El Blog de Otramotro

Me congratula mucho que te peten

ME CONGRATULA MUCHO QUE TE PETEN

Dilecta Pilar:

Acabo de recibir el tuyo. Servidor estaba buscando los textos que te mando abajo.

De nada. Aún se puede abundar o coincidir con la opinión que dieron otras/os, ganaran o no premios y/o prestigio en vida. Si ganaron el Nobel, mejor (en el caso de algunos, no en el de todos). Yo me encuentro en una posición semejante a la tuya; tampoco soy santo (aunque todos debemos santificar nuestra vida, nuestros actos).

Te mando cómo aparecerá mañana en mi bitácora la epístola que di en titular (ignoro si te envié la versión definitiva) “No formulo el reparo que refieres”.

Aprovecho la ocasión para remitirte también la versión final de la que porta el rótulo de “¿Dudabas de que al tal no le encantara?”.

Relecturas han sido, sí. Me congratula mucho que te peten.

Seguro que el resultado de lo que le escribes es algo sincero, sentido, profundo, cabal.

Me alegra que vayas consiguiendo esa liberación, tras llevar a cabo bien tu trabajo. Ya sabes lo que dijo varias veces y dejó escrito en letras de molde Jonas Edward Salk: “La recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de seguir haciendo más trabajo bien hecho”.

No tienes que preguntarme. Yo no te pregunto. Me gustaría leerlo antes de que aparezca publicado (si te lo publican entero), pero esa decisión te corresponde tomarla solo a ti.

La semana pasada escribí un artículo de política cada día. Puedes acceder a mi blog y leerlos. El último llevaba este título: “Completa colección de incoherencias”.

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Mi tío Gregorio ha muerto

MI TÍO GREGORIO HA MUERTO

A un barrio de Tarazona,
Tórtoles, siendo un muchacho,
Iba sin sentir empacho.
Allí ir hoy me desazona:
Su funeral me emociona.
Aun sin serlo en sí, mi tío,
En primavera o en estío,
En otoño o en invierno,
Con todos fue un hombre tierno;
Nadie junto a él sintió hastío.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿La guagua? ¡Cielo es e infierno!

¿LA GUAGUA? ¡CIELO ES E INFIERNO!

(MESA DEL CABO Y DEL RABO)

¿La guagua? ¡Qué paradoja!
Si acercaba al astro, cielo;
Si al sol alejaba, hielo,
O fuego, volcán que arroja
Lava, que quema si moja.
La misma mesa ocupaba
Cuando Pilar se apeaba
De una, rabo de excursión,
Y, cabo de depresión,
Cuando en otra se piraba.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Sabe lo que le aguarda tras la esquina?

¿SABE LO QUE LE AGUARDA TRAS LA ESQUINA?

Desde que conozco a Sofía, los doce o trece años suyos, siempre que la veo por la calle anda tiesa, erguida, enhiesta y se muestra circunspecta, prudente. Cuando ambos acudimos a la misma reunión, compruebo lo que ya sabía de ella, que nunca es la primera en tomar la palabra. Espera a que hablen los demás, a quienes acostumbra a escuchar con suma atención. Luego, si tiene algo que decir (cosa que no siempre ocurre), lo comunica de la forma más sencilla (para ella y el resto). A la comisura de sus labios no le suele faltar su asidua sonrisa. En las juntas de vecinos de nuestra comunidad (donde ella tiene un piso alquilado) me he fijado que, duren lo que duren, jamás se sienta en las escaleras y, recostada o no en una pared, permanece de pie, como yo. Acaso esto tenga que ver con un miedo cerval asumido a pronta edad, en su más tierna infancia. A quien le hace preguntas que entiende y deduce a qué obedecen o por dónde van, le suele contestar de forma amable y sucinta. Yo ayer, verbigracia, le pregunté: ¿Vienes de ver una película tierna? Juraría que has llorado, Sofía. Para película triste, de pena, mi vida, Tapia, me contestó. Mañana, nadie sabe lo que le espera tras la esquina, a las siete y media de la tarde, acudiré a su funeral.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La rosa más asombrosa

LA ROSA MÁS ASOMBROSA

“(...) no solo son excelentes aquellos que obtienen óptimos resultados, sino muy especialmente quienes consiguen progresar desde circunstancias menos ventajosas, en ocasiones con problemas familiares, aprietos económicos o dificultades de aprendizaje”.

