El Blog de Otramotro

Solo busca dejar en feo a España

SOLO BUSCA DEJAR EN FEO A ESPAÑA

A una persona sensata, sea hembra o varón, con más de dos dedos de frente y que conozca el paño o percal, le preguntas qué le parece lo que está ocurriendo en Cataluña de un tiempo a esta parte, en concreto, desde hace cinco meses largos hasta el día de la fecha, en la que ve la luz esta crónica, y, una de dos, o decide pasar del tema aduciéndote, para que no te molestes, que no se siente lo suficientemente preparada para hacer un análisis exhaustivo, sesudo, del asunto, o te confiesa que nota que pugnan por salirle a borbotones por la mui un montón de interjecciones que contienen sustantivos como vileza, ruindad, victimismo, fanatismo, añagaza, circo, engañabobos, cinismo, “supremacismo”, cobardía, etc., que llevan emparejados adjetivos calificativos como inaudita, insólita, infantil, orate, mendaz, acéfalo, ápodo, notorio, manifiesto, apodíctica, etc.

Las/os responsables (acaso hubiera sido más apropiado y cabal que el prefijo ir- encabezara el vocablo precedente) políticas/os del “procés” (también conocido por “fallido golpe de Estado”) merecen una colección de rosarios de términos (en vez de cuentas) que solo pueden menospreciarlas/os a ellas/os por haber tenido comportamientos cafres, cagones, cobardes, zafios, al no haber estado a la altura de las circunstancias (seguramente, por haber seguido el ejemplo contrario u opuesto al que propuso el mejor filósofo español del siglo pasado —ese es mi criterio, pero acepto otros pareceres, siempre que vayan acompañados de sus preceptivos razonamientos, claro—, José Ortega y Gasset, y, en lugar de esforzarse por salvar su circunstancia y así, como corolario, salvarse también ellos de la quema, algunos pirados —por la razón que cabe pescar en alguna laguna de la sinrazón— se dieron el piro y dejaron aquí, empantanados, con un palmo de narices, mirando —admirando y odiando— a través de los barrotes carcelarios, o con el culo al aire, conviviendo con otros internos, a sus conmilitones ilusos, partidarios de la utópica Arcadia feliz, secuaces del doble deseo de Teseo de matar al Minotauro y, con el ardid o la ayuda benéfica del hilo de Ariadna, de salir airoso del cretense laberinto de Cnosos).

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Si es blanco y en botella, será leche

SI ES BLANCO Y EN BOTELLA, SERÁ LECHE

Quienes hemos visto, si no todos, la mayor parte de los 166 episodios de la serie de dibujos de animación “Los Picapiedra”, de la productora creada por William Hanna y Joseph Barbera, sabemos que Dino no es propiamente un can, pero si trasladáramos su espacio y su tiempo, su mundo y su historia, a la época actual, el susodicho dinosaurio se metamorfosearía al instante en un perro, sin ninguna hesitación.

Dino es la leal mascota de la familia Picapiedra. Es un dinosaurio de la especie Snorkasaurus con un fino sentido del humor y un apetito voraz. Aunque es incapaz de hablar, no le faltan aptitudes para comunicar sus sentimientos. Dino es un talismán cariñoso, divertido, inteligente y sensible, una compañía fiel para toda la familia.

¿Quién no recuerda alguna de las escenas en que corre ladrando o ladra corriendo al encuentro de su dueño Pedro Picapiedra, recién llegado a casa, tumbándolo en el suelo y lamiéndole la faz? Le encanta jugar con Pebbles Picapiedra y Bam Bam (el niño huérfano adoptado por los Mármol).

Bueno, pues hay un episodio pirata, que aún no ha visto la luz, pero del que muchas/os hablan (y no todas/os lo hacen de oídas), en el que, al parecer, a Dino, estando jugando con una lámpara (no me refiero a la encendida, que gestiona con sumos conocimiento y habilidad mi dilecta amiga, colega y vate María Pilar Martínez Barca) apagada, frotándola y refrotándola, le salió un genio de la misma (es apócrifo o falso, por tanto, que la susodicha lámpara de aceite maravillosa hubiera pertenecido antes a Aladino, el personaje de “Las mil y una noches”; en todo caso, acaeció al revés: pasó de Dino a Aladino), Joan Tardà, sí.

