El Blog de Otramotro

Por favor, no me moleste

POR FAVOR, NO ME MOLESTE

Iuris praecepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere” (“Los principios del derecho son estos: vivir honestamente, no molestar al otro y dar a cada uno lo suyo”).

Domicio Ulpiano

Por favor, no me moleste.
Ni insista, ni me maree.
Ni me irrite, ni cabree,
Me llame usted desde el este,
El norte, el sur o el oeste.
Si no me equivoco o tuerzo,
Me ha llamado usted, mastuerzo,
Preguntándome si ayuno
A la hora del desayuno
Y hace un rato, en el almuerzo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Partidario del contrario

PARTIDARIO DEL CONTRARIO

Yo siempre soy partidario
De que, acierte o desatine,
Cada quien del tema opine,
Porque a veces el contrario
Solo es el complementario.
Me niego intelectualmente
A militar en corriente
Alguna, porque yo acepto
Que abordar cabe el concepto
De forma opuesta a mi mente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El maestro mejor fue fray Ejemplo

EL MAESTRO MEJOR FUE FRAY EJEMPLO

CÓMO URDIÓ ESTE MENDA UN MICRORRELATO

Como el mejor maestro del colegio religioso donde estudié los tres últimos cursos de la Educación General Básica, de Sexto a Octavo, fue fray Ejemplo, y es mi propósito dejar aquí constancia, al menos, de una muestra de cómo urdió este menda un microrrelato, me propongo no procrastinar y pongo a trenzar de inmediato la mentada tarea pendiente (a ver si consigo llevarla a cabo con diligencia e inteligencia).

Considerando que la palabra en boga es “relator”, con el significado de mediador, es mi intención incluirla en él, o sea, que el susodicho trate o verse sobre un/a tal. Así que, sin dilapidar más tiempo, he imaginado una situación y he escrito esto:

EL “COMPLEJO DE ESPERANZA”

(CONVERSACIÓN POR WASAP)

Por si te sirve, Sofía, te reenvío esta conversación que, por wasap, me remitió ayer nuestra amiga común, Laura:

“—Esta mañana me he encontrado en la consulta del médico con Pilar, que me ha hablado de lo que sacó en claro el otro día, cuando acudió con su marido, Luis, por primera vez, a la mediadora de pareja.
“—¿Mediadora? Mira que eres antigua. Parece que aún andas hibernando, como una marmota. Conviene estar al día, maja. ¿Es que no ves la tele, ni oyes la radio, ni lees los diarios digitales y de papel?
“—Está claro que esta mañana te has levantado picajosa. ¿Por qué lo dices?
“—¡No me digas que no has oído aún la palabra, “relator/a”, que anda de boca en boca!
“—¿Cuál es su fuente? ¿El fútbol o la política?
“—La política. Al meollo, que aún no he hecho la comida. La relatora les dijo que el problema que arrastran viene de lejos, de cuando decidieron casarse. Ese día cometieron ambos un error de bulto al aventurar cuáles podían ser sus respectivas expectativas. Pilar metió la pata al barruntar que Luis cambiaría de carácter y comportamiento y Luis se equivocó al creer, a pies juntillas, que Pilar no los mudaría. Lo llamó el “Complejo de Esperanza”. Por Aguirre, supongo, que otrora se quejó de que le hubiera salido tanto consejero de su gobierno madrileño rana. En plata, que, cuando Pilar veía en Luis a su príncipe azul, el batracio ya era rana. Recuerda la última frase que leímos en ‘La Regenta’, de Leopoldo Alas, Clarín: ‘Había creído sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo’”.

Ahora bien, a fin de hacerlo más verosímil, me he fijado en las bases de un certamen real que, para dicha modalidad, exigía esta sola condición, que no superara las quince líneas (cuerpo 12). Por tanto, he acomodado mi urdidura a dicho requisito y la he adelgazado hasta cumplirlo. La versión definitiva es el diálogo que sigue. Lo mantienen dos amigas íntimas por teléfono:

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Celebro que ese sea tu criterio

CELEBRO QUE ESE SEA TU CRITERIO

Dilecta Pilar:

Te entiendo. Las digresiones o los vericuetos son verdaderas tentaciones. Y ya sabes qué recomendaba hacer con ellas Oscar Wilde: que la mejor manera de liberarse de ellas o de vencerlas es cayendo en ellas.

Te agradezco y celebro que ese sea tu criterio. Creo que fue en “Españoles de tres mundos” donde Juan Ramón Jiménez sostuvo la tesis de que, si hay inspiración en el acto de la creación, también lo hay en el de la corrección; ahora bien, debo comentarte que, después de tener durante hora y media el libro entre mis manos (se lo pedí a María Ángeles, una de las tres responsables de la biblioteca pública de Tudela), no leí (no me dio tiempo a leerlo entero) la mentada referencia. Esto viene a cuento de que el primer verso del segundo cuarteto (quinto del soneto que publicaré el próximo sábado, “Nacer siempre es llegar del extranjero”) aparecerá escrito en mi bitácora con una leve variante (que la mejora; ese es, al menos, mi parecer) de la versión que te remití, así: “para que a los demás, luego, deslumbres”.

