El Fútbol y la esclavitud del Siglo XXI
08.11.07 @ 21:00:03. Archivado en Personajes, Internet, Periodistas, Libertad de Expresión, Chile, España, Brasil, Política, Medio Ambiente, Medio de Comunicación, Argentina, Mexico, Contaminación, Mundo, Economía, Portada, Blog_Zone, Tecnología
El fenómeno de la esclavitud se remonta a las civilizaciones antiguas donde históricamente se ha demostrado que su razón de ser radica en el fortalecimiento y sostenimiento de la actividad económica y de igual forma se evidencia que quienes resultan esclavizados son vistos, para el pueblo que esclaviza, como seres “bárbaros o salvajes” particularmente por la fuerte diferencia en practicas rituales y creencias religiosas.
Claro es el ejemplo de la colonización de América o las prácticas del antiguo Imperio Romano además de los planteamientos políticos de la Grecia Antigua donde el mismo Aristóteles sostiene que la esclavitud es un fenómeno natural. Mintz y Elkins consideran que existe una relación recíproca entre capitalismo y esclavitud, ellos evidencian que conforme varía dinamismo del capitalismo, el carácter represivo de la actividad laboral también varía. Otros investigadores como Lester Thurow sostienen que mientras la democracia es incompatible con la esclavitud, el capitalismo no lo es, por lo que la esclavitud suele reaparecer en la misma proporción que avanza las formas autoritarias de gobierno En general la esclavitud es entonces el proceso mediante el cual un ser se impone sobre otro que considera inferior para realizar labores que le representen beneficios en materia económica mientras el esclavo sufre la reducción de su persona, la privación de su libertad y carece de disposición autónoma de si mismo.
El origen de los futbolistas, y no me discutirán ustedes que los mejores, con rarísimas excepciones, proceden de países y barrios dentro de los países de lo más necesitados, de lo más pobres. El fútbol no es cosa de ricos; lo pagan los ricos, pero lo juegan los pobres, que al hacerse ricos, dejan de jugar por falta de motivación, porque tal vez la motivación estaba en la necesidad, y en salir, de la misma. Los grandes jugadores proceden de la miseria. Los hijos de los ricos juegan a otras cosas, ahora regatean, pero en el mar. Siempre hay excepciones, como Kaká, pero es demasiada aislada. Por tanto, si somos científicos, el futuro del fútbol está en áfrica, en lo que llamamos subsaharianos, y claro también en Latinoamérica, a no ser que los dirigentes políticos y las sociedades se tomen en serio eso del desarrollo. Algunas de las últimas figuras futboleras de la Liga proceden ya de África, como Kanouté o Zidane o E´too. Pero si miramos las ligas francesas e inglesa nos damos cuenta de que esa presencia se ha multiplicado en los últimos años, y las selecciones nacionales como es el caso de la francesa o la holandesa, están llenos de hijos de emigrantes, la mayoría de ellos, africanos y hasta caribeños. Y ¿que aporta la necesidad? Pues aporta muchas cosas, pero sobre todo creatividad, ganas, superación y un cierto toque de exotismo, que también innova en el fútbol, porque puede ser sorpresivo, artístico, diferente y por tanto, las tácticas y las estrategias todavía no lo han asimilado en sus manuales.
