El Blog de Otramotro

Si recuerdas fielmente esa jornada,...

SI RECUERDAS FIELMENTE ESA JORNADA,...

Dilecta Pilar:

Te contesto a los dos en este (para dejar que el otro hilo descanse; al parecer, ahora sí, ha quedado claro lo que te pedía, en lo tocante al nuevo hilo). Así es, con la voz hilo quería referirme a otro correo. Me alegra que sea este el tal, el recién abierto, y es que el anterior tenía ya mucho contenido. A mí hasta me dificultaba la lectura y escritura. ¿A ti no?

Haces bien en dar las gracias (pero a las/os demás; porque en mi caso huelgan). Día tras día, vengo confirmando o ratificando (que no rectificando) lo que pensaba de ti, que asimilaste pronto lo precipuo o principal, que de bien nacida/os es ser agradecida/os. El agradecimiento explícito, manifiesto, viene a demostrar que una/o, ora en casa, ora en la escuela, recibió buena educación y aun excelente, por esmerada, sin duda.

Es normal. Yo empecé a estudiar latín en 6º de EGB. Al final de la primera clase ya me sabía el Ave María en la lengua que usaban los antiguos romanos (no es hipérbole). Otro día, con más tiempo, te contaré una anécdota o dos, que tienen que ver con el latín.

Lamento que te haya sobrevenido la conjuntivitis. Cuida tus ojos (si tienes visita ya concertada con el oculista, no la procrastines). A mi prima Justina, le han operado de los dos ojos (de sendas cataratas) y la última intervención no ha sido como la primera, en la que todo salió a pedir de boca. El jueves vuelve al especialista.

Es mi deseo y mi esperanza que la selección de dibujos que habéis hecho sea el complemento apropiado de y para el librito de cuentos infantiles que aparecerá publicado en la editorial Libros del Innombrable.

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Soy más de ver películas de vídeo

SOY MÁS DE VER PELÍCULAS DE VÍDEO

Dilecta Pilar:

Acabo de bajar de comprar en Dia. Hoy he gastado menos: 21, 17.

Hiciste bien (como recientemente te recordé los versos de Safo de Lesbos, no te los iteraré) en ir al cine a ver “Handia” (la historia del gigante vasco, si entendí bien, consiguió un montón de premios —tampoco vi la gala de la entrega de los Goya; estaría, no, estaba, seguro, escribiendo la serie de relatos sobre mis peculiares sueños—). Si consigo ir a verla acompañado, iré. No me gusta ir al cine solo, ni ir solo al cine (que voy muy poco, dicho sea de paso; no recuerdo ni siquiera el título del último filme que vi y escuché; soy más de ver y escuchar —y rever y volver a escuchar— películas de vídeo).

Bueno, pues, como te hacen gracia mis juegos de palabras, seguiré con ellos. ¿Sabes cómo he titulado la epístola? “Tuerto o entuerto es agravio que se hace a alguien” (didáctico es, ¿no te parece?).

Si llevas a cabo lo que me has escrito y he leído, en lo concerniente a Rosendo Tello y su nuevo poemario, harás lo razonable y conveniente.

Esta mañana ya te trencé algunas líneas al respecto de tu “Mujeres de cine”. Espero que no se hayan perdido por el ancho espacio internetero y las leas (cuando sea).

A veces, solo a veces (esté o no esté solo), el lenguaje se brinda a estos juegos de palabras a los que soy tan aficionado y a ti tanto te petan.

A mí también me gusta el cine, pero detesto ir solo, porque luego, cuando termina (como me ha ocurrido, pues he constatado que me embargaba la tristeza, aun habiéndomelo pasado estupendamente, pipa, viendo la cinta), ¿con quién comento la película?

A ver si engaño a alguien y veo, por lo menos, “Handia” y “La librería” (sin hesitación, disfrutaría un montón si la viera con Isabel, su directora, o con sus anagramas, Belisa o Lesbia). Hay que reírse “con” y no “de” (pero, como toda regla tiene su excepción, aseveraré que conviene hacerlo y a menudo de uno mismo, que es una manera amena de hacerlo “con”).

