El Blog de Otramotro

¿Para qué sirve la pasta?

¿PARA QUÉ SIRVE LA PASTA?

(PARA TOLERAR EL ASCO)

“Quienes creen que el dinero lo hace todo terminan haciendo todo por dinero”.

François Marie Arouet, “Voltaire”

Quienes creen que el dinero,
Excremento de Satán,
Al cauto vuelve un patán,
Como afirma el marinero
Que trabajó de minero
Cuando menor de edad era,
Son de esta opinión sincera:
En la actual s(a-o-u)ciedad basta
Con tener a espuertas pasta,
Pues hasta el asco tolera.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta apócrifa entre bachilleres que fueron colegas de "Fígaro"

CARTA APÓCRIFA ENTRE BACHILLERES QUE FUERON COLEGAS DE “FÍGARO”

(DE GUARDIMAR A PANDEMONIO, AL ESTILO DE PÉREZ DE MUNGUÍA)

Dilecto amigo y bachiller, colega Carles Pandemonio:

Como me pide en la suya, a la que me apresto a responder, que le cuente el caso por extenso, empezaré por el principio, por trenzarle (a ver si lo hago con una pizca de arte) que tengo tres hermanos: dos féminas y un varón. Ergo, continuemos, sigamos adelante, que esto tiene poco (apenas nada) de distintivo, pertinente o relevante. Mi hermana mayor, a quien todo el mundo llama Paca (yo acostumbro a decirle mucho: “Paca, ven pa —ra— acá”; y ella, que es tan coñona o zumbona como yo —y hasta más que el que narra, servidor—, me suele contestar indefectiblemente con esta pregunta proverbial “¿Pa —ra— qué?”) es una señora casada, que antaño recibió una educación de las más selectas que en las postrimerías de la centuria pasada y en los inicios del presente siglo XXI se podía dar a las/os hijas/os de bien (ahora me doy cuenta de que hubiera sido mejor usar el plural, de bienes, de muchos bienes, de toda clase); quiero decir esto, que sabe leer, aunque no todos los libros (los escritos en otros idiomas que no sean el catalán, el español, el francés y el inglés, no), y escribir, aunque no urda cosas dignas de ser leídas (ergo, menos aún releídas); contar no es un problema mayor o problemón para ella, porque siempre descuidó tanto el cuento de sus cuentas que, aun después de haberse casado, acostumbra a dejarlas a mi cargo, ya que soy su mayor acreedor, que las llevo, sin ninguna duda, bastante mejor que ella; baila la sardana como una sardina se mueve en el líquido elemento marino; canta cuanto sobra para hacerse notar o de rogar y para dar la vez con viva voz; monta a caballo como una amazona del río de igual nombre en plural, que, según cuenta una leyenda que me acabo de inventar (por fantasear, que no quede en el tintero más que lo que huelgue), amenazaba más con su vista de lince que con el arco tensado, dispuesto a disparar la flecha; y mil placeres reporta ver con qué soltura y desembarazo saluda, mientras anda callejeando o paseando, ahora que el verano se ha adelantado, por las sombras de Barcelona, a sus amigas/os y conocidas/os; de ciencias y artes desconoce lo suficiente como para poder hablar de ambos ámbitos como una ducha, experta o perita en dulce. En materia de bel canto y de teatro nada añadiré a que está abonada al Palau de la Música, y si ignora qué asunto se está cociendo en el drama, se calla o da el pego, que para eso lo paga, y aun lo suele silbar y patear; de este modo da a entender que ha visto obras mejores en los proscenios de varios teatros de otros países, porque ha viajado mucho por el extranjero. Ahora, verbigracia, está destinada en Qatar, donde o catas o te catean por no catar. Habla bien el francés y el inglés cuando debería hablar mejor el español, y el catalán, su lengua materna, no lo habla más que con los suyos y por teléfono. Por supuesto, como yo, cree más en la independencia de Cataluña (república que me pone de los nervios y por eso hago lo que me manda, pruebo y como la primera uña que hallo) que en Dios, y menos si es trino, porque quiere pasar allí donde se encuentre por mujer de luces (como dijo Edith Wharton, “hay dos maneras de difundir la felicidad, ser la luz que brilla o el espejo que la refleja”). Se me olvidaba aducir u olvidábaseme decir, como le gustaba hilvanar de cuando en vez a Cervantes, que no diré nada de los diversos títulos que tiene ni de sus otras muchas virtudes (tantas, que su innúmera cantidad y pormenores incontables no se solidarizarían nunca con su excelsa calidad, por más que me empeñara en ceñirme a enumerar unas y reducir otros a un único adjetivo, y con esta carta (en la que una legión de lectoras/es avispadas/os verán lo que sin hesitación es, un cuento), que tiene vocación de breve.

