El Blog de Otramotro

El débil y el fuerte dudan

EL DÉBIL Y EL FUERTE DUDAN

“Un hombre débil tiene dudas antes de tomar una decisión; un hombre fuerte las tiene después”.

Karl Kraus

—Quien es débil tiene dudas
Antes, sí, de decidirse
(Por los cerros de Úbeda irse;
Ser un venal, como Judas;
El destructor de los budas;...).
—Quien es fuerte hesitaciones
Tras tomar sus decisiones
Tiene, fiel amigo Ernesto.
¿Habrá sido un hombre honesto
En sus determinaciones?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Oigo un clamor transversal

OIGO UN CLAMOR TRANSVERSAL

Oigo un clamor transversal
En favor del egoísmo.
Hoy se denigra el altruismo
(Yo urdía su “a” con versal).
Y esto ya es universal.
A la falta de empatía
No le ayuda la apatía.
Quien se muestra solidario
Es visto hoy como un sectario
Por quien antes repartía.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que los extremos se atraen?

¿QUE LOS EXTREMOS SE ATRAEN?

Que se juntan los extremos
Ya nadie lo pone en duda.
Si la tendencia no muda,
Lo que en Italia tenemos
En más estados tendremos
Pronto. A mí me escandaliza
La pinza que ha entrado en liza
En el país de la bota,
Error que allí no se agota,
Porque por más se desliza.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que de qué ejerce Salvini?

¿QUE DE QUÉ EJERCE SALVINI?

DE LÁTIGO DE INMIGRANTES

—Sabedor de la pasión
Que viven los inmigrantes,
Sean ateos u orantes,
Malogra cada ocasión
De demostrar compasión.
—Si está ausente la empatía
Y no se aplica atutía,
Tópico medicinal,
¿No se adelanta el final
Del corazón que latía?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Aquarius": pececitos de Gabriel

“AQUARIUS”, PECECITOS DE GABRIEL

(DE POCO SIRVE LA NAVAJA DE OCKHAM)

“En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Albert Einstein

Antes de que el abajo firmante entre en materia, permítame, atento y desocupado lector, sea ella o él, que le refiera esta consideración previa. Si usted, para llegar a estar sano y conservar dicho estado, tiene que hacer el esfuerzo de llevar un modus vivendi saludable, y a servidor le ocurre lo propio; para lograr que una sociedad sea sana, el grueso de los individuos que la conforman han de seguir y/o tener hábitos de vida saludables. La salud individual es previa y una condición imprescindible o requisito necesario para que haya salud social. Bueno, pues con la calidad democrática de los dirigentes de un país pasa tres cuartos de lo mismo que acabo de razonar a propósito de la salud (personal o colectiva).

En la actualidad basta con estar alerta a lo que nos entra por los ojos y los oídos para identificar (tomar conciencia y constancia de) una plétora de problemas tan complejos, tan poliédricos, que seríamos unos verdaderos insensatos si juzgáramos (a la ligera) que, para solventarlos de raíz y de cabo a rabo, tal vez fuera suficiente con seguir la lección del epígrafe de Einstein, esto es, echarle imaginación a la cosa y hallar para cada uno de los tales una solución fácil y sencilla. Considero que de poco (tan poco que puede devenir en un pispás en nada) nos va a servir la cita del Premio Nobel ni que echemos mano del principio metodológico y filosófico de economía o de parsimonia, o sea, la navaja de Ockham, para salir airosos, incólumes, de tantos bretes.

Ya que para muestra basta con presentar un solo botón, pongámoslo como modelo o ejemplo. Todos sabemos qué ha pasado en el mar Mediterráneo, entre Malta e Italia, con el Aquarius, un barco con 629 migrantes y refugiados a bordo (una quinta parte de ellos son menores de edad, a los que —huelga la explicación— he dado en llamar en el título de esta urdidura —o “urdiblanda”— pececitos de Gabriel), al que las autoridades portuarias de los países mentados no le han permitido arribar. Si una nación se ha saltado la barrera, el listón o la valla de la mínima dignidad y humanidad, la otra la ha liado bien gorda (y uno de sus vicepresidentes de Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, con su proceder, ha tenido la desfachatez de resucitar al fascista Mussolini, que acarrea y portea en sus hombros, al menos, intelectualmente), al demostrar que la historia sirve de poco, al no haber escarmentado en cabeza ajena, o sea, por no haber aprendido de los errores que cometieron en el pasado quienes se comportaron como él hace, errando morrocotudamente, en el presente.

