Blog del Padre Fortea

Dejadme morir

01.09.15 | 14:22. Archivado en Con clave


Estadísticamente, un blog noble y honesto como éste siempre cuenta en plantilla con un pequeño grupito de lectores fanatizados con vocación de predicadores de curas. Seguro que esos petit inquisiteurs se habrán escandalizado los dos últimos días por mis blogs. Eso me gusta y lo único que lamento es no poderles escandalizarles más.
Dejadme decirles que san Juan Pablo II después de su última estancia en el hospital Gemelli dejó dicho que si se repetía otro ataque respiratorio que no lo llevaran al hospital. Y así se hizo. Se le podía haber llevado al hospital y hubiera podido mantenerse vivo varios meses más.
Hay que recuperar el concepto de muerte natural frente a la muerte artificial. En Estados Unidos esto es especialmente grave por la cuestión de que la sanidad privada siempre prefiere prolongar las cosas al máximo. Allí los hospitales enfocan, a menudo, este asunto como una batalla que hay que ganar a toda costa, aunque el enfermo ya esté en coma desde hace años.

Los cristianos tenemos que entender qué significa la muerte en su momento óptimo, frente a la vida prolongada más allá de lo razonable.


Matar, no; dejar morir, sí.

31.08.15 | 13:33. Archivado en Con clave


Antes he dicho que en algunos pacientes la muerte se aferra a su presa. Pero también he visto como en algunos la medicina clava sus afiladas garras. Hay que dejar partir. Los médicos deberían exponer al paciente cual es la situación real, a veces una situación irrecuperable, una situación de inexorable hundimiento, de progresivo avance del colapso. 
Hay casos en los que lo más caritativo sería preguntarle al paciente si quiere tener una muerte natural por el fallo de sus órganos o si prefiere seguir vivo dos meses más pero sin moverse de la cama, conectado cada vez a más tubos.
Si esa gente tuviera la experiencia hospitalaria que tengo, muchos preferirían dejar el mundo en el salón de su casa, libres de vías intravenosas, tubos de goma hasta el estómago, ventilación artificial y un largo y penoso etcétera pero en el que cada elemento del inventario no está exento de un peaje de dolor.

Dejar la vida con tranquilidad cuando el mecanismo deje de funcionar de forma natural. No aferrarnos a toda costa como un naúfrago que se abraza a una boya.


Apatrullando la ciudad: paseando por los pasillos de la vida y del final de ésta

30.08.15 | 14:51. Archivado en Con clave


Los que me leéis en este blog desde hace años sabéis cuanto he meditado sobre la muerte, sabéis cuanto me he esforzado por tenerla presente. Pues bien, es una divina casualidad que justamente a mí me haya tocado trabajar con la muerte en mi trabajo diario de capellán. No creo en las casualidades, le oí decir a un policía en una serie de televisión, cuando yo tenía unos siete años. Después de tantos años no se me ha olvidado la frase.
Trabajo en un hospital en cuyos pasillos descansan más de cuatrocientos ingresados. Eso implica un número respetable de muertes al cabo del mes. Nos llaman, vamos, oramos, consolamos. Nos asomamos durante un momento a la muerte. El capellán realmente ve la muerte. No es como el sacerdote que atiende a un condenado a la pena capital como ahora que he acabado de leer El extranjero de Camús. El sacerdote que se acerca al condenado se acerca a alguien perfectamente vivo.
Mientras que un capellán de un gran hospital de seis plantas realmente ve la muerte haciendo presa, clavando sus garras, avanzando. En los otros enfermos veo la enfermedad. Pero en algunos, lo repito, se ve la muerte.
Eso conlleva una reflexión diaria, continua, metódica acerca de este tema. Además, como es lógico, de la evaluación de los pasos, del proceso, de la velocidad. El tema para nada me parece agobiante. Pero si algo he aprendido es que los médicos deben entender que hay que dejar morir. Eso los familiares nunca lo aceptarán. Pero los médicos deben hacerlo.


