El Blog de Otramotro

Los orcos del mandamás

LOS ORCOS DEL MANDAMÁS

L 'enfer c'est les autres” (“El infierno son los otros”).

Jean-Paul Sartre, en “Huis clos” (“A puerta cerrada”), 1944.

—Pablo Iglesias reconoce
Que han cometido ene errores
Él y los suyos. Terrores
Solo le/s depara el roce
De los otros, ningún goce.
—Si piensa que están de más
Solo los de los demás,
Los fallos en los que incurren
Los otros, ¿no se le ocurren
Más orcos al mandamás?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Un poco de (c-p)asta basta?

¿UN POCO DE (C-P)ASTA BASTA?

(NO; HASTA QUE ESTEMOS AHÍTOS)

Amorrado está a la teta
Del Estado Pablo Iglesias
(Así lo intuye Tiresias,
Porque no le ve la jeta
—Es ciego— al de la coleta)
Y su partido, Podemos,
Que así razonan: chupemos
Tanto como hacen los otros
Del erario, sí, nosotros;
Hasta hartarnos succionemos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A la persona decente

A LA PERSONA DECENTE

(¿LA MOTEJAN DE DEMENTE?)

En homenaje y recuerdo de Ignacio Echeverría, el “héroe londinense del monopatín”, que llevó hasta sus últimas consecuencias la frase más famosa acaso del mejor filósofo español del siglo pasado, José Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Poco importa que haya cientos de personas tan buenas como usted, atento y desocupado lector (sea hembra o varón). Importa más que exista, al menos, un espejo (modelo donde mirarse y al que merezca la pena emular), un ejemplo (dechado de virtudes que remedar o seguir) de bondad, sin grandes reparos o peros, que fermente a base de comportamientos probos, que son las mejores razones (por eso, precisamente, por eso —aunque parezca un contrasentido, no lo es—, “Obras son amores, y no buenas razones” tituló una de sus comedias Lope Félix de Vega Carpio, el Fénix de los Ingenios o Monstruo de la Naturaleza, según la graciosa ilécebra con la que lo bautizó Cervantes) de peso del mercado, los corazones, ávidos de empatía y solidaridad, de la ciudadanía. Son legión las personas que, desde que lo aseveraron la primera vez, no se cansan de iterar en los mentideros a los que son asiduas que se oponen sin ambages al terrorismo (apellídese este como se apellide), a la violencia (le siga a este sustantivo el adjetivo calificativo que sea), pero nadie blande o tercia el palo, ni da con él al agua (no intervienen o median —no muestran un ápice o pizca de humanidad— en la paliza que le está dando en este concreto momento un varón a una fémina, o unos homúnculos cafres a un gay) para que cese. Se consideran unas/os ciudadanas/os cumplidoras/es, íntegras/os, pero siguen su camino con las manos metidas en los bolsillos de sus americanas o pantalones, autoconvenciéndose de que, si interceden, acaso resulte más malparada/o aún la fémina o el gay y salgan menoscabadas/os ellas/os. ¿Son, ciertamente, hombres decentes y mujeres honestas los/as que ni siquiera dan muestras de duda o vacilación a la hora de poner fin a ese número indeterminado de golpes, los/as que se limitan a lamentarse de que estos hechos continúen acaeciendo en pleno siglo XXI, los/as que no remedian esos erebos terribles a las/os débiles? Confían en que serán otras/os las/os que detengan el arma punzante que empuña la mano que inflige o el brazo o los brazos causantes del daño tamaño y así ellas/os podrán dejar de sentir indignación y pena. Puede que a algunas/os les broten las ganas sinceras de agradecer en silencio al héroe o a la heroína su proceder.

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No hay un poema perfecto

NO HAY UN POEMA PERFECTO

“¿Sabes? Todas mis canciones podían estar mejor escritas. Esto es algo que me preocupaba antes, pero ya ha dejado de preocuparme. Nada es perfecto, y por eso no tengo por qué esperar que yo sea perfecto”.

Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan

A mí no me preocupa
Hoy lo que ayer sí lo hacía,
Pues sin gracias o vacía
Me dejaba. No me ocupa
Lo que a ti te preocupa,
Encontrar más de un defecto,
Deterioro o desperfecto
En la oda que terminaste
Y que excelente juzgaste.
¿Acaso Dios es perfecto?

Edurne Gotor, “Metonimia”

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La C y la H suman, la A multiplica

LA C Y LA H SUMAN, LA A MULTIPLICA

“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa”.

Mahatma Gandhi

El pasado sábado, 3 de los corrientes mes y año, invitados por mi sobrina y ahijada Raquel Sáez León, quien ese día iba a recibir la banda y el diploma de graduada en Traducción e Interpretación (por la UVa —luego, más tarde, entendí las numerosas referencias que unas/os y otras/os hicieron al vino y al alcohol—, Universidad de Valladolid, cuyo lema o leyenda, Sapientia Aedificavit Sibi Domvm —la sabiduría construyó para sí casa o su casa— se extrajo de Proverbios 9, 1), nos desplazamos en coche desde Tudela a Soria sus padres, mi hermano Eusebio y mi cuñada María José, su hermana Lucía, su madrina y tía Montse, su prima Marta y su padrino y tío, servidor; y, tras arribar a la ciudad que baña el Duero, acudimos a pie al Palacio de la Audiencia a fin de llegar unos minutos antes del mediodía, hora señalada para que comenzara el acto de despedida: entrega de los diplomas y bandas de la IV Promoción de Grado 2013-2017 y X Promoción de Máster 2016-2017.