A mí escuchar a Tardà (a quien, hace un montón de años, bauticé o di en llamar “Pelopicopata”, porque cada vez que se soltaba el pelo y le daba al pico solía meter indefectiblemente la pata), al portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, sobre política, lo haga dentro de dicho recinto o fuera, me suele llevar al jardín donde el sendero se bifurca, quiero decir, o a reír o a llorar. Servidor asumió hace la tira que es imposible que un fanático razone. Así que lo usual, venga o no venga vengarse a cuento, es que un tal arrime el ascua a su sardina. La estrategia del independentista es siempre la misma, embelecar, engañar y mentir, de forma sistemática; y, de paso, adoctrinar al mayor número de personas que se acercan ideológicamente, con la mejor voluntad, a los aledaños de dicha secta absurda, negándose en redondo a reconocer lo obvio, la triste y cruda realidad imperante, que ha provocado, de consuno o común acuerdo, con otros supremacistas, amén de la ruptura social, el desastre económico de Cataluña.

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¿Qué extraemos de ene pozos?

¿QUÉ EXTRAEMOS DE ENE POZOS?

Las ideas son los vientos
Que extraemos de ene pozos.
Son tan diversos los gozos
Que nos dan, más de doscientos,
Que punta a sus pensamientos
Les sacamos aquel día
Que vimos cómo se hundía
El barco donde viajaban
Y tanto se solazaban,
Porque el día les cundía.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tres fueron a contarte aranas, Pablo

TRES FUERON A CONTARTE ARANAS, PABLO

Ignoro la razón (la sé, pero se la ahorro de tener que leerla a usted, atento y desocupado lector, sea hembra o varón, y me la callo, para no tener que darme luego con ella un golpe sin querer en el ídem, el callo). Me consta que, de un tiempo a esta parte, cuando algunas personas, que están presas de manera preventiva en la cárcel, acuden ante el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena a declarar, demuestran haberse creído a pies juntillas lo que jamás de los jamases leyeron, o sea, ser unos epígonos o seguidores a ultranza, quiero decir, unos fanáticos de tomo y lomo de una frase cínica, atribuida a Julius, “Groucho”, Marx, quien, como el atento y desocupado lector, sea ella o él, sabe, a ciencia cierta, no ideó (como otras del mismo o aún peor jaez, que también se le adjudican): “Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros”.

Me hago cruces al comprobar, un día sí y otro también (o varias veces en una misma jornada), de cuánto Saulo suelto hay por ahí con el ánimo de emular a aquel, de igual nombre, que se cayó del caballo y vio claramente la luz que le señalaba el camino (la más o menos breve estancia carcelaria ha devenido, por arte de birlibirloque, un magnífico medicamento —y es que se han producido más milagros o prodigios maravillosos en prisión que en los santuarios de Fátima y Lourdes juntos—; a las pruebas me remito: Artur Mas ha menguado o devenido en menos, pues ha dado otro paso al lado; Carles Mundó ha renunciado a su acta de diputado y vuelve a trabajar como abogado; Carme Forcadell, que adujo en cierta ocasión “ni un pas enrere”, “ni un paso atrás”, ha decidido renunciar o no postularse ni aspirar a ser la próxima presidenta del Parlament) a seguir, y ahora atisba o avista el futuro que le espera lejos de la política (si no quiere volver a frecuentar a internos, o sea, a vivir entre barrotes).

Desconozco si el magistrado Llarena vio (me consta que ha acopiado suficiente documentación e información videográfica para saber si los Jordis le han intentado colar gato por liebre, mentir como bellacos o no) en directo (en varias cadenas de televisión, como hizo el abajo firmante) lo mismo que mis ojos cataron: a los dos Jordis (Sànchez y Cuixart), micrófono en ristre, subidos encima de un jeep de la Guardia Civil, alentando a la gente que se iba arremolinando ante (o en torno de) la sede de la Consejería de Economía de la Generalitat, adonde una comisión judicial, mandatada por un juez, se había desplazado allí para cumplir o llevar a cabo la labor o tarea encomendada. Ciertamente, ambos alternaron, fluctuaron u oscilaron entre la cal y la arena, pero dieron más de la una que de la otra (no, no abrigo ninguna hesitación al respecto). Así, al menos, lo vivió (y lo escribió) otrora servidor, Otramotro.

