El Blog de Otramotro

Ve cómo un cuervo abrió una caja fuerte

VE CÓMO UN CUERVO ABRIÓ UNA CAJA FUERTE

No había pasado media hora desde que le había enviado a mi amigo más viajero, Eladio, un “wasap” en el que, entre otras cosas, le aducía que, siempre que comía y/o cenaba en casa, solía dejar, encima de la mesa, para el postre una pieza de fruta (manzana, naranja, pera, melocotón, plátano, etc.) o un yogur y cuatro nueces, ya que consideraba (eso sigo pensando hoy a pies juntillas, a pesar de que no tengo ninguna evidencia científica —todos acarreamos algún prejuicio— de que tal cosa sea verdad irrefutable) que esos ocho cerebros (si abundamos en el parecer de que cada nuez contiene dos) contribuían a fortalecer el mío, cuando él me ha contestado con otro, las dos líneas que siguen y, a renglón seguido, me ha enviado otro con el vídeo:

“Mira con atención lo que grabé ayer con el móvil desde la terraza de la habitación que ocupo en el Shibuya Excel Hotel de Tokio (Japón)”.

He mirado y he visto cómo un cuervo, que llevaba algo en el pico (luego he comprobado que era una nuez) se ha posado en un cable del tendido eléctrico, cerca de un semáforo, encima de un paso de peatones. Cuando se ha puesto el semáforo en rojo para los viandantes y los automóviles han reiniciado la marcha, el cuervo ha dejado caer la nuez sobre la calzada. Al parecer (ignoro si he colegido lo cabal), confiaba en que acaeciera lo que ha sucedido, que las ruedas de un auto, de dos o tres, han roto la cáscara. El cuervo se ha valido de esa pintiparada circunstancia o herramienta ajena, del tránsito vehicular, como si fuera un cascanueces. Cuando el semáforo se ha puesto en verde para los peatones, el cuervo, que no había perdido de vista el fruto seco, ha volado hasta donde se hallaba la nuez cascada, la caja fuerte recién abierta, y se ha hecho en un pispás con su botín o presa. Tras la visión de dicha grabación, se ha impuesto lo obvio, esta interrogación: ¿Qué le lleva a decir a tanta gente que solo el hombre es ente inteligente?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El humor, Pilar, es materia seria

EL HUMOR, PILAR, ES MATERIA SERIA

Dilecta Pilar:

A mí, que es el que come, degusta y saborea la mentada patata con borraja, me peta (a Pío, a quien invito, de vez en cuando o de cuando en vez, también, que conste en acta). Suelen salirme las paellas de rechupete, estupendas, y hay quien dice que bordo la pasta.

Con los antecedentes y la familia culinaria de quien sabes, me pasa lo que con tus críticas peliculeras, que me las creo, de veras.

Guardaré en secreto esa receta en el cajón reservado y oculto, donde suelo guardar los secretos (de la a la zeta)

Me ha gustado mucho tu crónica. Así es, a unos (ellas y ellos) se les dan bien los asados y guisados y a otros se nos dan bien las urdiduras o trenzados de voces.

He dado remate a la epístola que verá la luz, Deo volente, el día 3 de julio. Te la agrego abajo para que veas cómo ha quedado.

(Completo tus puntos suspensivos: y nuestras adicciones y nuestras dependencias y nuestras locuras o temas y... puedes continuar ahora tú, ad libitum, la serie, siempre que lo hagas con humor, que, como te consta y sabes, es materia seria)

A mí me alegra que lo propio ocurra a la inversa o viceversa.

Ya sabes: sin prisa, pero, asimismo, sin calma, cachaza o pachorra.

Así es. Ciertamente, sin tu concurso, no hubiera sido posible que este menda trenzara las epístolas que te dirijo y publico en mi bitácora. Eso intento, completarlas, complementarlas, redondearlas (casi siempre, tras habértelas mandado o al día siguiente).

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Un claro del bosque eres, María Antonia

UN CLARO DEL BOSQUE ERES, MARÍA ANTONIA

“Solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie. En cada hombre están todos los hombres”.

