El Blog de Otramotro

Casi todos los hombres son perversos/amables

CASI TODOS LOS HOMBRES SON PERVERSOS/AMABLES

“Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Nos falta el cemento de la fe divina o de la fe humana, para hacer con estos cascotes una cosa que parezca una estatua”.

Pío Baroja Nessi

Otrora esto vi y leí (lo mismo que ahora esto veo y leo), que en la relación de los Siete Sabios de Grecia (hay otras, véase, verbigracia, la que presentó Aristocles, Platón, en su diálogo “Protágoras”) que hizo el “doxógrafo” (por cierto, me extraña que este vocablo no haya sido admitido o recogido aún en el DRAE) neoplatónico Ioannes Stobaeus, Juan de Stobi o Estobeo (que coronó en el siglo VI después de Cristo el más amplio florilegio de textos literarios de la antigüedad griega bajo el título de “Antología de extractos, sentencias y preceptos”), al sabio, político y legislador Bías de Priene, uno de los siete, le adjudica esta máxima: “La mayoría de los hombres son malos”. Es mi propósito narrar el sueño que he tenido hoy, entre las cinco horas y veinte minutos y las siete menos diez (podría haber escrito las seis horas y cincuenta minutos, pero, si me he decantado por la primera opción, la razón acaso estribe o radique en que el reloj que uso y porto en mi muñeca izquierda es de agujas y no digital), momentos de la tercera y la cuarta vez que, a lo largo de la noche, he salido al baño a miccionar (tal vez la culpa la tenga un efecto secundario, indeseado, del medicamento que tomo después de cenar para regular mi hipercolesterolemia), para ver si el apotegma de Bías merece seguir vigente, así, como él lo expresó, o ser implementado con el aporte de una nueva perspectiva.

Paso a relatar el sueño. Había quedado (si he de ser honesto —y mi propósito es, sin ninguna duda, serlo—, no le puedo ofrecer o referir a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, ni el lugar concreto ni la hora exacta de dicho encuentro, porque, una de dos, o no los he hallado en el sueño o, si los había, los he olvidado; no contemplo otra posibilidad) con el líder y cabeza de lista del PSC a las elecciones autonómicas de Cataluña del próximo 21-D, Miquel Iceta, para que me entregara un croquis con el trayecto que debía seguir (al parecer, las citas o compromisos de nuestras agendas discrepaban y no podíamos hacer juntos —servidor, acompañándole a él, claro, por supuesto— el viaje adonde debíamos acudir ambos —ignoro, asimismo, quién nos había citado— sin falta) para llegar a destino, una localidad, sin nombre, catalana. Me ha parecido, sin embargo, que él iba por delante (o alguien muy semejante a él, porque era gordito, bajito y calvo, como él mismo se ha identificado), a unos doscientos metros, cuando, siguiendo el dibujo esquemático que Iceta me había dado, he enfilado un túnel lóbrego y oscuro (como la casa del hidalgo, “donde nunca comen ni beben”, del anónimo Lazarillo de Tormes”), en el que se vislumbraba en lontananza una tenue luz al final del mismo. Nada más salir de dicho agujero, me he visto en medio de una playa rodeado de cinco o seis personas mal encaradas y, en un pispás, las prestidigitadoras manos de uno de ellos me ha hurtado la cartera que llevaba en el bolsillo trasero derecho de mi pantalón vaquero (esto me ha extrañado mucho, y hasta inquietado sobremanera, porque servidor, desde que sufrió un episodio parecido, pero real —como sostiene y cree que la experiencia, además de un grado, es la madre de la ciencia—, ya no porta la cartera en dicho bolsillo trasero, sino en el delantero de su bluyín). Nada más reparar en el hurto, me he visto en un terreno desértico (quizás era la misma playa mentada arriba, pero esta se había hecho más extensa, inmensa), donde se estaba jugando un partido de fútbol entre dos equipos conformados por cientos y aun miles de personas, que me ha impedido identificar o reconocer al anagrama de Roldán, al amigo de lo ajeno. Me he acercado a un bar y le he preguntado al camarero si solían aparecer por allí las carteras que se habían sustraído en los alrededores, tras haber sido convenientemente vaciadas de dinero, porque en la mía llevaba, amén del DNI, otra importante documentación, confidencial. Me ha dicho o dado a entender con un gesto que me diera por jodido (con perdón). Ya estaba a punto de salir por la puerta del bar cuando les he contado a cuatro chicos, tres varones y una fémina, lo que me había acaecido e, ipso facto, antes de que hubiera acabado de hacer una narración detallada de lo ocurrido, cada uno me había ofrecido y alargado generosamente con su diestra un billete de cinco euros, que he cogido y agradecido, pues me hallaba sin blanca. Con ellos, podría regresar a mi punto de partida u origen.

