El Blog de Otramotro

¿Habrá bajo/tras el "cum laude" una gran losa?

¿HABRÁ BAJO/TRAS EL“CUM LAUDE” UNA GRAN LOSA?

Ignoro, atento y desocupado lector (sea ella o él), si usted suele pasar su vista, de manera asidua u ocasional, por los renglones torcidos (en prosa o en verso) que tiene a bien agavillar a diario el abajo firmante, servidor. Si es de los que me leen de forma habitual, seguramente conoce el afecto o la debilidad que siento por mi quinto Javier Cercas, a quien, ciertamente, acostumbro a tener cerca y, como lógico corolario, a releer con suma delectación.

Desconozco, asimismo, si tiene en casa un ejemplar del número 2.187 de EL PAÍS SEMANAL. Si aún anda en su revistero, le recomiendo encarecidamente que vuelva a echarle un ojo (en sentido estricto, los dos, salvo que, por la razón que sea, que lamento, de veras, si es así, haya perdido usted la visión de uno o ambos ojos) al artículo de Cercas, titulado “El triunfo de la mentira”, que aparece publicado en la página 10. Si no puede acceder al susodicho, transcribo a continuación la tesis que sostiene en el mismo que, a modo de epítome, concentra o resume en su párrafo final: “Eso es lo nuevo (y de ahí que el buen periodismo sea hoy más necesario que nunca, siempre que no se conforme con contar la verdad y desmonte asimismo las mentiras); eso es también lo más inquietante. Por una razón tan elemental que a menudo se olvida: que la verdad libera y la mentira esclaviza, que una sociedad que ha perdido el vínculo con la verdad no puede ser más que una sociedad de esclavos, que el triunfo de la mentira sólo puede ser la derrota de la libertad”. Después de leer las líneas que preceden, barrunto que habrá hecho lo que este menda, decir amén a todo.

No obstante, le aconsejo para su bien que no se conforme con esto y haga lo mismo que ha llevado a cabo servidor, releer en un ejemplar del número 2.189 de EL PAÍS SEMANAL, en concreto, en la página 8, su artículo, que lleva este rótulo “Propagandistas del poder”. Así que, por las mismas razones aducidas arriba, haré tres cuartos de lo propio que he coronado antes con su hermano, citar su postrero parágrafo: “Lo repito: quienes intervenimos en los medios tenemos la obligación de desmontar las mentiras del poder —de cualquier poder, empezando por aquel al que más afines somos— y confrontar con los hechos de la realidad su relato de la realidad. De lo contrario, si permitimos que el poder nos use para difundir sus mentiras, dejamos de ser fiscalizadores del poder y nos convertimos en sus propagandistas. Que es lo peor que podemos ser”.

Tras haber llegado a la conclusión de que había asimilado el grueso de las lecciones de Cercas y después de haber leído y escuchado a muchas de las personas que se han ocupado a conciencia del asunto en cuestión, la tesis de Sánchez (no sabría decir cuál es del total el cabal porcentaje), he juzgado oportuno escribir al respecto lo que sigue.

¿Alguien pensaba, de verdad, que de La Moncloa, tras pasar las herramientas antiplagio por la tesis doctoral de Pedro Sánchez, iban a salir cosas distintas de las que salieron y trascendieron a la opinión pública, o sea, que no había habido plagio?

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Sánchez siempre me ha dado mala espina

SÁNCHEZ SIEMPRE ME HA DADO MALA ESPINA

Como adujo Perogrullo (que fue el primero que arguyó la certeza que sigue y al que la leyenda o la tradición le adjudica la necia verdad, por ser una mera simpleza proferirla), si hay una palabra que, desde la noche de los tiempos, desde que el homo sapiens se halla sobre la faz de la Tierra, retrata y radiografía completa y perfectamente al hombre esta es claroscuro, pues nadie osará objetar lo incontrovertible o irrefutable, que este, sea ella o él, es un conjunto de luces y sombras, de aciertos y errores.