En la placa que se colocó en enero de 2004 en la última casa en la que María Zambrano residió en Madrid, entre 1984 y 1991, se puede leer el anterior epígrafe de la pensadora española.

Dilecta María Antonia Martín Zorraquino:

Permíteme, por favor, que te tutee.

A los pocos días de que le concedieran a la filósofa y ensayista María Zambrano el primer (no quiero dar a entender que le diesen otro años después, por supuesto, sino que fue el que inició la serie) Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1981, empecé a devorar cual lector empedernido sus “Claros del bosque” (1977), y quedé prendado de quien logró juntar los vocablos cabales para componer textos inigualables por sus variopintas interpretaciones e incuestionable belleza. En palabras de la propia María Zambrano: “El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos”.

Aunque apenas te conozco, si alguien me mostrara abierto el abanico que contuviera todos los posibles símiles poéticos habidos y por haber y me pidiera que escogiera el que considero más idóneo para compararte, yo lo haría, sin dudarlo un instante, con el claro del bosque.

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Un pozo eres sin fondo de ternezas

UN POZO ERES SIN FONDO DE TERNEZAS

(¿SONETO QUE ESCRIBIERON SAFO Y LESBIA?)

—Quiero cantar para olvidar mi vida
Pasada, atiborrada de mentiras,
Y de verdades recordar las tiras
Que han hecho una mujer más precavida.
—Pues lo opuesto deseo, dar cabida
A de embelecos y patrañas giras
Por las que, amada, tú ya no suspiras,
Que una andoba de mí han hecho atrevida.
—Acaso esa razón el fundamento
Sea del que sentí amor y aún siento
Por tu figura y a gogó agudezas.
—Pues yo no tuve duda ni la tengo
(Y en mis trece yo sigo o me mantengo):
Un pozo eres sin fondo de ternezas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La rosa más asombrosa

LA ROSA MÁS ASOMBROSA

“(...) no solo son excelentes aquellos que obtienen óptimos resultados, sino muy especialmente quienes consiguen progresar desde circunstancias menos ventajosas, en ocasiones con problemas familiares, aprietos económicos o dificultades de aprendizaje”.

Francisco Tomás y Valiente, nieto de quien fuera presidente del Tribunal Constitucional, de iguales nombre y apellidos, que fue asesinado por un miembro de ETA en 1996 en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid.

Paco, escucho aún la rosa
Que me asombró: “La excelencia
Es hija de la decencia,
De la equidad”. En la losa
Se leerá de mi fosa.
No, no es propio de un demente
Aducir que es excelente
El que obtiene óptima nota
Y, asimismo, el que no agota
Su tesón de impar discente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Aquarius": pececitos de Gabriel

“AQUARIUS”, PECECITOS DE GABRIEL

(DE POCO SIRVE LA NAVAJA DE OCKHAM)

“En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Albert Einstein

Antes de que el abajo firmante entre en materia, permítame, atento y desocupado lector, sea ella o él, que le refiera esta consideración previa. Si usted, para llegar a estar sano y conservar dicho estado, tiene que hacer el esfuerzo de llevar un modus vivendi saludable, y a servidor le ocurre lo propio; para lograr que una sociedad sea sana, el grueso de los individuos que la conforman han de seguir y/o tener hábitos de vida saludables. La salud individual es previa y una condición imprescindible o requisito necesario para que haya salud social. Bueno, pues con la calidad democrática de los dirigentes de un país pasa tres cuartos de lo mismo que acabo de razonar a propósito de la salud (personal o colectiva).

En la actualidad basta con estar alerta a lo que nos entra por los ojos y los oídos para identificar (tomar conciencia y constancia de) una plétora de problemas tan complejos, tan poliédricos, que seríamos unos verdaderos insensatos si juzgáramos (a la ligera) que, para solventarlos de raíz y de cabo a rabo, tal vez fuera suficiente con seguir la lección del epígrafe de Einstein, esto es, echarle imaginación a la cosa y hallar para cada uno de los tales una solución fácil y sencilla. Considero que de poco (tan poco que puede devenir en un pispás en nada) nos va a servir la cita del Premio Nobel ni que echemos mano del principio metodológico y filosófico de economía o de parsimonia, o sea, la navaja de Ockham, para salir airosos, incólumes, de tantos bretes.

