El Blog de Otramotro

No hay fiera peor que el hombre

NO HAY FIERA PEOR QUE EL HOMBRE

“Créeme que no hay lobo, no hay león, no hay tigre, no hay basilisco, que llegue al hombre; a todos excede en fiereza”.

Baltasar Gracián y Morales en “El Criticón” (1651-1653-1657)

—Uno escucha perorar
A quien se llama Matteo
Y, si es creyente, un ateo
Le parece el tal y a orar
Le insta y al hombre adorar.
—Uno escucha lo que larga
Por la sinhueso, que carga
Como si otro cetme fuera,
Salvini, de testa huera,
Y la tristeza le embarga.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Perdón ha de pedir Puente a Vicente

PERDÓN HA DE PEDIR PUENTE A VICENTE

NUNCA SE ME CAYERON LOS ANILLOS

“El hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”.

Confucio

He accedido, a través de la cadena SER, al audio de lo que, antes de que abandonara el pleno la señora Pilar Vicente, portavoz de Ciudadanos en el Consistorio vallisoletano, argumentaba Óscar Puente, el alcalde de la citada villa, y lo he transcrito, palabra por palabra, literalmente, para poder opinar (vaya por delante que, como ignoro quién tomó la palabra y qué dijo en el salón de plenos en los momentos previos a que Óscar Puente adujera lo que quedó registrado, seré cabal y honesto y nada comentaré al respecto) con conocimiento de causa: “Bien, nos acusa usted de falta de capacidad para organizar y gestionar esta ciudad. Es de suponer que usted se contrapone al actual gobierno como una persona con capacidad de gestión y de organización. Y yo le pregunto ¿cuál es la suya? ¿Qué capacidad de organización y de gestión acredita usted en su vida profesional y en su vida política? Porque le recuerdo que usted, antes de estar en este Ayuntamiento, tenía un puesto de trabajo bastante normal en una tienda, en Vallsur, y no ha gestionado usted nada en su vida, en ningún sitio. Por tanto, ¿qué es lo que gestionaba usted para acreditar ante los ciudadanos de Valladolid que tiene más capacidad para gestionar...? Pero permítanme intervenir. Señora Vicente, usted dice que le insultamos, no sé quién le ha insultado en este salón de plenos. No, no tiene la palabra, señora Vicente (interviene la señora Vicente, que dice esto: Si no retira usted las mentiras que ha dicho sobre mi currículum, la portavoz de Ciudadanos se levanta y se va). Haga usted lo que quiera. Puede hacer usted lo que quiera. Cuando no les echas, se marchan”.

Tengo para mí que el alcalde (amén de portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE), que había comenzado su razonamiento de manera impecable, metió la pata hasta el mismo corvejón cuando, sarcásticamente, vino a recordarle a la señora Vicente lo que a esta, la persona que cumplió con los cometidos que tenía asignados otrora en dicha tienda, le constaba mejor, con más detalles o pormenores, que los que recuerda (o da a entender que conocía, por los cauces que fueran, quien he colegido que había fungido, fingido o aspirado a ser otro Gran Hermano), al parecer, el alcalde (disfrazado para la ocasión, ora de un Dios indeseado, vengativo, ora de un sabueso soberbio, ora de una mala copia, pésimo sosias o trasunto del impar protagonista de un cuento imperecedero que salió del magín extraordinario de Jorge Luis Borges, “Funes el memorioso”, 1942), por haber vivido esa experiencia laboral en sus propias carnes, ya que era ella la que había trabajado en ese establecimiento de Vallsur. Ignoro si Óscar Puente es una persona hecha y derecha, que se viste por los pies. Si lo es, le recomiendo encarecidamente que escuche con la máxima atención y sin prejuicios (como ha hecho servidor) lo que dijo y cómo lo dijo (y quedó grabado en la SER), como si fuera otra persona la que hubiera proferido sus palabras y que reflexione al respecto. Acaso llegue a la misma conclusión a la que he llegado yo, que se pasó tres o incluso más pueblos con la señora Vicente. ¿Acaso Óscar Puente se hizo esa misma pregunta a sí mismo cuando a él le tocó hacer lo propio antaño? ¿Acaso les preguntó a sus correligionarios, ediles socialistas, en otros ayuntamientos, qué experiencia de gestión y de organización tenían cuando fueron elegidos por los ciudadanos de los numerosos municipios de España antes de empezar a tener capacidad para organizar o gestionar una corporación municipal o criticar los modos o maneras que usaban quienes las gestionaban y organizaban y formaban parte del equipo de gobierno que estaba al frente y al mando de este, ese o aquel Ayuntamiento? Está claro que nadie nace enseñado. Considero que la labor de representación política debería ser una profesión interina, provisional, de paso, y que haber trabajado en otros puestos, que nada o poco tienen que ver con los estudios que una persona cursó ni incapacita, ni es malo per se, sino, muy al contrario, recomendable. Trabajar en un puesto normal no es indigno. ¿Es consciente el señor Puente de cuántos españoles, ellas y ellos, trabajan en dignísimos puestos normales? Este menda, verbigracia, a quien nunca se le cayeron los anillos por tener que ganarse el pan con el sudor de su frente, tuvo que trabajar duramente durante meses e incluso varios años como gasolinero, carpintero, camarero y otros oficios y está orgulloso de las labores o tareas que llevó a cabo como tal, porque contribuyeron a que pudiera sacar una carrera o licenciatura de cinco años, Filosofía y Letras (Filología Hispánica).