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Acéptame la guasa y ríete, anda

ACÉPTAME LA GUASA Y RÍETE, ANDA

Dilecta Pilar:

Está bien que aspires a ser perfecta, que aspiremos a ser perfectos, siempre que hayamos aceptado previamente esta conditio sine qua non, que, si hacemos caso a nuestro currículo, a nuestra historia personal, nos quedaremos una vez más a punto de, sí, pero sin llegar a coronar la cima que nos propusimos escalar, sin hollar el reto que nos pusimos, la cumbre que fuera, se llamara Perfección o de otra manera. Itero que está bien que aspiremos (además de benéfico aire oxigenado) a alcanzar la perfección, siempre que hayamos asumido este requisito imprescindible, que, si ni siquiera Dios, como concepto o entidad nacido/a de una mente humana, lo es, jamás de los jamases lo seremos (ni tú ni yo, ni nadie, me temo, en ninguno de los numerosos aspectos que podamos hoy o en el futuro considerar).

La doctora Itxaso me dijo que lo que ella había observado con el ecógrafo estaba bien: vesícula biliar y riñones (en herradura: ya ves, hasta mi anatomía, por su cauce o derrotero, busca, una de dos, o la suerte o ser original). Eso no quiere decir que mi presoma (o sea, vientre, término que no aparece en el DRAE, opuesto a retrosoma —que tampoco lo recoge—, espalda, que aprendí en las clases de Anatomía que impartía, cuando yo estudiaba Medicina, el doctor José Escolar), que ha recibido tanto corte de bisturí, esté mejor (tampoco que esté peor) que el que no ha sufrido incisión alguna. Yo tampoco sabía qué era el síndrome de Gilbert, hasta que en una conversación familiar lo sacó a colación mi hermano Miguel Ángel. Luego, al poco tiempo, me enteré de que mi hermano Eusebio también tenía hiperbilirrubinemia. Es una alteración hereditaria (transmitida de padres a hijos) que, aunque no es dominante, sino recesiva, por lo general, salvo una leve ictericia (color amarillo en la piel), no presenta síntomas.

Pues sí. Fue muy duro. Pero sobre lo que sucedió y sufrí, una odisea en pequeño (pronto, dentro de mes y medio, el día de Navidad se cumplirá el 39 aniversario del fatal, lamentable y luctuoso accidente), ya te contaré más cosas en otro momento. Yo fui a estudiar a Navarrete en el postulantado o seminario menor regentado por los Padres Camilos los tres últimos cursos de la EGB (y, más tarde, a Zaragoza, donde te conocí), porque durante dos años mi hermano José Javier había estado estudiando allí y, asimismo, porque había salido airoso del brete (después de haber tenido la gran suerte de haber vivido allí la experiencia previa, inolvidable, de haber pisado el edén durante el cursillo —quince días de estancia en el colegio, a modo de propedéutica— estival), porque había superado la prueba (recuerdo que, en la revistilla que se confeccionó a propósito y daba cuenta, a grandes rasgos, de aquellas quince jornadas en el paraíso, el Padre Pedro María Piérola destacaba de mí la fortaleza: estaba hecho un toro, tenía una potencia extraordinaria en las piernas —hacía mucho deporte, sobre todo, campo a través; en octavo, recuerdo, aprendí a lanzar el disco por mi cuenta y hasta participé en Logroño en una prueba clasificatoria para cadetes—). Sé que has visto en varias ocasiones la escultura del Discóbolo, de Mirón de Eléuteras. Pues sí, Artemisa, has acertado de lleno con una sola de tus flechas, que has disparado y su afilada punta ha quedado en el centro de la diana: yo fui su modelo. Acéptame la guasa y ríete, anda, porfa.

