El Blog de Otramotro

Chupinazo

CHUPINAZO

Desde que tengo uso de razón, siempre he luchado (quien haya superado la mayoridad habrá constatado que vivir es una pugna constante por sobrevivir) por alcanzar o conseguir lo que deseaba y me satisfacía, atrapar o capturar a todo trance un “cronotopo”, o sea, el lugar apropiado en el momento oportuno. Evidentemente, en medio de dicho “cronotopo” siempre me hallo yo, ora como protagonista, ora como testigo directo, con capacidad para desdoblarme y replegarme, es decir, adoptar un papel u otro, según sea mi voluntad.

Si estoy, por ejemplo, en la Plaza Nueva (o de Los Fueros) de Tudela un veinticuatro de julio, minutos antes de que den las doce del mediodía en la Casa del Reloj, empiezo a pensar que se pueden escribir unos renglones torcidos sobre ese instante concreto, en el que una muchedumbre, vestida como yo, con prendas blancas y rojas, aguarda, con alegría contenida, que comience la fiesta.

Tras escuchar tres vivas (a Navarra, Tudela y Santa Ana), imagino que, impulsado por una repentina fuerza descomunal, asciendo raudo, como una flecha, por los aires hasta que llego a la altura adecuada, doy de lleno en el blanco o centro de la diana idónea y exploto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La de billar bola blanca

LA DE BILLAR BOLA BLANCA

Hay quien un montón disfruta
De bola blanca ejerciendo,
De estimulador fungiendo,
Esto es, marcando la ruta
Que seguirá hasta la gruta
Sobre el tapete otra bola,
A la que mucho le mola
Que de refilón le dé;
La última, negra, se ve
Ya en la tronera; no es trola.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sólidos indicios

SÓLIDOS INDICIOS

Hace dos semanas justas (sé que era martes, porque todos los tales, siempre que no caiga en fiesta de guardar, bajamos andando juntos al pedazo —no me consta que él se haya referido alguna vez a esa pequeña porción de terreno, cercada, donde cultiva verduras, legumbres y algunos árboles frutales, sendas parejas de cerezos, manzanos y perales, una higuera y un nogal, que él siempre llama “nocero”, con los nombres habituales de huerto, huerta u hortal— que tiene en La Mejana a hacer alguna labor, la que él, dueño del terreno, manda), cuando llegué a casa de mi dilecto y soltero amigo Emilio González (le llevaba, recién lavado y secado, el táper, vocablo al que el DLE ya le ha dado su aprobación, bienvenida, entrada o plácet en su seno, o sea, el recipiente de plástico donde me había llevado a casa parte de los caracoles que él había cogido allí unos días antes tras una breve, pero intensa, chaparrada —y que, tras haberles dado varias aguas, quiero decir, haberlos limpiados a conciencia y una vez engañados, habían quedado listos para ser hermanados con otras viandas—, con los que él me había obsequiado), “Metomentodo”, este, de la solapa superior de una caja de cereales, con la inestimable ayuda de unas tijeras, andaba recortando unos trozos de cartón y, a renglón seguido, doblándolos. Recuerdo que le pregunté a qué fin hacía aquello y lo que me contestó, que, si con ellos obtenía el resultado apetecido, el que esperaba, otro día me contentaría al contármelo por extenso.

“Metomentodo” lleva jubilado los mismos años que el menda, diez, y por idéntico motivo, por incapacidad laboral absoluta. Lo conocí en el tudelano Hospital “Reina Sofía”, HRS, donde, compartimos habitación unos días antes y varios después de ser operados del mismo mal, cáncer de colon. Yo, por buscar alguna diferencia entre ambos, de manera extraordinaria, pasé un día largo, pero que se me hizo muy corto en el tiempo, en el cielo, donde unos ángeles (no entraré en las proverbiales y medievales discusiones bizantinas de si eran femeninos o masculinos) me cuidaron estupendamente en una de las habitaciones de la UCI de dicho recinto hospitalario. A él le quitaron veinte centímetros de intestino grueso y a mí, que me localizaron dos tumores incipientes, ¡menos mal!, casi medio metro.

Como durante los tres años posteriores a nuestro primer paso por el quirófano coincidimos tantas veces en las salas de espera anexas a las consultas de los diversos especialistas en el aparato digestivo y cirugía de los hospitales de Pamplona (donde ambos fuimos intervenidos también en varias ocasiones) y Tudela, probamos y comprobamos que seguía vigente esa paremia irrefutable, pues contiene una verdad incontrovertible, que dice que “el roce hace el cariño”; en plata o a la pata la llana, que, con el lento paso del tiempo y la mutua aportación, vinimos a establecer y estrechar lazos de una verdadera y duradera amistad, vaya.

