El Blog de Otramotro

Verdad la mentira trae

VERDAD LA MENTIRA TRAE

—Gusta la literatura
A quien la mentira atrae
Porque la verdad le trae
Junto a otras artes: pintura,
Escultura, arquitectura,...
—Tomadas las de esta lista
Desde otro punto de vista,
No como a la vieja usanza,
Sino tras rauda mudanza
De mago o de mentalista.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tuerto o entuerto es agravio que se hace a alguien

TUERTO O ENTUERTO ES AGRAVIO QUE SE HACE A ALGUIEN

Dilecta Pilar:

Si coincidimos en que lo que es obvio, ciertamente, lo es, no lo manoseemos más, no vaya a ser que devenga, por arte de birlibirloque o sin que haya tenido que intervenir o mediar la magia (blanca, por supuesto), motivo de conflicto.

Una vez hecha la aclaración, celebro que todo haya quedado solucionado; aunque el tuerto o entuerto (¿lo había, de veras, para ti?), “agravio que se hace a alguien”, según la acepción que brinda el DLE, cercano el carnaval, haya venido disfrazado de pirata tuerto.

Tal vez huelgue apuntarlo, pero es mi deseo y mi esperanza que te salga la columna a pedir de boca.

Ojalá puedas asistir a la presentación del poemario de Rosendo Tello. Si vas el próximo 15, y estás con él, te hago el encargo de que lo saludes en mi nombre y en el de todas/os las/os que, por unas u otras causas, no estaremos con él (con vosotras/os) en cuerpo, pero sí en espíritu.

He leído esta mañana (de cabo a rabo; había un único ejemplar en la Papelería/Librería “El Cole” aún sin vender) tu artículo del Heraldo, “Mujeres de cine” (aquí, el sintagma nominal ‘de cine’ tiene, al menos, una doble acepción o valor). Parece que haces una crónica de la entrega o gala de los premios “Goya”. Como no he visto ninguna de las películas (de algunas he guipado unas pocas imágenes en televisión, los llamados tráilers) no puedo opinar (sería una indecencia por mi parte, amén de una falta de rigor intelectual, hacerlo).

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O estás conmigo o estás contra mí, amigo

O ESTÁS CONMIGO O ESTÁS CONTRA MÍ, AMIGO

Aunque entre el blanco (no sé dónde leí hace mucho tiempo que las personas que viven en parajes donde la nieve es permanente, como les ocurre a los esquimales, son capaces de diferenciar hasta 30 tonos de blanco distintos) y el negro hay una inmensa gama de grises, hay quien suele proponer a quien le escucha (sea o no consciente del plagio) la posibilidad de elegir entre dos únicas opciones, o sea, el mismo dilema que le plantea en “Ben-Hur” (me refiero a la película dirigida por William Wyler en 1959) Mesala (papel interpretado por el actor Stephen Boyd) a su antiguo amigo de infancia Judá Ben-Hur (Charlton Heston): “O estás conmigo o estás contra mí” (actitud que en psicología se ha dado en llamar o conoce como “síndrome Mesala”).

Así las cosas, la resolución sensata de un tribunal ha provocado la euforia de unos, sobre todo, en las filas de los independentistas catalanes, y la depre de otros, sobre todo, en las huestes del partido del Gobierno, el PP, y del resto de las formaciones unionistas o constitucionalistas. En plata, tras invertir unas horas de mi tiempo en reflexionar sobre dicho fallo (escrito sin segundas o terceras intenciones), he llegado a la conclusión de que ni los “hunos” (como escribiría mi estro y maestro Unamuno) deberían estar tan ufanos ni los “hotros” tan decaídos. Me explicaré.

La decisión de la Audiencia de Schleswig-Holstein de rechazar la petición hecha por el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena Conde, de entregar a España al expresidente Carles Puigdemont para ser juzgado por el delito de rebelión no acarrea ni lleva aparejado, aunque no faltan quienes así lo han querido ver, un varapalo ni contra nuestra democracia ni contra nuestro Estado de derecho. Tampoco cabe ser interpretada como una absolución de Puigdemont ni del resto de los gerifaltes (no les falto, no, al llamarlos así) secesionistas, encarcelados preventivamente o no, ni una bendición (seguida de ovación) de sus actitudes desleales e irresponsables durante los bochornosos meses de septiembre y octubre del 2017.

