El Blog de Otramotro

Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXXX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXXX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Acabo de bajar de Cornago, donde he vuelto a ser dichoso con la grata compañía, conversación y roce o trato de amigas/os, deudos y conocidas/os. Ayer, poco después de llegar a la villa que nos iman(t)a, que tanto tira de ambos, saludé a dos parientes cercanos tuyos, I. y J. Esta mañana, apenas unos minutos antes de que dieran las once y media y de subir las escaleras que dan acceso a la iglesia parroquial de san Pedro, he tenido la oportunidad de besar (en) las mejillas y saludar (en la subsiguiente celebración eucarística, que ha tenido lugar en la capilla de la patrona cornaguesa, la Virgen de la Soledad, he ocupado el lado derecho que había a la vera tu señera y señora madre) a la autora de tus días, B.

Como tienes razón (no te falta, no) en las matizaciones u objeciones que formulas o pones al lema de marras, que devendrán en perversiones del mismo, sí, sin duda, nada (aña)diré o, acaso, sí, esta sola voz: amén.

Me niego en redondo (mas no de ternera ni de otra res) a caer en la tentación que me pones delante de los ojos. No me animo, no, porque no me pone, ni mucho, ni poco ni nada (de nada). Mi sitio está en otros lugares, los que sean (pero eso, sí, haciendo lo que me peta, trenzando urdiduras o “urdiblandas”). En ese infierno que me propones que se bañen otras/os candidatas/os o aspirantes (que piensen, si hacemos caso al grueso de los casos perversos, que son los que trascienden, antes en ellas/os que en las/os demás y estén más dispuestas/os a servirse del cargo que a servir a las/os otras/os).

Todos los seres humanos, todos, sin excepción, mentimos y quien ose refutar o negar esta verdad (como un templo) se acogerá o hallará amparo en la citada tesis, porque habrá mentido como un bellaco. Ahora bien, conviene no confundir ni confundirse, porque no es lo mismo mentir por cortesía que mentir por hipocresía.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXXIX)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXXIX)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Más de una vez, jugando con las palabras, he escrito de modo diverso, ora en prosa, ora en verso, que el gesto, si es malo, es una resta, deviene indigesto; y, si es bueno, es una suma, una suma gesta, una suprema proeza. Ciertamente, el papa Francisco, con su aleccionador proceder, a la altura de las circunstancias y de los tiempos, está haciendo acopio de un haz de hazañas. Abundo y/o coincido contigo en el mismo anhelo. Dios quiera que Francisco nos siga sorprendiendo para bien.

Lo de Artur Mas no es más que una mascarada (farsa, enredo o trampa para amañar o engañar) que puede salir más cara de lo pensado. Mas me tiene harto; estoy de él (por los bajones anímicos que a tantos provoca) hasta (más o menos, la altura a la que me quedan ahora) los mismos cajones.

Al final (deseo y espero que te alegres sobremanera al conocer la buena nueva que te comunico a continuación), aunque me quede fatal, he resuelto ponerme el disfraz de astrólogo (insisto e itero, de astrólogo, no de astrónomo). Al parecer, la conjunción o el alineamiento, que no miento, de algunos astros del firmamento harán posible lo que para mí tenía, si no por imposible, por poco probable; y, así, desde la tarde del sábado a la sobremesa del domingo, Deo volente, Dios mediante, podré disfrutar de algunas horas de esparcimiento donde ayer estuviste tú, en el pueblo que ambos llevamos (¿te apuestas algo a que lo lees y no te extrañas?) en nuestras entretelas o entrañas, en Cornago.

Has hecho bien, lo correcto, al enmendar lo errado. Puedes darte por satisfecho.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXXIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXXIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

La otredad es algo que persigue el autor (de novelas, cuentos, tragedias, comedias, poemas,...), se apellide Cervantes, padre de Sancho Panza, don Quijote y Dulcinea del Toboso, o Pérez, o Sáez, o Avellaneda. El altruismo, empero, tiene que ver con la empatía, de quien es su renuevo o retoño.

