El Blog de Otramotro

Más embustes no, Fernando

MÁS EMBUSTES NO, FERNANDO

EN CATALUÑA BASTANTES / BOLAS HAN IDO ARRAIGANDO

¿Algún/a independentista
Ha pensado un solo instante
En el número importante
De catalanas/es que dista
De su afán secesionista?
Sois legión las/os que jugando
Estáis, dilecto Fernando,
Con equis de otras/os ideas.
¿Con ellas/os no te ladeas?
A ellas/os te estás enfrentando.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué hay entre genio y demente?

¿QUÉ HAY ENTRE GENIO Y DEMENTE?

—Para mí es fundamental
La atracción mutua, evidente,
Que hay entre genio y demente,
La urdidura elemental
Y la enfermedad mental.
—Hay quienes a su locura,
Que unas veces las/os tortura
Y otras guía hasta el orgasmo,
Cuando no lleva al marasmo,
Confunden con su cordura.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Es cierto cuanto aquí digo

ES CIERTO CUANTO AQUÍ DIGO

Hoy, sábado, estoy contento.
Me ha alegrado saber esto,
Que tiene pareja Ernesto.
Me he enterado en el momento
Que iba con “el Elemento”
(Llamo así a Pío, mi amigo),
Que ha sido también testigo.
De ello me ha avisado “el Chato”
Cuando se tomaba un chato.
¿O es falso cuanto aquí digo?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta abierta a Isabel, Lesbia o Belisa

CARTA ABIERTA A ISABEL, LESBIA O BELISA

“A veces, la soledad, el ninguneo y el anonimato social en los que vive una persona coherente, congruente con sus principios y valores, son consecuencias directas de este trío de razones: su manifiesta independencia de criterio, su notoria libertad de expresión y su público reconocimiento de que puede estar equivocado en aquello que argumenta y sostiene”.

Emilio González, “Metomentodo”

Dilecta Isabel Coixet, como sabes (permíteme que te tutee), Lesbia y Belisa son dos anagramas de tu gracia de pila. Había pensado llamarte en un principio Lesbia, como así lo hizo con su amada y esquiva Claudia (que se mudó el nombre por Clodia) Catulo, y luego Belisa, como de esa guisa nombraba Lope de Vega en sus versos a su querida esposa Isabel de Alderete y Urbina, pero he preferido optar por concretar y agregar tu apellido, Coixet, para no dar pie a que el atento y desocupado lector (ella o él) de esta epístola pudiera especular sobre quién es la verdadera destinataria de la misma, para no dejar un resquicio por el que pudiera colarse de rondón la duda flaca.

Acabo de leer tu artículo “Tierra de nadie”, publicado anteayer en El País, y lo que más deseo hacer en este preciso instante es darte las gracias, de veras, por haberlo escrito. Por lo obvio, porque, si no lo hubieras tecleado ni enviado al periódico para que se publicara, este menda no hubiera podido pasar la vista por él y, al verse imposibilitado en llevar a cabo tal cosa, no hubiera podido ratificarse en la opinión que de ti tenía, que tu estupenda calidad humana está fuera de toda duda (al menos, para mí; aunque quienes no piensan por sí mismos —ni tienen cráneos “previlegiados”, como has demostrado en infinidad de ocasiones haber hecho y tenido tú— te sigan increpando, cuando saques a pasear al perro —o a que el can te pasee a ti— o a reciclar plásticos en el cubo pertinente, llamándote a voz en cuello, sin conocerte, con el único propósito de zaherirte, de insultarte —sin echar mano de un ápice o pizca de arte que lo hiciera, al menos, soportable, pues para coronar tal hecho hay que inteligir y meditar o reflexionar—, lo que no eres, fascista). Como te consta (no es mi propósito que veas en ello un raudo abecé o prontuario de lo lenitivo: alivio, bálsamo o consuelo), con el mismo baldón le han intentado motejar a Joan Manuel Serrat.