A la hora de defenderse de los delitos que se les imputan los presos pueden embelecar cuanto les agrade (sin que dichas mentiras les perjudiquen, claro) o venga en gana, pero el juez instructor ya sabe de qué pie cojean (desean salir cuanto antes de la cárcel) y a qué deben atenerse sus resoluciones (a los hechos y a los fundamentos de derecho). No sé qué tuit será capaz de escribir Gabriel Rufián cuando tenga conocimiento de los repentinos cambios de piel (hiel por miel o viceversa) experimentados por tanto/s judas. Tampoco qué pensamiento ideará Joan Tardà, independentista a machamartillo, fanático iluso de la República Catalana, que, sigue, erre que erre, incoherente, chupando de la teta del Estado, sin haber renunciado todavía a seguir cobrando del erario público los muchos miles de euros que recibe por ser diputado y portavoz de ERC en el Congreso.

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Lanza acertó en el blanco/centro con su lanza

LANZA ACERTÓ EN EL BLANCO/CENTRO CON SU LANZA

Dilecta Pilar:

Supongo que estarás contenta con que las obras de arte que estaban en el museo de Lérida (o Lleida) hayan vuelto al monasterio de Sijena (o Sigena). Hay que ver lo que unas/os y otras/os entienden por e(x-s)polio o saqueo. ¡Manda narices (por no usar otro vocablo más procaz o soez)! Ahora sí que no me quedan dudas (o no me extraña nada —de nada—) sobre cómo han podido convencer (con un rosario de patrañas sin cuento o con embelecos por cuentas, claro) los representantes de los partidos secesionistas en Cataluña a tantas/os partidarias/os de su entelequia, la independencia de la República Catalana.

En el caso contrario (si los bienes hubieran sido catalanes y no aragoneses), no te puedes hacer una idea aproximada (bueno, tú sí, y bastante exacta, precisa) de qué hubieran largado las/os catalanas/es soberanistas (sapos, culebras; amén de rayos y truenos, como si de un redivivo Zeus olímpico se tratara) por sus muis o sinhuesos. Algunas/os en la defensa a ultranza de lo suyo llegan hasta el máximo paroxismo y/o ridículo, hasta hacer una apología de sus propios eructos o cuescos (pues los gases que expelan por arriba o por abajo, por ser suyos, no huelen ni a ajo ni a metano, sino a perfumadas rosas). Son legión las/os que no son conscientes del mal (difícil de curar) que han sembrado o generado entre otras/os catalanas/es.

Voy a ver si me pongo a la tarea que quedó inconclusa o pendiente ayer y doy oportuno remate al texto sobre los improperios que le lanzó el profesor Jordi Hernández Borrell a Miquel Iceta. Espero publicarlo en mi bitácora hoy a las 14 horas.

Dedícate a deshacer el embrollo. Te consta lo que otras veces te he escrito, que no tienes ninguna obligación en contestar las apostillas o escolios que contienen mis correos. Me he propuesto que fueran más breves para solidarizarme contigo y tus numerosos líos literarios.

Ya sabes que el amor y el humor solo con el amor y el humor se pagan. Tú también lo harás conmigo cuando toque, si es que algún día toca. No sé si siempre te comprenderé, pero lo que sí sé es que te apoyaré siempre (salvo en una situación improbable e hipotética, en la que no podré brindarte mi apoyo, porque lleva aparejada pena de cárcel; no obstante, me temo, barrunto o sospecho, jamás de los jamases me lo pedirás).

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Que Arrimadas se arremangue

QUE ARRIMADAS SE ARREMANGUE

Inés Arrimadas dijo
Que estaba entre sus afanes
De todos los catalanes
Ser la presidenta, fijo.
Que a demostrarlo empiece, hijo;
Con gestos, que son cruciales,
Exhiba sus credenciales
Y la toalla no tire
Ni de un plumazo retire
Sus ansias presidenciales.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No somos extraterrestres, no, vate

NO SOMOS EXTRATERRESTRES, NO, VATE

Dilecta Pilar:

Y debajo de nuestra piel también hay que mirar, sí, por supuesto (que ni tú ni yo somos extraterrestres, aunque a alguien se lo parezcamos).

Está claro que, según tu perspectiva, Facebook es una herramienta (o) útil. Así que es lógico y normal que te aproveches de él (o ella, si el vocablo es femenino, que lo ignoro; y es que ahora hay que hilar muy fino para decir y/o escribir lo que uno piensa sin que le puedan reprochar luego los demás lo que acaso haya o no, animus laedendi), que le saques el máximo rendimiento, el esperado y adecuado. Prefiero leer tus textos en La lámpara encendida (quizás sea un prejuicio mío —y ya sabes cuántos perjuicios son capaces de arrastrar uno solo de ellos—, pero Facebook se parece más a la lámpara apagada o escindida de la luz), tu bitácora.

