El Blog de Otramotro

¿Una cafetería? ¡"El Quinto Pino"!

¿UNA CAFETERÍA? ¡“EL QUINTO PINO”!

(¿CASA SU NOMBRE EN MI CASO?)

Belinda, que es mi vecina,
Tuvo ayer la gentileza
De invitarme a una cerveza.
Si como corre cocina,
El triunfo se le avecina.
Como debajo de casa
Su negocio queda, ¿casa
Su nombre en mi caso? Opino
Que hay sarcasmo: “El Quinto Pino”
Lejos con cerca acompasa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Será inocente/culpable Trapero?

¿SERÁ INOCENTE/CULPABLE TRAPERO?

Aunque tengo para mí que España es un Estado de derecho, manifiestamente mejorable, perfectible, estoy acostumbrado a escuchar, cada vez que formulo dicho parecer en medio de las conversaciones que mantengo (prácticamente a diario, si exceptuamos el fin de semana) con mi contertulio habitual, Santiago, sean dentro de la papelería/librería “El Cole” (que regenta nuestro amigo común Miguel Ángel, “Fangio”), nuestro moderno y neutro foro, o fuera, en sus aledaños, la misma y, por ende, proverbial pregunta sarcástica que sale de la mui y los labios del citado Santiago: “¿Estado de derecho o de desecho?”.

Siempre que hemos tocado el controvertido tema de los jueces (ellas y ellos), he manifestado mi doble criterio de que, uno: lo lógico y normal es que estos deberían ser quienes escogieran entre ellos a los que aspiraran a formar parte del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional; y, dos: el escalafón tendría que continuar siendo el medio mejor para dar cuenta de qué puesto ocupa cada uno de los tales en la carrera, en cuya clasificación se toman en consideración el grado, la antigüedad y los méritos reconocidos.

Así las cosas, en un Estado de derecho con verdadera división de poderes (donde el ejecutivo, el legislativo y el judicial ciertamente se equilibraran y contrarrestaran), como recomendaba Charles-Louis de Secondat, señor de la Brède y barón de Montesquieu en “El espíritu de las leyes” (1748), el Gobierno no debería tener nada que hacer ni ver, salvo acatarlas, con las decisiones de los jueces.

¿Qué decisión adoptó ayer en la Audiencia Nacional Carmen Lamela Díaz, magistrada del Juzgado Central de Instrucción número 3, encargada de valorar el comportamiento del Mayor de los Mossos d´Esquadra, Josep Lluís Trapero, en lo tocante a los hechos acaecidos los días 20 y 21 de septiembre en Barcelona? Rechazó la petición de prisión incondicional, que le había pedido el representante del Ministerio Fiscal, el teniente fiscal de la AN, Miguel Ángel Carballo, y decidió dejarle en libertad, pero tomó varias medidas cautelares: le retiró el pasaporte, le prohibió salir del país, le obligó a comparecer quincenalmente y a dar un número de teléfono y un domicilio donde ser localizado de manera permanente.

Seguramente, quien lea el auto de la magistrada, como acaba de hacer servidor, tendrá su parecer al respecto. Pronostico que habrá división de opiniones, la tan traída como llevada cuarteta de Ramón de Campoamor o ley Campoamor: “En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira. / Todo es según el color / del cristal con que se mira”. A unas/os les parecerá que se ha quedado corta, a otras/os que ha dado de lleno en el centro de la diana y a otras/os que ha ido demasiado lejos. A unas/os les parecerá cabal lo decidido por la magistrada y a otras/os injusto (por exceso o por defecto).

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Su porqué quedará en nada

SU PORQUÉ QUEDARÁ EN NADA

(AUNQUE ABUNDE LA ESTELADA)

El domingo en Barcelona
La sociedad catalana
Silenciada (que ve vana
La independencia, se encona
Con quien a incumplir se abona
Lo que las leyes ordenan
Y por eso la/o condenan)
Derribó el bulo fornido
De que todo el pueblo unido
Detrás de ella está. O encadenan
Argumentos de más peso
O su quid quedará en eso.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mi opinión sobre el 8-O en tres párrafos