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Carta abierta a Uxue Barkos Berruezo

CARTA ABIERTA A UXUE BARKOS BERRUEZO

Señora Uxue Barkos Berruezo:

Me dirijo a usted por ser la actual presidenta del Gobierno de Navarra y ostentar, como merece, la más alta representación de la Comunidad Foral y la ordinaria del Estado en Navarra:

Como le consta (me temo que no hay un solo navarro adulto, sea hembra o varón, viva en su tierra de origen o allende las mugas o los mares, lea las ediciones en papel o digitales del Diario de Navarra o del Diario de Noticias, que no esté enterado del hecho), el lunes pasado comenzó en la Audiencia Nacional el juicio contra los ocho jóvenes que, en la madrugada del 15 de octubre de 2016, durante las fiestas patronales del municipio, agredieron presuntamente a un teniente y a un sargento de la Guardia Civil y a sus respectivas acompañantes o parejas primero dentro y luego fuera del bar Koxka de Alsasua.

Vaya por delante mi criterio personal al respecto, siempre que se tome el mismo por verdad interina, porque, si se demuestra durante el juicio, de manera fehaciente, que estoy equivocado, no me dolerán prendas ni tendré ningún problema (soy fiel epígono o seguidor de Karl Popper, como reconocía ayer en la misiva que le dirigí a Pepe Álvarez, secretario general de la UGT) en admitir que estaba errado y en aceptar y adoptar la nueva verdad por la auténtica o fetén.

Tengo para mí que la presunta golpiza de Alsasua no fue un acto de terrorismo, como mantienen unos, ni una pelea de bar, como sostienen otros. Ergo, las penas de 50 años de cárcel que pide la fiscalía para siete de los ocho acusados me parecen una barbaridad. No faltará quien, sabedor de que servidor ha confesado (en más de una ocasión o urdidura) ser un exagerado empedernido, un hiperbólico tenaz (suelo culpar al agua del Ebro de ello), me achaque que ahora no venga aquí a poner excusas; y me suelte, tras el “consejos vendo y para mí no tengo”, que no me queje.

Me parece que cualquier ciudadano de a pie está en su derecho de criticar la petición de cárcel hecha por el fiscal. Considero que el susodicho, sea ella o él, es muy libre de acudir a una manifestación en la que se apoye o reivindique lo que sea (siempre que este algo no sea contrario a derecho, claro), ahora bien, no veo correcto ni justificable que dos poderes, el legislativo, quiero decir, el Parlamento de Navarra (con los votos a favor de Geroa Bai, EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra), al aprobar la declaración institucional, y el ejecutivo, o sea el Gobierno navarro (conformado por los partidos antes mentados) que usted lidera, hicieran el sábado pasado en Pamplona lo que coronaron con (mejor, contra) otro poder, el judicial; y que, en representación de usted y su Ejecutivo, colijo (ignoro si marro), acudiera a dicha manifestación en apoyo de los jóvenes alsasuarras su portavoz, María Solana. Juzgo que es una injerencia inadmisible. Lo mismo hubiera pensado si la presión hubiera sido ejercida a la inversa.

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Carta abierta a José María, Pepe, Álvarez

CARTA ABIERTA A JOSÉ MARÍA, PEPE, ÁLVAREZ

EL AGUJERO NEGRO DEL “PROCÉS”

“Se llama agujero negro a una estructura masiva del universo, que engulle planetas, estrellas, galaxias, y deja como único rastro de su existencia un murmullo remoto en forma de radiación semejante al lamento que emiten los torturados antes de morir”.

Manuel Vicent, en “El agujero”, columna que vio la luz el domingo 8 de abril de 2018 en la contraportada y/o página 52 del diario El País.

