El Blog de Otramotro

Va de insistentes asedios

VA DE INSISTENTES ASEDIOS

—Hoy gobierna el ancho mundo
Un de demonios elenco;
Con ellos se puede un penco
Conformar de porte inmundo.
—Coincido contigo, abundo.
No busca encontrar remedios
Quien sigue usando los medios
Para amañar el poder
Y no dejar de joder
Con insistentes asedios.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Fue Pilar un pilar edificante

FUE PILAR UN PILAR EDIFICANTE

Cuando yo haya muerto (he pensado tantas veces que en apenas unas horas iba a ocurrirme el fatal desenlace que, cuando de veras acaezca, acaso no me coja de improviso), quizá alguien se interese algún día por saber más sobre mi persona y/o mis textos. Prescindible la primera, pero no así los segundos (aunque estén basados en hechos que me sucedieron, me consta que son varias las acciones que propiciaron sendas urdiduras —o “urdiblandas”— que, a pesar de las relecturas, aún no se han entendido del todo), acudirán, seguramente (por el boca a boca, o sea, la información que se desplaza de boca en boca) a entrevistar a mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, para sonsacarle. Emilio les dirá verdades como puños sin cuento; entre ellas, que, de todas las mujeres que conocí (incluso bíblicamente, sí), Pilar fue la que más amé y me marcó. Por ninguna otra, que no fuera muy allegada, esto es, que no tuviera algún estrecho lazo familiar conmigo, tuve tanta devoción; ni amé de una manera tan apabullante, sin complejos.

Fue Pilar un pilar edificante; el pilar a partir del cual edifiqué buena parte de mi literatura. Desde que, por primera vez, la miré y admiré, no pasó un solo día sin que, a pesar de la distancia (ella en Galicia y yo en la Luna, escribiendo sin parar sobre ella y sus innumerables prendas), dejara de asombrarme (por esto, eso o aquello, sucesos ciertos, reales, protagonizados por ella, de una bondad, integridad y severidad insólitas, o por imaginaciones mías, actos que mi fantasía elaboraba sin cesar en los que ella era la causa o testigo de mil y un prodigios).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hoy echa a andar la electoral campaña

HOY ECHA A ANDAR LA ELECTORAL CAMPAÑA

Hoy arranca la campaña electoral. Confío, deseo y espero que todos los candidatos (ellas y ellos) estén a la altura de las circunstancias, porque, durante la precampaña, varios no lo han estado, pues tengo la sensación refractaria de que se han quedado lejos, muy lejos, de merecer la nota que acaso les satisficiera plenamente, un notable. Entiendo a quienes sostienen la tesis de que aquí, en este punto concreto, no advierten, porque acaso no la haya, la brecha o rendija por la que pueda colarse la discusión o la duda, si esta es flaca; en definitiva, que han sido varios los que se han quedado o muy bajos o muy cortos. Pablo Casado (PP), verbigracia, por lo que les he escuchado aducir a mis contertulios habituales y por el granito de arena que he aportado en la reunión hodierna que ha acaecido esta mañana en el mentidero asiduo, a la que y al que suelo acudir, a diario, aunque él se creyera ayer a pie juntillas lo que sintiera, que los mass media le habían adjudicado una bola o bulo, aparentaba (es lo que parecía) estar casado con la metedura (no “meteblanda”) de pata. En lo tocante a lo que dijo ayer sobre el Salario Mínimo Interprofesional (“esemeí”), tengo para mí que no fue malinterpretado, no, sino que se equivocó. Pero en ese menester, errar de manera morrocotuda, no estuvo solo, le acompañó su correligionaria Isabel Díaz Ayuso, quien, sin tener ninguna necesidad, a propósito de los concebidos no nacidos, se metió limpia en un barrizal, berenjenal o fregado en toda la regla, y fue incapaz de salir del mismo como los chorros del oro, con la sensación incontrovertible de que había reflexionado a conciencia sobre la citada propuesta, con pies y cabeza, y no con lo que devino o dio a entender, que esta era la diametralmente contraria u opuesta, ápoda y acéfala.

>> Sigue...


