El Blog de Otramotro

Por ejemplo, la voz táper

POR EJEMPLO, LA VOZ TÁPER

Que una palabra perviva
Depende (ojalá me entiendan)
De que la acepten y extiendan,
A modo de hija adoptiva
O útil sin alternativa,
Los usuarios de la lengua,
Que notan la clara mengua
En el léxico si falta
La voz que a la fama salta,
Porque anda de lengua en lengua.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El progreso es retroceso?

¿EL PROGRESO ES RETROCESO?

A veces miro el progreso
Y veo calamidades
Y un montón de soledades
Que hablan más de retroceso.
De lo que observo soy preso:
Hoy los hijos se pelean
Más (ojalá así hoy lo vean)
Por la que esperan herencia
Que por cuidar la demencia
Senil de sus padres. Lean.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que Anna Gabriel a Suiza se ha fugado?

¿QUE ANNA GABRIEL A SUIZA SE HA FUGADO?

(PUES ESO, SÍ, SEÑOR/A, ES COHERENCIA)

No me cabe en la cabeza (es mi deseo y mi esperanza que el atento y desocupado lector, sea ella o él, interprete lo cabal, la ironía que rezuma el subtítulo y rocía lo que sigue) por qué la gente se tiene que meter con el cambio de look (imagen o aspecto) de Anna Gabriel. Yo he vuelto a dejarme (la) barba y, como, si no todo el mundo, el grueso de mis vecinos me ha criticado por ello, he decidido solidarizarme con doña Anna, la helvética. ¡Hala!

Entendería que la censuraran por los claros desmanes (que nada de nada tienen que ver, por cierto, con esos mamíferos similares al topo de igual nombre) cometidos o las notorias incoherencias en las que ha incurrido (¿no es una y clamorosa que quien pasaba por ser una anticapitalista militante, redomada, se haya fugado al país del capital, que, no obstante es sede de lo mejor, la Cruz Roja , también lo es de lo peor, bancos como UBS AG —implicado en casos de lavado de dinero, evasión fiscal, blanqueo de capitales y operaciones secretas en paraísos fiscales, verbigracia, Panamá—?). A quien usaba la tribuna del Parlament y los micrófonos y las cámaras de los diversos mass media para comprometer, enredar o implicar a la inmensa mayoría de la ciudadanía catalana en su (porque la apoyaba, sin fisuras ni reservas) ambiciosa aspiración independentista o idea retadora de lograr a todo trance que Cataluña fuera una República, porque había más de dos millones de conciudadanos que, coincidentes con ella en dicho desafío, lo pedían a voz en grito y con insistencia; porque, así, orgullosamente, lo ansiaban, le importaba un bledo que la misma masa social o más de esos dos millones de catalanes fueran contrarios o escasamente afectos a dicha causa. Ella iba a lo suyo con los suyos, y los demás, los que no la seguían en sus propósitos (que, con la perspectiva que da el tiempo transcurrido desde entonces, cada vez son más los que ven en ellos sus opuestos, despropósitos), que se buscaran la vida, sin brindarles a estos, los otros, el infierno (para ella), ni una sola muestra de su solidaridad ni de su empatía, qué tía.

Anna Gabriel, usted, atento y desocupado lector (sea hembra o varón), y servidor somos seres humanos y, por ello, cometemos errores. Lo lógico es que, una vez somos conscientes de haberlos cometido, intentemos enmendarlos cuanto antes y pidamos contritos perdón, si alguien se ha visto perjudicado por nuestros equivocados procederes, porque, si no actuamos de esta guisa (y recordamos la lección que lleva aparejada la famosa frase feliz de Confucio, “el hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”), sin duda, ora agrandaremos, ora ensancharemos, nuestros yerros.

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Progreso y retroceso no se excluyen

PROGRESO Y RETROCESO NO SE EXCLUYEN

En los cuatro primeros versos de la décima que he titulado “¿El progreso es retroceso?” y que publicaré mañana digo: “A veces miro el progreso / Y veo calamidades / Y un montón de soledades / Que hablan más de retroceso”.