En este mundo (ignoro si hay otros y, en el supuesto de que los haya, qué acaece en ellos) somos muy pocos originales. A alguien, tras fungir de lo lógico y normal o lo que cabía esperar, de ser un ente racional, o sea, tras reflexionar un momento al respecto, se le ocurrió decir un día que los hombres (hembras y varones) se pueden dividir en dos grandes grupos, los que nacen con estrella y los que nacen estrellados. Bueno, pues, desde entonces, el grueso de mis semejantes se ha limitado a iterar, hasta el hartazgo, el mismo y falso argumento, sin sopesar si se trataba de un axioma o de un sofisma. Porque lo cierto es (al menos, para mí esto está claro y es evidente) que todos los seres humanos, todos, sin excepción, nacemos con estrella, quiero decir, bajo la influencia de una o de un grupo de ellas, de una constelación. Y, asimismo, veo, un día sí y otro también, esto es, compruebo, de modo cristalino, que, mientras unos siguen con la misma estrella, que los alumbra, dándoles luz física e intelectual, otros, antes o después, acaban como los huevos de gallina en una sartén con aceite humeante, estrellados (con o sin puntilla).

Escasas personas, pocas, muy pocas, tal vez no sumaran dos centenas, confiaban en que Pedro Sánchez saliera airoso, laureado, victorioso, de sus primeras primarias en el partido; menos aún que otro tanto acaeciera en su segunda oportunidad; y menos todavía que tuviera la resiliencia (o los redaños) y resistencia de superar el mayúsculo y terrible varapalo de su destitución en aquel Comité Federal, de infausto recuerdo, como secretario general del PSOE. Acaso no llegaban a dos docenas o decenas los que esperaban que pudiera ser el mirlo blanco que devino o resultó, la rara avis que hizo efectivo, por primera vez en España, tras la instauración de la Monarquía parlamentaria, el mecanismo constitucional de la moción de censura, que le llevó al Palacio de La Moncloa sin haber necesitado obtener asiento para el Congreso de los Diputados en las últimas elecciones generales. Todos estos hitos hará bien usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, en colocarlos en el platillo del haber de Sánchez si es cabal, que, mientras no dé pie a que se abra el grifo judicial para probar o demostrar lo contrario, lo es. En dicho platillo habría que poner, otrosí, la acogida de los migrantes del Aquarius (ahora bien, en el platillo contrario, la devolución en caliente de los 116 migrantes que saltaron la valla de Ceuta), la exhumación de los restos mortales del dictador (en el platillo contrario, el procedimiento para llevarla a cabo, porque el fin no justifica el medio, el Real Decreto-Ley), la convalidación del Real Decreto-Ley de la universal cobertura sanitaria pública y gratuita, la entrega a Arabia Saudí de las bombas contratadas (en el contrario, hacer tal cosa, tras mediar las protestas de Susana Díaz y los trabajadores de Navantia, que habían visto las orejas al lobo, o sea, cómo el contrato para construir las cinco corbetas pedidas por dicho país había sido puesto en entredicho),...

También cabe decir que pocos de los que siempre confiaron en Sánchez esperaban que, en sus primeros cien días como presidente de Gobierno, se viera forzado por los acontecimientos (en sentido estricto, por el cariz que habían tomado estos) a tener que prescindir de dos ministros (ambos fueron empujados u obligados a dimitir), Màxim Huerta (“el Breve”, en Cultura) y Carmen Montón (recientemente, en Sanidad, Consumo y Bienestar Social), ni a tener que desdecirse o dar marcha atrás (aunque llamen a estas rectificaciones en La Moncloa “maduraciones de decisiones”) en diversos temas.

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Me duele cuanto pésimo oigo y veo

ME DUELE CUANTO PÉSIMO OIGO Y VEO

“De diez cabezas, nueve / embisten y una piensa. / Nunca extrañéis que un bruto / se descuerne luchando por la idea”.

