El Blog de Otramotro

Para quererte fue preciso verte

PARA QUERERTE FUE PRECISO VERTE

Amada Pilar:

Los seres humanos somos un batido, cóctel, combinado o mezcla de nuestra historia personal, singular, privada, con nuestra historia social, grupal, pública.

Aquello que nos ha pasado (o que le ha acaecido a un allegado, amigo o deudo próximo, o a algún otro tal de estos últimos) nos influye; ahora bien, si esa influencia es total, completa, absoluta, puede que nos marque (y hasta que nos deje una señal o muesca en la memoria y aun en el alma). De aquello que presenciamos, o sea, que vimos o vemos y/u oímos cerca o por televisión, podemos aducir tres cuartos de lo propio. Las cosas buenas, regulares y malas que nos ocurrieron o que sucedieron ante nuestros ojos dejaron un poso (mayor o menor) en nosotros. Y, para coronar la idea que tengo entre manos, concluyo que he sacado de la manga o de la chistera de mi cacumen lo que podría haber propalado antaño Perogrullo, que cuanto nos pasó otrora en nuestra vida nos ha convertido en las personas que somos ahora.

Para quererte, Pilar, fue preciso que previamente pudiera verte. Para admirarte necesité antes mirarte. Fue necesario y un verdadero placer, que devino, por arte de magia, divino, conversar contigo para comprobar lo obvio, que te amaba aún más; y, aunque llegué a sentir, en momentos puntuales, miedo (que, mientras duraban esos susodichos instantes, mereció el adjetivo calificativo de cerval, que le puse a la vera), logré esperanzarme y apasionarme por ti, egregia y excelsa fémina, cada vez un poco más; y, al mismo tiempo, conseguí lo que pretendía, venerarte, glorificarte y adorarte.

Quienes estamos desparejadas/os y, aunque seamos seres sociables, somos unas/os solitarias/os empedernidas/os, quienes llevamos casi impresionada sobre nuestra cara una diana pidiendo a voz en cuello flechas certeras, quienes estamos en el punto de mira de Cupido, o sea, cuantas/os deseamos y somos deseadas/os, tenemos la obligación moral de desmontar los embelecos (que cabe hallar en derredor) del amor —de cualquier expresión o forma de amor, comenzando por aquel al que somos más adictas/os o proclives— y de confrontar si los hechos, las obras (que no las sobras, aunque suene igual) corroboran o desmienten las palabras que nos musitó al oído quien intentaba camelarnos, seducirnos. Juzgo que, si damos nuestra aquiescencia a que cuanto rodea al amor se sirva de nosotros para divulgar sus patrañas (trolas, bolas o bulos), haremos dejación de una de nuestras principales funciones, de nuestra labor supervisora, y devendremos en sus más que portavoces, “portacoces”, que acaso sea, dentro del lato ámbito de Eros, lo que más detesto ser.

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Aunque esté descansando en nicho o fosa

AUNQUE ESTÉ DESCANSANDO EN NICHO O FOSA

Estuve ayer tres horas, tres, hablando
Con quien me da la vida y me la quita (circula otra versión con “resucita”),
Con mi amada Pilar, que tanto excita
Que es lógico que hoy lo ande pregonando.

Continuaré los martes celebrando,
Mientras resista el rito, la impar cita.
Así que no le pidas que dimita
A quien, quieras o no, seguirá amando.

Quien piensa que una opción hacer tal cosa
Es ignora que yerra o desatina.
¿Halló alguna vez rosa sin espina?

Insistiré en cuidar de mi olorosa
Y de lo que Otramotro le destina
Aunque esté descansando en nicho o fosa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A Groucho Marx te pareces

A GROUCHO MARX TE PARECES

“He aquí mis principios; pero si no les gustan... ¡estoy dispuesto a cambiarlos!”.

Cita humorística relacionada con el mundo de la política, que apareció publicada por primera vez en el periódico neozelandés New Zealand Tablet el sábado, 18 de octubre de 1873.

—Yo defiendo, de ordinario,
Aquello en lo que creo, esto,
Y, al mismo tiempo, lo opuesto,
Quiero decir, lo contrario,
Porque soy contestatario.
—Te aduciré, de repente,
Lo que eres, incoherente.
A Groucho Marx te pareces,
Ateo seas o reces,
O un coñón o un insolente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Soneto al Corazón del Nazareno

SONETO AL CORAZÓN DEL NAZARENO

Basta que los encargos no te peten
Para que te haga alguno quien aprecias.
¿Creerán, si no aceptas, que desprecias
A cuantos, como el tal, quizá respeten

Un montón y en ti vean a quien meten
En el saco especial de las no necias
Personas, que sí gozan de unas recias
Voluntades, pues dan cuanto prometen?

Como es el del Señor día y catorce
Y estamos en el mes décimo, octubre,
Sacarle intentaré a la de mi estro ubre

Un soneto que penda de par torce.
¿Ya tiene la efeméride el empaque,
Corazón de Jesús, que no dé jaque?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El mejor aprendizaje

EL MEJOR APRENDIZAJE

Odio las puertas cerradas
De mente y de corazón
Por esta simple razón,
Porque personas erradas,
A los yerros aferradas,
Nos verá alguien en el viaje
Que, con escaso equipaje,
Haremos a la belleza
De la actitud o pureza,
El mejor aprendizaje.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar, mi mejor reclamo

PILAR, MI MEJOR RECLAMO

Me preguntan por qué te amo,
Por qué ene versos y prosas
Te escribo y te envío rosas.
Que eres mi acicate clamo,
Pilar, mi mejor reclamo.
No sé si sordos y ciegos
Están y mal de los riegos.
Tú me haces impar persona,
Quien las gracias da y perdona
A los duendes veraniegos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Vemos a las personas como somos