Servidor volverá a votar en blanco

SERVIDOR VOLVERÁ A VOTAR EN BLANCO

ACOMPAÑA EL DAR CAÑA A LA CAMPAÑA

En España, desde los primeros años de la Transición (de la dictadura a la democracia actual, líquida o blanda, “demoblanda”; la llamo así por ser esta claramente mejorable o perfectible), seguimos, a rajatabla, el mismo esquema mental o idénticos hábitos, que no admiten grandes variaciones o visiones alternativas: sota, caballo y rey. Así que toda campaña electoral, habida y (si tenemos en cuenta los antecedentes) por haber, convierte a los candidatos (ellas y ellos), a los jefes de filas, a los mandamases de las formaciones políticas, a los reyes de la baraja o el cotarro, en gárrulas estatuas humanas que tienen a bien desprenderse del coturno, apearse del pedestal en el que estaban fijas y dejarse besar, saludar y tocar, durante los días que dure, como si fueran santos súbitos, por sus fanáticos y fieles epígonos (ellas y ellos) hiperconvencidos, y caminar entre sus respectivas huestes, mientras las cámaras de las teles no pierden ripio y las de los móviles, autentificando o acreditando la asistencia (“servidor/a estuvo allí y aquí está la instantánea, que lo prueba de manera fehaciente”) al acto, echan humo.

Subidos al escenario, estrado o plataforma, donde se halle el atril, parecen curas, pero son menos oscuros en sus alocuciones o arengas, meros abanicos o rosarios de consabidas consignas. Buscando diferenciarse de los otros candidatos o mitineros, el báratro o infierno, vuelven a fungir de savonarolas, a sacarles los colores o las vergüenzas, es decir, a abaldonar a los adversarios, por incoherentes, sin reparar en que algunas veces usan para lanzar sus pullas o zaherir a los contrarios argumentos que actúan como auténticos bumeranes, que, acaso, tras ser esquivados por los oponentes, puedan golpear, sin querer, a quien los utilizó como armas arrojadizas. O sea, todo, como ordena el canon; todo, como recoge el guion: Nihil novum sub sole (“Nada nuevo bajo el sol”; que todo está inventado, ideado, dicho y hecho, vaya —vaya esta vaya con burla o sin ella—), como nos recuerda el pensamiento atribuido al sabio rey Salomón y cabe leer en el Eclesiastés.

>> Sigue...


Como ya es habitual en mí y te consta

COMO YA ES HABITUAL EN MÍ Y TE CONSTA

Dilecta Pilar:

¡Muchas gracias! Y ¡enhorabuena!, asimismo, por la parte que te toca.

A mí, últimamente, me cuesta aclimatarme a la hora de menos. Y este año no ha sido una excepción.

Luego te enviaré el texto definitivo de la epístola del próximo viernes (la que te remití ayer), porque, en casa, hice algunas enmiendas (como ya es habitual en mí y te consta).

Ignoro si los beneficios económicos (se habla de unos 300 millones de euros) que lleva aparejado el cambio de hora son fetenes, pero a mí y a mis ritmos circadianos nos vienen mal o peor. Aún ando desorientado y sin descansar lo apetecido (acaso todo sea mental, psicológico, pero ahí está el otro robo de Europa, o de la europea hora, fastidiando).

Te comprendo perfectamente. Y entiendo que hayas decidido tomarte unas jornadas de holganza o laxitud en el cumplimiento de tus horarios autoimpuestos. Además del “finde”, un par de días de relajo, de cuando en vez, o de vez en cuando, no le sientan mal al cuerpo (ni a la mente) si son extraordinarios, no asiduos. Pues, ya intuyes cuál es mi anhelo, que le saques el máximo partido o todo el jugo beneficioso a esos días de desconexión.

Ojalá que te dé tiempo a trenzar la columna y te salga a pedir de boca y de un tirón.

Debemos estar haciéndonos mayores, porque ambos sufrimos sus rigores (los del cambio de la hora) más que otras/os.

Así es; esta mañana he gozado un montón leyendo tu columna hodierna en el Heraldo, “Un pueblo es…”.

>> Sigue...