Está claro que dirigía y fijaba mi atención en una faceta concreta de ese poliedro que es la realidad. Ahora bien, cabe preguntarse: ¿Vivimos en el mejor de los mundos posibles, como aseveró el “último genio universal”, Gottfried Wilhelm Leibniz (y luego sostuvo el zumbón François-Marie Arouet, “Voltaire” —mofándose a carcajada tendida del citado filósofo, jurista, lógico, teólogo y... alemán—, por boca del doctor Pangloss, uno de los personajes de su “Cándido”)? ¿O el nuestro sigue siendo un hediondo albañal, una nauseabunda sentina, un mundo inmundo?

Quien conteste sí a la primera pregunta será tachado (y, en mi modesto criterio, con razón) de pesimista. Quien responda sí a la segunda deberá completar o complementar dicha afirmación a continuación, si no quiere ser etiquetado de parcial o motejado de algo aún peor, con la aseveración contraria u opuesta, por ser ambas ciertas. Como mucha gente aduce, huyendo de la visión simplista, maniquea, entre el blanco y el negro, la bondad y la maldad, cabe hallar y no callar lo que hay, una amplia gama de grises (pero estos no son extintos policías españoles, por ser ese el color de los uniformes que vestían otrora, en los años siguientes al postfranquismo, no).

No necesitamos escuchar ni leer los sesudos argumentos (apoyados por un apabullante, incuestionable y variopinto elenco de datos fidedignos) expuestos donde sea, ni aceptar (de buen o peor grado) las convincentes razones de peso aducidas por supuestos intelectuales (ellas o ellos) de derecha o de izquierda para tomar conciencia y constatar, porque tenemos ojos y no estamos ciegos, que vivimos en un mundo manifiestamente mejorable.

La supuesta bondad o maldad del mundo sigue dependiendo del color del cristal con que cada quien lo mira (ya sea globalmente, desde una perspectiva coral, íntegra; ya sea parcialmente, fijándonos en una sola faceta de ese enorme poliedro), o sea, de la famosa cuarteta de don Ramón de Campoamor, que fina la primera parte del poema titulado “Las dos linternas”, que dedicó al escritor, periodista y filósofo, amén de amigo, Gumersindo Laverde Ruiz, de la que tantos letraheridos solemos echar mano para dar cuenta de la realidad pura y dura: “Y es que en el mundo traidor / nada es verdad ni mentira: / ‘todo es según el color / del cristal con que se mira’”.

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De que lo hizo mal la harta no difiero

DE QUE LO HIZO MAL LA HARTA NO DIFIERO

“—Por raro que te parezca, esto no lo ha escrito un poeta. Lo dijo un sicoanalista que se llamaba Wilhelm Stekel. Esto es lo que... ¿Me sigues?
“—Sí, claro que sí.
“—Esto es lo que dijo:‘Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella’”.

Jerome David Salinger, en el capítulo 24 de “El guardián entre el centeno” (1951).

“Aprende de los errores de otras/os. Nunca vivirás lo suficiente para cometer todos tú misma/o”.

Frase atribuida a Julius Henry, “Groucho”, Marx

La espada que partió la nupcial tarta
El día que se dieron el “sí, quiero”
Los novios, Marta y Luis Fidel, “el Fiero”,
Más de un envío abrió después o carta.

Cuando harta empezó a estar de oír la sarta
De “prenda, a la paliza yo me adhiero;
Seré, si te resistes, más que fiero”,
Que hecha un carámbano dejaba a Marta,

“Dios quiera que un mal rayo en dos te parta;
Mejor hoy que mañana, sanguinario”
La ahíta le soltó, indignada, a “el Fiero”,

Que de la espada echó mano y con Marta
Acabó en un pispás el victimario.
De que lo hizo mal la harta no difiero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quizá humanistas haya y algún genio

QUIZÁ HUMANISTAS HAYA Y ALGÚN GENIO

Dilecta Pilar:

Puede que tengas razón y, entre nuestras/os coetáneas/os, haya humanistas y algún que otro genio (lo que sí me consta que hay es mucha gente con y/o de mal genio con más o menos razón de estarlo), pero, desde que murió Jonas Edward Salk, ya sabes, el médico y epidemiólogo norteamericano que descubrió y desarrolló la primera vacuna contra la polio(mielitis), autor de, entre otras, dos frases imperecederas, inmarcesibles (“la intuición le dirá a la mente pensante dónde buscar lo siguiente” y “la recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho”), no sé quién ha venido a ocupar su lugar. Tal vez te preguntes con razón por qué catalogo a Salk de genio. Acaso baste o sea suficiente con recordarte o hacer una breve referencia, por si la/o habías olvidado, a la genial respuesta que le dio el 12 de abril de 1955 a la pregunta “¿Quién posee la patente de esta vacuna?”, que le formuló el mítico periodista/entrevistador de la CBS, Edward R. Murrow, famoso por la película “Buenas noches, y buena suerte” (“Good night, and good luck”, así, con esas precisas palabras, terminaba sus retransmisiones de radio y televisión), dirigida en 2005 por George Clooney: “Bueno, la gente, diría yo. No hay patente. ¿Podría usted patentar el sol?”.

No sé (no viví lo que tú viviste ni tuve el trato que tú sí tuviste con él) si yo incluiría a la persona que conociste y tú reputas que era un tal (antes de entrar en política) entre mi selecto grupo de genios. Ya sabes lo que cabe leer en el Nuevo Testamento: “por sus frutos (u obras) los conoceréis”. Ahora bien, acaso quepa, si no echo en saco roto y sí mano del argumento aristotélico que suelo preferir y proferir, en definitiva, manejar o utilizar: en el cerebro del más sabio hay un rincón para la insensatez.

No se te escapa que el cerebro humano, el tuyo, el mío y el de los demás, nuestros semejantes, sigue trabajando mientras andamos haciendo mil y una (ya me perdonarás la hipérbole, pero, errado o acertado, desde hace la tira, un montón de años, vengo achacando mi concreta condición de ser exagerado en mis expresiones y manifestaciones al agua del Ebro, que, aunque, salvo en sopas y cocidos, no bebo, uso para mi diario aseo personal, lavar la ropa y fregar cacharros y suelos) labores o tareas. No habían pasado diez minutos desde que te había contestado y remitido la respuesta cuando, entre lo que advertí en la estructura profunda de lo que tú me contabas de pasada en tu correo (que los amigos suelen ser los primeros en reconocer a los genios y en airear por doquier el hecho, que son colegas de un tal) y un apunte perspicaz que dejó escrito en letras de molde el histólogo español que fue galardonado con el primer Premio Nobel de Medicina en 1906, que compartió con el citólogo italiano Camillo Golgi, Santiago Ramón y Cajal (“Hagamos notar que cuando un hombre de ciencia presume de muchos amigos, casi siempre se trata de un cuco o de un holgazán. No se conservan varias amistades íntimas sin cultivarlas asiduamente, y este cultivo resulta incompatible con una vida de concentración intensa y de trabajo austero. En suma: o se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas“), en sus “Charlas de café” (1920), cabe hallar las razones de mi escepticismo ante la existencia de genios en el orbe actual.

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El culpable es Donald Trump

EL CULPABLE ES DONALD TRUMP

Dicen que la democracia
Es una idea estupenda.
No lo guipa así este menda,
Pues ve que es una desgracia
Si gana quien no hace gracia.
Cada vez resulta más
Difícil, Pedro Tomás,
Distinguir entre verdad
Y mentira o posverdad.
La culpa es del mandamás.

Abdul Alhazred

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Abundas en que es lo mismo?

¿ABUNDAS EN QUE ES LO MISMO?

—Huelgan las negociaciones
Entre el independentismo
Y el constitucionalismo.
¿Alguno hará concesiones?
—Impondrán sus condiciones.
—¿Coincides en que es lo mismo
Chavismo e independentismo?
—Escruto sus entretelas
Y existencias paralelas
Advierto y supremacismo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Qué bandada de estorninos!

