El Blog de Otramotro

El embuste es el embuste

EL EMBUSTE ES EL EMBUSTE

(YA TE GUSTE O TE DISGUSTE)

“La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero.
“Agamenón: —Conforme.
“El porquero: —No me convence”.

Antonio Machado, en “Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)” (1936).

“No está siendo un juicio proporcional a los hechos que ocurrieron. Creo que eso es un consenso muy amplio tanto dentro de la sociedad navarra y vasca como del conjunto del Estado (...) Nosotros hemos firmado manifiestos y declaraciones en ambos sentido porque nosotros estamos en contra de cualquier forma de violencia. Además, no tenemos ningún reparo en señalar que estamos con todas las víctimas y contra todas la formas de violencia”.

Ione Belarra Urteaga, portavoz adjunta del grupo confederal Unidos Podemos-EP-EM en el Congreso de los Diputados.

Eso ha aducido Belarra.
Pero, como el menda tiende
A que la/el errada/o se enmiende,
Tal vez le dé la tabarra.
Le urdiré lo que en la barra
De un bar servidor ha oído:
“Si no hubieran agredido
A los de verde y parejas
No estarían entre rejas”.
Eso, al menos, he entendido.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quien generaliza yerra

QUIEN GENERALIZA YERRA

Y, SI ES MACHISTA, MÁS YERRA

Tengo para mí que todos los seres humanos que fuimos, somos y seremos (por el mero hecho de serlo —“errare humanum est” dijeron y dejaron escrito en letras de molde nuestros antepasados, los romanos—, erramos ayer y hoy y, seguramente, erraremos también mañana), que alcanzamos o alcanzaremos la edad adulta, que gozamos o gozaremos del pleno uso de nuestras facultades intelectuales, hemos sido, somos y/o seremos alguna vez a lo largo de nuestra vida injustos. Así las cosas, tal vez solo nadie pueda agacharse, coger del suelo una piedra y tirarla para lapidar a quien sea, porque únicamente quien no haya generalizado alguna vez, quiero decir, quien no haya juzgado que para él (en el supuesto de que se trate de ella, para ella), según su criterio, es distintivo, pertinente y relevante extrapolar, por simple o sencilla inducción, desde su personal (y puede que intransferible) punto de vista, perspectiva o visión, de lo particular lo general, de lo individual lo universal, queda excluido de la susodicha regla; pensamiento que, si usted, lector, lo mira bien y remira mejor, acaso coincida conmigo en que no deja de ser, por cierto, otra generalización.

En el día de la fecha osaré agregar, asimismo, que incluso algunos de los animales que tomamos por irracionales generalizan. ¿Quién no ha usado alguna vez en alguna conversación para dar cuenta de la mentada generalización esa paremia española que dice que “el gato escaldado del agua fría huye”?

Considero que quizás pueda servir como ejemplo de generalización ese axioma, en sentido estricto, puro sofisma, que aprendí en COU, en la clase de Filosofía que nos impartió Paco Pérez, nuestro profesor, y llamó “navaja de Ockham”, principio metodológico que dice que “en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”. Ahora bien, conviene añadir que aquí probabilidad solo significa verosímil o fundada apariencia de verdad, no certeza (y menos aún) absoluta.

Los tres párrafos precedentes vienen a cuento de lo que sigue. Jeroen René Victor Anton Dijsselbloem, actual presidente del Eurogrupo, echó mano de las palabras que van entrecomilladas a continuación en una entrevista que concedió al periódico alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung: “Como socialdemócrata, concedo a la solidaridad una importancia excepcional. Pero el que la solicita tiene también obligaciones. Yo no puedo gastarme todo el dinero en copas y mujeres y pedirte luego que me ayudes”.

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¿Triunfo y fracaso? ¡Impostores!

¿TRIUNFO Y FRACASO? ¡IMPOSTORES!

