¿BELÉN? ¡MI ESTRELLA POLAR!
Hay de Belén muchas cosas
Que echaré en falta, de menos;
Verbigracia, sus amenos
Parlamentos y piadosas
Fragancias, sí, de ene rosas.
Se marchó al Cielo mi amada.
A la primera llamada
De Dios, Supremo Hacedor,
Sin conocer hez ni hedor,
Mudó en estrella afamada.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (VI)
Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:
Ciertamente, quien vea la película “Forrest Gump” (1994), dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Tom Hanks, y ponga atención escuchará dicha frase.
Coincido en lo que aduces. Básicamente, es lo mismo que dijo, si no recuerdo mal, Aristóteles: “Hay un rincón de insensatez en el cerebro del más sabio”.
Fíjate en que mi pensamiento lo encabeza el pronombre de primera persona singular, yo. Yo opino por mí mismo. No por ti, que lo harás tú, ni por los otros, que lo harán ellos (o ellas). Soy consciente de que lo que me sirve a mí puede que no sirva a los demás. Y viceversa. Lo que sirve a los demás puede que no me sirva a mí. De hecho, así ocurre, de manera habitual. Soy completamente honesto cuando afirmo lo que profiero o escribo y tú, en este caso, has leído con disgusto. Prefiero que estés disgustado o molesto conmigo a que yo sea un impostor o un indecente y te diga o te urda lo que ni pienso ni siento.
Repetimos hasta el hartazgo la gran necedad de que todas las opiniones son respetables. Lo hacemos, quizás, porque no tenemos claro, cristalino, diáfano, lo que el menda considera o toma por obvio, que lo que sí es absoluta e incontrovertiblemente respetable es el hombre (macho o hembra) y su facultad de pensar y expresar lo pensado; sea esto, que puede, lo más idiota o lo más imbécil (llegados a este punto, un aparte, te agradezco sobremanera el enlace, muy educativo, sobre su etimología), lo que no merece respeto alguno, como es evidente y notorio para mí (acaso tú y el resto discrepéis). Pero esto, lo escrito en este párrafo, es producto de mi reflexión (acaso también de la de otras y otros), no de mi improvisación, ni de mi prisa.
Puede decirse y debe (sin añadir la preposición “de”, que al menda tanto le disgusta leer por doquier) escribirse como apuntas: “esa falsedad de que la letra con sangre entra”; y de la forma que yo lo he trenzado también. En mi caso, eso sí, advierto ahora que falta la coma tras el aparte y a mi texto le urge una profunda y evidente corrección. Debí escribirlo así: “Lo que dices sobre esas falsedades, que la letra con sangre entra (excepciones hubo, hay y habrá), y que, cuando uno o una puede, se desquita, son dos verdades históricas, incontrovertibles”. El fallo o los fallos cometidos por el menda tienen que ver con una primera redacción y una posterior adicción a la misma. Aunque procuro enmendarme, el hecho es que me sucede a menudo. Cuando te escribo en la biblioteca en los ordenadores hay un corrector, que te señala en rojo (y en verde) los vocablos poco usados o erróneos (y posibles yerros sintácticos). Eso no me pasa en los ordenadores del C. C. Lourdes. De ahí la ele de más de ayer. Quedas advertido. Volverás a darte cuenta y harás bien, lo correcto, en hacérmelo ver.
POR UN ZAPATO HECHIZADO
(DE RÓDOPE A CENICIENTA)
Mientras Ródope nadaba
En el Nilo (Estrabón cuenta
Cuanto a quien lee contenta),
Un águila a ella le hurtaba
Un zapato, el que petaba.
El ave, tras el ameno
Vuelo, lo dejó en el seno
Del faraón, que, hechizado,
A su dueña, hipnotizado,
Buscó hasta que halló sin freno.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
BUSCAD AQUELLO QUE OS JUNTE
A Lesbia, Marimar y Míriam. Evidentemente, tras estos nombres apócrifos cabe hallar los verdaderos de las tres adolescentes que unos días (con su silencio) permiten, otros (con sus ruidos) entorpecen y hasta impiden, mi proceso creativo.