A ver qué tal se porta el invisible

A VER QUÉ TAL SE PORTA EL INVISIBLE

Dilecta Pilar:

Había decidido obsequiarte (quiero decir, que había pensado regalarte con arte) un vagón repleto de ironía para el año que viene, pero acabo de leer tu columna “Mi patinete” en el Heraldo de Aragón; y he comprobado que, dizque, tienes en casa un pozo lleno de la tal del que vas sacando la que te hace falta. Tu reivindicación de que alguien se ponga manos a la obra y ordene el desaguisado de vehículos de transporte que hay para poder transitar sin más obstáculos de los debidos es, más que cabal, justísima. Y puedes estar segura de que tu idea de que alguien fabrique un patinete anfibio electrónico ya la tiene en la cabeza como proyecto que anda en vía de pronto desarrollo una persona con movilidad reducida.

Celebro que, haciendo gala de un estupendo sentido del humor, dejes caer tu crítica como sin querer.

Es normal que te gusten las Navidades, si no te ha acaecido nada que haga que las aborrezcas. Puede que recordar a quien perdiste por aquellas fechas y ya no puedes abrazarlo te entristezca sobremanera. Como te consta, cada quien habla de la feria, el mercado y las ventas según le ha/n ido a él.

Bien. Pasé la Nochebuena , como en años anteriores, en Cascante con tu tocaya, mi hermana María del Pilar, mi cuñado Jesús, sus amigos (estuvimos tomando con ellos cañas o vinos antes de cenar), mis sobrinos Alba y Adrián, y la familia de la madre de Jesús, Concepción, y su hermana. Lo pasamos muy bien. Llegamos a las 3 de la madrugada a casa. El día de Navidad (tras la misa por mi hermano José Javier y tomarnos un vermú, al que nos invitó Alfredo Sarnago, amigo de nuestro difunto hermano, socio de la peña “La Teba”, comí en casa de Carmen, con la mentada, madre de mi cuñada Alicia, esta, mi hermano Miguel Ángel, mis sobrinas Rocío y Natalia, las hermanas de Alicia, Angelines y Cristina, y José Luis, cuñado de Carmen. Disfrutamos un montón del suculento banquete.

Es muy difícil ser madre/padre, porque los mencionados no vienen con un manual para serlo estupendo. Los malos padres suelen ser también buenos y hasta excelentes. Depende de nuestro punto de vista y la lejanía o cercanía con el hecho que juzguemos, tengamos en consideración o valoremos.

>> Sigue...


Respeto a quienes toleran

RESPETO A QUIENES TOLERAN

LA CRÍTICA ARGUMENTADA

Cuando una resolución
Se fundamenta y razona,
Si es contraria, desazona
A quien ve en oposición
Con su mejor solución.
Respeto las providencias,
Los autos y las sentencias
De juezas/es y magistradas/os.
Espero que las/os mentadas/os
Toleren desavenencias.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Razonamiento impecable

RAZONAMIENTO IMPECABLE

Donde abundan las tensiones
Urge que un “razonamiento”
Se formule en un momento
Y abra paso entre v(er-i)siones
Que no incluyan las pensiones.
Que no espante esa palabra,
Hermana de “abracadadra”,
A quien con pasión la escucha,
La pr(e-o)fiere o desembucha,
Y no está como una cabra.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que el voto en blanco denuesta?

¿QUE EL VOTO EN BLANCO DENUESTA?

(SER ADULTO, NO UN RAPAZ)

Reconozco que me cuesta,
Como me acaeció otrora,
Decantarme aquí y ahora
Por un partido. Mi apuesta,
El voto en blanco, ¿denuesta?
Como me siento incapaz
De a quien más guerra que paz
Me depara con mi voto
Apoyar, juzgo y anoto
Ser lo que soy, no un rapaz.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Así ha sido mi impar fin de semana

ASÍ HA SIDO MI IMPAR FIN DE SEMANA

Dilecta Pilar:

