El Blog de Otramotro

Enamorado, de inconcuso modo

ENAMORADO, DE INCONCUSO MODO

Como, desde hace la tira de tiempo, la realidad se venía imponiendo siempre sobre el deseo, o sea, como era un hecho apodíctico que no estaba enamorado de ninguna fémina real, y llevaba más de tres lustros (casi cuatro) constatando lo obvio, que esta certidumbre permanecía inmutable, inalterada e inalterable, este menda había asumido que acaso nunca más volvería a sentirse arrebatado, cautivado o embelesado por una mujer de carne y hueso, de un modo inconcuso, incontrovertible.

Cada noche, tumbado decúbito supino en mi cama, antes de disponerme a conciliar el sueño, me repetía la misma cantilena (o su anagrama, cantinela): “No pierdas jamás la esperanza, Ángel”. E, indistinta e insistentemente, volvía a rememorar la cita que sobre la susodicha subrayé el día que leí, por primera vez, en el capítulo 28 de “Rayuela”, de Julio Cortázar (“antinovela” la llaman muchos críticos literarios; “contranovela” llegó a denominarla su propio autor): “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”.

Ignoro si he urdido ya, antes, a propósito del tema (porque lo cierto es que servidor ha trenzado mucho, aunque no ha publicado aún ningún libro), pero sí sé, y a ciencia cierta, que he meditado varias veces sobre este particular asunto. Y así, en el supuesto de que algún día volviera a enamorarme, había adquirido el compromiso personal de escribirle a mi amada literaria una décima (a la que intentaría acompañar, siempre que fuera correspondido y posible, de una rosa roja) al día.

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Elegía a la herejía

ELEGÍA A LA HEREJÍA

—Ligas menos que un Ribera
Del Duero con Coca-Cola.
—Te vas a quedar muy sola.
Sé que no eres la primera
Y no serás la postrera
En decir una herejía.
Si te lavas con lejía
La mui, los dientes, la boca,
Proclamarás lo que toca:
Ya se ha urdido la elegía.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuatro días en el Puerto

CUATRO DÍAS EN EL PUERTO

Mis primeros cuatro días
En el Puerto de la Cruz,
Indelebles por la luz
Que tú, Pilar, extendías
Por doquier (por dentro ardías),
Yo los juzgo inmarchitables;
Tras tu marcha, insoportables
Se me hicieron los restantes
Diez, faltos de los instantes
Con tus prendas incontables.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué puede urdir hoy el vate?

¿QUÉ PUEDE URDIR HOY EL VATE?

Puede urdir una espinela
Impar, recordando a quien
Labró en su alma bien tras bien,
Al sacarle al de Tudela
Regustos de aquella Adela
Colorada al recitarle
Odas o bolas narrarle,
Trolas, patrañas o cuentos
Evidentes, donde incruentos
Labios conseguían darle
Ósculos mil y arrobarle.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Por su clase y señorío

POR SU CLASE Y SEÑORÍO

Gente buena en todas partes
Puedes encontrar: Juan Luis,
Mary Carmen y otras muis,
Las de Julio, Jesús (de artes
Nobles, fieles a Descartes),
Narciso, Fernando, Pío,
Pablo y Ángel. Les envío
Mil y una gracias sinceras,
Apodícticas, de veras,
Por su clase y señorío.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Espero que las haya, que las halles

ESPERO QUE LAS HAYA, QUE LAS HALLES

Dilecta Pilar:

Esta mañana he llegado a barruntar que estabas enferma (celebro mucho, muchísimo, haberme equivocado), porque he acudido a la Librería/Papelería “El Cole” (como hago a diario) y no he podido leer (hoy, precisamente, que había ejemplar a disposición de este menda) tu artículo (como todos los viernes; luego he sabido las razones) en el Heraldo. En tu espacio habitual, he leído el artículo de Fermín Bocos sobre el PSOE, que no remonta.

De nada. Acabo de hacerlo (ojearlo). Y es que, como soy un lego en esto de los adjuntos y “pedeefes”, no te extrañe que no te haya comentado nada al respecto. Pinché en el cuadrado de la foto y pensé que el otro era lo mismo. Ya perdonarás que sea un pez en estas aplicaciones o menesteres. Volveré sobre mis pasos y leeré, al menos, a ver si puedo esta misma tarde, tu poema.

Ya, ya, he comprobado que habías pedido permiso.

El tiempo está loco, loco (¿Sabes aquel que dice —recordando a Eugenio— que uno le pregunta a otro: ¿Has colocado bien al reloco? Y el otro le contesta al uno con otra pregunta: ¿A cuál de los políticos patrios te refieres? Porque lo cierto es que hay dónde elegir; y el abanico es muy amplio).

Yo sí sé lo que te ha costado (no lo sé a ciencia cierta, porque no he visto cómo lo hacías —ayudada por un deudo—, pero algunas referencias al respecto, que no han sido pocas, he leído). Celebro que hayas coronado o rematado la obra que tenías entre manos (prefiero la imagen del mosaico a la del puzle, porque prefiero las teselas a las piezas —no me hagas caso; ya sabes que me peta ser zumbón; vienen a ser lo mismo, una mera variante de la metáfora; como hace el escritor con las palabras, las tildes y los signos de puntuación, ajustarlas, cuadrarlas, encajarlos—), el álbum.