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Sigue la insensatez haciendo estragos

SIGUE LA INSENSATEZ HACIENDO ESTRAGOS

El PSC, que lidera Miquel Iceta, si el atento y desocupado lector, sea ella o él, hace el mismo esfuerzo que acaba de hacer servidor de invertir unos minutos de su preciado y precioso tiempo en leer una parte muy concreta del programa con el que la formación socialista, socia del PSOE en Cataluña, se presenta a las próximas elecciones autonómicas del 21-D se llevará una monumental, inesperada e indignante sorpresa al comprobar una de las medidas (sin duda, acéfala y ápoda, sin cabeza ni pies) que propone, que el Estado condone parte de los casi 52.500 millones de euros, que es la deuda que dicha autonomía ha contraído hasta ahora con él, con el argumento de que dicho acuerdo redundará en la confianza mutua y en la reconciliación recíproca; y servirá para superar la deriva del desafío secesionista.

¿¡Y luego me dicen que qué es eso del virus de la insensatez, si el tal no ha sido descrito aún por nadie, si no existe!? Ah, ¿no? Como para muestra basta con enseñar un solo botón, a la prueba me remito y se la pongo delante de sus ojos, lector/a, para que usted la valore.

Puede que la mejora de la financiación de Cataluña, de la que es partidario el PSC, sea una aspiración sensata (siempre que dicha mejora sea compartida por las demás CC. AA., claro, por supuesto), pero lo que no tiene un pase, pese a quien le pese, es la mentada condonación, aunque solo sea de una parte, sin especificar.

Creo, de manera sincera, que marró morrocotudamente en el diagnóstico quien redactó la parte concreta del programa del PSC en la que este viene a reconocer que la insatisfacción entre los catalanes (hembras y varones) se debe a “los efectos de la crisis económica” (en este punto no objetaré) y también a “una escalada de despropósitos entre partidarios y detractores de la independencia” (pero aquí, a menos que se interprete como despropósito una manera pasota de dejar hacer y/o despreocuparse por todo lo tocante al “procés”, los despropósitos los cometieron los partidarios, ellas y ellos, de la independencia y conculcadores jurídicos o detractores del Estado de derecho, no los que cumplieron la ley).

¿Nadie en el PSC con dos dedos de frente ha hecho el esfuerzo de leer, de manera comprensiva, qué se decía en el programa con el que el partido se presenta a las elecciones del 21-D? Parece que no. He hecho en un pispás una pequeña encuesta entre las personas a las que les he leído la propuesta y nadie, ni una sola, puede entender que se pretenda premiar con una condonación (y no con una condena) el derroche dinerario, el despilfarro.

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Carta a Pilar Martínez Barca, vate

CARTA A PILAR MARTÍNEZ BARCA, VATE

Dilecta Pilar:

Esta mañana, navegando por la red de redes, he llegado hasta un artículo del poeta, ensayista y traductor Antonio Rivero Taravillo, publicado el 18 de septiembre de 2013 en El Cultural, sobre Juan Luis Panero (que, por cierto, había fallecido dos días antes, el 16), donde Rivero recuerda qué le contestó Panero, a quien le había enviado sus primeros poemas para que le diera su parecer o le hiciera una breve crítica literaria sobre los mismos: “En este oficio, uno tiene que aprender a acertar o equivocarse solo”. Ergo, querida amiga, si he de equivocarme, prefiero hacerlo siendo (ejerciendo o fungiendo de autor) perfeccionista.