Acabo de llevarme a los ojos el último artículo, con título en inglés, “Fast Feed” (“Alimentación rápida”) de Risto Mejide, publicado el domingo pasado, 19 de marzo, en El Periódico. En él viene a hacer lo que ha llevado a cabo muchas veces el abajo firmante, su seguro servidor de usted, lector (sea ella o él), la crítica de la crítica. El crítico (tendemos a quedarnos habitualmente con la segunda acepción que da el DRAE del verbo criticar, “hablar mal de alguien o de algo, o señalar un defecto o una tacha suyos”, y pasar por alto la primera, “analizar pormenorizadamente algo y valorarlo según los criterios propios de la materia de que se trate”), para serlo en toda su extensión, ha de decir qué le ha gustado y qué le ha disgustado de lo que sea que critique y dar sus argumentos o razones que apoyen dichos pareceres.

Más de una vez he leído lo que Mejide (lo ha confesado en varios sitios) ha vuelto a iterar aquí, en el artículo mentado (y me veo empujado a elogiar su gesto de sinceridad), que se siente un intruso, un impostor. Borges, autor de innumerables frases memorables (como para muestra basta con un botón, ahí va una de su vasta cosecha: “Todos caminamos hacia el anonimato, solo que los mediocres llegan un poco antes”), escribió (acaso sería más apropiado urdir que talló la siguiente joya) en “El palabrista”: “El azar (tal es el nombre que nuestra inevitable ignorancia da al tejido infinito e incalculable de causas y efectos) ha sido muy generoso conmigo. El azar dice que soy un gran escritor. Agradezco esa curiosa opinión, pero no la comparto. El día de mañana algunos lúcidos la refutarán fácilmente y me tildarán de impostor o de chapucero o de ambas cosas a la vez”.

A Risto, por lo que leo, parece importarle e interesarle solo el fondo del asunto. A mí como el fondo suele ir acompañado de la forma, y viceversa, me importan e interesan ambos (sobre todo, si hay, o no hallo, coherencia y cohesión entre ellos). No obstante, abundo con él (quiero decir, me cuento entre quienes detestan que a uno lo rapen sin haber decidido él, por propia iniciativa, ir a que le hiciera dicho corte su asiduo peluquero) en que no soporto que nadie nos tome impunemente el pelo, se ría de nosotros (y menos aún, en nuestra misma cara).

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La pena de trena aterra

LA PENA DE TRENA ATERRA

¿Por qué Pablo Iglesias quiere
(No encaja) “asaltar el cielo”?
Tener los pies en el suelo
Le conviene. El poder hiere
A quienquiera que se adhiere
A él. Que le pregunte a Serra
Y le dirá cuánto yerra
La/el que con sus dedos toca
El summum, pues la/o trastoca:
La pena de trena aterra.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Víctimas de hechos y dichos

VÍCTIMAS DE HECHOS Y DICHOS

DE AVIESAS PERSONAS, BICHOS

“Somos víctimas, pues, de la realidad y del lenguaje con el que se describe esa realidad. (...) vivimos instalados en la mentira, pero de la mentira al delirio hay un paso, o dos, los mismos que al borde del precipicio”.

Juan José Millás, el viernes pasado, en su columna “A un paso del precipicio”, de EL PAÍS.

—Cuadra cuanto el tal sostiene:
Que las/os que el poder ostentan
Nos confunden, desorientan;
Que el Gobierno a decir viene
Lo que a él solo le conviene.
—Lo vendan como lo vendan,
Cuantas/os hoy nos recomiendan
Que hagamos caso nos mienten,
Pues los hechos las/os desmienten.
¿Habrá quienes nos comprendan?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Yo no soy Risto Mejide

YO NO SOY RISTO MEJIDE

La semana pasada escribí y publiqué en mi bitácora, “El blog de Otramotro”, el texto que titulé “Todos somos muy ignorantes”. Encabezaba el mismo, como epígrafe o exergo, una de las muchas y célebres frases que dijo y dejó escritas en letras de molde el Premio Nobel de Física en 1921 Albert Einstein (por cierto, de seguir vivo entre nosotros, el sabio que nació en Ulm hubiera cumplido este martes, 14 de marzo, la friolera de 138 años): “Todos somos muy ignorantes (que, como se trataba de un octosílabo cabal, lo elegí para titular mi urdidura —para alguna/o, tal vez, “urdiblanda”—). Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Versaba sobre el revuelo que se había armado en las redes sociales debido a la bronca que había surgido durante la emisión del programa de “Chester in Love”, conducido por Risto Mejide, entre Mercedes Milà y José Miguel Mulet (ambos habían sido invitados al espacio de entrevistas por tener criterios distintos, acaso irreconciliables, sobre una obra concreta, “La enzima prodigiosa”, de Hiromi Shinya).