Las diversas intervenciones de cuantas/os tomaron la palabra en dicho acto, que escuchamos con suma atención, siguieron la recomendación horaciana que cabe hallar en los versos 343 y 344 (“omne tulit punctum qui miscuit utile dulci, / lectorem delectando pariterque monendo”, “todo el galardón se lo llevó quien mezcló lo útil y lo dulce, deleitando al lector (en este caso, público oyente y vidente) y al mismo tiempo amonestándolo” de su “Epístola a los Pisones”, también conocida como “Arte Poética”, pues todas, sin excepción (unas más que otras, claro) divirtieron al respetable y lo instruyeron, quiero decir, fueron útiles y dulces. ¿O acaso alguien no salió dándole vueltas a esa frase incompleta de Mohandas Karamchand, “Mahatma” (que quiere decir “Alma Grande”, nombre honorífico con el que lo bautizó el Premio Nobel de Literatura de 1913 Rabindranath Tagore) Gandhi, que vimos proyectada en la pantalla y aparece completa en el epígrafe o exergo que he elegido para encabezar este texto? ¿Quizá alguna/o de las/os asistentes abandonó el Palacio de la Audiencia sin saber qué idea defiende y sostiene el apasionado y entusiasta coach, conferenciante, formador y escritor catalán, aficionado al Barça, licenciado en ADE y doctor en Humanidades, Victor Küppers, quien, por cierto, aunque nació en Holanda, habla un estupendo castellano (y de quien he visto y oído esta mañana en internet una alocución suya muy motivadora, sin hesitación), que puede reducirse a esta fórmula matemática: V (Valor de una persona) = C (Conocimientos) + H (Habilidades) x A (Actitud), a la que se refirió una de las personas que hicieron uso de la palabra? ¿Puede que alguna/o de las/os presentes no salió de allí sin abundar con el ausente en que los conocimientos, los conceptos que tenemos claros, diáfanos, y las habilidades, las destrezas que nos permiten manejarlos, suman, sí, sin duda, pero que la actitud, nuestra manera de ser en la vida, nuestra forma de comportarnos en el día a día multiplica? ¿Tal vez alguien abandonó el acto, en el que la/el graduada/o fue nombrada/o y apellidada/o, se proyectó su foto en la pantalla, y le fue impuesta la banda y entregado el diploma (la parte más entrañable del mismo) y de nuevo fue fotografiada/o por el profesional contratado para tal fin, sin que recordara alguna de las contumelias o alguno de los remoquetes que se habían dicho, en esa misma línea que sirve de frontera para separar las burlas de las veras, uno de los recién graduados, don Guillermo Pinilla Gallego, y el vicerrector del Campus Universitario “Duques de Soria”, don Joaquín García-Medall Villanueva?

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¿Quién me la vuelve a sudar?

¿QUIÉN ME LA VUELVE A SUDAR?

Del rol de buenos modales,
Uno hay que lograr me cuesta,
Por eso nada se apuesta
En ello el ducho en las tales,
Que no está loco o mochales;
Y es el de no saludar,
Sí desairar, sin dudar,
A quien llamó carcamal
A mi padre, cayó mal
Y hoy me la vuelve a sudar.

Emilio González, “Metomentodo” (“Queteapuestas” y otros muchos alias)

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tiene el hombre esta certeza:

TIENE EL HOMBRE ESTA CERTEZA:

ES UN SER QUE ABRIGA DUDAS

Aequam memento rebus in arduis / seruare mentem, non secus in bonis / ab insolenti temperatam / laetitia, moriture Delli” (“Acuérdate de mantener en los momentos difíciles un espíritu sereno, e igualmente en los felices, preservándolo de la insolente alegría, oh mortal Delio”).

Horacio, en su oda “A Quinto Delio

Últimamente (desde que fue publicada la carta abierta que le escribí al alcalde de Tudela, Eneko Larrarte Huguet, sobre todo), la pregunta que más me hace la gente que me conoce (esté donde esté, comprando el periódico en “El Cole” o el pan en “Bajo Cero”, esperando a hacerme unas fotos en “Alfredo”, deambulando por la calle,...) es por qué no tengo acceso a internet ni ordenador en casa.

Procedo a responderla por extenso para ver si, así, de esta guisa, consigo que nadie vuelva a formularme más la cuestión de marras.