A propósito de la incipiente rabia que afirmas haber sentido (e, intuyo, haber dominado y encauzado también tan bien) y del odio que manifiestas haber guipado en los ojos de quienes veían en ti un punto de mira, una diana, me nace apostillarte (¿lo haré con arte?) que es natural sentir antipatía hacia alguien o aversión por algo (tras haber padecido experiencias desagradables o sufrido circunstancias nocivas, claro), pero puede llegar a resultar patológico, malsano, enfermizo, si, uno, es consecuencia de prejuicios, y dos, la única salida que se ve al final de ese callejón oscuro, aterrador, es desearle un daño o mal.

Hay sitio para ti y para otras/os como tú en esa tierra, Cataluña, y en el resto de los límites de España, Europa u orbe. Persuádete a diario de que es así. Convéncete, asimismo, de que no estás sola, aunque esa sea muchas veces la refractaria impresión que tengas (la renuente sensación de soledad es el precio que hay que pagar por ser coherente, consecuente y mostrar y demostrar una y otra y otra y... —hasta mil y una veces, si hiciera falta— la impronta unamuniana que seguimos, la decencia intelectual) o te quede. Sé que, cuando a una/o le espeluzna alguien o algo, tiende a quedarse parada/o, petrificada/o, ante la mera contemplación del espanto, que le produce su presencia o la corazonada o el pálpito que le avisa de la pronta irrupción en escena de la misma. Para superarlo, tiene que hacer el esfuerzo intelectual y anímico de comprenderlo, de tamizarlo, de relativizarlo. Y el tigre, tras la paulatina mengua, ya no parece tan fiero; tiene las trazas de un lince, apenas semeja un gato grande, gordo.

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Mi opinión sobre el 1-O en cinco párrafos

MI OPINIÓN SOBRE EL 1-O EN CINCO PÁRRAFOS

“Algunos eran modestos y no se creían infalibles. Pero hasta el más modesto se sentía seguro. Eso era lo que me crispaba, Bruno, que se sintieran seguros. Seguros de qué, dime un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio debajo de la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo”.

Julio Cortázar, “El perseguidor” (1959).

Ciertamente, una realidad tan compleja como la que nos atañe (con sus orígenes, causas o antecedentes y sus consecuencias) podría ocupar muchísimos (puede que no desentone —ni moleste leer al lector, sea ella o él— que el autor use en esta digresión el adjetivo que sigue, infinitos) parágrafos, sin duda, pero conviene hacer una discriminación previa (dedicarse a guardar el grano y a excluir la paja) y elegir los que vengan a contar la verdad de lo precipuo, aunque lo importante pueda ser tan variopinto como el número de las personas que se atrevan a juzgar o valorar con equidad los hechos acaecidos.

Dejando a un lado que los comportamientos desleales de cuantas personas ocupan cargos institucionales son inaceptables, intolerables (no tienen un pase) y, si damos tiempo al tiempo, antes o después deberán responder de ellos ante los tribunales de justicia; de cuanto ha ocurrido en Cataluña con ocasión del 1-O un juez imparcial ha de concluir lo obvio: que dicha fecha puede tomarse como el resultado del enfrentamiento habido en dicho territorio, catalán y español, entre el Govern y el Gobierno de la nación, 1-0; a favor de los catalanes, claro. La susodicha efeméride puede tomarse, asimismo, como otro encuentro, este disputado entre los Mossos d´Esquadra de una parte, y los miembros de la Benemérita y de la Policía Nacional de otra, desigual, por incomparecencia del primero de los contendientes.

En lo tocante a estrategia, los consejeros del Govern han dado sopas con honda a los del Gobierno de Rajoy. Es innegable que los primeros diseñaron un plan para conseguir su propósito. Y han echado mano de los peones necesarios para lograr su objetivo. ¿Que cuál era dicho fin? Dejar con el culo al aire al Ejecutivo rajoyano. Y los hechos y las imágenes (vídeos y fotografías) que los pormenorizan así lo corroboran. Ergo, hay que reconocer que quien ha movido mejor las piezas sobre el tablero de ajedrez ha sido un maestro, el Govern, que ha dado jaque mate a su oponente, el Gobierno de Rajoy, en las jugadas previstas.