MI OPINIÓN SOBRE EL 8-O EN TRES PÁRRAFOS

Acabo de escuchar entero (traducido del catalán —aunque el orador usó en su alocución otros idiomas: el castellano, el inglés y el francés—) el discurso (sin mirar un solo papel) que, al finalizar la marcha que inundó las calles de la Ciudad Condal de ciudadanos (ellas y ellos) barceloneses, catalanes, españoles, europeos, que enarbolaron banderas rojigualdas, señeras y europeas, una vez concluyó su turno de palabra Mario Vargas Llosa, Josep Borrell dirigió a los miles y miles de concurrentes (hembras y varones) que acudieron el domingo pasado a Barcelona a la manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana (SCC) en favor de la unidad de España. Y, a bote pronto, me brota preguntaros, atentos y desocupados lectores (nada importa, nada, cuál sea vuestro sexo, nada), y preguntarme: ¿Cómo es posible que un demócrata hecho y derecho, de los pies a la cabeza, de la altura y la categoría intelectual y moral del citado dirigente socialista, que fue presidente del Parlamento Europeo entre los años 2004 y 2007, no haya sido, asimismo, presidente de la Generalitat ni presidente del Gobierno de España? ¿Acaso estábamos los españoles (incluyo lógicamente a los catalanes dentro de estos) tan sobrados de representantes políticos de su autoridad, ética, inteligencia e integridad, fuera de toda duda? Insisto en la interrogación: ¿Cómo es posible que los españoles hayamos sido tan ciegos, tan sordos, que no hayamos advertido que teníamos entre nuestros compatriotas a un Nadal de la Política, a un estadista como la copa de un pino, y, aunque Felipe González sí probó que tenía buen olfato (y, por eso, lo escogió para que dirigiera el Ministerio de Obras Públicas de uno de sus gobiernos), no le hayamos investido con una dignidad del Estado más alta, aún mayor? ¿Cómo no hemos reparado antes en ello? ¿Cómo hemos podido ser tan lerdos, tan tardos? Seguramente, los historiadores, que son los que al final, pasado un tiempo prudente, ponen a cada uno en su sitio, se harán idénticas preguntas, me temo.

Así que, recomiendo, con especial encarecimiento, a todos los profesores de Historia (incluyo, por tanto, a los que han tenido la flaqueza, o han incurrido en el craso error, de adoctrinar ideológicamente a sus alumnos, siempre que tengan la vergüenza de pedirles antes el preceptivo perdón y decirles que tal indignidad no se volverá a repetir por su parte) que imparten dicha asignatura en España (no solo en Cataluña —ya sea en la Universidad, el Bachillerato o la ESO—), siempre que hayan asumido o llegado a la conclusión de que hay herramientas, materiales o útiles que no se pueden ignorar ni desechar (porque luego suelen venir las lamentaciones), que sean un día más diligentes, inteligentes y se hagan, a la mayor brevedad, con el vídeo que contiene o recoge las palabras pronunciadas el domingo pasado, 8-O, por Josep Borrell y, después de escucharlas en absoluto silencio en clase, debatan (uno, dos o tres días) sobre ellas. Son tantas las lecciones que dicho discurso atesora o encierra que, siempre que los alumnos se impliquen, aprenderán, asimilarán, lo precipuo o principal para empezar a ser ciudadanos de primera, con criterio ponderado.

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¿Ayer soñé que viajaba en el AVE?

¿AYER SOÑÉ QUE VIAJABA EN EL AVE?

Ayer soñé que viajaba en el AVE desde la estación de Delicias, en Zaragoza, hasta la estación de Atocha, en Madrid. Mi intención, cuando llegara a la capital, era coger un taxi que me acercara a la T2 del aeropuerto Adolfo Suárez/Barajas y, tras esperar un par de horas, tomar el vuelo, que había contratado tres meses antes, al aeropuerto de Leonardo da Vinci/Fuimicino, en Roma. La verdad es que, desde el mes de septiembre del año 1981 (han pasado 36 estíos de aquel viaje en coche, en el 127 de color gris plateado que le regalaron a Carlos Jesús sus padres por haber salido airoso de un brete, el examen de Selectividad), en el que estuve tres días y medio en la Ciudad Eterna con dos de mis excolegas camilos, el citado Carlos Jesús Rojo Manzano, hoy escritor prolífico, insigne conferenciante, doctor, experto en mil asuntos ético-sanitarios, viajero empedernido,... y Álvaro Santallana Risueño, memorable, tristemente finado, y me creí a pies juntillas, intuí o sospeché cuánta verdad apodíctica destilaba o exudaba la leyenda que allí se cuenta de que quien lanza una moneda con la mano derecha, estando colocado de espaldas a la Fontana di Trevi, y lo hace por encima del hombro izquierdo, regresará a Roma, itero, desde aquel lejano septiembre del 1981, no había vuelto al anagrama de amor.