Antonio Machado, en “Campos de Castilla” (1912), Decires y Cantares XXIV

Vaya por delante, atento y desocupado lector (sea ella o él) de los próximos renglones torcidos, esta consideración previa. Como considero que todo “cronotopo” histórico, verbigracia, el actual en Cataluña, es complejo; y dado que este, al ser además conflictivo, puede acarrear tantas perspectivas o puntos de vista posibles como reflexiones sesudas se hagan al respecto, juzgo que otros abordajes pueden gozar de la misma estimación de imparcialidad y veracidad que concedo al que (desde la distancia, aunque la aldea presente sea global) ha elaborado y firmado este epígono de Unamuno, Otramotro, y hasta disentir de él. Sin duda, soy un ciudadano crítico, pero no suelo proceder como un dogmático y menos aún como un fanático. Así que me limitaré a aducir en este escrito lo que para mí son razones de peso.

Me duele España (¿holgará apuntar en este paréntesis lo que acaso convenga que quede bien apuntalado, que incluyo en ella a las 17 comunidades autónomas y a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que la conforman?) y cuanto pésimo de ella leo, oigo y veo.

Me duele que en Cataluña la sociedad esté fragmentada y sus ciudadanos (hembras y varones) anden a la greña, divididos. Últimamente, por el uso (más bien, abuso) de unos lazos amarillos, símbolos separatistas, con los que quienes los colocan (eso sostienen) se solidarizan con los políticos presos (de manera preventiva), que para los susodichos son presos políticos.

Me duele lo que (barrunto) puede acaecer allí en cualquier momento, que los catalanes (ellas y ellos), enfrentados, azuzados por políticos insensatos, lleguen a armar la de Dios es Cristo o la de San Quintín, o sea, una marimorena bien gorda, para luego (intuyo), dada y comprobada su condición cobarde, hacer todo lo posible para desentenderse de lo ocasionado, un desaguisado morrocotudo, un incendio colosal, cuyo fuego, debido a su irresponsable comportamiento, se encargaron de atizar.

Me duele que, habiendo quedado claro, cristalino, que los lazos amarillos favorecen la confrontación social, ya que los partidarios de usarlos tratan de conseguir con ellos la colonización u ocupación omnímoda de los espacios públicos, comunes, neutrales, no hayan aprendido aún la lección que encierra ese latinajo que reza así: “Errare humanum est, sed perseverare diabolicum” (“Errar es humano, pero perseverar —se sobreentiende, en el yerro— diabólico”).

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De públicos servidores

DE PÚBLICOS SERVIDORES

Es una realidad
Que otros jóvenes emprenden
Porque de niños aprenden
La responsabilidad
Y la creatividad.
En lugar de emprendedores,
Aquí el grueso opositores
Son, prestos para la baza
Non, la caza de una plaza
De públicos servidores.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién convocó el certamen de sarcasmos?

¿QUIÉN CONVOCÓ EL CERTAMEN DE SARCASMOS?

Hay quien ve el poder como una tarta o pastel. Y a cuantas/os contribuyeron a que determinado líder (mi dilecto amigo Manolo en su último artículo, para referirse al mentado, usa otro vocablo, auriga) consiguiera alcanzarlo, esto es, llevara ahora las riendas del mismo, aspirantes o candidatos idóneos para degustar o gozar de una porción, aunque sea pequeña, de la o el tal. Las negociaciones turbias o tejemanejes entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la formación morada, Pablo Iglesias, para dar con la piedra filosofal, el nombre y los apellidos del nuevo presidente (ella o él) de la corporación RTVE, han sido, básicamente, lo contrario u opuesto a un verdadero y correcto proceder democrático. Los pactos ocultos entre los dirigentes susodichos (por lo que he colegido de cuanto he oído y leído en los mass media), a propósito de los posibles personas de prestigio, dentro de la profesión periodística, para manejar el timón de RTVE, menospreciando (y aun despreciando) el criterio del resto de los representantes de los demás grupos parlamentarios, no han deparado la solución apetecida, la óptima, para que la radiotelevisión pública vuelva a recuperar las alas de la credibilidad que, según unos y otros, últimamente había perdido.

Aunque han trascendido los nombres de varios candidatos, que declinaron aceptar la oferta, la transparencia, tan cacareada como poco efectiva y eficaz, ha vuelto a brillar por su ausencia. Mientras ha durado el cambalache (que los trabajadores de la corporación han dado en llamar “pasteleo político”), ha quedado al descubierto que en política nada se da gratis et amore, o sea, que los apoyos o votos brindados, antes o después, se cobran.

