El Blog de Otramotro

Breve y escueto apunte de Pandora

BREVE Y ESCUETO APUNTE DE PANDORA

(SOBRE LA OMNIDOTADA E IMPAR EVA)

Según la mitología griega, Zeus, el padre del panteón heleno, ordenó a Hefesto, dios del fuego, célebre por sus variopintas habilidades o mañas, que esculpiera la estatua de la primera mujer, una núbil bella. Atenea, enemiga de Prometeo, la vistió con una túnica blanca, colocó un velo sobre su rostro, la coronó con un aro hecho con flores frescas y ciñó su cintura con un cordón áureo. Hermes, el mensajero divino, le concedió el don del habla y Afrodita la facultad o virtud de embelecar y/o embelesar.

De esta guisa, Zeus y compañía crearon un ser aparentemente bondadoso, pero, en el fondo, sensu stricto, malévolo, al que el supervisor del universo llamó, irónicamente, Pandora, todo regalo (por ser depositaria de todos ellos o ser ella la portadora de los tales). Llevó a dicha fémina virginal a la Tierra, donde los dioses y los humanos se confundían o andaban mezclados. Ninguno de ellos dejó de ponderar sus innumerables prendas. Ella, ora aleccionada convenientemente, ora predestinada, escogió como pareja a Epimeteo, el candoroso hermano de Prometeo, quien había robado el fuego a los dioses y se lo había entregado a los hombres, para, a la postre, mediante el ánfora o tinaja o jarra (no la caja, que como término se ha impuesto a los sugeridos), obsequio olímpico que Prometeo le había advertido a su hermano que no aceptara, bajo ningún concepto, ser el mentado en último lugar objeto de la venganza divina.

Epimeteo, desoyendo a su hermano, aceptó y acogió como esposa a Pandora, portadora de su recipiente nocivo, de males repleto, pues, hasta entonces, los hombres, siguiendo las recomendaciones de Prometeo, habían vivido exentos de males, denuedos y enfermedades perniciosas, terribles. Por curiosidad o por sugerencia divina, Pandora destapó la tinaja (o caja) y al momento huyeron de la misma los males que contenía. En el fondo de la mencionada (cuenta el relato mitológico) quedó, aturdido por la repentina fuga en tropel, el único bien que contenía la susodicha, la esperanza, pero, siguiendo lo prescrito por Zeus, Pandora dejó caer la tapa antes de que la esperanza pudiera iniciar el vuelo, quedando encerrada en la susodicha tinaja.

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Magnífica autocrítica de Iglesias

MAGNÍFICA AUTOCRÍTICA DE IGLESIAS

Antes de que dieran las dos del mediodía, me he topado en la tudelana calle dedicada a la memoria de quien fundó el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, don Miguel Eza y de Veráiz, a la altura del cerrado y tapiado cine “Regio”, con un excompañero de la Facultad de Medicina de Zaragoza (él terminó la carrera y es un excelente galeno de atención primaria; servidor la abandonó por otra más afín y se dedica a juntar palabras; aunque ambos, de alguna manera, recetemos —él, sustancias para curar o aliviar enfermedades; este menda, argumentos o razones para que los políticos profesionales, sobre todo, mitiguen su habitual desfachatez, al intentar escurrir, por todos los medios a su alcance, el bulto, actividad en la que suelen ser unos expertos o hachas, y se enfrenten a la realidad, teniendo siempre presente esa coherente y congruente paremia española que dice “a lo hecho, pecho”—).

Le he preguntado a Pepe (evidentemente, no se llama así) si Pablo Iglesias debería pasar, a la mayor brevedad y sin falta, por su consulta. Me ha contestado que acaso le convendría más tomarse conmigo un café (él; yo, como soy hipertenso, me tomaría, en todo caso, un descafeinado), mientras le hacía ver lo que él había hecho, en mi modesta opinión, mal. Pepe no tiene constancia fehaciente de que haya en las farmacias pastillas que puedan corregir ni la megalomanía ni la soberbia de Iglesias. Yo, que puedo llegar a ser tan zumbón o incluso más que Pepe, le recomendaría a Pablo que charlara un rato con un contertulio asiduo al mentidero al que también suelo acudir a diario. Aprendería, escuchando a “Tiago”, que por tal hipocorístico se le conoce y responde el susodicho, que otrora siguió un curso acelerado de libertad de expresión por correspondencia, quien sostiene que, en su presencia, uno puede opinar lo que quiera, ahora bien, acostumbra a agregar a continuación que, si ese uno aduce un criterio o parecer que difiere o disiente del suyo, ese uno está equivocado, sin duda.