No se te escapa la lección que encierra ese latinajo que dice: Adde parvum parvo, magnus acervus erit (“Añade un poco a otro poco y el montón será —se hará— grande)”.

La literatura (que es un poliedro variopinto, con muchas caras o facetas), te agrade o te disguste, para mí también tiene mucho de juego.

Como me pides (en la carta a la que contesto) “decimillas”, por otro canal, te enviaré más tarde una décima, una undécima y una duodécima que he trenzado este “finde” (ya me dirás qué te han parecido, si te apetece, cuando las leas).

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Cinco grafitis del orco

CINCO GRAFITIS DEL ORCO

“No existe el tiempo en el orco.
Aquí es eterno el presente;
Y el amor siempre anda ausente”.
“Me hacen ver que soy un porco
Revolcándome en un torco”.
“Guipo de tortura potros
En los ojos de los otros”.
“Más que jueces son tarugos
Con vocación de verdugos”.
“El infierno son los otros”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Se ha abortado el "procés" secesionista?

¿SE HA ABORTADO EL “PROCÉS” SECESIONISTA?

(FUGA DE UNAS TESELAS A BRUSELAS)

“Hay pocos mosaicos tan cabalmente coherentes y cohesionados que no puedan ser desbaratados, deshechos, por la fuga de unas cuantas teselas a Bruselas”.

Emilio González, “Metomentodo”

Habrá que esperar (a) que pase un día y otro y otro..., muchas jornadas de arduo trabajo, mucho más tiempo (semanas y hasta meses —los historiadores, ellas y ellos, necesitarán que transcurran incluso años—), para poder analizar con ecuanimidad y valorar con ponderación todas las claves, quiero decir, todos los datos acopiados y los hechos acaecidos durante los pretéritos meses de septiembre, octubre y noviembre del año en curso, que está dando sus últimas boqueadas, para entender en toda su extensión y complejidad lo concerniente al ¿abortado? “procés” secesionista.

No obstante, llama poderosamente la atención de este menda y, por ende, supongo, asimismo, la de cualquier lector habitual de periódicos (sobre todo, si lo es de sus versiones digitales) que el Govern presidido por Puigdemont hubiera mandado imprimir y tuviera en su poder, guardado a buen recaudo, el material necesario para coronar dicha consulta antes incluso de convocar el referéndum ilegal del 1-O. Según ha acreditado la Guardia Civil, aún quedaban algunas hojas del mes de agosto sin quitar en el taco del calendario cuando en varias imprentas catalanas ya se había impreso (y hasta las susodichas habían cobrado su trabajo, a través de empresas pantalla) el grueso del material (las instrucciones para los vocales de las mesas y los interventores y los formularios con los nombres y números de DNI de los votantes). Si habían sido tan previsores en este punto concreto, no se entiende por qué dejaron de lado, en el limbo, por qué no se (pre)ocuparon de culminar las imprescindibles estructuras de poder que tantas veces prometieron (y luego reconocieron que las procrastinaron sin aducir las razones, los porqués). Porque lo cierto es que no desarrollaron las leyes del referéndum ni de la transición jurídica a la anhelada y anhelante República Catalana. No les tembló el pulso a la hora de violentar el reglamento del Parlament; hicieron caso omiso a lo que les advirtieron por escrito el secretario general de la Cámara, Xavier Muro Bas, y el letrado mayor de la misma, Antoni Bayona Rocamora, que indicaron a la presidenta Carme Forcadell y al resto de los parlamentarios las consecuencias legales de lo que estaban dispuestos a hacer (y culminaron); y otro tanto hicieron con las recomendaciones que les formuló el Consell de Garanties Estatutàries; y desobedecieron las resoluciones que había adoptado el Tribunal Constitucional cuantas veces les dio la gana. Previeron qué podía suceder en los colegios electorales el 1-O, cómo debían actuar y, una vez se demostró que los Mossos d´Esquadra estaban de su lado, pues habían sido conveniente aleccionados para no intervenir, sacaron el máximo provecho o rendimiento a los escasos episodios de violencia protagonizados por algunos miembros de las fuerzas policiales.