El alma saliendo del cuerpo

30.08.15 | 00:02. Archivado en Con clave

Qué verguenza he pasado hoy. Una amistad me ha invitado a cenar en un restaurante belga. La comida deliciosa. De segundo he tomado raya. Pero lo que me ha dado un poco de verguenza es que hemos acabado hablando sobre un tema histórico. Aunque, en realidad, he sido yo el que más bien ha monologado. Y cuando hablo de ese tema siempre me entran ganas de llorar. 
Cierto es que es algo que tiene que ver con el asesinato de miles de mártires. Pero tampoco veo que sea necesario tocar el asunto y que me vea conteniendo las lágrimas. A veces pienso que me estoy haciendo viejo. Se dice que los viejos lloran al hablar de ciertos temas. A mí, desde luego, me pasa. De joven, jamás. Pero ahora hay temas, y sobre todo el de esta cena, que es tocarlos y ya me estoy esforzando porque las lágrimas no salgan de mis ojos emocionados. Menos mal que se trata de una amistad muy íntima.

El tema no pocos de mis lectores habituales ya sabrán de qué se trata. Es un asunto del que ya no se puede hablar libremente en España.


Cuando llegamos antes del momento definitivo

28.08.15 | 22:52. Archivado en Con clave


Hoy he tenido que ir a la UCI, a las once de la noche, a dar los sacramentos a un paciente terminal. Cuando uno entra vestido de sacerdote por la puerta de urgencias y se dirige hacia el interior del hospital directamente, la gente que está esperando a ser atendida sabe perfectamente a qué va un sacerdote a esas horas.
De pronto se siente la seriedad de las miradas ante esa situación: una persona va a morir.
Las personas están allí esperando en las varias salas que atravieso por un dolor fuerte, por la rotura de un hueso, por un problema pulmonar, pero todos sus problemas les parecen nada al lado del problema de la persona que voy a ver.

Por un momento un centenar de personas piensan en el final, en su propio final. Al ver a un sacerdote, algunos meditan sobre la trascendencia. ¿Algo trasciende todo lo que vemos? De verdad, sería interesante grabar la mirada seria de las personas a cuyo lado paso.


Menos mal que yo no tengo que tomas ciertas decisiones

27.08.15 | 15:58. Archivado en Con clave


El problema de la inmigración masiva no se arregla ni con dureza férrea ni con perfecta indulgencia. Ningún país puede evitar totalmente la inmigración, a menos que como Suiza estés rodeado de países ricos como Alemania y Austria. Tampoco, y lo lamento, la solución es abrir las puertas y que entre el que quiera. Tanta cuanta gente entre, así disminuirán en esa proporción los salarios y las prestaciones sociales en ese país.
¿Cuál es la solución? Yo no tengo la respuesta a esta pregunta. Me atrevería a aconsejar a los países ricos la generosidad y el control, las dos cosas. Tener la determinación de permitir la entrada de un cupo anual generoso, pero perseguir la inmigración ilegal al mismo tiempo.
La entrada de cientos de miles de inmigrantes requiere de una reforma del mercado laboral. Si el mercado es flexible, estas personas trabajarán en condiciones mucho mejores que en sus países y crearán riqueza. Pero si se pretende que todos sigan manteniendo las rigideces actuales de países como España, pasarán a engrosar las filas del paro aumentando el déficit.
Ésa es la razón por la que en los países con un sistema laboral flexible, como Alemania y el Reino Unido, la inmigración masiva se ha podido asumir en la maquinaria industrial y de servicios. Mientras que en países como Italia y España, eso resulta mucho más difícil.

Pero ciertas reformas no son consideradas de izquierdas. Y muchos gobiernos prefieren que aumente la pobreza de todos a que la población diga que no están haciendo una política de izquierdas. Y los políticos no hacen mal, porque si no la población les castiga en las urnas. Así que muchos presidentes han dicho: Pues nada, os daremos lo que queréis.
Post data:Aconsejo a los padres predicadores que eviten los sermones buenistas llenos de buenas intenciones pero que sólo son cantos al sol.