Si Pedro Sánchez ha habilitado canales o tendido puentes de comunicación con los representantes de las formaciones independentistas (PNV, PDeCAT y ERC), a fin de resolver el (¿insoluble?) problema territorial, tendría que haber abierto, asimismo, vías de diálogo para pactar con los representantes de los partidos restantes y llegar a un acuerdo que satisficiera a todos.

Hay quien sostiene que para guiar eficientemente una empresa de más de seis mil empleados y mil millones de presupuesto se necesita una persona experta en gestión de recursos humanos y materiales. Tengo para mí que los conocimientos en dicha materia son imprescindibles, sin duda, pero también es conditio sine qua non que quien resulte elegida/o sea un dechado de honradez intelectual, personal y profesional, amén de haber dado muestras bastantes de no dejarse mangonear y de su firme compromiso con la verdad.

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Oigo un clamor transversal

OIGO UN CLAMOR TRANSVERSAL

Oigo un clamor transversal
En favor del egoísmo.
Hoy se denigra el altruismo
(Yo urdía su “a” con versal).
Y esto ya es universal.
A la falta de empatía
No le ayuda la apatía.
Quien se muestra solidario
Es visto hoy como un sectario
Por quien antes repartía.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Aquarius": pececitos de Gabriel

“AQUARIUS”, PECECITOS DE GABRIEL

(DE POCO SIRVE LA NAVAJA DE OCKHAM)

“En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Albert Einstein

Antes de que el abajo firmante entre en materia, permítame, atento y desocupado lector, sea ella o él, que le refiera esta consideración previa. Si usted, para llegar a estar sano y conservar dicho estado, tiene que hacer el esfuerzo de llevar un modus vivendi saludable, y a servidor le ocurre lo propio; para lograr que una sociedad sea sana, el grueso de los individuos que la conforman han de seguir y/o tener hábitos de vida saludables. La salud individual es previa y una condición imprescindible o requisito necesario para que haya salud social. Bueno, pues con la calidad democrática de los dirigentes de un país pasa tres cuartos de lo mismo que acabo de razonar a propósito de la salud (personal o colectiva).

En la actualidad basta con estar alerta a lo que nos entra por los ojos y los oídos para identificar (tomar conciencia y constancia de) una plétora de problemas tan complejos, tan poliédricos, que seríamos unos verdaderos insensatos si juzgáramos (a la ligera) que, para solventarlos de raíz y de cabo a rabo, tal vez fuera suficiente con seguir la lección del epígrafe de Einstein, esto es, echarle imaginación a la cosa y hallar para cada uno de los tales una solución fácil y sencilla. Considero que de poco (tan poco que puede devenir en un pispás en nada) nos va a servir la cita del Premio Nobel ni que echemos mano del principio metodológico y filosófico de economía o de parsimonia, o sea, la navaja de Ockham, para salir airosos, incólumes, de tantos bretes.

Ya que para muestra basta con presentar un solo botón, pongámoslo como modelo o ejemplo. Todos sabemos qué ha pasado en el mar Mediterráneo, entre Malta e Italia, con el Aquarius, un barco con 629 migrantes y refugiados a bordo (una quinta parte de ellos son menores de edad, a los que —huelga la explicación— he dado en llamar en el título de esta urdidura —o “urdiblanda”— pececitos de Gabriel), al que las autoridades portuarias de los países mentados no le han permitido arribar. Si una nación se ha saltado la barrera, el listón o la valla de la mínima dignidad y humanidad, la otra la ha liado bien gorda (y uno de sus vicepresidentes de Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, con su proceder, ha tenido la desfachatez de resucitar al fascista Mussolini, que acarrea y portea en sus hombros, al menos, intelectualmente), al demostrar que la historia sirve de poco, al no haber escarmentado en cabeza ajena, o sea, por no haber aprendido de los errores que cometieron en el pasado quienes se comportaron como él hace, errando morrocotudamente, en el presente.