Promoved entre vosotras
Aquello que os apasiona,
Aquello que os cohesiona.
Desechad cuanto sirve a otras
Si ello os separa a vosotras.
Dice el dicho con razón
Una verdad en sazón:
Quien tiene un/a amigo/a tiene
Un tesoro que entretiene,
Que da cuerda al corazón.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
¿QUE QUIÉN ESTÁ DETRÁS DE “METOMENTODO”?
UN JUBILADO ZUMBÓN
“Convendría, por higiene, cambiar de ideas, de convicciones, de principios, como se cambia uno de ropa interior. Quien profesa durante largo tiempo una ideología termina ensuciándola; no me hagan decir con qué”.
Fernando Aramburu
La poca gente de mi edad (quienes superan las sesenta y tantas —muchas— primaveras) que en este barrio aún trabaja (por cuenta propia, claro) me pregunta con alguna frecuencia en qué invierto mi tiempo a diario, ahora que estoy jubilado.
Pues hago un montón de cosas; leo, escribo, pinto, oigo la radio, veo la televisión, voy al súper, saco a Berganza a que haga sus necesidades, callejeo, ensayo con “Talía”, mi grupo de teatro aficionado,... les contesto.
Ayer, verbigracia, mi santa esposa, Belén, me mandó a Correos para que recogiera un paquete que le había enviado su hermana, Lucía, desde el pueblo. Como había una larga cola, tardé el doble de lo acostumbrado en llevar a cabo la mentada gestión, unos diez minutos.
Cuando salí, un agente de la policía municipal estaba rellenando una multa, pues alguien había cometido una infracción al haber estacionado su vehículo en un lugar prohibido. Me acerqué a él y le dije: “¡Vaya hombre, pero si no he tardado nada! Dios vería con buenos ojos que usted tuviera un gesto generoso con este pobre jubilado”.
El guripa no me hizo el menor caso y siguió a lo suyo, cubriendo los espacios en blanco de la “receta”. Reconozco que me pasé tres pueblos, o sea, que no estuve, no, a la altura de las circunstancias, cuando le espeté que no tenía ni un ápice de consideración conmigo y que su actitud me producía alipori.
¿ASÍ ARGUYE UN GENERAL?
—Como regla general
(No es mera cuestión de modas),
Todas las personas, todas,
Respetables son, Peral
(Arguye a otro un general).
Sus ideas no lo son,
Aunque alcen el diapasón.
Más valoro una razón
Argumentada en sazón
Que cien mil sin ton ni son.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
¿IZQUIERDA, VOZ NEGATIVA?
—Fidel, tienes mano izquierda,
Pues cómo controlar sabes
Las situaciones más graves.
—No me envíes a la mierda;
No vaya a ser que me pierda.
—La voz, que no es negativa,
Una pinta positiva
Tiene en la expresión mentada.
La hallaste documentada
En clase, en hora lectiva.
Emilio González, “Metomentodo”, y Eladio Golosinas, “Metaplasmo” (amén de otros muchos alias, verbigracia, “Fidel”).
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (III)
Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:
¿Quién te/os (im)pone los horarios? ¿Te llevas mal con quien asigna los tales? Es lo que parece; o, en su defecto, que trabajas por dos. Acaso seas tú quien los cambie para tener luego más libertad y poder compatibilizar dicho tiempo con tus estudios, por ejemplo. A veces, uno tiene que trabajar cuando le disgusta hacerlo para poder disfrutar después de sus hobbies en sus ratos de ocio o disponer de tiempo de asueto a y/o en determinadas horas.
Ahora, por la mañana, solo tengo media hora escasa (es lo habitual en la biblioteca pública). Por la tarde, en el Centro Cívico “Lourdes”, dispondré de más tiempo de uso, una hora entera.
Recuerda que el latinajo se escribe así: peccata minuta (con dos ces).