Mientras no caiga en las garras o las fauces del alzhéimer, siempre recordaré con hilaridad la divertida anécdota referida al pedazo de “Metomentodo” la primera vez que me acompañó Isabel, mi esposa, a conocerlo. Como yo escuchaba a Emilio hablar sin parar del pedazo y ella, a su vez, me oía perorar sobre esto, eso o aquello del dichoso y redicho pedazo, la primera vez que pisó mi mujer el susodicho terreno “Metomentodo” se tiró un estruendoso y fétido pedo (allí, entre nosotros, seguía en vigor o regía la costumbre que había implantado su abuelo paterno, José, en Turruncún, que, grosso modo, aún dice lo que decía, que uno podía ejercer de Alonso Quijano, o sea, fungir del Quijote, y, por tanto, irónicamente, liberar una cuerda de presos sin tener que dar explicación de ello a nadie) y ella soltó una expresión que venía a dar cuenta de la perfecta fusión, que no daba pie, no, a una confusión, de las dos ideas que pugnaban por salir a borbotones, en tropel, de su mui: “¡Vaya pedazo!”.

>> Sigue...


Es Pilar y no Emma, artista

ES PILAR Y NO EMMA, ARTISTA

“Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz”.

Gustave Flaubert, en “Madame Bovary”.

—Como la protagonista
De una de Flaubert novela
Se llama quien me camela.
—Marras en el nombre, arpista.
Es Pilar y no Emma, artista,
La gracia de pila de ella,
De quien brilla como estrella
En el actual firmamento.
—Como aciertas, no lamento
Que airees verdad tan bella.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Plurienamorado

PLURIENAMORADO

En los ratos de ocio que paso en mi habitación suelo ver mucho cine en DVD y, como antes de disponerme a visionarlo, asumo que tanto su contenido como su continente, sensu stricto, son mentiras, me quedo con las pocas o muchas lecciones o verdades (algunas cintas las derrochan a manos llenas) que contienen. Desde que vi, verbigracia, “La casa del lago” estoy enamorado de Sandra Bullock. A mí esta película me encanta. La he visto tantas veces como “Posdata: Te quiero”, que no protagoniza Sandra, sino Hilary Swank, de la que también estoy enamorado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Sabe lo que le aguarda tras la esquina?

¿SABE LO QUE LE AGUARDA TRAS LA ESQUINA?

Desde que conozco a Sofía, los doce o trece años suyos, siempre que la veo por la calle anda tiesa, erguida, enhiesta y se muestra circunspecta, prudente. Cuando ambos acudimos a la misma reunión, compruebo lo que ya sabía de ella, que nunca es la primera en tomar la palabra. Espera a que hablen los demás, a quienes acostumbra a escuchar con suma atención. Luego, si tiene algo que decir (cosa que no siempre ocurre), lo comunica de la forma más sencilla (para ella y el resto). A la comisura de sus labios no le suele faltar su asidua sonrisa. En las juntas de vecinos de nuestra comunidad (donde ella tiene un piso alquilado) me he fijado que, duren lo que duren, jamás se sienta en las escaleras y, recostada o no en una pared, permanece de pie, como yo. Acaso esto tenga que ver con un miedo cerval asumido a pronta edad, en su más tierna infancia. A quien le hace preguntas que entiende y deduce a qué obedecen o por dónde van, le suele contestar de forma amable y sucinta. Yo ayer, verbigracia, le pregunté: ¿Vienes de ver una película tierna? Juraría que has llorado, Sofía. Para película triste, de pena, mi vida, Tapia, me contestó. Mañana, nadie sabe lo que le espera tras la esquina, a las siete y media de la tarde, acudiré a su funeral.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuanto urdo lo publico en mi bitácora

CUANTO URDO LO PUBLICO EN MI BITÁCORA

Dilecta Pilar:

Te contesto a tus dos correos en este.

