El Blog de Otramotro

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXIX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Si no marro (no tengo en mis manos el último ejemplar de EPS, El País Semanal, donde aseguraría que he leído lo que recojo a continuación) morrocotudamente, que puede, te extrañaría saber qué desayunaba (ignoro si lo hacía habitualmente) Silvia Pinal: chiles y alcohol. Al parecer, la ingesta moderada de picante es buena para la salud (previene el cáncer de boca).

Lamento tener que comentarte que deberías haberte ahorrado el segundo escolio (“Arremójate la tripa, que ya viene la calor” cantaba el finado José Antonio Labordeta, que, en mi modesto criterio, tal vez, con la sola excepción de don Fernando Fernán Gómez, mandaba a la mierda como nadie), el de la urgente rectificación. Ciertamente, para el DRAE el vocablo “calor” es masculino. Pero tanto en la entrada de la citada voz correspondiente a la versión de la edición digital de la vigésima segunda edición como en el avance de la vigésima tercera, a la primera acepción del término le siguen las siglas (en color —comprueba que es así— azul) U. t. c. f., que significan que se usa también como femenino.

Te confirmo (no marré) lo que antes, grosso modo, te adelanté. El primer párrafo del artículo titulado “TERREMOTO EN LA BOCA”, que lleva la firma de su autor, J. M. Mulet, y aparece publicado en la página 72 del número 2.028 de El País Semanal, del pasado domingo, 9 de julio de 2015, dice así: “Silvia Pinal, el terremoto mexicano que en pantalla y dirigida por Buñuel fue capaz de tentar a Simón del desierto para que bajara de la columna, estuvo rodando en Denia a finales de los setenta con Alfredo Landa y Verónica Forqué una película llamada “El canto de la cigarra”. Me contó hace poco el chef Benito Pastor que todos los días iba a su restaurante (el hoy desaparecido Las Nereidas) para tomarse su desayuno especial consistente en 12 chiles traídos expresamente de México y tres tequilas”.

De nada.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCVII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCVII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

La tardanza en contestarte tiene una razón o porqué: Alberto tuvo problemas ayer para reiniciar sus ordenadores. Después de estar esperando una hora en su local, el cíber-café “Praga”, me marché a casa. Regresé pasadas las 20 horas y aún no había logrado subsanar el problema. Así que decidí volver a desandar lo andado.

A pesar de que tu epítome me parece acertado, como sabes, las prisas y la velocidad o rapidez a la hora de proceder, dependiendo de los ámbitos donde nos movamos, o en los que nos encontremos, tienen buena o mala prensa. En el siglo XVIII, neoclásico, verbigracia, la liebre la tenía mala (hasta la tortuga llegaba antes que ella a la meta) en la literatura didáctica (véase la fábula de Esopo). Si no recuerdo mal, es en el prólogo (al lector) que colocó a los discursos del tomo séptimo de su “Teatro crítico universal” donde fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro escribió esto: “Las plumas vuelan, colocadas en las alas de las aves; pero no hay movimiento más perezoso que el suyo, puestas en las manos de los hombres”.

Pues a mí me ocurrió tres cuartos de lo mismo que a tu doña, que me alegré mucho. Mis hermanos son del Athletic de Bilbao, pero al menda siempre le tiró el Barça.

Sigo pensando lo que otrora me llevó a escribir la décima que titulé “Pactar para ser honestos”, que apareció publicada aquí, en la bitácora que gestiona servidor, el pasado 20 de febrero.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCVI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCVI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Aunque busco la perfección (lo que yo entiendo por perfección, claro, que puede coincidir o no con los pareceres que sostienen otras/os, las/os demás) en cuanto hago, me consta que jamás la consigo completamente, que nunca la logro del todo. He decidido no releer más de tres veces mis textos, porque, si insisto o persevero en ellas, en tal menester, acaban por disgustarme. Como regla general, casi siempre me petan o me resultan gratos cuando, leídos y hasta releídos, los doy por buenos. Ahora bien, como los relea más de la cuenta, en demasía, suelo decantarme indefectiblemente por una de estas dos opciones, o por dejarlos como están o por rehacerlos de nuevo. Como ahora no dispongo de tanto tiempo como antes, he resuelto inclinarme por la primera.