Aporta el fútbol es esclavitud y despilfarro. Ambos aspectos están fuertemente interrelacionados y evidentemente no aportan ninguna innovación. Cuando más esclavo es el jugador, y lo es en la medida en que no destaca demasiado, no es un crack, menos creativo y más aburrido se vuelve todo. Y luego el despilfarro que es consecuencia del modo esclavista, porque como “ahorras” tanto teniendo a la gente esclavizada, y ganas o puedes ganar mucho dinero fácil, puedes despilfarrar a muerte. Y para eso están la mayoría de los presidentes de las instituciones futboleras, curiosamente la mayoría vinculados a otro mundo especulativo y despilfarrador, que es el sector de la construcción (También algo semiesclavista). Luego hay niveles de despilfarro, y en eso, de los equipos que conozco, el que se lleva la palma es el Real Madrid. No puedo entender como puede estropear a tantos jugadores. Pongamos Cicinho o pongamos Robinho o pongamos Baptista, tres grandes jugadores que jugarían bien en cualquier equipo, disfrutarían y harían disfrutar a cualquiera, pues en el Madrid fracasan. Pero si hasta fracasó Didí (¿recuerdan a folha seca?), “o gran Didí”, que dirían mis amigos brasileños. Pero que conste que todos los equipos despilfarran, es difícil encontrar a alguno mínimamente razonable, y si lo es, casi siempre queda “subsumido” por los Abramovic de turno. Tremendo. Me gusta el Sevilla por eso, por saber despilfarrar poco y para eso hay que ser profesionales y científicos. Un buen director deportivo suele ser una joya. También hizo las cosas bien el Depor en su momento, o la Real Sociedad en el suyo. Claro que los modelos si no se innovan, se agotan, y si se agotan, se acabó y los que siguen despilfarrando mucho, están arriba, la mayoría de las veces. Me permitirán que diga que el Chelsea no es un equipo, es un barrio de ricos, nunca han jugado bien al fútbol, solo podían hacerlo comprando jugadores, no tenían cantera y siguen igual. El Arsenal si es un equipo, o el Manchester United o el Liverpool. Pero pasa como con las televisiones, se igualan por la peor, aquí todos tienen que ser como el peor, porque sino el peor, despilfarrando y tirando la casa por la ventana, acaba mal que bien sacando tajada de todo el lio que ha montado. Hay mucho de todo eso, poca innovación en el fútbol como organización. Esto es parte de un comentario de Roberto Carballo.
Según Joseph S. Blatter, el manda más del fútbol mundial, dice que el fútbol es hoy en día una industria que mueve miles de millones en todo el mundo. Por desgracia, la forma caprichosa en que el dinero ha circulado por el juego, reminiscencia de un capitalismo mal entendido y voraz, está produciendo consecuencias realmente perniciosas. Ha llegado el momento de actuar y poner freno a los excesos, para proteger los cimientos de nuestro deporte. Actualmente, la FIFA posee un balance anual sólido y estable, y re invierte directamente en el mundo del fútbol aproximadamente el 75 por ciento de los ingresos que genera. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de nuestras 207 asociaciones miembro, por no hablar de muchos de los clubes.
Por otra parte, unos cuantos clubes afortunados son ahora más ricos que nunca. Lo preocupante de esta situación es el hecho de que, con demasiada frecuencia, la fuente de esta riqueza se encuentra en algunos individuos con poco o ningún interés previo por el juego, que han llegado al fútbol para convertirlo en un medio al servicio de algún tipo de propósito oculto. Han salido de la nada, se han colado en este deporte y se han dedicado a dilapidar en él cantidades exorbitantes de dinero. Lo que no entienden es que el fútbol tiene mucho más que ver con las bases que con los ídolos; más con el entretenimiento y las esperanzas de la mayoría que con la falsa fama de los pocos de siempre; más con el respeto por los demás que con saciar la codicia personal, ya sea por adulación o por dinero.
Si no se hace nada por evitarlo, este dinero nuevo podría asfixiar un deporte que cuenta con más de 1.3 miles de millones de seguidores activos en todo el mundo. El carácter imprevisible que tiene su propia condición vital hace que el fútbol siempre constituya una inversión de alto riesgo. Como muchos otros sectores empresariales, sus activos no son bienes materiales, sino personas. Y las personas, como bien sabemos, están llenas de sorpresas. Por ejemplo, tienen huesos y esos huesos se rompen. El fútbol profesional está siendo acribillado por prácticas que, en el mejor de los casos, ponen en evidencia la cara más fea del fútbol de clubes y, en el peor, amenazan su existencia misma.
