El Blog de Otramotro

A cuantas/os vamos a hervir

A CUANTAS/OS VAMOS A HERVIR

Comienza el presente estío
Con ascenso progresivo
De grados. ¿Será lesivo
(Me pregunta con hastío
Un tío que aún no es tío)?
Nuestras ganas de vivir
Poco nos van a servir
(Ni ante la ola de calor
Tampoco el tener valor)
A cuantas/os vamos a hervir.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A las/os recién licenciadas/os

A LAS/OS RECIÉN LICENCIADAS/OS

(¿LA EXCEPCIÓN? ¡LAS/OS DE PAPÁ/MAMÁ HIJAS/OS!)

A quien llega hoy a la meta
(Como ayer, si alguien suspende,
Su alma para aprobar vende)
Se le entrega una maleta
Viajera. ¡No es cuchufleta!
Aquí, en la Universidad,
A las/os recién licenciadas/os
Les cuadra de desgraciadas/os
La faz. ¡Vaya adversidad!
Sigue la diversidad.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Yo no soy como Pétain

YO NO SOY COMO PÉTAIN

Para el buen secesionista,
Que tiende a tocar poder,
Quien no deja de joder
Es el no separatista.
No es un buen catalanista
Ni un demócrata fetén
Quien no se suma al retén
De quienes ya barricadas,
Ya escraches, ya cacicadas,
Hacen como otro Pétain.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Nadie refutar puede tal aserto

NADIE REFUTAR PUEDE TAL ASERTO

“Hablando se entiende la gente”, dice el dicho castellano. Hoy, aquí y ahora, afirmaré y/o agregaré algo más, que nadie (hembra o varón) refutar puede tal aserto. De hecho, en el debate de ideas y cruce de argumentos, todos hemos podido comprobar alguna vez cómo el otro, nuestro interlocutor (o uno de ellos, en el supuesto de que se tratara de un coloquio mantenido con y entre varias personas), si estábamos atentos a su discurso, gracias a (o tras escuchar) su reflexión, nos hizo ver una faceta de ese poliedro que es la realidad, en la que nosotros no habíamos caído o reparado y eso nos influyó tanto o de tal manera, que nos hizo enriquecer, matizar y hasta mudar nuestra perspectiva sobre el asunto o problema en cuestión.

Comparto dicho parecer, por tanto, con cuantos (ellas y ellos) defienden y sostienen que el diálogo puede ser, amén de estupenda y necesaria, una fuente inagotable de herramientas o razones para resolver conflictos, siempre que el otro contertulio no funja o finja ser una pared, por ejemplo. Porque, en ese caso concreto, el conflicto, en lugar de resolverse, puede agravarse aún más. La experiencia es un grado. Mi tristemente finado progenitor solía decir que “es la madre de la ciencia”. Cuando has conocido el paño o percal, cuando sabes cómo se las suele gastar el otro, ¿vas a seguir confiando en quien tu propia experiencia te dice y dicta que no debes? ¿Has olvidado la moraleja de la fábula de la rana y el escorpión? Yo suelo recomendar que se recuerde en casos tales, para que nadie tenga que volver a maldecir su mala suerte, esa expresión latina que dice así: “Vulpes pilum mutat, non mores” (“La zorra cambia el pelo, no las costumbres”).

Uno puede hablar con el otro de lo que sea, siempre que el otro no imponga las reglas de juego (y con más motivo si estas son previas y, mientras no haya un nuevo acuerdo que las cambie, son las que son), ni los asuntos a tratar en dicho diálogo, ni sus límites, ni sus criterios (verbigracia, si nos hace ver, como advertencia previa, que él solo está dispuesto a hablar si, al final, alcanza sus objetivos, si logra conseguir esto, eso y aquello, sota, caballo y rey, a toda costa, a todo trance o a rajatabla).

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Grima da "Josu Ternera"

GRIMA DA “JOSU TERNERA”

—Ellos se juzgan maestros.
—¿Por los senderos tortuosos
Que pisaron son virtuosos?
—No inspiraron; ni son estros.
—Y, si lo son, son siniestros.
—De ideario sifilítico
Motejaron, por ser crítico,
Al menda, que no tolera,
Ni apoya a “Josu Ternera”,
Que fue un terrorista mítico.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿En qué brazo armado te hallas?

¿EN QUÉ BRAZO ARMADO TE HALLAS?