El compañero que me había tocado en suerte (él ocupaba el asiento del pasillo, yo iba a hacer lo propio con el de ventana) venía de Barcelona y se bajaba en Calatayud. Cuando he subido al tren, él estaba usando su ordenador portátil. Si hubiera habido algún asiento libre, acaso hubiera valorado colocar mis posaderas en otro lado, pero, por la razón que fuera, el vagón iba en esta ocasión hasta los topes y, después de darnos de modo educado los buenos días, ambos hemos tenido que hacer dibujos (así llamaba mi piadoso y difunto padre, Eusebio, a un número indeterminado de posturas o gestos) para que yo consiguiera acomodar mis nalgas en la plaza asignada, según indicaba mi billete.

Una vez sentados, él ha seguido pulsando teclas y yo me he puesto a leer las últimas cincuenta páginas de “Perdón”, de Ida Hegazi Hoyer, que, por motivos de trabajo, sobre todo, habían ido quedando un día sí y otro también pendientes y aún debía pasar mi atenta vista por ellas, tarea que, por cierto, había previsto coronar a lo largo de la susodicha jornada viajera.

No habían pasado más de diez minutos cuando le ha empezado a sonar el móvil. Yo esperaba que se iría a la plataforma a hablar con quien fuera que le hubiera llamado, pero no ha hecho tal cosa. Por lo que he colegido del diálogo que ha mantenido con su hermano, a quien llamaba “Tito”, quien se sentaba a mi lado era empresario y, temeroso que lo que pudiera ocurrir en Cataluña con las pretensiones delirantes de Puigdemont, el Govern y el resto de los parlamentarios independentistas (abocados, tras celebrarse la votación del suspendido referéndum gruyer, ilegal, a proclamar la DUI, acrónimo de Declaración Unilateral de Independencia) había decidido trasladar, en un primer momento, la sede social de su empresa a Calatayud.

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¿Cataluña no va al revés del mundo?

¿CATALUÑA NO VA AL REVÉS DEL MUNDO?

“Ningún banco se va a marchar de Cataluña”.

Artur Mas, en 2015.

“No va a haber una huida de empresas de Cataluña”.

Oriol Junqueras, el pasado jueves (pocas horas después, los bancos Sabadell y CaixaBank y una empresa tan emblemática como Gas Natural trasladaban su sede social a Alicante, Valencia y Madrid, respectivamente), cinco de septiembre.

Tengo para mí que, mientras el mundo siga siendo (in)mundo, en él habrá todo tipo de locos (ellas y ellos). Servidor, verbigracia, confiesa que lo está, pero no de atar. Conozco locos que son estupendos (porque la locura, en ciertas ocasiones, solo a veces, todo lo cura, incluida la del cura que, tras leer mil y una veces los evangelios canónicos, llegó a creerse la reencarnación misma de Jesús de Nazaret y, mientras duró su locura transitoria, un año entero, ejerció de curandero —y aún puede uno tropezarse, si visita o frecuenta las tierras por donde dicho sacerdote desempeñó tan embustero empleo, con quien asegura que el cura curandero lo curó de esta, esa o aquella enfermedad—, de milagrero) y locos tremendos (evidentemente, tomo el significado que de tal adjetivo y dicción da el DRAE en su primera acepción, “terrible”, “digno de ser temido”), empedernidos, difícilmente recuperables.