Solo quien consigue conocer a los demás y conocerse a sí mismo y ser él mismo (ella misma), de manera auténtica, logra desdoblarse y ser otro/a/s, las/os otras/os, que lo/a completa/n y/o complementa/n.

El próximo sábado, 29 de septiembre de 2015, hay concierto donde sabes, en el cíber-café “Praga” (ergo, no podré contestar tus escolios hasta el día siguiente, según lo acostumbrado, siempre que no haya inconveniente). Están ensayando en estos precisos instantes, mientras estoy dando cumplida respuesta a tus líneas. No lo hacen mal.

La tuya es otra forma distinta (igualmente válida) de ver el tema, otra perspectiva sobre el mismo asunto en cuestión. Mi amigo Evaristo, que es, al alimón, buido y listo, me suele decir que el amor es un bien perecedero. Lo viene demostrando un día sí y otro también el divorcio, que no cesa, como el rayo de don Miguel Hernández. Ya ves, son legión las/os que dijeron que nunca, jamás, beberían agua de uno de los ocho caños de la fuente del divorcio y hay quienes se han amorrado dos y hasta más veces.

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Yo era "Uge", al que camelabas

YO ERA “UGE”, AL QUE CAMELABAS

Hoy la confianza se basa
En la tenencia de pruebas.
Si no las tienes, no apruebas.
El menda solo se casa
Si la otra el examen pasa.

Ayer conectada estabas.
Mientras a otro contestabas,
A mí no me respondiste.
¿Qué por qué a mí me perdiste?
Yo era “Uge”, al que camelabas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXXII)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXXII)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Yo tampoco tengo mucha idea sobre Edmundo (ni sobre su hermano Julio) Goncourt; no colijas que soy un entendido en el autor francés, porque, en ese caso, tu deducción sería errónea, espuria, falsa.

No hay doctor/a (hasta honoris causa) en arte, en ciencia, o en el ámbito o la materia que sea que no haya dicho alguna vez o no vaya a decir hoy o mañana una tontería (en una montería, en una portería, en una tintorería o en donde sea). Es un ser humano y en tanto persona no está libre de desbarrar y aun de soltar una necedad tras otra.

Supongo que no esperabas la explicación (entre original y extravagante) y eso hizo que prestaras atención y te interesaras aún más por la misma.

Lo bello puedes hallarlo en lo expuesto, pintado o esculpido, pero también, sin duda, en la persona rubia o morena que contempla (entre atónita e indignada), como tú acaso, lo señalado arriba.

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Adenda a "En Podemos mando yo"

ADENDA A “EN PODEMOS MANDO YO”

A Sergio Pascual, que, al parecer, como otrora le ocurrió a Julio César, no se cuidó (como y cuanto debía) anteayer de los idus de marzo, Pablo Iglesias le cortó su cabeza política, lo cesó del cargo que fungía y ostentaba hasta entonces dentro del partido morado, secretario de Organización de Podemos, cuando apenas faltaban unos minutos para que acabara el martes pasado, 15 del susodicho y corriente mes.

Bueno, pues, acaso convenga rememorar lo que le dice, tras irse a cagar (ese es tal cual el verbo que usa en la película) el jefe de campaña del gobernador Mike Morris, Paul Zara (Philip Seymour Hoffman), la periodista Ida Horowicz (Marisa Tomei) al joven consejero de campaña y jefe de prensa del citado candidato, Stephen Meyers (Ryan Gosling), según el guion de la cinta “Los idus de marzo” (adaptación cinematográfica de la obra teatral que lleva el título de “Farragut North”, de Beau Willimon), escrita y dirigida por George Clooney en 2011:

“—¿O qué? ¿Qué? ¿El mundo se desmoronará? No cambiará nada. Ni lo más mínimo, en la vida diaria de los desgraciados que se levantan cada mañana, trabajan, comen, duermen y vuelven a trabajar. Si al final gana tu chico, te darán trabajo en la Casa Blanca. Si pierde, volverás a la consultoría de la calle K, en Farragut North. Y ya lo sabías antes de que se te pusiera la carne de gallina con tu amiguito. Mike Morris es un político. Es un tío agradable. Todos lo son. Pero te decepcionará. Tarde o temprano”.