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¿Un poco de (c-p)asta basta?

¿UN POCO DE (C-P)ASTA BASTA?

(NO; HASTA QUE ESTEMOS AHÍTOS)

Amorrado está a la teta
Del Estado Pablo Iglesias
(Así lo intuye Tiresias,
Porque no le ve la jeta
—Es ciego— al de la coleta)
Y su partido, Podemos,
Que así razonan: chupemos
Tanto como hacen los otros
Del erario, sí, nosotros;
Hasta hartarnos succionemos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tiene el hombre esta certeza:

TIENE EL HOMBRE ESTA CERTEZA:

ES UN SER QUE ABRIGA DUDAS

Aequam memento rebus in arduis / seruare mentem, non secus in bonis / ab insolenti temperatam / laetitia, moriture Delli” (“Acuérdate de mantener en los momentos difíciles un espíritu sereno, e igualmente en los felices, preservándolo de la insolente alegría, oh mortal Delio”).

Horacio, en su oda “A Quinto Delio

Últimamente (desde que fue publicada la carta abierta que le escribí al alcalde de Tudela, Eneko Larrarte Huguet, sobre todo), la pregunta que más me hace la gente que me conoce (esté donde esté, comprando el periódico en “El Cole” o el pan en “Bajo Cero”, esperando a hacerme unas fotos en “Alfredo”, deambulando por la calle,...) es por qué no tengo acceso a internet ni ordenador en casa.

Procedo a responderla por extenso para ver si, así, de esta guisa, consigo que nadie vuelva a formularme más la cuestión de marras.

La pensión que me ha quedado es, en verdad, corta (y aquí no hay rendija por la que pueda colarse, hacer acto de presencia y enseñorearse la hesitación, o sea, penetrar y arraigar la duda), pero esa circunstancia (los poco más de setecientos euros que cobro) no estorba tanto como para impedir o imposibilitar el doble hecho, porque podría tener el uno y el otro a mi disposición, si así lo quisiera, pero no lo deseo, porque antaño, tras valorar los pros y los contras, decidí que lo que más me convenía era salir de casa y, por tanto, renunciar a la citada pareja.

Como una persona se conoce a sí misma mientras conoce a otras, y otro tanto cabe decir u ocurre a la inversa o viceversa, servidor (que ha ido conociéndose paulatinamente y seguirá en esa tesitura, haciendo tal cosa, hasta que se muera, supongo) se conoce. Cometería una insensatez si ese conocimiento que tengo de mí mismo lo dilapidara, tirándolo, verbigracia, por la borda. Tengo para mí que el hombre, además de ser un ente que yerra, es un ser que tiene escasas certezas. Entre ellas, descuella, sin hesitación, la de que duda (y en esto sí que no hay ídem que valga); y, si lo lógico y normal en quien duda es no permanecer en ella, sino salir cuanto antes de ella o ellas (si son varias las que se tienen), por esa razón, precisamente, tomé la decisión de que a este ente dubitante que soy le convenía no tener ordenador ni acceso a internet en casa, si quería mantenerme sano (desde el punto de vista físico y psíquico), quiero decir, seguir siendo un loco cuerdo, no un orate de atar.

