El Blog de Otramotro

Pilar siente escalofrío

PILAR SIENTE ESCALOFRÍO

Pilar tiene una mirada
Penetrante y selectiva,
Digna de su perspectiva,
Siempre opuesta a que tirada
Quede la gente pirada
Y sin techo en plena calle,
Halle cartones o no halle
Para no helarse de frío.
Quien no siente escalofrío
Que ni mu diga, que calle.
¿Porta, cual la parca, dalle?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar cura por ensalmo

PILAR CURA POR ENSALMO

He tenido la gran suerte
De a mis cincuenta y seis años
Encontrar a quien mis daños
Mitiga o resta. ¡Qué fuerte!
Retrasa, otrosí, mi muerte.
Basta con mentar su gracia
De pila, Pilar, ¡qué gracia!,
Para advertir por ensalmo
Cómo al instante me calmo,
Tras barrer/borrar mi actual desgracia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién otorgó a Pilar su cabal gracia?

¿QUIÉN OTORGÓ A PILAR SU CABAL GRACIA?

El punto más alto de las Islas Canarias es el Teide. Esto lo sabe cada quisque. Ahora bien, lo que ignora todo el mundo, salvo servidor (y, al expresar tal aserto, lo hago sin jactarme, sin sentir en mi amor propio el peso de un gramo de petulancia ni la presión u opresión de un pascal de vanidad), es que un metro y medio por encima de dicha cima cabe guipar e identificar otra cumbre, invisible a los ojos humanos (como he dejado constancia arriba, esta regla también tiene su excepción), que se llama Pilar.

Desde mi último viaje a Tenerife (volví a hospedarme donde me siento como en casa, en una habitación de la quinta planta del hotel Trianflor), donde se yergue menos imponente de lo acostumbrado el Teide, y es que, desde que hice el mentado descubrimiento, que no miento (bueno, sí), el pico ya no suele darle tanto al pico, pues es consciente de su sobrevenida inferioridad, son legión las/os que me han preguntado a propósito de mi musa inagotable, fértil, por mi amada inmarchitable, Pilar, con quien tantos buenos ratos paso sin que sea necesario cumplir a rajatabla (con) esta conditio sine qua non, estar, verbigracia, aquí, en la biblioteca pública de Tudela, y ahora, mediodía, con ella.

Cuando subí al Teide con Pilar (nadie ni nada atestiguará que cuanto cuento en este parágrafo fue cierto, porque es puro cuento, literatura, y, aunque alguien lo oyó, ninguno de los dos su cumbre holló), ambos pudimos contemplar cómo, a la altura de nuestros tobillos, un ignoto e inopinado útero, ayudado por una claque de ángeles parteras/os, no dejaba de alumbrar nubes sin cuento, logrando formar en apenas un cuarto de hora lo que acaso era su propósito, un extenso océano de ellas.

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Me congratula mucho que te peten

ME CONGRATULA MUCHO QUE TE PETEN

Dilecta Pilar:

Acabo de recibir el tuyo. Servidor estaba buscando los textos que te mando abajo.

De nada. Aún se puede abundar o coincidir con la opinión que dieron otras/os, ganaran o no premios y/o prestigio en vida. Si ganaron el Nobel, mejor (en el caso de algunos, no en el de todos). Yo me encuentro en una posición semejante a la tuya; tampoco soy santo (aunque todos debemos santificar nuestra vida, nuestros actos).

Te mando cómo aparecerá mañana en mi bitácora la epístola que di en titular (ignoro si te envié la versión definitiva) “No formulo el reparo que refieres”.

Aprovecho la ocasión para remitirte también la versión final de la que porta el rótulo de “¿Dudabas de que al tal no le encantara?”.

Relecturas han sido, sí. Me congratula mucho que te peten.

Seguro que el resultado de lo que le escribes es algo sincero, sentido, profundo, cabal.

Me alegra que vayas consiguiendo esa liberación, tras llevar a cabo bien tu trabajo. Ya sabes lo que dijo varias veces y dejó escrito en letras de molde Jonas Edward Salk: “La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de seguir haciendo más trabajo bien hecho”.

No tienes que preguntarme. Yo no te pregunto. Me gustaría leerlo antes de que aparezca publicado (si te lo publican entero), pero esa decisión te corresponde tomarla solo a ti.

La semana pasada escribí un artículo de política cada día. Puedes acceder a mi blog y leerlos. El último llevaba este título: “Completa colección de incoherencias”.

