El Blog de Otramotro

Nacer siempre es llegar del extranjero

NACER SIEMPRE ES LLEGAR DEL EXTRANJERO

¿Tú puedes obligar a que tus textos
Compartan tus insólitas costumbres?
¿Y esos han de imponer, aunque columbres
Sus hábitos mejores, sus pretextos?

Conoce, tú, primero, los contextos
Para que a los demás, luego, deslumbres
Con llamas que calor y luz den, lumbres
Que cabe divisar desde los sextos.

Debemos promover el libre acceso
Entre los inmigrantes a las leyes
Que hemos de cumplir todos; sí, los reyes

También, o pagaremos el exceso.
Aprendí esto escuchando el sonajero:
“Nacer siempre es llegar del extranjero”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que Sánchez no ha leído a Maquiavelo?

¿QUE SÁNCHEZ NO HA LEÍDO A MAQUIAVELO?

Ignoro si Pedro Sánchez ha leído a Nicolás Maquiavelo (y no me refiero única y exclusivamente a su texto cumbre, “El príncipe”, 1513, sino también al resto de su obra). Ahora bien, si alguien, verbigracia, me preguntara por ello, contestaría, sin ambages ni dudarlo, que sí.

¿Alguien puede poner en tela de juicio que todos los políticos profesionales, todos, sin excepción, actúan como si fueran actores de una obra dramática (ora sea en la tribuna o en los pasillos del Congreso de los Diputados, ora en una conferencia de prensa, ora en una emisora de radio o en un plató de televisión)? El abajo firmante cree, a pies juntillas, que Sánchez le ha sacado punta a este concreto aserto del florentino: “El vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito”. A veces, ambos términos se juntan en un solo sintagma, la “apariencia del éxito”, por ejemplo, tras salir airoso de la primera moción de censura victoriosa de la democracia española, como fue su caso.

¿Alguien puede objetar que Sánchez es un gato político por las diversas vidas que ha gastado o tenido? No me extrañaría nada (de nada) que algún historiador (ella o él) de la posteridad usara la imagen del ave fénix para explicar o simbolizar su actividad como representante político. Y tal vez no sea servidor el único que encuentre la base o clave de sus palingenesias o renacimientos varios en estas palabras precisas de Maquiavelo: “Porque, en verdad, no hay otro medio más seguro de posesión que la ruina”. Si solo un arruinado (hembra o varón) es incapaz de arruinarse, este es el que más posibilidades tiene de enriquecerse. Ergo, mutatis mutandis, tras ponerme el disfraz de sofista, puedo seguir razonando de esta guisa: si un muerto no puede morir más de lo que ya lo está (porque, para que ocurra la muerte, se ha de estar vivo), acaso a quien ha finado sus días le quepa la remota posibilidad de aspirar a vivir, siempre que acaezca un milagro, claro.

Asimismo, por sus comportamientos paradójicos, por sus bandazos dialécticos, por sus notorios cambios de opinión o contradicciones manifiestas, diría que, seguramente, leyó lo que Nicolás le confesaba en una misiva que remitió en mayo de 1521 al historiador florentino Francesco Guicciardini, en concreto, este secreto: “desde hace un tiempo a esta parte, yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo y, si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”. Quien esté pendiente, de verdad de la buena, de cuanto suelta por su mui el presidente del Gobierno de España, como procura estarlo servidor, ¿no se ha hecho la pregunta que yo, lo reconozco, me acabo de hacer, de manera imprevista e inesperada? ¿No halla en las palabras del mentado Maquiavelo una más que certera etopeya o atinado retrato moral de Sánchez?

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¿Don Pedro? ¡Todo un poliedro!

¿DON PEDRO? ¡TODO UN POLIEDRO!

Veo que es capaz don Pedro
De ser las jornadas siete
De la semana un juguete
Distinto: “Creo que medro
Porque parezco un poliedro:
Los lunes soy socialista;
Los martes, puro marxista;
Los miércoles, soy cambiante;
Los jueves, un gran tunante;
Los viernes, nacionalista;
Los sábados, polemista;
Los domingos, progresista”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pregunto: ¿Está Quim Torra bien del tarro?