Acaso venga a cuento ponerle un ejemplo dubitativo, atento y desocupado lector (sea usted hembra o varón), para ver cómo soluciona el problema de la duda que acarrea. Imagine que a usted le da por recordar este pensamiento de Oscar Wilde, “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”, y, a renglón seguido, por verse a sí misma/o, tumbada/o en la cama, desvelada/o, intentando rememorar una cita de “El perseguidor”, de Julio Cortázar, que otrora se aprendió de memoria, pero ahora duda de si la secuencia fiel es esta: “que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros” u otra, o falla en alguno de sus verbos, o... Seguramente, teniendo ordenador y acceso a internet, usted, que se conoce, para solventar en un pispás la hesitación, hubiera echado mano de ambos y salido de dudas. Como no los tiene, concilia el sueño de nuevo, descansa y mañana en donde sea (este menda acostumbra a hacerlo en el Centro Cívico “Lourdes” o en la biblioteca pública de Tudela) hará todo lo posible para que la duda se disipe, esfume o deje de existir.

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¿Dónde se hurtaba al instante?

¿DÓNDE SE HURTABA AL INSTANTE?

Releo el auto de un juez
Y no salgo de mi asombro
(Huele a corrupción y a escombro).
¡Menos mal! El dicho juez
No ha aceptado que una nuez
Trague hasta que se atragante
Un periodista elegante;
Que no publique más nuevas
En torno a ilícitas cuevas,
Donde se hurtaba al instante.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué a muchas/os han defraudado?

¿QUÉ A MUCHAS/OS HAN DEFRAUDADO?

En poco más de dos años
Las/os del partido morado,
Que habían diagnosticado
Los males de España (amaños
A gogó, sin cuento engaños,...)
Y habían ilusionado
A quien andaba indignado,
Han caído en los errores
Que otras/os cayeron, terrores
Que a muchas/os han defraudado.

Ángel Sáez García
angesaez.otramotro@gmail.com


Contando bolas soy sola

CONTANDO BOLAS SOY SOLA

(¿FIRMA MARTA FERRUSOLA?)

Si no tenim ni cinc!” (“¡Si no tenemos ni cinco!”), declaró en la Comisión sobre el caso Pujol, el 23 de febrero de 2015.

Marta Ferrusola, “la madre superiora de la congregación” (según una nota manuscrita redactada en catalán, firmada por la susodicha el 14 de diciembre de 1995).

De qué sirve que ella vaya
A misa todos los días
Si actúa como Herodías;
Si se pasa de la raya
Engañando o haciendo vaya,
Quiero decir, burla o mofa,
Tomando por necia o gofa
A la gente más corriente,
Que se niega a hincar el diente
A más bolas de la fofa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


En medio de tanta/o loba/o

EN MEDIO DE TANTA/O LOBA/O

Hay quien maneja el volante
Con la derecha y la izquierda
La usa para el móvil, pierda
Puntos varios y contante
Pasta, no poca, bastante
Por hacer lo prohibido.
A pocas/os les ha inhibido
La de pasta o puntos resta.
¿Qué hace una persona honesta?
¿Qué logra un ser cohibido?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Los hechos son los que son

LOS HECHOS SON LOS QUE SON

Uno de los mejores maestros o profesores que tuve in illo tempore, en BUP, al final de mi adolescencia (que coincidió con el comienzo de mi juventud), solía acudir, apoyarse, aducir e iterar dos coletillas, sobre todo: “y esto no tiene vuelta de hoja” y “aquí no hay trampa ni cartón”. Grosso modo, pretendía decirnos a sus alumnos atentos que los hechos, sagrados o no, fueron los que fueron; y las opiniones, respetables o no, son las que son.

Está claro que en nuestra cocina algo se ha quemado, porque el humo que ha salido por la puerta y la ventana de la misma eso indicaba, sin hesitación. Diré (urdiré) lo mismo con otras palabras: he constatado que en nuestro país, España, ha habido d(e-o)cenas y aun cientos de casos de corrupción, pero, no obstante ha prendido (ya es proverbial) la mecha de que aquí la justicia es lenta y se ha extendido dicha queja por cualquier rincón, el grueso de los mismos ya se ha judicializado o está en proceso de substanciarse o juzgarse. Ahora bien, aquí no pasa lo que sí ocurre en Venezuela, donde huele de continuo a demonio, a azufre, o sea, el gordo sigue estando tan orondo como siempre y son los demás los que adelgazan, porque la miseria, que circula por las calles, donde la ciudadanía protesta sin interrupción, un día sí y otro también, se siente, exhibe o deja ver una triple hambre: de dignidad, de justicia y de libertad.