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Varios goles de córner marqué otrora

VARIOS GOLES DE CÓRNER MARQUÉ OTRORA

En algunas ocasiones (solo en algunas, que calificaré de puntuales), cuando cierro los ojos y me da por imaginar que ando a la búsqueda de una imagen o un clavo al que aferrarme, como si yo fuera un náufrago y ella o él hiciera las veces de mi tabla de salvación, suelo transportarme o retrotraerme en el tiempo a cuando, si no de manera íntegra, fui inmensamente feliz (siempre que hablo o escribo de las enseñanzas que extraje de las numerosas experiencias que tuve y de los mil y un recuerdos inolvidables que aquellas me dejaron en el cacumen acostumbro a referirme a las sensaciones inmarchitables que me acompañan desde antaño, dignas de ser rememoradas por haberme legado la huella y el poso de haber vivido mi cielo en la tierra), a los tres últimos años de la Educación General Básica (EGB), sexto, séptimo y octavo, coincidentes con mi adolescencia, que cursé y transcurrieron livianos en el seminario menor que los religiosos Camilos regentaban entonces en Navarrete (La Rioja). Hace quince años largos quedé con varios excolegas del postulantado en el hotel que ahora ocupa dicho lugar. Y comprobé cuánto bien me deparó compartir con ellos un corto (a mí, al menos, se me hizo así) fin de semana, en el que más que la calidad de los caldos y de las viandas, de la mesa o del mantel, de las fotos que nos hicieron o hicimos, contaron la calidez de los abrazos, de la conversación y de los recuerdos a tutiplén que despertamos en los demás o despertaron en nosotros.

No es algo casual, no, sino causal, que, de tiempo en tiempo, quien en el presente anda trenzando estos reglones torcidos, servidor, acuda allí, donde era abundante la dicha, para intentar atenuar o mitigar la mucha desdicha que ahora advierte en derredor suyo aquí. Habrá a quien le parezca un contrasentido, porque otrora, mientras estaba interno en aquel edén, hice mucho deporte (solía correr a diario más de diez kilómetros, pues iba hasta el puente de Fuenmayor, regresaba y luego daba vueltas y más vueltas al perímetro de la chopera; jugaba a fútbol, a baloncesto, a balonmano, a pelota a pala, lanzaba disco, etc., o sea, mi corazón latía y latía y este menda estaba como un toro), ahora, sin embargo, cuando evoco aquel “cronotopo”, parece como si mi ritmo cardiaco enlenteciera y mi presión arterial disminuyera.

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Pedro Sánchez dio en la diana

PEDRO SÁNCHEZ DIO EN LA DIANA

Bastó un río de electrones
Entre el cátodo de un fallo
Y el ánodo, que hizo callo,
De una moción con galones
Para airear los pulmones
Y el corazón de la gente,
Que bendijo el diligente
De Pedro comportamiento
Y a este lo premió al momento
Haciéndolo presidente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mi anhelo es que también tú lo disfrutes

MI ANHELO ES QUE TAMBIÉN TÚ LO DISFRUTES

Dilecta Pilar:

Hoy he venido al Centro Cívico “Lourdes” un poco más tarde de lo usual. Me ha cortado el pelo y recortado la barba Paula, la nínfula que aprendió el oficio con (o se lo enseñó) Esteban, que está ingresado en el HRS (felizmente, parece que todo va por buen camino).

Ídem, gracias. Mujer, aunque soy un lego o profano en muchos campos del saber, algo de lengua y literatura española sí que sé. Lo que me consta es que a mí (a ti y a nuestras/os compañeras/os o colegas) no me (nos) regalaron la licenciatura, no.