Esta mañana he leído tu artículo en el Heraldo de Aragón, pues había ejemplar en “el Cole”, la librería/papelería que regenta mi amigo “Fangio”. Abundo en tu tesis, de cabo a rabo, desde la mención del alzhéimer, la demencia senil o los accidentes cardiovasculares a que la verdadera historia no es la incompleta o parcial. Ahora bien, como uno viene comprobando (al oír y leer a muchos historiadores histéricos, que son los que viven la historia con histeria o confunden la histeria con la historia) que hay personas que se llaman historiadoras/es, pero fingen o fungen de falsificadoras/es de la historia, acaso convenga, por ser más beneficioso para la salud, no invertir (para no perder) mucho tiempo en leer lo que escriben para no embrollar la cuenta (lo que tenías en cuenta) con el cuento, el soberano cuento que cuentan.

A esta hora tendría que estar en el Hospital “Reina Sofía” (HRS), pero una amable trabajadora del servicio de citas me ha llamado esta mañana por teléfono para decirme que no acudiera a la misma, ya que se había pospuesto para el día 26, a la una del mediodía.

Me consta que tienes muchos compromisos de todo tipo. Ergo, no tienes que disculparte más conmigo. Acepto tus disculpas hoy, si pactamos que esas no caducan y me sirvan para el resto de las próximas veces que te nazcan pedírmelas.

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¿Vencido el can, finó el odio?

¿VENCIDO EL CAN, FINÓ EL ODIO?

—¿Odias a quien amedrenta?
—Mal del todo no me cae
Quien a mí también distrae.
Como a Satanás se enfrenta,
A este menda le contenta.
—Sé que sabes que yo no hablo
Del ángel caído, el diablo.
—Y a mí me consta que sabes
Que acaso algún día alabes
A quien ganó al perro, Pablo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hay que leer a los autores buenos

HAY QUE LEER A LOS AUTORES BUENOS

Pienso que hay que leer a los autores (hembras o varones) buenos; y a los muy buenos releerlos, porque son proféticos (la literatura excelsa, al menos, lo es). Seguramente, el atento y desocupado lector (ella o él) de estos renglones torcidos y quien los urde, servidor, discreparemos a la hora de incluir a unos creadores y no a otros en el primer grupo, y a otros y no a unos en el segundo; pero no en el fondo de la idea susodicha. Si los buenos se han hecho acreedores de nuestra atención, los excelentes se han hecho merecedores de nuestra doble tal.

Al abajo firmante, como ser racional que es, le gusta mucho hacer uso de su razón, esto es, pensar, pero hoy hay otro menester que prefiere o aún le gusta más, por ser más productivo para su propósito, que es soñar y luego reflexionar sobre lo soñado.

Este menda había previsto escribir su parecer sobre esa tomadura de pelo que ha sido el procés. Y se ha dicho: a ver si Morfeo se porta y, si no todas, me suministra, durante el sueño, algunas claves del mismo. Pero, durante la siesta, no he soñado ni con Mas ni con Puigdemont ni con Torra, sino con el Premio Nobel de Medicina de 1906, Santiago Ramón y Cajal, que me ha hecho leer en voz alta en clase (pues yo era uno de los alumnos en la que él impartía su lección) tres párrafos, escogidos por él, que habían aparecido publicados en su obra “Charlas de café” (1920).

Primero: “Se ha dicho muchas veces que no hay nada más inútil que la experiencia. Tan triste verdad se corrobora cuando somos víctimas de una pasión avasalladora. En la vida del enamorado, los prudentes consejos del viejo suenan como la voz atiplada de un eunuco que disertara sobre las excelencias del celibato”.

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Si aprovecha leer, más a los clásicos

SI APROVECHA LEER, MÁS A LOS CLÁSICOS

La vigente Constitución Española de 1978, en el punto 2 de su artículo 25 dice que “las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados. El condenado a pena de prisión que estuviere cumpliendo la misma gozará de los derechos fundamentales de este Capítulo, a excepción de los que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria. En todo caso, tendrá derecho a un trabajo remunerado y a los beneficios correspondientes de la Seguridad Social, así como al acceso a la cultura y al desarrollo integral de su personalidad”.

Me consta que ha habido un gran grupo de personas que han estado entre rejas a las que su estancia en prisión les ha servido (y la han aprovechado) y otro gran grupo a quienes estar entre barrotes, más que beneficiarles, les ha perjudicado sobremanera.