El propio tribunal aclaró que el 1-O hubo violencia y que esta cabe achacársela al expresidente por ser quien promovió la celebración de un referéndum ilegal (y luego se empeñó en agravar aún más la situación al alentar un proceso de secesión, la DUI ).

La audiencia alemana se ha limitado a concluir lo obvio, que el delito español de rebelión no cuadra o encaja con el delito germano de alta traición y, por eso, ha denegado la euroentrega a España. Y es que la Decisión Marco del Consejo de la Unión Europea de 2002, que regula la euroorden, exige que los delitos sean equiparables, equivalentes. Ahora tendrá que decidir en lo tocante al delito de corrupción o prevaricación.

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Creíble fue tu relato

CREÍBLE FUE TU RELATO

(¿POR LIEBRE ME DISTE GATO?)

—Por un raro mecanismo,
Que ignoro, de tu memoria
Consideraste la historia
Que te creíste tú mismo
Propia o conforme al verismo.
—Presiento que mi intención,
Después de la detención,
No fue la de embelecarte,
Embaucarte a base de arte,
Sino mostrarte atención.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


España es una democracia plena

ESPAÑA ES UNA DEMOCRACIA PLENA

“La verdad es un ácido corrosivo que salpica casi siempre al que lo maneja”.

Santiago Ramón y Cajal, en “Charlas de café” (1920).

Ignoro, atento y desocupado lector, sea ella o él, qué opina usted al respecto. Tengo para mí que, desde que el mundo es (in)mundo, el poder viene falseando consciente e intencionadamente la realidad de las cosas y de los casos, a fin de que quien lo detenta (de modo ilegítimo) u ostenta (de manera legítima) continúe detentándolo u ostentándolo. Así que, aunque la denominación de “fake news” (“noticias falsas”) es moderna, reciente, la falsificación deliberada de los hechos, ora para beneficio propio, ora para perjuicio ajeno, ora para ambos fines, es tan vieja como la tos.

Cuando del cimero y selecto lugar que deben ocupar las verdades se han apoderado las mentiras, es lógico colegir lo distintivo, pertinente y relevante, que el mal, poliédrico, no se ha instalado allí de forma interina, provisional, sino que lo ha hecho con el propósito de echar raíces, es decir, con la vocación de que su permanencia sea perdurable.

Los dos párrafos precedentes no los he urdido a humo de pajas, no, ni por un solo motivo concreto, específico, el máster de Cristina Cifuentes, agujero negro, nigérrimo, que hiede por cualquiera de sus costados o facetas, pues, al parecer, una mentira ha llevado a incurrir en otra, y esta, a su vez, en otra más, y, así, hasta imponerse la náusea, sino también por el Matrix nacionalista catalán, esa irreal realidad paralela (escrito así, todo junto, o por separado, para lelos —lo siento, pero, como no me cuento ni soy uno de ellos, uno de los que se ha creído a pies juntillas la idea absurda de la República catalana, ni ese concepto elitista, exclusivo, del “derecho a decidir”, ni ese dogma del “mandato del pueblo de Cataluña” que tan onerosos trabajos lleva aparejados, que aspiran a recibir, de manera conjunta o por separado, más pronto que tarde, el antes baldón que galardón de la mayor mentira del mundo—) a la verdadera realidad, en la que viven dichosos, felices, los supremacistas, donde hay quienes creen que Cataluña (Catalunya) existe, pero Tabarnia es una patraña. Cataluña existe en tanto en cuanto Comunidad Autónoma de una nación, España. Quien hoy vea en Cataluña una república habrá caído en un pozo sin fondo de mentiras sin cuento, en una bola o un bulo como una catedral de grande. Empero, quien ve en Tabarnia el apócrifo contrapunto de esa falsa República se está burlando, cachondeando o guaseando no de un quijote auténtico, sino del mero sucedáneo de un tal. Los secesionistas se han creído de cabo a rabo el sueño que idearon o se inventaron y compartieron unos ciudadanos sin escrúpulos que anhelaban que sus conciudadanos fueran otros; y otros, los bufones o coñones tabarneses, se han reído a mandíbula batiente de esas ensoñaciones, porque les hacían mucha gracia.