Tras la determinación de nuestro reciente presidente, Pedro Sánchez, dicho barco (junto con otros dos navíos italianos) se dirige al puerto de Valencia. Bueno, pues, como cada quisque ve la realidad con las gafas del muestrario que ha elegido ponerse (la celebérrima e imperecedera cuarteta de Ramón de Campoamor sigue vigente), ya hemos comenzado a discutir entre el blanco y el negro, obviando la inmensa gama de grises que media entre ambos, es decir, si dicha decisión es plausible, digna de aplauso, o, por el contrario, condenable, digna de condena. A mí, que he vivido hechos que, si no fueron milagros en sentido estricto, se parecieron bastante, pues lindaron o rayaron con lo prodigioso, me nace mostrarme como lo ha hecho el jefe de nuestro Ejecutivo, Pedro Sánchez, compasivo, empático y solidario. Yo no voy a opinar por los demás. Les corresponde a ellos dar su parecer al respecto. Sin embargo, he de agregar, por considerarlo pertinente, que sería un suicidio que un país en solitario decidiera abrir sus puertas de par en par a la migración (aunque la recomendación del Fondo Monetario Internacional para España vaya por ese canal, cauce o sendero). Ya sabemos qué depara el efecto llamada.

Y es que aquí hay quien olvida los infiernos que puede llevar aparejado el buenismo: los inmigrantes pobres compiten, ora de manera legal, ora de modo desleal, con los españoles pobres, y como consecuencia o resultado de todo ello, por los trabajos menos cualificados, las ayudas sociales, de vivienda, educativas, sanitarias,... Si en España hay un número ingente de personas pobres, aun siendo trabajadoras (a tiempo parcial o no), y si dicho número lo aumentas significativamente, sumándole migrantes o refugiados, entonces estás empeorando las condiciones de trabajo, los salarios y el acceso a prestaciones sociales de todos (saliendo claramente perjudicados —los casos son notorios—, por el agravio comparativo, los autóctonos). A día de hoy los parlamentarios (ellas y ellos) que proceden de la clase baja y obrera son los menos. Pertenecen a una nueva clase acomodada, vinculada muchas veces a la educación (universitaria o no) y a la administración. El ejemplo que hace las veces de arquetipo o se pone como dechado o prototipo es el del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que, tras obtener un escaño en el Congreso de los Diputados, ha pasado de profesor contratado por la Universidad y vivir en un piso de Vallecas a comprar (a medias con su pareja, Irene Montero, parlamentaria también, encinta) un chalé de 600.000 euros en una urbanización alejada de los barrios donde viven los obreros que le auparon adonde él se halla. ¿Hoy en día a las élites no les interesa una metamorfosis de la sociedad, porque con ese cambio se iría al garete su posición dominante en la misma?

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Los acontecimientos se suceden

LOS ACONTECIMIENTOS SE SUCEDEN

(A UNA VELOCIDAD VERTIGINOSA)

Que España es un Estado de derecho (manifiestamente mejorable o perfectible) es un hecho, aunque alguien acuda a mí para objetarme, verbigracia, Buda, y esto, lo que aquí sostengo, él venga a ponerlo en tela de juicio o duda.

Que la inmensa mayoría de los españoles somos iguales ante la ley, como vino a decir, cuando era rey con todas las de ley, el hoy monarca emérito, don Juan Carlos I, en uno de sus discursos/mensajes de Navidad es otro hecho. Ahora bien, si leemos la Constitución Española de 1978, en concreto el punto 3 de artículo 56, nos enteramos de dos cosas, primera, que entre el dicho y el hecho media un buen trecho y, segunda, que quien dijo tal cosa entonces era inviolable y no estaba sujeto a responsabilidad. Si leemos los artículos 410, 411 y 412 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, advertiremos aún más desigualdades.

