El Blog de Otramotro

¿Tú te das de la "a" a la "zeta"?

¿TÚ TE DAS DE LA “A” A LA “ZETA”?

La bondad es la inversión
Mejor. El corazón deja
Tan henchido que semeja
La Plaza Nueva en versión
Chupinazo, en diversión
Casi omnímoda, completa,
Igual a la que en la meta
Siente el primero, que advierte
Que lo que más le divierte
Es darse, de la “a” a la “zeta”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Pedalear se pudo en cierto bingo?

¿PEDALEAR SE PUDO EN CIERTO BINGO?

La semana pasada, mientras estaba redactando las primeras líneas del breve ensayo que comenzó llevando el rótulo provisional de “Amén es el comienzo de amenaza” y acabó portando el título definitivo de “La juventud es fuente de progreso”, se me encendió la bombilla, esto es, me surgió, a bote pronto, la idea de enriquecerlo con una anécdota curiosa o sucedido real, pues volví a recordar o alguien o algo (solo Dios sabe quién o qué) trajo a mis mientes qué solían hacer mis compañeros Álvaro Santallana Risueño y Carlos Jesús Rojo Manzano después de cada evaluación, allá, in illo témpore, cuando hacíamos o cursábamos COU (ellos en ciencias, yo en letras) en el zaragozano colegio Enrique de Ossó (“Las Teresianas”). La procrastiné, porque el opúsculo discurrió por sus propios derroteros y, al parecer, un montón de obstáculos se confabularon para impedirme que lograra el encaje perfecto, sin defecto. La aducida doble razón me llevó, como insisto, a posponerla, pero no sin haberme comprometido antes a obligarme a echar mano de ella cuando advirtiera la ocasión propicia, cuando mejor conviniera. Bueno, pues tengo la impresión refractaria de que de hoy no pasa, de que ha llegado para la tal su momento más favorable, o sea, que voy a intentar erigir aquí mismo, en estos dos folios de blanco impoluto, que me sirven de guía, el monumento de palabras de papel que se merece.

Como ambos habían superado la circunstancia o condición necesaria, la barrera o el listón de la mayoría de edad, idearon la manera de celebrar, de forma original, extraordinaria, el fin de cada una de las evaluaciones ejerciendo de lo que eran, jóvenes, verbigracia, dando mal ejemplo, saltándose a la torera el cumplimiento de cierta regla no escrita y, como lógica consecuencia, varios metros. ¿Que en qué consistieron dichos saltos? Pues, grosso modo, en escaparse de la residencia religiosa donde estaban internos con nocturnidad, cosa que consiguieron al descender los tres pisos por los balcones hasta poner los pies en el patio interior, previo a la calle, pero no para andar de picos pardos, como tal vez algún atento y desocupado lector (ella o él) de estos renglones torcidos haya podido barruntar, intuir o sospechar, no, ni de jarana por lugares de mala reputación, quiero decir, tratando con putas, a no ser que alguien considere que la citada locución verbal coloquial (“andar de picos pardos”) también incluye ir a divertirse un rato al bingo a jugar unos, pocos (dado el escaso poder adquisitivo de los jóvenes jugadores), cartones.