Los dos párrafos precedentes vienen a cuento de lo que sigue. Una fémina donostiarra (poco importa su nombre compuesto y apellidos; no es mi propósito incrementar innecesariamente el daño o dolor) que otrora trabajó como funcionaria de la Delegación del Gobierno en la Comunidad Foral, que demostró ser un hacha para la malversación y el fraude, ideó la manera de cobrar, a través de varias cuentas corrientes, centenares de millones de pesetas y no devolver 186 de esos a dos empresarios navarros. La Audiencia Provincial de Navarra la condenó a 12 años de prisión, pero el Tribunal Supremo rebajó la pena a 9 años. ¿Sacó alguna enseñanza de ello? ¿Aprendió de los errores cometidos?

Todo parece indicar que no. Esta semana la fémina innominada ha vuelto a sentarse en el banquillo de otra Audiencia Provincial, en este caso, la de Logroño, al ser acusada por el Ministerio Fiscal de un delito continuado de estafa. El representante de la Fiscalía solicita para ella una pena de 8 años.

Al parecer, mutatis mutandis, como ocurre con los asesinos en serie, el delincuente económico va especializándose en sus fechorías, en sus procederes delincuenciales. Presuntamente, la acusada pudo llevar a cabo la estafa, tras alcanzar el cargo de decana del Colegio Oficial de Psicólogos de La Rioja. Cabe preguntarse cómo obtuvo la donostiarra de marras el título de Psicóloga. Sin embargo, esa pregunta lleva aparejada o a formularse otra: ¿Dicho título era verdadero o una engañifa?

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La corrupción siempre daña

LA CORRUPCIÓN SIEMPRE DAÑA

Vive la literatura
De la carnaza del fraude,
De lo venal, una laude,
O sea, losa, o hartura
Que no acepta más altura
Ni que esta sea más lata
En una posterior data:
La corrupción es tamaña,
Tan desmedida, que daña
A todo aquel que la cata.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Si bien viene, eso es higiene

SI BIEN VIENE, ESO ES HIGIENE

En política conviene
Actuar siempre con gran tacto,
No cerrarse a ningún pacto.
Si al Estado le conviene
El acuerdo, eso es higiene.
A la suma de los votos,
Propuesta por los devotos
De un partido o formación,
Si acaba en conformación
De Gobierno, échale fotos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Anda ausente la confianza

ANDA AUSENTE LA CONFIANZA

En los momentos convulsos
De la sociedad actual
Uno advierte algo factual
(¿Quienes niegan sus impulsos,
Evidentes, son insulsos?)
Y es la falta de confianza,
Que suele formar alianza
Con el neto escepticismo,
Que el auge del populismo
Promueve en la gobernanza.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ojalá cuanto haga vibre

OJALÁ CUANTO HAGA VIBRE

—Cada quien de hacer es libre
Lo que crea conveniente
¿Menos el dolce far niente?
Ojalá siempre calibre
Bien y cuanto ella/él haga vibre.
—Yo me siento socialista
Sin compañía, solista,
Y a así seguir no renuncio:
La egolatría denuncio
Del autobombo sanchista.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Es tu marchamo o marca de la casa

ES TU MARCHAMO O MARCA DE LA CASA

Dilecta Pilar:

He tenido que volver a escribir otra vez la respuesta, porque se ha borrado entera. Esta vez la escribo antes en un folio, para que no me ocurra lo propio.

Te decía (ahora, de manera resumida) que:

Celebro que te gustara lo que trencé sobre Borrell.

He estado esta mañana en el HRS, donde me han colocado a las 08, 30 horas el holter de Tensión Arterial, que había solicitado Medicina Interna. Es un incordio o lío, y solo me ha tomado media docena de veces la tensión (cada 20 minutos). Mañana tengo que subir y entregarlo antes de las 08 horas.

Leí tu “Cara y cruz” (casi todo asunto las tiene, si se hace el esfuerzo de verlas) y me gustó (suele hacerlo todo lo que urdes). Volviste a estar reivindicativa. Es tu marchamo o marca de la casa.

Cierto. Tú eres en mis epístolas “mi dilecta Pilar” y ella “mi amada Pilar” (para distinguiros). Luego le escribiré un microrrelato. Te lo mandaré para conocer tu opinión.

Ya sabes que me alegra que te alegres por mis buenas nuevas.

Me ha ocurrido varias veces esto: después de llevar escrito más de un folio (se me ha quedado atascado el ordenador y el texto lo he perdido, si no todo, una buena parte). Evidentemente, no lo había escrito previamente a mano. Desde entonces, he aprendido la lección en cabeza propia (tras pillar el correspondiente cabreo): a ir guardando parte de lo escrito, para que, si vuelve a pasar, no perderlo entero.

Los avances tecnológicos son evidentes, pero también las malas personas (los troles) siguen haciendo de las suyas (maldades) y/o los lerdos sus torpezas (que tampoco faltamos).

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Martes, 19 de marzo

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