La pensión que me ha quedado es, en verdad, corta (y aquí no hay rendija por la que pueda colarse, hacer acto de presencia y enseñorearse la hesitación, o sea, penetrar y arraigar la duda), pero esa circunstancia (los poco más de setecientos euros que cobro) no estorba tanto como para impedir o imposibilitar el doble hecho, porque podría tener el uno y el otro a mi disposición, si así lo quisiera, pero no lo deseo, porque antaño, tras valorar los pros y los contras, decidí que lo que más me convenía era salir de casa y, por tanto, renunciar a la citada pareja.

Como una persona se conoce a sí misma mientras conoce a otras, y otro tanto cabe decir u ocurre a la inversa o viceversa, servidor (que ha ido conociéndose paulatinamente y seguirá en esa tesitura, haciendo tal cosa, hasta que se muera, supongo) se conoce. Cometería una insensatez si ese conocimiento que tengo de mí mismo lo dilapidara, tirándolo, verbigracia, por la borda. Tengo para mí que el hombre, además de ser un ente que yerra, es un ser que tiene escasas certezas. Entre ellas, descuella, sin hesitación, la de que duda (y en esto sí que no hay ídem que valga); y, si lo lógico y normal en quien duda es no permanecer en ella, sino salir cuanto antes de ella o ellas (si son varias las que se tienen), por esa razón, precisamente, tomé la decisión de que a este ente dubitante que soy le convenía no tener ordenador ni acceso a internet en casa, si quería mantenerme sano (desde el punto de vista físico y psíquico), quiero decir, seguir siendo un loco cuerdo, no un orate de atar.

Acaso venga a cuento ponerle un ejemplo dubitativo, atento y desocupado lector (sea usted hembra o varón), para ver cómo soluciona el problema de la duda que acarrea. Imagine que a usted le da por recordar este pensamiento de Oscar Wilde, “la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella”, y, a renglón seguido, por verse a sí misma/o, tumbada/o en la cama, desvelada/o, intentando rememorar una cita de “El perseguidor”, de Julio Cortázar, que otrora se aprendió de memoria, pero ahora duda de si la secuencia fiel es esta: “que no había más que fijarse un poco, sentirse un poco, callarse un poco, para descubrir los agujeros” u otra, o falla en alguno de sus verbos, o... Seguramente, teniendo ordenador y acceso a internet, usted, que se conoce, para solventar en un pispás la hesitación, hubiera echado mano de ambos y salido de dudas. Como no los tiene, concilia el sueño de nuevo, descansa y mañana en donde sea (este menda acostumbra a hacerlo en el Centro Cívico “Lourdes” o en la biblioteca pública de Tudela) hará todo lo posible para que la duda se disipe, esfume o deje de existir.

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¿"Las sesiones"? ¡Qué emociones!

¿“LAS SESIONES”? ¡QUÉ EMOCIONES!

“La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa”.

Paul Carvel

Iban a ser seis sesiones,
Pero en cuatro se quedaron.
Las dos restantes le holgaron
A Mark, pozo de pasiones,
Reflexiones e ilusiones,
Quien, tras esquivar la muerte,
Dando gracias por su suerte,
A bote pronto largó
A la que no le amargó
Que no era virgen. ¡Qué fuerte!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No me toques los cajones

NO ME TOQUES LOS CAJONES

If you can meet with triumph and disaster / And treat those two imposters just the same” (“Si puedes encontrarte con el triunfo y la derrota, / Y tratar a esos dos impostores de la misma manera”)

Undécimo y duodécimo versos del poema “If”, de Rudyard Kipling

—El éxito es un armario
Que tiene muchos cajones.
En algunos hay mojones,
Zurullos de pega, Mario,
Y/o que apestan, de hedor vario.
—Si el éxito es un engaño,
El fracaso es otro, maño.
Kipling los llamó impostores
En “If”/“Si”, que nuevos loores
Merecerá el próximo año.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que empeorándolos vengo?

¿QUE EMPEORÁNDOLOS VENGO?

“Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos”.

Hermann Hesse

—Para mí la deferencia
Es muestra de cortesía.
Pero amar la poesía
Más que un gesto de prudencia
O tacto lo es de inocencia.
—No obstante sean más bellos
Los de los demás destellos,
Considero que urdir versos
Produce goces diversos
A leer los de otros sellos.
—Para mí son los destellos
Ajenos, amor, más bellos
Que los míos. Pocos tengo
Y mejorándolos vengo
Aunque disientan de esto ellos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Al ogro del laberinto

AL OGRO DEL LABERINTO

(AFICIONADO AL REQUINTO)

—Como es ser de sesos hueros
(Referencia hago a mi jefe,
Botarate, mequetrefe),
Me toca quedarme en cueros
Y/o tragar sus desafueros.
—Te diré lo que deseo:
Acabar, como Teseo,
Con el del laberinto ogro
Y ver si, asimismo, logro
Mandar al resto a paseo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La verdad de las mentiras

LA VERDAD DE LAS MENTIRAS

—La verdad es una manta
Que o te deja los pies fríos
O de lágrimas dos ríos,
Asustada, como abanta
Vaca que de alguien/algo se espanta.
—Si eres mujer y suspiras
Y dentro de mí tú miras,
Acabarás encontrando
Lo mismo que ando buscando,
La verdad de las mentiras.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sábado, 24 de junio

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