Según me adujo en franqueza la doctora (cuyo nombre, Itxaso, significa Mar en eusquera) que me hizo la ecografía, a quien relaté lo bien que me lo había pasado con vosotras/os el sábado pasado (y un par de horas del domingo), y con quien me reí un montón (y con Mari, la auxiliar, a quienes mi barba, descuidada, que ya me he afeitado, había desorientado) después de que me hubiera hecho la prueba, no tengo piedras en la vesícula biliar y mis riñones funcionan. Sé que mis hermanos tienen el síndrome de Gilbert. Acaso la herencia recibida sea, asimismo, la causa de mi hiperbilirrubinemia. Hoy he solicitado cita para el próximo miércoles, 15, con mi doctora de cabecera (bueno, ahora es normal hacer referencia a la tal con las siglas MAP, médico de atención primaria), Esther Andrés Santos.

Como leer y escribir son las dos actividades que más placer me reportan, las cultivo a diario. Como desde hace dieciséis años (más años, más) no hago el amor, considero leer y escribir como dos variantes raras, atenuadas (no meros sucedáneos), de hacer el amor.

Mis hermanos Miguel Ángel, en Haro, y Eusebio, en Laguardia, creo, no estoy totalmente seguro de ello en el último caso (acompañados de sus esposas, mis cuñadas Alicia y María José), estuvieron en varias bodegas y se lo pasaron en grande.

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Dilecta Pilar, "todo está en los libros"

DILECTA PILAR, “TODO ESTÁ EN LOS LIBROS”

Dilecta Pilar:

Te agradezco sobremanera el comentario. Mi texto era emocionante o emotivo, sin duda, pero en él se habían colado de rondón dos clamorosos (esos son los que he visto esta mañana) yerros.

Al parecer, en algunas ocasiones (no en todas, solo en algunas), el arrobamiento o entusiasmo, como se predica también de la/s prisa/s, lleva aparejado el error (que una/o suele acompañar de la exclamación “¡qué horror!” cuando repara en él).

No sé dónde estuvo (o se detuvo) ayer el crítico literario que también acarreo, porto o porteo, que no me deja (eso pensaba hasta ayer) a sol ni a sombra. Tres veces leí el texto que te envié y tres veces di por bueno el (¡manda narices, qué falta de olfato!) solecismo: “que ninguna/o de las/os presentes o ausentes al ágape”. Así mismo, he advertido que coloqué una coma de más.

Como decía el estribillo de la sintonía que Fernando Sánchez Dragó encargó al poeta Jesús Munárriz y a la que puso música Luis Eduardo Aute (si no marro) para su programa “Biblioteca nacional”, de TVE (melodía que siguió usando en otros espacios televisivo-culturales posteriores, verbigracia, en “Negro sobre blanco”, que llevaba el sabroso y cervantino subtítulo de “El donoso escrutinio”), “todo está en los libros”. Así que seguiré el consejo implícito que cabe hallar en el párrafo inicial del prólogo que Aldous Huxley colocó a su novela “Un mundo feliz” (“El remordimiento crónico, y en ello están acordes todos los moralistas, es un sentimiento sumamente indeseable. Si has obrado mal, arrepiéntete, enmienda tus yerros en lo posible y encamina tus esfuerzos a la tarea de comportarte mejor la próxima vez. Pero en ningún caso debes entregarte a una morosa meditación sobre tus faltas. Revolcarse en el fango no es la mejor manera de limpiarse”) y procederé a corregir mis tachas, a borrar las máculas de mi texto. Y, a renglón seguido, a reenviarte mi urdidura (o “urdiblanda”), en esta oportunidad (a ver si lo logro), tan limpia como una patena.