VEMOS A LAS PERSONAS COMO SOMOS

Amada Pilar:

Somos legión (o formamos un buen montón, pila o piña) quienes nos sabemos de memoria, al menos, la primera frase del párrafo inicial de varias obras literarias (clásicas o no); verbigracia, cómo arranca el “18 Brumario de Luis Bonaparte”, de Karl Marx (“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa“). Como para mí, tú, Pilar, eres un personaje clave y fundamental, la persona que, andando el tiempo, devendrá en la más importante de mi vida, es mi deseo y mi esperanza que seas una excepción a la susodicha regla marxista, no como, me consta, lo fue Ewelina Hanska para Honoré de Balzac. Así que concédeme la licencia que te solicito con especial encarecimiento de que hoy no vea en ti a la citada Ewelina, la joven condesa polaca de la que se enamoró perdidamente Balzac, al leer este las epístolas que le mandaba “La extranjera” (así firmaba Ewelina sus misivas) desde Rusia. Y es que no vivieron como matrimonio más que cinco o tres meses (del 14 de marzo o mayo —las fuentes que he consultado no se ponen de acuerdo en el mes—, fecha de sus nupcias, al 18 de agosto de 1850, jornada en la que finó sus días Honoré en París).

En “Los Ciclos del Alma”, su autora, la puertorriqueña Sharon M. Koenig, sostiene que los seres humanos somos capaces de idear, en apenas 24 horas, 60.000 pensamientos (¿de media?; juraría ante la Biblia que sé de algún semejante que no los ideará en toda su vida —por muchos que sean los años que viva—, pero acaso servidor funja aquí, amén de malévolo, de zumbón); y que el grueso de los tales son perjudiciales y recurrentes, ya que recuerdan y recrean episodios del pretérito que infunden tristeza u horror. Si de verdad nos comen el coco, daremos de lleno en el blanco o centro de la diana, esto es, haremos lo correcto, al decidir denominarlos de esa guisa, comecocos. Para escaparnos y alejarnos de los barrotes de su cárcel y olvidarnos definitivamente de ellos, acertaremos, quiero decir, actuaremos con tino y de modo conveniente, si nos decantamos por hacerles el vacío, por ningunearlos.

Así pues, tras haber dejado arrumbada a la nada en el sótano o en el desván, reparo en que el lugar que ocupará ahora la susodicha acaso lo ocupaba antes el arpa de la Rima VII de Bécquer (“Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueña tal vez olvidada, / silenciosa y cubierta de polvo / veíase el arpa...”) o, en su defecto, la lámpara, maravillosamente empolvada, de Aladino, o quizá el inopinado enamoramiento, que uno advierte que escondían o guardaban en su caja fuerte los versos séptimo y octavo de “El Frasco”, poema de Charles Baudelaire: “A veces encontramos un viejo frasco que se recuerda / Del que surge vivísima un alma que resucita”.

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Pilar brillo eroga a espuertas

PILAR BRILLO EROGA A ESPUERTAS

Aunque mi amada Pilar
No cumplirá los sesenta
(Su DNI lo documenta),
No deja de compilar
Lo que luego ha de apilar,
Versos y prosas, tras puertas,
Que en bibliotecas y huertas
Trenzar este menda suele
Siempre que a la caza vuele
Del brillo, que eroga a espuertas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Verseo aquí de Pilar

VERSEO AQUÍ DE PILAR

Sesenta años ha cumplido
La que es reina, porque reina
Entre la gente que peina
Canas. Tal vez un cumplido
Es lo que a mí me ha salido.
¿De quién no paro de hilar?
De la que de titilar
No deja en el firmamento.
¿De Madonna? No, tormento.
Verseo aquí de Pilar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De acuerdo en el desacuerdo

DE ACUERDO EN EL DESACUERDO

Ha pasado Cataluña
Por mucho adicto a la bola
De la cabeza a la cola.
¿Dónde no vale la cuña
Aprovecha mucho la uña?
¿De qué sirven los afanes
Si los afloran patanes,
Que solamente de acuerdo
Están en el desacuerdo
De los tales, catalanes?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Elegía a José Félix

ELEGÍA A JOSÉ FÉLIX

Recibid, Gema, Borja y Pablo, el sincero y sentido pésame de quien, siendo niños, cada vez que se despedía de vuestro esposo y padre, José Félix, sentía que le faltaba el aire y lloraba durante un buen rato sin hallar en nadie ni en nada consuelo.

Estaba desayunando
Hoy, cuando Jesús Roberto
Me ha dejado medio muerto
Al irme él, primo, narrando
La triste nueva y llorando
Que José Félix, su hermano,
Le ha dicho adiós con la mano
De modo definitivo.
A mi pésame emotivo
No le falta el llanto humano.

Mientras a Jesús Roberto
La emoción o el sentimiento
Silenciaba (no, no miento),
Ese vacío ha cubierto
Servidor con lo que ha abierto,
El de los recuerdos tarro
Que aún con mi zurda agarro,
Do guardo lo memorable,
Por ser al justo agradable,
Si no me equivoco o marro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A la alhaja que contemplo

A LA ALHAJA QUE CONTEMPLO

Quien buena música escucha
Y la Capilla Sixtina
Visita junto al que atina
Del estrés contra el que lucha
Sale indemne y con paz mucha.
La techumbre, por ejemplo,
Que contempla en este templo,
A Pilar tanto relaja
Que estima que es una alhaja;
Y yo que ella, a quien contemplo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Viernes, 19 de octubre

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