El Blog de Otramotro

"Ocho apellidos polacos"

“OCHO APELLIDOS POLACOS”

—¿“Ocho apellidos gallegos
Se titula la secuela
Que, cual escualo, se cuela
En la escuela de los legos
En arte, en ciencia, sin egos?
—Aunque yo no soy navarro,
Como tú, sí me va el barro.
Ocho apellidos polacos
Es el título, sin tacos,
De la cinta, si no marro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CXCII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CXCII)

Dilecto (guardo el elativo para mejor mojar la ocasión que lo requiera) Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Pues, sin más demora, hazle llegar a tu doña y/o señora mis ¡muchas felicidades! Si me habías advertido alguna vez, que, seguramente, así había sido, así habías hecho, de tan señalada fecha, del hecho, lamento sobremanera haberme olvidado de hacerle llegar a su hora mi ¡enhorabuena! con la grata ocasión de su cuarenta y cinco cumpleaños. Ahora que conozco y/o me consta el quid de su aniversario y, a pesar de la lluvia caída, de vuestra celebración, me dispongo a cumplir al instante con lo esperado y esperable en mí. Ergo, que cumplas, dilecta esposa de Jesús M., otros cuarenta y cinco, por lo menos. Esa es mi esperanza. Y es mi deseo no volver a olvidarme del hecho.

Ayer pasé el día estornudando, lagrimando y moqueando. La alergia, al parecer, me ha cogido con la guardia baja o el paso cambiado y se ha cebado conmigo. Tras acudir a urgencias (al Centro de Salud “Santa Ana”) y tomar tres pastillas, tres, de ebastina (parece mentira), el antihistamínico recetado por el doctor que me atendió, estoy mucho mejor. Las fuentes han dejado de manar sus abundantes líquidos elementos.

Ojalá otras/os, se llamen como se llamen, tomen pronto el testigo de Eduardo Galeano y sigan denunciando injusticias desde la distancia o allí donde estas ocurran.

Me consta la razón por la que sonrío cada vez que leo y hasta releo tus salidas de pata de banco, asperjadas con el asiduo sarcasmo, o la habitual retranca o ironía, quiero decir, algunos de tus comentarios (o ciertos escolios tuyos) a mis urdiduras o “urdiblandas”. Es lógico y normal que la voz “dilectísimo” te suene a “Directísimo”, nombre del programa de variedades que dirigió otrora el calvo y bigotudo Íñigo (apellido) en TVE, por la razón que aduces, por ciencia infusa, ya que recibiste directamente, sin necesidad de echar mano de los ángeles o intermediarios, ese conocimiento, que no miento, o información del mismo Dios.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CXCI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CXCI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Creo que hoy, si no todos, el grueso de los diarios, nacionales y autonómicos o regionales, que se editan en la piel de toro puesta a secar recogían en su portada la foto de Pablo Iglesias con el Rey y la noticia de que Rodrigo Rato se había acogido a la “amnistía fiscal” (y, al parecer, este, que se había cogido o pillado los dedos de las dos manos con ella, empezaba a perecer).

Una vez uno/a ha acudido y accedido al cuarto de los vampiros y estos le han chupado la sangre, de allí conviene darse cuanto antes el piro. No vaya a ser que el rojo y líquido elemento les haya gustado y quieran repetir.

Mientras servidor andaba fregando los cacharros, en la capital de la ribera navarra ha caído un chaparrón. Peccata minuta o poca cosa. Nada que ver con los que le han llovido y los que le seguirán lloviendo (y tú y yo continuaremos viendo y oyendo cómo le caen) con razón al otrora reputado ministro de Economía y ahora tachado en algún aeropuerto por algún viajero o viajera de “rata”.

El juez Calatayud no solo goza de un predicamento merecido entre los de su profesión, sino también entre quienes han tenido que ver en algún proceso con él.

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La regla no escrita de "el par de codazos"

LA REGLA NO ESCRITA DE “EL PAR DE CODAZOS”

(EL MITO DE ACTEÓN PUESTO AL DÍA)

Hoy es sábado. Acaban de dar las ocho de la mañana en el reloj de la Plaza de la Constitución y un abogado de prestigio, tras desayunar frugalmente, arranca su todoterreno de postín y sale de la ciudad, Algaso, capital de provincia, en dirección al monte, donde el susodicho halla esparcimiento, que no miento. Va de caza.