Un conmilitón y tocayo de Pablo, Echenique, acaba de comprobar con sus propios ojos (haya visto o no alguna vez representada la mejor obra de Bertolt Brecht, “La ópera de los tres centavos”, donde el famoso dramaturgo alemán dramatiza la pregunta: “¿Quién es un criminal mayor? ¿El que roba un banco o el que funda uno?”) y en sus propias carnes, cómo quien quiere aparentar, ante la opinión pública y la publicada, que es un líder de los buenos, con dos dedos de frente (“la mejor manera de hacer autocrítica no es comenzando por la propia o aneja, sino por la ajena, que es por la que no se atreven a empezar los otros”), hace ahora, en pleno siglo XXI, una magnífica autocrítica, al modo (me parto de la risa, por ser el sarcasmo hilarante) más ortodoxo: eliminar las impurezas para que en la foto solo salga el mandamás, aunque mande mal.

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¿Pantallas en aulas? ¡Jaulas!

¿PANTALLAS EN AULAS? ¡JAULAS!

Si los gurús digitales
No desean que sus hijos
Mantengan sus ojos fijos
En sus productos, fatales
Han de ser estos, letales.
Ellos saben, por su oficio,
Que escaso es el beneficio
De introducir en las aulas
Pantallas; pueden ser jaulas;
Y la adicción gran perjuicio.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


He aquí el texto que he urdido últimamente

HE AQUÍ EL TEXTO QUE HE URDIDO ÚLTIMAMENTE

Dilecta Pilar:

Te mandaré esta mañana (si puedo; si no, esta tarde, siempre que no me se me vaya el santo al cielo, claro) las seis páginas sobre la cinta en cuestión, “La casa del lago”. Aún no he leído en voz alta el texto que he trenzado últimamente, para darle el nihil obstat, pero te lo enviaré como está. A ver si te gusta (te aviso con antelación de que puedes hallar algún yerro). Mi intención es trocearlo en tres o cuatro partes y publicarlo en esos mismos, tres o cuatro, días (durante el mes de mayo).

Yo creo (por ser humano, demasiado humano, como el título que Nietzsche colocó a una de sus obras) que, si fuera Dios, no me concedería el 10 más que en contadas ocasiones de desbordante euforia, pues constato, un día sí y otro también, que, aunque mi intención es hacer las cosas impecables, sin fallos, pronto me doy cuenta de que he cometido yerros, de mayor y menor bulto (que intento corregir cuanto antes). Ayer, por cierto, firmaba mi texto hodierno, “Una pareja perfecta”, así:

“Asimismo, deseo y espero que nadie se moleste por que haya decidido no firmar este texto con mi seudónimo habitual, Emilio González, “Metomentodo”, sino con mi nombre verdadero,

Dios (en el supuesto de que Dios exista, Él sabe, a ciencia cierta, que en mi ánimo no ha habido un ápice o pizca de irreverencia, a la hora de suplantar su personalidad diversa, pues es trino, y su firma; y sí un vagón repleto de vaya omnímoda, vaya, a la que es tan adicto servidor, un guasón de marca mayor. En el supuesto de que Dios exista, le consta, de manera fehaciente, que le estoy e(vi)ternamente agradecido por haberle puesto a mi amanuense, Ángel, en el camino una persona digna de amar, su amable Pilar, su señera compañera)”.

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Vivir es (a nadie extraña)...

VIVIR ES (A NADIE EXTRAÑA)

SALIR DE LA TELARAÑA

Me gustaría que mi hija
Fueras para acompañarte
Hasta el altar y dejarte
Allí junto a quien elija
Tu alma permanecer fija.
Comprobarás que son tantos
Y que producen espantos
Los mil y un riesgos que entraña
Caer en la telaraña
Que impetrarás a los santos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Todos mis diablos cojean?

¿TODOS MIS DIABLOS COJEAN?

(COMO TÚ, KIENTIBAKORI)

—¿Qué es para ti lo importante?
—Vivir sin impacientarme,
Sin de la paz nunca hartarme.
—¿La confusión es cortante?
Y coja, Satán, frustrante.
—¿Todos mis diablos cojean?
—Quienes “El hablador” lean
Eso en claro sacan, eso.
—¿¡Me la quieres dar con queso!?
—Muchas más cosas me afean.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que todo lo aprovechemos

QUE TODO LO APROVECHEMOS

Conviene que no olvidemos
Lo que importa, Luis Vicente;
Tampoco que lo evidente
En saco roto lo echemos;
Que todo lo aprovechemos,
Como hacemos con el cerdo;
Que tú jamás seas lerdo
Y yo no me muestre tardo,
Sino diligente bardo
Y/o profeta atento, cuerdo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿No hay aquí acaso excelsa primavera?