PREGUNTO: ¿ESTÁ QUIM TORRA BIEN DEL TARRO?

Antes de contestar a esa pregunta,
Habrá que dar respuesta, verbigracia,
A muchas otras: ¿Tiene Torra gracia?
¿Tarro de las esencias, donde él unta

El pan con mantequilla o marabunta?
¿Cuanto escribió de España una desgracia
Fue; y, por esa razón, tiene una lacia
Mirada y la nariz creciente, en punta?

Según Torra, los Mossos, no, no obraron
Como debían, no garantizaron
El orden; los CDR, sin embargo,

Estuvieron de diez, tras el letargo.
A mí el extravagante Torra causa
Alipori, vergüenza ajena. Pausa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El mito de Acteón a Borrel cuadra?

¿EL MITO DE ACTEÓN A BORREL CUADRA?

No conozco de nada a Josep Borrell Fontelles, actual ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en el Gobierno de España que preside Pedro Sánchez, pero siempre me ha caído bien (no obstante, si me retrotraigo en el tiempo y rememoro las palabras que pronunció el 8 de octubre del año pasado en Barcelona, tras la marcha de la manifestación que convocó y organizó en la Ciudad Condal Sociedad Civil Catalana y recorrió algunas calles barcelonesas, como noto que me he quedado corto, agregaré alguna voz más: mejor que bien; lo considero —con sus errores, evidentes, por los que acostumbra a pedir perdón; no le duelen prendas culminar tal menester— un estupendo ministro y, asimismo, propicio candidato o aspirante a amigo —del abajo firmante—, al que, por la razón que sea, a ningún amigo común —de ambos— le ha brotado o surgido la genial, por conveniente y/u oportuna, idea o iniciativa de presentarnos). Hasta en el reciente affaire de la multa que ha de pagar, el quíntuplo (30.000 euros) de lo que, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), defraudó (6.000 euros) como consejero de Abengoa (hasta sin escuchárselo —en sentido estricto— proferir, parece que le oigo pedir disculpas sinceras por el error que cometió, y admite de buen grado —“me avengo a pagar por la tentación que tuve, por mi proceder reprensible, reprochable”—), al hacer uso de información privilegiada (de la que él, por cierto, no se benefició; pues había invertido en acciones de la citada compañía la friolera o cantidad dineraria de 380.000 euros, que enflaquecieron tan rápidamente que casi casi llegaron a disiparse, esfumarse o sublimarse, como eso mismo les ocurrió a otros muchos inversores), veo más honestidad que indecencia.

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¿Quien tiene fe en Darío Fo no acierta?

¿QUIEN TIENE FE EN DARÍO FO NO ACIERTA?

Ayer, jueves, por la tarde, tras levantarse de la siesta, mi amigo del alma y heterónimo, Emilio González, “Metomentodo”, un zumbón redomado, de marca mayor, más mordaz incluso que el abajo firmante, me envió a una de mis direcciones de correo electrónico el siguiente “emilio”.

“Dilecto Otramotro:

“El pasado martes, por la mañana, tras leer la epístola que publicaste en tu bitácora, me llevé a los ojos el editorial, en defensa de los payasos, de tu periódico de cabecera (del que ya eres hasta suscriptor), El País.