Al poco rato de haber llegado al coto, tiene la suerte de dar a una codorniz con el segundo tiro que hace. Se lleva un buen chasco o decepción al comprobar que la pieza cobrada ha caído en un sembrado que queda al otro lado de la valla que rodea el terreno acotado.

Estado subido en la cerca en disposición de saltar y recoger el ave abatida por el cartucho que disparó su escopeta, repara en que un viejo agricultor, propietario de la finca colindante, se acerca conduciendo su tractor y diciendo a voz en cuello algo que, por el ruido, no entiende.

—Pero, ¿en dónde se cree que está usted, alma de cántaro? ¿No se da cuenta de que va a invadir sin mi anuencia un terreno que es de mi exclusiva propiedad?
—Mire, buen hombre, acabo de abatir una codorniz con la mala fortuna de que ha ido a caer en su finca.
—Lo lamento, de veras, pero no puede llevársela así como así, a su voluntad —le aduce el labrador.
—Usted no sabe con quién está hablando. Soy Fulano de Tal y Cual. Por si mi nombre y apellidos no le suenan ni dicen nada, soy uno de los litigantes con más renombre de la provincia y aun del Estado. Con su consentimiento o sin él, voy a recoger mi pieza. Si se opone por la fuerza, le pondré una denuncia, llevaré a juicio y haré todo lo posible para dejarle, si es preciso, hasta sin esta tierra que es “de su exclusiva propiedad”, insisto en la prótasis, si no accede de buena gana a que entre en su terreno a recoger mi gallinácea —le amenaza el petulante picapleitos.
—Siento decirle que aquí, en el campo, resolvemos nuestras diferencias de criterio de otro modo. Solucionamos las disputas a golpes dados con el codo. Aplicamos la regla no escrita de “el par de codazos”.
—¿Y en qué consiste la mencionada regla? —pregunta el pleitista.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CLXXXIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CLXXXIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Acepto tu objeción (que formulas sobre mi deseo de que haya en el Gobierno más Sorayas; acaso con una competente —ese es mi criterio, al menos, si la cotejamos con el resto de los miembros del Gabinete de Rajoy, incluido quien lo preside— “vicetodo” sea suficiente) siempre que te avengas a admitir (no te flageles demasiado, porque, como recuerda el dicho, hasta el mejor escribano echa un borrón) que lo que pretendías escribir es que echas (sin la hache, que tanto la afea) en falta más Zaidas. Me consta, como a ti, que hay muchas Zaidas de las que no tenemos noticia, pero que haberlas, como predican muchas/os gallegas/os, sobre todo, de las meigas, haylas.

Tal vez deberíamos aprovechar del “affaire Zaida”, un claro caso de acoso, el apellido de la digna y valiente comandante para hacer cantera, quiero decir, extraer del mismo el ejemplo y el espejo, la capacidad, el ingenio y el talento para que no volviera a repetirse en el Ejército ni en ningún otro ámbito laboral español el infierno que tuvo que padecer Zaida.

No es mi intención o propósito armar, levantar o mover una cantera, locuciones verbales coloquiales que, según el DRAE, significan “dar causa con algún dicho o acción a que haya grandes disensiones”. Ergo, si las palabras que preceden y las que siguen a estas originan las mentadas contiendas, disputas o riñas entre los posibles lectores de las mismas, ruego con especial encarecimiento, que no miento, que no se me achaquen a mí, porque, insisto, no es ni mi aspiración, ni mi deseo, propiciar esos supuestos o presuntos desacuerdos.

Recuerdo, casi de coro, el arranque del sainete que lleva el título de “¡La bolsa o la vida!”, del ayerbense Vicente Castro Les, remozado y puesto al día por el padre camilo Pedro María Piérola García, un educador inmarcesible, un formador como la copa de un pino, porque lo representamos varias veces y en diversos lugares, mientras estudiábamos Octavo de E. G. B. en el seminario menor de Navarrete (La Rioja). No eran (o no siempre fueron) los retratos o etopeyas de los especímenes que hablas. Piérola logró infundir a los personajes, por él recreados, la humanidad que les faltaba y echo de menos en muchos de los arquetipos a los que en la actualidad adjudicamos nuestros vicios.

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Ya sé que eres "teatrero"

YA SÉ QUE ERES “TEATRERO”

Ya sé que eres “teatrero”.
Portas una camiseta
Que luce esa cuchufleta
En el del vientre letrero
Y en el del dorso “rastrero”.