(ME CONSTARÁ EN CUÁL SI CALLAS)

—En España hay periodistas
Que defienden a los suyos
Aunque estos suelten zurullos.
—Los que no van en sus listas
Son necios o terroristas.
—Conforman el brazo armado
De la otra ribera o lado.
—Esto ocurre con los “hunos”
Y los “hotros”, unos tunos
Con la péñola o el teclado.
—¿De cuáles es “Otramotro”?
—De los que consigo mismo
Practican el criticismo,
Antes de usar ese potro
De tortura con el otro.
—Debo darte un parabién,
Por responderme tan bien.
—Te agradezco la ironía.
—Pues yo a ti tu bonhomía.
Te sienta requetebién.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Dan ganas de mandar a Pep al campo

DAN GANAS DE MANDAR A PEP AL CAMPO

Mutatis mutandis, echando mano de una mera variante de la paremia española “zapatero, a tus zapatos”, que pronto hizo fortuna (y, sumando un año a otro, ha devenido) diuturna (pues la tal ha llegado hasta nuestros días rebosando una salud de hierro y exhibiendo un cutis sonrosado) y, según Plinio el Viejo, usó, por vez primera en la Historia, Apeles, el pintor de Alejandro Magno, en el siglo IV antes de Cristo, con un representante de los de su oficio, la zapatería, dan ganas de mandar a alguien a su taller o a su campo de entrenamiento, donde todo quisque reconoce que Pep Guardiola es un genio o un hacha en lo suyo, lo futbolístico.

El sábado pasado, en un vídeo de Òmnium Cultural (entidad independentista que fue presidida otrora por Jordi Cuixart, el activista catalán que está en prisión preventiva y siendo juzgado ahora por rebelión en el Tribunal Supremo) el entrenador de fútbol del equipo inglés Manchester City y otras personalidades (me ha llamado sobremanera la atención que el filósofo y lingüista norteamericano Noam Chomsky, de quien, por cierto, recuerdo que estudié en quinto y último curso de Filosofía y Letras —Filología Hispánica— su Gramática Generativa y Transformacional, esté tan mal informado o haya sido engañado como a un chino con una, dos, tres o ene añagazas sin cuento —en sentido estricto, con mucho tal— y se haya brindado a meterse en camisa de once varas o en ese charco inmundo) piden poner fin a la represión ideológica del Estado español y exigen la libertad de los presos del “procés”.

Al parecer, aquí, en este desmemoriado país nuestro, hay que insistir e iterar una y mil veces las mismas razones, lo obvio; verbigracia, que España es un Estado democrático y de derecho, donde impera la ley y a nadie se le persigue por sus ideas. De hecho, hay muchas personas en Cataluña que opinan y tienen ideas similares, parecidas o idénticas a las que están siendo juzgadas en el Tribunal Supremo y se encuentran libres, sin cargos. Luego es más falso que un billete de doce euros que en España haya “presos políticos”. Lo que sí hay son “políticos presos” preventivamente, en el caso concreto que recoge la ley, que están siendo juzgados con todas las garantías judiciales. En España se permite que un ciudadano reivindique la independencia de un territorio y hasta el cambio de régimen, de monarquía parlamentaria a república, por ejemplo. Pero esos cambios han de hacerse de acuerdo con las leyes vigentes, no porque a siete o a veintisiete se les haya ocurrido dicho despropósito o un millón tengan ganas de ello. En España un ciudadano puede manifestar, de manera pública y notoria, que es secesionista, porque eso no lleva aparejado que haya cometido un delito o una falta.

Ignoro los motivos de Guardiola (hay quienes aducen y alegan, que uno, evidente, es el de siempre, el que la gente sigue formulando así, “por el interés, te quiero, Andrés”, pues su hermana Francesca, cesada en octubre de 2017 como delegada o embajadora de la Generalitat catalana en Dinamarca, desde diciembre de 2018 es delegada del Govern en los Países Nórdicos) para defender a quienes aún son inocentes, sí, pero, si hacemos caso a las peticiones de penas de la Fiscalía y de las acusaciones, a los tales pueden caerles muchos años de cárcel.

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La parca había olido la tragedia

LA PARCA HABÍA OLIDO LA TRAGEDIA

“Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”.

Jorge Luis Borges

La tragedia, por ser perita en deparar uno o más malos tragos, ya sean estos cortos o largos, siempre se traga a alguien. Para los dualistas duelistas, ese presunto agujero negro o pozo sin fondo suele engullir con frecuencia a uno o a varios adalides o representantes de ambos bandos en conflicto. Toda tragedia es una disputa en la que, medie o no cabrón o puta (pido perdón por haber echado mano de los dos vocablos precedentes, malsonantes), las dos partes que guerrean (aunque solo usen argumentos y razones y no armas en sus lides) tienen parte de razón (que han sabido ver; y de sinrazón, que no han sido capaces de atisbar o avistar).

