El Blog de Otramotro

De Nadal, ese peón

DE NADAL, ESE PEÓN

—¿Qué lección extraer cabe
De Nadal, ese peón
Que devino campeón?
(Se lo pregunto a quien sabe,
A quien posee la clave)
—Que el autoconocimiento
Es un pilar o cimiento;
Y otro la autodisciplina,
Que no es ninguna pamplina.
Soy sincero. No le miento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Grima da "Josu Ternera"

GRIMA DA “JOSU TERNERA”

—Ellos se juzgan maestros.
—¿Por los senderos tortuosos
Que pisaron son virtuosos?
—No inspiraron; ni son estros.
—Y, si lo son, son siniestros.
—De ideario sifilítico
Motejaron, por ser crítico,
Al menda, que no tolera,
Ni apoya a “Josu Ternera”,
Que fue un terrorista mítico.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿En qué brazo armado te hallas?

¿EN QUÉ BRAZO ARMADO TE HALLAS?

(ME CONSTARÁ EN CUÁL SI CALLAS)

—En España hay periodistas
Que defienden a los suyos
Aunque estos suelten zurullos.
—Los que no van en sus listas
Son necios o terroristas.
—Conforman el brazo armado
De la otra ribera o lado.
—Esto ocurre con los “hunos”
Y los “hotros”, unos tunos
Con la péñola o el teclado.
—¿De cuáles es “Otramotro”?
—De los que consigo mismo
Practican el criticismo,
Antes de usar ese potro
De tortura con el otro.
—Debo darte un parabién,
Por responderme tan bien.
—Te agradezco la ironía.
—Pues yo a ti tu bonhomía.
Te sienta requetebién.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La parca había olido la tragedia

LA PARCA HABÍA OLIDO LA TRAGEDIA

“Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”.

Jorge Luis Borges

La tragedia, por ser perita en deparar uno o más malos tragos, ya sean estos cortos o largos, siempre se traga a alguien. Para los dualistas duelistas, ese presunto agujero negro o pozo sin fondo suele engullir con frecuencia a uno o a varios adalides o representantes de ambos bandos en conflicto. Toda tragedia es una disputa en la que, medie o no cabrón o puta (pido perdón por haber echado mano de los dos vocablos precedentes, malsonantes), las dos partes que guerrean (aunque solo usen argumentos y razones y no armas en sus lides) tienen parte de razón (que han sabido ver; y de sinrazón, que no han sido capaces de atisbar o avistar).

Como seguramente quedó aclarado durante los años que cursaron el bachillerato, los atentos y desocupados lectores (ellas y ellos) saben que, a veces, la relación entre los letraheridos de una época, escuela o generación literaria (añagaza educativa de escasos fuste y recorrido), personas que suelen abrigar y exhibir egos de un orgullo desmedido, ha sido tirante y, en bastantes ocasiones, irreconciliable. A todo el mundo le consta (o le debería de constar) que, verbigracia, a Cervantes y Lope de Vega, que no se llevaban mal (ambos se habían adulado o halagado por las publicaciones respectivas de la “Galatea” y de la “Arcadia”), la difusión de “El peregrino en su patria” (1604) los enemistó o propició que ellos ya no militaran jamás en la misma facción o formación. Quevedo y Góngora se lanzaron, de manera mutua, dardos innúmeros o largaron pullas (que infligieron tanto daño moral que este, si hubiera sido, amén de no censurable, que no lo fue, mensurable entonces, otrora, acaso llegara a causar más deterioro o perjuicio que el físico, que hubieran deparado varias heridas ocasionadas en la cerviz por una o varias puyas de una o varias varas) sin cuento. Por ejemplo, son memorables la redondilla satírica que urdió Góngora llamando dipsómanos a Quevedo y Lope (“Hoy hacen amistad nueva, / más por Baco que por Febo, / don Francisco de Quebebo / y Félix Lope de Beba“), o, en una quintilla ingeniosa, el calambur que el cordobés le trenzó, para picarle sobremanera, al “Fénix de los ingenios“ (“Dicen que ha hecho Lopico / contra mí versos adversos, / mas si yo vuelvo mi pico, / con el pico de mis versos / a ese Lopico lo pico”), como lo rebautizó el “Manco de Lepanto“, o el primer cuarteto del sutil soneto que Quevedo escribió contra Góngora (“Yo te untaré mis obras con tocino / porque no me las muerdas, Gongorilla, / perro de los ingenios de Castilla, / docto en pullas, cual mozo de camino”).