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Se coge al mentiroso antes que al cojo

SE COGE AL MENTIROSO ANTES QUE AL COJO

La sectaria (siempre que cuadre, encaje o quepa considerar una secta la formación política en la que un/a afiliado/a, que esté al día en el pago de sus cuotas, milite) secretaria general de ERC, Marta Rovira, acusó ayer en una interviú en RAC1 al Ejecutivo de Rajoy de amenazar al Govern de Puigdemont con un escenario de violencia extrema y muertos en las calles, si este persistía en su intención de declarar de manera unilateral la independencia de Cataluña, como, por cierto, al final, así acaeció, tras la valiente (siempre que el atento y desocupado lector, sea ella o él, acepte que un/a autor/a puede usar el sarcasmo, la ironía más mordaz que una/o aspira a adquirir o escoger en el mercado o abanico abierto de las figuras literarias, en una crónica política, o sea, que servidor pretende decir todo lo contrario, esto es, difamante) votación secreta.

Aunque ante las insistentes preguntas de los periodistas no mostró una sola prueba documental de todo ello, afirmó que las había (dónde, cabe preguntar/se, ¿en el pozo sin fondo donde suele pescar sus aranas?).

Así las cosas, hecha la grave acusación, una vez celebrado el Consejo de Ministros, en la comparecencia posterior ante los medios de Íñigo Méndez de Vigo, el portavoz del Gobierno, este fue interrogado sobre el particular, y, tras recordar otros embelecos contados por las/os dirigentes secesionistas, mendaces redomados, vino a señalar que lo que había dicho Marta Rovira era otra burda patraña o cuenta que había que sumar al rosario de los cuentos que habían sido proferidos por las/os independentistas, cuentistas.

La ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, le afeó que hubiera hecho una afirmación tan falsa. Rajoy, en unas declaraciones a los medios, tras participar en la Cumbre Social de Gotemburgo (Suecia), después de haber tildado de falsedad, mentira y vergüenza la amenaza de su Gobierno, aseveró: “Creo que en la vida no vale todo. Cada uno puede defender sus posiciones como quiera, pero esto es intolerable”. El delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, con buen criterio, solicitó a Rovira que rectificara y que reconociera su bellaquería o ruindad; en plata, que había mentido.

Está claro que todos los seres humanos, todos, sin excepción, mentimos. Servidor, verbigracia, reconoce que lo hace cuando urde literatura de ficción (y, precisamente, por esa razón, procura que dicha información aparezca recogida en la parte superior de la bitácora que gestiona, el blog de Otramotro, donde archiva sus textos), pero también echa mano de las llamadas mentiras piadosas; regularmente, con el objetivo de no dañar o molestar a un semejante de manera innecesaria, o como mero juego (aunque alguna vez, habiendo acabado o coronado este, confiesa que ha olvidado señalar, como era imprescindible y necesario, que había sido algo lúdico, que el suceso contado tenía una base cierta, real, verídica, pero este menda lo había novelado para pasar el rato).

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Cuando podáis, brindad ayuda, gesta/o

CUANDO PODÁIS, BRINDAD AYUDA, GESTA/O

Dilecta María Antonia Martín Zorraquino (profesora inmarchitable, madrina selecta de la cena organizada por el comité habitual, altruista, con motivo del trigésimo aniversario de la promoción 1982-1987 de Filología de la Universidad de Zaragoza) y memorables y memoriosos excolegas (Pilar —varias—, Ana —varias—, María José —varias—, Raquel, Rosa, Emilia, Celeste, Conchi, Bárbara, Marisa, Juan Carlos, Fran, y un amplio y extenso etcétera —que ninguna/o de las/os que se apuntaron al ágape, seguido o no de gin-tonic u otro combinado de bebida espirituosa con refresco, en el que lo importante, precipuo o principal para mí fue vuestra compañía y lo accesorio, amén de los locales de restauración y ocio, las viandas y los caldos, deje de sentirse nombrado/o por este menda— de gracias de pila):

Suelo decir y escribir (cuando el abajo firmante es el que ha brindado la ayuda —que es una gesta para ella o él, un gesto para servidor—, el que ha propiciado el beneficio ajeno) que no era necesario dar las gracias, pero reconozco que a mí me gusta darlas siempre. Así que a todas/os las/os que acudieron al acto, cruzara palabra con ellas/os o no, gracias, muchas gracias. Y es que, como oportuna y cabalmente (esa es mi opinión al respecto) airea el dicho castellano, de bien nacidos es ser agradecidos.

