El Blog de Otramotro

¿La república, otro imperio?

¿LA REPÚBLICA, OTRO IMPERIO?

Ronald Syme, en su obra cumbre,
La revolución romana”,
Un manantial del que mana
Agua que, a la vez, es lumbre,
Que acaso a usted sacie o alumbre
Si la lee con paciencia
Y extrae su quintaesencia,
Que Augusto/Octavio erigió un imperio
Tras abatir (no hay misterio)
Otro, alecciona con ciencia
Y quizá a entender ayude
Lo actual a quien a ella acude
O, al comparar cuanto otrora
Ocurrió con lo que ahora
Pasa, aún más se la sude.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Yo me mondo con Edmundo

YO ME MONDO CON EDMUNDO

Mi amigo Edmundo es un guasón como la copa de un pino, un zumbón como una seo (no como un aseo) de grande. Yo, cada vez que nos reunimos a cenar, sin féminas, el grupo asiduo de cuerdos locos, formado por allegados y amigos íntimos, me suelo reír con él a carcajada tendida cuando cuenta sucesos descacharrantes, hilarantes, que le han acaecido a él en persona o a otros, porque finge, de una manera inmejorable y verosímil, que han sido a él a quien de verdad le han ocurrido. Ahora bien, como lo conozco casi como quien lo parió, pues soy amigo suyo (¡qué cruz!) o es amigo mío (¡ídem!) desde la más tierna infancia y pretendo ser aquí ecuánime, escribiré lo que le he dicho a él más de una vez a la cara, que es un machista redomado. Menos mal que, cuando está rodeado por mujeres, se controla, porque ha recibido más de un “zasca”, como coloquialmente se dice ahora, con motivo, más de una réplica cortante de más de una fémina con razón. Por ejemplo, ayer estábamos hablando de “La enzima prodigiosa”, de Shinya; llegó él y salió por peteneras: “A mí eso mismo me lo ha dicho más de uno, que Shinya, cuando está encima, es prodigiosa”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Para Pinocho

PARA PINOCHO

(POLITICASTRO)

(MENDAZ ASIDUO)

Desde ayer por la tarde, anda rondándome la “trasta” (de esa guisa solía llamar —sobre todo, cuando uno o varios de sus hijos nos comportábamos como singular, dual o plural trasto—, mi señera y señora madre, Iluminada, lamentablemente finada, a la testa) el estribillo de una canción irónica, popular, que solíamos cantar en grupo, a cappella —el DRAE, por fin, ha seguido la recomendación que le hizo el Diccionario panhispánico de dudas y ya la ha adoptado en su seno y adaptado gráficamente al español con la forma a capela—, cuando estábamos en Navarrete, en el colegio, postulantado o seminario menor que regentaban los Padres Camilos, e íbamos a pasar el fin de semana de acampada (a “El León Dormido” o a la sierra de Codés):

“De mi suegra no hables mal / Porque la defiendo yo; / Y si la quieres quemar / La leña la pongo yo (bis) / Y las cerillas también; / De mi suegra no hables mal, / Porque la defiendo yo”.

Siguiendo la estela que ha dejado en mi ánimo y mi memoria la tónica irónica y festiva del estribillo antedicho, me ha nacido la idea de trenzar una cancioncilla censurando las medias verdades (que para el grueso de la ciudadanía suelen ser las peores de las mentiras) a las que son tan aficionados (y hasta adictos) muchos de los políticos patrios:

Se lo merece, / Se lo merece; / De nada vale / Que rece y rece. // Se lo merece, / Se lo merece; / Conforme miente / Su nariz crece.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Fui el autor de ese fracaso

FUI EL AUTOR DE ESE FRACASO

Como he dejado constancia antes de ello en otros sitios (considerando, imitando, recordando, remedando o teniendo en cuenta y/o muy presente —déjate, por favor, de tanta cháchara y ve, Otramotro, por Dios, aunque solo sea esta vez, al grano—, urdiré el gerundio que más conviene que trence, si pretendo ser sincero, que esa y no otra es mi intención, serlo), plagiando qué opinaba en su famoso poema “If” (“Si...”) sobre el éxito y el fracaso el Premio Nobel de Literatura de 1907 Rudyard Kipling, aquí también sostengo idéntico o semejante parecer al suyo, que el triunfo y la derrota no son más que dos apodícticos impostores. Ciertamente, para apoyar dicha tesis, la vida nos viene abasteciendo o suministrando innúmeros casos y cosas, esto es, demostrando un día sí y otro también que, a veces, en los momentos de máxima euforia, cuando uno tiene la autoestima por las nubes, tras haber destapado, acaso sin querer, la redoma o el tarro donde suele mantener encerrado, recluido, a su diablo, su yo más repugnante, el de odioso e idiota, por engreído, jactancioso o presuntuoso, uno, itero, puede llegar a creerse el rey del Mambo. Luego ya se encargará de hacer acto de presencia el tío Paco con el cepillo para coronar la necesaria y oportuna rebaja.