Ya ves, tú y yo, perseverantes literatos, parecemos científicos, pues somos seres que, a lo largo de nuestra vida, vamos alternando (casi casi trenzando) aciertos con errores. Nos pasa, mutatis mutandis, algo parecido a lo que les acaece a ellos con su método experimental de ensayo/error. Sí; coleccionamos más de los segundos que de los primeros (como confiesa quien no es un pretencioso, soberbio o vanidoso, claro). Por ejemplo, yo, que contengo y dispongo de un montón de críticos y correctores a mi servicio, me doy cuenta de las numerosas lecturas (aparejadas de adiciones, enmiendas y supresiones) que debo hacer de algunos de mis textos hasta que, por fin, consigo darlos por buenos. Me temo que quien ha malinterpretado lo escrito por ti he sido yo. Me suele ocurrir cuando leo rápido.

He leído como viaja el rayo (o la centella) tu artículo sobre la posverdad (la mentira que se presenta, postula o propone como candidata para fingir y fungir de verdad) y las imágenes reales, en el que te fijas en varios asuntos de rabiosa actualidad (el problema, arreglado en un pispás, como recomienda Confucio, entre Letizia y Sofía, las reinas consorte y emérita de España, el máster —mejor, no máster cursado— de Cifuentes, el ataque a la población civil siria con bombas químicas, con muchos niños heridos en y por el tal, etc.). Me ha gustado. ¿Te has dado cuenta de que en el arranque de tu artículo, la cabal definición que da el DLE de posverdad (“distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”) tiene cierta cercanía o mucho que ver con lo que busca el autor de ficciones, que sea verosímil el relato que narra su cuento o su novela? Cierto. No andan faltas de razón las objeciones que planteas, pero ¿acaso la posverdad no pretende hacer pasar por verosímil (algo falso con apariencia de verdad) lo que tiene solo un porcentaje (alto, medio o bajo) de real?

Lamento tener que desdecirme, pues lo he publicado hoy. La verdad es que lo había escrito para que viera la luz, en un primer momento, ayer, pero el que urgía ser publicado antes se le adelantó y lo tuve que posponer hasta hoy (no mañana). A veces se me va un poco la olla. Tengo tantos textos comenzados en el telar, pendientes o a falta de lecturas correctoras posteriores que llevar a cabo para darlos como concluidos que, a veces, solo a veces, me armo más de un belén o jaleo.

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El débil y el fuerte dudan

EL DÉBIL Y EL FUERTE DUDAN

“Un hombre débil tiene dudas antes de tomar una decisión; un hombre fuerte las tiene después”.

Karl Kraus

—Quien es débil tiene dudas
Antes, sí, de decidirse
(Por los cerros de Úbeda irse;
Ser un venal, como Judas;
El destructor de los budas;...).
—Quien es fuerte hesitaciones
Tras tomar sus decisiones
Tiene, fiel amigo Ernesto.
¿Habrá sido un hombre honesto
En sus determinaciones?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Oigo un clamor transversal

OIGO UN CLAMOR TRANSVERSAL

Oigo un clamor transversal
En favor del egoísmo.
Hoy se denigra el altruismo
(Yo urdía su “a” con versal).
Y esto ya es universal.
A la falta de empatía
No le ayuda la apatía.
Quien se muestra solidario
Es visto hoy como un sectario
Por quien antes repartía.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que los extremos se atraen?

¿QUE LOS EXTREMOS SE ATRAEN?

Que se juntan los extremos
Ya nadie lo pone en duda.
Si la tendencia no muda,
Lo que en Italia tenemos
En más estados tendremos
Pronto. A mí me escandaliza
La pinza que ha entrado en liza
En el país de la bota,
Error que allí no se agota,
Porque por más se desliza.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que de qué ejerce Salvini?

¿QUE DE QUÉ EJERCE SALVINI?

DE LÁTIGO DE INMIGRANTES

—Sabedor de la pasión
Que viven los inmigrantes,
Sean ateos u orantes,
Malogra cada ocasión
De demostrar compasión.
—Si está ausente la empatía
Y no se aplica atutía,
Tópico medicinal,
¿No se adelanta el final
Del corazón que latía?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Aquarius": pececitos de Gabriel

“AQUARIUS”, PECECITOS DE GABRIEL

(DE POCO SIRVE LA NAVAJA DE OCKHAM)

“En los momentos de crisis, solo la imaginación es más importante que el conocimiento”.