Desde hace más de una década, febrero de 2006, publico un texto (en prosa y/o verso) al día al menos en Periodista Digital (además de en otros medios —los que se avienen a publicarlo, cuando se lo he mandado previamente, claro—). La bitácora que gestiono se llama “el blog de Otramotro”. La razón de dicho nombre radica, estriba o cabe hallarla en el primer apellido de don Miguel de Unamuno y Jugo: Una(m)uno, Otra(m)otro. Son muchos los motivos o razones por los/as que escogí como arquetipo, dechado o guía al autor bilbaíno. Y, siguiendo con los dichos, como para muestra basta o vale con presentar un solo botón, os suministro a continuación las palabras concretas, que seguramente habéis leído y recordáis de memoria, como este menda, que el rector salmantino pronunció el 24 de abril de 1902 en un discurso en el Ateneo de Valencia: “La libertad no es un estado, sino un proceso. Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe; solo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino la de dar alas; no la de pensar, sino la de dar pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura; solo la imposición de la cultura lo hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba”.

Desde que soy pensionista (por incapacidad permanente absoluta), desde que estoy jubilado por enfermedad (tras padecer numerosas intervenciones quirúrgicas, porto una ileostomía), hago lo que siempre quise hacer (leer y escribir libremente). He trenzado varias veces que estoy casado con la literatura. Ergo, como muchos de los vuestros, todos mis hijos son de papel. Tengo ocho sobrinos (cinco féminas y tres varones), dos de cada uno de mi/s hermana/os y cuñadas/o. Ya sabéis el dicho, a quien Dios no le da hijos el diablo le da sobrinos.

Deseo (lo mismo que espero) que disfrutéis a tope hoy, mañana y siempre (con lo que hagáis habitualmente, ¡bendita rutina!, o con lo que vayáis a hacer de manera extraordinaria).

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Iglesias, no me extraña nada, nada

IGLESIAS, NO ME EXTRAÑA NADA, NADA

Servidor, que otrora leyó todo libro que de don Miguel de Unamuno y Jugo, por unas causas u otras, cayó en sus manos, hubiera sido urdido por él en prosa o en verso, y que decidió llamarse en el ámbito literario Otramotro, como guiño y homenaje (como predica la paremia española, es de bien nacidos ser agradecidos) al rector salmantino (de quien tanto aprendió), siempre recordará las palabras que siguen, que el polígrafo bilbaíno pronunció el 24 de abril de 1902 en el ateneo de Valencia: “(...) La libertad no es un estado, sino un proceso. Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe; solo la cultura da libertad. No proclaméis la libertad de volar, sino la de dar alas; no la de pensar, sino la de dar pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la cultura; solo la imposición de la cultura lo hará dueño de sí mismo, que es en lo que la democracia estriba”.

Ayer, por la tarde, en la biblioteca pública de Tudela, este menda invirtió varios minutos de su preciado y precioso tiempo en leer, de cabo a rabo, los 19 folios de que consta el auto que redactó la magistrada Carmen Lamela, titular el Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional. A renglón seguido, al tener conocimiento de algunos comentarios que habían escrito o proferido Pablo Iglesias, Ada Colau, Xavier Domènech y otras personas a propósito del auto firmado por la jueza susodicha, me pregunté si, de verdad (de la buena) los mentados habían hecho el esfuerzo que había coronado el abajo firmante, leer comprensivamente el auto.