Ya que para muestra basta con presentar un solo botón, pongámoslo como modelo o ejemplo. Todos sabemos qué ha pasado en el mar Mediterráneo, entre Malta e Italia, con el Aquarius, un barco con 629 migrantes y refugiados a bordo (una quinta parte de ellos son menores de edad, a los que —huelga la explicación— he dado en llamar en el título de esta urdidura —o “urdiblanda”— pececitos de Gabriel), al que las autoridades portuarias de los países mentados no le han permitido arribar. Si una nación se ha saltado la barrera, el listón o la valla de la mínima dignidad y humanidad, la otra la ha liado bien gorda (y uno de sus vicepresidentes de Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, con su proceder, ha tenido la desfachatez de resucitar al fascista Mussolini, que acarrea y portea en sus hombros, al menos, intelectualmente), al demostrar que la historia sirve de poco, al no haber escarmentado en cabeza ajena, o sea, por no haber aprendido de los errores que cometieron en el pasado quienes se comportaron como él hace, errando morrocotudamente, en el presente.

Tras la determinación de nuestro reciente presidente, Pedro Sánchez, dicho barco (junto con otros dos navíos italianos) se dirige al puerto de Valencia. Bueno, pues, como cada quisque ve la realidad con las gafas del muestrario que ha elegido ponerse (la celebérrima e imperecedera cuarteta de Ramón de Campoamor sigue vigente), ya hemos comenzado a discutir entre el blanco y el negro, obviando la inmensa gama de grises que media entre ambos, es decir, si dicha decisión es plausible, digna de aplauso, o, por el contrario, condenable, digna de condena. A mí, que he vivido hechos que, si no fueron milagros en sentido estricto, se parecieron bastante, pues lindaron o rayaron con lo prodigioso, me nace mostrarme como lo ha hecho el jefe de nuestro Ejecutivo, Pedro Sánchez, compasivo, empático y solidario. Yo no voy a opinar por los demás. Les corresponde a ellos dar su parecer al respecto. Sin embargo, he de agregar, por considerarlo pertinente, que sería un suicidio que un país en solitario decidiera abrir sus puertas de par en par a la migración (aunque la recomendación del Fondo Monetario Internacional para España vaya por ese canal, cauce o sendero). Ya sabemos qué depara el efecto llamada.

Y es que aquí hay quien olvida los infiernos que puede llevar aparejado el buenismo: los inmigrantes pobres compiten, ora de manera legal, ora de modo desleal, con los españoles pobres, y como consecuencia o resultado de todo ello, por los trabajos menos cualificados, las ayudas sociales, de vivienda, educativas, sanitarias,... Si en España hay un número ingente de personas pobres, aun siendo trabajadoras (a tiempo parcial o no), y si dicho número lo aumentas significativamente, sumándole migrantes o refugiados, entonces estás empeorando las condiciones de trabajo, los salarios y el acceso a prestaciones sociales de todos (saliendo claramente perjudicados —los casos son notorios—, por el agravio comparativo, los autóctonos). A día de hoy los parlamentarios (ellas y ellos) que proceden de la clase baja y obrera son los menos. Pertenecen a una nueva clase acomodada, vinculada muchas veces a la educación (universitaria o no) y a la administración. El ejemplo que hace las veces de arquetipo o se pone como dechado o prototipo es el del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que, tras obtener un escaño en el Congreso de los Diputados, ha pasado de profesor contratado por la Universidad y vivir en un piso de Vallecas a comprar (a medias con su pareja, Irene Montero, parlamentaria también, encinta) un chalé de 600.000 euros en una urbanización alejada de los barrios donde viven los obreros que le auparon adonde él se halla. ¿Hoy en día a las élites no les interesa una metamorfosis de la sociedad, porque con ese cambio se iría al garete su posición dominante en la misma?

