El Blog de Otramotro

De que lo hizo mal la harta no difiero

DE QUE LO HIZO MAL LA HARTA NO DIFIERO

“—Por raro que te parezca, esto no lo ha escrito un poeta. Lo dijo un sicoanalista que se llamaba Wilhelm Stekel. Esto es lo que... ¿Me sigues?
“—Sí, claro que sí.
“—Esto es lo que dijo:‘Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella’”.

Jerome David Salinger, en el capítulo 24 de “El guardián entre el centeno” (1951).

“Aprende de los errores de otras/os. Nunca vivirás lo suficiente para cometer todos tú misma/o”.

Frase atribuida a Julius Henry, “Groucho”, Marx

La espada que partió la nupcial tarta
El día que se dieron el “sí, quiero”
Los novios, Marta y Luis Fidel, “el Fiero”,
Más de un envío abrió después o carta.

Cuando harta empezó a estar de oír la sarta
De “prenda, a la paliza yo me adhiero;
Seré, si te resistes, más que fiero”,
Que hecha un carámbano dejaba a Marta,

“Dios quiera que un mal rayo en dos te parta;
Mejor hoy que mañana, sanguinario”
La ahíta le soltó, indignada, a “el Fiero”,

Que de la espada echó mano y con Marta
Acabó en un pispás el victimario.
De que lo hizo mal la harta no difiero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quizá humanistas haya y algún genio

QUIZÁ HUMANISTAS HAYA Y ALGÚN GENIO

Dilecta Pilar:

Puede que tengas razón y, entre nuestras/os coetáneas/os, haya humanistas y algún que otro genio (lo que sí me consta que hay es mucha gente con y/o de mal genio con más o menos razón de estarlo), pero, desde que murió Jonas Edward Salk, ya sabes, el médico y epidemiólogo norteamericano que descubrió y desarrolló la primera vacuna contra la polio(mielitis), autor de, entre otras, dos frases imperecederas, inmarcesibles (“la intuición le dirá a la mente pensante dónde buscar lo siguiente” y “la recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho”), no sé quién ha venido a ocupar su lugar. Tal vez te preguntes con razón por qué catalogo a Salk de genio. Acaso baste o sea suficiente con recordarte o hacer una breve referencia, por si la/o habías olvidado, a la genial respuesta que le dio el 12 de abril de 1955 a la pregunta “¿Quién posee la patente de esta vacuna?”, que le formuló el mítico periodista/entrevistador de la CBS, Edward R. Murrow, famoso por la película “Buenas noches, y buena suerte” (“Good night, and good luck”, así, con esas precisas palabras, terminaba sus retransmisiones de radio y televisión), dirigida en 2005 por George Clooney: “Bueno, la gente, diría yo. No hay patente. ¿Podría usted patentar el sol?”.

No sé (no viví lo que tú viviste ni tuve el trato que tú sí tuviste con él) si yo incluiría a la persona que conociste y tú reputas que era un tal (antes de entrar en política) entre mi selecto grupo de genios. Ya sabes lo que cabe leer en el Nuevo Testamento: “por sus frutos (u obras) los conoceréis”. Ahora bien, acaso quepa, si no echo en saco roto y sí mano del argumento aristotélico que suelo preferir y proferir, en definitiva, manejar o utilizar: en el cerebro del más sabio hay un rincón para la insensatez.

No se te escapa que el cerebro humano, el tuyo, el mío y el de los demás, nuestros semejantes, sigue trabajando mientras andamos haciendo mil y una (ya me perdonarás la hipérbole, pero, errado o acertado, desde hace la tira, un montón de años, vengo achacando mi concreta condición de ser exagerado en mis expresiones y manifestaciones al agua del Ebro, que, aunque, salvo en sopas y cocidos, no bebo, uso para mi diario aseo personal, lavar la ropa y fregar cacharros y suelos) labores o tareas. No habían pasado diez minutos desde que te había contestado y remitido la respuesta cuando, entre lo que advertí en la estructura profunda de lo que tú me contabas de pasada en tu correo (que los amigos suelen ser los primeros en reconocer a los genios y en airear por doquier el hecho, que son colegas de un tal) y un apunte perspicaz que dejó escrito en letras de molde el histólogo español que fue galardonado con el primer Premio Nobel de Medicina en 1906, que compartió con el citólogo italiano Camillo Golgi, Santiago Ramón y Cajal (“Hagamos notar que cuando un hombre de ciencia presume de muchos amigos, casi siempre se trata de un cuco o de un holgazán. No se conservan varias amistades íntimas sin cultivarlas asiduamente, y este cultivo resulta incompatible con una vida de concentración intensa y de trabajo austero. En suma: o se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas“), en sus “Charlas de café” (1920), cabe hallar las razones de mi escepticismo ante la existencia de genios en el orbe actual.