¡Vaya befa, mofa o vaya
Logra trenzar quien ensaya
Presentarse de esa guisa
O largarse a toda prisa!
¿No te parece, Soraya?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hombre soy, can y minino

HOMBRE SOY, CAN Y MININO

“(...) el que lee mucho y anda mucho vee (sic) mucho y sabe mucho”.

Miguel de Cervantes Saavedra, en el capítulo XXV de la Segunda Parte de “Don Quijote”.

“(...) el ver mucho y el leer mucho aviva los ingenios de los hombres”.

Ídem, en el Capítulo Sexto del Segundo Libro de “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”.

Unos días me limito
A andar sin ver el camino
(Vivir me importa un comino),
Y otros a en él ver un hito
Tras otro (entender el mito).

El Camino de Santiago
No tiene nada de aciago
Cuando la magia con tino
Hallo en el can y el minino
Que también soy: ladro y miago.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Puerta falsa es el postigo

PUERTA FALSA ES EL POSTIGO

Totus mundus agit histrionem” (“Todo el mundo hace el histrión”)

Como te consta, el lema en latín que obra arriba, que puede leerse en un panel al comienzo de la película “Shakespeare in love”, estrenada en 1998 y dirigida por John Madden, lo creó el genio inglés para el teatro “The Globe” (“El Globo”), donde estrenó muchos de sus dramas. Asimismo, no ignoras que don Pedro Calderón de la Barca tituló así uno de sus autos sacramentales, “El gran teatro del mundo”. Hay quien sostiene que una de las posibles fuentes de la mencionada obra son estos versos de don Francisco de Quevedo y Villegas: “No olvides que es comedia nuestra vida / y teatro de farsa el mundo todo, / que muda el aparato por instantes / y que todos en él somos farsantes;…”).

“Me parece exagerado, pero, según expertos, producimos entre seis y doce mentiras al día. Miles y miles a lo largo de una vida”.

Gabriel Asenjo Bayona (así arranca el periodista citado el segundo párrafo de su artículo titulado “Mentimos más que al mus (y nos gusta)”, publicado hoy, martes, 15 de septiembre de 2015, en la página 14 de Diario de Navarra).

No hallarás mejor amigo
Que aquel que te hace mejor
Persona; aunque, a lo mejor,
De tal asunto conmigo
Discrepes y del postigo.

Que elaboramos la tira
De embelecos no es mentira:
Cada dos horas o cuatro
Levantamos un teatro.
¿Quién a bululú no tira?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No ha logrado convencer

NO HA LOGRADO CONVENCER

Mi marido, un putañero,
No ha logrado convencer,
Ni con este quid vencer:
De su vicio un compañero
Tiene la culpa, Estañero.

Como al tal mucho le gusta
Ir al burdel, mas le asusta
Hacerlo solo, mi esposo
Miedo resta al temeroso,
Que lo invita a entrar con Justa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que no me crea no enoja

QUE NO ME CREA NO ENOJA

Como cuento ha sucedido.
Tal cosa a mí me ha pasado.
Mas no faltará el pesado
Que dude que haya ocurrido
Tal y como yo lo he urdido.

A mí me la trae floja
Que no me crea. Que la hoja
Doble. Que un autor feraz
Sea, asimismo, veraz
No le cuadra. A mí no enoja.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me arrepiento; estoy contrito

ME ARREPIENTO; ESTOY CONTRITO

—Mientras yo mi cuerpo vuelvo,
Tras dos horas acostado,
Al diestro y al zurdo lado,
De continuo me revuelvo,
Y mi insomnio no resuelvo,
Tú duermes a pierna suelta,
Pues tu vida no está envuelta
Por una cuestión de faldas
Que ocurrió tras unas caldas
Y no ha sido aún resuelta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La del diablo uso, la izquierda

LA DEL DIABLO USO, LA IZQUIERDA

“Soy zurdo de nacimiento,
Mas fui forzado a ser diestro”
Me incita a que trence mi estro.
Quien de mí conocimiento
Tenga dirá que no miento.

Tal vez me manda a la mierda
Quien para que no me pierda
Me da mil y una instrucciones.
Para mis masturbaciones
La del diablo uso, la izquierda.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Viernes, 12 de febrero

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