“Desde entonces, llevo rumiando cómo hacerte esta pregunta: ¿Puedes decirme cómo conseguiste compadecer o compatibilizar esto, que le escribiste a tu amiga y colega Pilar, ‘El patio está, como aseveró acertada, hiperbólica y recientemente Josep Borrell, desde su escaño en el banco azul del Congreso de los Diputados, lleno de una mezcla maloliente y nauseabunda de serrín (eso que debe haber en el hemisferio derecho de la cabeza de más de un diputado, que es lo que precisamente suele salirle/s por la boca cuando habla/n) y de estiércol o mierda (en el hemisferio izquierdo, que es lo que va erogando por doquier por idéntica razón; o viceversa). Aquí conviene, por ser bienvenida y válida su presencia, hacer mención de la triple distinción de la que habló Valle a la hora de explicitar las tres maneras diferentes que él había advertido de ver el mundo (de los personajes del teatro): de rodillas (los personajes son vistos como héroes o semihéroes, que llevan a cabo hazañas, proezas), de pie (los personajes son normales y realizan actos propios de o connaturales con ellos) y desde un plano superior (una mirada desde arriba, no necesariamente cenital; en la que los personajes son vistos como fantoches, guiñoles o peleles que coronan patochadas o payasadas, raíz de los esperpentos valleinclanescos, repletos de personajes animalizados y/o cosificados). Y luego los políticos se llevan las manos a la cabeza cuando trasciende o se hace público el dato iterado por varias encuestas o sondeos de opinión de que la sociedad está cada vez más harta de los políticos, de que la desafección hacia ellos crece como la espuma o suma y suma y suma enteros sin parar entre los ciudadanos’, que aseveraste en tu misiva (con misil), con esto, ‘un cómico que ofende no es un delincuente que debe responder ante los tribunales, sino un mal cómico que debe hacerlo ante la crítica y ante su público’; y, a renglón seguido, con esto otro, ‘Una sociedad que lleva ante los tribunales a sus cómicos —a sus payasos, como ha dicho Dani Mateo— no es una sociedad más enérgica en la defensa de sus valores, sino una sociedad que está perdiendo el sentido de su propia generosidad y su propia grandeza’, que seguramente, leíste, como hice yo, en el citado editorial de El País?

“Te agradece de antemano la rauda respuesta, quien te abraza, tu amigo

“‘Metomentodo’”.

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Que arribe a buen puerto es lo que hace falta

QUE ARRIBE A BUEN PUERTO ES LO QUE HACE FALTA

Dilecta Pilar:

Me he sentido raro. Y, hasta cierto punto, lo encuentro normal, porque portaba, adheridos a mi piel, varios cuerpos extraños. Aunque la malla servía de protección, tenía miedo de que algún corchete pudiera salirse del sitio y frustrar o fastidiar la prueba. Ayer anduve más de lo habitual, como me recomendó que hiciera la enfermera que me depiló gratis et amore (alguna rojez me ha dejado o deparado tal hecho) y me colocó o instaló el holter. Antes de las nueve de la mañana, en el HRS, como mandaba el papel anejo a la bolsa, donde lo he metido, se lo he entregado en mano a la enfermera que me lo colocó. Le he dado también una copia del texto divertido que publicaré hoy, “Pilar y Carmen son dos gotas de agua”.

Pues lo que hace falta es que no se tuerzan del camino trazado los genes que portáis y lleguéis a nonagenarios todos los de la familia (por lo menos). Me acuerdo de tu tío Fermín (tu sombra o vademécum, en cierto sentido, aunque no recoja aún la acepción o entrada que sugiero la voz del DLE).

A ver si todo ha ido bien, sí; a ver si todo ha salido a pedir de boca. Y, si hay algo que corregir y tiene arreglo o enmienda la cosa, que pongan los galenos los medios adecuados y remedios necesarios para lograrlo. Abundo contigo en que cada vez me gustan menos (si acudiera acompañado, acaso se atenuara o mitigara mi nerviosismo) los hospitales.

Tienes que estarle muy agradecida a tu tío Fermín. Una parte de tu licenciatura y de tu doctorado (sin la primera no hubiera habido el segundo) se la debes a él, aunque no tuviera que estudiar lo mucho que tú sí hiciste. Así que es lógico el comentario de gratitud que haces a mi breve apunte sobre su persona.

Celebro (te honra) que reconozcas el, ya probo, ya ímprobo, trabajo de tu tío (tu abuelo o segundo padre, según tu criterio), Fermín, ora causa de tu firmeza, ora quien firmaba tu atutía (urdido metafóricamente, según el mío).

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Te contesto a los tres en este texto

TE CONTESTO A LOS TRES EN ESTE TEXTO

Dilecta Pilar:

Te contesto a los tres correos en uno, este. Así que no te extrañe que con la suma de mis respuestas a los mentados conforme otra de mis proverbiales epístolas.