Está visto que el político (en tanto que representante político, porque no lo conozco ni he tenido el gusto ni el disgusto de haberlo tratado nunca ni como persona ni como profesor) Pablo Iglesias a mí, al menos, por los muchos prejuicios ideológicos (que he advertido, tras haberlos barruntado) que su persona(lidad) acarrea(ba), me decepcionó pronto, hace mucho tiempo.

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En Podemos mando yo

EN PODEMOS MANDO YO

(QUE SUBO Y BAJO EL YOYÓ)

“(...) En Podemos no hay ni deberá haber corrientes ni facciones que compitan por el control de los aparatos y los recursos; pues eso nos convertiría en aquello que hemos combatido siempre: un partido más. Debemos seguir siendo una marea de voces plurales, donde se discute y debate de todo, pero sabiendo que la organización y sus órganos son instrumentos para cambiar las cosas, no campos de batalla (...)”.

Defender la belleza, carta de Pablo Iglesias a los círculos y a la militancia de Podemos

En román paladino, o, si lo prefieres, a la pata la llana, ¿no te recuerdan, desocupado lector (seas ella o él), el tono de las palabras arriba entrecomilladas el espíritu de las dicciones que pronunció otrora quien fue durante muchos años vicesecretario general del PSOE y vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, para que quedara claro, cristalino, que la disciplina de partido estaba por encina de todo: “El que se mueve/a no sale en la foto”? ¿El comportamiento de Pablo Iglesias, cargándose por la vía rápida, en un santiamén, o defenestrando de un plumazo a Sergio Pascual, el secretario de Organización de Podemos, no te recuerda, mutatis mutandis, cambiando lo que debe ser cambiado, lo que ha acaecido con otros mandamases y otros destituidos de otros partidos? ¿Ha visto Pablo Iglesias, además de la serie “Juego de tronos”, la película “Amanece, que no es poco”, escrita y dirigida por José Luis Cuerda en 1988? Parece que sí y haber asumido el papel del alcalde de tan absurdo lugar. Ya que, mientras que los demás en Podemos son contingentes o contingente, a secas, en singular, o sea, pueblo, gente (voz que tanto le gusta usar a él), él, amén de infalible, como el Papa, es necesario. ¿“Marea de voces plurales”? ¿Para qué? ¿Para hablar exclusivamente del tiempo que hace, asunto proverbial de ascensor, o de fútbol, o de “En la tuya o en la mía”, o de lo que acaece en otros partidos políticos, porque de la organización y los órganos de Podemos, asunto intocable, intratable, visto lo visto, por si las moscas, no conviene decir ni pío? Además de defender la belleza o hermosura de los casos y las cosas que admira en Podemos, acaso le convendría a Pablo Iglesias seguir la enseñanza de la natura(leza) y, ya que tiene dos oídos y una sola mui, antes de actuar, de hacer o de deshacer a su antojo, escuchar el doble de lo que habla. Y, siguiendo con las gotas de ironía o sarcasmo con las que he asperjado el presente remoquete, para coronar mi escolio al parágrafo de Pablo Iglesias, echaré mano de los diez versos que conforman la siguiente décima espinela:

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXXI)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXXI)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Lamento, de veras, como hago habitualmente, la muerte de todo ser humano. Ahora bien, como esta tarde he hablado por teléfono con mi primo Nicolás a propósito de Miguel Ruiz Pérez y me he enterado (me ha comentado) de los lazos que había entre el finado y mi prima Pili (que ha bajado desde el pueblo más elegante de La Rioja a Calahorra a darles el pésame a los deudos y amigos del occiso) aún lo he sentido más. He visto las imágenes del percance en los periódicos forales y en los espacios de información navarros y el óbito se debió a una fatalidad.

Te alabo el gusto. Has hecho bien (lo justo, verdadero y bello) al elegir, entre los dos nombres propuestos, Abel y Fidel, el del estagirita y una de sus frases imperecederas en torno al enfado.

Reconozco, sin ambages, que es la primera vez que he leído (he consultado en el DRAE su significado, camaradería) el vocablo “convivialidad”.