El séptimo arte me embelesa cuando la película que estoy viendo lo hace, encantarme. Hay muchas películas que, por una razón o por otra, lo consiguen. Es, básicamente, por el mismo argumento que coloca Cervantes en “El coloquio de los perros”, entre los canes Berganza y Cipión: que unos cuentos me gustan por lo que cuentan y otros por cómo lo cuentan (y otros, cabría añadir, asimismo, por ambas razones, por las dos a la vez, la caraba y/o la repanocha).
El mosaico de teselas se llamará así, “El mosaico”. Si te extraña el hecho, te brindaré de inmediato la razón, he estado muchos años entre baturros. Pero... ya veremos; demos tiempo al tiempo. Lo primero es tener una historia que contar; luego, ponerse a escribirla; y, como colofón o remate, decidir qué título llevará; provisionalmente, al menos, se llamará como he aseverado arriba, “El mosaico”.
FAUTOR Y PRECEPTOR, SÍ; CORRUPTOR, NO
(RELATO DE UNA VERDAD FICCIONADA)
“A modo de consejo, como escribió el gran Aristófanes y traducido grosso modo: la juventud pasa, la inmadurez se supera con la edad, la ignorancia se cura con la educación y la embriaguez con sobriedad, pero la estupidez... dura para siempre”.
Guion de la película “El club de los emperadores” (2002), dirigida por Michael Hoffman.
Ayer, miércoles, como de costumbre, salí de casa a eso de las seis y veinte de la tarde, poco más o menos, para ir al cíber-café “Praga” (establecimiento que —no miento— regenta mi amigo Alberto) a escribir, con la ayuda del teclado del ordenador que me fuera asignado, las dos décimas que había compuesto. A medio camino, a la altura del parque infantil, que queda detrás de los parterres que bordean la acera de los pares de la tudelana Avenida de Santa Ana, me topé con tres risueñas adolescentes, tres, Lesbia, Marimar y Míriam. Con las dos primeras suelo coincidir varios días a la semana en el Centro Cívico “Lourdes”; les ayudo, si encuentran alguna dificultad insalvable, en sus deberes y les recito, si viene al caso, algún poema. Saludé a las tres. Antes de preguntarle a Míriam por su nombre de pila, Marimar, la más efusiva de las tres púberes, se acercó a mí y me dio, como ha hecho antes un par de veces, pero no en la calle, un abrazo.
Mi amigo Emilio González, “Metomentodo”, que, a la sazón, deambulaba por la acera de los impares de la mentada avenida, pues había salido de su casa a fin de dar él un paseo y, de paso, sacar a su perro, Berganza (nombre que le puso a su can como parvo homenaje a Cervantes), para que hiciera sus necesarias necesidades, reparó en el gesto. Cuando él volvía de callejear y darle rienda suelta a su mascota y yo de teclear y guardar mis textos, me di de bruces con él a unos tres metros del portal del edificio donde vivo, a la altura del centro óptico “Pascual”, ya en la calle de don Santiago Fernández Portolés. Y lo primero que hizo fue preguntarme esto. ¿Que quién era la muchacha que, una hora antes, se había abalanzado sobre mí, dándome un inopinado abrazo? Le contesté, como hago siempre, la verdad; que se llamaba Marimar y que era una chica que solía acudir, acompañada de Lesbia, a la sala de ordenadores del Centro Cívico “Lourdes” para hacer sus deberes y a las que yo, casi siempre de buena gana, contribuía a solventarles a ambas las dudas que tenían. Me dijo que me andara con su(pre)mo cuidado y pusiera rauda solución a lo que él entendía podría devenir en grave problema, porque, mutatis mutandis, acaso no faltaran otros Anito, Licón y Meleto que me achacaran con malicia, sin fundamento alguno, parecido delito al que los tres de marras le imputaron a Sócrates, corrupción de menores.
“EL SECRETO DE SUS OJOS”
(EL POETA ES UN PROFETA)
Al ultra Emilio Hellín Moro,
Que asesinó, sí, a Yolanda
González, se le demanda
Consejo hoy (¡vaya desdoro!)