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Buen ejemplo das, Mark Rutte

BUEN EJEMPLO DAS, MARK RUTTE

Nunca pote tú te des.
Quien ensucia está obligado
A limpiar lo que ha manchado.
Primer ministro holandés,
Mark Rutte, ¿cómo lo ves?
Como lo ves tú lo guipo.
Marrar no me quita el hipo.
Mi yerro yo he de enmendarlo
Y no al prójimo achacarlo,
Como ha entendido mi equipo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Te agradezco un montón la sugerencia

TE AGRADEZCO UN MONTÓN LA SUGERENCIA

Dilecta Pilar:

Pues ya sabes qué debes hacer: tienes que seguir por esa senda (o cauce), dejándote llevar por los aires (o las aguas) de la imaginación.

Te agradezco un montón la sugerencia, pero reconoce que sería como tomar, en lugar de chocolate, un sucedáneo (mutatis mutandis, el aguachirle que le sirvieron, en cierta ocasión, unas hermanas clarisas a Quevedo y él repentizó aquella famosa redondilla: “Monjas claras, claro está; / pero es grande disparate / dar agua por chocolate / y no decir ¡agua va!”.

Pues, antes de ponerme a redactar las notas que he tomado en casa (a ver qué sale), me paso por tu blog para leerlo.

Parece que en “Plaza Santo Domingo”, tu microrrelato (una reflexión sobre el cambio o los cambios, en definitiva, el inexorable y raudo paso del tiempo), optas por el disfraz de fotógrafa y te dedicas a hacer varias instantáneas en momentos distintos. La primera foto se la haces al señor que va en silla de ruedas y tiene por pies palomas (les haya echado él el alpiste para que lo comieran o no). La segunda foto se la tiras a esa patulea mestiza, mixta, de niños del extrarradio o emigrados (sus padres buscaron mejor vida para su familia en otro país, en otra ciudad, Zaragoza). Supongo que es verano y no tienen dinero para ir a bañarse a una piscina. La tercera foto recoge la nueva carnicería (¿por qué has escrito “carnecería”? Ah, bueno, puede que la palabra aparezca escrita así en el letrero) que un emigrante ha abierto para vender a otros, con igual origen que el suyo o no, la carne de las reses sacrificadas por el rito musulmán. La cuarta se centra en un joven de piel oscura, desplazado, recién duchado, que quiere hablar por teléfono en una cabina que no funciona (¿por qué con un denario? ¿Acaso porque suena a dinar y piensa que aún está en su país, sea o no del Magreb?) hace mucho tiempo (el móvil se ha impuesto). La quinta foto (no hay quinta mala) recoge hasta el audio de tu tío: una especie de profecía fatídica (más que propicia): quizá barrunte que pronto no habrá niños jugando alrededor de la fuente, como repararás luego en ello. La sexta se centra en tu tía, incapaz de andar, cercana a la muerte (haciendo el viaje de vuelta a la niñez —algunos ancianos vuelven a ser como niños: se cagan y se mean encima y necesitan pañales, pero más grandes que los de antaño—). La séptima retrata la vida misma: en un visto y no visto, pasa nuestra existencia (hay quien dice que a la hora de la muerte uno ve su vida en un rápido tráiler que dura un santiamén o pispás). La octava foto constata que, como las piernas añosas fallan, cada vez más ancianos necesitan andadores para desplazarse y poder cubrir así pequeñas distancias, de manera autónoma. La no(ve)na vuelve a la fuente donde ya no hay niños (nuestra sociedad va envejeciendo paulatinamente y, o se pone rápido remedio al problema y promueve la natalidad, o el envejecimiento irá a más). La décima y última la haces mientras asciendes al cielo, metamorfoseada en una de las palomas mencionadas en la primera foto, como queriendo cerrar el círculo.

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Acierta Rajoy y Sánchez da en la diana

ACIERTA RAJOY Y SÁNCHEZ DA EN LA DIANA

“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”.

John Fitzgerald Kennedy, trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

Los españoles estamos de enhorabuena si el título que he colocado a esta urdidura (o “urdiblanda”) es apodíctico, o sea, incondicionalmente cierto y para la inmensa mayoría de mis conciudadanos resulta, además, tras intentar refutarlo y no conseguirlo, válido. Probemos si es verdad o posverdad, esto es, si tiene inconcuso encaje con la realidad de las cosas y de los casos o es una mera y deliberada distorsión de la misma, es decir, una pura y dura mentira.