¿NO HAY AQUÍ ACASO EXCELSA PRIMAVERA?

Si por donde está oscuro resplandece
Lorenzo, que el testigo da a Selene,
Te aconsejo que seas suave, lene,
Y verás cómo el cosmos lo agradece.

Tras el turno de noche, me apetece
Que a mí me salve el sueño o no condene,
Cuanto el estro me inspire no me pene
Y vea que este menda le obedece.

No te quejes de todo; del infierno
Que, durante el estío, tú padeces
Y del gélido enero. Me enterneces.

Si aquí no hubiera habido crudo invierno
(A ver si pronto te entra en la mollera),
¿Acaso habría excelsa primavera?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Volveré a cosechar otro fracaso?

¿VOLVERÉ A COSECHAR OTRO FRACASO?

Vaya por delante esta advertencia previa, que, a veces, la verdad que cuenta la crónica que uno lee en un momento dado entra en clara contradicción con la fecha en la que dicho texto es publicado o ve la luz.

Apenas le faltan unas pocas hojas al calendario zaragozano del año en curso, pero ya he constatado lo evidente, la pésima herencia sentimental que me dejó el año pesado, pasado y par, y la certidumbre de que las condiciones para hallar pareja definitiva durante el 2019 no serán más favorables o mejores que las que me deparó el 2018, que ya es historia.

Tengo para mí que la fácil receta de la diversidad puede ser útil en otros ámbitos del saber, pero en el campo sentimental, que es el que a mí me interesa, ocupa y preocupa, aunque las/os demás adviertan en mi manera de pensar un mero prejuicio, a ese socorrido recurso le guipo escaso recorrido y hasta nulo provecho.

El 2018, pretérito, ha sido uno de los mejores y de los peores años de mi existencia. Y, aunque para una legión (de ellas y ellos) la frase anterior contenga una evidente paradoja, esta no deja de ser por ello cierta y aun certísima. Durante mis vacaciones estivales en la isla donde se yergue majestuoso e imponente el Teide, tuve la gran suerte de trabar amistad y diálogo fructífero con una mujer de bandera (aunque aquí, en España, el susodicho símbolo ande desprestigiado hasta unos límites insospechados), Pilar, que, para mi desgracia, reunía un cúmulo de circunstancias o condiciones que la hacían pésima candidata para ser mi anhelada y futura esposa. ¡Cuánta razón tenía José Ortega y Gasset cuando profirió y dejó escrito en letras de molde este aserto: “Yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Pilar se decantó por salvar su circunstancia mediata y veterana, sin reparar en que su decisión llevaba aparejada, como consecuencia lógica o correlato normal, la condena de su circunstancia inmediata y reciente, yo. No la culpé ni la culpo ni la culparé, porque, en su caso, en el supuesto de que yo hubiera estado en su piel, calzando sus zapatos, acaso hubiera optado por la misma salida (¿de pie de banco?) o varilla del abanico.

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¿Diré que es Pablo Iglesias trigo limpio?

¿DIRÉ QUE ES PABLO IGLESIAS TRIGO LIMPIO?

Vaya por delante esta advertencia previa: cada vez que discurro o diserto de un político distingo entre la persona y el cargo que ocupa dentro de su formación o partido. Como a la primera no la conozco, nada tengo que decir al respecto. Por lo que trasciende del segundo (dijo, por ejemplo, lo escuché y leí, que el cielo no se tomaba por consenso —para servidor esa expresión exudaba o rezumaba una clara plétora antidemocrática—, sino por asalto) opino.

Hace un siglo, durante el invierno revolucionario de 1919, quien es reputado padre de la sociología moderna, Max Weber, que había sido invitado por la Asociación Libre de Estudiantes de Múnich a dar una conferencia, como colofón de la misma, pronunció las siguientes palabras: “La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura. Es completamente cierto, y así lo prueba la Historia, que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Pero para ser capaz de hacer esto no solo hay que ser un caudillo, sino también un héroe en el sentido más sencillo de la palabra. Incluso aquellos que no son ni lo uno ni lo otro han de armarse desde ahora de esa fortaleza de ánimo que permite soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de realizar incluso lo que hoy es posible. Solo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; solo quien frente a todo esto es capaz de responder con un ‘sin embargo’; solo un hombre de esta forma construido tiene ‘vocación’ para la política”.