La sede de la residencia religiosa ocupaba los tres primeros pisos de uno de los ocho bloques de aquel entorno residencial, además de los bajos o sótanos, donde, si no recuerdo mal, el espacio más amplio se destinaba a capilla, a la que también se podía acceder desde el patio residencial exterior por una puerta y una escalera que los comunicaba y donde se celebraba la eucaristía todos los domingos y fiestas de guardar; había también una ancha sala con sillas para ver la televisión; otra, menos lata, con mesas y sillas para jugar a las cartas, al parchís, la oca, el ajedrez y/o las damas, sobre todo; otra, donde cabían, de forma holgada, una mesa de pimpón y dos futbolines; y otra, que hacía las veces de mínima cancha de baloncesto con dos cestas en las paredes opuestas. En el entresuelo, a mano izquierda, quedaban la cocina y el comedor, alargado, en forma de te; enfrente de la puerta de entrada, tras cruzar el recibidor o vestíbulo, estaba la biblioteca, y a la derecha, una pieza para atender a las visitas, la sala de la televisión de los educadores y las habitaciones de estos. Comunicaba los tres pisos y el sótano una escalera interior. En el primer piso, a la derecha o a la izquierda, según la dirección que tomáramos y el pasillo, a lo largo de este, había varias habitaciones comunes, compartidas, evidentemente, por tres alumnos, que contenían cada una de ellas tres camas, tres mesillas de noche, tres sillas y tres armarios, y, en la parte opuesta del pasillo, cabía hallar sus respectivas salas de estudios, con el mismo número de mesas y sillas; un espacio común para las duchas y los aseos ocupaba la parte central; asimismo, había dos salas para las reuniones, etc. En el segundo piso las habitaciones eran individuales y se repetían los mismos espacios comunes del piso inferior para las duchas y los aseos y las salas para las reuniones.

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Carta abierta a Ariana Grande, autora de "Dangerous Woman" ("Mujer Peligrosa")

CARTA ABIERTA A ARIANA GRANDE,

AUTORA DE “DANGEROUS WOMAN” (“MUJER PELIGROSA”)

Dilecta diva/estrella del pop (permíteme que te tutee —ya sé que es poco probable que leas esta epístola en español, pero nada impide que pueda llegarte convenientemente traducida al inglés por un alma caritativa, dadivosa—, porque podría ser tu padre) Ariana Grande:

Ha transcendido a los mass media que estás “rota” (fuentes próximas a tu persona han agregado, otrosí, un adjetivo calificativo sobre cómo te ven tus más allegados o cercanos, “histérica”). Y que has decidido cancelar tu tercera macrogira mundial, suceso insólito en tu carrera precoz, relampagueante.

Evidentemente, puedes hacer con tu vida cuanto te pete, que para eso es tuya, pero, si no adviertes en la recomendación que me dispongo a hacerte una injerencia, te ruego encarecidamente que inviertas unos minutos, al menos, en considerarla. Cuando te recuperes emocionalmente de la reciente masacre de Mánchester, vuelve a ponerte las orejas de conejita de Playboy, a subirte al escenario a cantar y bailar como sabes y te gusta hacerlo, provocativamente, y a hacer felices a tus seguidores, púberes y progenitores. Lo mejor que cabe hacer tras padecer directamente (o, de modo indirecto, compadecerse con las víctimas de) un atentado es volver a la vida normal, a la rutina diaria.

Está claro, como la más cristalina de las aguas, que quien pronostica (aun siendo buen conocedor del pasado, de los muchos entresijos que es posible hallar entre los numerosos pliegues de la historia, que es, precisamente, lo que permite atisbar o avistar el futuro) puede equivocarse. Y aun de un modo morrocotudo. Yo intuyo y, por eso, auguro que vas a volver, más pronto que tarde, por donde te mueves a gusto, por los escenarios.

El grueso o una buena parte de los textos que he trenzado y constituyen mi producción literaria (y lo propio, por cierto, aseveraré —sin correr el mínimo riesgo de errar o marrar— de los que escriba) han surgido de las lecturas atentas que he hecho de otros escritos (fueran estos artículos, cuentos, dramas, ensayos, novelas, poemas,...) ideados y coronados por otros autores (fueran estos amigos o conocidos míos o escritores desconocidos por servidor).

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Para (ad)mirar a su amante

PARA (AD)MIRAR A SU AMANTE

—¿Qué busca el enamorado?
—Lograr su fin u objetivo,
Abrazar al atractivo
Ser por el que tanto ha orado
Él, ateo redomado.
—¿Para (ad)mirar a su amante
Durante un pispás o instante
Es capaz de hacer desmanes?
—Sí. Como impetrar de Manes
La gracia o el don de un diamante.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Contando bolas soy sola

CONTANDO BOLAS SOY SOLA

(¿FIRMA MARTA FERRUSOLA?)