Me extrañó darme de bruces con esos yerros. Ya no hay correctores en los periódicos. Ni siquiera los tiene El País, donde cada fin de semana (que es cuando compro dicho diario) suelo pescar gazapos sin cuento: hoy, sábado, 21 de abril de 2018, sin ir más lejos, en la contraportada o página 52 se lee: “ha causado una gran sorpresa descubrir que en (sic) se trataba de una burda copia: ‘La gente se ha sentido defraudada y que se les (sic; gente es un nombre colectivo, pero exige seguir usando el singular) han (sic) engañado hace años’, dice el cura”. El mal es común, está generalizado. Si lees la entrevista que le hace Emilia Landaluce a Tom Burns Marañón en El Mundo, te puedes encontrar con esta respuesta de Burns: “Por revanchismo, por algo que en el fondo es irresponsable y vulgar en un dirigente político llegado el año 2004. Zapatero cree que es su momento. Que gobierna una España democráticamente consolidada, una España prospera (sic; todas las esdrújulas o proparoxítonas se acentúan), con anclaje europeo y todo lo demás. Entonces piensa que es su oportunidad para construir un país utópico. También abre el melón territorial. Anima la reforma la reforma (sic; ¿pretendía remedar el famoso aforismo “rosa es una rosa es una rosa”, de Gertrude Stein?) del Estatut catalán que inexorablemente asentaría las bases para un proceso secesionista. Esto Zapatero no lo vió (sic; yo tampoco vi nunca “vió” así, acentuado, ciertamente). En él cristaliza el adanismo. Piensa que con él empieza otra época y que es capaz de empezar de cero”. Yo suelo leer mis textos tres veces antes de publicarlos (bueno, pues, aun así, a veces algún yerro se me escapa sin haberlo enmendado en tiempo y forma).

Desconocía que Pedro Santisteve fuera alcalde al que le gustara ahuecar el ala cuando las cosas empezaban a ponerse feas y volar lejos (me constaba que gastaba mucho dinero en gomina, pero luego pasaba —¿porque le pesaba habérselo gastado?— dichas facturas al Consistorio). Le han zurrado de lo lindo la badana, porque se había hecho digno acreedor de tales censuras o críticas.

Cuanto urdo lo publico en mi bitácora. Lo mando, asimismo, a varios periódicos. Unos lo publican o otros no. Allá ellos.

Ya usé la cita de “Ben-Hur” antes en otro texto. Es que escribo mucho (y a veces de manera extensa; se necesita espacio para reflexionar de manera sesuda). Si le echas una ojeada a mi blog, lo comprobarás.

>> Sigue...


Mi anhelo es que también tú lo disfrutes

MI ANHELO ES QUE TAMBIÉN TÚ LO DISFRUTES

Dilecta Pilar:

Hoy he venido al Centro Cívico “Lourdes” un poco más tarde de lo usual. Me ha cortado el pelo y recortado la barba Paula, la nínfula que aprendió el oficio con (o se lo enseñó) Esteban, que está ingresado en el HRS (felizmente, parece que todo va por buen camino).

Ídem, gracias. Mujer, aunque soy un lego o profano en muchos campos del saber, algo de lengua y literatura española sí que sé. Lo que me consta es que a mí (a ti y a nuestras/os compañeras/os o colegas) no me (nos) regalaron la licenciatura, no.

Ya ves, tú y yo, perseverantes literatos, parecemos científicos, pues somos seres que, a lo largo de nuestra vida, vamos alternando (casi casi trenzando) aciertos con errores. Nos pasa, mutatis mutandis, algo parecido a lo que les acaece a ellos con su método experimental de ensayo/error. Sí; coleccionamos más de los segundos que de los primeros (como confiesa quien no es un pretencioso, soberbio o vanidoso, claro). Por ejemplo, yo, que contengo y dispongo de un montón de críticos y correctores a mi servicio, me doy cuenta de las numerosas lecturas (aparejadas de adiciones, enmiendas y supresiones) que debo hacer de algunos de mis textos hasta que, por fin, consigo darlos por buenos. Me temo que quien ha malinterpretado lo escrito por ti he sido yo. Me suele ocurrir cuando leo rápido.

He leído como viaja el rayo (o la centella) tu artículo sobre la posverdad (la mentira que se presenta, postula o propone como candidata para fingir y fungir de verdad) y las imágenes reales, en el que te fijas en varios asuntos de rabiosa actualidad (el problema, arreglado en un pispás, como recomienda Confucio, entre Letizia y Sofía, las reinas consorte y emérita de España, el máster —mejor, no máster cursado— de Cifuentes, el ataque a la población civil siria con bombas químicas, con muchos niños heridos en y por el tal, etc.). Me ha gustado. ¿Te has dado cuenta de que en el arranque de tu artículo, la cabal definición que da el DLE de posverdad (“distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”) tiene cierta cercanía o mucho que ver con lo que busca el autor de ficciones, que sea verosímil el relato que narra su cuento o su novela? Cierto. No andan faltas de razón las objeciones que planteas, pero ¿acaso la posverdad no pretende hacer pasar por verosímil (algo falso con apariencia de verdad) lo que tiene solo un porcentaje (alto, medio o bajo) de real?

