El Blog de Otramotro

¿Verdades vomita el ebrio/Ebro?

¿VERDADES VOMITA EL EBRIO/EBRO?

“Yo nunca quise estar entre los grandes, nunca quise envidia, nunca quise fama. Solo los borrachos y los niños dicen la verdad, y yo soy el borracho medio niño que te jode con su clap”.

Javier Ibarra Ramos, más conocido en el ámbito artístico, entre otros seudónimos, por Kase.O.

“El éxito puede ser
Nulo, parcial o completo”
Dijo, de vino repleto,
Tras esas voces coser,
A quien le dio por toser,
Bascas tener, vomitar,
Sin que saliera evitar
El exceso cometido,
Por lo de más ingerido,
Y empezar a tiritar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ojos caros para el raro

OJOS CAROS PARA EL RARO

—Reconozco que los ojos
Serenos de Carolina
Son la mejor medicina:
Para cualesquiera enojos
Es panacea y/o abrojos.
—Coincido. Sus ojos claros
Son los espléndidos faros
Que guían al navegante
Que los de ella por delante
De otras pone, por preclaros.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Errare humanum est

ERRARE HUMANUM EST

El ser humano es un animal de costumbres. Un día sí y otro también, el hombre (hembra o varón) viene demostrando bien, a las claras, lo que es habitual en él, que, por muchos e ímprobos que sean sus esfuerzos por no errar, quiero decir, aunque ande con todos sus sentidos atentos y vigilantes, en estado de máxima alerta, a fin de que el hecho no ocurra, lo cierto es que marra, que se equivoca. Así, por ejemplo, en el refranero español hallamos diversas paremias (machistas) que dan cuenta de lo dicho: el que tiene boca, se equivoca; el mejor escribano echa un borrón. Entiendo que lo lógico y normal en quien yerra es que siga a rajatabla esta lección de Confucio: “El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro mayor”.

Ahora bien, como errare humanum est, o sea, como errar es (propio de) humano, nada impide que, tras decantarse el director (o directora) del medio o el redactor de cierre o quien sea, por la mejor opción, reconocer el yerro, a quien le haya sido encomendada la labor o haya asumido, motu proprio, la tarea de redactar las palabras de disculpa, insisto, nada impide que no vuelva a incurrir en algún error nuevo.

¿Que tal cosa es difícil que se produzca? Sí, ciertamente, pero no imposible. Y así, verbigracia, hoy, jueves, 10 de agosto de 2017, en la página 14 de Diario de Navarra, en concreto, en el pequeño recuadro inferior derecho de la sección “Cartas de los lectores”, se lee, bajo el rótulo de ACLARACIONES (aunque solo contenga una), lo que se reconoce, un error (de localización) de este modo: “En la última página de la edición de ayer de este periódico figuraba por error en un mapa el nombre de Argentina sobre territorio chileno y viceversa. Lamentamos este equivoco (sic, sin la preceptiva tilde: equívoco)”.

Servidor, que suele leer y releer los textos que compone hasta tres veces, antes de darlos por buenos, por publicables, es consciente de que eso no basta ni obsta para que, tras hacer una nueva lectura, no se dé inopinadamente de bruces con uno o más yerros.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué me brinda a mí prestancia?

¿QUÉ ME BRINDA A MÍ PRESTANCIA?

—La décima es la distancia
Literaria que me viene
Mejor, la que me conviene
Tomar por mi circunstancia,
La que me brinda prestancia.
—La espinela, antes o luego,
Es de palabras un juego
Y de rimas consonantes
Que las hacen elegantes
O mero pasto del fuego.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Calló y no volvió a burlarse

CALLÓ Y NO VOLVIÓ A BURLARSE

—Escribamos o no, todos
Convertimos nuestra vida
En una historia atrevida
O precavida. Los modos
Son como los ene apodos.
—Quien solía guasearse
De todo y todas/os, mofarse,
Asimismo, de sí mismo,
Cayó un día en un abismo,
Calló y no volvió a burlarse.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mala suerte da su chepa