Francisco Tomás y Valiente, nieto de quien fuera presidente del Tribunal Constitucional, de iguales nombre y apellidos, que fue asesinado por un miembro de ETA en 1996 en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid.

Paco, escucho aún la rosa
Que me asombró: “La excelencia
Es hija de la decencia,
De la equidad”. En la losa
Se leerá de mi fosa.
No, no es propio de un demente
Aducir que es excelente
El que obtiene óptima nota
Y, asimismo, el que no agota
Su tesón de impar discente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mi anhelo es que también tú lo disfrutes

MI ANHELO ES QUE TAMBIÉN TÚ LO DISFRUTES

Dilecta Pilar:

Hoy he venido al Centro Cívico “Lourdes” un poco más tarde de lo usual. Me ha cortado el pelo y recortado la barba Paula, la nínfula que aprendió el oficio con (o se lo enseñó) Esteban, que está ingresado en el HRS (felizmente, parece que todo va por buen camino).

Ídem, gracias. Mujer, aunque soy un lego o profano en muchos campos del saber, algo de lengua y literatura española sí que sé. Lo que me consta es que a mí (a ti y a nuestras/os compañeras/os o colegas) no me (nos) regalaron la licenciatura, no.

Ya ves, tú y yo, perseverantes literatos, parecemos científicos, pues somos seres que, a lo largo de nuestra vida, vamos alternando (casi casi trenzando) aciertos con errores. Nos pasa, mutatis mutandis, algo parecido a lo que les acaece a ellos con su método experimental de ensayo/error. Sí; coleccionamos más de los segundos que de los primeros (como confiesa quien no es un pretencioso, soberbio o vanidoso, claro). Por ejemplo, yo, que contengo y dispongo de un montón de críticos y correctores a mi servicio, me doy cuenta de las numerosas lecturas (aparejadas de adiciones, enmiendas y supresiones) que debo hacer de algunos de mis textos hasta que, por fin, consigo darlos por buenos. Me temo que quien ha malinterpretado lo escrito por ti he sido yo. Me suele ocurrir cuando leo rápido.

He leído como viaja el rayo (o la centella) tu artículo sobre la posverdad (la mentira que se presenta, postula o propone como candidata para fingir y fungir de verdad) y las imágenes reales, en el que te fijas en varios asuntos de rabiosa actualidad (el problema, arreglado en un pispás, como recomienda Confucio, entre Letizia y Sofía, las reinas consorte y emérita de España, el máster —mejor, no máster cursado— de Cifuentes, el ataque a la población civil siria con bombas químicas, con muchos niños heridos en y por el tal, etc.). Me ha gustado. ¿Te has dado cuenta de que en el arranque de tu artículo, la cabal definición que da el DLE de posverdad (“distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”) tiene cierta cercanía o mucho que ver con lo que busca el autor de ficciones, que sea verosímil el relato que narra su cuento o su novela? Cierto. No andan faltas de razón las objeciones que planteas, pero ¿acaso la posverdad no pretende hacer pasar por verosímil (algo falso con apariencia de verdad) lo que tiene solo un porcentaje (alto, medio o bajo) de real?

Lamento tener que desdecirme, pues lo he publicado hoy. La verdad es que lo había escrito para que viera la luz, en un primer momento, ayer, pero el que urgía ser publicado antes se le adelantó y lo tuve que posponer hasta hoy (no mañana). A veces se me va un poco la olla. Tengo tantos textos comenzados en el telar, pendientes o a falta de lecturas correctoras posteriores que llevar a cabo para darlos como concluidos que, a veces, solo a veces, me armo más de un belén o jaleo.