Sostengo que Rajoy ha atinado al renunciar a seguir siendo el guía o líder del PP, al poner punto final a su presidencia (que será efectiva cuando los afiliados y compromisarios del partido elijan a quien vaya a tomar, en su sustitución, las riendas del mismo) dentro de la formación de la gaviota (o charrán), porque (abundo con el susodicho en el parecer) era lo mejor (aunque se equivocó a la hora de formularlo, supo rectificar y, a renglón seguido, lo arregló) para España, para su partido y para él. A pesar de que, durante los últimos días, hizo acopio de una variopinta, surtida y completa colección de errores (debió dimitir cuando se lo propuso —e insistió varias veces en la misma idea— el jueves, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, precisamente, quien no lo era, Sánchez; como no renunció la víspera, debió dimitir el viernes, antes de que se votara la moción de censura —eso hubiera propiciado que el rey, Felipe VI, ejerciera una de las facultades que la Constitución Española de 1978 le concede al tal y abriera una ronda de consultas entre los representantes de los distintos grupos con representación parlamentaria en la Cámara baja para proponer un candidato a la investidura—, ya que, al no hacerlo, contribuyó a ponerle la alfombra roja para que la pisara Sánchez a su voluntad y la presidencia del Gobierno a tiro, al alcance de sus anhelos; marró al quedarse la tarde del jueves en el restaurante Arahy, tan campante, olvidando lo precipuo, que su sitio estaba en el Congreso, ocupando su escaño; los mentados son, según mi criterio y perspectiva, sus yerros más gruesos), al parecer, reflexionó sobre su errado proceder y consideró conveniente no seguir andando por la misma senda equivocada y dio en el clavo. Eso es, poco más o menos, lo que vino a decir y dejar por escrito en letras de molde Miguel de Unamuno y Jugo, que “el modo de dar una vez en el clavo es dar cien veces en la herradura” (como a él le gustaba distinguir entre los “hunos” y los “hotros”, que, en lo tocante a sus yerros, se llevaban el canto de un duro, acaso la raíz de la frase de marras sea esta, que se limitó a colocar una hache de más a su consideración de que vivir es un duro errar; y, de ahí, resultara su “herradura”; si echamos mano de la “navaja de Ockham”, acaso la explicación sea más fácil y sencilla que la compleja, propuesta por mí, y la locución se deba a que se la escuchó decir a un herrero).

Considero que Rajoy, a quien, antes de comunicar su renuncia, tal vez le sobró (ya que había resuelto comportarse como un señor, debió perseverar en dicha idea/senda y tirar a la papelera la bilis) mandar algún mensaje envenenado o recado a modo de obús o torpedo, que vino a afear o ensuciar su sabia decisión, siguió acertando al determinar no ejercer la “dedocracia”, quiero decir, a elegir el nombre de su sucesor/a.

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Sé que se ha repetido esa molestia

SÉ QUE SE HA REPETIDO ESA MOLESTIA

Dilecta Pilar:

Acabo de llegar (dos horas más tarde de lo normal) al Centro Cívico “Lourdes”. Hoy me he sentido, ora el protagonista del artículo “Vuelva usted mañana”, de Mariano José de Larra, ora el personaje Joseph K. de “El proceso”, de Franz Kafka. Aún me faltan trámites para poder cambiar la domiciliación del recibo del agua (antes tendré que proceder a mudar la titularidad de dicho suministro).

Tengo la mejor opinión de Patricia, la madre cuerda, prudente, sensatísima, del difunto Gabriel. La considero una mujer estupenda; bueno, pues dudo que algún día (a pesar de que el paso del tiempo suele obrar milagros) pueda perdonar a la bruja (¿habrá alguien a quien la pintura fiel, fidelísima, que has hecho de ella, no le repugne?) que acabó con la vida de su pececito. Por cierto, ¿acaso ha pedido perdón Ana Julia, la asesina confesa?