A partir del 1-O, al independentismo se le empezaron a ver las costuras. Al parecer, entró sin querer en el jardín de los senderos que se bifurcan, y fue decantándose, casi siempre, por la peor de las opciones. Puigdemont, tras haber consensuado con unos y otros (a los que dejó con el culo y las vergüenzas al aire; que se lo pregunten al lendakari Urkullu) y haberse inclinado la víspera por convocar elecciones autonómicas (ya había firmado el decreto), entró en pánico (los gritos de traidor o “botifler” proferidos por las gentes que acudieron a las puertas de la Plaza de Sant Jaume, sede de la Generalitat, las 155 monedas de Rufián en un tuit ¿decisivo? ayudaron lo suyo, sin duda) y el jueves 26 el Parlament declaró la DUI, que fue contestada por el Gobierno de España con la aplicación del artículo 155. Los partidarios del independentismo catalán vivieron los últimos días del mes de octubre en una completa desorientación, en un total desconcierto.

Puigdemont y los suyos esperaron y desesperaron, porque ningún país europeo les vino a reconocer. Comprobaron, desnortados, que las imágenes de las pocas cargas policiales violentas (aun habiendo sido alimentadas con otras imágenes de otros lugares y fechas o años anteriores) merecía el apoyo escaso de algún editorial de algún periódico despistado, pero seguía la callada europea por respuesta.

El discurso televisado de Felipe VI dejó claro que el orden constitucional no podía ser objeto de negociación y más cuando urgió a todos los poderes del Estado a que hicieran frente y terminaran con la intentona secesionista.

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¿El "procés"? ¡Menudo potro!

¿EL “PROCÉS”? ¡MENUDO POTRO!

Si Europa no se ha enterado
De que España sigue siendo
Un país que reprimiendo
Continúa (eso ha aireado
La/el “indepe” —se ha declarado—
Un día sí y también otro,
Como aquí trenza Otramotro),
Si Europa no ha despertado,
¿No habrá sido que la ha hartado
Tanto “procés”, tanto potro?
¿¡Cuántas/os bolas/bulos ha ensartado!?
¿Quién sigue aún desnortado?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Casi todos los hombres son perversos/amables

CASI TODOS LOS HOMBRES SON PERVERSOS/AMABLES

“Ya casi no hay hombres buenos ni malos, ni traidores por vocación, ni envenenadores por capricho. Hemos descompuesto al hombre, al conjunto de mentiras y verdades que antes era el hombre y no sabemos recomponerlo. Nos falta el cemento de la fe divina o de la fe humana, para hacer con estos cascotes una cosa que parezca una estatua”.

Pío Baroja Nessi

Otrora esto vi y leí (lo mismo que ahora esto veo y leo), que en la relación de los Siete Sabios de Grecia (hay otras, véase, verbigracia, la que presentó Aristocles, Platón, en su diálogo “Protágoras”) que hizo el “doxógrafo” (por cierto, me extraña que este vocablo no haya sido admitido o recogido aún en el DRAE) neoplatónico Ioannes Stobaeus, Juan de Stobi o Estobeo (que coronó en el siglo VI después de Cristo el más amplio florilegio de textos literarios de la antigüedad griega bajo el título de “Antología de extractos, sentencias y preceptos”), al sabio, político y legislador Bías de Priene, uno de los siete, le adjudica esta máxima: “La mayoría de los hombres son malos”. Es mi propósito narrar el sueño que he tenido hoy, entre las cinco horas y veinte minutos y las siete menos diez (podría haber escrito las seis horas y cincuenta minutos, pero, si me he decantado por la primera opción, la razón acaso estribe o radique en que el reloj que uso y porto en mi muñeca izquierda es de agujas y no digital), momentos de la tercera y la cuarta vez que, a lo largo de la noche, he salido al baño a miccionar (tal vez la culpa la tenga un efecto secundario, indeseado, del medicamento que tomo después de cenar para regular mi hipercolesterolemia), para ver si el apotegma de Bías merece seguir vigente, así, como él lo expresó, o ser implementado con el aporte de una nueva perspectiva.