MALA SUERTE DA SU CHEPA

Al que juró hasta que nadie
En él, perjuro, confía;
Pide, mas nadie le fía,
Por mucho que insista y radie
Por doquier que es probo o irradie,
Le aconsejo que se vaya
A la montaña o la playa,
Donde de él nadie esto sepa,
Que mala suerte su chepa
Da a quien se la toca, vaya.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Segunda carta apócrifa a Jesús, un amigo de Otramotro

SEGUNDA CARTA APÓCRIFA A JESÚS, UN AMIGO DE OTRAMOTRO

Dilecto Jesús, amigo de este bululú y/o decimero:

Has hecho más que bien, lo correcto y oportuno, al mandarme tu escrito a mi correo personal y no subirlo como un escolio a la urdidura que he publicado hoy en mi bitácora, porque la tunda (figurada) que me dispongo a darte va a ser de las de aúpa.

Quien es cotilla (de cuando en vez o de vez en cuando), quien suele estar tras la escotilla (figurada), no está libre de recibir algún golpe (figurado, siempre figurado) que le rompa alguna costilla (figurada).

Al parecer, querías hacerme algunas consideraciones o comentar algunas cosas, pero “¿comentarme algunas consideraciones?”. ¡Por favor! Sí, sí, al menos, no has escrito que querías comentarme algunos comentarios, que podrías. Comienza a reírte ahora, porque luego, te lo aviso, lo harás aún más, a mandíbula batiente. El texto que he hilvanado y cosido iba muy en serio, sin duda. Lo que te parezca, te parece (esto sí que es propio de Rajoy, sí, según mi criterio, que puede que no coincida con el tuyo, claro).

Yo, de verdad, lo que echo de menos o en falta es cómo puedes escribir “hecho en falta” y quedarte tan ancho o tan pancho. La apostilla es desopilante, risible hasta no poder más, ¿verdad? Pues lo siento, pero ha ido a parar o caído ahí, sí, al saco roto. Por cierto, ¿te has dado cuenta de que echar en falta y echar en saco roto se escriben sin hache? Espero y deseo que, a partir de hoy, esto no lo olvides jamás de los jamases, no lo pases por alto nunca.

>> Sigue...


La/el mejor pendolista también yerra

LA/EL MEJOR PENDOLISTA TAMBIÉN YERRA

El sábado pasado, 15 de los corrientes mes y año, comencé a leer en la portada de EL PAÍS el artículo titulado “El infierno de la niña Naiara” y acabé de pasar la vista por él en la página 21, en cuya parte central aparecía el subtítulo de “‘Cenicienta’ en la casa de los horrores”.

Para escribir su crónica, Patricia hizo bien su trabajo, llevó a cabo cuantas pesquisas consideró distintivas, necesarias, pertinentes y/o relevantes para dar con las claves del caso. Ahora bien, tengo la impresión refractaria de que con las piezas que fue acumulando consiguió construir un puzle (dejémoslo en) bastante extraño.

Así, cuando leí el final del segundo párrafo (“Sus últimos días los pasó en el reino del castigo, tal y como lo había conocido y experimentado años atrás su asesino”), interpreté que Iván Pardo Pena había sufrido malos tratos en el mismo domicilio por parte de su... padre; extremo que confirmé cuando pasé mi vista por el final del penúltimo (décimo de once —a los que hay que agregar los tres interiores, más breves, en negrita—) parágrafo: “Él fue quien, según la interpretación de los investigadores, instauró el reino del castigo en esa casa”.

La doble (casual y causal) circunstancia de las dos hermanas más pequeñas de Naiara, cuyos nombres conocemos al acabar de leer el final del primer párrafo interior, Leire y Ángela, con la (tristemente funesta) coincidencia y convivencia en la casa de su abuela Nieves con su “tío” y asesino y dos sobrinas de este, de 15 y 12 años, hijas de una hermana de Iván, a quien le habían retirado la custodia de las niñas, que hasta ese momento tenía la abuela, han embrollado mucho la correcta comprensión del relato.