Ayer corrió como la pólvora por los mentideros de cualquier ciudad española el siguiente dicho: “Si alguien nos hubiera comentado hace una década, o incluso menos, la mitad, un lustro, que un exmiembro de la Casa Real, el yerno del rey emérito Juan Carlos I, cuñado del actual monarca Felipe VI y esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, iba a ser sentenciado por el Tribunal Supremo a cinco años y diez meses de pena de cárcel e íbamos a ver imágenes de cómo entraba en prisión, le hubiéramos preguntado si había bebido o perdido el juicio, porque una de dos, o estaba borracho como una cuba o estaba loco”. Ciertamente, si hace un mes un augur o vidente, esto es, un sacaperras, nos hubiera adelantado alguno de los hechos admirables o sorprendentes que han acaecido en España y en el resto del orbe durante las últimas jornadas y a algunos nos han epatado sobremanera, le hubiéramos tachado de haber cogido una buena tranca o turca o de andar el botarate, además, orate. Hoy, sin ir más allá, hay nuevas para elegir en el ámbito político y deportivo, caso Màxim Huerta, a quien, tras salir a la luz el fraude fiscal cometido por él, ha pasado a ser el ministro de Cultura más efímero de la democracia española, ya que ayer, voluntariamente, dimitió, antes de que Pedro Sánchez, por coherencia, le enseñara la puerta de salida; puerta que por la mañana cruzó y cerró, asimismo, por fuera y por fuerza, Julen Lopetegui, que hace apenas unas jornadas renovaba su contrato como entrenador de la selección con el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y anteayer conocimos que será entrenador del Real Madrid (en principio, durante las tres próximas temporadas) y, tras ser destituido, al parecer, ya vuela de regreso a España. Ya tiene sustituto (y es que las malas noticias, amén de correr como la pólvora, vuelan —mientras viva, siempre recordaré un deseo de mi tío Jesús, que, por cierto, era tan especial u original que, en lugar de uno, tenía dos motes o sobrenombres, el temperamental o familiar, “el Pato”, y el peculiar, característico o adquirido, “el Vasco”, y pecaba de cierto pesimismo: “que no haya novedad”—), Fernando Hierro.

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Buen ejemplo das, Mark Rutte

BUEN EJEMPLO DAS, MARK RUTTE

Nunca pote tú te des.
Quien ensucia está obligado
A limpiar lo que ha manchado.
Primer ministro holandés,
Mark Rutte, ¿cómo lo ves?
Como lo ves tú lo guipo.
Marrar no me quita el hipo.
Mi yerro yo he de enmendarlo
Y no al prójimo achacarlo,
Como ha entendido mi equipo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me fijé en la faceta fisiológica

ME FIJÉ EN LA FACETA FISIOLÓGICA

Dilecta Pilar:

No busco sucedáneos (buscaría en todo caso chocolates de los buenos, pero la vida me ha enseñado que el que busca a veces encuentra y a veces no halla). Iré (y, si es bien acompañado, mejor, miel sobre hojuelas).

Bueno, son varios momentos (el paso del tiempo es necesario, aunque dicho espacio sea corto) en apenas media hora, ciertamente. La realidad nos suministra mucha información. Ahora bien, hace falta estar alerta, atento, para captar lo precipuo o principal de cuanto ocurre y apuntarlo en nuestra mente o en nuestra libreta.

Cierto. Yo me fijé en la faceta o parte fisiológica del asunto (la vuelta de los ancianos a la niñez) dando por sobreentendida la anímica y espiritual.

Que vaya la presentación de cine y te lo pases estupendamente el sábado. Yo iré, Deo volente, como he hecho otros años, en la grata compañía de mi hermano Jesús María, “el Chichas”, a la entrega de los premios “Goya” (una botella de moscatel, hecho en Corella) de la peña “La Teba” (acrónimo de Tudelanos En Buena Armonía) en el salón de actos de Jesuitas.

