El Blog de Otramotro

¿Que Vox puede ganar las elecciones?

¿QUE VOX PUEDE GANAR LAS ELECCIONES?

Ayer soñé que celebraba en la grata compañía de varias personas un cumpleaños. Durante el convite, una cena (a base de bocadillos variados, vino de Rioja, café y un chupito de pacharán —en un ágape lo precipuo e importante no es el paisaje, ni la cubertería, ni la vajilla, ni la exquisitez de las viandas y los caldos que echarse una/o al coleto, sino los lazos invisibles de la amistad, el paisanaje—), di mi parecer sobre los diversos temas que salieron a relucir en el debate a quienes tenía más cerca en la alargada mesa en cuyo contorno o derredor nos sentamos los comensales, el amigo íntimo, que cumplía años, 57, y varios colegas suyos del pueblo, adonde regresa cada fin de semana de la capital de la provincia, donde trabaja. De los tres o cuatro asuntos que tratamos, el político apenas lo rozamos. Sin embargo, en el otro extremo de la mesa, según el parecer del otro amigo íntimo (o hermano, pues eso es lo que vino a sostener Demetrio de Falero, cuando adujo que un hermano puede que no sea un amigo, pero un amigo siempre será un hermano), con quien había ido a la localidad del allegado común en su coche (he de reconocer que tengo amigos, amén de generosos, perseverantes, pues nuestra amistad, como aseguraba in illo tempore la publicidad de cierta marca de pilas, que duraban y duraban, es diuturna, pues esta se fraguó antaño, mientras compartíamos piso y trabajo hace más de siete lustros y ahí sigue, perdurable), si no el único, el tema estrella de la conversación que mantuvieron fue el de la política patria. En el viaje de vuelta, cuando regresábamos a nuestras respectivas poblaciones de origen, me comentó, asombrado, que el grueso de los contertulios que le habían tocado en suerte ya habían decidido qué papeleta iban a introducir en el sobre, en las próximas elecciones del 28-A, la del partido que comanda Santiago Abascal, Vox.

¿Qué es lo que había impulsado o propiciado que los susodichos se decantaran por Vox? (se y me preguntó). Eso solo lo sabían, a ciencia cierta, ellos. Yo, incapaz de acceder a sus conciencias, en el sueño, me limité a darle cuenta a mi amigo íntimo del amplio y posible abanico de posibilidades, sin dar preeminencia a una ni inclinarme por ninguna en concreto.

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Hay que leer a los autores buenos

HAY QUE LEER A LOS AUTORES BUENOS

Pienso que hay que leer a los autores (hembras o varones) buenos; y a los muy buenos releerlos, porque son proféticos (la literatura excelsa, al menos, lo es). Seguramente, el atento y desocupado lector (ella o él) de estos renglones torcidos y quien los urde, servidor, discreparemos a la hora de incluir a unos creadores y no a otros en el primer grupo, y a otros y no a unos en el segundo; pero no en el fondo de la idea susodicha. Si los buenos se han hecho acreedores de nuestra atención, los excelentes se han hecho merecedores de nuestra doble tal.

Al abajo firmante, como ser racional que es, le gusta mucho hacer uso de su razón, esto es, pensar, pero hoy hay otro menester que prefiere o aún le gusta más, por ser más productivo para su propósito, que es soñar y luego reflexionar sobre lo soñado.

Este menda había previsto escribir su parecer sobre esa tomadura de pelo que ha sido el procés. Y se ha dicho: a ver si Morfeo se porta y, si no todas, me suministra, durante el sueño, algunas claves del mismo. Pero, durante la siesta, no he soñado ni con Mas ni con Puigdemont ni con Torra, sino con el Premio Nobel de Medicina de 1906, Santiago Ramón y Cajal, que me ha hecho leer en voz alta en clase (pues yo era uno de los alumnos en la que él impartía su lección) tres párrafos, escogidos por él, que habían aparecido publicados en su obra “Charlas de café” (1920).

Primero: “Se ha dicho muchas veces que no hay nada más inútil que la experiencia. Tan triste verdad se corrobora cuando somos víctimas de una pasión avasalladora. En la vida del enamorado, los prudentes consejos del viejo suenan como la voz atiplada de un eunuco que disertara sobre las excelencias del celibato”.

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La paja había devenido viga

LA PAJA HABÍA DEVENIDO VIGA

(MI CULPA ADMITO Y DIGO AMÉN A TODO)

Esta pasada noche he soñado que le había hecho una entrevista a Dios. Desconozco si Él había juzgado oportuno presentarse en medio de mi mundo onírico con la intención de contradecir y dejar en feo a uno de mis autores predilectos, Friedrich Nietzsche, pero eso es lo que he barruntado, que había querido refutar a quien vino a decir que la única diferencia entre Dios y él era que él existía (recuerdo que durante mi primer curso de Filología en la Universidad de Zaragoza leí en una mesa de madera de la Facultad de Filosofía y Letras dos frases que alguien había escrito allí con la ayuda de un bolígrafo negro: “Dios ha muerto; hemos matado a Dios; Dios ha muerto”, que llevaba la firma de Nietzsche; y debajo “Nietzsche ha muerto”, que portaba la de Dios).