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¿Será otro Estado fallido?

¿SERÁ OTRO ESTADO FALLIDO?

(EL DESASTRE MÁS SEGURO / A CATALUÑA LE AUGURO)

Esta pasada noche he soñado que estaba de vacaciones en Calella y en esos precisos momentos me hallaba haciendo cola en la sucursal de una caja de ahorros a fin de llevar a cabo una gestión bancaria. De modo inopinado, ha irrumpido por la puerta un ladrón que ocultaba su rostro tras una careta de Trapero y blandía una pistola en su diestra y, a voz en grito, ha dicho que aquello era un atraco, que todos nos tiráramos al suelo y ha conminado al cajero a que o le entregaba todo el dinero que tenía en esos instantes a su alcance o que se atuviera a las consecuencias.

Gracias a Dios, ha acertado a pasar por allí una pareja de Mossos d´Esquadra que, al contemplar a través del cristal el flagrante delito que dentro se estaba cometiendo, han accedido diligentemente a su interior y, después de darnos a todos los allí presentes, de manera educada, los buenos días, le han preguntado al delincuente: “A ver, por favor, advierte que te lo vamos a preguntar sin acritud, de buen rollo. ¿No nos vas a dejar que te detengamos y esposemos, verdad?”. El ladrón les ha contestado lo que cabía esperar, que no. Así que estos, sin decir ni mu, han juzgado oportuno coronar con la máxima celeridad lo que, antes de entrar, ya habían decidido culminar de consuno, darse el piro.

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Que no haya disparate, esto es, disparo

QUE NO HAYA DISPARATE, ESTO ES, DISPARO

Dilecta María Pilar:

Os agradezco sobremanera que me hayáis apuntado. Ahora bien, espero (lo mismo que deseo) que no cometáis un disparate y me disparéis. Acepta de buena gana y de mejor grado la guasa o zumba (está la realidad política tan complicada o difícil, tan chunga, que he juzgado conveniente echar mano del —sentido del— humor, para echar unas risas, para desdramatizar), venga, venga, ríete, por fa(vor).

Si, por la razón que sea, no te ha gustado leer el párrafo anterior, no te ha hecho ni siquiera un ápice o pizca de gracia, te recomiendo con especial encarecimiento que te deshagas en un pispás de él y no lo tomes en cuenta. Así que considera el que sigue a este como primer párrafo de mi respuesta.

Muchas gracias, por la gestión.

Como no me haces ningún comentario al segundo parágrafo del Post Scriptum que agregué a mi anterior respuesta, supongo que no tienes inconveniente en que la epístola aparezca publicada así en mi blog. Insisto en que, si tienes alguna objeción que hacerme, tienes el derecho y el deber de hacérmela. La entenderé (haré el esfuerzo de comprenderla) y, sin hesitación, la atenderé. Luego subiré dicho texto a mi bitácora y, seguramente, aparecerá publicado allí el próximo martes, 26 de los corrientes.

Aún tengo el móvil antiguo (recientemente he cambiado su número de mi firma electrónica, así como el nombre de la calle —en este caso, por cuestiones que tienen que ver con cumplir ciertos preceptos de la ley de Memoria Histórica—), pero es mi propósito dejar de usar dicha línea, por economizar. No le saco ningún provecho o rendimiento. Hago las llamadas (a fijos y móviles) con el teléfono de casa (que me llevo a todas partes, hasta a Canarias). Cuando llama, actúa como si fuera un teléfono móvil. Lo dicho; está en mi firma electrónica.

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¿Va en los genes ser destral?

¿VA EN LOS GENES SER DESTRAL?

Sobre un mismo hecho o suceso
Existen tantas verdades
Como personalidades
Opinan de él, un receso
Definitivo o deceso.