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Entre los dos, me quedo con ninguno

ENTRE LOS DOS, ME QUEDO CON NINGUNO

A veces (no siempre, solo en algunas ocasiones) el vate (y, tras elegir y decidir que dicho vocablo aparezca expresado precisamente aquí, le recomiendo al atento y desocupado lector, sea ella o él, con especial encarecimiento, que no pierda el tiempo, que es oro, intentando hallar en el párrafo inicial de este escrito un ápice o pizca de presunción, porque no lo/a hay; sí podrá encontrar, sin embargo, una oportunidad pintiparada para recordar esto, cosecha de Charles Baudelaire, “sé siempre poeta, incluso en prosa”) se ve obligado, velis nolis, a empuñar la péñola y a echar mano del tintero de la ironía (así define dicha voz el DLE en su acepción tercera: “Expresión que da a entender algo contrario o diferente de lo que se dice, generalmente como burla disimulada”) para que sirva de acicate y/o aliciente, con el propósito probo de despabilar o espolear a quien anda adormecido o despistado para que no le pille el toro de los problemas que debe solucionar y aún sigue sin resolver.

Si hacemos caso a (y no discrepamos de) la tesis que sostiene Javier Cercas (a quien conviene tener siempre ídem, cerca —si no es posible a él, físicamente, convendría que sí lo fuera, al menos, uno de sus inteligentes e interesantes textos—, y no colocar entre ambos una insalvable tal) de que “un buen político es aquel que, al afrontar un problema complejo, lo reduce a sus líneas esenciales y lo resuelve por la vía más rápida posible”, cuya definición me parece cabal y rara, pues abriga la extraña virtud de que no le falta ni le sobra nada, en su artículo “El creador de caos”, publicado en la página 10 del número 2.186 de EL PAÍS SEMANAL, cabe preguntarse si el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es un buen político. Si tenemos en cuenta o tomamos en consideración qué aduce Cercas en el susodicho unos párrafos después, más abajo, que “un buen político fue Adolfo Suárez, que en menos de un año resolvió contra pronóstico el problema en teoría irresoluble de desmontar una dictadura y montar una democracia, o los fundamentos de una democracia, sin mediar una revolución o una violencia ingobernable”, insisto en preguntar al atento y desocupado lector (sea hembra o varón) de estos renglones torcidos (y en preguntarme a mí mismo): ¿Es Pedro Sánchez un buen político?

Juzgo que hay que ser muy perspicaz y muy sarcástico (tener y usar, de manera sutil, un desarrollado sentido del humor irónico, indica, a todas luces, una inteligencia a raudales) para dar la siguiente definición de política: “Es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar luego los remedios equivocados”. Ciertamente, en apenas un par de líneas, Julius, “Groucho”, Marx, logró hacer el retrato actitudinal o, si se prefiere esta otra opción o variante, la etopeya, de un mal político. Así que no rehúyo la interrogación, que se hace imprescindible, necesaria: ¿Es Pedro Sánchez un mal político?

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Mil gracias di y un vagido

MIL GRACIAS DI Y UN VAGIDO

Mi agitación se detuvo
Cuando te vi, Pilar. Mi alma
Experimentó la calma.
Darse cuenta de tal tuvo
Pendiente a quien allí estuvo.
Ignoro si fui elegido
Para ello. Me sentí ungido
Por no sé, de veras, quién.
Sí sé que me hizo un gran bien:
Mil gracias di y un vagido.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Dudabas de que al tal no le encantara?

¿DUDABAS DE QUE AL TAL NO LE ENCANTARA?

Dilecta Pilar:

Me agrada y halaga que te parezca mejor cómo ha quedado “Celebro que te guste el resultado”. En principio, lo publicaré el 9 de agosto en mi bitácora.

Procuraré sentirme así. La libertad es la condición previa (agregaré que imprescindible, también) para que lo que urda un autor (ella o él) merezca la pena ser (re)leído. A ver si trenzo algo antes de fin de mes, que es el plazo límite para la entrega, ¿no?

Te veo estupendamente disfrazada de Santa Teresa. Es zumba.

Ayer casi terminé mi colaboración. Dale las gracias de mi parte a María José por sus breves líneas. Creo que encaja con lo que la susodicha dice en ellas. Tengo que sacar una copia, corregirlo y leerlo (en voz alta).

No te resto más tiempo. Sigue con esas tareas que reclaman tu atención.

Te mando (abajo) los párrafos que he agavillado para el libro/homenaje a María Antonia Martín Zorraquino. Espero y deseo que os parezca que pueden encajar (sin desentonar) con los vuestros, es decir, que sean publicables.

Que pases feliz “finde”.

Gracias a ti, por la gestión.

Pues itero (sin, en sentido estricto, reiterar) lo dicho arriba; no te despisto de él.

Celebro que te haya agradado. Mi propósito era que le gustara a la destinataria (a quien conozco tan poco que..., dudaba y dudaba y dudaba...), la arriba mencionada (de quien tengo un recuerdo inmarcesible, excelente). A ver si ocurre lo mismo con ella. Muchas gracias a María José por hacerte llegar la iniciativa y a ti por trasladármela a mí.