Si no tenim ni cinc!” (“¡Si no tenemos ni cinco!”), declaró en la Comisión sobre el caso Pujol, el 23 de febrero de 2015.

Marta Ferrusola, “la madre superiora de la congregación” (según una nota manuscrita redactada en catalán, firmada por la susodicha el 14 de diciembre de 1995).

De qué sirve que ella vaya
A misa todos los días
Si actúa como Herodías;
Si se pasa de la raya
Engañando o haciendo vaya,
Quiero decir, burla o mofa,
Tomando por necia o gofa
A la gente más corriente,
Que se niega a hincar el diente
A más bolas de la fofa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que no haya novedad

QUE NO HAYA NOVEDAD

Considerando que “el hombre propone, pero Dios dispone”, según la sentencia “homo proponit, sed Deus disponit”, que podemos leer en la “Imitación de Cristo” (1. 19. 9), de Tomás de Kempis, paremia que recuerda el comienzo de Proverbios, 16 (“El hombre dispone su camino, pero a Dios le corresponde dirigir sus pasos”), que solían airear nuestras/os abuelas/os, y que Luis Cernuda Bidón reunió el grueso de los poemas que había compuesto hasta entonces bajo el título de “La realidad y el deseo” (1936), podemos jugar a juntar las ideas que destilan o exudan el adagio y el rótulo del poemario cernudiano, a fundirlas y de la extraordinaria fusión, que no confusión, resultante extraer algún pensamiento, verbigracia, este, que el hombre, ente anhelante ante todo, alumbra deseos sin cuento (que tal vez luego ose cantar o contar) y que Dios, Natura o la realidad apodíctica, impone sus certezas, sus verdades, a todos los hombres (ora hembras, ora varones), sean cuales sean sus edades.

Mi difunto y dilecto tío Jesús, “el Vasco” (además de “el Pato”), a quien más de una tarde y más de media decena o docena escuché, embelesado, narrar peripecias que vivió siendo joven, durante la Guerra Incivil española, habiendo cumplido los sesenta, que fue cuando más lo traté, solía despedirse presencialmente y/o por teléfono de idéntica manera, deseando que no hubiera novedad, pues la susodicha llevaba aparejada, indefectiblemente para él, pesimismo, accidente y aun muerte. Así que, para atenuar, cepillar o mitigar el evidente pesimismo que acarreo en mis genes, suelo elegir, para compensar, el disfraz de optimista, que, según me confiesan unos y otros, tan bien me sienta.

Ergo, fue el mentado optimismo, del que hablo en el párrafo anterior, el que motivó y/o propició que escribiera la décima espinela que titulé “¿La alcachofa? ¡De Tudela!” y subtitulé “¡Qué agradecida es, Adela!”, cuyos diez versos octosílabos decían y dicen así: “Si invitas este año, Adela, / A tus de Pamplona amigas / Para el Ángel, unas migas / Os hará tu abuela Estela / Y alcachofas de Tudela / Para hartaros en las Norias, / Donde ene cuentos o historias / De Amor y humor han brotado / Que aún no se han agotado, / Pues siguen pariendo euforias”.

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¿Se debe/puede tolerar lo intolerable?

¿SE DEBE/PUEDE TOLERAR LO INTOLERABLE?

¿POR QUÉ HE DE COMULGAR MUELAS/RUEDAS DE ACEÑA?