Gracias. He escrito recientemente sobre la prisión permanente revisable. Ya sabes qué criterio sostengo a propósito de los pederastas, asesinos múltiples y violadores, que, por las razones que sean, tienen serias dificultades para reeducarse y reinsertarse socialmente; ergo,...

Seguramente la culpa fue mía y, aunque creí haber leído detenidamente tu artículo, no di en el blanco o centro de la diana, no acerté con lo que querías dar a entender. Ya sabes, el autor escribe y luego el lector interpreta. ¿Lo correcto? Unas veces sí y otras no (como eso mismo se predica de los afamados pimientos de Padrón, que unos pican y otros no).

El hombre propone y Dios dispone, airea el dicho. Han sido apocados y tristes (para mí, claro) los días de Semana Santa. Durante la tarde del pasado Viernes Santo, día señalado para este menda, tuve que bajar a Urgencias, porque el catarro (o alergia; o una alianza de ambos) que había pillado me impedía respirar correctamente. La doctora que me visitó me recetó Cefuroxima, un antibiótico, y Symbicort Turbuhaler, un inhalador (el pecho me gruñía). La combinación está haciendo el efecto apetecido, pues el resfriado se va atenuando paulatinamente. Hoy estoy mejor.

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A Eusebio y María José

A EUSEBIO Y MARÍA JOSÉ

Cinco lustros de casados
Cumplen hoy quienes yo sé,
Eusebio y María José.
Viéndolos emparejados
Disfruto y enamorados.
Como el de Iluminada hijo
A otro de la tal le dijo
Que escribiera algo al respecto,
Lo ha hecho el vate circunspecto
Y en un folio está ya, fijo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Cuánto ayuda aprender de los mejores!

¡CUÁNTO AYUDA APRENDER DE LOS MEJORES!

“Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”.

Thomas Jefferson

Hoy, viernes, 25 de mayo, día en el que se conmemora el nacimiento de San Camilo de Lelis (fundador de la Orden de los Camilianos) en la pequeña localidad italiana de Bucchianico di Chieti en 1550, donde estuve, hace casi cuatro décadas, con el difunto José Luis Álvarez Santaolalla y el ingenioso y sutil José Carlos Bermejo Higuera (en el viaje que hicimos tras acabar COU a Italia), quiero tener un recuerdo especial para quienes fueron profesores míos, durante los tres últimos años de la EGB, que cursé en el seminario menor de Navarrete (La Rioja), los religiosos Camilos Pedro María Piérola García, Daniel Puerto y Salvador Pellicer, tristemente finados, y los vivos (si no marro) Ezequiel Julio Sánchez, “Txema” López y Jesús Arteaga Romero.

Recientemente, el mencionado en último lugar en el párrafo precedente (los últimos serán los primeros), Arteaga, con el que más relación tengo (le remito cuanto trenzo), me envió un pequeño escrito en el que me recordaba que, en el día de la fecha, los religiosos Camilos (que prometen en voto solemne, según la fórmula de su profesión, servir a los enfermos aun con peligro de su propia vida, con el mismo amor que siente una madre por su único hijo enfermo) pretenden hacer un merecido homenaje y rememorar a los más de trescientos miembros de la Orden, que murieron mártires de la caridad, al dar sus respectivas vidas, víctimas de contagio, cuando asistían y cuidaban a personas enfermas en tiempos de epidemia.

Recogía don Jesús, en el mencionado texto, una frase del Evangelio de San Juan 15, 13: “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”. Como él fue uno de los mejores profesores que tuve, a lo largo de mi adolescencia y juventud, pues me enseñó a pensar por mi cuenta, a tener criterio propio, a discrepar o disentir, si lo consideraba oportuno (aunque luego debiera disculparme, al comprobar, de manera fehaciente, que me había equivocado), sin ánimo de polemizar con él, ni con el epígrafe o versículo que escogió de San Juan, me permito apuntar que acaso sí haya un amor aún mayor, “el que da su vida por desconocidos que eran, además (lo supiera o ignorara), sus enemigos”.

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Domingo, 22 de julio

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