El miércoles pasado, 19, publiqué a las catorce horas, como es costumbre arraigada en mí, en mi bitácora el texto que titulé “La Alhambra deslumbra al hombre”, que versaba sobre un anuncio de CERVEZAS ALHAMBRA y las consecuentes, lógicas y normales sinestesias que suele propiciar o provocar un consumo responsable de las tales (por cierto, aquí, a renglón seguido, no he tenido que colocar el imprescindible y habitual “de Mileto”, complemento del nombre cuya ciudad griega identifica a uno de los consabidos Siete Sabios de la Hélade). Bueno, pues todas las veces que hice referencia a la mencionada marca cervecera en dicho escrito esta apareció, mutatis mutandis, en toples, sin portar la preceptiva hache. Al menos, dicho en descargo de este menda, fui coherente, congruente. Nadie me advirtió del craso error que había cometido. Cuando, mediada la tarde, reparé en él, seguí la enseñanza que otrora había extraído de una lección que me impartió Confucio (“Quien comete un error y no lo corrige comete otro aún mayor”) y procedí a subsanarlo de inmediato. Ese mismo día, a las siete de la tarde, leí en la edición digital del diario La Razón lo que catalogué como un mero bluf, una neta broma (de pésimo, escaso, mal, ningún, buen, bastante u óptimo —usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, se encargará, si no arguye objeción al respecto, de tachar lo que no proceda— gusto), que la presunta agencia espacial European Space Corporation, ESC, según daba a entender en su página web, ya había comenzado la cuenta atrás para el lanzamiento, que no miento (porque, insisto, eso leí), hoy, viernes, 21 de abril, de la primera misión a la luna de un asno vizcaíno, un “euskalburro” de la comarca de las Encartaciones.

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Que no haya novedad

QUE NO HAYA NOVEDAD

Considerando que “el hombre propone, pero Dios dispone”, según la sentencia “homo proponit, sed Deus disponit”, que podemos leer en la “Imitación de Cristo” (1. 19. 9), de Tomás de Kempis, paremia que recuerda el comienzo de Proverbios, 16 (“El hombre dispone su camino, pero a Dios le corresponde dirigir sus pasos”), que solían airear nuestras/os abuelas/os, y que Luis Cernuda Bidón reunió el grueso de los poemas que había compuesto hasta entonces bajo el título de “La realidad y el deseo” (1936), podemos jugar a juntar las ideas que destilan o exudan el adagio y el rótulo del poemario cernudiano, a fundirlas y de la extraordinaria fusión, que no confusión, resultante extraer algún pensamiento, verbigracia, este, que el hombre, ente anhelante ante todo, alumbra deseos sin cuento (que tal vez luego ose cantar o contar) y que Dios, Natura o la realidad apodíctica, impone sus certezas, sus verdades, a todos los hombres (ora hembras, ora varones), sean cuales sean sus edades.

Mi difunto y dilecto tío Jesús, “el Vasco” (además de “el Pato”), a quien más de una tarde y más de media decena o docena escuché, embelesado, narrar peripecias que vivió siendo joven, durante la Guerra Incivil española, habiendo cumplido los sesenta, que fue cuando más lo traté, solía despedirse presencialmente y/o por teléfono de idéntica manera, deseando que no hubiera novedad, pues la susodicha llevaba aparejada, indefectiblemente para él, pesimismo, accidente y aun muerte. Así que, para atenuar, cepillar o mitigar el evidente pesimismo que acarreo en mis genes, suelo elegir, para compensar, el disfraz de optimista, que, según me confiesan unos y otros, tan bien me sienta.

Ergo, fue el mentado optimismo, del que hablo en el párrafo anterior, el que motivó y/o propició que escribiera la décima espinela que titulé “¿La alcachofa? ¡De Tudela!” y subtitulé “¡Qué agradecida es, Adela!”, cuyos diez versos octosílabos decían y dicen así: “Si invitas este año, Adela, / A tus de Pamplona amigas / Para el Ángel, unas migas / Os hará tu abuela Estela / Y alcachofas de Tudela / Para hartaros en las Norias, / Donde ene cuentos o historias / De Amor y humor han brotado / Que aún no se han agotado, / Pues siguen pariendo euforias”.