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Solo caben tres opciones

SOLO CABEN TRES OPCIONES

—Como vengo comprobando,
Todo puede ir a mejor,
Todo puede ir a peor,
Dando envidia o pena dando,
O sin variación quedando.
—Mientras que la rueda ruede,
Es verdad que todo puede
Su situación mejorar,
O la misma empeorar,
O que, como quedó, quede.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué ha devenido indigesto?

¿QUÉ HA DEVENIDO INDIGESTO?

Un maestro empedernido,
Experto en altanería
Y en mostrar pedantería,
Por ene fue y es tenido
Quien hoy y aquí ha fenecido
Sus días, “el Vano” Ernesto,
¡Qué suceso más funesto!,
Tras una de juerga noche
Y un accidente de coche
Que ha devenido indigesto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Perra vida la de este hombre

PERRA VIDA LA DE ESTE HOMBRE

SOLO SOLEDAD LE LADRA

Tras la muerte de su amada,
Fuera cual fuera su edad,
Le duele la soledad,
Mas más la desconsolada
Ausencia de la finada.
Aunque Soledad te asombre,
No halló el solo mejor nombre
Para su perra señera,
Leal y fiel compañera
Que soporta aún este hombre.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que qué se aprende en medio de las plagas?

¿QUE QUÉ SE APRENDE EN MEDIO DE LAS PLAGAS?

Dilecta Pilar:

Ya ves; empecé a estudiar Medicina (a pesar de los pesares, yerros incluidos) por el trato que tuve, que me resultaba gratificante, satisfactorio, con el enfermo postrado en cama al que aseaba (ayudaba más bien a la monja) las mañanas de los sábados, mientras estudiaba COU en Zaragoza con los Camilos. Pronto me di cuenta del mayúsculo error que acarreaba mi decisión. Mis conocimientos en Ciencias eran escasos (y he de reconocer lo obvio, que poco he avanzado en ese ámbito, pues aún lo siguen siendo). Continúo ejerciendo de aprendiz de ruiseñor, sí.

Si has enmendado los fallos, has hecho bien, lo correcto, según Confucio. Ya te di mi opinión sobre el cómo tildado. Así que habrás colegido lo oportuno, que abundamos en el parecer.

Creo que fui buen enfermero otrora (durante las horas sabatinas que pasé en el asilo de la zaragozana calle Cartagena), in illo tempore; me tocó serlo, velis nolis (a pesar de mi buena voluntad, no me faltaron los días de bajón anímico, lo reconozco), con mi señera y señora madre (vivía con ella); y (si le preguntas a mi hermano Jesús María, te dirá, seguramente, que) lo fui recientemente (apenas le hice daño —algún pelo se llevó el esparadrapo —que no es un útil que, una vez usado, sirva para trapo, no, como llegué a pensar cuando era un mocete, “muete”, decimos en Tudela, de corta edad; es guasa— al darle el tirón— el viernes para extraerle —salió sola— la vía).

Sí; tuve noticia este fin de semana del luctuoso hecho, el fallecimiento de Elías Yanes. Desde que leí al poeta metafísico inglés John Donne, pensé lo que suelo pensar en estos casos, cuando me llega la mala nueva de un nuevo óbito, que la muerte de un semejante (más, si es allegado, claro) nos achica, disminuye o empequeñece al resto de los mortales (porque nos avisa de la nuestra). El mismo doblar de campanas que ahora (en los pueblos aún se escucha) oímos cuando acudimos a un funeral sonará cuando nosotros nos hayamos ido. No lo conocí en persona. No tengo opinión (ni buena ni mala) de él. Como acabamos de tener noticia del presunto comportamiento detestable de una persona desalmada con un arcangelito, Gabriel, acaso convenga recordar lo que escribió Albert Camus en “La peste”: “(...) para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”. La plaga es una metáfora de la vida; y hasta en el mismo infierno cabe hallar remansos de paz y sensatez, que nos recuerdan el cielo. Quien haya escuchado con atención a Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz, hablando de él, de su “pescaíto”, y de la necesidad de que nos quedemos con la parte buena de la tragedia, que orillemos el odio, que arrumbemos la ira, entenderá de qué escribo y qué quiero decir.