Ayer leí el artículo que Risto Mejide tituló “Yo soy Mejide” y que le publicaron el domingo pasado en El Periódico. En él daba su opinión sobre cuanto había leído en las redes sociales a propósito (seguramente, se echó a los ojos o dio de bruces con algún despropósito) del asunto en cuestión.

Arranca bien; diré (aquí urdiré) más, porque tal vez me he quedado corto, muy bien, con una muestra de humildad al reconocer una doble carencia, que le falta la experiencia de Milà y la sabiduría de Mulet. Incluso llega a aducir que si algo en el programa no le peta o place al espectador (ella o él), la culpa acaso sea suya. Y si, por el contrario, algo, mucho o poco, le agrada o encanta, el responsable será, sin duda, el magnífico equipo del espacio televisivo, formado por más de cincuenta personas.

A renglón seguido, apunta lo obvio, que, salvo de sí mismo, él no es centinela o guardián de nadie, ni puede hacerse responsable de lo que suelten por sus respectivas muis los invitados al programa. Al carecer, según él, el formato de guion, les deja absoluta libertad de expresión, o sea, no les pone cortapisas ni líneas rojas. Barrunto o supongo que no sin haber dado por sobreentendido que lo que se diga ha de estar dentro de los límites del respeto y gozar de un mínimo de sana cortesía, cortesanía o urbanidad.

Luego ha juzgado oportuno recordar otra obviedad, propia de Perogrullo, que, en sentido estricto, no se trata más que de un pensamiento de Aristóteles, el filósofo peripatético, quien fuera y fungiera de tutor de Alejandro Magno: “el hombre es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios”.

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Cuánto es cierto de verdad

CUÁNTO ES CIERTO DE VERDAD

En la era de las noticias
Falsas urge proteger
A quien ayuda a emerger
Verdades, sean sevicias
O sus opuestas, caricias,
El medio de calidad,
Que con brío y humildad
Cumple con su impar deber,
Comprobarlo todo, ver
Qué hay de cierto, de verdad.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Qué artículo más tronchante!

¡QUÉ ARTÍCULO MÁS TRONCHANTE!

(COMPUSO AYER ÀNGEL CASAS)

Ayer, viernes, diez de marzo,
Le eché un ojo a La Vanguardia,
Diario que anda a la vanguardia.
Leí lo mismo que Zarzo
Sin tener el iris garzo,
Y luego lo que él urdió
Cuando su nave surdió:
“A Àngel Casas he leído
Y hasta llorar me he reído”.
¡Risas mil nos concedió!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Todos somos muy ignorantes

TODOS SOMOS MUY IGNORANTES

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

Albert Einstein

Reconozco que no vi el domingo pasado por la noche la última entrega de “Chester in Love” (dediqué el tiempo que duró la emisión de ese espacio televisivo a coronar otro u otros menesteres), programa de entrevistas que conduce Risto Mejide, en el que José Miguel Mulet Salort, doctor en Bioquímica y Biología Molecular, profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia, a quien conozco por los artículos científicos que publica y leo en El País Semanal, refutó con razones de peso la apologética y elogiosa opinión que sobre el libro “La enzima prodigiosa”, de Hiromi Shinya, sostenía (desconozco si todavía sostiene) Mercedes Milá.