Todos, en general, y cada uno, en particular, de los casos de corrupción habidos en el pasado más reciente en España me han producido un extenso enfado, una intensa indignación. Trenzaré más; aún me sigue provocando una profunda vergüenza que haya habido por estos lares tanto perverso (hembra o varón), agrupado o suelto, y tanto venal, venable o vendible (ídem), quiero decir, tantos sobornadores que han intentado y han conseguido o logrado corromper a cuantas/os se han avenido a ello a cambio de lo que fuera, malos comportamientos o conductas que han afectado a incontables miembros (ellas y ellos) de los diversos partidos políticos que han tenido responsabilidades de gobierno, municipal, autonómico o estatal, sobre todo, al PP, que es el que se lleva la palma o el triunfo de calle, por la cantidad y la calidad de los sujetos implicados en los susodichos. La Policía, la Guardia Civil, los fiscales y los jueces siguen haciendo su trabajo, limpiando de golfos las calles.

Habiendo dejado esto, que es lo precipuo o principal, claro, cristalino, por sentado, he de continuar trenzando, porque me preocupa mucho, muchísimo, lo que actualmente está acaeciendo al otro lado del charco, en el país hermano, Venezuela, donde el malo “amenazuela” con enquistarse en el poder de modo omnímodo.

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Mientras no haya independencia,...

MIENTRAS NO HAYA INDEPENDENCIA,...

“Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido que abrirla y disipar la duda”.

Mark Twain (Seudónimo de Samuel Langhorne Clemens)

Al parecer, hace ya varios meses de ello, a algún mandamás (mejor, “mandamal”) de Junts pel Sí (JxS) se le ocurrió la creativa y genial idea de convocar un concurso de burradas, despropósitos o sandeces entre quienes se tenían a sí mismas/os por acérrimas/os catalanas/es soberanistas (para ver si, a juicio de los miembros del selecto jurado conformado, de forma fehaciente, lo demostraban), cobraran o no un sueldo a cargo del erario. El plazo para poder presentarse al certamen aún sigue abierto. Pues, de otra forma, no se entienden las últimas declaraciones hechas por el cantautor Lluís Llach (a quien, tras jubilarse, le han brotado unas irrefrenables ganas o pertinaz vocación de servicio público, y se ha metido a fungir interinamente de político —mejor, politicastro—) en una conferencia organizada por Òmnium Cultural que él dio el pasado mes de marzo en Sant Sadurní d’Anoia, que han trascendido a los mass media: “En el momento en que tengamos la Ley de transitoriedad jurídica, esta obligará a todos los funcionarios que trabajan y viven en Cataluña. Por tanto, quien no la cumpla será sancionado. Se lo tendrán que pensar muy bien; no digo que sea fácil, al contrario, muchos de ellos sufrirán. Porque en los Mossos d’Esquadra hay sectores que son muy contrarios (...) Existe la posibilidad de que nosotros alcancemos la independencia, y, por lo tanto, la gente deberá pensarse muy seriamente qué actitud tiene ante una legislación catalana que, si llegamos a la independencia, le pedirá responsabilidades”.

Ignoro si Llach ha leído la producción poética de Luis Cernuda Bidón. Si todavía no lo ha hecho, le recomiendo encarecidamente la lectura de “La realidad y el deseo”. Si ya la leyó, le aconsejo, su relectura, aunque tal vez sobre o valga con que se fije en el rótulo que puso a su poemario en 1936 (y luego, paulatinamente, fue acreciendo) para salir airoso del brete o trance. O sea, en plata, que una cosa es lo que es y otra lo que alguien desea que sea, a la pata la llana, que conviene distinguir la verdad pura y dura de lo anhelado o soñado.

No sé por qué, pero no es la primera vez (barrunto que no será la última) que me pasa lo mismo, que alguien me parece una persona juiciosa, sensata, hecha y derecha mientras ejerce las labores o tareas propias de su profesión, la que sea, y, por alguna ignota razón que no acierto a hallar o descubrir, cuando entra en el ámbito de la política, se entontece hasta límites inopinados, esto es, deviene un desconocido gilipollas.