Sota, caballo y rey. Lo habitual en este sujeto, un animal de costumbres, ya sabes. Salí el sábado por la tarde con Pío a tomar unos zuritos (esta vez sumé uno más de los habituales, porque hubo repóquer, 5) y aproveché las horas leyendo, paseando y escribiendo.

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A Pilar, mujer perfecta

A PILAR, MUJER PERFECTA

Llegué a la conclusión recta
De que estaba enamorado
Cuando, cual desesperado,
De la manera correcta,
Buscaba yo a la interfecta.
Primero fui a la piscina,
Que, de forma repentina,
Visité, mas no la hallé.
Luego donde detallé
A ella, rogándome “atina;
Por favor, Ángel, atina”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿La guagua? ¡Cielo es e infierno!

¿LA GUAGUA? ¡CIELO ES E INFIERNO!

(MESA DEL CABO Y DEL RABO)

¿La guagua? ¡Qué paradoja!
Si acercaba al astro, cielo;
Si al sol alejaba, hielo,
O fuego, volcán que arroja
Lava, que quema si moja.
La misma mesa ocupaba
Cuando Pilar se apeaba
De una, rabo de excursión,
Y, cabo de depresión,
Cuando en otra se piraba.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Al fautor Cédric Herrou

AL FAUTOR CÉDRIC HERROU

Si en Europa alguien merece
Que una estatua se le erija,
Quizá extrañe que yo elija
A quien cabal me parece,
Aunque a ti no te enternece,
A Herrou, de un comportamiento
Solidario. No te miento.
Cédric, simple agricultor,
Ha devenido escultor
De obras del Renacimiento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Celebro que te guste el resultado

CELEBRO QUE TE GUSTE EL RESULTADO

Dilecta Pilar:

No entiendo que sea muy bueno mi análisis, según juzgas, y, a la par, que no haya acertado servidor en el mismo. Algo no cuadra o encaja (a mí, por lo menos). Ya me lo explicarás.

Acabo de conjeturar que acaso mi análisis parta y peque de un prejuicio (que, en sentido estricto, no lo es). El conocimiento previo que tengo de tu persona y existencia ha podido influir (mucho) en mi estudio (reconozco, sin ambages, que lo ha hecho, en una buena parte). Y eso ha propiciado que todo me haya cuadrado más fácilmente. Quien comente tu poema sin conocerte tal vez haga un análisis más certero. Puede. Abajo te mando cómo aparecerá publicado (a ver si puede ser durante la semana en curso).

No refuto que ese fuera el propósito de tu poema (que, en realidad, son dos e independientes, según me comentas y te agradezco sobremanera que me hayas sacado de mi error, porque pensé que era una continuación o segunda parte), ponerte en la piel de otras mujeres, pero, al ser tú una de ellas, más o menos disfrazada o metamorfoseada, cabe identificar alguna de las experiencias vividas por ti en las que relata la autora/protagonista de tu poema, mera adición o sumatorio de las mentadas; y, como supongo que a ti también te pasa lo que nos suele ocurrir a todos, que nos vamos conociendo más profundamente a nosotros mismos conforme conocemos más a los demás, y viceversa, algo tuyo (que ha podido ser vivido por otras féminas también, por supuesto), aparece en algo de lo que cuenta la hacedora de esos versos (que llevan tu firma), una luchadora en toda la regla, como tú (eso conjeturo), que contiene tu composición poética.

Lo que me cuentas en el correo al que doy oportuna respuesta habla de tu perseverancia a todo trance. Aunque no conozco al destinatario del álbum, felicítale de mi parte. Espero y deseo que sepa valorar tu ingente trabajo.

Era más serio que su hermano, Ángel. Tengo buen recuerdo de ambos.

Lamento mucho lo que me apuntas (perdóname la zumba, sin dispararme).

Dejémoslo en que, al final, te he comprendido (aunque acaso sea más justo decir que he ejercido de uno de tus amigos y he hecho el esfuerzo de comprenderte)... a medias. Celebro que te guste cómo ha quedado, el resultado.

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¿Cómo trabé coloquio con mi amada?

¿CÓMO TRABÉ COLOQUIO CON MI AMADA?

“—Diré, aunque me equivoque, que es docente
Usted, o que lo ha sido y ejercido,
Si ya está jubilada. Lo ha inferido,
Tras ene datos procesar, mi mente”.

En la mesa de al lado, como oyente,
Comía servidor, que fue elegido
Por la naturaleza (o quizá ungido
Por Dios) para emitir lo concluyente.

A la nieta instruía bien la abuela
En lo tocante a viandas y bebidas
Con razones de peso, no fingidas.

Y la imaginación aquí no vuela,
Pues quien testigo fue de lo ocurrido
Dirá que soy veraz, que no he mentido.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 19 de septiembre

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