Como seguramente quedó aclarado durante los años que cursaron el bachillerato, los atentos y desocupados lectores (ellas y ellos) saben que, a veces, la relación entre los letraheridos de una época, escuela o generación literaria (añagaza educativa de escasos fuste y recorrido), personas que suelen abrigar y exhibir egos de un orgullo desmedido, ha sido tirante y, en bastantes ocasiones, irreconciliable. A todo el mundo le consta (o le debería de constar) que, verbigracia, a Cervantes y Lope de Vega, que no se llevaban mal (ambos se habían adulado o halagado por las publicaciones respectivas de la “Galatea” y de la “Arcadia”), la difusión de “El peregrino en su patria” (1604) los enemistó o propició que ellos ya no militaran jamás en la misma facción o formación. Quevedo y Góngora se lanzaron, de manera mutua, dardos innúmeros o largaron pullas (que infligieron tanto daño moral que este, si hubiera sido, amén de no censurable, que no lo fue, mensurable entonces, otrora, acaso llegara a causar más deterioro o perjuicio que el físico, que hubieran deparado varias heridas ocasionadas en la cerviz por una o varias puyas de una o varias varas) sin cuento. Por ejemplo, son memorables la redondilla satírica que urdió Góngora llamando dipsómanos a Quevedo y Lope (“Hoy hacen amistad nueva, / más por Baco que por Febo, / don Francisco de Quebebo / y Félix Lope de Beba“), o, en una quintilla ingeniosa, el calambur que el cordobés le trenzó, para picarle sobremanera, al “Fénix de los ingenios“ (“Dicen que ha hecho Lopico / contra mí versos adversos, / mas si yo vuelvo mi pico, / con el pico de mis versos / a ese Lopico lo pico”), como lo rebautizó el “Manco de Lepanto“, o el primer cuarteto del sutil soneto que Quevedo escribió contra Góngora (“Yo te untaré mis obras con tocino / porque no me las muerdas, Gongorilla, / perro de los ingenios de Castilla, / docto en pullas, cual mozo de camino”).

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No le hallo solución a ese acertijo

NO LE HALLO SOLUCIÓN A ESE ACERTIJO

¿ESTÁ EN LA VARIEDAD LO JUSTO O EL GUSTO?

Amicus Plato sed magis amica veritas” (“Amigo es Platón, pero más amiga es la verdad”).

Locución latina atribuida a Aristóteles.

Como a todos nos consta que no siempre lo que más nos gusta o satisface es justo, probaré a disertar, a continuación, brevemente, sobre el EBAU.

¿Las 17 pruebas (una por cada Comunidad Autónoma) que se hacen en España para acceder a la Universidad son más difíciles/fáciles en un territorio que en otro? Parece que nadie que haya mostrado interés por el hecho y haya investigado a conciencia tiene dudas al respecto. Tampoco las hay en lo concerniente a las notas que ponen los profesores que corrigen esos exámenes, ni en lo tocante a la nota media con la que llegan los estudiantes desde el Bachillerato. Si partimos de la plural o variopinta base de que no hay un examen igual que otro (a no ser que las respuestas o soluciones a ese ejercicio sean cerradas y un alumno, hembra o varón, lo haya copiado entero, de cabo a rabo, claro, de otro); un profesor (ella o él) no califica igual que otro (pues el discente que ha dado de un poema una interpretación distinta de la general, por ejemplo, puede tener razón y hasta haberla argumentado mejor que el resto y, por ende, merecer más nota); unas materias se prestan más que otras a una calificación más cabal o justa (pero entre los profesores de estas hay diferencias, porque unos priorizan el resultado, otros tienen en cuenta el desarrollo realizado para resolver el problema, otros una sabia mezcla de ambos, otros demuestran que aún rige ese dicho que dice que “cada maestrillo tiene su librillo”, etc.); unos profesores tienen en cuenta el nivel de la clase para calificar y otros no;…; es lógico y normal que los estudiantes se quejen, porque el agravio comparativo es evidente.

Puede que, para el grueso de los expertos en el EBAU, acaso no tan implicados en el asunto en cuestión como los interesados, el problema no les parezca importante; empero, para el alumno que ha hecho el máximo esfuerzo durante el Bachillerato para obtener la mejor nota, porque desea cursar, a toda costa, dentro de unos meses, la carrera de Medicina (o de Ciencias Exactas, o… cualquier otra) en esta, esa o aquella Universidad, lo es, sin hesitación.

Si todos los españoles somos iguales ante la ley, y se ha constatado que el desarrollo reglamentario de una norma concreta, por las causas que sean, ha devenido injusto, lo que hay que hacer con el mismo es corregirlo o subsanarlo, para que la justicia vuelva a imperar, y ese norte, la isonomía, se dé, de facto.

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Por no alargar la cosa, no te objeto

POR NO ALARGAR LA COSA, NO TE OBJETO

Dilecta Pilar:

Te contesto a los dos correos en este (empezando por el que circulaba por otro cauce).