Lo leí el sábado por la tarde y escribí mi crítica literaria (primera versión) en el texto que te envié (lo titulé “Por donde más oscuro está amanece”) en correo aparte. Al parecer, no lo has leído. Te lo reenvío abajo. Ten en cuenta, itero, que es la primera versión. Y habrá adiciones, supresiones y correcciones o enmiendas.

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Al luso Ricardo Robles

AL LUSO RICARDO ROBLES

Al luso Ricardo Robles,
Edil del Bloco de Esquerda,
Lo han mandado allí a la mierda.
Si sus ideas son nobles,
No lo son, porque son dobles,
Los raseros que maneja,
Uno para gente aneja
Y otro para gente ajena,
Que es una manera amena
De ser cínico, “Coneja”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Puede que su lectura te relaje

PUEDE QUE SU LECTURA TE RELAJE

Dilecta Pilar:

He ido, he ido. Por cierto, como en él hablo sobre uno de mis viajes en tren, abajo te mando el último texto que ha visto hoy la luz en mi bitácora. A ver si lo lees y te ríes un rato; es muy guasón. Puede que su lectura te relaje y eso contribuya a que retomes luego la tarea que tienes entre manos con nuevos bríos o ímpetus.

Si te parece, por seguir con la coña marinera, cuando me lo den, tendré que hacer referencia (se impondrá la misma) explícita a esta urdidura (o “urdiblanda”). Seguro que, si tal cosa ocurre, nadie pondrá en tela de juicio la tesis que vengo sosteniendo desde ni se sabe cuánto tiempo, el carácter profético de la literatura.

Mucho me temo que, si me dieran el Nobel, no haría falta avisarte (a no ser que estuvieras perdida en medio de un desierto o de una selva, óptimos o pésimos —depende de la perspectiva o el punto de vista— lugares para perderse). Sería una magnífica oportunidad de comprobar si Estocolmo es el colmo de los colmos, juicio o prejuicio que sostuvo otrora quien lo escribió, ayudándose de una navaja, cuchillo u otro útil cortante semejante, en la corteza de un olmo. Te confieso que no fui yo, por si tu imaginación había echado a volar y especulado con ello.

Me gusta la portada de vuestro libro coral de Lucena. Los pájaros parece que le salen a la fémina de la cabeza. Aunque la expresión coloquial “tener (muchos) pájaros en la cabeza” tiene mala prensa, yo siempre he procurado quedarme con la parte buena (el aroma que exhala), que también porta y a mí es lo que más me importa.

Te va a quedar el álbum (por las horas que has echado o invertido en él) digno de merecer el Premio Nobel de Arte (que acaso algún día la Academia Sueca lo dé y te lo den a ti, además del de Literatura, claro).

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Para existir a tope, duerme/o ocho horas

PARA EXISTIR A TOPE, DUERME/O OCHO HORAS

Cumple la nuez gris dos funciones claras:
Despiertos mantenernos, vigilantes,
Y barrer las toxinas inquietantes
Que han deslucido sus mitades, taras

Que borra el hacendoso Hipnos en raras
Sesiones de limpieza, no sin guantes
Haberse colocado sendos antes
De meterse en camisa (de once/justa en) varas.

De reparador sueño de siete/nueve horas
Nadie se debería privar, nadie,
Y, así, existir a tope, salvo y sano.

Si insomne estás, a ver si rememoras
La virtud de la tila, y que a otro irradie
La que portea paz, que queda a mano.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuando se acaba el amor

CUANDO SE ACABA EL AMOR

(QUIEN CORTA A SÍSIFO EMULA)

—Duele más dejar, colega,
Que ser dejada/o, sin duda.
Pregúntale al sabio Buda,
Que a alfa prefería omega,
Porque esta nunca es de pega.
—Cuando no estás por la pasta
(Que contigo ella o él se gasta)
Con quien amas y respetas,
Si decides que más metas
No habrá juntas/os te devasta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me suele dejar de piedra

ME SUELE DEJAR DE PIEDRA

Me suele dejar helado
Quien no deja de joder,
Pues de parte del poder
Siempre se pone, del lado
De quien jamás ha velado
El cuerpo inerte de un quinto
Que música a su requinto
Sacaba en días de fiesta
Mientras hacían la siesta
Otros con arma en el cinto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cómo el tiempo percibimos?

¿CÓMO EL TIEMPO PERCIBIMOS?

Un cúmulo de factores
En cómo el tiempo sentimos
Influyen o percibimos.
A los calores, colores
Se unen, sabores y olores.
Las horas más lentas pasan
Cuando los rayos abrasan
La piel, durante el estío,
O en la jornadas de hastío
O esplín, que con todo arrasan.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Viernes, 17 de agosto

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