Tras la determinación de nuestro reciente presidente, Pedro Sánchez, dicho barco (junto con otros dos navíos italianos) se dirige al puerto de Valencia. Bueno, pues, como cada quisque ve la realidad con las gafas del muestrario que ha elegido ponerse (la celebérrima e imperecedera cuarteta de Ramón de Campoamor sigue vigente), ya hemos comenzado a discutir entre el blanco y el negro, obviando la inmensa gama de grises que media entre ambos, es decir, si dicha decisión es plausible, digna de aplauso, o, por el contrario, condenable, digna de condena. A mí, que he vivido hechos que, si no fueron milagros en sentido estricto, se parecieron bastante, pues lindaron o rayaron con lo prodigioso, me nace mostrarme como lo ha hecho el jefe de nuestro Ejecutivo, Pedro Sánchez, compasivo, empático y solidario. Yo no voy a opinar por los demás. Les corresponde a ellos dar su parecer al respecto. Sin embargo, he de agregar, por considerarlo pertinente, que sería un suicidio que un país en solitario decidiera abrir sus puertas de par en par a la migración (aunque la recomendación del Fondo Monetario Internacional para España vaya por ese canal, cauce o sendero). Ya sabemos qué depara el efecto llamada.

Y es que aquí hay quien olvida los infiernos que puede llevar aparejado el buenismo: los inmigrantes pobres compiten, ora de manera legal, ora de modo desleal, con los españoles pobres, y como consecuencia o resultado de todo ello, por los trabajos menos cualificados, las ayudas sociales, de vivienda, educativas, sanitarias,... Si en España hay un número ingente de personas pobres, aun siendo trabajadoras (a tiempo parcial o no), y si dicho número lo aumentas significativamente, sumándole migrantes o refugiados, entonces estás empeorando las condiciones de trabajo, los salarios y el acceso a prestaciones sociales de todos (saliendo claramente perjudicados —los casos son notorios—, por el agravio comparativo, los autóctonos). A día de hoy los parlamentarios (ellas y ellos) que proceden de la clase baja y obrera son los menos. Pertenecen a una nueva clase acomodada, vinculada muchas veces a la educación (universitaria o no) y a la administración. El ejemplo que hace las veces de arquetipo o se pone como dechado o prototipo es el del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que, tras obtener un escaño en el Congreso de los Diputados, ha pasado de profesor contratado por la Universidad y vivir en un piso de Vallecas a comprar (a medias con su pareja, Irene Montero, parlamentaria también, encinta) un chalé de 600.000 euros en una urbanización alejada de los barrios donde viven los obreros que le auparon adonde él se halla. ¿Hoy en día a las élites no les interesa una metamorfosis de la sociedad, porque con ese cambio se iría al garete su posición dominante en la misma?

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Los acontecimientos se suceden

LOS ACONTECIMIENTOS SE SUCEDEN

(A UNA VELOCIDAD VERTIGINOSA)

Que España es un Estado de derecho (manifiestamente mejorable o perfectible) es un hecho, aunque alguien acuda a mí para objetarme, verbigracia, Buda, y esto, lo que aquí sostengo, él venga a ponerlo en tela de juicio o duda.

Que la inmensa mayoría de los españoles somos iguales ante la ley, como vino a decir, cuando era rey con todas las de ley, el hoy monarca emérito, don Juan Carlos I, en uno de sus discursos/mensajes de Navidad es otro hecho. Ahora bien, si leemos la Constitución Española de 1978, en concreto el punto 3 de artículo 56, nos enteramos de dos cosas, primera, que entre el dicho y el hecho media un buen trecho y, segunda, que quien dijo tal cosa entonces era inviolable y no estaba sujeto a responsabilidad. Si leemos los artículos 410, 411 y 412 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, advertiremos aún más desigualdades.