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La Alhambra deslumbra al hombre

LA ALHAMBRA DESLUMBRA AL HOMBRE

LA CERVEZA QUE ALUMBRA SINESTESIAS

De vez en cuando (o de cuando en vez), alguien me vuelve a hacer la pregunta (¿de dónde extraes, Ángel, tantas ideas sobre las que luego escribes?) que más me agrada contestar. Básicamente, de mis propias experiencias, es decir, de cuanto me acaece (suelo responder, de manera leal y sincera) y de las numerosas lecturas (y posteriores reflexiones que sobre ellas llevo a cabo) que hago.

Aunque usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, no me crea, es una verdad como una catedral de grande que saco los motivos sobre los que después extravago hasta de los anuncios, sí, que no paso por alto, no, sino que también paso por el doble cedazo o tamiz de mis ojos, por la sencilla razón de que uno, aunque sea intuitivo, no siempre acierta a oler dónde va a brotar, nacer o surgir el quid sobre el que, de inmediato, va a poder urdir una décima espinela, un soneto o un artículo de opinión, más o menos extenso.

Como para muestra, según airea el dicho, basta con presentar un solo botón, doy el paso para ofrecérselo con sumo gusto. El pasado Viernes Santo, 14 (aunque en la portada aparece escrito sábado, 15 de abril), en la página 57 del Suplemento de Moda, SMODA, del diario EL PAÍS (número 225, de mayo de 2017 —sí, sí, ya sé que aún estamos en el mes de abril, pero aquí me limito a ser fiel con cuanto leo, haya o no error de bulto en lo que viene expresado—), en el anuncio, en versales, de CERVEZAS ALHAMBRA, como arranque del segundo párrafo, leí, tras el subrayado TIEMPO, que culmina el primero, que “el tiempo hace que las manos escuchen, que los ojos toquen, que los oídos vean más allá”.

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El navarro aceite es oro

EL NAVARRO ACEITE ES ORO

Hasta los topes de olivas
Va un remolque a la almazara.
¿No oyen ellas la algazara
Que emiten las persuasivas
Aceiteras con ojivas?
En las tales ve el poeta,
Que es aprendiz de profeta,
El navarro aceite, el oro
Líquido que admiro o adoro,
Pues prestigia cualquier teta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Afirman que el tiempo es oro

AFIRMAN QUE EL TIEMPO ES ORO

—Afirman que el tiempo es oro,
Que quien lo invierte a conciencia
Consigue aumentar su ciencia
O lecciones con decoro,
Sin menoscabo o desdoro.
—Años, meses, días, horas,
El tiempo, que tanto adoras,
A mí me gusta tenerlo
Incluso para perderlo
Y/o trenzar lo que devoras.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es cuanto no prostituye?

¿QUÉ ES CUANTO NO PROSTITUYE?

—En sí misma es la belleza
Garantía de disfrute
Sin fin; no es en vena un chute,
Sino una sin par proeza,
Diamante de gran pureza.
—Lo propio este menda arguye
De la justicia, que incluye
También a la bonhomía,
La solidaria empatía,
Y a cuanto no prostituye.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Aquí hay cuatro mil suicidios

AQUÍ HAY CUATRO MIL SUICIDIOS

Un gran “cansancio del alma”
Padece o melancolía
Quien a la postre la lía,
La/el suicida, que en la palma
De su mano halla la calma.
Cada dos horas y media
Se produce una tragedia
En la piel de toro, España.
La anual cifra a nadie engaña:
Cuatro miles hay de media.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Mira que hay aquí videntes!

¡MIRA QUE HAY AQUÍ VIDENTES!

Negro escribo sobre blanco
Cuanto no suelto entre dientes:
“¡Mira que hay aquí videntes!
‘Tarotean’ sobre el flanco
Diestro de un tapete, ‘Manco
De Clavijo’; naipes echan
Y muchas huchas cosechan
De incautas/os aprovechándose,
Apenas abochornándose.
No hay quienes los guantes echan”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién le pone pega a Ortega?

¿QUIÉN LE PONE PEGA A ORTEGA?

Quien empatiza con otro,
Pablo, muestra agradecido
Y no desagradecido,
Como tú, con quien el potro
De tortura le evita a otro.
Con el dinero donado
Por Amancio, desnortado,
Puede que, si cáncer tienes,
Te proporcione los bienes
Con los que serás curado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lunes, 24 de abril

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