
La ofensa, que no crítica, a la religión es algo que esta a la orden del día. Uno de los últimos episodios internacionales de ofensa a una religión ha sido el de las caricaturas de Mahoma, que se han publicado en diferentes diarios, en las que la Comunidad Islámica ha sido ofendida. La reacción ha sido muy violenta por parte de los islamistas más radicales. Pero los islámicos (musulmanes practicantes pero no violentos) en ningún caso se han sentido contentos con esta ridiculización. Ocurre algo parecido con la Iglesia Católica, con la película El Codigo Da Vinci(CDV). Aunque la reacción ha sido diferente, ya que ha sido pacífica.
Porque en vez de "enfardarse" han buscado maneras de contrarrestrar la ofensa. De hecho la la Conferencia Episcopal Estadounidense ha pedido la retirada de las escenas que puedan ser más ofensivas y ha puesto a disposición la página http://www.jesusdecoded.com, donde se informa sobre la vida de Jesucristo, sobre la enseñanza católica y sobre otros temas que aparecen en CDV. Igualmente, ha sido moderada, la respuesta del responsable internacional de la Oficina de Prensa del Opus Dei en Roma, Marc Carroggio (ya que también, esta institución católica, es ofendida explícitamente en la novela), que en una reciente entrevista hecha por la agencia de noticias Zenit explica la repuesta que va a tener ésta institución :
--¿Llevarán a cabo alguna acción legal contra la película?
--Carroggio: Sinceramente, no lo creo. Desde luego, me parece que habría motivo más que suficiente: imagine que una película revelase que Sony-Columbia no es lo que hasta ahora pensábamos, sino una empresa mafiosa, una secta asesina. No creo que sus abogados se contentasen con un cartel que dijese: no se preocupe, es sólo ficción. Estoy convencido de que amenazarían con una denuncia.
Pero también es cierto que un juicio es como el símbolo de un conflicto institucional: daría lugar al "caso Opus Dei versus Sony-Columbia". Me suena irreal. Ya le he dicho que lo único que va a hacer el Opus Dei es una declaración de paz. Para pelear hacen falta dos, y en este caso no habrá quórum...
Y es que el CDV al igual que otras novelas de moda exitosas se ha llevado al cine porque es un producto rentable. Ha sido de la mano de Sony-Columbia Pictures y del director Ron Howard, conocido por películas como Apolo 13 y Una mente maravillosa.
Los actores son de primera línea Tom Hanksy Audrey Tautou, como principales. Y como secundarios Ian Mc Kellen, Paul Bettany, Alfred Molina y Jean Reno. Se estrenará el 19 de mayo de este año, después del festival de Cannes. Y todo apunta a que este "bestseller" se convertirá en un "taquillazo", ya que la novela, desde que se público en el 2003, ha vendido 40 millones de ejemplares. 
Aun así, aunque la novela ha sido un existo, y lo sea probablemente la película, la crítica literaria no ha sido muy favorable ( De Padra, Casavella,...). O más bien, no hay grandes avales de su calidad literaria.
Ahora bien esto es una anécdota si se compara con los algunos otros puntos polémicos, que tienen como hilo conductor la idea de que no es una novela histórica, sino una ficción histórica que ofende a la Iglesia Católica por tergiversar la realidad.
Para esto utilizaría datos ciertos e inciertos, con la excusa de que es una novela histórica. Pero una novela histórica mantiene unos parámetros históricos reales, donde se sucede la acción ficticia, y en el CDV no ocurre así.
Amy Velborm en su libro Descodificando a Da Vinci (en España está en Ediciones Palabra) explica esto con detalle:
La ficción histórica es un género muy popular, pero, al escribirla, el autor hace un trato implícito con el lector. Él o ella prometen que, aunque en la novela aparecen unos personajes implicados en actuaciones imaginarias, la trama histórica fundamental es correcta. De hecho, son muchas las personas que disfrutan leyendo este tipo de ficción porque es una manera amena de aprender historia sin gran esfuerzo. Confían en que el autor les dice la verdad con respecto a ella. El CDV es diferente. En los ejemplos anteriores, todo el mundo, desde el autor hasta el espectador o el lector, capta la diferencia entre hechos conocidos y desconocidos y detalles imaginarios y, cuando la aplica, confía en una responsabilidad básica y espera una credibilidad histórica. El CDV presenta los detalles como hechos y como el resultado de investigaciones históricas serias que, sencillamente no lo son.
Además, este matiz, entre novela histórica y ficción, no es un "despiste", o algo sin intención. Si no todo lo contrario. Esto lo explica muy claramente Máximo Introvigne, en su libro Los Illuminati y el Priorato de Sión (Rialp), cuando dice:
Dado que la Iglesia urde complots en contra de la Libertad, la Ciencia y la Razón -las mayúsculas provienen, naturalmente, de quien postula esta teoría-, es necesario, saludable y benéfico que "alguien" trame contra la Iglesia. Que se trata de los Illuminati, del Priorato de Sión o de los extraterrestres (que también juegan su papel, como veremos en las conclusiones del libro) no es, en el fondo, muy importante. Que se presente a estas personas como no puramente benévolas, y siempre poco transparentes, resulta igualmente secundario.
Hablar de ellas es un pretexto -un "pre-texto", una introducción-para encarrilar el verdadero argumento, enfocado a denunciar a la Iglesia. A veces es preciso saber leer entre líneas para captar a dónde se quiere llegar. Pero epígonos como dan Brown descubren demasiado burdamente sus cartas.
Uno de los escritores que le ha demandado por plagio recientemente, explica como ésta "intencionalidad" es ofensiva:
Una cosa es sugerir que Jesús se casó y otra es cuestionar la Resurrección, lo cual ataca el corazón de la creencia cristiana
Dentro de su ficción histórica, hace ficción con el Opus Dei, con datos ajenos a la realidad. Algo que es mentira, pero curiosamente, produce el efecto contrario. Así lo explicaba, el ya citado,
Marc Carroggio :
-En cierto modo Dan Brown ha puesto más de moda el Opus Dei y ustedes tienen la oportunidad de explicarse. ¿Han notado un mayor interés informativo?
--Carroggio: Sin duda. En estos meses pasados, sólo en Estados Unidos, más de un millón de personas se han puesto en contacto con nuestro website (http://www.opusdei.org), en parte gracias al revuelo causado por el Código Da Vinci.
Está resultando una especie de publicidad indirecta para nosotros.
Me viene a la memoria algo que sucedía en los antiguos países comunistas. Si un órgano oficial publicaba un artículo contra la Iglesia, que incluía también ataques al Opus Dei, recibíamos mensajes clandestinos de personas de esos países, que leían los textos al revés, "en negativo": habían llegado a la conclusión de que el Opus Dei tenía que ser interesante, si era criticado por quienes critican también a la Iglesia católica. Con el Código Da Vinci está ocurriendo algo parecido.
Ya hemos hecho bastante limonada con el libro y esperamos aumentar la producción con la película, Dios mediante. Intentaremos realizar un esfuerzo informativo, ofreciendo plena apertura y disponibilidad: puertas abiertas. Nos gustaría dar, a quienes lo deseen, la oportunidad de conocer el Opus Dei de primera mano. Algo que no han querido hacer ni el autor de la novela ni el director de la película.
Depués de lo dicho se puede observar que aunque la película sea todo un éxito Dan Brown lo consigue siendo muy poco "honrado" con la realidad y con los espectadores. Porque abusa de la "ficción histórica" y de la tergiversación de los hechos. Los que acudan al cine le podran echar en cara el encontrarse con una película que no esta bien enmarcada históricamente porque la intención es cambiar la historia.