Dilecto José María, Pepe, Álvarez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT):

Este año, compañero, cumplo cinco lustros, veinticinco años, de afiliado a nuestro sindicato. Bueno, pues lamento tener que comentarte que estoy barajando seriamente la posibilidad y ponderando si lo ocurrido el domingo pasado, que mi sindicato (a excepción de las secciones de Renfe y Telefónica de Barcelona que, de manera sensata, decidieron no secundar a la dirección territorial del sindicato liderado por Camil Ros) participara en la manifestación a favor de la liberación de los dirigentes secesionistas catalanes encarcelados, políticos presos (de manera preventiva) y no presos políticos (si el orden de los factores no altera el producto, aquí el orden de los vocablos sí trastoca y trastorna la percepción —la posverdad fue, es y seguirá siendo posverdad y, por mucho que se itere una mentira, aireara lo que aireara Joseph Goebbels, el ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich, al respecto, mientras quede sobre la faz de la Tierra un solo ciudadano decente, honesto desde el punto vista intelectual y ético-moral, jamás de los jamases llegará a ser tenida por verdad—, porque, como acaece con los sintagmas hombre pobre y pobre hombre, no significan lo mismo, no son la misma cosa), es motivo bastante para darme de baja del sindicato.

Como ya sabes (te tengo por persona bien informada), más de trescientas mil almas se manifestaron el domingo pasado en Barcelona (tras una pancarta en la que se podía leer “Por la democracia y la cohesión. Os queremos en casa” —está claro, como el agua cristalina, que lo que entienden los soberanistas por democracia, votar conculcando las leyes, porque durante los meses de septiembre y octubre del año pasado se hartaron de pisotear la Constitución y el Estatut cuando y cuanto les dio la gana, no es lo que entiendo yo; y otro tanto cabe argumentar o razonar en lo concerniente a la cohesión—) para reclamar la liberación y vuelta a Cataluña de los dirigentes independentistas que están en prisión preventiva porque así lo han decidido quienes están especialmente acreditados y habilitados por la Constitución para ello, los jueces. Me avendría a respetar el hecho y nada objetaría al respecto si hubieran acudido a la misma a título personal, pero no bajo ni con las siglas de nuestro sindicato. Y es que, como me confieso y tengo por ciudadano libre (suelo hacer un guiño a fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro y decir y escribir lo mismo que él, que soy un “ciudadano libre de la república literaria”), sí, pero sometido a la ley (como eso mismo pasa en cualquier Estado de derecho que se precie de serlo y España lo es, aunque claramente perfectible, manifiestamente mejorable) y, por lo tanto, contrario al independentismo cuando este no se somete a la reglas de juego decididas por todos (como siempre ha defendido lo propio nuestro sindicato, si no he estado equivocado durante veinticinco años), que mis compañeros sindicalistas catalanes hayan decidido compartir espacio e ideario, quiero decir, manifestación, con miembros de las entidades soberanistas Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, entre otras, me ha sentado como una puñalada trapera en el costado, me ha sabido a cuerno quemado.

Como soy un epígono o seguidor del filósofo austriaco/británico Karl Popper, quien sostenía que la verdad era provisional, que duraba mientras no fuera contradicha por otra, que venía a ocupar en ese mismo momento su trono, no me cabe en la cabeza, no entiendo cómo nadie, dentro de la UGT, les hizo ver el error morrocotudo que estaban a punto de cometer, que les argumentara lo obvio, que, de manera consciente o inconscientemente, se estaban decantando, de forma notoria, en favor de una de las dos partes o posiciones, el agua y el aceite, difíciles de conciliar, que aún hoy polarizan la opinión pública catalana. ¿Acaso se manifestaron y movilizaron nuestros compañeros como sindicato cuando ocurrieron los bochornosos y vergonzosos sucesos de los días 6 y 7 de septiembre en el Parlament, cuando se aprobaron las leyes ilegales de desconexión, transitoriedad y del referéndum? ¿Acaso lo hicieron cuando más de tres mil empresas mudaron su sede social (y algunas también su fiscal) a otras partes de España, buscando seguridad jurídica, perjudicando gravemente el mercado laboral catalán?