Por muy objetivo y neutral
Que uno ser quiera y central,
Uno es hijo de su madre
Y, asimismo, de su padre.
Va en los genes ser destral.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Para desdramatizar

PARA DESDRAMATIZAR

Si votar es el problema,
Te brindo la solución:
Al parecer, la intención
De los “indepes”, Zulema,
Es que el votante no tema,
Que no muestre estar elegio,
Acuda pronto al colegio,
Fila haga, vote y se vaya.
¿Es pasarse de la raya
Querer que juzgues egregio
El remedio que propongo?
(Yo, al menos, a él no me opongo)
Arribadas las nocturnas
Horas, se cogen las urnas
Y llevan donde no pongo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Aunque usted, lector, se asombre

AUNQUE USTED, LECTOR, SE ASOMBRE

“Yo creo que no es sensato que en un país democrático haya presos políticos”.

Pablo Iglesias Turrión (siendo para él España dicho país democrático)

¿Hay quien con estas tres pistas,
Gala de nulo sentido
De Estado hace, es fementido
Y guía de equilibristas,
Da con el tal, periodistas?
De dicho acertijo yo hablo
Con quien un coloquio entablo;
Y, aunque usted, lector, se asombre,
Los apellidos y el nombre
Me da: Iglesias Turrión Pablo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Todos somos muy ignorantes

TODOS SOMOS MUY IGNORANTES

En varios de mis textos he echado mano de un pensamiento (para mí, apodíctico, irrefutable) de Albert Einstein (es más, recuerdo haber redactado un artículo extenso recordando una panoplia de ideas del mencionado Premio Nobel), aquel en el que afirma que “todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Hoy, verbigracia, he comprobado la vigencia de dicho parecer, que tal vez nunca (mientras el mundo siga siendo mundo —lleve dicho adjetivo el prefijo “in” delante o no—) llegue a perecer. Y, si alguna vez alguien lo da por muerto, pronostico que acaecerá lo obvio, que renacerá, como el ave fénix, de sus propias cenizas.

Esta mañana, después de desayunar, antes de ir a la librería/papelería “El Cole”, a hacer las (habitualmente, diez) copias del último texto escrito en prosa que di por bueno ayer y publicaré hoy en mi bitácora, a hojear la prensa del día, a comentar alguna cosa con su dueño, Miguel Ángel, “Fangio”, siempre que este esté libre y no tenga nada perentorio que coronar (y es que tiene tanta clientela que acostumbra a estar ocupado, llevando a cabo cien —bueno, como soy un fan de la exageración, un hiperbólico redomado, acaso me haya pasado— tareas distintas), a debatir dialécticamente con otro cliente, que ya considero y trato como mi amigo, Santiago, si este ha hecho acto de presencia antes de que servidor haya tomado la decisión de darse el piro y entrar en “Bajocero” para comprar la proverbial media barra de pan; estaba escuchando y viendo (más lo primero que lo segundo) “Espejo Público” (en qué estaría pensando, me pregunto, tras darme cuenta de que había olvidado pulsar la preceptiva e inexcusable ele, en qué), el programa que presenta Susana Griso en Antena 3. En un momento dado, el escritor Juan Manuel de Prada, colaborador del espacio, ha aducido una razón oportuna de Aristocles, pues ese era el verdadero nombre de Platón, “el de anchas espaldas”, que ninguna persona puede estar por encima de la ley. Tras desarrollar de Prada su argumento, ha intervenido Bernat Dedéu, a quien no conocía (he consultado en el “espabilaburros” —de esa guisa llama servidor al buscador Google— y he comprobado que es tertuliano, profesor universitario, filósofo —licenciado en Filosofía— y escritor), que ha venido a contradecirle aduciendo que el maestro de Platón, Sócrates, había contravenido las leyes. Y me he quedado de piedra, patidifuso. Y, a renglón seguido, he concluido lo siguiente: una de tres, o Bernat Dedéu no estudió durante toda la carrera que hizo de Filosofía la vida y la obra de Sócrates o, si lo hizo, se le ha olvidado lo precipuo o importante, que no conviene olvidar, o sus profesores lo que le enseñaron de él se lo enseñaron mal, pero rematadamente mal. Si no ha leído la “Apología de Sócrates” (de Prada, por lo que luego comentó, demostró que sí hizo tal cosa y recuerda lo principal), le recomiendo encarecidamente a Dedéu su lectura. Podrá enterarse, si lee la versión de Platón, uno de sus discípulos o seguidores, que Sócrates prefirió morir en una ejecución injusta a violar las leyes de Atenas, a las que había prometido obediencia.