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El culpable es Donald Trump

EL CULPABLE ES DONALD TRUMP

Dicen que la democracia
Es una idea estupenda.
No lo guipa así este menda,
Pues ve que es una desgracia
Si gana quien no hace gracia.
Cada vez resulta más
Difícil, Pedro Tomás,
Distinguir entre verdad
Y mentira o posverdad.
La culpa es del mandamás.

Abdul Alhazred

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Abundas en que es lo mismo?

¿ABUNDAS EN QUE ES LO MISMO?

—Huelgan las negociaciones
Entre el independentismo
Y el constitucionalismo.
¿Alguno hará concesiones?
—Impondrán sus condiciones.
—¿Coincides en que es lo mismo
Chavismo e independentismo?
—Escruto sus entretelas
Y existencias paralelas
Advierto y supremacismo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Qué bandada de estorninos!

¡QUÉ BANDADA DE ESTORNINOS!

Miles de estorninos, miles,
El ecosistema ruso
Dejan, por ser arduo el muso,
Y por otros, menos tiles
Mudan, juzgo, y menos viles.
Vuelan hasta el sur de Europa,
Después de acordar la tropa,
De consuno, que en bandada
Me ahuyentarán; ¡qué chorrada!,
A mí, que ataco por popa.

Yo, el halcón, el gerifalte

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Si hablamos, tú y yo fallamos

SI HABLAMOS, TÚ Y YO FALLAMOS

(SEREMOS NUEVA DE SUELTO)

—Con nosotras se ensañaron
Los señores de la casa
Hasta arrugados cual pasa.
De nosotras se adueñaron.
Lo peor nos enseñaron.
—Hay mucho Harvey Weinstein suelto
Por ahí, en su capa envuelto,
Porque nosotras callamos.
—Si hablamos, tú y yo fallamos.
Seremos nueva de suelto.

Elvira González, “Metáfora”, y Edurne Gotor, “Metonimia”

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tiene importancia, sí; además, la porta

TIENE IMPORTANCIA, SÍ; ADEMÁS, LA PORTA

Dilecta Pilar:

Gran parte (no, noto que me quedo corto), toda la culpa la tuve yo, por no tomarme las dos pastillas de Aero-red cuando debí hacerlo, antes. Así que ya sabes quién fue el culpable de que servidor pasara una sabatina tarde criminal y que no pudiera bajar al casco viejo a tomarse los zuritos acostumbrados con su habitual Pío, este menda, tu amigo Otramotro.

Acepto el grueso, la gran parte de tu halago: soy irónico y, a veces, dilatado en la expresión. Reconozco ser un erudito, pero solo en unos pocos literatos españoles, porque mis lagunas no son algunas, no, sino muchas y estas oceánicas. Asimismo, soy lego en un montón de materias o saberes. Hay autores a los que cuanto más leo más quiero seguir leyendo porque intuyo que son pozos inagotables de razones y mi obligación intelectual es seguir echando el pozal y llenándolo para continuar degustando sus ambrosías y néctares nutricios, para seguir bebiendo su vivificante agua. Además, acostumbro a ser claro (llamo pan al pan y vino al vino), como un libro abierto.

Entonces, si “diversidad funcional” es el eufemismo o la forma eufónica de hablar de discapacidad, estamos empatados (además de empantanados). Y no me siento ni alegre ni ufano ni eufórico por dicho empate (ya sabes lo que dice el dicho: mal de muchos consuelo de tontos) o empantanada, que no miento, porque ¡manda narices! (por no usar otro término más procaz o soez) que alguien pueda considerarte discapacitada, cuando eres capaz de hacer un montón de cosas y todas ellas bien o muy bien, cuando funcionas estupendamente, pero de forma distinta a la mayoría,... Servidor, como sabes, está jubilado por incapacidad permanente absoluta. ¡Menudo título!, ¿eh? ¡Como para enmarcarlo!

Otro día, con más tiempo, leeré más sobre el enlace que me adjuntas, el Foro de Vida independiente y Divertad (que, supongo, es un concepto nuevo, producto, tal vez, de la fusión de Diversidad y Libertad).