¿Es tan difícil de entender que en este país vivimos quienes, sabedores de que los localismos (llámense o no nacionalismos) empobrecen, queremos hacer realidad el grueso de nuestros deseos, o sea, cumplir, entre otros, el sueño de que en Europa y hasta en el orbe entero todos los ciudadanos tengamos los mismos derechos y nos rijamos por las mismas leyes, que no haya fronteras, que podamos circular por cualquier país sabiendo que, salvo a los caldos y a las viandas, a los usos, a los idiomas y a las costumbres peculiares de cada latitud, no tendremos que acomodarnos a ordenamientos jurídicos distintos?

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Te comportaste bien, "Metomentodo"

TE COMPORTASTE BIEN, “METOMENTODO”

(CUANDO NO DEJA ESTELA/HUELLA/RASTRO LA VIOLENCIA)

Esta mañana, atento y desocupado lector, seas ella o él, mi querido heterónimo y amigo Emilio González, “Metomentodo”, me ha mandado el siguiente correo electrónico:

“Estimado Otramotro, ayer me ocurrió lo que, me creas o no, en el supuesto de que un juez me conceda la oportunidad de relatarle pormenorizadamente mi versión de los hechos, me acaeció al poco de salir del cine de ver “Campeones”, en mi opinión, el mejor filme firmado por Javier Fesser.

“Cerca de casa, a no más de trescientos metros, un tipo robusto, como un armario ropero, y malencarado (pude observar su rostro cuando llegué a la esquina —donde hay una sucursal de Ibercaja—, que suelo doblar para enfilar el último tramo de avenida que me lleva y deja junto al portal del edificio donde tengo mi choza) se me acercó al final de la calle Sorpresa, que todo el mundo conoce por su sobrenombre, Monja enchironada, me pidió la hora y se la di: las once y veinte pasadas.

“Pensé que me había deshecho de él, que lo había dejado tras mis pasos, cuando, inopinadamente, me lo topé de frente y siguió con su monserga:

“—Oye, no tengas tanta prisa. Como estoy obsesionado con la hora, he pensado que, si te pido de manera insistente que me regales tu peluco, acaso consiga que te avengas a ello. ¿Te amoldas?

“Enmudecí. El miedo cerval me acostumbra a robar el habla. Como te consta, desde que me están dando la quimio, parezco un alfeñique, así que escuchar la susodicha propuesta, ciertamente, me desagradó un montón, pero más me disgustaron todavía las consecuencias que colegí si rehusaba condescender al trámite, ya sabes, mutatis mutandis, aquello que aprendimos en la Facultad de Derecho de que la causa de la causa es causa del mal causado.

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¿Merezco el amor de Ariadna?

¿MEREZCO EL AMOR DE ARIADNA?

“A veces, lo que más deseas nunca se cumple. Y a veces, lo que menos esperas que suceda, ocurre”.

Le dice Jamie Randall (Jake Gyllenhaal) a Maggie Murdock (Anne Hathaway), según el guion de la película “Amor y otras drogas”, dirigida por Edward Zwick en 2010.

Aquí lo que más deseo
Nunca acaece o se cumple,
Pero hoy, treinta, que es mi “cumple”,
He salido del aseo
Como si fuera Teseo
Tras matar a puñetazos
Al Minotauro. Y mis brazos,
Protectores, valedores,
Dignos son, por vencedores,
De los de Ariadna ene abrazos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tomadura de pelo o "inclusion rider"

TOMADURA DE PELO O “INCLUSION RIDER”

El domingo pasado, 25 de marzo, me quedé helado, de piedra, tras leer en la página 98 de “El País Semanal”, el artículo titulado “Buen camino para el asesinato”, de Javier Marías, que versaba sobre la “inclusion rider” en el cine, una disposición milagrosa (pues, al parecer, su mero cumplimiento a rajatabla, no miento —pero, una vez he urdido dicho verbo, he decidido lo que convenía hacer sin demora, asperjar esta urdidura con unas cuantas gotas de sarcasmo—, lleva aparejado, como corolario, lo esperado, el prodigio, la excelencia del producto) que exige, usando las mismas palabras de Marías, “que tanto en el reparto como en el equipo de rodaje, haya al menos un 50% de mujeres, un 40% de diversidad étnica, un 20% de personas con discapacidad y un 5% de individuos LGTBI”.