En Cataluña, por cómo ha ido degenerando todo lo tocante al delirante “procés”, llegué a pensar que muchos ciudadanos (hembras y varones) habían devenido orates perdidos, sin solución, pero, durante los últimos días sobre todo, he ido advirtiendo actitudes, comportamientos y gestos que me indican bien, a las claras, que estaba equivocado. Hoy puedo afirmar (porque tengo plena constancia del hecho) que la mayoría del pueblo catalán todavía mantiene intacta su lucidez. Por ejemplo, es un hecho innegable que en muchas escuelas e institutos catalanes, los maestros y profesores (ellas y ellos), en lugar de esforzarse en hacer atractivas a sus discentes las asignaturas que les imparten, en lugar de favorecer que sus alumnos (hembras y varones) alumbren y desarrollen los dones, facultades o talentos personales que atesoran, en lugar de ayudarles a formarse como auténticos ciudadanos, autosuficientes, críticos, se han dedicado a adoctrinarles ideológicamente y a embelecarles con la añagaza de que vivirán en la bucólica e idílica Arcadia que será Cataluña cuando consigan alcanzar la imprescindible independencia. Para sonrojo de propios y extraños, ahí están las imágenes en las que dos centenares de escolares del Instituto de Enseñanza Secundaria “El Palau”, de Sant Andreu de la Barca (espoleados o persuadidos, seguramente, por los buenos docentes, que en todas las escuelas e institutos los hay, han venido a dar varias lecciones de empatía, solidaridad y tolerancia a algunos de sus profesores, que tendrían que haber aleccionado a sus alumnos en ese preceptivo y preciso menester, y a los políticos desnortados, que, contumaces, siguen, erre que erre, cometiendo el mismo error), han salido en defensa de sus compañeros, hijos de guardias civiles, que estaban siendo acosados por algunos de sus propios colegas y enseñantes.

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Más embustes no, Fernando

MÁS EMBUSTES NO, FERNANDO

EN CATALUÑA BASTANTES / BOLAS HAN IDO ARRAIGANDO

¿Algún/a independentista
Ha pensado un solo instante
En el número importante
De catalanas/es que dista
De su afán secesionista?
Sois legión las/os que jugando
Estáis, dilecto Fernando,
Con equis de otras/os ideas.
¿Con ellas/os no te ladeas?
A ellas/os te estás enfrentando.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Es cierto cuanto aquí digo

ES CIERTO CUANTO AQUÍ DIGO

Hoy, sábado, estoy contento.
Me ha alegrado saber esto,
Que tiene pareja Ernesto.
Me he enterado en el momento
Que iba con “el Elemento”
(Llamo así a Pío, mi amigo),
Que ha sido también testigo.
De ello me ha avisado “el Chato”
Cuando se tomaba un chato.
¿O es falso cuanto aquí digo?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta abierta a Isabel, Lesbia o Belisa

CARTA ABIERTA A ISABEL, LESBIA O BELISA

“A veces, la soledad, el ninguneo y el anonimato social en los que vive una persona coherente, congruente con sus principios y valores, son consecuencias directas de este trío de razones: su manifiesta independencia de criterio, su notoria libertad de expresión y su público reconocimiento de que puede estar equivocado en aquello que argumenta y sostiene”.

Emilio González, “Metomentodo”

Dilecta Isabel Coixet, como sabes (permíteme que te tutee), Lesbia y Belisa son dos anagramas de tu gracia de pila. Había pensado llamarte en un principio Lesbia, como así lo hizo con su amada y esquiva Claudia (que se mudó el nombre por Clodia) Catulo, y luego Belisa, como de esa guisa nombraba Lope de Vega en sus versos a su querida esposa Isabel de Alderete y Urbina, pero he preferido optar por concretar y agregar tu apellido, Coixet, para no dar pie a que el atento y desocupado lector (ella o él) de esta epístola pudiera especular sobre quién es la verdadera destinataria de la misma, para no dejar un resquicio por el que pudiera colarse de rondón la duda flaca.

Acabo de leer tu artículo “Tierra de nadie”, publicado anteayer en El País, y lo que más deseo hacer en este preciso instante es darte las gracias, de veras, por haberlo escrito. Por lo obvio, porque, si no lo hubieras tecleado ni enviado al periódico para que se publicara, este menda no hubiera podido pasar la vista por él y, al verse imposibilitado en llevar a cabo tal cosa, no hubiera podido ratificarse en la opinión que de ti tenía, que tu estupenda calidad humana está fuera de toda duda (al menos, para mí; aunque quienes no piensan por sí mismos —ni tienen cráneos “previlegiados”, como has demostrado en infinidad de ocasiones haber hecho y tenido tú— te sigan increpando, cuando saques a pasear al perro —o a que el can te pasee a ti— o a reciclar plásticos en el cubo pertinente, llamándote a voz en cuello, sin conocerte, con el único propósito de zaherirte, de insultarte —sin echar mano de un ápice o pizca de arte que lo hiciera, al menos, soportable, pues para coronar tal hecho hay que inteligir y meditar o reflexionar—, lo que no eres, fascista). Como te consta (no es mi propósito que veas en ello un raudo abecé o prontuario de lo lenitivo: alivio, bálsamo o consuelo), con el mismo baldón le han intentado motejar a Joan Manuel Serrat.