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¿Te avienes a que sea Ángel, el vate?

¿TE AVIENES A QUE SEA ÁNGEL, EL VATE?

Dilecta Pilar:

Si me permites completar o complementar tu argumento o discrepar (sé, a ciencia cierta, que te avienes a que servidor sea en todo momento tu amigo Ángel, el vate, y, por lo tanto, a que pueda disentir de tu criterio) de él, todas/os vivimos inmersas/os en la ignorancia y acaso solo algunas/os consigamos rozar alguna vez a lo largo de nuestra vida alguna idea o actitud sabia.

Pues puedes (podéis) estar orgullosa (orgullosos) de ello. Iniciativas de ese tipo son las que hacen falta para cambiar a mejor el estado calamitoso de algunas cosas.

Yo, algunos días (acaso los que me levanto de la cama con el ego subido, por haber logrado concentrar alrededor de mi persona a tanto heterónimo y tanto apócrifo), tengo la refractaria impresión de ser la misma reencarnación de Fernando Pessoa y Antonio Machado juntos.

Supongo que ese hecho ocurrió así porque, una de dos, o mis abuelos maternos veían un derroche el doble viaje o no se fiaban de que mis padres viajaran a Ágreda solos.

Seguramente o, como dice el estribillo de la canción popular, a la que da título, que escribió en 1947 el compositor cubano Osvaldo Farrés: Quizá, quizá, quizá. No sé si el género humano ha hecho todo lo que se esperaba de él, le tocaba, correspondía o debía; a veces, considero que hemos sido excesivamente comodones y hasta vagos. Y (para insistir, dentro de mi optimismo proverbial, habitual, en mi esquina o rincón pesimista) que nos hemos conformado con hacer bastante menos de lo que podíamos y estábamos capacitados para llevar a cabo.

Bienvenidos (porque los prefiero) los altibajos, el frío y el calor, a lo tibio. Ya sabes lo que se lee en los versículos 15 y 16 del capítulo 3 del “Apocalipsis”: “Conozco tus obras; no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como eres tibio, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca”.

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De que lo hizo mal la harta no difiero

DE QUE LO HIZO MAL LA HARTA NO DIFIERO

“—Por raro que te parezca, esto no lo ha escrito un poeta. Lo dijo un sicoanalista que se llamaba Wilhelm Stekel. Esto es lo que... ¿Me sigues?
“—Sí, claro que sí.
“—Esto es lo que dijo:‘Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella’”.

Jerome David Salinger, en el capítulo 24 de “El guardián entre el centeno” (1951).

“Aprende de los errores de otras/os. Nunca vivirás lo suficiente para cometer todos tú misma/o”.

Frase atribuida a Julius Henry, “Groucho”, Marx

La espada que partió la nupcial tarta
El día que se dieron el “sí, quiero”
Los novios, Marta y Luis Fidel, “el Fiero”,
Más de un envío abrió después o carta.

Cuando harta empezó a estar de oír la sarta
De “prenda, a la paliza yo me adhiero;
Seré, si te resistes, más que fiero”,
Que hecha un carámbano dejaba a Marta,

“Dios quiera que un mal rayo en dos te parta;
Mejor hoy que mañana, sanguinario”
La ahíta le soltó, indignada, a “el Fiero”,

Que de la espada echó mano y con Marta
Acabó en un pispás el victimario.
De que lo hizo mal la harta no difiero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Martes, 25 de septiembre

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