Perdona que insista (parece que plagio, a sabiendas, el anuncio que protagoniza en la tele Matías Prats, pero no; se trata de una simple coincidencia) en agradecerte la nota, el notable, y celebrar el argumento o razonamiento, que no miento, con el que te he persuadido. Otras/os, las/os demás, son como son, tan imperfectas/os como tú y como servidor. Puedes estar seguro de ello, sin hesitación.

Ya sabes, conviene domeñar el ego, para que no se desboque; ergo, prefiero a poeta aprendiz de ruiseñor.

Ciertamente, el asunto así es, desde que se usa la expresión latina y peyorativa “panem et circenses”, pan y juegos del circo, alimento y entretenimiento, que no miento, locución que aparece en la Sátira X de Juvenal. Asimismo, desde que se inauguró el primero, en boga, siempre hubo y siempre habrá locales de moda. La mayoridad a punto de estrenar o recién estrenada siempre fue muy echada para adelante, más temeraria que valiente o prudente. Ignoro si en el susodicho lugar imaginado por el menda, servidor, se sirve licor de primera o de garrafón.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CXLVI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CXLVI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Lo que cuento en el poema fue real. Ocurrió en el vuelo de ida (en el de vuelta me acaeció otra historia que acaso algún día pase a papel) a Tenerife que hice con la compañía Air Europa el pasado verano. Un padre quedó descabalado de su hijo y me propuso el cambio de asiento. Accedí y fui recompensado por la jefa de azafatas, que, conocedora del hecho, del gesto, me propuso viajar en business, a lo que, por supuesto, por comodidad, no me negué, claro.

Ya hemos comentado alguna otra vez al respecto de la famosa y feliz frase del virólogo Salk. Disiento. El trabajo bien hecho lo puede hacer cualquier persona. No depende de la pobreza o riqueza que cada quien o cual ostente.

El “Cantar o Poema de Mío Cid”, como ocurre con otras muchas obras literarias, se lee (fuera) y estudia en clase cuando el alumno, sea él o ella, aún no tiene ni los conocimientos ni las herramientas o recursos necesarios para sacarle todo el jugo a la misma. Es una obra que conviene procrastinar (por cierto, en la citada obra leí por primera vez la palabra “cras”, mañana).

En “Un tiempo nuevo” (Telecinco) escuché algunas de sus respuestas. No sé qué pensar. Acaso Fran, que detesta que lo llamen “pequeño Nicolás”, no sea un impostor, como escribí nada más tener noticia del caso protagonizado por el joven sujeto.

Ya sabes que para fin de mes siempre publico un soneto. El sábado de la semana que viene, Deo volente, podrás leer aquí el último que he trenzado y lleva este título, “Que mudo en basilisco; no me jodas”.

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Yo la mezcla he promovido

YO LA MEZCLA HE PROMOVIDO

Es notorio o consabido
Que unos hechos entretienen
Y otros a emocionar vienen.
Yo la mezcla he promovido
Desde que salí del nido.

No parecen comparables
Los disparos imparables,
Ergo, goles, de Cristiano
Con los conciertos de piano
De virtuosos memorables.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El porqué de una espinela

EL PORQUÉ DE UNA ESPINELA

(“EN VALDEFINJAS NO FINJAS”)

Tengo para mí que todo lo que nos acaece, de algún modo o manera, nos condiciona, poco o mucho nos influye. Y, como aún sigo discurriendo por la misma senda que abrió la susodicha idea, en mi mosaico, al menos, cuadra o encaja colocar esta otra tesela, aseverar que todo lo que leemos, dependiendo de cuál sea nuestro umbral de circunspección y sensatez, claro está, nos matiza; mucho, poco o nada (de nada) nos favorece o, por el contrario, nos mediatiza.

Pongamos un ejemplo concreto para que se vea vestida con prendas reales la tesis arriba expresada.

El sábado pasado, 22 de noviembre de 2014, la página 24 de la edición nacional de EL PAÍS acogía o hacía sitio a cuatro noticias. De las dos más extensas, la que ocupaba la parte superior de la plana, que llevaba la firma de Alejandra Torres Reyes, contaba que la Guardia Civil había detenido a un exprofesor de Química y desmantelado su laboratorio ilegal en Valdefinjas. La que ocupaba el espacio inferior, que firmaba Luis Javier González, narraba el desahucio que había sufrido en Vallecas una octogenaria, doña Carmen Martínez Ayuso.

