El Blog de Otramotro

Ese puro no me fumo

ESE PURO NO ME FUMO

Si es una voluta de humo
El imborrable recuerdo,
Si al loco aún vence el cuerdo,
Si oigo alzhéimer y me abrumo,
Ese puro no me fumo.
Pilar, para un poemario,
Que sea fiel con mi almario,
O una pieza de teatro
Cuatro días, solo cuatro,
Dan. Pregúntaselo a Mario,
Un de dos puertas armario.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Nunca a mi novia fui infiel

NUNCA A MI NOVIA FUI INFIEL

Pilar, te confieso, amada,
Que en mí no hay ni media arroba
De don Juan o Casanova.
Si mi persona afamada
Fuera, aseguro que nada
Con ser un (un ser) promiscuo tengo
Que ver; y a sostener vengo
Que a ninguna novia infiel
Le fui nunca, aunque la miel
De otra tuviera abolengo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién mitiga mis desgracias?

¿QUIÉN MITIGA MIS DESGRACIAS?

No sé a quién darle las gracias;
Si a Dios, la naturaleza
O el azar, por la belleza
Que a mitigar mis desgracias
Ha venido, a dejar lacias.
Pronto quedarán en nada.
Desde que ingresó mi amada
Pilar en mi tibia vida,
Caliente o fría, aterida,
Ha devenido, monada.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A mi sosia/s, Schnitzler, ya no envidio

A MI SOSIA/S, SCHNITZLER, YA NO ENVIDIO

Amada Pilar:

Aunque esta es la primera epístola que te dirijo (es mi deseo y mi esperanza que sean cientos y aun miles las misivas que te urda y mande), juzgo que puede ser pertinente y pintiparado (además de favorable para mis intereses) que te hable de que si, hasta que te conocí, envidiaba a mi sosia/s vienés, Arthur Schnitzler (con quien salvo que coincido con él en su idea de que “estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”, que ambos nacimos en el mismo año, 62, de distinto siglo, y otra afinidad o concomitancia que acaso reconozca más adelante, no tengo más parecido con él que las iniciales de nuestra gracia de pila y primer apellido, A. S.), hoy admito que a ese pecado capital, la envidia, ya no le doy amparo o cobijo en mis poros, porque he logrado cepillármelo o desterrarlo de mi piel.

Como sabe quien ha(ya) leído los “Diarios” de Schnitzler, que la editorial chilena Universidad Diego Portales ha publicado este año con selección, traducción y prólogo de Adan Kovacsics, el dramaturgo y novelista austríaco recorrió las calles de Viena con el mismo empeño con el que un experto espeleólogo exploraría las galerías de la laberíntica y promiscua cueva de Eros. Arthur, que no se hartó nunca de alentar su vicio redomado o empedernido de enamorarse y encamarse con cuanta fémina conoció (hoy en día se diría del espécimen que cultivara hábitos semejantes a los que fue adicto el autor de “Relato soñado” —por cierto, con un guion basado en la citada obra de Schnitzler, Stanley Kubrick filmó su canto del cisne, “Eyes Wide Shut”— que era miembro de la cofradía del “culo veo, culo quiero”), mantuvo en dos años y dejó anotados en su diario, por ejemplo, 563 encuentros amorosos con su amante favorita o predilecta.

Como mi vida sexual, por padecer durante tanto tiempo un miedo insuperable a contraer una ETS (enfermedad de transmisión sexual) o ITS (infección), era tan escasa, envidiaba la capacidad amatoria del don Juan, mi sosia/s, Schnitzler.

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¿Por qué has apostatado de mi credo?

¿POR QUÉ HAS APOSTATADO DE MI CREDO?

Dilecta Pilar:

Te agradezco sobremanera la invitación y los ánimos (por cierto, ¿no proceden tus padres de dicha villa soriana, Velamazán?), pero serán otras las personas que se presenten a dicho concurso literario.

Celebro, de verdad, que seas la promotora del certamen y miembro del jurado. Es lógico y normal que estés ilusionada (has alcanzado otro de tus retos; has hecho realidad otro de tus sueños). Entenderás que es el motivo definitivo para no mandar un relato. Imagínate que ganara el premio, seguro que si alguien que se hubiera presentado al mismo conociera que somos colegas desde la Universidad podría llegar a pensar que había habido amiguismo.