Extraído de mis conversaciones por mi buen secretario Adso:

27.08.15 | 07:12. Archivado en Con clave


Lo bueno de Internet es que le das al botón y ya está.
El tiempo está loco. En agosto hemos pasado calor.
Demostrado, el 95% de la Deep Web son recetas de cocina y vídeos de gatos, millones de vídeos de gatos.
Cada video de un gato que ves en un youtube, es un capítulo de un libro que dejas de leer. DI NO A LOS VÍDEOS DE GATOS.

Hay soluciones a la crisis bursatil de Shangai. He escuchado a Kim Jong Un, es joven y dinámico. Observo que tiene ideas nuevas.


Comienza el miércoles

25.08.15 | 23:24. Archivado en Con clave


Vuelvo de la cena en el amigo y su familia de la que hablé hace dos días. Todo ha sido perfecto, hasta ha habido roastbeef. No os relato el primer plato ni el postre, porque no quiero parecer aquí que soy peor que Alejandro VI. Eso sí, sólo os diré que el puré que acompañaba la carne, un puré con nuez moscada, estaba casi tan bueno como la carne.
Las tres hijitas de la familia eran encantadoras. La más pequeña tenía fiebre. Espero que no me haya pegado las paperas o la varicela. Silenciosa como un gatito veía la serie de dibujos Harry el abrazamonstruos.

Después de la cena, les he contado historias para no dormir. Hubiera logrado más efecto si hubiéramos estado sentados alrededor del fuego iluminando mi cara con una linterna desde abajo. Pero, bueno, el sofá de la casa estaba bien.
Ahora me voy a dormir como el hamster de la foto.


El agua ya les llegaba al cuello, pero hay que bajar un peldaño más

24.08.15 | 23:22. Archivado en Con clave


Llevaba ya medio año percibiendo que la fase expansiva de Estados Unidos comenzaba a llegar a su cénit, era lógico esperar ya una desaceleración progresiva. Llevaba algo menos viendo que los resultados de China iban en la misma dirección. Sobre todo me preocupaba el país asiático, es imposible mantener de forma indefinida un aumento constante, siempre al alza, de los beneficios intereses bursátiles. Eso es sencillamente imposible. Lo cual significaba que China iba camino de una progresiva desaceleración hasta llegar a la crisis. O, al menos, a rozar índices muy bajos de crecimiento anual.
Todas las nubes indicaban tormenta, una tormenta para varios años. Esas tormentas crean millones de desempleados, millones de familias en la miseria, comiendo de la caridad. Desde hace un mes los signos indicaban que la tormenta ya estaba aquí y venía para quedarse. Hoy ya es seguro. Ahora comienza un tiempo de muchas declaraciones tranquilizadoras: el peligro ya ha pasado. De subidas y bajadas en las bolsas. Nos queda medio año de grandes personajes políticos asegurándonos que el peligro ya ha sido conjurado.
Pero no es así. Los técnicos ya les han dicho a sus jefes: Saque todo de la bolsa al precio que sea. Sí, hoy ya está todo claro: comienza la desaceleración que nos llevará a una nueva crisis planetaria como la del 2008. Pekín ha intentado evitar las primeras grietas desde hace un mes y no lo ha conseguido.

No hace falta decir que las primeras grietas son las más fáciles de reparar. ¡Pero Pekín no lo ha conseguido! Y seguro que han inyectado dinero como locos. El resultado está claro, ya nadie puede evitar la crisis que se acerca tantas veces anunciada en los posts de este blog; al fin y al cabo, era una mera cuestión de tiempo con tantos tiempo al 7% de crecimiento del PIB.