Luego se ha abierto paso, entre mis intuiciones, esta otra. La razón de haber soñado con Dios acaso descansaba o estribara en que hace pocos días decidí empatizar, es decir, calzarme los mocasines y/o ponerme en la piel de uno de mis heterónimos, Emilio González, “Metomentodo”, y firmar un texto como a él le hubiera gustado rubricar, Dios (aunque, al final, me decanté por que viera la luz la opción opuesta, o sea, que fuera publicada la versión contraria).

El citado escrito, antes de darlo por bueno, por concluido, lo rocié con varias lágrimas de humor (y es que uno puede llorar de risa, sobre todo, cuando esta acaece a carcajada tendida o mandíbula batiente); y me cercioré de que fuera respetuoso al máximo con el Ser Supremo.

De la extensa interviú que le he hecho (esa era, al menos, la refractaria impresión que me había quedado al despertarme), solo recuerdo con fidelidad el último de sus reproches:

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¡Mil perdones, Dios mío, y muchas gracias!

¡MIL PERDONES, DIOS MÍO, Y MUCHAS GRACIAS!

Tantas veces nos había ponderado nuestro profesor de Filosofía, Francisco Pérez (cariñosamente conocido entre nosotras/os, sus alumnas/os, como “Paco Pera”) las excelencias de la tertulia que, salvo durante el estío, venía celebrándose a diario, desde ni se sabe, y tenía lugar, indefectiblemente, en la mesa redonda del fondo del casino “La Unión”, de nuestra población, Algaso, pasada la una del mediodía (vulgarmente conocida como el mentidero), que a mi colega Juan y a mí nos dio por acudir allí ayer, a ver si extraíamos material para nuestro trabajo final de Filosofía.

Cuando llegamos, pusimos nuestra grabadora en marcha; y esto es lo que escuchamos y ella recogió. Estaba en el uso de la palabra Emilio González, “Metomentodo”, que siguió aseverando esto:

“—Hace muchos años, leyendo a Karl Raimund Popper, llegué a la conclusión de que la verdad es provisional, pues se mantiene en pie o dura mientras no es contradicha o refutada y, como consecuencia lógica, abatida por otra que, en ese preciso instante, viene a ocupar el pedestal donde se erigía o levantaba la recién derribada por ella. La verdad, en este sentido, vista desde esa perspectiva, puede semejar un muñeco de pimpampum de feria.
“—Dando por buena, por impecable, tu reflexión, “Metomentodo”, ¿crees que lo que acabas de sostener sobre la verdad vale también para el amor? (le preguntó Otramotro)
“—Pues no había considerado o valorado, lo reconozco, antes, Otramotro, la posibilidad que concede el “mutatis mutandis”, pero, en principio (tendría que pensar más concienzudamente al respecto), de manera interina, debería decantarme por contestar que sí. Tengo para mí que, si son dos las personas responsables (o irresponsables) de decir sí a la unión de un dúo, pareja o tándem (una suele dar o poner más que otra), las que contribuyen a conformar dicho vínculo, asimismo o igualmente, son dos las que lo rompen (una pone más de su parte que otra para quebrarlo, seguramente, porque ha aparecido en su vida un nuevo amor).
“—Abundo contigo en el criterio que acabas de argumentar. He constatado que en las sociedades avanzadas, en los países del primer mundo, donde se reconoce el derecho al divorcio, la realidad viene evidenciando, un día sí y otro también, que el amor, por mil y una causas o motivos, se ha esfumado o desaparecido. Para ese resultado neto, claro, la mejor solución que hay se llama divorcio.

Tras las palabras pronunciadas por Otramotro, hubo dos segundos de silencio que fueron clausurados por mi colega Juan, que osó decir:

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Una pareja perfecta

UNA PAREJA PERFECTA

En lo concerniente al asunto de las parejas que tienen previsto casarse próximamente, como en lo tocante a otros muchos temas, suelo advertir lo que hay, abiertas discrepancias; ahora bien, en el caso concreto de la boda entre Pilar y Ángel, gravita una insólita unanimidad, un consenso nunca visto ni oído. ¿Por qué? Intentaré responder aquí a dicha pregunta. A ver si averiguo la razón. Aun entre las personas cuya opinión he pulsado, que no son filólogas, la respuesta mayoritaria, coincidente, es que Pilar es el pilar que mantiene en pie a Ángel y este es el que contribuye a que Pilar sea un pilar aún más firme y más fuerte y a que ella tenga, si cabe, que sí, que cabe, más ángel.