¿Por qué, me pregunto retóricamente, el elenco de una película, de una obra de teatro, o de un circo, va a dar lo mejor de sí, si se cumple, de manera estricta, precisa y rigurosa, la contractual “inclusion rider” que si no? ¿Por qué? ¿Acaso, atento y desocupado lector, seas ella o él, si has hecho el esfuerzo de invertir unos minutos preciosos de tu preciado tiempo de ocio en pensar, de manera concienzuda, sobre ello, no has llegado a la conclusión de que no es más que otro engañabobos que nos quieren colar, otra soberana patraña, de la misma especie o jaez de la parida de la paridad? ¿Por qué si la bendita y citada cláusula, mano de santo, no se cumple en otras profesiones, en las finanzas, en la judicatura, en la enfermería, en la docencia o en el deporte, por ejemplo, sea fútbol, baloncesto, atletismo, tenis, campo a través o ajedrez?

Esos criterios inclusivos pueden no ser repulsivos (confieso que para mí sí son repelentes, pero respeto que para otros no lo sean), pero ¿acaso no van a entorpecer más que a ayudar el trabajo creativo? Yo, al menos, así lo veo. Un autor otrora, en la época clásica (sea la grecolatina o la de los Siglos de Oro en España), tenía que acomodarse a las unidades de acción (asunto), tiempo y lugar, pero hoy en día, con la revolución de los procedimientos narrativos llevados al cine, ¿un moderno guionista de cine, dramaturgo o novelista, en el caso de aceptarla, no se vería coaccionado en su ámbito más íntimo e irrenunciable, la libertad?

No me creo, ni harto de güisqui, que un filme vaya a ser la repanocha, si aparece la citada conditio sine qua non en los contratos firmados por las estrellas, o un desastre, si no. La bondad o maldad de la cinta, me temo, dependerá de lo de siempre, de un guion excelente, verosímil, de una buena dirección de actores y de que el resto (música, fotografía, montaje, etc.) no desentone.

Un productor, quien dispone de cierto caudal y ha decidido invertirlo en hacer una película, intentará sacar el máximo provecho a su apuesta contratando al equipo idóneo, el más competente para obtener el producto apetecido, que le reporte beneficios crematísticos y, si la cinta recibe además reconocimientos por parte del mundo cinematográfico, miel sobre hojuelas. Pero lo primero para él será recuperar el dinero arriesgado.

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Perra vida la de este hombre

PERRA VIDA LA DE ESTE HOMBRE

SOLO SOLEDAD LE LADRA

Tras la muerte de su amada,
Fuera cual fuera su edad,
Le duele la soledad,
Mas más la desconsolada
Ausencia de la finada.
Aunque Soledad te asombre,
No halló el solo mejor nombre
Para su perra señera,
Leal y fiel compañera
Que soporta aún este hombre.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Estatura, envergadura

ESTATURA, ENVERGADURA

“Quienes quieren juzgar la literatura —y creo que esto vale en general para todas las artes— desde un punto de vista ideológico, religioso y moral se verán siempre en aprietos. Y, una de dos, o aceptan que este quehacer ha estado, está y estará siempre en conflicto con lo que es tolerable y deseable desde aquellas perspectivas, y por lo tanto lo someten a controles y censuras que pura y simplemente acabarán con la literatura, o se resignan a concederle aquel derecho de ciudad que podría significar algo parecido a abrir las jaulas de los zoológicos y dejar que las calles se llenen de fieras y alimañas”.

Mario Vargas Llosa, en su artículo “Nuevas inquisiciones”, publicado el pasado domingo, 18 de marzo de 2018, en la página 15 del diario El País.