¡QUÉ BANDADA DE ESTORNINOS!

Miles de estorninos, miles,
El ecosistema ruso
Dejan, por ser arduo el muso,
Y por otros, menos tiles
Mudan, juzgo, y menos viles.
Vuelan hasta el sur de Europa,
Después de acordar la tropa,
De consuno, que en bandada
Me ahuyentarán; ¡qué chorrada!,
A mí, que ataco por popa.

Yo, el halcón, el gerifalte

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Si hablamos, tú y yo fallamos

SI HABLAMOS, TÚ Y YO FALLAMOS

(SEREMOS NUEVA DE SUELTO)

—Con nosotras se ensañaron
Los señores de la casa
Hasta arrugados cual pasa.
De nosotras se adueñaron.
Lo peor nos enseñaron.
—Hay mucho Harvey Weinstein suelto
Por ahí, en su capa envuelto,
Porque nosotras callamos.
—Si hablamos, tú y yo fallamos.
Seremos nueva de suelto.

Elvira González, “Metáfora”, y Edurne Gotor, “Metonimia”

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tiene importancia, sí; además, la porta

TIENE IMPORTANCIA, SÍ; ADEMÁS, LA PORTA

Dilecta Pilar:

Gran parte (no, noto que me quedo corto), toda la culpa la tuve yo, por no tomarme las dos pastillas de Aero-red cuando debí hacerlo, antes. Así que ya sabes quién fue el culpable de que servidor pasara una sabatina tarde criminal y que no pudiera bajar al casco viejo a tomarse los zuritos acostumbrados con su habitual Pío, este menda, tu amigo Otramotro.

Acepto el grueso, la gran parte de tu halago: soy irónico y, a veces, dilatado en la expresión. Reconozco ser un erudito, pero solo en unos pocos literatos españoles, porque mis lagunas no son algunas, no, sino muchas y estas oceánicas. Asimismo, soy lego en un montón de materias o saberes. Hay autores a los que cuanto más leo más quiero seguir leyendo porque intuyo que son pozos inagotables de razones y mi obligación intelectual es seguir echando el pozal y llenándolo para continuar degustando sus ambrosías y néctares nutricios, para seguir bebiendo su vivificante agua. Además, acostumbro a ser claro (llamo pan al pan y vino al vino), como un libro abierto.

Entonces, si “diversidad funcional” es el eufemismo o la forma eufónica de hablar de discapacidad, estamos empatados (además de empantanados). Y no me siento ni alegre ni ufano ni eufórico por dicho empate (ya sabes lo que dice el dicho: mal de muchos consuelo de tontos) o empantanada, que no miento, porque ¡manda narices! (por no usar otro término más procaz o soez) que alguien pueda considerarte discapacitada, cuando eres capaz de hacer un montón de cosas y todas ellas bien o muy bien, cuando funcionas estupendamente, pero de forma distinta a la mayoría,... Servidor, como sabes, está jubilado por incapacidad permanente absoluta. ¡Menudo título!, ¿eh? ¡Como para enmarcarlo!

Otro día, con más tiempo, leeré más sobre el enlace que me adjuntas, el Foro de Vida independiente y Divertad (que, supongo, es un concepto nuevo, producto, tal vez, de la fusión de Diversidad y Libertad).

Aunque sea de Perogrullo, todo lo importante tiene importancia, sí, por la sencilla razón de que la porta.

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Cuánto/as/os te envidian, Marías

CUÁNTO/AS/OS TE ENVIDIAN, MARÍAS

Tiene algo Javier Marías
Que lo hace especial, extraño,
Inteligencia, que hogaño,
Te rías o no te rías,
Provoca en muchas/os sangrías.
Y, si esa virtud, Tomás,
Va acompañada además
De otros dones, perspicacia
Y mordacidad con gracia,
La envidia aún irá a más.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lunes, 26 de febrero

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