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No sea un lobo estepario

NO SEA UN LOBO ESTEPARIO

—Quien bien habla bien se siente.
—Quien bien escribe lo mismo
Experimenta: optimismo.
—Quien bien embeleca miente;
Mas, si es ficción, se consiente.
—Sea amable y adorable
La/o verán a usted, loable.
—Sea un estepario lobo
Y verán a un tonto o bobo,
En modo alguno admirable.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué urde la realidad?

¿QUÉ URDE LA REALIDAD?

Por doquier fluye el horror.
Nadie niega esta certeza.
Se mezcla con la belleza
Como combina el error
Con el acierto. ¿¡Terror!?
Placer y venustidad,
Aflicción y fealdad,
Son lo que son cuando juntos
Los ponemos en conjuntos
Que urde la realidad.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que qué veo en tus pupilas?

¿QUE QUÉ VEO EN TUS PUPILAS?

—Dime, por qué, vida mía,
De mí estás enamorada.
—Sé que estoy por ti colada
Por tu humor, fisonomía,
Pasión por la isonomía,...
—Te obsequio ramos de lilas
Porque te apellidas Vilas.
—¿Solo por la rima, Arturo?
—Te amo porque mi futuro
Veo en tus verdes pupilas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Pantallas en aulas? ¡Jaulas!

¿PANTALLAS EN AULAS? ¡JAULAS!

Si los gurús digitales
No desean que sus hijos
Mantengan sus ojos fijos
En sus productos, fatales
Han de ser estos, letales.
Ellos saben, por su oficio,
Que escaso es el beneficio
De introducir en las aulas
Pantallas; pueden ser jaulas;
Y la adicción gran perjuicio.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Vivir es (a nadie extraña)...

VIVIR ES (A NADIE EXTRAÑA)

SALIR DE LA TELARAÑA

Me gustaría que mi hija
Fueras para acompañarte
Hasta el altar y dejarte
Allí junto a quien elija
Tu alma permanecer fija.
Comprobarás que son tantos
Y que producen espantos
Los mil y un riesgos que entraña
Caer en la telaraña
Que impetrarás a los santos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Todos mis diablos cojean?

¿TODOS MIS DIABLOS COJEAN?

(COMO TÚ, KIENTIBAKORI)

—¿Qué es para ti lo importante?
—Vivir sin impacientarme,
Sin de la paz nunca hartarme.
—¿La confusión es cortante?
Y coja, Satán, frustrante.
—¿Todos mis diablos cojean?
—Quienes “El hablador” lean
Eso en claro sacan, eso.
—¿¡Me la quieres dar con queso!?
—Muchas más cosas me afean.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que todo lo aprovechemos

QUE TODO LO APROVECHEMOS

Conviene que no olvidemos
Lo que importa, Luis Vicente;
Tampoco que lo evidente
En saco roto lo echemos;
Que todo lo aprovechemos,
Como hacemos con el cerdo;
Que tú jamás seas lerdo
Y yo no me muestre tardo,
Sino diligente bardo
Y/o profeta atento, cuerdo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿No hay aquí acaso excelsa primavera?

¿NO HAY AQUÍ ACASO EXCELSA PRIMAVERA?

Si por donde está oscuro resplandece
Lorenzo, que el testigo da a Selene,
Te aconsejo que seas suave, lene,
Y verás cómo el cosmos lo agradece.

Tras el turno de noche, me apetece
Que a mí me salve el sueño o no condene,
Cuanto el estro me inspire no me pene
Y vea que este menda le obedece.

No te quejes de todo; del infierno
Que, durante el estío, tú padeces
Y del gélido enero. Me enterneces.

Si aquí no hubiera habido crudo invierno
(A ver si pronto te entra en la mollera),
¿Acaso habría excelsa primavera?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 19 de junio

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