El abajo firmante de estos renglones torcidos ha titulado esta chuchería literaria así, con el rótulo que porta, “UNA PAREJA PERFECTA”, porque, para el grueso, que conformamos las/os demás y yo, dicho tándem lo es: Pilar complementa estupendamente a Ángel y Ángel completa, de manera inmejorable, a Pilar. Los únicos que parecen disentir de ese acuerdo generalizado son, precisamente, los dos miembros de dicho dúo. Ángel tiene serias dudas de que sus agendas (me corrijo al momento, de que sus circunstancias), que un día coincidieron, vuelvan a hacerlo; y Pilar no ambiciona lo que para Ángel es crucial, la repanocha, el mayor de sus retos, matrimoniar con ella.

Está claro que esta golosina podría llevar como subtítulo este, “TEMOR A LA INCERTIDUMBRE”, que tanto Pilar como Ángel han sentido y aún sienten. Se parece a esa corteza o miga de pan que ha caído en la pechera del chaleco y se resiste a ser cepillada con la sola ayuda de las supuestas cerdas que pueda haber en el dorso de la diestra mano del comensal (ella o él).

Es mi deseo y mi esperanza que nadie se rebote, que a nadie le parezca mal que le adelante lo que va a pasar, porque sé que les voy a chafar a todos (hembras y varones) el final: Pilar y Ángel no se casarán, pero vivirán quince felices años juntos, siendo lo que las otras, las demás, intentan y, al no lograrlo, se conforman con aparentar, una pareja perfecta.

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De quien me pone o no a cien

DE QUIEN ME PONE O NO A CIEN

—No puedo culpar a quien
Anda ahíta de prejuicios
Y no ve más que perjuicios
En mí, que deseo el bien
De quien me pone o no a cien.
—Sé que un fácil objetivo
Soy; y ese es el adjetivo
Que mejor me cuadra o encaja
Cuando metes en mi raja
Tu enhiesto pene efectivo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cumpliré lo prometido?

¿CUMPLIRÉ LO PROMETIDO?

Otra batalla nabal
(Que urdo con be, no con uve,
Porque ayer con ella estuve,
Y comprobé que el aval
De nuestro amor es cabal,
Que el nabo de uno creciera,
Aunque luego se encogiera,
Cumplido su cometido)
Mañana le he prometido;
Ojalá ella a eso el sí diera.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cien sonetos será "Euforia"

CIEN SONETOS SERÁ “EUFORIA”

“Carácter firme es aquel que puede continuar sin éxitos”.

Ralph Waldo Emerson

Ojalá obtenga o consiga
Un día un carácter firme.
Y, aunque alguien pueda infligirme
Un revés duro, yo siga
Cual pan con toda su miga.
Sin un éxito o victoria
Sé que alcanzaré la gloria
Si a mi lado estás, Pilar,
Porque podré compilar
Cien sonetos, cien: “Euforia”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién me habla quedo en la sien?

¿QUIÉN ME HABLA QUEDO EN LA SIEN?

PILAR, QUE YA ME HA INSPIRADO

MÁS DÉCIMAS, MÁS, DE CIEN

Vivo, sí, reconciliado
Con mis mil contradicciones
(¿Me gustan las convicciones
Que odio?), pero un alelado
Me siento de ti alejado.
He aprendido a saber quién,
Aunque me haga un mal, un bien
Tras otro va a procurarme
Literario, al inspirarme
O hablarme quedo en la sien.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Como tinta, ¿yo uso sangre?

COMO TINTA, ¿YO USO SANGRE?

Toda la literatura
Se basa en hechos reales
Que mudan en ideales
Quienes a su criatura
Le otorgan otra estructura.
Cuanto un cuento corto/luengo cuenta
Lo verosímil frecuenta,
Como eso mismo le pasa
A esta cosa que urdo en casa
Con sangre de lucha incruenta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Dijo sí y vio encandilar

DIJO SÍ Y VIO ENCANDILAR

—¿Pudiste hacer el encargo
Que te hice en tu último viaje
Interestelar?
—Mi paje
Me quitó el sabor amargo.
—¿Acaso estaba en letargo?
—Ayer dio, tras mucho hilar,
Con tu muy amada Pilar.
—¿Preguntó, a base de mímica,
Si ella era la ciclotímica?
—Sí; y empezó a titilar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar no es fresa, es fresón

PILAR NO ES FRESA, ES FRESÓN

Las cosas son como son,
Pero deberían ser
Como cantar y coser,
Si queremos: el tesón
Digno se hizo/hace/hará del fresón.
Aunque no tengo posibles
Para alcanzar imposibles
Sueños, ilusiones, cotas,
A pesar de las derrotas,
Aún los/as veo posibles.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Domingo, 24 de marzo

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