Lamento tener que desdecirme, pues lo he publicado hoy. La verdad es que lo había escrito para que viera la luz, en un primer momento, ayer, pero el que urgía ser publicado antes se le adelantó y lo tuve que posponer hasta hoy (no mañana). A veces se me va un poco la olla. Tengo tantos textos comenzados en el telar, pendientes o a falta de lecturas correctoras posteriores que llevar a cabo para darlos como concluidos que, a veces, solo a veces, me armo más de un belén o jaleo.

>> Sigue...


Me fijé en la faceta fisiológica

ME FIJÉ EN LA FACETA FISIOLÓGICA

Dilecta Pilar:

No busco sucedáneos (buscaría en todo caso chocolates de los buenos, pero la vida me ha enseñado que el que busca a veces encuentra y a veces no halla). Iré (y, si es bien acompañado, mejor, miel sobre hojuelas).

Bueno, son varios momentos (el paso del tiempo es necesario, aunque dicho espacio sea corto) en apenas media hora, ciertamente. La realidad nos suministra mucha información. Ahora bien, hace falta estar alerta, atento, para captar lo precipuo o principal de cuanto ocurre y apuntarlo en nuestra mente o en nuestra libreta.

Cierto. Yo me fijé en la faceta o parte fisiológica del asunto (la vuelta de los ancianos a la niñez) dando por sobreentendida la anímica y espiritual.

Que vaya la presentación de cine y te lo pases estupendamente el sábado. Yo iré, Deo volente, como he hecho otros años, en la grata compañía de mi hermano Jesús María, “el Chichas”, a la entrega de los premios “Goya” (una botella de moscatel, hecho en Corella) de la peña “La Teba” (acrónimo de Tudelanos En Buena Armonía) en el salón de actos de Jesuitas.

Te mando (abajo) la epístola como aparecerá publicada en mi bitácora (supongo que a primeros de junio).

Luego leeré (tengo que terminar antes el artículo que publicaré luego) tus dos nuevos microrrelatos, pero he de reconocer que era mucha la tentación, ¡diantres!, y he vuelto a caer, a pecar.

Acabo de leer, de manera rápida, tus otros dos microrrelatos. En “El banco del parque”, que contiene todos los colores que cabe hallar en una paleta de pintor, cuentas la historia de quien tuvo casa y, por los motivos que fueran, la perdió; luego halló o se hizo una en un banco del parque. Por las razones que fueran (la imaginación es fértil, variopinta), decidió cometer un delito penado con cárcel para vivir bajo techo en la prisión de Zuera, donde ahora tiene (ha logrado formar de nuevo) una familia entre los otros reclusos.

>> Sigue...


La narración acaeció en mi seso

LA NARRACIÓN ACAECIÓ EN MI SESO

Dilecta Pilar:

Eso es lo que te decía en un correo anterior: cuando algo te ha sido útil antes, cuando algo te ha servido, no te deshagas de ello, sea lo que sea, porque puedes necesitarlo, si no mañana, pasado. Si has sido precavido y lo has guardado, podrás echar mano luego de ello, cuando lo precises de nuevo.

La narración acaeció en mi seso. Es pura ficción. Emilio González, “Metomentodo” (si tomas la primera letra de su nombre, E, las dos iniciales de su apellido, Go, y las tres que arrancan su alias o seudónimo, Met, y las juntas, en ese mismo orden, formarás la palabra Egomet —que fue uno de mis seudónimos in illo tempore, cuando hacía mis pinitos literarios, cuando comenzaba a trenzar prosas y versos, más de los últimos que de las primeras—, que en griego significa yo mismo) es uno de mis heterónimos, como dejo caer sin querer (me desdigo al instante, esto es, queriendo) en el propio texto. Su autor, servidor, el abajo firmante, pretendía que fuera una reflexión en torno a la violencia (y los diferentes grados que cabe advertir de la misma), cuando apenas quedan muestras de la tal. Parece que, por los parabienes recibidos, he conseguido lo que me había propuesto.