Celebro que fuera así, muy bueno, tu “finde”. El mío no le fue a la zaga. El sábado pasado, 30 de marzo, celebré mi quincuagésimo séptimo cumpleaños de esta guisa. Para tener despejada la mañana, había adelantado la limpieza semanal a la tarde de la víspera, el viernes. Había quedado con mi íntimo amigo Luis de Pablo Jiménez en que, cuando acabara el acto de la entrega de los premios del IV Certamen de Poesía en honor de Santa Ana (que como en años anteriores tuvo lugar en el Palacio Decanal, de Tudela), en el que volví a recoger otro diploma de finalista, le llamaría por teléfono. Así hice, tras entablar breve conversación telefónica con mi prima Justy, que había intentado hasta cuatro veces contactar conmigo durante el mencionado acto poético (pero este menda había hecho lo oportuno o preceptivo al desconectar su móvil).

Nada más levantarme, tras bañarme y desayunar, fui a comprar el pan y el periódico, El País, en los lugares habituales. En la librería/papelería “El Cole” había hecho copias del soneto con el que había participado en el mencionado concurso, “¿Un soneto en honor de la Patrona?”, y de uno de los textos en prosa en el que hablaba de la última vez que me junté con mis íntimos amigos, “Los Luises”, Luis de Pablo, arriba mentado, de Rincón de Soto, y Luis Quirico Calvo Iriarte, de Tafalla, pero sin citarlos, como sí hago aquí y ahora con sus nombres y apellidos, a fin de que los dos tuvieran sendas copias de ambos.

El plan que, grosso modo, vía invento de Bell, habíamos acordado o pactado Luis de Pablo y un servidor era almorzar en el Restaurante “De Miguel” (y allí acudimos, pero, como no había reservado mesa —pensé que, siendo dos los comensales, no habría problema—, nos acercamos a otro local de la competencia, hasta “La Parrilla”, donde comimos estupendamente).

Pasadas las cuatro de la tarde, pagué la cuenta (en la ocasión anterior, le había tocado apoquinar la dolorosa a Luis) y nos desplazamos hasta donde él había aparcado su coche, tomamos asiento, Luis lo puso en marcha y, dándole a la mui, llegamos a nuestro destino, Tafalla. Nuestra intención era hacer una visita y dar una sorpresa a nuestro íntimo amigo común, Luis Quirico, que había sido operado recientemente. Y yo volví a recordar a Demetrio de Falero. Esta vez rememoré la otra de sus dos famosas frases felices sobre la amistad: “En la prosperidad, el verdadero amigo acude a tu casa al ser llamado; y en la adversidad, sin serlo”. Nos tomamos un café y una caña con él (no consintió en que pagara la ronda yo) en el bar con cuyo dueño, Javier, habíamos trabajado De Pablo y yo en el bar “El Andaluz”, de Rincón de Soto, hace más de treinta años, nos despedimos y regresamos. Luis me dejó en Tudela y él tomó la dirección de Rincón.

Pasadas las nueve menos cuarto, hallé a Pío donde habíamos quedado y le invité a unas patatas bravas y unas cañas en el “Nenaf”. Salimos de allí, doblamos la esquina y entramos en el “Burcon”, donde Íñigo, el camarero, ya nos conoce y nos puso lo que solemos tomar. En esta oportunidad, fuimos a pimplar el irónico arranque o último trago al “Isidro”. Coronado dicho trámite, nos marchamos a casa (cada uno a la suya).

>> Sigue...


Era la aclaración innecesaria

ERA LA ACLARACIÓN INNECESARIA

Dilecta Pilar:

En el buen sentido, por supuesto. Era la aclaración innecesaria (pero, ¿quién no ha echado alguna vez mano del pleonasmo?, te y me pregunto, ¿quién?), pues, viniendo de ti, no podía haber ni caber otro sentido que el susodicho, el bueno.

Celebro que te haya gustado la primera versión de mi epístola y, más aún, la definitiva. A mí también me gustó mucho la inicial, pero ahora, si me preguntaran, que no hace falta, por lo obvio de la respuesta, me quedaría con la que verá la luz en mi bitácora, la final.