Habrás comprobado que han sido bastantes las variantes (deseo y espero que coincidamos en el criterio, a mejor; esa ha sido, al menos, mi intención) que hay, respecto del texto de la primera versión.

Has olvidado la actividad que engloba a todas las citadas por ti, corredor, ora de sesenta, ora de ciento diez metros vallas (dependiendo de si la prueba era en invierno o en verano) y de tres mil metros obstáculos (¡cuántas carreras de dicha distancia ha tenido que superar Jesús Vidal!).

A ver si me da tiempo. ¡Tengo tantas ideas hoy bulléndome en la testa! Te entiendo. Yo también estoy metido de lleno en varios textos. Todos andamos como podemos.

Barrunto que os va a quedar estupendamente. Con el cariño y las ganas que le estáis poniendo solo os puede quedar el libro como tú escribes, “casi perfecto”.

He sacado una copia, pero me temo que voy a tener que usar la lupa que tengo en casa para leer vuestros currículos o breves semblanzas. Por cierto (seguro que aguardas una zumba; pues ahí va), ¿por qué le habéis puesto a la niña, Diogenesa, una piruleta en el pelo? Perdónamela, por fa (y el resto de las notas musicales). Espero (lo mismo que deseo y celebraré, si así ocurre) que te hayas (son)reído; ergo, que no te hayas enfadado (por la broma o tontería pergeñada) conmigo. ¡Bendita risa, sí!, pues es la que propicia que sigamos tirando (peregrinando) por este valle de lágrimas.

Por no alargar la cosa, no te objeto. Lo siento. Me desdigo al instante, sí, pero es por este motivo sólido de peso, por que la tentación ha sido abrumadora. Ya sabes que aquí ni siquiera Dios (si es autocrítico, que, al menos, yo lo juzgo esperable) lo es, perfecto, asevero. Así que ¡bendita imperfección!

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No sea un lobo estepario

NO SEA UN LOBO ESTEPARIO

—Quien bien habla bien se siente.
—Quien bien escribe lo mismo
Experimenta: optimismo.
—Quien bien embeleca miente;
Mas, si es ficción, se consiente.
—Sea amable y adorable
La/o verán a usted, loable.
—Sea un estepario lobo
Y verán a un tonto o bobo,
En modo alguno admirable.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Breve y escueto apunte de Pandora

BREVE Y ESCUETO APUNTE DE PANDORA

(SOBRE LA OMNIDOTADA E IMPAR EVA)

Según la mitología griega, Zeus, el padre del panteón heleno, ordenó a Hefesto, dios del fuego, célebre por sus variopintas habilidades o mañas, que esculpiera la estatua de la primera mujer, una núbil bella. Atenea, enemiga de Prometeo, la vistió con una túnica blanca, colocó un velo sobre su rostro, la coronó con un aro hecho con flores frescas y ciñó su cintura con un cordón áureo. Hermes, el mensajero divino, le concedió el don del habla y Afrodita la facultad o virtud de embelecar y/o embelesar.

De esta guisa, Zeus y compañía crearon un ser aparentemente bondadoso, pero, en el fondo, sensu stricto, malévolo, al que el supervisor del universo llamó, irónicamente, Pandora, todo regalo (por ser depositaria de todos ellos o ser ella la portadora de los tales). Llevó a dicha fémina virginal a la Tierra, donde los dioses y los humanos se confundían o andaban mezclados. Ninguno de ellos dejó de ponderar sus innumerables prendas. Ella, ora aleccionada convenientemente, ora predestinada, escogió como pareja a Epimeteo, el candoroso hermano de Prometeo, quien había robado el fuego a los dioses y se lo había entregado a los hombres, para, a la postre, mediante el ánfora o tinaja o jarra (no la caja, que como término se ha impuesto a los sugeridos), obsequio olímpico que Prometeo le había advertido a su hermano que no aceptara, bajo ningún concepto, ser el mentado en último lugar objeto de la venganza divina.

Epimeteo, desoyendo a su hermano, aceptó y acogió como esposa a Pandora, portadora de su recipiente nocivo, de males repleto, pues, hasta entonces, los hombres, siguiendo las recomendaciones de Prometeo, habían vivido exentos de males, denuedos y enfermedades perniciosas, terribles. Por curiosidad o por sugerencia divina, Pandora destapó la tinaja (o caja) y al momento huyeron de la misma los males que contenía. En el fondo de la mencionada (cuenta el relato mitológico) quedó, aturdido por la repentina fuga en tropel, el único bien que contenía la susodicha, la esperanza, pero, siguiendo lo prescrito por Zeus, Pandora dejó caer la tapa antes de que la esperanza pudiera iniciar el vuelo, quedando encerrada en la susodicha tinaja.

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Miércoles, 26 de junio

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