Así no damos pie a que la gente (haya enviado o no cuento al certamen) hable de más y cuente cuentos; y nuestros nombres anden en boca de defraudados o indignados (ellas y/o ellos). Mi padre solía decir una frase que he hecho mía y bendecido como pauta actitudinal o “comportamental” a seguir: “Quien elude la ocasión (aun pareciendo esta propicia) evita el peligro”.

Haré publicidad de la convocatoria. Seguro.

El próximo día 21 de junio (calculo que, cuando vea la luz esta epístola en mi bitácora habrán pasado dos meses y medio de dicha fecha) cumplen años mi sobrina Lucía (la benjamina de mi hermano Eusebio y mi cuñada María José) y mi amigo Luis Quirico Calvo Iriarte. La primera diecisiete y el segundo sesenta y... pico.

Nuestra madrina se sorprenderá y leerá nuestros renglones torcidos con cariño y gratitud (barrunto, intuyo). Es lo lógico y normal; y más aún cuando huela las flores que le obsequiamos quienes fuimos alumnos suyos hace tantísimos años.

Pues a mí me parece bien que la mía te haya parecido así a ti.

Anímate. Es un asunto poliédrico, sin duda.

Te mando (abajo) el texto (“‘Aquarius’: pececitos de Gabriel”) que publicaré mañana en mi blog y he enviado a varios medios (más de uno no lo publicará, porque es muy largo).

Acaban de darme la mala nueva de que, a partir de hoy, solo tendremos un ordenador a nuestra disposición. Las dos personas que los usábamos lo tendremos que compartir hasta que arreglen el estropeado. Tendré menos horas de uso. Además, a partir de mañana, 15 de junio, empieza el horario de verano en la biblioteca (de 8, 30 horas a 14, 30). Menos tiempo aún. Ya te iré informando.

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Va de desgracias y orgasmos

VA DE DESGRACIAS Y ORGASMOS

—Cuando empiezan las desgracias,
Se constata que no tienen
Fin o que con cola vienen
Larga, como democracias
Consolidadas, no lacias.
—Ayer verseó Otramotro
De lo opuesto a tu actual potro
De tortura; usó el sarcasmo:
Encadenaba un orgasmo
Su amada Pilar con otro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me lo juego a todo o nada

ME LO JUEGO A TODO O NADA

Estoy en ese momento
En el que aspiro a alcanzar
Lo que me ayude a avanzar,
El amor. Un monumento
Le haré. Firmo el documento.
Sé que Pilar es mi amada
Y de papel la camada
Que reservada nos tiene
El futuro. Me conviene.
Me lo juego a todo o nada.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que Pilar cada día me ame más

QUE PILAR CADA DÍA ME AME MÁS

En mi caja fuerte (que no poseo, pero puede que a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, no le extrañe que este menda llame de esa guisa a su memoria, que suele rememorar —no todo, como el inolvidable personaje ficticio que salió del magín de Jorge Luis Borges, Funes, el memorioso— con pasmosa, por portentosa, fidelidad, lo selecto, lo que ella juzga memorable, digno de recuerdo) guardo, como oro en paño, las escasas horas de los cuatro propicios días, cuatro, que compartí en el norte de la isla tinerfeña con mi amada Pilar (a quien comencé a llamar en mis textos así, amada, desde que ella, finadas sus vacaciones, regresó a su patria chica, a su lugar de origen; y es que me di cuenta de que la amaba con toda mi alma cuando, preguntándome qué me pasaba, pues, amén de apático, el abajo firmante andaba tristón, reparé en lo obvio, que echaba mucho de menos a Pilar, la mujer de una pieza con la que había tenido la gran suerte de poder hablar —y disfrutar un montón, mientras hacía tal cosa— de lo humano y de lo divino, de lo cómico y de lo trágico, del pasado, del presente y del futuro, de la realidad y del deseo, de…, con total libertad y absoluta complicidad, como si nos conociéramos desde siempre).