Óptima literatura
Puede ser la de los santos
Vida o la suma de espantos,
Que acrecienta la estatura
De su autor, la envergadura.
Prefiero diferenciar,
Quiero decir, licenciar,
Galardonar, distinguir,
Ergo, atizar a extinguir
Y ensalzar a despreciar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ya sabes qué has de hacer con los halagos

YA SABES QUÉ HAS DE HACER CON LOS HALAGOS

Dilecta Pilar:

Bien traídos los dos comentarios que haces a propósito de los halagos. Ya sabes qué has de hacer con ellos, no envanecerte (que me consta que no lo haces) y sí ver en los tales otra oportunidad, como argumentaba mi querido Salk: “la recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho”.

De todos esos autores que mencionas he aprendido muchas cosas. Así que abundaré en el juicio que viertes (sin fin siniestro) y no objetaré tu opinión, ponderada, sensata,

Pues sigue (por) esa senda, que no es camino equivocado.

Ahora que acabo de leer tus palabras me nace el deseo de creer (ya sabes lo que sostenía la psicóloga social Ziva Kunda, que “lo más probable es que las personas lleguen a las conclusiones que quieren llegar”) que acaso yo era ese “alguno más” que mentas y a finales de enero de aquel año, 1981, acudiera a merendar a tu casa (aunque no te diera clases particulares a ti, sino a Carlos Lacarra, como bien recuerdas), pero tal vez (borro el tal vez y lo sustituyo en un pispás por el adverbio seguramente) me engañe. ¡Qué tiempos!, sí, mejores en algunos aspectos y peores en otros. Con el paso del tiempo, ese juez que quita y da razones, Adolfo Suárez, político que experimentó una inesperada e insólita (que devino benéfica para España) metamorfosis, irá ganando adeptos y sumando predicamento y prestigio, sin hesitación, contradiciendo en parte la definición que le brinda Voltaire a Rousseau en la obra de teatro “Voltaire/Rousseau. La disputa”, adaptación de textos de la citada pareja de filósofos que bordan los actores que interpretan sus papeles, según las críticas que he leído, Josep Maria Flotats y Pere Ponce, en el escenario del matritense teatro María Guerrero: “La política, mi querido amigo, nunca es algo más que la posibilidad ofrecida a gente sin escrúpulos de oprimir a gente sin memoria”. Gracias a Dios, a Natura o al sino, ambos estudiamos filosofía en BUP, COU y en la Universidad, alma mater donde, además de abrir nuestras mentes y vacunarnos contra el fanatismo, comenzamos a usar con criterio y rigor intelectuales la memoria.

Así es; los camilos (Bermejo, Santaolalla y este menda, entre otros) estudiamos en el zaragozano Colegio San Valero (Seminario menor) el BUP. A algunos nos sirvió y a otros no. Recuerdo que se concentraban a finales de enero varias fiestas que aligeraban de clases lectivas el susodicho mes (Santo Tomás de Aquino, que nació en dicho lugar, Aquino, allí, sí, aquí, no; San Valero,...). E hicimos el COU en el colegio “Enrique de Ossó” (las Teresianas), donde este cristiano (que devino, por razones obvias, cristino —en la misma medida que Calixto se confesó en “La celestina” melibeo—) se sintió, ora en el infierno, ora en la gloria, tentado por tanto súcubo alrededor, bendito entre todas las mujeres, rodeado por tanta belleza junta. Mi vocación religiosa sufrió ese curso académico tantos vaivenes que se tambaleó y, al final, cayó y calló.

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¿Cuál va a ser tu profesión?

¿CUÁL VA A SER TU PROFESIÓN?

“—Extravaga, hijo mío, extravaga cuanto puedas, que más vale eso que vagar a secas. Los memos que llaman extravagante al prójimo, ¡cuánto darían por serlo! Que no te clasifiquen; haz como el zorro, que con el jopo borra sus huellas; despístales. Sé ilógico a sus ojos hasta que, renunciando a clasificarte, se digan: es él, (...)”.

Miguel de Unamuno y Jugo, en “Amor y pedagogía” (1902).

“La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa”.

Paul Carvel

—¿Cuál va a ser tu profesión?
—O conductor de ambulancias
O escritor de extravagancias.
La primera es mi pasión,
Mi positiva obsesión.
—¿Por tu afán de salvar vidas
Y epatar con tus salidas?
—Por saltarme sin sonrojo
Los semáforos en rojo
Y enojar con mis paridas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sábado, 21 de abril

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