Como no sabía a qué espejos te referías, procuré decir algo de cada uno de los que consideré en el momento de dar oportuna contestación a tu correo.

Celebro que así fuera.

El patio está, como aseveró acertada, hiperbólica y recientemente Josep Borrell, desde su escaño en el banco azul del Congreso de los Diputados, lleno de una mezcla maloliente y nauseabunda de serrín (eso que debe haber en el hemisferio derecho de la cabeza de más de un diputado, que es lo que precisamente suele salirle/s por la boca cuando habla/n) y de estiércol o mierda (en el hemisferio izquierdo, que es lo que va erogando por doquier por idéntica razón; o viceversa). Aquí conviene, por ser bienvenida y válida su presencia, hacer mención de la triple distinción de la que habló Valle a la hora de explicitar las tres maneras diferentes que él había advertido de ver el mundo (de los personajes del teatro): de rodillas (los personajes son vistos como héroes o semihéroes, que llevan a cabo hazañas, proezas), de pie (los personajes son normales y realizan actos propios de o connaturales con ellos) y desde un plano superior (una mirada desde arriba, no necesariamente cenital; en la que los personajes son vistos como fantoches, guiñoles o peleles que coronan patochadas o payasadas, raíz de los esperpentos valleinclanescos, repletos de personajes animalizados y/o cosificados). Y luego los políticos se llevan las manos a la cabeza cuando trasciende o se hace público el dato iterado por varias encuestas o sondeos de opinión de que la sociedad está cada vez más harta de los políticos, de que la desafección hacia ellos crece como la espuma o suma y suma y suma enteros sin parar entre los ciudadanos.

¿Perfecta? ¡Ni loco diría que lo es! Si ahora me pusiera a leer de nuevo, como dices sin decirlo (los tres puntos suspensivos son expertos en decir mucho sin decir, en sentido estricto, nada), la susodicha urdidura (o “urdiblanda”), estoy completamente seguro de que volvería a agregar, cambiar, enmendar o quitar algo. Me sumo a la lista de cuantos autores (ellas y ellos) sostienen que las obras no se terminan, sino que se dejan tal y como un día quedaron, porque, si las retomara el autor, los cambios (pocos o muchos), sin hesitación, se abrirían paso, existirían, no faltarían, seguirían.

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¿La Cámara Baja se aja?

¿LA CÁMARA BAJA SE AJA?

Mi amiga Pilar no marra:
No está, no, para hacer bollos
El horno. Ni para pollos
Montar tampoco (le narra
Quien vino al mundo en Navarra)
Está la Cámara Baja,
Que está cada vez más baja
Porque el Congreso más bajo
De la historia, qué carajo,
Parece que no trabaja.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Para pollos montar está el Congreso?

¿PARA POLLOS MONTAR ESTÁ EL CONGRESO?

Dilecta Pilar (había escrito dilecto pilar; y lo he corregido, pero, como también era válido, he decidido que apareciera dentro de este paréntesis, que constara en acta):

Si hablamos de espejos físicos, yo me suelo mirar en tres (en uno, pequeño, con el marco de color rosa, que usaba mi madre, y yo utilizo, básicamente, para afeitarme la barba —casi siempre en el lavabo del balcón de la cocina—); en el del baño, grande, de tres cuerpos; y en el del hall o recibidor, aún mayor, enorme, casi ciclópeo). Si hablamos de espejos ejemplares (desde el punto de vista actitudinal o comportamental), en bastantes (la hilera o ristra es tan abundante o numerosa que se haría interminable o sería muy luenga —por cierto; no sé por qué, este adjetivo, esta voz, siempre se lo/a adjudico a uno de mis espejos literarios, Valle—).

Nosotros no dejamos de ser niños grandes, adultos. Que una parte del niño o niña que fuimos la acarreemos siempre, porque esa porción siempre nos hará más empáticos y solidarios, en definitiva, mejores.

Si llamas horno social al que solemos ver en el Congreso de los Diputados, abundo contigo en que no está para bollos, sino para pollos. Para montar uno un día sí y otro también. Nuestra clase política, la actual, da sopas con honda a las anteriores o precedentes, sin duda. Sé que tú, al menos, entenderás la ironía (que el grueso de la gente, poco dada a leer, o no entiende o no comprende en toda su extensión).