Aunque sea de Perogrullo, todo lo importante tiene importancia, sí, por la sencilla razón de que la porta.

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Cuánto/as/os te envidian, Marías

CUÁNTO/AS/OS TE ENVIDIAN, MARÍAS

Tiene algo Javier Marías
Que lo hace especial, extraño,
Inteligencia, que hogaño,
Te rías o no te rías,
Provoca en muchas/os sangrías.
Y, si esa virtud, Tomás,
Va acompañada además
De otros dones, perspicacia
Y mordacidad con gracia,
La envidia aún irá a más.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Dicen y dicen bien quienes aducen...

DICEN Y DICEN BIEN QUIENES ADUCEN...

Dilecta Pilar:

Sigue siendo como eres (más o menos directa e irónica; como eso mismo, así o asá, nos pasa a muchas/os —no sé si a todas/os; quizá no—). Dicen y dicen bien quienes aducen que el humor y la ironía son cualidades del amor, como acabas de hacer en tu apostilla tú, pero no me negarás que también pueden serlo del desamor y hasta del odio (al menos, eso es lo que he leído y/u oído).

Ciertamente, la ironía (la llames así, o uses otros términos para nombrarla: sorna, sarcasmo o retranca, como decimos en la ribera de Navarra) es una navaja de doble filo, como otros muchos enseres o cosas.

No negaré, no, que los textos recién alumbrados (como también ocurre con el pan recién horneado —quien no haya acudido nunca a una tahona de pueblo, mientras se está haciendo el pan, y las pastas y demás derivados de la harina, no sabe el abierto abanico de aromas que se ha perdido; poco más o menos, como quien no ha entrado jamás en una perfumería de postín, supongo—) tienen un no sé qué o un qué sé yo que los hace especiales, impares, nones.

La diversidad es imprescindible, aunque no falte el crítico cítrico que te diga (o venga con el mismo cuento de) que sueles escribir siempre la misma epístola, el mismo artículo de opinión, la misma décima, la misma novela,…

He oído hablar de la diversidad y de lo funcional. Acaso te refieras con “diversidad funcional” a lo que yo llamo versatilidad (la capacidad o habilidad humana para poder adaptarse con facilidad y rapidez a varias tareas o funciones, como acaba haciendo y siendo, versátil, Phil Connors, papel interpretado por Bill Murray, al culminar con éxito —superar las diversas pruebas que le permiten enamorar a Rita, Andie MacDowell— el iterativo, largo, extenso e intenso 2 de febrero, el Día de la Marmota, en Punxsutawney, Pennsylvania, según el filme que dirigió Harold Ramis en 1993, “Atrapado en el tiempo”, en el que Phil, además de su empatía y solidaridad —cambia la rueda pinchada del coche donde viajan unas señoras mayores; se preocupa de recoger con sus brazos al niño que se cae de un árbol; se interesa por el anciano que, al final, muere; por el señor que se atraganta y él le hace la maniobra de Heimlich;...—, demuestra otras habilidades: esculpe ángeles en hielo, toca el piano, hace el retrato de Rita, con la sola ayuda de sus manos y de nieve;...).

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Ojalá no se derrita

OJALÁ NO SE DERRITA

Quien no soporta estar solo
Corre un peligro muy grave.
Quizá una zorra lo alabe
Y con él cometa un dolo.
Así alecciono a Manolo,
Que me ha dicho que ahora sale
Con una mujer que vale
Un potosí, y le respeta
Tanto que a él mucho le peta.
Ojalá no se regale.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No importa cuál sea el nombre

NO IMPORTA CUÁL SEA EL NOMBRE

(DE QUIEN MANDA, MUJER U HOMBRE)

Puede ser que a usted le asombre
El siguiente pensamiento,
De mi tesis quid, cimiento:
Sea cual sea su nombre,
Es necesario que el hombre
Que al poder haya arribado
Asimismo haya probado
Que merecía tenerlo,
Quiero decir, ejercerlo,
Tras sacar un aprobado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Estos son los principios de la lengua

ESTOS SON LOS PRINCIPIOS DE LA LENGUA

Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere” (“Estos son los principios del derecho: vivir honestamente, no molestar al otro y dar a cada uno lo suyo”).