Tras la exposición razonada del mentado profesor, Mercedes, ante la falta de argumentos con los que objetarle, reaccionó de manera extemporánea y disparatada, es decir, salió por peteneras, pues solo acertó (sensu stricto, hizo lo opuesto) a espetarle esto: “Lo primero que te digo es que adelgaces, porque estás gordo”, una clara salida de pata o pie de banco. Ergo, lo lógico y normal en un ser humano, marró morrocotudamente. Desde que lo adujeron y escribieron los romanos, somos legión las personas que venimos iterando el latinajo que proclama que “errare humanum est” (que, tras la perceptiva coma, suele completarse con “sed perseverare diabolicum”), o sea, que errar es humano, pero perseverar en (claro está, el yerro) diabólico”.

En las redes sociales (que, a veces —aunque no faltará quien refiera las razones que le lleven a pensar que siempre—, parecen peores que mil y una jaurías juntas) a Mercedes Milá, que se equivocó, según mi parecer (no me cabe la menor duda), le han zurrado la badana. Le han dado hasta en el carné de identidad, hasta en el cielo de la boca.

No sé si lo de Mercedes fue una muestra de engreimiento, de presunción, de soberbia, de vanidad. Eso solo lo sabe ella, si es que ha hecho el preceptivo examen de conciencia. Pero, pregunto al atento y desocupado lector (sea ella o él) de estos renglones torcidos, ¿quién no ha cometido alguna vez en su vida un “pecado” de envanecimiento? ¿Quién? El abajo firmante, seguro servidor de usted, confiesa hoy públicamente, sin ambages, que ha incurrido (y más de una vez) en él.

Así que, a cuantas/os hemos lapidado alguna vez a quien fuera, antes de disponernos a hacer otra vez tal cosa con quien sea, he decidido imitar a Jesús de Nazaret y rememorar y decirme y deciros o decirles a las/os pocas/os lectoras/es de este texto lo que él, según narra el “Evangelio de Juan”, 8: 7, arguyó a quienes le llevaron una mujer sorprendida en adulterio y que, tomando en consideración la ley de Moisés, debían apedrear: “—Aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

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¿Elvira? ¡Qué interesada!

¿ELVIRA? ¡QUÉ INTERESADA!

Se llama Elvira García
Y es senadora alavesa
Por Podemos; ¡chúpate esa!
Del piso en el que vivía,
Que no le correspondía,
Ella ha sido desahuciada
Por ser una espabilada,
Ya que, no obstante cobraba
Miles de euros, no pagaba
Doscientos; ¡qué interesada!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Pues, aunque huelga el comentario, deseo (en la misma medida que espero) que salgas del embrollo airoso e incólume.

Te recomiendo la lectura del texto que he titulado “Sobre la coherencia y el cambio de opinión”, que te enviaré mañana y publicaré en mi bitácora al día siguiente.

Celebro que tus parroquianos (ellas y ellos), los cornagueses, lo lean y le den el valor que merece y tiene.

Los poemas de Garcilaso, Quevedo y otros excelsos poetas siguen estando donde estaban y deben, en varios volúmenes que uno puede hallar en las bibliotecas de mil pueblos, instituciones o casas. Yo solo lamento que sigan siendo poco leídos o, si lo prefieres, por pocos, muy pocos lectores.

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¿El humano es inhumano?

¿EL HUMANO ES INHUMANO?

“Me río de una honradez sospechosa que tantas veces sirvió para la desgracia propia o ajena, mientras por debajo las traiciones y las deshonestidades tejían sus telas de araña sin que pudiera impedirlo, simplemente consintiendo que otros, delante de mí, fueran traidores o deshonestos sin que yo hiciera nada por impedirlo, doblemente culpable”.

Julio Cortázar

“La humanidad empezará verdaderamente a merecer su nombre el día en que haya cesado la explotación del hombre por el hombre”.

Ídem

No obstante la humanidad
Es cobarde y egoísta,
Siempre hubo gente altruista
Y la habrá, sin vanidad,
Adicta a la caridad,
Que echará un cable o una mano
A quien considera hermano,
Con quien se solidariza
Y en un pispás empatiza,
Porque es otro ser humano.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 29 de marzo

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