A propósito de la incipiente rabia que afirmas haber sentido (e, intuyo, haber dominado y encauzado también tan bien) y del odio que manifiestas haber guipado en los ojos de quienes veían en ti un punto de mira, una diana, me nace apostillarte (¿lo haré con arte?) que es natural sentir antipatía hacia alguien o aversión por algo (tras haber padecido experiencias desagradables o sufrido circunstancias nocivas, claro), pero puede llegar a resultar patológico, malsano, enfermizo, si, uno, es consecuencia de prejuicios, y dos, la única salida que se ve al final de ese callejón oscuro, aterrador, es desearle un daño o mal.

Hay sitio para ti y para otras/os como tú en esa tierra, Cataluña, y en el resto de los límites de España, Europa u orbe. Persuádete a diario de que es así. Convéncete, asimismo, de que no estás sola, aunque esa sea muchas veces la refractaria impresión que tengas (la renuente sensación de soledad es el precio que hay que pagar por ser coherente, consecuente y mostrar y demostrar una y otra y otra y... —hasta mil y una veces, si hiciera falta— la impronta unamuniana que seguimos, la decencia intelectual) o te quede. Sé que, cuando a una/o le espeluzna alguien o algo, tiende a quedarse parada/o, petrificada/o, ante la mera contemplación del espanto, que le produce su presencia o la corazonada o el pálpito que le avisa de la pronta irrupción en escena de la misma. Para superarlo, tiene que hacer el esfuerzo intelectual y anímico de comprenderlo, de tamizarlo, de relativizarlo. Y el tigre, tras la paulatina mengua, ya no parece tan fiero; tiene las trazas de un lince, apenas semeja un gato grande, gordo.

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Mi opinión sobre el 1-O en cinco párrafos

MI OPINIÓN SOBRE EL 1-O EN CINCO PÁRRAFOS

“Algunos eran modestos y no se creían infalibles. Pero hasta el más modesto se sentía seguro. Eso era lo que me crispaba, Bruno, que se sintieran seguros. Seguros de qué, dime un poco, cuando yo, un pobre diablo con más pestes que el demonio debajo de la piel, tenía bastante conciencia para sentir que todo era como una jalea, que todo temblaba alrededor, que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros. En la puerta, en la cama: agujeros. En la mano, en el diario, en el tiempo, en el aire: todo lleno de agujeros, todo esponja, todo como un colador colándose a sí mismo”.

Julio Cortázar, “El perseguidor” (1959).

Ciertamente, una realidad tan compleja como la que nos atañe (con sus orígenes, causas o antecedentes y sus consecuencias) podría ocupar muchísimos (puede que no desentone —ni moleste leer al lector, sea ella o él— que el autor use en esta digresión el adjetivo que sigue, infinitos) parágrafos, sin duda, pero conviene hacer una discriminación previa (dedicarse a guardar el grano y a excluir la paja) y elegir los que vengan a contar la verdad de lo precipuo, aunque lo importante pueda ser tan variopinto como el número de las personas que se atrevan a juzgar o valorar con equidad los hechos acaecidos.

Dejando a un lado que los comportamientos desleales de cuantas personas ocupan cargos institucionales son inaceptables, intolerables (no tienen un pase) y, si damos tiempo al tiempo, antes o después deberán responder de ellos ante los tribunales de justicia; de cuanto ha ocurrido en Cataluña con ocasión del 1-O un juez imparcial ha de concluir lo obvio: que dicha fecha puede tomarse como el resultado del enfrentamiento habido en dicho territorio, catalán y español, entre el Govern y el Gobierno de la nación, 1-0; a favor de los catalanes, claro. La susodicha efeméride puede tomarse, asimismo, como otro encuentro, este disputado entre los Mossos d´Esquadra de una parte, y los miembros de la Benemérita y de la Policía Nacional de otra, desigual, por incomparecencia del primero de los contendientes.