Albert Einstein

Antes de que el abajo firmante entre en materia, permítame, atento y desocupado lector, sea ella o él, que le refiera esta consideración previa. Si usted, para llegar a estar sano y conservar dicho estado, tiene que hacer el esfuerzo de llevar un modus vivendi saludable, y a servidor le ocurre lo propio; para lograr que una sociedad sea sana, el grueso de los individuos que la conforman han de seguir y/o tener hábitos de vida saludables. La salud individual es previa y una condición imprescindible o requisito necesario para que haya salud social. Bueno, pues con la calidad democrática de los dirigentes de un país pasa tres cuartos de lo mismo que acabo de razonar a propósito de la salud (personal o colectiva).

En la actualidad basta con estar alerta a lo que nos entra por los ojos y los oídos para identificar (tomar conciencia y constancia de) una plétora de problemas tan complejos, tan poliédricos, que seríamos unos verdaderos insensatos si juzgáramos (a la ligera) que, para solventarlos de raíz y de cabo a rabo, tal vez fuera suficiente con seguir la lección del epígrafe de Einstein, esto es, echarle imaginación a la cosa y hallar para cada uno de los tales una solución fácil y sencilla. Considero que de poco (tan poco que puede devenir en un pispás en nada) nos va a servir la cita del Premio Nobel ni que echemos mano del principio metodológico y filosófico de economía o de parsimonia, o sea, la navaja de Ockham, para salir airosos, incólumes, de tantos bretes.

Ya que para muestra basta con presentar un solo botón, pongámoslo como modelo o ejemplo. Todos sabemos qué ha pasado en el mar Mediterráneo, entre Malta e Italia, con el Aquarius, un barco con 629 migrantes y refugiados a bordo (una quinta parte de ellos son menores de edad, a los que —huelga la explicación— he dado en llamar en el título de esta urdidura —o “urdiblanda”— pececitos de Gabriel), al que las autoridades portuarias de los países mentados no le han permitido arribar. Si una nación se ha saltado la barrera, el listón o la valla de la mínima dignidad y humanidad, la otra la ha liado bien gorda (y uno de sus vicepresidentes de Gobierno y ministro del Interior, Matteo Salvini, con su proceder, ha tenido la desfachatez de resucitar al fascista Mussolini, que acarrea y portea en sus hombros, al menos, intelectualmente), al demostrar que la historia sirve de poco, al no haber escarmentado en cabeza ajena, o sea, por no haber aprendido de los errores que cometieron en el pasado quienes se comportaron como él hace, errando morrocotudamente, en el presente.

Tras la determinación de nuestro reciente presidente, Pedro Sánchez, dicho barco (junto con otros dos navíos italianos) se dirige al puerto de Valencia. Bueno, pues, como cada quisque ve la realidad con las gafas del muestrario que ha elegido ponerse (la celebérrima e imperecedera cuarteta de Ramón de Campoamor sigue vigente), ya hemos comenzado a discutir entre el blanco y el negro, obviando la inmensa gama de grises que media entre ambos, es decir, si dicha decisión es plausible, digna de aplauso, o, por el contrario, condenable, digna de condena. A mí, que he vivido hechos que, si no fueron milagros en sentido estricto, se parecieron bastante, pues lindaron o rayaron con lo prodigioso, me nace mostrarme como lo ha hecho el jefe de nuestro Ejecutivo, Pedro Sánchez, compasivo, empático y solidario. Yo no voy a opinar por los demás. Les corresponde a ellos dar su parecer al respecto. Sin embargo, he de agregar, por considerarlo pertinente, que sería un suicidio que un país en solitario decidiera abrir sus puertas de par en par a la migración (aunque la recomendación del Fondo Monetario Internacional para España vaya por ese canal, cauce o sendero). Ya sabemos qué depara el efecto llamada.