Ayer corrió como la pólvora por los mentideros de cualquier ciudad española el siguiente dicho: “Si alguien nos hubiera comentado hace una década, o incluso menos, la mitad, un lustro, que un exmiembro de la Casa Real, el yerno del rey emérito Juan Carlos I, cuñado del actual monarca Felipe VI y esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, iba a ser sentenciado por el Tribunal Supremo a cinco años y diez meses de pena de cárcel e íbamos a ver imágenes de cómo entraba en prisión, le hubiéramos preguntado si había bebido o perdido el juicio, porque una de dos, o estaba borracho como una cuba o estaba loco”. Ciertamente, si hace un mes un augur o vidente, esto es, un sacaperras, nos hubiera adelantado alguno de los hechos admirables o sorprendentes que han acaecido en España y en el resto del orbe durante las últimas jornadas y a algunos nos han epatado sobremanera, le hubiéramos tachado de haber cogido una buena tranca o turca o de andar el botarate, además, orate. Hoy, sin ir más allá, hay nuevas para elegir en el ámbito político y deportivo, caso Màxim Huerta, a quien, tras salir a la luz el fraude fiscal cometido por él, ha pasado a ser el ministro de Cultura más efímero de la democracia española, ya que ayer, voluntariamente, dimitió, antes de que Pedro Sánchez, por coherencia, le enseñara la puerta de salida; puerta que por la mañana cruzó y cerró, asimismo, por fuera y por fuerza, Julen Lopetegui, que hace apenas unas jornadas renovaba su contrato como entrenador de la selección con el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y anteayer conocimos que será entrenador del Real Madrid (en principio, durante las tres próximas temporadas) y, tras ser destituido, al parecer, ya vuela de regreso a España. Ya tiene sustituto (y es que las malas noticias, amén de correr como la pólvora, vuelan —mientras viva, siempre recordaré un deseo de mi tío Jesús, que, por cierto, era tan especial u original que, en lugar de uno, tenía dos motes o sobrenombres, el temperamental o familiar, “el Pato”, y el peculiar, característico o adquirido, “el Vasco”, y pecaba de cierto pesimismo: “que no haya novedad”—), Fernando Hierro.

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"Cacocracia" y cleptocracia

“CACOCRACIA” Y CLEPTOCRACIA

No hay nación que inmune sea
Al de los malos gobierno,
Tan actual como el hodierno
De los ladrones, o sea,
A una moderna odisea.
Los ineptos nos distraen
Y los que hurtan nos detraen;
Y nosotros endeudados
Seguimos y anonadados,
Mientras yerran y sustraen.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Has hecho lo oportuno en dicho caso

HAS HECHO LO OPORTUNO EN DICHO CASO

Dilecta Pilar:

Ya me perdonarás; he pulsado alguna tecla sin querer y te he enviado el mensaje incompleto.

Te decía o quería decirte (en realidad, escribirte) que creo que a los galenos (ellas y ellos) de cabecera ahora se les llama así, médicos de atención primaria.

Lo peor es el madrugón. Luego los jóvenes y no tan jóvenes van a Las Norias (tienes que ver cómo han dejado todo aquello, lleno de basura), paraje anejo al Ebro. El ejemplo de civismo brilla por su ausencia. Te confieso (ahora que no nos escucha nadie) que yo me lo he pasado (durante varias ediciones del Domingo de Pascua o Resurrección o, si lo prefieres, Día del Ángel) estupenda e inolvidablemente.

Has hecho lo oportuno en dicho caso.

Ahora debo esperar a que me llegue la nueva cédula de habitabilidad por correo electrónico para, tras hacer una copia, acercarme de nuevo a la sede de la Junta de Aguas y cambiar la titularidad (con la ilusión que me hacía abrir las cartas dirigidas a mi padre, Eusebio, piadoso, en griego, según te comenté otrora, si no recuerdo mal, porque así se llama también, precisamente, tu madre, Eusebia).

Sí, como sabes y se lee en el Eclesiastés, “nihil novum sub sole” (“nada nuevo bajo el sol”). Unamuno tituló así uno de sus sonetos.