En la G. C. (canta el loro).
A mí la noticia abrojos
Y lágrimas a los ojos
Me ha traído. Campanella
Lo auguró en su más que bella
“El secreto de sus ojos”.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
PARA MÍ EL SEXO ES TEATRO
(¿LA MÚSICA?, DOS POR CUATRO)
—Sólo hay cuatro temas, cuatro,
Para los que no hay fronteras
(A ver si esta vez te enteras):
El deporte, el tres por cuatro,
La violencia y el teatro.
—Hay quien dice que echó cuatro.
—Lo que es embuste, teatro.
—Y quien no hubo nada, nada.
—Miente, pues una nonada
No es echar tres o echar cuatro.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
DE “AMERICAN BEAUTY” A FEALDAD ESPAÑOLA
“Homo est animal bipes sine pennis”. (“El hombre es un animal bípedo sin plumas”.)
Platón
“Ecce homo Platonis”. (“He aquí el hombre de Platón”.)
Diógenes de Sínope
Ayer vi, a partir de las diez de la noche, por segunda vez de manera completa y en vídeo, la película “American Beauty”, dirigida en 1999 por Sam Mendes, interpretada en sus principales papeles por Kevin Spacey (que borda el rol de Lester Burnham), Annette Bening (Carolyn Burnham, esposa de Lester), Thora Birch (Jane Burnham, hija de los mentados), Wes Bentley (Ricky Fitts, vecino y novio de Jane) y Mena Suvari (Angela Hayes, amiga de Jane). No me entraña ni mucho, ni poco, ni nada (de nada) que obtuviera cinco premios Oscar (entre ellos, cuatro de los grandes: mejor película, mejor director, mejor actor principal y mejor guion original). Ayer, sobre todo, me fijé en el trabajo de su guionista, Alan Ball, que merece, en mi modesta opinión, el calificativo de excelente.
Hoy, a las tres y media de la madrugada, me he despertado tras, aparentemente, oír una carcajada contagiosa. Al parecer, en el sueño que a la sazón tenía, el menda andaba trenzando un soneto del que he podido recordar su primer endecasílabo (“La verdad, cuando no se halla, se inventa”), que daba título al poema, y los dos finales (“¿Qué es la literatura, sino el arte / que puede conseguir el alma helarte?”). En la pequeña libreta que tengo encima de la mesilla de noche he apuntado los versos susodichos y he vuelto a conciliar el sueño.
Como el menda sostiene que la literatura tiene carácter profético (el poeta es un profeta con fe), me dispongo a comprobar si, viendo y escuchando por tercera vez el filme mentado, logro encontrar todas las claves que advertí ayer y, si es posible, alguna más.
La cinta de Mendes muestra y demuestra bien, a las claras, que el guionista de la misma ha aprendido lo precipuo, que la literatura es, ante todo o sobre todo, el arte de lo creíble, de lo verosímil.
La poesía (la prosa poética) la advierto, sin conceder una mínima posibilidad a la controversia, en lo que Ricky le va comentado a Jane mientras le enseña las imágenes que grabó con su cámara cierto día:
“—Era uno de esos días en que está a punto de nevar y el aire está cargado de electricidad. Casi puedes oírla, ¿verdad? Y esa bolsa estaba bailando conmigo, como un niño pidiéndome jugar, durante quince minutos. Es el día en que descubrí que existe vida bajo las cosas; y una fuerza increíblemente benévola, que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo jamás. El vídeo es una triste excusa. Lo sé, pero me ayuda a recordarlo. Necesito recordarlo. A veces, hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto. Y que mi corazón se está derrumbando”.
Sábado, 25 de mayo
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Chris Gonzalez -Mora
Mª Rosario Aldaz Donamaría
José Pómez
Peio Sánchez Rodríguez
Juan Granados
Julián Moreno Mestre
Juan Carrasco de las Heras
Agustín Conchilla Márquez
José Andrés Prieto
Javier Orrico