Iglesias, verbigracia, trenzó esto en su cuenta de la red social Twitter: “Me avergüenza que en mi país se encarcele a opositores. No queremos la independencia de Cataluña pero hoy decimos: libertad presos políticos”. Volví a leerlo y reparé en que seguía sin salir de mi asombro. Lamela podía tener enemigos (como sostiene Santiago Ramón y Cajal en “Charlas de café” (1920): “¿Alardeas de carecer de enemigos? Veo que te calumnias. ¿Es que jamás tuviste la entereza de decir la verdad o de realizar un acto de justicia?”); “opositores” los llamaba Iglesias. Ahora, me temo, tendrá ocho más, si así se consideran los miembros del Govern (ellas y ellos) a los que ha enviado a prisión por, presuntamente, delinquir. Hoy debo añadir (quien quiera entender que entienda) que las/os mencionadas/os, que ayer durmieron entre barrotes o rejas no son presos políticos, sino políticos presos. ¿Acaso no fueron avisadas/os unas y otros de que, si seguían erre que erre, en sus trece, contraviniendo la Constitución y demás leyes del ordenamiento jurídico vigente, tendrían que acarrear con las consecuencias? Bueno, pues deberán apechugar con su presuntamente delictivo y contumaz comportamiento. Ahora bien, puede que lo que Iglesias haya querido decir es que los que él lama “opositores” lo son del PP. En ese supuesto, tampoco le veo a la idea ni los pies ni la cabeza (pues es, a todas luces, ápoda y acéfala). Él, Iglesias, y otros miembros de su partido, Podemos, también se oponen al PP y la jueza Lamela no los ha enviado a prisión (los cargos de Podemos que están en la cárcel han sido sentenciados por otros jueces que conocieron de las causas concretas por las que fueron procesados), por la sencilla razón de que España es un Estado de derecho, con amplias garantías jurídicas, en el que los jueces no encarcelan a las personas que no han delinquido.

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¿Iglesias? ¡Gerifalte incoherente!

¿IGLESIAS? ¡GERIFALTE INCOHERENTE!

Hoy he recibido el primer artículo de opinión que me ha remitido uno de los alumnos a los que otrora, hace casi dos décadas de ello, impartí la asignatura de Creación Literaria, Eladio Golosinas, “Metaplasmo”, que lleva el mismo título que la presente urdidura (o “urdiblanda”). En las líneas que lo precedían Eladio me pedía que si su texto, a mi juicio, merecía la pena que viera la luz, ser publicado, prefería que lo fuera en mi blog antes que en cualquier otro diario digital o de papel. Aunque no he tardado en contestarle la verdad, que en mi bitácora su texto iba a tener escasísima audiencia, porque suelen ser, entre diez y doce, no más, las personas que (lo sé a ciencia cierta) me leen de manera regular, y que haría bien en mandarlo también a otros periódicos, me ha respondido la certeza que servidor ya había intuido o sospechado, es decir, este menda temía que pudiera haber acaecido, que Eladio había probado esos derroteros y había obtenido en todos los casos el mismo resultado: sin respuesta, nada, cero.

Como soy un defensor a ultranza de la libertad de prensa y expresión y lo que he advertido en el artículo, tras haberlo leído dos veces, es una censura o cítrica crítica a ciertos comportamientos o manifestaciones de Iglesias, sí, pero no he identificado calumnia o injuria contra el susodicho, me he avenido a publicarlo como me lo ha enviado y el atento y desocupado lector (sea ella o él), si no tiene nada mejor que hacer, puede leer a continuación:

“Nadie está libre de decir estupideces; lo grave es decirlas con énfasis”.