Varias personas allegadas (el grueso de las mismas lo conforman, atento y desocupado lector —seas hembra o varón—, amigas/os y/o deudos del abajo firmante, tu seguro servidor) me han hecho llegar mediante el oportuno correo electrónico o la pertinente llamada telefónica sus discrepancias con u objeciones a determinados criterios que he vertido en uno o en varios de los últimos escritos que he urdido y han sido publicados aquí o en mi bitácora, el blog de Otramotro. La mayoría entienden que yo defienda a machamartillo lo que considero precipuo, que todo ser humano puede expresar en todo momento y lugar las ideas u opiniones que tiene, sean estas del signo que sean, pero no les cabe ni entra en la cabeza o cuadra que no siempre respete o tolere a ultranza el contenido y/o el continente de las mismas.

Así que hoy y aquí intentaré explicarme y contestar a esta pregunta en concreto: ¿No se degrada, deshonra o prostituye, al menos intelectualmente, quien da su plácet o dice amén a cualesquiera bajezas morales buscando obtener a cambio, como compensación o contrapartida, cierto/s beneficio/s?

Para que mi parecer al respecto quede fijado negro sobre blanco y no se me vuelva a malinterpretar, procedo a dar cuenta del mismo por extenso.

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Una dorada cruz porto en el pecho

UNA DORADA CRUZ PORTO EN EL PECHO

“El Valle de los Caídos alberga la cruz cristiana más grande del mundo, con doscientas mil toneladas de peso y ciento cincuenta metros de altura, el triple de lo que mide la torre de Pisa. Y eso es por que Franco quería que esa cruz se viera de lejos; normal, porque ¿quién va a querer ver esa mierda de cerca?”.

Dani Mateo, en “El Intermedio”, programa televisivo de La Sexta, presentado por José Miguel Monzón, el Gran Wyoming.

“En ningún caso quisimos ofender el sentimiento religioso de nadie, lo que hicimos fue burlarnos de un monumento en concreto, el Valle de los Caídos, o como lo llama Dani Mateo, esa mierda. Sin duda, una expresión bastante desafortunada porque allí está enterrado el generalísimo. Lo correcto sería llamarle la mierdísima”.

El Gran Wyoming

De verdad (de la buena —bueno, bueno, no tan buena—, porque siempre hay quien, aunque escuche el mejor chiste del mundo contado durante el pasado año, que puede que sea considerado por el jurado de prestigio conformado al efecto, a su vez, el mejor de toda la historia, nunca se ríe), no me explico por qué se ha armado una cantera o levantado una polvareda con ocasión de las gracias manifestadas por Dani Mateo y el Gran Wyoming en “El Intermedio”. Le relataré, atento y desocupado lector, sea usted ella o él, qué le he escuchado narrar varias veces (y, según él, un perito bululú o cuentacuentos, le sucedió) a mi querido amigo Emilio González, “Metomentodo”, con quien, hasta muchas/os de las/os que nos conocen a ambos desde la más tierna infancia, me suelen confundir.