Supongo que andas enfrascada en (barrunto que ultimando) tu artículo o columna de mañana. Confío, espero y deseo que, si después de desayunar, no hallo un ejemplar del Heraldo de Aragón en la librería/papelería “El Cole”, para poder llevármelo/a a los ojos, lo/a lea por la tarde en tu blog, La lámpara encendida.

Lo hacemos de manera mutua, conocernos, desde hace un montón de años; aunque, asimismo, también nos desconozcamos. Nada nuevo bajo el sol. Lo más normal del mundo entre personas, vaya.

A ambos nos gusta lo que escribimos, porque los dos (si no siempre, casi siempre) intentamos hacerlo desde la sensatez.

Esta mañana he leído tu artículo/columna “Soy testigo” en el Heraldo. Aunque ignoro cuál ha sido tu pretensión, qué fin, objetivo o propósito buscabas con ello, porque no te he escuchado disertar ni he leído sobre ese particular preciso, intuyo qué te espoleó a trenzar sobre el tema y a que viera la luz, que el lector (ella o él) reflexionara sobre el caso concreto de la joven oscense.

He sido testigo de que, a lo largo de mi existencia, he cometido diversos errores de bulto (si hiciera una relación exhaustiva de los mismos, unos dirían que eran muchos y otros opinarían que pocos, según tenga cada quien conciencia y recuerdo de los suyos, supongo). Igualmente, he dado de lleno en el blanco o centro de la diana algunas veces (menos de las que he deseado), o sea, he atinado; que conste también esto en acta.

>> Sigue...


Si te apetece discurrir sobre ello

SI TE APETECE DISCURRIR SOBRE ELLO

Dilecta Pilar:

Cierto. Todo escrito precisa su tiempo de cocción, pero este no es el mismo para todos ellos. A veces, te pones a trenzar y unos te salen de un tirón y otros requieren volver sobre ellos una y otra vez, hasta que uno de los diversos lectores o críticos literarios que acarreas queda conforme, satisfecho, y, de paso, logra convencer de su cabal adecuación u oportunidad a uno de los varios autores o hacedores que también portas o porteas, y este (que no siempre es el mismo) decide que han quedado arreglados, aseados, o sea, publicables. En muchas ocasiones he manifestado lo que considero que cuadra o encaja perfectamente (al menos, a mí así me lo parece y sirve) con mis textos (acaso pueda acaecerles lo mismo a otros o, tal vez, no le ocurra lo propio a ninguno del resto, los demás), que estos no los termino, sino que los dejo. Ignoro si abundas conmigo o disientes. Ya me dirás (y, por favor, no me vengas con que hace mucho que no te mides; es coña; si te apetece discurrir sobre ello; que no tienes ninguna obligación, por supuesto).

En ese punto no discrepamos, no. A ambos (desde la más tierna infancia) nos ha gustado mucho el teatro (y no necesariamente más el clásico, porque puede que varias obras actuales sean consideradas tales, clásicas, dentro de menos de medio siglo, uno o dos centurias). No sé por qué (bueno, nada más haber escrito lo que antecede, debo desdecirme, sí lo sé; porque es obvio) todas las obras clásicas (aunque sus autores no se soportaran, se envidiaran mutuamente y se agraviaran a base de bien, entre sí, mediante un sinfín de sarcasmos sutiles, en el supuesto de que fueran coetáneos y coincidieran en el mismo espacio, ciudad o país) se toleran estupendamente. Basta con ir a una biblioteca para ver cómo conviven, de manera respetuosa y pacífica, en el mismo anaquel. Mira, por ejemplo, Pilar (o Ana, que es la Patrona tudelana), este estante, ese o aquel.

Ya sabes cuál es el orden de prelación: primero, la obligación (la tarea que debes coronar, culminar, y con más razón si te has comprometido a llevarla en un plazo convenido o fijado a cabo) y, después, la devoción. Debes tomar las respuestas a mis correos como un mero divertimento opcional tuyo, nunca como un deber. Aunque yo jamás (si la memoria no me falla) haya dejado de responder.

>> Sigue...


Jueves, 25 de abril

BUSCAR

Editado por

Hemeroteca

Abril 2019
LMXJVSD
<<  <   >  >>
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930