Menos mal que no escribo todo lo que sueño (dormido y despierto), todo lo que imagino. Hoy, por ejemplo, he soñado (mientras hacía la siesta y dormía) que había ocurrido un magnicidio en los Estados Unidos de América; y no es trampa (aunque el gerifalte —a quien no le falto, no, por llamarle así— occiso se apellide casi casi de esa misma guisa). Si lo hiciera, me temo, me llevarían directamente y encerrarían hasta solo sabe Dios cuándo en una clínica psiquiátrica o frenopático. Tengo para mí que con Pessoa me hubiera llevado a las mil maravillas, estupendamente (o, por el contrario, tal vez, hubiera habido un desacuerdo diuturno, evidente, o mantenido con él una guerra sin cuartel, debido, entre otras razones, a la algarabía permanente entre ambos).

A ver si puedo ver “Campeones” pronto (si no es este año, que sea antes de que pase un lustro). Ha habido películas que he visto en la tele o en vídeo una década después de que hubieran sido estrenadas. Gracias por la recomendación. Ya sabes que no me gusta ir solo al cine. Lo mejor de ir al cine (no sé si te lo he escrito alguna otra vez antes) es comentar, a la salida de la sala de proyección, el filme.

Es una lástima; al menos, te queda el otro sendero expedito, el de los sueños que ideas estando despierta, el de tu imaginación. Me consta que la avenida de la creatividad la transitas desde hace mucho tiempo ad libitum, por eso no había hecho referencia a la tal (la había dado por supuesta, sobreentendida).

>> Sigue...


"Rajoy Brey ha dimitido"

“RAJOY BREY HA DIMITIDO”

Mi amigo, que hoy usa apodo,
Esta “scoop” me ha remitido:
“Rajoy Brey ha dimitido”.
La ha urdido como un epodo.
La ha firmado “Empino el codo”.
Le contesto: “De esa estancia
Tenía, Sosias, constancia;
Y del verso que la ultima,
Que no hace burla ni tima,
A pesar de su importancia”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sé que se ha repetido esa molestia

SÉ QUE SE HA REPETIDO ESA MOLESTIA

Dilecta Pilar:

Acabo de llegar (dos horas más tarde de lo normal) al Centro Cívico “Lourdes”. Hoy me he sentido, ora el protagonista del artículo “Vuelva usted mañana”, de Mariano José de Larra, ora el personaje Joseph K. de “El proceso”, de Franz Kafka. Aún me faltan trámites para poder cambiar la domiciliación del recibo del agua (antes tendré que proceder a mudar la titularidad de dicho suministro).

Tengo la mejor opinión de Patricia, la madre cuerda, prudente, sensatísima, del difunto Gabriel. La considero una mujer estupenda; bueno, pues dudo que algún día (a pesar de que el paso del tiempo suele obrar milagros) pueda perdonar a la bruja (¿habrá alguien a quien la pintura fiel, fidelísima, que has hecho de ella, no le repugne?) que acabó con la vida de su pececito. Por cierto, ¿acaso ha pedido perdón Ana Julia, la asesina confesa?

Gracias. He escrito recientemente sobre la prisión permanente revisable. Ya sabes qué criterio sostengo a propósito de los pederastas, asesinos múltiples y violadores, que, por las razones que sean, tienen serias dificultades para reeducarse y reinsertarse socialmente; ergo,...

Seguramente la culpa fue mía y, aunque creí haber leído detenidamente tu artículo, no di en el blanco o centro de la diana, no acerté con lo que querías dar a entender. Ya sabes, el autor escribe y luego el lector interpreta. ¿Lo correcto? Unas veces sí y otras no (como eso mismo se predica de los afamados pimientos de Padrón, que unos pican y otros no).

El hombre propone y Dios dispone, airea el dicho. Han sido apocados y tristes (para mí, claro) los días de Semana Santa. Durante la tarde del pasado Viernes Santo, día señalado para este menda, tuve que bajar a Urgencias, porque el catarro (o alergia; o una alianza de ambos) que había pillado me impedía respirar correctamente. La doctora que me visitó me recetó Cefuroxima, un antibiótico, y Symbicort Turbuhaler, un inhalador (el pecho me gruñía). La combinación está haciendo el efecto apetecido, pues el resfriado se va atenuando paulatinamente. Hoy estoy mejor.

>> Sigue...


Lunes, 20 de agosto

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Agosto 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031