Patricia cometió un error mayúsculo (¿Quién no ha incurrido alguna vez en alguno/s? ¿Quién puede asegurar que no va a equivocarse hoy o mañana otra vez?), de bulto, cuando confundió el verbo infligir (“causar daño” o “imponer un castigo”, según el DRAE) con infringir (“quebrantar leyes, órdenes, etc.”, según el DRAE) y redactó esto: “(...) esas dos niñas participaron con su tío Iván (por cierto, ese mismo nombre eligió Miguel Delibes para bautizar a su señorito de “Los santos inocentes”) Pardo Pena, en los castigos a la pequeña Naiara, supuestamente infringidos (sic) ‘por ser mala estudiante’, y ‘por ser sudaca’, señalan fuentes conocedoras del caso que dijeron”.

>> Sigue...


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCXII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCXII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Disculpa mi demora en contestar tu apostilla. El sábado hubo actuación en el cíber-café “Praga” y ayer, en la grata compañía de mi hermano Eusebio, estuve viendo el partido de fútbol (tedioso, soporífero; apenas hubo tres o cuatro ocasiones claras de gol) entre el C. D. Tudelano y el C. D. Boiro en el Estadio Municipal “Ciudad de Tudela”.

Lamento, de veras, que la rodilla de tu doña siga en sus trece, dándole molestias; y celebro que tú estés estupendo, hecho una rara avis.

¡Chapó! Solo por comple(men)tar alguno de tus puntos de vista, añadiré lo que sigue.

Como afirma Karl Raimund Popper, la verdad es provisional. Dura mientras no es refutada por otra, que viene a ocupar tras ese concreto instante de contradicción su interino (en principio, también, sí) lugar.

>> Sigue...


¿Sacauntos?

¿SACAUNTOS?

Dilecto Julio Llamazares:

Hoy, sábado, 8 de los corrientes, tras leer el artículo que usted ha titulado “Sacauntos” (sic, sin tilde) y ha aparecido publicado en la página 2 de EL PAÍS, he decidido trenzar las líneas que suman la carta abierta que, además de subir a mi bitácora, envío al citado periódico. A ver si, con suerte, por un cauce, al menos, le llega la misma. ¿El motivo? Ignoro la razón por la que usted no ha puesto el preceptivo acento ortográfico sobre la voz compuesta (mera variante de “sacamantecas”) que rotula su columna sabatina.

Puedo entender que, como el hombre (hembra o varón) es un animal de costumbres, si no ponemos (yo no le pongo) objeción a Will Durant (en una frase que muchos —incluido este menda— hemos atribuido erróneamente y en varios sitios a Aristóteles), quien adujo que los seres humanos “somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito”, itero, puedo entender que usted siga colocando la tilde (como así hacen, por cierto, varios académicos de la RAE) sobre el pronombre demostrativo “estos”, que aparece al final de su artículo. Pero la RAE recomienda no colocarlo. El Diccionario panhispánico de dudas dice, por ejemplo (compruébelo): “solo cuando en una oración exista riesgo de ambigüedad, porque el demostrativo pueda interpretarse en una u otra de las funciones antes señaladas, el demostrativo llevará obligatoriamente tilde en su uso pronominal. Así, en una oración como la del ejemplo siguiente, únicamente la presencia o ausencia de la tilde en el demostrativo permite interpretar correctamente el enunciado: ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración); ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso, y aquellos acompaña al sustantivo libros)”. La última edición de la “Ortografía de la lengua española” (2010) propone la eliminación de la tilde diacrítica en el adverbio solo y en los pronombres demostrativos, incluso en caso de posible ambigüedad.

Ahora bien, lo que no entiendo, insisto, es por qué no ha tildado usted “sacauntos”. Como lo propio ocurre con cortaúñas o pinchaúvas, el vocablo que usted usa y no aparece recogido en el DRAE, según mi opinión, debería llevar la preceptiva tilde.

Me gustaría conocer su parecer al respecto.

Aprovecha la ocasión para (man)darle saludos

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Nunca he escrito un soneto de un soneto

NUNCA HE ESCRITO UN SONETO DE UN SONETO

A Gloria, maestra jubilada, con quien hace escasas fechas (era sábado) estuve hablando durante unos minutos de poesía y probó que se sabía de memoria, como el menda, “El ciprés de Silos”, uno de los mejores sonetos escritos en español, que lleva la firma de su autor, un poeta como la copa de un pino, Gerardo Diego.