Como hace ya más de cinco años, un largo lustro sin lustre, que anda en (el) paro y, ahíto de hacer copias y más copias de su curriculum vitae, harto de remitirlas otrora por correo ordinario y ahora por correo electrónico a mil y una empresas (alguna incluso ha sido entregada por él en mano) y, por tanto, de seguir con cara de pocos amigos (no sé qué opina usted al respecto, pero yo no he visto, reflejada, eso sí, en el espejo del recibidor de mi casa, una cara más sonriente que la mía que cuando me coloqué frente a él tras haber logrado poner mi firma en el primer contrato de mi vida laboral —mi primer trabajo fue como vigilante de noche en un hotel—), sin curro, tuvo la genial idea de agregar, en la última versión que hizo de su currículum, su triple inclinación de autodidacto, coñón y escatólogo. Cuando fue a su última interviú de trabajo mi amigo había supuesto que el entrevistador de turno, en el supuesto de que le hubiera echado un ojo previo, rápido, al mentado, no habría tenido en cuenta, quiero decir, que no se habría detenido, vaya, en la triple y breve índole que ahora lo coronaba, pero allí, durante la susodicha interviú comprobó que él, que tiene el hábito de afear y censurar cuantos prejuicios advierte en las/os demás, también acarrea los suyos. Ya que, si el entrevistador lo escogió entre el resto de los candidatos y llamó para entrevistarlo fue, según le confesó luego, por esta intrigante razón, por que advirtió que podían ser ciertas esas tres verosímiles circunstancias suyas. Así que, a la pregunta de por qué había escrito autodidacto y no autodidacta, contestó lo obvio, que si él era adicto al DRAE, consecuente y varón lo lógico era que usara el masculino, al tratarse de un adjetivo de dos terminaciones, aunque la gente utilice normal e indistintamente autodidacta. A la pregunta de por qué se consideraba un coñón, respondió lo que cabía esperar, que le gustaba reírse de todo y con todos (incluido de sí mismo, sí —al día siguiente me confesó que me había plagiado amistosamente cuando le adujo, de memoria, la pregunta con la que suelo desarmar a las/os desavisadas/os: “¿Qué alta inteligencia, si de verdad lo es, será incapaz de esbozar, de buena gana, una ingenua sonrisa y hasta de soltar, de buen grado, una sonora carcajada al contemplar su propia caricatura?”—). A la pregunta de por qué se tenía por escatólogo, demostró que había sido coherente y/o consecuente al haber indicado en su currículum esa triple condición, pues fungió, sin duda de guasón y/o zumbón, pero de los de marca mayor (lo que es una verdad como un templo) cuando le contestó que eso lo comprobaría él, como responsable de recursos humanos de la empresa, por su propia cuenta y riesgo, si lo contrataba, ya que en castellano el vocablo “escatología” tiene dos significados tan alejados o dispares (parecidos o próximos, según se mire) como así lo señala el DRAE: “Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba” y “1. Coprología (o sea, estudio de los excrementos sólidos con diversos fines científicos). 2. Uso de expresiones, imágenes y temas soeces relacionados con los excrementos”.

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María arribó a buen puerto

MARÍA ARRIBÓ A BUEN PUERTO

Aunque a san Pedro ya cuadre,
Pues comprobó su solvencia,
Le pido con insistencia
Que a la hermana de mi padre,
Que hoy lloro como a una madre
(A quien quise ella antes quiso
—He optado por ser preciso—),
Abra y franquee la puerta
Del cielo, a mi tía, muerta,
Que hoy hasta al sol hace viso.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Todos somos muy ignorantes

TODOS SOMOS MUY IGNORANTES

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”.

Albert Einstein

Reconozco que no vi el domingo pasado por la noche la última entrega de “Chester in Love” (dediqué el tiempo que duró la emisión de ese espacio televisivo a coronar otro u otros menesteres), programa de entrevistas que conduce Risto Mejide, en el que José Miguel Mulet Salort, doctor en Bioquímica y Biología Molecular, profesor de Biotecnología de la Universidad Politécnica de Valencia, a quien conozco por los artículos científicos que publica y leo en El País Semanal, refutó con razones de peso la apologética y elogiosa opinión que sobre el libro “La enzima prodigiosa”, de Hiromi Shinya, sostenía (desconozco si todavía sostiene) Mercedes Milá.

Tras la exposición razonada del mentado profesor, Mercedes, ante la falta de argumentos con los que objetarle, reaccionó de manera extemporánea y disparatada, es decir, salió por peteneras, pues solo acertó (sensu stricto, hizo lo opuesto) a espetarle esto: “Lo primero que te digo es que adelgaces, porque estás gordo”, una clara salida de pata o pie de banco. Ergo, lo lógico y normal en un ser humano, marró morrocotudamente. Desde que lo adujeron y escribieron los romanos, somos legión las personas que venimos iterando el latinajo que proclama que “errare humanum est” (que, tras la perceptiva coma, suele completarse con “sed perseverare diabolicum”), o sea, que errar es humano, pero perseverar en (claro está, el yerro) diabólico”.