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¿Por qué renunció Marchena?

¿POR QUÉ RENUNCIÓ MARCHENA?

—¿En España, el cambalache
Entre el PSOE y el PP
Es o no es un paripé?
—Llamarlo puedes, “Irache”,
Como gustes, llámalo hache.
No me extraña que Marchena,
Ahíto por la faena,
Haya renunciado al cargo.
—Cierto; ha sufrido el embargo
Por un error de otro, “Nena”.

Elvira González, “Metáfora” (hija de “la Irache”), y Edurne Gotor, “Metonimia” (hija de “la Nena”).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Por meterse en camisa de once varas

POR METERSE EN CAMISA DE ONCE VARAS

“Jajaja, Mira que eres petardo Angel, pero me caes bien. Tienes un sentido del humor muy, dijéramos,,,,, etimológico”.

Pepeviyu

A ver, “Pepeviyu” (escoliasta espontáneo):

Usted es muy libre de creer, a pies juntillas, lo que sea, verbigracia, que así va a reírse cuanto quiera de mí (pero —no hallará aquí un ápice o pizca de jactancia, por mucho que busque— lamento tener que contradecirle así, a bote pronto: carece de la categoría —hay quien estima que tiene la altura o la envergadura suficiente para hacer o deshacer esto, eso o aquello, a su antojo, pero luego demuestra lo obvio, que lo incapacitan sus propias carencias, evidentes: falta de acervo cultural, de formación, de herramientas— para hacerlo). Ahora bien, como, al parecer, así lo considera usted, supongo que, de manera implícita, en legítima correspondencia, acepta, admite o concede que yo también pueda hacer tal cosa con usted. Como usted (por lo que colijo) considera que es muy listo (y muy poco cobarde, pues tiene el valor, o los redaños con los que hacer daño, de firmar, como hace servidor, su —cómo he de llamar a lo que ha sido capaz de urdir usted— “textillo” —reconozco que he sentido la tentación de denominarlo “textículo”, por la testosterona que ha logrado concentrar en dos líneas escasas—), me limitaré a señalarle, sus yerros, para ver si la próxima vez no los comete. Como a mí me sirve, me atrevo a recordarle la lección de Confucio, por si abundamos: “el hombre que ha cometido un error y no lo corrige comete otro error mayor”. Aunque ya se sabe, el hombre (sea hembra o varón), ignoro si será también el caso de quien se esconde tras “Pepeviyu”, es el único animal que suele tropezar dos veces en la misma piedra.

Espero que el petardo de Ángel no le explote en los ojos, si se digna a leer su respuesta urente (le ahorraré el trabajo; no hace falta que acuda al DLE para saber qué significa: que escuece). Me conformo con que advierta la mitad de las ironías que he introducido, a modo de pólvora, en este (si coloca el paraguas del revés en el sitio conveniente, puede que coja al vuelo, amén del grueso de ellas, algún sarcasmo). Tras tanto signo de risa y la coma, la siguiente palabra, salvo que deba llevar la versal por otros motivos, empieza por minúscula. Tras petardo, debió colocar una coma, pues dudo que no sepa aún lo que es un vocativo. Ángel, si aplicamos las reglas generales de la acentuación, por ser palabra llana o paroxítona, terminada en consonante que no es ni -n ni -s, debe portar la preceptiva tilde. Al menos, no se las ha dejado en “dijéramos” y “etimológico”, lo lógico. Con tres puntos suspensivos, basta o sobra.

Sin embargo, con todo, tengo que darle las gracias, porque leer su comentario, manifiestamente mejorable (¿habrá comprobado “Pepeviyu”, de manera fehaciente, hasta qué punto?), ha propiciado el divertimento cabal o la eutrapelia necesaria que me ha llevado a trenzar, además de esta urdidura, un soneto. Es mi deseo y mi esperanza que esta respuesta, recíprocamente, haya cursado con similar creatividad y favorecido lo propio en usted, en su caso.

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Lunes, 17 de diciembre

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