Artículos que no se "mojan"
26.01.07 @ 18:28:04. Archivado en Artículos de Opinión, Artículos Mercedes Guiot
Que no, que yo no puedo escribir artículos sobre política, economía o religión, que esos son temas demasiado trascendentales para opinar, ya hay grandes expertos que lo hacen estupendamente, pero yo no tengo tiempo ni para respirar, es tanto que creo que hasta la temida gripe de estas fechas me rehuye, menos todavía para sentarme a analizar con seriedad la situación del mundo que nos rodea.
Estoy inmersa en temas esenciales (educar un hijo, atender a mi madre, cuidar a mis tres perros, regar los ibiscus del balcón), en temas mundanos (ganar el pan con el sudor de mi frente, conseguir una hipoteca que no me asfixie a la vuelta de la esquina, cumplir con hacienda somos todos), en otros sociales (gimnasio, peluquería, amigas, familia) y otros filosóficos (me acerco a los 40, ¿porque la piel va perdiendo tersura sin avisar?, ¿que haré los próximos 20 años?, ¿que narices he hecho en los últimos 20 años que han pasado tan deprisa?)
No estoy por la labor de escribir artículos que profundicen sobre el estado del mundo, porque siendo el mío un caos, ¿con que base opinaría?. Así que mis artículos son lo que son, una prolongación de mi propio pensamiento personal o profesional, para mí es mucho más sencillo hablar de algo que conozco y controlo que en áreas que no domino.
Sometiéndome a esos fantásticos consejos de buscar tiempo para mi misma, y doy fé de que lo busco, pero que no hay manera de encontrarlo, ni con brújula. ¿Dónde venden un libro de instrucciones?. Maldita mudanza, ¿por qué no se me ocurrió medir el sillón? ¿por donde lo meto ahora?.
Por otra parte, mi pudor es tremendo, impidiéndome tomar partido o plasmar mi opinión que considero mía y no comparto, no por egoísmo, lo dicho, ya hay grandes plumas que cubren este cometido perfectamente, (aprovecho para saludar a Zarzalejos, Gabilondo, Alejandro Mañes, Rosa Montero, F. Puche ) además investigar, contrastar datos, buscar argumentos, requiere de una concentración de la que, ni me apetece ni dispongo, me reservo mi criterio.
Y la presión se traslada a la cabeza en forma de dolor punzante, o al carácter en forma de mal genio constante, de histérica que va corriendo a todos los sitios o de super-woman estresada que impone su presión a quienes la rodean... mala cosa, vamos.
Yo, por suerte o por desgracia, cambio de ideas de un día para otro, a medida que voy recibiendo mayor información mis conclusiones son diferentes, pocas opiniones inamovibles mantengo, solo aquellas que tienen que ver con valores y principios son firmes en mí.
Solo pensar en dar mi opinión sobre economía ya me inspira un tierno cansancio que me hace reflexionar sobre mis finanzas, creándome un profundo desasosiego existencial la duda de si podré o no podré sobrevivir este mes a todas mis facturas (aprovecho para saludar al director de mi banco con enorme afecto y consideración, más me vale).
La comunicación en política es un tema “tabú” para mí, que algunos meten la patita hasta más allá de la cadera y una se tiene que morder la lengua pensando en esos “asesores en comunicación” que más que amigos parecen sabios contrincantes infiltrados en las líneas enemigas para la destrucción lenta e inexorable de la imagen del partido o líder en cuestión, sin contar con esas terribles y casposas campañas que más que animarte a votar te incitan a no hacerlo.
A mi esto de la política me tiene preocupada, la sociedad da la sensación que anda tan preocupada por el desarrollo de los acontecimientos en los reality, los fichajes del futbol y la vida privada del torero de turno que no se han enterado que en Mayo hay elecciones, no escucho conversaciones que hablen de inquietudes, no se habla de los proyectos de tal o cual partido, no se comentan los logros o desaciertos de quienes nos gobiernan, eso si, se murmura con sensacionalismo este o aquel escándalo sacado en prensa a bombo y platillo. Un “salsa rosa” llevado a urnas parece esto. Pero lo que se dice valorar la situación con datos contrastados, pensar en el bien común argumentando proyectos, más bien no parece que interese.
Dicho todo esto, no haré aquello que menos me gusta, hablar ligeramente de temas que no lo son. Así que yo a lo mío, lamentando decepcionar a quien me incita a “mojarme”, (aclarando que lo hago todos los días en la ducha), escribir es para mi un placer y una válvula de escape ante una sociedad que cada vez comparto menos y comprendo más, tengo la valiosa libertad de hablar sobre aquello que me apetece y la seguiré practicando.
Una reunión a las 16 h., tengo que recoger al niño a las 17 h., no me dará tiempo; la nevera está vacía tengo que ir a comprar; ¡vaya!,esta a punto de llover, ¿quité la ropa del tendedero?; hay que hacer una planificación del trabajo del nuevo cliente, ¿dónde he metido el móvil?; llamaré a mi madre para que lo recoja ella; ¿nos ha concedido la entrevista fulanito?; tengo consejo de redacción mañana y no he preparado nada; seguro que la ropa se moja ha empezado a chispear; ¿qué portada elegiré?, me gustan las tres. Mejor llamaré a un chino y que traigan la cena, no pienso ir al supermercado; pasado mañana tengo que asistir al acto inaugural... ¿le puse comida a los perros?...
Pero recomiendo la lectura de la prensa diaria, sus artículos nos ofrecerán una visión poliédrica de nuestra realidad política, económica y social... ( ya parezco el “doce meses, doce causas”), lo mío es otra cosa....de momento.
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Mercedes Guiot
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