Al día siguiente, el domingo pasado, 23 de noviembre de 2014, en la página 26 de la edición nacional del diario citado, leí con agrado (la crónica la firmaba el periodista mentado, Luis Javier González, y el apunte llevaba, así mismo, las iniciales de su nombre compuesto y de su primer apellido) que el club de fútbol Rayo Vallecano (pido licencia al desocupado lector para colar de rondón esta apócrifa etimología: valle anciano o fautor de la de pelo blanco) se hará cargo del pago del alquiler de una vivienda para la señera señora mencionada, doña Carmen, mientras viva.

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Mera cuestión de chiripa

MERA CUESTIÓN DE CHIRIPA

Como sabes, desocupado lector (seas él o ella), fue Andy Warhol quien adujo y/o dejó escrito en letras de molde que “en el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos. Todo el mundo debería tener derecho a quince minutos de gloria”. A veces, solo raras veces, se combinan o juntan de tal manera una serie de circunstancias que acaban conformando una casualidad favorable, que eso es, precisamente, lo que significa, según el DRAE, el vocablo “chiripa”. A veces, solo señeras veces, sobra con estar en el lugar adecuado y en el momento preciso para hacerte, inesperadamente, célebre. Eso es, poco más o menos, lo que le sucedió ayer a mi querido hermano Eusebio, mientras en el estadio “Ciudad de Tudela” presenciaba el partido de fútbol de Segunda B entre el Tudelano y el RM Castilla.

En el minuto 59 del encuentro se lesionó el árbitro asistente Joaquín García Hernández en el gemelo derecho (he visto en una foto cómo el susodicho parece comentarle y señalarle al doctor “Nacho” González la zona donde sentía el dolor). Bueno, pues, por megafonía, se solicitó la presencia de un árbitro, en el supuesto de que hubiera alguno presenciando el choque. Como en la grada contraria a los banquillos se hallaba mi hermano Eusebio, saltó al terreno de juego y se acercó para ver en qué podía ayudar. En un pispás, se puso el traje y salió al campo. De esta guisa, se pudo reanudar y coronar, sin mayor inconveniente, el partido. Al parecer, los fueras de juego que señaló lo fueron.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CIX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Considero que la idea que sostienes aquí y las razones que aduces para reforzarla no son propias de un soberbio, en absoluto, sino, más bien, de un ciudadano libre de la República o Monarquía Parlamentaria de las Letras (en la línea o el estilo de fray Benito Jerónimo Feijoo y Montenegro, figura señera de la Ilustración española).

Conforme leía tu criterio, me iban viniendo a la mente “los cuatro principios a tener en cuenta” de don Antonio Machado: “Lo contrario también es frecuente. No basta mover para renovar. No basta renovar para mejorar. No hay nada que sea absolutamente empeorable”. Tras leer tus líneas, con unos (el primero y el último), parece que discrepo y, con otros (los centrales), que abundo.

Veo en ti lo mismo que advertí en mí cuando fui vencido y convencido (totalmente persuadido), por primera vez, por Karl Popper, a otro seguidor del tal. Desde entonces, como él, opino que la verdad es provisional; dura mientras no es contradicha o refutada por otra, que viene a ocupar su lugar. Me explicaré. No es frecuente que se mantenga lo opuesto a lo que aquí sostienes (yo, al menos no lo he escuchado ni leído) ni, en ese caso, esto sólo lo sospecho e/o intuyo, que se defienda con argumentos tan irrefutables, como juzgo que son los tuyos. Si mover es solo cambiar de sitio o puesto de trabajo a quienes están y no cambiar de personas, evidentemente, así no se renueva la realidad. Y si sólo se cambia de personas y no de modelos de conducta, la situación, el estado de cosas, no mejora (acaso baste con recordar al respecto el final de “El Buscón” de Quevedo: “Y fueme peor, como V. Md. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”) en nada. Todo es susceptible de poder mejorar, todo, absolutamente todo. Pero, aceptando el primer principio machadiano, todo, asimismo, puede empeorar, todo”.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CVIII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CVIII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Lo que espero, en el caso que nos ocupa, es lo mismo que deseo, que el proceso sea limpio y que se imparta justicia. Y, si el juez o los magistrados (sean ellas o ellos) hallan en los fundamentos de hecho y de derecho de su sentencia a los imputados culpables, que cumplan la pena que se les imponga.