En lo tocante a estrategia, los consejeros del Govern han dado sopas con honda a los del Gobierno de Rajoy. Es innegable que los primeros diseñaron un plan para conseguir su propósito. Y han echado mano de los peones necesarios para lograr su objetivo. ¿Que cuál era dicho fin? Dejar con el culo al aire al Ejecutivo rajoyano. Y los hechos y las imágenes (vídeos y fotografías) que los pormenorizan así lo corroboran. Ergo, hay que reconocer que quien ha movido mejor las piezas sobre el tablero de ajedrez ha sido un maestro, el Govern, que ha dado jaque mate a su oponente, el Gobierno de Rajoy, en las jugadas previstas.

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¿Será otro Estado fallido?

¿SERÁ OTRO ESTADO FALLIDO?

(EL DESASTRE MÁS SEGURO / A CATALUÑA LE AUGURO)

Esta pasada noche he soñado que estaba de vacaciones en Calella y en esos precisos momentos me hallaba haciendo cola en la sucursal de una caja de ahorros a fin de llevar a cabo una gestión bancaria. De modo inopinado, ha irrumpido por la puerta un ladrón que ocultaba su rostro tras una careta de Trapero y blandía una pistola en su diestra y, a voz en grito, ha dicho que aquello era un atraco, que todos nos tiráramos al suelo y ha conminado al cajero a que o le entregaba todo el dinero que tenía en esos instantes a su alcance o que se atuviera a las consecuencias.

Gracias a Dios, ha acertado a pasar por allí una pareja de Mossos d´Esquadra que, al contemplar a través del cristal el flagrante delito que dentro se estaba cometiendo, han accedido diligentemente a su interior y, después de darnos a todos los allí presentes, de manera educada, los buenos días, le han preguntado al delincuente: “A ver, por favor, advierte que te lo vamos a preguntar sin acritud, de buen rollo. ¿No nos vas a dejar que te detengamos y esposemos, verdad?”. El ladrón les ha contestado lo que cabía esperar, que no. Así que estos, sin decir ni mu, han juzgado oportuno coronar con la máxima celeridad lo que, antes de entrar, ya habían decidido culminar de consuno, darse el piro.

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Que no haya disparate, esto es, disparo

QUE NO HAYA DISPARATE, ESTO ES, DISPARO

Dilecta María Pilar:

Os agradezco sobremanera que me hayáis apuntado. Ahora bien, espero (lo mismo que deseo) que no cometáis un disparate y me disparéis. Acepta de buena gana y de mejor grado la guasa o zumba (está la realidad política tan complicada o difícil, tan chunga, que he juzgado conveniente echar mano del —sentido del— humor, para echar unas risas, para desdramatizar), venga, venga, ríete, por fa(vor).

Si, por la razón que sea, no te ha gustado leer el párrafo anterior, no te ha hecho ni siquiera un ápice o pizca de gracia, te recomiendo con especial encarecimiento que te deshagas en un pispás de él y no lo tomes en cuenta. Así que considera el que sigue a este como primer párrafo de mi respuesta.

Muchas gracias, por la gestión.

Como no me haces ningún comentario al segundo parágrafo del Post Scriptum que agregué a mi anterior respuesta, supongo que no tienes inconveniente en que la epístola aparezca publicada así en mi blog. Insisto en que, si tienes alguna objeción que hacerme, tienes el derecho y el deber de hacérmela. La entenderé (haré el esfuerzo de comprenderla) y, sin hesitación, la atenderé. Luego subiré dicho texto a mi bitácora y, seguramente, aparecerá publicado allí el próximo martes, 26 de los corrientes.

Aún tengo el móvil antiguo (recientemente he cambiado su número de mi firma electrónica, así como el nombre de la calle —en este caso, por cuestiones que tienen que ver con cumplir ciertos preceptos de la ley de Memoria Histórica—), pero es mi propósito dejar de usar dicha línea, por economizar. No le saco ningún provecho o rendimiento. Hago las llamadas (a fijos y móviles) con el teléfono de casa (que me llevo a todas partes, hasta a Canarias). Cuando llama, actúa como si fuera un teléfono móvil. Lo dicho; está en mi firma electrónica.

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Miércoles, 18 de octubre

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