En las redes sociales (que, a veces —aunque no faltará quien refiera las razones que le lleven a pensar que siempre—, parecen peores que mil y una jaurías juntas) a Mercedes Milá, que se equivocó, según mi parecer (no me cabe la menor duda), le han zurrado la badana. Le han dado hasta en el carné de identidad, hasta en el cielo de la boca.

No sé si lo de Mercedes fue una muestra de engreimiento, de presunción, de soberbia, de vanidad. Eso solo lo sabe ella, si es que ha hecho el preceptivo examen de conciencia. Pero, pregunto al atento y desocupado lector (sea ella o él) de estos renglones torcidos, ¿quién no ha cometido alguna vez en su vida un “pecado” de envanecimiento? ¿Quién? El abajo firmante, seguro servidor de usted, confiesa hoy públicamente, sin ambages, que ha incurrido (y más de una vez) en él.

Así que, a cuantas/os hemos lapidado alguna vez a quien fuera, antes de disponernos a hacer otra vez tal cosa con quien sea, he decidido imitar a Jesús de Nazaret y rememorar y decirme y deciros o decirles a las/os pocas/os lectoras/es de este texto lo que él, según narra el “Evangelio de Juan”, 8: 7, arguyó a quienes le llevaron una mujer sorprendida en adulterio y que, tomando en consideración la ley de Moisés, debían apedrear: “—Aquel de ustedes que esté libre de pecado que tire la primera piedra”.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCCVII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCCVII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Don Javier Salcedo Corral, que fue mi maestro de Segundo Curso de EGB, me motejó “¡besugo!” cuando a su pregunta de cómo se llamaba el monte donde fue crucificado Jesús de Nazaret yo, siendo un crío de siete u ocho años apenas, contesté que Calvario. Ignoraba entonces la respuesta correcta: Gólgota (“lugar de la calavera”). Desde entonces, he probado a hacer dicha pregunta a varias personas adultas y hasta a doctores en diversas materias y han caído como yo, como ceporros. Hoy, los hados, para resarcirme tal vez del agravio que sufrí otrora, se han mostrado propicios, porque he comprobado que se usan indistintamente ambos vocablos, Calvario o Gólgota, para referirse al susodicho lugar; ¡chúpate esa!

Así es. Desconozco si has tenido la oportunidad de leer la breve epístola que escribí y le dirigí a Pablo Iglesias y publiqué aquí nada más tener noticia del suceso, un despropósito, sin duda. Ramón Cotarelo vino a hacer, poco más o menos, lo mismo que su exalumno Pablo Iglesias. Pasarse tres pueblos y luego disculparse. En un tuit del 21 de abril escribió: “¿Va estando ya claro que este hombre (aparece en la foto de abajo Pablo Iglesias), además de narcisista y prepotente, es tonto?”. Al día siguiente se disculpó así: “Pido sinceras disculpas a Pablo Iglesias por mi tuit de ayer llamándolo tonto. Es inapropiado, injusto e innecesariamente ofensivo”.

Espero y deseo que la espinela con estrambote (más bien décima tercera) haya quedado convenientemente explicitada (hecha papilla, para que la pueda deglutir cualquier lego o pipiolo).

El domingo pasado, Día de la Madre (y, asimismo, del Trabajo) eché a la mía mucho (me corrijo o enmiendo al instante, muchísimo) de menos. Cada vez recuerdo más palabras suyas, que acarrean o contienen sus correspondientes lecciones.

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Un cura experto en orgías

UN CURA EXPERTO EN ORGÍAS

Algo raro a mí me pasa.
Lo que leo no me asombra.
Un cura, qué mala sombra,
Organizaba en la casa
Parroquial lo que no abrasa
Mi vista cuando la paso
Por lo escrito, “el Contin caso”,
Apellido del “cerdote”
Que devino el sacerdote
De Padua, un íncubo acaso.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Martes, 25 de julio

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