares morales se estaban socavando a un ritmo tal que la caída futura de ese reino cristiano resultaba inevitable.
Y cuando uno conoce los detalles menudos hay personajes que quedan como unos señores. La nobleza de ánimo con la que algunos afrontaron esa ola de proporciones continentales les deja para la historia del catolicismo en un lugar de verdadero honor. Y, sobre todo, hay que agradecer a muchísimas personas del Opus Dei que ocuparon grandes puestos el haber diseñado el camino hacia la democracia. Con su buen hacer, se cerró el paso hacia una penetración todavía mayor del marxismo entre la población joven. Ellos también evitaron que el final del régimen se hubiera transformado en algo parecido a la dictadura argentina.
La gente no lo sabe, pero unos pocos hombres evitaron grandes males para España, en lo material y en lo espiritual. Unos pocos hombres que trabajaron y oraron. Hombres que no se fijaron tanto en sus futuras carreras políticas, sino en el bien común. La talla moral de algunos de ellos fue impresionante. El que hayan quedado en la oscuridad no les resta nada de su valía.


Sábado, 20 de octubre

BUSCAR

Editado por

  • Padre Fortea Padre Fortea

Síguenos

Categorías

Hemeroteca

Octubre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031