En un Estado de derecho la división de poderes debe ser un hecho. Si los jueces, que conocen qué ocurrió, porque, por unos cauces y por otros, han logrado recabar, si no toda, la mayor parte de la información existente al respecto, han decidido el encarcelamiento provisional de los gerifaltes soberanistas, será por algo y tendrán sus motivos. Queda aún mucho proceso para hacer justicia y que esta sea definitiva. Sumarse a la protesta de que algunos de esos jerarcas ya llevan seis meses en prisión me parece una injerencia inaceptable, clamorosa. Cabe preguntarse por qué, siendo los partidos independentistas quienes pueden formar gobierno, porque los números dan, no lo han hecho todavía. Hasta el momento, todas las propuestas que sobre ese particular les han hecho los partidos de la oposición han caído en saco roto.

Para mí, compañero, que el sindicato como tal haya participado en dicha manifestación es un desmán, un despropósito. Y así se les debe hacer ver a quienes lo cometieron o incurrieron en él. Sé, de buena tinta (me consta a ciencia cierta), de un compañero y tocayo mío que, cuando fue delegado de personal en la empresa en la que trabajé con él, se ocupó y preocupó, ante todo, de la defensa de los derechos de nosotros, sus compañeros. Y debió cumplir, de manera más que satisfactoria, con su cometido, porque, cuando dejó la empresa y de serlo, sus compañeros le hicimos una fiesta inolvidable (a la que acudieron —tan buen sabor de boca habían dejado sus quehaceres— y se sumaron incluso excompañeros).

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Monseñor, ¡vaya bochorno!

MONSEÑOR, ¡VAYA BOCHORNO!

Pronto, a finales de mes,
El chileno Carlos Cruz
Narrará al Papa su cruz,
Al enmendar este, ves,
Su error de enero o revés.
Francisco ha sentido grima,
Pues Fernando Karadima
Abusó de un quinceañero
Y fue testigo señero
De ello quien está en la cima,
El hoy obispo de Osorno,
Juan Barros, sí, ¡qué bochorno!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La falta de control, clave del caso

LA FALTA DE CONTROL, CLAVE DEL CASO

¿EL DINERO DE TODOS NO ES DE NADIE?

En el ámbito laboral, el máximo responsable de un grupo humano, el que sea, ha de responder ante el dueño, el jefe, la dirección o la junta de accionistas por lo que cada uno de los miembros que lo conforman haga o deje de hacer. Eso es lo que suele ocurrir en cualquier departamento de cualquier empresa privada. A quien haya trabajado en una o varias y haya ostentado algún puesto de responsabilidad esto le consta a ciencia cierta. Lo lógico es que la empresa le haya provisto de los medios adecuados, necesarios, para controlar que sus subordinados cumplen a rajatabla con las directrices o política de la empresa y las labores o tareas asignadas a cada puesto de trabajo. Insisto e itero que esto es lo asiduo y normal en cualquier empresa privada. Y si el jefe del departamento equis, una vez requerido por su superior, siempre que las obligaciones que tenía de regir, conocer, corregir y prever que el funcionamiento del sector de la empresa a su cargo fuera el idóneo hubieran sido pactadas y firmadas, no sabe qué ha pasado, que ha habido varios accidentes, que ha bajado la producción o que la entrega del producto se ha retrasado, por poner solo tres ejemplos, el responsable máximo, dueño o director, pone al irresponsable directamente de patitas en la calle, por incompetente.

Ya digo que esto es lo que acostumbra a suceder en cualquier empresa privada de este país. Ahora bien, en el ámbito de la política no cursa del mismo modo, o sea, eso es harina de otro costal. Hay políticos (uno halla de todo en la viña del señor) que se esfuerzan, un día sí y otro también, en mejorar las condiciones de trabajo y los resultados, en optimizar los recursos y en tener como norte y reto lograr alcanzar a diario la excelencia, pero hay otros políticos (los que yo llamo de tres al cuarto o politicastros) que, una vez consiguen acceder, ora dignamente, por méritos propios, ora “digitalmente”, nombrados a dedo, a un alto cargo, una mamandurria o sinecura, verbigracia, empiezan a delegar responsabilidades y, a partir de esa crucial decisión o instante, se desencadena un tsumani de proporciones fatídicas, porque, al verse en la cumbre, tiende a creerse que está por encima del bien y del mal, todo le empieza a dar igual o le importa un bledo lo que pase por debajo de él, en los escalones inferiores, porque los responsables de los mismos son otros. Una de dos, o no cae en la cuenta o ignora que en los niveles inferiores ocurre tres cuartos de lo mismo u otro tanto, esto es, que cada responsable de turno va delegando en otros responsabilidades hasta que el trabajo no sale o el control (palabra clave) no se ejerce o no lleva diligente e inteligentemente a cabo, porque ese trabajo fue delegado en otro, que lo transfirió, a su vez, a otro, hasta que el mal explotó y a todos les llegó alguna parte, por escasa que esta fuera, de la omnímoda pus.