Michel Eyquem de Montaigne

El pasado lunes, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, se mostró contrariado con el comunicado en el que la corriente anticapitalista de la formación que dirige venía a reconocer la nueva (y efímera, si nos atenemos a la realidad incontrovertible de los hechos, que, velis nolis, siempre se impone) República Catalana; y con el mandamás de Podem en Cataluña, Albano Dante Fachin, que había manifestado su propósito de formar una alianza con las fuerzas independentistas para acudir coaligados a las próximas elecciones autonómicas del 21-D.

Cuando fue conocedor de todo ello, Iglesias insistió en la idea de que su formación quiere trabajar por una España en la que quepa todo el mundo, sin exclusiones, a fin de crear un “espacio amplio de fraternidad” dentro de un país moderno. Y, en lo tocante a la postura defendida por Dante Fachin, Iglesias le recordó que “las alianzas electorales las deciden los inscritos e inscritas en Podem(os)”.

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Sirve a todas/os de dechado

SIRVE A TODAS/OS DE DECHADO

“Concedo gran crédito al juicio de los grandes hombres, mas no por eso dejo de tener el mío”.

Carta XLV de Séneca a Lucilio

“De nada aprovecha esconderse y evitar los ojos y los oídos de los hombres: si la conciencia es buena, venga la muchedumbre; si es mala, aun en la soledad estará inquieta y angustiada. Si es honesto lo que haces, sirva de ejemplo a todos; si es torpe, de nada sirve que no lo sepa nadie si lo sabes tú”.

Carta XLIII de Séneca a Lucilio

Dechado: “Ejemplo y modelo de virtudes y perfecciones, o de vicios y maldades”.

Según la tercera entrada que de tal vocablo da el DRAE.

De nada sirve ocultarse
Y que las/os demás no vean
Qué haces ni lo que urdes lean;
Si es bueno, habrá de alabarse;
Si es malo, habrá de afearse.

Cuando tu comportamiento
Digno es de enaltecimiento,
Sirve a todas/os de dechado;
Si es de reproche, Machado,
También, sí; no, no te miento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Una cafetería? ¡"El Quinto Pino"!

¿UNA CAFETERÍA? ¡“EL QUINTO PINO”!

(¿CASA SU NOMBRE EN MI CASO?)

Belinda, que es mi vecina,
Tuvo ayer la gentileza
De invitarme a una cerveza.
Si como corre cocina,
El triunfo se le avecina.
Como debajo de casa
Su negocio queda, ¿casa
Su nombre en mi caso? Opino
Que hay sarcasmo: “El Quinto Pino”
Lejos con cerca acompasa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Por qué llevar un tentempié al trabajo?

¿POR QUÉ LLEVAR UN TENTEMPIÉ AL TRABAJO?

Si una/o es periodista, conviene llevar un tentempié al trabajo para que no te pase lo que a Leonor Mayor Ortega. Acabo de leer en la edición digital de La Vanguardia la escueta crónica que lleva el título de “El PDeCAT exhibe un de ‘The Economist’ de 2012 como si fuera del 1-O”, que firma la autora mencionada arriba. No sé a quién achacar o adjudicar la “de” sobrante del citado rótulo (aunque acaso lo que falte sea el vocablo “ejemplar”), si a la redactora de la nueva, que puso dicho título, o a otra/o periodista.

La noticia consta de tan solo dos párrafos, pero, una de dos, o Leonor tenía mucha prisa (y ya se sabe qué aconseja o recomienda con especial encarecimiento la sabiduría popular cuando a una/o le urge hacer algo, echar mano de la paremia oportuna, “vísteme despacio, que tengo prisa”) o, por no haberse llevado al trabajo un tentempié y sentir hambre, empezó a comerse letras (o a dejar de pulsar alguna tecla preceptiva). En el breve artículo, por ejemplo, Leonor escribió y no corrigió: Bronca en el Congreso (mejor: Hoy ha habido una bronca en el Congreso), ministro de Interior (mejor: del Interior), de la bacada popular (de la bancada), Guillames ha presentado (Guillaumes), españa estaba (se le olvidó pulsar la tecla de la mayúscula: España).

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