Domicio Ulpiano

Es evidente que la lengua castellana (adjetivo que prefiero aquí a española, para no molestar —alterum non laedere, recomendaba el célebre jurista romano Ulpiano en su famoso apotegma sobre los tres principios del derecho, que he seleccionado como epígrafe o exergo para que encabezara esta urdidura— a quienes utilizan habitualmente el catalán, el gallego o el euskera para escribir, leer, oír y expresarse verbalmente), que usamos los hablantes españoles, ellas y ellos, para comunicarnos de ordinario, consecuencia o producto de una larga evolución, es sexista (pero unas veces puede ser tachada de machista, las más, y otras de feminista, las menos). Pondré unos cuantos casos feministas: los adjetivos hipócrita e idiota, terminados en -a, son los vocativos de dos vocablos griegos (hypokrités e idiotés) y sirven indistintamente para acompañar a ella y a él. Hay un montón de oficios en los que se usa la terminación -a tanto para el masculino como para el femenino: electricista, escayolista, periodista, anestesista, dentista, contratista, trompetista, pianista, guitarrista, violinista,... (la lista se haría o sería interminable, pero es finita). Como el sustantivo mente es femenino, cuando formamos adverbios terminados en mente, siempre usamos el adjetivo de una sola terminación (amable, hábil, feliz, sutil, falaz,...; por lo tanto, amablemente, hábilmente, felizmente,...) o el adjetivo femenino (amistosamente, energúmenamente, pasmosamente,...).

Ciertamente, todos (hembras y varones) aprendimos en la escuela de pequeños, siendo unos críos, que, para dar cuenta del plural mixto, echábamos mano del masculino: los niños y las niñas que había en la clase eran los niños. Los diversos juegos a los que jugábamos en el patio, a la hora del recreo, eran los juegos. Las cosas, en lo tocante al plural (no así en otros ámbitos, entornos o terrenos, donde los avances han sido inconcusos e incontrovertibles, pero todavía queda una notoria diferencia o trecho que conquistar o ganar), siguen, poco más o menos, igual (o incluso peor). Servidor, verbigracia, ha intentado contribuir a hallar una solución satisfactoria mediante el uso de la barra: as/os. Pero, ahora hay quienes, enarbolando una pretendida bandera que busca lograr a pasos agigantados la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, se han metido en camisa de once varas, en un fregado (espero y deseo que, como hoy abunda por doquier tanta persona quisquillosa, picajosa —basta con acercarse a los diarios digitales y leer lo que unas/os y otras/os, tras pensar, se supone, escriben—, nadie advierta en la expresión que acabo de usar ni doble ni menos aún peyorativo sentido) o en un jardín.

La lengua que usamos está en constante evolución (nos demos cuenta de ello o no; por ejemplo, al adjetivo antípoda, que tenía género masculino, ahora se usa como sustantivo y de manera indistinta: en las/os antípodas, significando “en lugar o posición radicalmente opuesta o contraria”, según el DLE). ¿Por qué apoteosis (deificación de personas o héroes, que pasó a significar también la escena culminante y concluyente de una obra de teatro) y apófisis son femeninos y apocalipsis (libro, masculino, de la revelación, femenino) masculino? Yo lo ignoro, pero tal vez alguien lo sepa y se digne aleccionarnos.

Con la incorporación (bienvenida fue, es y será, sin duda) de la mujer a puestos de trabajo ocupados tradicionalmente por hombres, algunos usos han sido aceptados: capitán/a, concejal/a, juez/a, teniente/a, pero otros no: agente, cabo, furriel, general. Si hacemos caso a ciertas propuestas, sin pies ni cabeza (de las que nadie nos libramos, porque todos hemos hecho alguna vez alguna), ¿acaso se pretende hacernos creer que se llegará antes a la igualdad de facto tomando el adjetivo criminal, que acompaña a sustantivos masculinos y femeninos, y cuando se usa como sustantivo siga siendo criminal para el hombre y pase a ser criminala para la mujer? Y con testigo, ¿qué, tres cuartos de lo mismo? Por favor…

Considero que la igualdad no se va a alcanzar mediante sinrazones, sino con argumentos de peso. No se obtiene sacándose de la manga o de una chistera (si el conejo que se extrae es de chiste) el subterfugio o la añagaza de ir cambiando los vocablos masculinos terminados en -e o en -o por los femeninos (todos sabemos desde niños que caballo es un mamífero que porta el género masculino —su femenino correspondiente es yegua—, pero caballa es un pez, que porta el género femenino, pero sirve para el macho y para la hembra).

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Jueves, 22 de febrero

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