23.08.15 | 23:25. Archivado en Con clave

 De vez en cuando leo y releo a Borges. También trozos de Memorias de Adriano, ésa otra obra grandiosa. En el mundo hay y ha habido personas tan impresionantes que me hago muchas preguntas cuando contemplo la posibilidad de que la primera nación del mundo pudiera caer en manos de Donald Trump.
¿Podría caer Estados Unidos en manos de ese Pato Donald así como Rusia ha caído en manos de Putin, ese zar siniestro? La respuesta es sí. Esta vez no creo que vaya a pasar, estoy seguro que no. Pero la mera posibilidad es algo que hace pensar acerca de la evolución de la Humanidad.
Ahora estoy escuchando la banda sonora de Elizabeth, the Golden Age. Una gran música para una pésima película. Hoy he acabado de ver el reportaje Henry VII, the Winter King. Su hijo robaría la religión a toda una nación, a todo un imperio.

Un día da para mucho: libros, música, documentales, varias partidas de ajedrez, un delicioso bacalao de almuerzo, enfermos en el hospital, una conversación con un enfermo psiquiátrico, un sermón sobre las palabras de Jesús en la sinagoga de Cafarnaún. Y mientras yo hago mi pequeño trabajo y me hago preguntas, King Kong-un, eterno niño, eterno Nerón, decide pegar unos tiros más allá de la frontera de Corea del Norte como el que juega a un videojuego.
Una última pregunta: ¿Qué tal hubiera sido yo como emperador romano más o menos en la época entre Trajano y Adriano?


Venimos a esta vida a sufrir

22.08.15 | 22:40. Archivado en Con clave


Me ha invitado un amigo a cenar con su familia el martes. Y en un momento de clara inconsciencia me ha insistido en que le sugiriese qué me apetecía comer. Evidentemente, no sabía él donde se metía.
Le he dicho: Pues no sé. Mira la película El festín de Babettey ver qué se te ocurre. Después, en un acto de misericordia le he aconsejado roastbeef de segundo plato y soufflé de limón de postre.
Le he dicho de limón, porque el chocolate aminora los matices del souflé y sólo sabe a chocolate. También le he hecho notar con sutileza que el roastbeef algo crudito en el centro queda mejor que muy hecho. 
Mi experiencia en los restaurantes es que los que hacen la carta no distinguen entre soufflé y mousse. Sólo he probado auténtico soufflé en un restaurante tres veces en mi vida, una en un seminario y varias veces en mi casa. El resto de las veces me han traído un mousse frío, hecho hace días y pésimo.
La cocina son como los sermones, es una cuestión de ingredientes, de cariño, de tiempo, de sazonar, de presentación. Por eso cocino mucho mejor que predico.

Últimamente se me han quemado algunos sermones y otros se me han pegado al fondo. Sólo los ha salvado (y relativamente) la guarnición.


Por la vida sin hacer daño a nadie

21.08.15 | 23:30. Archivado en Con clave


Yo, como tantos otros, como tantísimos otros, mejores que yo, me dedico a servir a Dios, a extender el Reino de Dios, a la oración, a ayudar al prójimo. Por eso siempre me sorprende el fuego amigo.
Sí, tantas veces he gritado: ¡Al suelo, que vienen los nuestros! Pero desde el momento en que estás seguro de que existe un Ser Infinito con pleno poder e infinito amor, aquí en el tablero no se mueve una ficha sin que lo permita tu Padre.
De manera que uno está tranquilo, contemplando con cierta sorpresa el desarrollo de una obra de teatro, la vida, en la que uno es rompeolas y testigo de ciertas dosis de miseria de espíritu, lo cual sólo puede surgir de un corazón mísero.
Pero la venganza siempre es la misma: dejar que transcurra la vida. La vida será la venganza. Sea lo que sea que suceda, siempre será lo que Dios dictamine. Y el destino escrito por Dios es siempre un castigo para el mal y un premio para la virtud.

El devenir de la existencia siempre es el flagelo de los malos. La vida interna dentro del corazón de los justos es el sereno jardín paradisiaco de los buenos.


Jueves, 3 de septiembre

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