Más de una, de dos y de tres veces me han preguntado por qué escribo. Si hoy alguien me volviera a hacer esa misma interrogación, seguramente, le contestaría, poco más o menos, lo que sigue. Escribo porque, desde que salí la primera vez de la casa de mis padres solo, a la tierna edad de doce años (tuve que tomar dos autobuses para ir al “cursillo” selectivo que los Padres Camilos realizaban durante el estío —previo al inicio del curso escolar y que, para ser admitido, había que superar— en el seminario menor que los susodichos religiosos regentaban en Navarrete, La Rioja), noté que padecía un evidente déficit de cariño. Más adelante, superada la pubertad, con 16 años, llegué a la conclusión de que, si lograba escribir algún día textos interesantes, como los que a mí me gustaba leer, acaso nunca más volvería a tener noticia ni sensaciones de la mencionada escasez.

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Pilar siente escalofrío

PILAR SIENTE ESCALOFRÍO

Pilar tiene una mirada
Penetrante y selectiva,
Digna de su perspectiva,
Siempre opuesta a que tirada
Quede la gente pirada
Y sin techo en plena calle,
Halle cartones o no halle
Para no helarse de frío.
Quien no siente escalofrío
Que ni mu diga, que calle.
¿Porta, cual la parca, dalle?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lorca, sin duda, fue un vate estupendo

LORCA, SIN DUDA, FUE UN VATE ESTUPENDO

Dilecta Pilar:

La libertad creativa (que ejerzo, sin duda, a diario, pues raro es el día que no trenzo —“nulla dies sine linea”, ningún día sin línea, recomendaba Plinio el Viejo—; no puede haber un solo escritor, ella o él, que se tenga por tal que no eche mano de ella) no está reñida con la corrección y la propiedad que nos proporciona o suministra gratis et amore el DLE. Los filólogos debemos dar buenos ejemplos todos los días y muestras en todos nuestros textos de nuestro verdadero amor por las palabras. De cuando en vez todos nos equivocamos, claro; hasta el mismo Cervantes, como sabes, marró. Si recordamos el verso 359 de la horaciana “Epístola a los Pisones” (también llamada “Arte poética”): “quandoque bonus dormitat Homerus” (o sea, traducido libremente, “de vez en cuando el bueno de Homero también se duerme en los laureles”).

Abundo contigo en (lo que implícitamente dice o sugiere tu brevísimo escolio) que Lorca, sin duda, fue un vate estupendo (aunque a mí me gusta más como dramaturgo; esta opinión la he vertido en más de un escrito) y en que, cometiera o no una errata (en el “Poema de Mío Cid” uno lee “apriesa cantan los gallos que quieren quebrar albores”), son buenos los dos resultados, ambas soluciones poéticas. Los versos que inician el lorquiano “Romance de la pena negra” (“Las piquetas —el quiquiriquí— de los gallos / cavan —o andan, o cantan— buscando la aurora”) me parecen igualmente excelsos.

Sigo con la urdidura (o “urdiblanda”) que tengo entre manos.

De nada. Eso es lo que intento hacer siempre. Los correos que te mando son las arcillas que luego modelo y dan como resultado las epístolas (vasijas o botijos —la villa de Navarrete era conocida antaño, cuando nosotros frecuentábamos sus calles los domingos por la tarde, con el rótulo de “el pueblo de los botijos”; ignoro si todavía lo mantiene ahora o ya lo ha perdido—) que te dirijo y aparecen publicadas en mi bitácora.

He leído tu columna. Y me ha gustado. Si quieres, puedes completar o complementar tu perspectiva sobre el asunto de marras con el punto de vista que sostuvo servidor en la urdidura que apareció publicada ayer en varios sitios y porta el título de “Acierta Rajoy y Sánchez da en la diana”.

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Ángel eres, aun sin alas

ÁNGEL ERES, AUN SIN ALAS

Ayer vi a Pilar desnuda
Mientras dormía. ¡Qué sueño!
¿Qué hay de malo en lo halagüeño?
No sé si dejará muda
A más gente; el menda duda.
Comenté esto: “Las muis malas
Harán las veces de balas.
Me has quitado el hipo al vuelo.
¿Quién te ha expulsado del cielo?
Ángel eres, aun sin alas”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar cura por ensalmo

PILAR CURA POR ENSALMO

He tenido la gran suerte
De a mis cincuenta y seis años
Encontrar a quien mis daños
Mitiga o resta. ¡Qué fuerte!
Retrasa, otrosí, mi muerte.
Basta con mentar su gracia
De pila, Pilar, ¡qué gracia!,
Para advertir por ensalmo
Cómo al instante me calmo,
Tras barrer/borrar mi actual desgracia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Martes, 25 de septiembre

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