En primer lugar, ha surgido un nuevo tipo de esclavitud al que todos deberíamos oponernos. Éste se produce cuando los especuladores compran los "registros", o derechos comerciales, de jugadores jóvenes, a menudo brasileños, que generan beneficios cada vez que se vende a esos jugadores. Para la FIFA, tales transacciones se encuentran muy lejos del nivel mínimo de decencia. Simplemente, ya no podemos aceptarlas más. Y no lo haremos.
Igual de inaceptables son esas negociaciones salariales que ofrecen el triste espectáculo de jugadores dueños de una educación más bien básica, a menudo muy mal hablados, que están cobrando 100,000 libras a la semana y se dedican a chantajear a sus clubes hasta que consiguen, digamos, 120,000 libras. Habitualmente, dichos jugadores emprenden ese tipo de acciones instigados por representantes inmorales, cuyos ingresos se basan precisamente en los porcentajes que obtienen de los acuerdos que firman sus clientes. Es, sencillamente, una locura que un jugador "gane" entre 6 y 8 millones de libras esterlinas al año, cuando el presupuesto anual de clubes que incluso compiten en la Liga de Campeones de la UEFA puede que llegue tan sólo a la mitad de esa cifra. ¿Qué lógica, qué derecho o qué necesidad económica empuja a un hombre de veintitantos años a exigir un sueldo mensual que su propio padre (y la mayoría de los aficionados) no gana ni en una década?
A pesar de las entrada en vigor de esta convención y de estar 'oficialmente prohibida' en casi todos los países, la esclavitud sigue existiendo en gran escala, tanto en sus formas tradicionales como en forma de 'nueva esclavitud'. Según un estudio publicado en el año 2000 podría haber unos 27 millones de esclavos en todo el mundo (Kevin Bales - La Nueva Esclavitud en el Mundo Global - Ed. Siglo XXI). Uno de los países que mantienen la esclavitud y la protegen es Mauritania, contra cuyo gobierno se han alzado varias voces en 2005. Así mismo en todos los lugares del mundo, principalmente África, Centroamérica, Sudamérica y Asia siguen existiendo zonas donde hay gran cantidad de personas viviendo en un régimen de esclavitud similar a los de la antigüedad. Sobre todo en zonas donde las administraciones prácticamente no existen, no llegan fácilmente o no se oponen y luchan contra ella debido a la corrupción de los funcionarios que deben controlarla, como en la Selva Amazónica por ejemplo. Ciertos grupos animalistas de hoy en día consideran que el trato que se da a los animales en granjas, piscifactorías y otras relaciones entre los humanos y los demás animales son una forma de esclavitud.
Democracia y capitalismo parten de creencias muy diferentes sobre la adecuada distribución del poder. La primera se basa en la distribución equitativa del poder político, «un hombre, un voto», mientras que el capitalismo cree que es deber de los económicamente aptos expulsar a los no aptos fuera del negocio y eliminarlos. La «supervivencia del más apto» y las desigualdades en el poder de compra son la base de la eficiencia capitalista. Lo primero es el lucro personal y por tanto las empresas se hacen eficientes para enriquecerse. Para decirlo en su forma más cruda, el capitalismo es perfectamente compatible con la esclavitud, la democracia no. Reflexiones sobre la relación entre esclavitud y capitalismo, el economista liberal Lester Thurow.
"En Chile tenemos varios ejemplos similares, de los cuales son destacados con portadas en pasquines faranduleros de gran circulación, que según estos pasquines hacen periodismo de verdad" o realmente hasta donde España influye con su cultura mediocre a Latinoamericana o los empresarios que invierten en este mundo del fútbol, les gusta la esclavitud o vivir rodeado de esclavos, eso es inversión invertir en esclavos del siglo XXI.
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Pablo Ramírez Torrejón
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