Pablo Iglesias, cuando por las mañanas se mira en el espejo, ¿se ve reflejado en o retratado por las palabras de Weber? ¿Se ve a sí mismo enfrente o ve a otra persona?

Para el abajo firmante la política es una vocación de servicio, el alto o paréntesis que hace una persona en su actividad profesional habitual o normal, en su carrera de la vida o cursus honorum, con la clara pretensión de contribuir al bien común o general, de servir a la comunidad (ergo, no lo opuesto, servirse de ella).

Estoy convencido de que una/o no es lo que piensa; tampoco es lo que dice que ha pensado o que tiene previsto hacer; una/o, sin hesitación, es lo que hace. Y por lo que los mass media dicen que hace, por sus frutos, voy a ver si el señor Pablo Iglesias, secretario general de Unidas Podemos, es trigo limpio. Por los años que lleva dentro de la política, a Pablo Iglesias muchos ciudadanos (ellas y ellos) lo identifican ya, claramente, como un político profesional (como otros muchos, que su caso no es el único, pues, actualmente, son legión). Hay quienes defienden o sostienen la tesis de que ha hecho de la política su profesión. Max Weber distinguía entre quien vivía para la política y quien vivía de ella. Lo dijo así: “Hay dos formas de hacer de la política una profesión. O se vive ‘para’ la política o se vive ‘de’ la política. La oposición no es en absoluto excluyente. Por el contrario, generalmente se hacen las dos cosas, al menos idealmente; y, en la mayoría de los casos, también materialmente. Quien vive para la política hace de ello su vida en un sentido íntimo; o goza simplemente con el ejercicio del poder que posee, o alimenta su equilibrio y su tranquilidad con la conciencia de haberle dado un sentido a su vida, poniéndola al servicio de algo. En este sentido profundo todo hombre serio que vive para algo vive también de ese algo. La diferencia entre el vivir para y el vivir de se sitúa entonces en un nivel mucho más grosero, en el nivel económico. Vive de la política como profesión quien trata de hacer de ella una fuente duradera de ingresos; vive para la política quien no se halla en este caso”.

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Sensación refractaria de estar viva

SENSACIÓN REFRACTARIA DE ESTAR VIVA

Dilecta Pilar:

Mi hermano Jesús María, “el Chichas”, está mejor. Ayer, por la mañana, cuando lo llamé por teléfono, se hallaba en la mutua. Te agradezco tus buenos deseos para su pronta recuperación. El corsé lo tendrá que llevar durante seis semanas. A ver si así se consigue lo que se pretende, que se suelde la L2.

La idea o metáfora del círculo, que he advertido en muchos otros momentos y lugares, a lo largo de mi más que mediada vida, la volví a comprobar y constatar (por si te sirve el dato) ayer viendo (y oyendo) “La casa del lago” (2006), remake de un filme surcoreano, “Siworae” (conocido también como “Il Mare”, estrenado el año 2000), película dirigida por Alejandro Agresti y protagonizada por Keanu Reeves (que interpreta al arquitecto Alex Wyles) y Sandra Bullock (que borda el rol de la doctora Kate Forster). Comienza la cinta en la casa del lago (a cuyo buzón mágico los dos protagonistas regresan y vuelven sin parar) y termina en la ídem, la casa del lago. Son varios los temas que toca, pero el asunto de saber esperar al amor verdadero es crucial (junto con el controvertido de los mundos paralelos o multidiverso, o viajes imposibles en el espacio/tiempo). No sé si la has visto. Yo vi el final de la misma el domingo y la pedí prestada en la biblioteca. No la tenían, pero estaba en alguna otra biblioteca navarra y la solicité. Volveré a verla hoy, para intentar extraerle toda la información distintiva y relevante, la que me sirva.

Déjame decirte que tal vez te metes en tantos vericuetos porque eso te proporciona la sutil sensación refractaria de estar viva. Eso es, al menos, lo que a mí me pasa y no me pesa.

Ya sabes: antes es la obligación que la devoción (aunque la primera voz vaya detrás en el diccionario).

Mi hermano va mejorando paulatinamente, pero intuyo que le va a costar volver al estado en el que hallaba antes del accidente de trabajo.

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Coach que vende milagros

COACH QUE VENDE MILAGROS

NO ENGAÑA NI A LOS ONAGROS

El derecho a gastar tengo
Mi dinero en lo que quiera,
Reflexión o no requiera.
Pero el Gobierno, sostengo,
Tiene el deber (lo mantengo)
De controlar que el engaño,
Que era tan asiduo antaño,
No lo sea en el momento
Presente, que documento
Y verá la luz hogaño.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 19 de junio

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