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Para Pinocho

PARA PINOCHO

(POLITICASTRO)

(MENDAZ ASIDUO)

Desde ayer por la tarde, anda rondándome la “trasta” (de esa guisa solía llamar —sobre todo, cuando uno o varios de sus hijos nos comportábamos como singular, dual o plural trasto—, mi señera y señora madre, Iluminada, lamentablemente finada, a la testa) el estribillo de una canción irónica, popular, que solíamos cantar en grupo, a cappella —el DRAE, por fin, ha seguido la recomendación que le hizo el Diccionario panhispánico de dudas y ya la ha adoptado en su seno y adaptado gráficamente al español con la forma a capela—, cuando estábamos en Navarrete, en el colegio, postulantado o seminario menor que regentaban los Padres Camilos, e íbamos a pasar el fin de semana de acampada (a “El León Dormido” o a la sierra de Codés):

“De mi suegra no hables mal / Porque la defiendo yo; / Y si la quieres quemar / La leña la pongo yo (bis) / Y las cerillas también; / De mi suegra no hables mal, / Porque la defiendo yo”.

Siguiendo la estela que ha dejado en mi ánimo y mi memoria la tónica irónica y festiva del estribillo antedicho, me ha nacido la idea de trenzar una cancioncilla censurando las medias verdades (que para el grueso de la ciudadanía suelen ser las peores de las mentiras) a las que son tan aficionados (y hasta adictos) muchos de los políticos patrios:

Se lo merece, / Se lo merece; / De nada vale / Que rece y rece. // Se lo merece, / Se lo merece; / Conforme miente / Su nariz crece.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quien generaliza yerra

QUIEN GENERALIZA YERRA

Y, SI ES MACHISTA, MÁS YERRA

Tengo para mí que todos los seres humanos que fuimos, somos y seremos (por el mero hecho de serlo —“errare humanum est” dijeron y dejaron escrito en letras de molde nuestros antepasados, los romanos—, erramos ayer y hoy y, seguramente, erraremos también mañana), que alcanzamos o alcanzaremos la edad adulta, que gozamos o gozaremos del pleno uso de nuestras facultades intelectuales, hemos sido, somos y/o seremos alguna vez a lo largo de nuestra vida injustos. Así las cosas, tal vez solo nadie pueda agacharse, coger del suelo una piedra y tirarla para lapidar a quien sea, porque únicamente quien no haya generalizado alguna vez, quiero decir, quien no haya juzgado que para él (en el supuesto de que se trate de ella, para ella), según su criterio, es distintivo, pertinente y relevante extrapolar, por simple o sencilla inducción, desde su personal (y puede que intransferible) punto de vista, perspectiva o visión, de lo particular lo general, de lo individual lo universal, queda excluido de la susodicha regla; pensamiento que, si usted, lector, lo mira bien y remira mejor, acaso coincida conmigo en que no deja de ser, por cierto, otra generalización.

En el día de la fecha osaré agregar, asimismo, que incluso algunos de los animales que tomamos por irracionales generalizan. ¿Quién no ha usado alguna vez en alguna conversación para dar cuenta de la mentada generalización esa paremia española que dice que “el gato escaldado del agua fría huye”?

Considero que quizás pueda servir como ejemplo de generalización ese axioma, en sentido estricto, puro sofisma, que aprendí en COU, en la clase de Filosofía que nos impartió Paco Pérez, nuestro profesor, y llamó “navaja de Ockham”, principio metodológico que dice que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Ahora bien, conviene añadir que aquí probabilidad solo significa verosímil o fundada apariencia de verdad, no certeza (y menos aún) absoluta.

Los tres párrafos precedentes vienen a cuento de lo que sigue. Jeroen René Victor Anton Dijsselbloem, actual presidente del Eurogrupo, echó mano de las palabras que van entrecomilladas a continuación en una entrevista que concedió al periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung: “Como socialdemócrata, concedo a la solidaridad una importancia excepcional. Pero el que la solicita tiene también obligaciones. Yo no puedo gastarme todo el dinero en copas y mujeres y pedirte luego que me ayudes”.

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Sábado, 24 de junio

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