Nunca he escrito un soneto de un soneto.
Así que hoy me pondré a ello a ver qué sale.
Sé que a usted le valdrá si a mí me vale.
Que ganas le echaré y horas prometo.

Estando a solas y en silencio neto,
Quizá al bardo el azar o Dios regale
Una tropa de tropos que le cale
E impulse a alcanzar pronto el cielo, el reto.

Hallé en el monasterio la impar joya
Que urdió Gerardo Diego al géiser verde.
Leí y enmudecí; tanto era su arte.

No lo hubiera pintado mejor Goya.
¡Cuánto puede gozar el que recuerde
Y al mudo a escuchar vuelva en todo o en parte!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La juventud es fuente de progreso

LA JUVENTUD ES FUENTE DE PROGRESO

“Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.

Párrafo final de “La peste”, de Albert Camus.

Las/os jóvenes son progresistas y rebeldes por naturaleza. Solo en los pueblos donde hay jóvenes (o donde el espíritu colectivo de las personas adultas consigue mantener durante algún tiempo, al menos, el de las/os jóvenes —para atenuar, menguar o mitigar tal vez la ausencia de las/os mencionadas/os—) es posible identificar acciones, actitudes o comportamientos con las/os que las/os susodichas/os o sus supuestas/os sustitutas/os pretenden cambiar el estado de las cosas y de los casos para que estas/os mejoren en calidad y cantidad, y no estén abocadas/os a la asidua derrota o al fracaso habitual, signos inequívocos, cuando no de decadencia manifiesta, notoria, de muerte (aunque no sea todavía física). Solo las/os jóvenes son capaces de transformar el mundo (intentando mudar primero, claro está, su microcosmos más cercano o propio, su patio patrio). Lo contrario u opuesto, que otras/os verán como complementario de lo dicho, cabe aseverar de las personas mayores, de los viejos (ellas y ellos), quienes también por naturaleza, habiendo acaso olvidado que un día fueron jóvenes, son conservadores a ultranza, poco dadas/os o favorables a los cambios. Si las/os jóvenes actuales no hacen cosas de jóvenes, si no se comportan como tales ahora, tal vez no lo hagan nunca, por muchos que sean los años que vivan. Si las/os jóvenes no abaten o acaban con el injusto e inmundo mundo moderno, ¿quiénes lo harán? ¿Las/os viejas/os, a quienes hace la tira de años que se les pasó el arroz? Solo las/os jóvenes tienen los arrestos y las ganas para construir o edificar otro universo inverso, más horizontal y ecuánime. Esta es la razón por la que algunas/os gerifaltes de algunos gobiernos de algunas naciones del viejo continente dicen que no confían ni mucho, ni poco, ni nada (de nada) en las/os jóvenes, porque son (las/os tachan de) unas/os ácratas incontrolables. Quizá han olvidado que algunas/os de esas/os jerarcas fueron otrora jóvenes anarquistas que estaban, asimismo, en contra de toda autoridad, a favor de la libertad sin cortapisas.

No solo las/os jóvenes confían en las/os jóvenes. Quienes conocen (porque tratan) a las/os jóvenes también esperan mucho de ellas/os y del más que loable recorrido que pueden tener muchas de sus ilusiones, intuiciones, premoniciones o sueños. Hay jóvenes que son más responsables que muchas/os irresponsables mandamases adultas/os que no saben qué hacer con tanta responsabilidad como tienen entre las manos, pues comprueban, de manera fehaciente, cómo esta, como si fuera agua, se les escapa entre los dedos.

Las/os jóvenes huyen de la mediocridad, de la tibieza. Buscan ser, ora ardientes, ora fríos. Sueñan, debido a su entusiasmo inmarchitable, inacabable, con una sociedad de verdaderas/os ciudadanas/os cumplidoras/es (disciplinadas/os, pero no dogmáticas/os), empáticas/os, idealistas, radicales (partidarias/os de reformas extremas), solidarias/os.

>> Sigue...


Sábado, 19 de agosto

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Agosto 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031