
LA MALA SOMBRA
“Y fueme peor, como V. M. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.
Francisco de Quevedo y Villegas
María de la Soledad, quiero decir, Marisol (o, también —he de reconocer, sin ambages, que podría formar una legión, si agregara y dispusiera convenientemente, uno tras otro, a todos sus allegados, o sea, amigos y deudos, que la conocían por la sílaba final de dicho hipocorístico—, Sol, a secas), decidió marcharse a las antípodas para ver si allí cambiaba de manera ostensible y hasta definitiva su suerte. Apenas habían transcurrido unos minutos, desde que, exultante, hecha una mujer nueva, sonriente, bajara del avión, cuando, antes de recoger las dos maletas de su equipaje (que le iban a pesar como dos losas o muertos) de la cinta giratoria, en uno de los espejos de uno de los baños de aquel aeropuerto neozelandés, tras lavarse y secarse la cara y las manos, comprobó que el vuelo había sido en vano, pues mudarse hasta el lugar opuesto del globo terráqueo no le había servido de nada. Velis nolis, su mala sombra, la que, por azar le tocó o asignaron al nacer, le seguiría a ella, otra femme fatale, por doquier, hasta el final de sus días, que, por cierto, ocurrió, recientemente, en la desangelada habitación de un psiquiátrico.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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LOS LIBROS NOS HACEN LIBRES
“No es preciso tener muchos libros, sino tenerlos buenos”.
Lucio Anneo Séneca
Berganza llamo a mi chucho
Desde que le oí ladrar
La idea para medrar:
“Anda mucho y lee mucho;
Verás mucho y sabrás mucho”.
No obstante te hayas reído,
No merece ser leído,
Aunque así te lo parezca,
El libro que no merezca
La pena ser releído.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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EL ATS Y LAS ITS
Podéis llamarme como os plazca; “monstruo”, si así lo decidís. Hace un año largo adopté el nombre de la colonia que me pongo antes de salir de paseo (mejor, de caza), “Eau d´ été” (que traduzco, pésima y vulgarmente, a sabiendas, por “Jódete”), como seudónimo. Desde marzo de dos mil tres, realizo las tareas propias de un enfermero en la planta tercera (sección de Urología) del Hospital “Ramón y Cajal”, de Algaso.
Anoche, plenilunio, me di una vuelta por el parque “Fernando Remacha” y la zona aneja, rústica, de regadío, que la gente conoce como “El Zahorí”.
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24.04.08 @ 12:38:45. Archivado en Microrrelatos
LA CAPITAL DEL PAÍS DE LOS PRODIGIOS, ESPERANZA
Entre las novedades, así denomino a quienes, bajo estricta invitación, acuden los últimos días a la primera tertulia del casino, que acaece a la selecta hora del vermú, descuella un literato (a él le peta llamarse indistintamente de dos maneras, una menos rara que otra, ora juntaletras, ora letraherido) que ayer, por ejemplo, sostuvo la tesis de que los escritores deberíamos especializarnos en un género, como hacen los médicos en un órgano. Así, el susodicho manifestó que, desde hace algún tiempo, mantiene correspondencia electrónica con un experto en urdir décimas y un versado en trenzar microrrelatos. Bueno, pues, según opinan ambos autores, los peritos indicados, que no tienen el gusto de conocerse entre sí, crear esos mínimos textos les exige un combate terrible, mutatis mutandis, el que tienen que librar cuantas personas, tras recibir sendos puñetazos en plena boca del estómago, al confirmarles que el tumor que otrora les hallaron es maligno, afrontan la quimioterapia como si el propio demonio, velis nolis, les llevara a rastras y de los pelos a la capital del País de los Prodigios, Esperanza.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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UN FLECHAZO ONÍRICO
(MEDIAS NARANJAS, ZUMOS GEMELOS)
A mi dilecto primo José Félix, porque hoy, domingo, 4 de noviembre de 2007, cumple años; ergo, a aquél en cuya grata compañía, siendo ambos unos críos, disfruté tanto, es lógico y justo que le desee, de todo corazón, ¡muchas felicidades!
“El que no tiene agallas de medirse con el Amor se refugia en la Ley”.
Egide van Broeckhoven
Aunque había imaginado aquellas mil veces (cada una de ellas de manera distinta) el encuentro, jamás me la había echado a los ojos; hasta ayer, día en el que, por fin, en sueños, se deshizo el hechizo y/o sucedió el milagro; pues, a la salida del bar “Las Huellas”, de Cornago (La Rioja), regentado por mis amigos Carlos y Ana, inopinadamente, en medio de la calle que lleva al Cristo, la hallé. Servidor, un imán, debía parecerse tanto a su príncipe azul como ella, otro imán, a mi princesa rosa; así que a nadie debe extrañarle ni mucho, ni poco, ni nada (de nada) que, tras darnos un beso de tornillo, ambos nos echáramos en cara dónde habíamos estado hasta entonces.
Ángel Sáez García
otramotro@tudela.com
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¿EL CHOCOLATE, SUSTITUTIVO DEL SEXO?
(SORPRENDIDAS CON EL “VALOR”)
Una monja se dirige a grandes zancadas por el largo pasillo con el único objeto de darle alcance a la Madre Superiora y, cuando logra ponerse a su altura, le espeta en voz tan baja como malhumorada:
–Señora Abadesa, ¿no es verdad que usted anda pregonando por todo el convento la falta, que compartimos, de que todas las noches, de madrugada, servidora y usted solemos sisar una onza de chocolate de la despensa?
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13.04.07 @ 16:24:12. Archivado en Microrrelatos
SERVIDOR, EL “AGUADUELOS” DE ALGASO
“¡Qué pacífica sería la vida sin amor; qué segura y tranquila; y qué insulsa!”.
Guillermo de Baskerville (Sean Connery) en “El nombre de la rosa”, de Jean-Jacques Annaud
En Algaso, donde vivo y ejerzo mi profesión, una población que supera los veinte mil habitantes, hasta hace cinco años, se suicidaban, por término medio, de Domingo de Pascua a Domingo de Ramos, por ahorcamiento (que no miento), más de media docena de personas. Se calcula, grosso modo, que son más de treinta los algasones (hombres, sobre todo) que ahora mismo, en estos precisos momentos, por las razones que sean, están dándole a sus caletres respectivos, quiero decir, haciendo cábalas y planes para acabar, con la ayuda de sendas sogas y por la vía rápida, con las vidas inanes, sin sentido, que llevan en este valle de lágrimas. Las cifras, seguramente, llamarán la atención del desocupado lector, porque no guardan parangón más que con las de ciertas localidades de Finlandia y Japón.
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