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Sin pretenderlo, he escrito otra misiva

SIN PRETENDERLO, HE ESCRITO OTRA MISIVA

Dilecto Manolo:

La razón del retraso de mi respuesta cabe buscarla y hallarla o estriba en que el sábado pasado comimos (faltó a la cita mi sobrina Alba, que anda agobiada por los exámenes de Selectividad, que empieza mañana) en familia (celebramos las bodas de plata de mi hermano Eusebio y mi cuñada María José) en el tudelano restaurante “Remigio” (donde, por cierto, trabajé, durante seis meses, hace ya la friolera de treinta años; y de ello hablé, precisamente, unos minutos con Luis, el dueño, que, por supuesto, había olvidado aquella pequeña anécdota); y ayer fui al tanatorio Memora (sin tilde) de Calahorra (me desplacé desde Tudela en tren) a darles mi más sentido y sincero pésame a los hijos (“Pepe”, Julio, Antonio, Carlos, “Paco”, e incluyo aquí a las esposas de los susodichos) y nietos (ellas y ellos) de la finada, Inés (el funeral era hoy en Cornago a las once de la mañana y yo no podía asistir), una mujer extraordinaria, prima carnal de mi padre, nonagenaria. De ella aprendieron sus deudos a ser empáticos, generosos.

Como te consta (hemos hablado en varias ocasiones de ello), coincidimos en muchos pareceres y discrepamos en algunos, pocos. Eso fue lo que yo oí (como tú; y no una, sino dos, tres y hasta cuatro veces) de boca de Pedro Sánchez: “Dimita, señor Rajoy, y la moción de censura habrá terminado (si no fueron estas las palabras, fueron otras similares)”. Como no ocurrió el hecho, la renuncia, no sabemos qué hubiera deparado la cosa, el caso, claro. Si sigue Rajoy como presidente del PP y jefe de la oposición, puede ser contraproducente para él y para su partido; podría echar a perder el poco carisma o prestigio que les queda a ambos. Ahora mismo, los dos son fieras heridas y pueden cometer muchos errores. Rajoy marró morrocotudamente al dejar su asiento vacío (ocupado por el bolso de la vicepresidenta, aún en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría) el jueves por la tarde y el viernes por la mañana. Rajoy (y cualquier presidente de Comunidad Autónoma en España) puede tomarse los güisquis que quiera en su casa (o donde le apetezca) tras hacer su trabajo, no en lugar de hacerlo. ¿Hubo algún español que, al enterarse de lo acaecido, no sintió bochorno, vergüenza?

Te has quedado corto, amigo. Creo que son bastantes más los euros que va a cobrar cuando sea ex y funja (si no trabaja en otro sitio, donde le paguen más) de consejero de Estado: 100.000. Sánchez es presidente por una carambola (a muchas bandas, 22). Se juntaron los ratones para librarse del gato. Y les salió bien. Así de simple veo el asunto de marras. Le dieron el sí a Sánchez, porque querían otorgarle el no a Rajoy. Hasta quien iba a votar en contra de la moción, CC (Ana Oramas), se abstuvo. Otros (Bildu) pudieron hacer lo mismo, pero votaron sí. Por supuesto, que hubo postureo. El PNV votó a favor de Sánchez porque temía unas elecciones generales inmediatas que, según las encuestas, se hallaría en disposición de ganar Ciudadanos, lo que no le convenía, además, la formación de Aitor Esteban acababa de registrar su propuesta en favor del derecho a decidir en la Cámara vasca.

¿Te extrañas de esas alianzas? Échale un vistazo a Italia. En el país de la bota se acaba de juntar la extrema derecha con la extrema izquierda, Matteo Salvini, otro Torra (Liga, partidario de la independencia de Padania hace unos años) con Luigi Di Maio (M5E). Ambos forman parte del mismo Gobierno. ¿Habremos de acostumbrarnos? Ya veremos.

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¿Feo asunto? ¡El de las cruces!

¿FEO ASUNTO? ¡EL DE LAS CRUCES!

El de las cruces asunto
Solo confrontación crea.
Cuando a los “hunos” cabrea
Que “hotros” las pongan, pregunto:
¿Quién le pondrá el final punto?
Si se fueron las empresas,
Para no ser del clan presas
(Si cambiaron sus sociales
Domicilios y fiscales),
¿Ahora quieren que presas
De sus disparates sean
Las playas? ¿Eso desean?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Jueves, 20 de septiembre

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