Paso a relatar el sueño. Había quedado (si he de ser honesto —y mi propósito es, sin ninguna duda, serlo—, no le puedo ofrecer o referir a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, ni el lugar concreto ni la hora exacta de dicho encuentro, porque, una de dos, o no los he hallado en el sueño o, si los había, los he olvidado; no contemplo otra posibilidad) con el líder y cabeza de lista del PSC a las elecciones autonómicas de Cataluña del próximo 21-D, Miquel Iceta, para que me entregara un croquis con el trayecto que debía seguir (al parecer, las citas o compromisos de nuestras agendas discrepaban y no podíamos hacer juntos —servidor, acompañándole a él, claro, por supuesto— el viaje adonde debíamos acudir ambos —ignoro, asimismo, quién nos había citado— sin falta) para llegar a destino, una localidad, sin nombre, catalana. Me ha parecido, sin embargo, que él iba por delante (o alguien muy semejante a él, porque era gordito, bajito y calvo, como él mismo se ha identificado), a unos doscientos metros, cuando, siguiendo el dibujo esquemático que Iceta me había dado, he enfilado un túnel lóbrego y oscuro (como la casa del hidalgo, “donde nunca comen ni beben”, del anónimo Lazarillo de Tormes”), en el que se vislumbraba en lontananza una tenue luz al final del mismo. Nada más salir de dicho agujero, me he visto en medio de una playa rodeado de cinco o seis personas mal encaradas y, en un pispás, las prestidigitadoras manos de uno de ellos me ha hurtado la cartera que llevaba en el bolsillo trasero derecho de mi pantalón vaquero (esto me ha extrañado mucho, y hasta inquietado sobremanera, porque servidor, desde que sufrió un episodio parecido, pero real —como sostiene y cree que la experiencia, además de un grado, es la madre de la ciencia—, ya no porta la cartera en dicho bolsillo trasero, sino en el delantero de su bluyín). Nada más reparar en el hurto, me he visto en un terreno desértico (quizás era la misma playa mentada arriba, pero esta se había hecho más extensa, inmensa), donde se estaba jugando un partido de fútbol entre dos equipos conformados por cientos y aun miles de personas, que me ha impedido identificar o reconocer al anagrama de Roldán, al amigo de lo ajeno. Me he acercado a un bar y le he preguntado al camarero si solían aparecer por allí las carteras que se habían sustraído en los alrededores, tras haber sido convenientemente vaciadas de dinero, porque en la mía llevaba, amén del DNI, otra importante documentación, confidencial. Me ha dicho o dado a entender con un gesto que me diera por jodido (con perdón). Ya estaba a punto de salir por la puerta del bar cuando les he contado a cuatro chicos, tres varones y una fémina, lo que me había acaecido e, ipso facto, antes de que hubiera acabado de hacer una narración detallada de lo ocurrido, cada uno me había ofrecido y alargado generosamente con su diestra un billete de cinco euros, que he cogido y agradecido, pues me hallaba sin blanca. Con ellos, podría regresar a mi punto de partida u origen.

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En mi bodega tengo dos toneles

EN MI BODEGA TENGO DOS TONELES

(QUE, CUANDO USAN SUS ALAS, VUELAN, ELE)

Dilecta Pilar:

Suelo ser zumbón (y muy irónico, pero la gente que no me conoce no interpreta correctamente mis sarcasmos; ya sabes, la ironía no acostumbran a entenderla los legos en la materia literaria). Así que, por lo dicho entre paréntesis arriba, solo los dejo caer en medio de mis parlamentos cuando me hallo entre allegados o, al menos, conocidos.

Si a ti te llena la frase que entrecomillas, bendita seas, querida amiga. Sé coherente y un ejemplo a seguir. Cuando piso el terreno de la ética, siempre se me viene a las mientes, porque le tengo un gran aprecio o cariño especial, ese principio categórico kantiano que dice (en COU me lo aprendí de la guisa que sigue): “obra de tal manera que tu forma de actuar se convierta en ley universal”. Pero soy consciente de que lo que a mí me sirve a otros puede que no les sea útil (y viceversa).

Me congratula un montón que te alegres. Y hasta lo celebro, de veras. Yo, como regla general, tampoco deseo a nadie ningún mal, pero admito que me molesta (lo reconozco sin ambages) que, por ejempolo, quien ha organizado la de Dios es Cristo pretenda luego salirse por la tangente, irse de rositas.

Pues ya no puedes decir que lo ignoras, porque lo sabes. Tengo solo unas primaveras menos que Mirón (lamentablemente finado), a quien llamaron así porque se fijaba mucho en algunas cosas (y, si estas eran sicalípticas, aún ponía más atención, aún se fijaba más), por eso al voyeur francés, aquí y en los países que usan el español para comunicarse, se le llama “mirón” (el DRAE también acepta la voz voyerista para referirse al tal).

Tengo cuatro hermanos: Jesús María (“el Chichas”), Miguel Ángel (“el Chato”), Eusebio (“el Use”) y tu tocaya, María Pilar (“la Nena”).

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Martes, 23 de enero

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