Te mando (abajo) la epístola como aparecerá publicada en mi bitácora (supongo que a primeros de junio).

Luego leeré (tengo que terminar antes el artículo que publicaré luego) tus dos nuevos microrrelatos, pero he de reconocer que era mucha la tentación, ¡diantres!, y he vuelto a caer, a pecar.

Acabo de leer, de manera rápida, tus otros dos microrrelatos. En “El banco del parque”, que contiene todos los colores que cabe hallar en una paleta de pintor, cuentas la historia de quien tuvo casa y, por los motivos que fueran, la perdió; luego halló o se hizo una en un banco del parque. Por las razones que fueran (la imaginación es fértil, variopinta), decidió cometer un delito penado con cárcel para vivir bajo techo en la prisión de Zuera, donde ahora tiene (ha logrado formar de nuevo) una familia entre los otros reclusos.

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"Cacocracia" y cleptocracia

“CACOCRACIA” Y CLEPTOCRACIA

No hay nación que inmune sea
Al de los malos gobierno,
Tan actual como el hodierno
De los ladrones, o sea,
A una moderna odisea.
Los ineptos nos distraen
Y los que hurtan nos detraen;
Y nosotros endeudados
Seguimos y anonadados,
Mientras yerran y sustraen.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pone en peligro a los otros

PONE EN PELIGRO A LOS OTROS

Quien las vacunas objeta
Sin oponer evidencia
Científica, por tendencia,
O es un imbécil o un jeta.
Quien se aferra o se sujeta
Al nostálgico idiotismo,
Al rancio primitivismo
Y del avance prescinde
Y al progreso no se rinde
Es un peligro en sí mismo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La narración acaeció en mi seso

LA NARRACIÓN ACAECIÓ EN MI SESO

Dilecta Pilar:

Eso es lo que te decía en un correo anterior: cuando algo te ha sido útil antes, cuando algo te ha servido, no te deshagas de ello, sea lo que sea, porque puedes necesitarlo, si no mañana, pasado. Si has sido precavido y lo has guardado, podrás echar mano luego de ello, cuando lo precises de nuevo.

La narración acaeció en mi seso. Es pura ficción. Emilio González, “Metomentodo” (si tomas la primera letra de su nombre, E, las dos iniciales de su apellido, Go, y las tres que arrancan su alias o seudónimo, Met, y las juntas, en ese mismo orden, formarás la palabra Egomet —que fue uno de mis seudónimos in illo tempore, cuando hacía mis pinitos literarios, cuando comenzaba a trenzar prosas y versos, más de los últimos que de las primeras—, que en griego significa yo mismo) es uno de mis heterónimos, como dejo caer sin querer (me desdigo al instante, esto es, queriendo) en el propio texto. Su autor, servidor, el abajo firmante, pretendía que fuera una reflexión en torno a la violencia (y los diferentes grados que cabe advertir de la misma), cuando apenas quedan muestras de la tal. Parece que, por los parabienes recibidos, he conseguido lo que me había propuesto.

Menos mal que no escribo todo lo que sueño (dormido y despierto), todo lo que imagino. Hoy, por ejemplo, he soñado (mientras hacía la siesta y dormía) que había ocurrido un magnicidio en los Estados Unidos de América; y no es trampa (aunque el gerifalte —a quien no le falto, no, por llamarle así— occiso se apellide casi casi de esa misma guisa). Si lo hiciera, me temo, me llevarían directamente y encerrarían hasta solo sabe Dios cuándo en una clínica psiquiátrica o frenopático. Tengo para mí que con Pessoa me hubiera llevado a las mil maravillas, estupendamente (o, por el contrario, tal vez, hubiera habido un desacuerdo diuturno, evidente, o mantenido con él una guerra sin cuartel, debido, entre otras razones, a la algarabía permanente entre ambos).