Y es que aquí hay quien olvida los infiernos que puede llevar aparejado el buenismo: los inmigrantes pobres compiten, ora de manera legal, ora de modo desleal, con los españoles pobres, y como consecuencia o resultado de todo ello, por los trabajos menos cualificados, las ayudas sociales, de vivienda, educativas, sanitarias,... Si en España hay un número ingente de personas pobres, aun siendo trabajadoras (a tiempo parcial o no), y si dicho número lo aumentas significativamente, sumándole migrantes o refugiados, entonces estás empeorando las condiciones de trabajo, los salarios y el acceso a prestaciones sociales de todos (saliendo claramente perjudicados —los casos son notorios—, por el agravio comparativo, los autóctonos). A día de hoy los parlamentarios (ellas y ellos) que proceden de la clase baja y obrera son los menos. Pertenecen a una nueva clase acomodada, vinculada muchas veces a la educación (universitaria o no) y a la administración. El ejemplo que hace las veces de arquetipo o se pone como dechado o prototipo es el del secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, que, tras obtener un escaño en el Congreso de los Diputados, ha pasado de profesor contratado por la Universidad y vivir en un piso de Vallecas a comprar (a medias con su pareja, Irene Montero, parlamentaria también, encinta) un chalé de 600.000 euros en una urbanización alejada de los barrios donde viven los obreros que le auparon adonde él se halla. ¿Hoy en día a las élites no les interesa una metamorfosis de la sociedad, porque con ese cambio se iría al garete su posición dominante en la misma?

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Los acontecimientos se suceden

LOS ACONTECIMIENTOS SE SUCEDEN

(A UNA VELOCIDAD VERTIGINOSA)

Que España es un Estado de derecho (manifiestamente mejorable o perfectible) es un hecho, aunque alguien acuda a mí para objetarme, verbigracia, Buda, y esto, lo que aquí sostengo, él venga a ponerlo en tela de juicio o duda.

Que la inmensa mayoría de los españoles somos iguales ante la ley, como vino a decir, cuando era rey con todas las de ley, el hoy monarca emérito, don Juan Carlos I, en uno de sus discursos/mensajes de Navidad es otro hecho. Ahora bien, si leemos la Constitución Española de 1978, en concreto el punto 3 de artículo 56, nos enteramos de dos cosas, primera, que entre el dicho y el hecho media un buen trecho y, segunda, que quien dijo tal cosa entonces era inviolable y no estaba sujeto a responsabilidad. Si leemos los artículos 410, 411 y 412 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, advertiremos aún más desigualdades.

Ayer corrió como la pólvora por los mentideros de cualquier ciudad española el siguiente dicho: “Si alguien nos hubiera comentado hace una década, o incluso menos, la mitad, un lustro, que un exmiembro de la Casa Real, el yerno del rey emérito Juan Carlos I, cuñado del actual monarca Felipe VI y esposo de la infanta Cristina, Iñaki Urdangarin, iba a ser sentenciado por el Tribunal Supremo a cinco años y diez meses de pena de cárcel e íbamos a ver imágenes de cómo entraba en prisión, le hubiéramos preguntado si había bebido o perdido el juicio, porque una de dos, o estaba borracho como una cuba o estaba loco”. Ciertamente, si hace un mes un augur o vidente, esto es, un sacaperras, nos hubiera adelantado alguno de los hechos admirables o sorprendentes que han acaecido en España y en el resto del orbe durante las últimas jornadas y a algunos nos han epatado sobremanera, le hubiéramos tachado de haber cogido una buena tranca o turca o de andar el botarate, además, orate. Hoy, sin ir más allá, hay nuevas para elegir en el ámbito político y deportivo, caso Màxim Huerta, a quien, tras salir a la luz el fraude fiscal cometido por él, ha pasado a ser el ministro de Cultura más efímero de la democracia española, ya que ayer, voluntariamente, dimitió, antes de que Pedro Sánchez, por coherencia, le enseñara la puerta de salida; puerta que por la mañana cruzó y cerró, asimismo, por fuera y por fuerza, Julen Lopetegui, que hace apenas unas jornadas renovaba su contrato como entrenador de la selección con el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, y anteayer conocimos que será entrenador del Real Madrid (en principio, durante las tres próximas temporadas) y, tras ser destituido, al parecer, ya vuela de regreso a España. Ya tiene sustituto (y es que las malas noticias, amén de correr como la pólvora, vuelan —mientras viva, siempre recordaré un deseo de mi tío Jesús, que, por cierto, era tan especial u original que, en lugar de uno, tenía dos motes o sobrenombres, el temperamental o familiar, “el Pato”, y el peculiar, característico o adquirido, “el Vasco”, y pecaba de cierto pesimismo: “que no haya novedad”—), Fernando Hierro.

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Buen ejemplo das, Mark Rutte

BUEN EJEMPLO DAS, MARK RUTTE

Nunca pote tú te des.
Quien ensucia está obligado
A limpiar lo que ha manchado.
Primer ministro holandés,
Mark Rutte, ¿cómo lo ves?
Como lo ves tú lo guipo.
Marrar no me quita el hipo.
Mi yerro yo he de enmendarlo
Y no al prójimo achacarlo,
Como ha entendido mi equipo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Domingo, 24 de junio

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