Ciertamente, visto el panorama desde fuera, los claroscuros (los puntos —y aun agujeros— negros —sin ánimo de parecer segregador ni racista, beneficien o perjudiquen a los encausados— superan en cantidad y calidad a los blancos) que se ciernen sobre el procedimiento, que no miento, son muchos, una legión.

Asimismo, lo que también espero y deseo es que, cuando tus progenitores (salúdalos en mi nombre y en el de mi madre) vuelvan a Cornago, tras haberos visitado, lo hagan orgullosos de vosotros, eternamente agradecidos por lo bien que tu sol, vuestro retoño y tú los habéis tratado.

Mientras escribías tu otro comentario (lo enviaste a las 21, 50 horas), aún no se había producido la catástrofe, el descalabro, la manita o el varapalo. Si hubieras demorado una hora la urdidura del mismo, hubieras podido acudir a la sonrojante y urente realidad del 1-5 para entender la profecía (¿acaso el poeta —en el caso que nos ocupa, mero aprendiz de ruiseñor— no es un profeta?) que encerraba o incluía, sin duda ni objeción, mi espinosa espinela. Esta es la parte en la que cabe hallar la broma.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (XCV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (XCV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Ya sabes (no insistiré en ello) que un autor (o autora) elige entre las diversas opciones que advierte o se le muestran, entre las diferentes o varias varillas del abanico. Elegí el vocablo “estomagante” (el DRAE da de la susodicha voz el siguiente significado: “que resulta desagradable o antipático”) porque, entre la gente elegante (o “gente guapa”; traducción más correcta de la expresión inglesa “beautiful people”), hay de todo, “como en botica”; así dice, al menos, aún la locución verbal y coloquial al uso. Algunas actitudes o comportamientos de las personas que he agrupado bajo el citado marbete me parecen o resultan estomagantes.

Ya sabes qué opino de don Rafael Nadal. No sé si se merece más doctorados que muchas/os otras/os. Lo que sí sé es que lo que hace, jugar a tenis, lo hace estupenda o magníficamente. Hasta a la hora de perder (él, que está habituado a ganar) se comporta como un señor, de los pies a la cabeza. Es un ejemplo inmejorable y un espejo modélico (al estilo del quevedesco “Buscón”, llamado don Pablos) para nuestras/os niñas/os y jóvenes, pero al contrario, en bueno o positivo, claro.

Ignoro las razones que adujo entonces y las que ha alegado hoy Nadal, pero, seguramente, estas han resultado apropiadas y correctas a quienes las han escuchado.

Ya sabes qué opino sobre mi tan traído como llevado DES (acrónimo de dedicación, esfuerzo y sacrificio), base o fundamento de la medra o progreso personal y hasta del éxito.

Quien tenía un Miró en el váter, si no marro, anda aún por la trena. Hay quien piensa que el susodicho tenía el rostro tan duro como una roca. Supongo que el mentado pretendía esta extravagancia u otra parecida: miró cómo unir dos apellidos Roca con el apellido Miró y le salió lo que, al ser vox pópuli, todos conocemos.

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Voló al cielo "La Saeta"

VOLÓ AL CIELO “LA SAETA”

Yo no vi jugar a Alfredo
En directo. “La Saeta
Rubia” del quid fue un poeta.
Sí oí orar por él un credo
A quien nunca dejó fredo.

De tantos metió un montón
(Alguno con el mentón)
Quien es digno de un altar,
Porque hizo a muchos saltar
De suma dicha, “el Santón”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ha acertado la Real

HA ACERTADO LA REAL

Ha acertado la Real
Al contratar a Lumbreras
Como segundo, de veras.
En él no hallará un peal;
Tendrá Arrasate un leal.

Le vendrá bien a Jagoba
Quien no anda a la sopa boba.
Le aportará su trabajo,
Si es perentorio, a destajo.
No espere que le dé coba.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Jueves, 20 de julio

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