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¿Que la literatura no es profética?

¿QUE LA LITERATURA NO ES PROFÉTICA?

“Quieren que se produzcan movilizaciones tumultuosas y que no sean pacíficas. Lo están buscando y los policías vienen con esa voluntad; es evidente y lo vemos cada día”.

Joaquim Forn, conseller de Interior de la Generalitat.

Las palabras que sirven de epígrafe o exergo a este texto otros diarios las han reducido a lo que de sus declaraciones cabe conjeturar o inferir, que “La Policía y la Guardia Civil vienen a Cataluña a alterar el orden”.

Siguiendo la lección que Confucio impartió, imparte e impartirá a quien invierta unos minutos de su preciado y precioso tiempo y lo lea (“Estudia el pasado y pronosticarás el futuro”), el maestro de periodistas (poco importa que haya o no haya dado clases de esta, esa o aquella asignatura en esta, esa o aquella facultad —sus textos, en forma de libros o artículos, contienen, destilan y exudan enseñanzas sin cuento— de Ciencias de la Información) Gregorio Morán, en la “sabatina intempestiva” (“Los medios del Movimiento Nacional catalán”) que no le publicaron (pero que acaso tuvo más lectores de los habituales, porque circuló sin dificultades por las redes sociales) en La Vanguardia, diario en el que aparecían sus artículos, presagiaba (a ver quién es la/el guapa/o que pone en tela de juicio el pensamiento, que vengo sosteniendo desde hace la tira de años, de que la literatura tiene un evidente carácter profético), en concreto, en su quinto (y ya se sabe lo que predica el dicho, que no hay quinto —se refiera uno con dicho vocablo al frío botellín de cerveza, al mozo que acaba de estrenar su mayoridad o al astado, elegido por el ganadero como el mejor para la lidia, según argumenta Carlos Abella, que acostumbraba a salir de chiqueros u ocupaba dicho lugar en el orden de la corrida— malo) párrafo, se atrevió a trenzar la siguiente verdad (que ha devenido en, ora por inspiración divina, ora por oráculo, una predicción que se ha cumplido):

“Ahora bien, el cese de Albert Batlle como jefe de los Mossos d´Esquadra y su sustitución por el delincuente legal, Joaquim Forn, —podría llamarse así a aquel que rompe la legalidad cuando le peta en función de sus intereses políticos—. Lo hizo en los Juegos Olímpicos del 92; la pitada al Rey; la campaña ‘Freedom for Catalunya’… Es decir, que a partir de ahora, quien controlará los Mossos d´Esquadra” es un tipo dentro de toda sospecha, que no cumplirá la legalidad que no le exijan los ilegales. No quisiera incluir aquí su amplio currículo como talibán de la barretina”.

¿Hay quien, teniendo en cuenta todos los textos publicados en la prensa española y en internet sobre el caso o particular, quien, conociendo los antecedentes del actual conseller de Interior de la Generalitat, haya ejercido de mejor augur, quiero decir, quien haya hecho una etopeya que mejore la de Morán, que había predicho qué actitud o comportamiento era esperable, posible y probable que pronto protagonizara o tuviera el sujeto susodicho? Considero que no. Ahora bien, como leo mucho, pero es meramente imposible leerlo todo, reconozco que puedo estar equivocado.

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Sábado, 21 de octubre

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