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Verdad la mentira trae

VERDAD LA MENTIRA TRAE

—Gusta la literatura
A quien la mentira atrae
Porque la verdad le trae
Junto a otras artes: pintura,
Escultura, arquitectura,...
—Tomadas las de esta lista
Desde otro punto de vista,
No como a la vieja usanza,
Sino tras rauda mudanza
De mago o de mentalista.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué ha devenido indigesto?

¿QUÉ HA DEVENIDO INDIGESTO?

Un maestro empedernido,
Experto en altanería
Y en mostrar pedantería,
Por ene fue y es tenido
Quien hoy y aquí ha fenecido
Sus días, “el Vano” Ernesto,
¡Qué suceso más funesto!,
Tras una de juerga noche
Y un accidente de coche
Que ha devenido indigesto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Todo lo cura locura?

¿TODO LO CURA LOCURA?

(¡A CUÁNTA/O LOCA/O FRECUENTA!)

Este menda, servidor,
Que no es el diablo cojuelo,
Porque no es ducho en el vuelo,
Sino tal vez tundidor
(Pues toma el pelo) o urdidor,
Si se basa o fundamenta
En cuanto nutre o alimenta
Sus locuras, que padecen
También las/os que idas/os parecen,
Deduce el quid y lo cuenta:
¡A cuánta/o loca/o frecuenta!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tuerto o entuerto es agravio que se hace a alguien

TUERTO O ENTUERTO ES AGRAVIO QUE SE HACE A ALGUIEN

Dilecta Pilar:

Si coincidimos en que lo que es obvio, ciertamente, lo es, no lo manoseemos más, no vaya a ser que devenga, por arte de birlibirloque o sin que haya tenido que intervenir o mediar la magia (blanca, por supuesto), motivo de conflicto.

Una vez hecha la aclaración, celebro que todo haya quedado solucionado; aunque el tuerto o entuerto (¿lo había, de veras, para ti?), “agravio que se hace a alguien”, según la acepción que brinda el DLE, cercano el carnaval, haya venido disfrazado de pirata tuerto.

Tal vez huelgue apuntarlo, pero es mi deseo y mi esperanza que te salga la columna a pedir de boca.

Ojalá puedas asistir a la presentación del poemario de Rosendo Tello. Si vas el próximo 15, y estás con él, te hago el encargo de que lo saludes en mi nombre y en el de todas/os las/os que, por unas u otras causas, no estaremos con él (con vosotras/os) en cuerpo, pero sí en espíritu.

He leído esta mañana (de cabo a rabo; había un único ejemplar en la Papelería/Librería “El Cole” aún sin vender) tu artículo del Heraldo, “Mujeres de cine” (aquí, el sintagma nominal ‘de cine’ tiene, al menos, una doble acepción o valor). Parece que haces una crónica de la entrega o gala de los premios “Goya”. Como no he visto ninguna de las películas (de algunas he guipado unas pocas imágenes en televisión, los llamados tráilers) no puedo opinar (sería una indecencia por mi parte, amén de una falta de rigor intelectual, hacerlo).

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¿Un aura de virtud irreprochable?

¿UN AURA DE VIRTUD IRREPROCHABLE?

Don Santiago Ramón y Cajal escribió en “Charlas de café” (1920) esto: “Hagamos notar que cuando un hombre de ciencia presume de muchos amigos casi siempre se trata de un cuco o de un holgazán. No se conservan varias amistades íntimas sin cultivarlas asiduamente, y este cultivo resulta incompatible con una vida de concentración intensa y de trabajo austero. En suma: o se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas”.