A ver si puedo ver “Campeones” pronto (si no es este año, que sea antes de que pase un lustro). Ha habido películas que he visto en la tele o en vídeo una década después de que hubieran sido estrenadas. Gracias por la recomendación. Ya sabes que no me gusta ir solo al cine. Lo mejor de ir al cine (no sé si te lo he escrito alguna otra vez antes) es comentar, a la salida de la sala de proyección, el filme.

Es una lástima; al menos, te queda el otro sendero expedito, el de los sueños que ideas estando despierta, el de tu imaginación. Me consta que la avenida de la creatividad la transitas desde hace mucho tiempo ad libitum, por eso no había hecho referencia a la tal (la había dado por supuesta, sobreentendida).

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¿Qué opino del actual Ejecutivo?

¿QUÉ OPINO DEL ACTUAL EJECUTIVO?

“Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos? Del mismo modo, todo árbol bueno da fruto bueno, pero el árbol malo da fruto malo. Un árbol bueno no puede dar fruto malo, y un árbol malo no puede dar fruto bueno. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego. Así que por sus frutos los conoceréis”.

Evangelio de San Mateo, capítulo 7, versículos del 16 al 21.

Empezaré esta urdidura (o “urdiblanda”) echando mano de una lítote/s o litote/s, figura o recurso literario que, en retórica, comparte significado con su sinónima, la atenuación, expresión de la que el hablante (o escritor) se vale o hace uso para, mediante la negación de lo opuesto, aseverar lo que sea o desea. No me parece mal (esto es, me parece bien) que la gente manifieste su idea o punto de vista de todo aquel asunto sobre el que quiera opinar. Ahora bien, el Gobierno de Sánchez no ha hecho más que arrancar (sus miembros acaban de prometer su cargo y recibir las carteras de sus respectivos ministerios de manos de quienes en ese mismo momento cesaban como ministras/os). Ergo, lo lógico es que, si alguien me pregunta mi opinión sobre el actual Ejecutivo, reduzca mi comentario a hacer una referencia escueta a la corazonada, el pálpito o presentimiento que he tenido al conocer sus nombres y antecedentes o trayectorias profesionales (si me constan), o sea, si los elementos seleccionados conforman, según mi parecer, un grupo cohesionado o no (si se va a poder formar con las/os mimbres elegidas/os un buen cesto o no), si, mutatis mutandis, me parecen bien los instrumentos (o ministros escogidos) por el director de la orquesta, Sánchez, porque espero no cometer el craso error de prejuzgar (como al atento y desocupado lector, sea ella o él, le consta, Albert Einstein nos aleccionó cuando dijo y dejó escrito esto: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”), ya que, para poder formular un criterio motivado al respecto, he de esperar a ver (escuchar) cómo suenan las piezas musicales que interpreten. En plata o a la pata la llana, lo que una/o deduce o interpreta cuando escucha o lee los versículos de arriba, pertenecientes al capítulo 7 del evangelio de San Mateo, que he elegido para que hicieran las veces del epígrafe oportuno para encabezar esta urdidura (o “urdiblanda”).

Los gobiernos demuestran ser buenos, regulares o malos no el día que echan a andar o zarpan, sino el que arriban al previsto puerto. Ahora solo son caras o meras fotos con sus respectivos currículums (conocidos o no). Faltan sus pensamientos, sus dichos y sus hechos, a partir del acto de prometer su cargo y adquirir, a renglón seguido, su condición de ministras/os. Veremos si hay un hilo conductor entre ellos, si se advierte coherencia o no.

Ha de transcurrir necesariamente el tiempo para comprobar si el reto que cada ministra/o se proponga alcanzar o conseguir (cuando lo manifieste, claro) lo logró o no. Veremos si los dones, capacidades o virtudes que un día tuvieron y sospechábamos que aún atesoraban seguían manteniéndolos/as (y hasta los/as habían potenciado o multiplicado) o, por el contrario, por los motivos que fueran, estas/os habían menguado (o incluso desaparecido).

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Lunes, 18 de junio

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