Aunque sé que Ramón y Cajal no me escucha ni puede leerme ni objetarme, le diré y escribiré que disiento de él. Entre amigos, supongo, aún se permite la discrepancia. A mí quienes suelen abastecerme de ideas sin parar son mis amigos, a quienes escucho, leo y releo, ora estén vivos, ora hayan fallecido. Acaso baste con recordar el primer cuarteto del soneto de Quevedo “Retirado en la paz de estos desiertos” (trenzado desde la Torre de Juan Abad) para que se entienda adónde quiero ir a parar, para lograr explicarme: “Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos, pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos / y escucho con mis ojos a los muertos”.

Tengo para mí que en la cita de arriba mi amigo (aunque jamás tomé un café con él) Santiago acertaba en cuanto aseveraba, pues hablaba con conocimiento de causa. Ahora bien, acaso también se equivocaba, al elevar su caso particular a general, la anécdota a categoría, porque está claro, cristalino, que el susodicho “hombre de ciencia” era él, es decir, disertaba sobre su propio caso concreto.

Probemos a coronar, cambiando lo que deba ser cambiado, algo parecido a lo que culminó, de manera airosa, Ramón y Cajal basándonos en un asunto que ande de boca en boca en la actualidad. Servidor, un ciudadano libre de la República de las Letras, como el padre Feijoo, considera que Ciudadanos, formación a la que muchos insultan por ser un partido de derechas, como si eso fuera un baldón, un desdoro y hasta un delito y ser de izquierdas llevara aparejado un aura de virtud irreprochable, le ha puesto en bandeja al PP, si no la mejor salida que pudiera ofrecerle, una digna. Que Cristina Cifuentes dimita y que sea sustituida por otra/o diputada/o de la Asamblea madrileña adscrita/o a las filas del PP. Recientemente, en la Convención nacional del PP de Sevilla del pasado fin de semana, le escuché decir a Rajoy en una alocución cómo, dirigiéndose, sin mencionar de manera expresa a Ciudadanos, llamaba “inexpertos lenguaraces” a los afiliados de la formación naranja, dejando a sus dirigentes a la altura de la suela de un zapato del alcalde del pueblo más pequeño de la Sierra de Grazalema, por no haber tenido aún ninguna responsabilidad institucional. Si entramos a estudiar a fondo y valorar el ámbito hediondo, omnímodo y trasversal de la corrupción, juzgo que no haber tenido aún experiencia en dicha materia es más una ventaja que un inconveniente o rémora y, para gobernar como lo está haciendo el PP en lo concerniente a algunos temas, acaso mejor ser un pipiolo que un perito, si el ducho o experto, una de dos, o no hace nada (de nada) o hace el don Tancredo. Me parece que Rajoy y algunos mandamases del PP se están equivocando de cabo a rabo y, si no ponen cuanto antes remedio al desmán, barrunto que acabarán haciéndose el harakiri o seppuku; y el problema no estriba ni radica en que muchos no le den la importancia que tiene, sino que hacen como que ignoran que esté ocurriendo el hecho, algo obvio para el grueso de la ciudadanía.

Por si quienes deben sacarle el máximo jugo o provecho al párrafo anterior andan despistados, les recomiendo con encarecimiento que lean el libro arriba mentado, cuyo primer título fue “Chácharas de café”. Si no disponen de tiempo, les propongo que lean y relean, al menos, esta píldora del Premio Nobel de Medicina de 1906 (que compartió con Camillo Golgi): “Te quejas de las censuras de tus maestros, émulos y adversarios, cuando debieras agradecerlas: sus golpes no te hieren, te esculpen”.

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¿Cataluña? ¡Dragon Khan!

¿CATALUÑA? ¡DRAGON KHAN!

—El ánimo de la gente
(Me lo ha inspirado mi musa)
Vive una montaña rusa:
De la euforia vehemente
Pasa a la depre paciente.
—Tienen los varios vaivenes,
Ene enredos o belenes
De la cuestión catalana
Entre el tedio y la jarana
A cuantas/os viajan en trenes.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Domingo, 22 de abril

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