Acaso te convendría ser una pizca más de optimista (ojalá no eches en saco roto este consejo).

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De Zenón es la aporía

DE ZENÓN ES LA APORÍA

Si navega a todo trapo
Quien avanza a toda vela
Donde no hay mar, en Tudela,
Aunque a escape salgo o escapo,
No le echo mano, no atrapo.

Quien haya leído el cuento
De Zenón (a quien frecuento)
De Aquiles y la tortuga,
Que lo precedió en la fuga,
Sabrá en qué me fundamento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


España sigue en deuda con Cervantes

ESPAÑA SIGUE EN DEUDA CON CERVANTES

“(...) el ser poeta a solas no lo tengo por muy bueno. Hase de usar de la poesía como una joya preciosísima, cuyo dueño no la trae cada día ni la muestra a todas gentes, ni a cada paso, sino cuando convenga y sea razón que la muestre. La poesía es una bellísima doncella, casta, honesta, discreta, aguda, retirada, y que se contiene en los límites de la discreción más alta. Es amiga de la soledad; las fuentes la entretienen, los prados la consuelan, los árboles la desenojan, las flores la alegran; y, finalmente, deleita y enseña a cuantos con ella comunican”.

Miguel de Cervantes Saavedra, en “La Gitanilla”.

Si está con un autor en deuda España
Es con quien puso el nombre de Preciosa
A la protagonista de una hermosa
Odisea vital, de una patraña.

Quien a tanto lector engañó, engaña
Y seguirá engañando en su hora ociosa,
“El Manco de Lepanto”, qué orgullosa
Persona se sintió de la tamaña

Ocasión que vivió, un hito en la historia.
Su “Quijote” otro fue, de más memoria,
Pues trepa sin parar, como la hiedra.

Don Miguel de Cervantes Saavedra
A espuertas se ha ganado mi respeto;
Por eso le he trenzado este soneto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

Como me has escuchado decir o leído antes, a veces, me acaece lo que mismo que a François Marie Arouet, “Voltaire”, que urdió lo que sigue, “como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme”. Por cierto que tú, por lo que colijo, demostrando que eres un estupendo epígono del menda, Otramotro, quiero decir, adoptando el rol de morboso sacerdote que quiere conocer, a todo trance, a través de la confesión de servidor, pecador, los detalles más mínimos (pelos y aun señales) del amaño o concubinato, has venido a hacer, poco más o menos, lo propio.

No has pasado por alto lo que convenía y/o venía a cuento: es una ficción (como sabes, no estoy casado —salvo con la literatura— ni tengo pareja). Me he puesto en el papel del marido, que se halla tumbado en la cama al lado de su esposa, pero no consigue conciliar el sueño, todo lo contrario de lo que ella sí hace, y a pierna suelta. Sabe que tiene la obligación moral de confesarle a su santa el desliz que el otro día cometió con su mejor amiga (de ella) en unos baños termales, el lío de faldas en las caldas, pero, como ha sido la primera vez, no sabe cómo se lo tomará y teme las consecuencias de dicha confesión. Acaso la otra no se lo cuente a su marido y, al final, salvo los ¿atormentados?, nadie sepa jamás lo que ocurrió. La duda (ojos que no ven, corazón que no siente; la putada que se ignora la relación no empeora) le corroe y su conciencia no le deja vivir en paz. Está arrepentido, contrito, pero... De eso versan los versos de la décima.

A las/os interesadas/os en conocer lo que no les corresponde saber (a cuantas/os les va el morbo) hay quien recomienda decirles poco y al revés.

Es lógico que Arrabal, haciendo caso a su apellido, te haya dejado descolocado, pues es un genial escritor, que se halla en el arrabal literario.

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Epístola a Jesús, un epígono de Otramotro (CCXIV)

EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXIV)

Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:

A ver si con las palabras que contienen los dos párrafos que siguen te ayudo a penetrar en las concretas y correctas intención (voluntad) e intelección del poema.

Por las fechas en las que mi sobrina Alba cumple años, finales del mes de junio, teniendo, poco más o menos, una edad similar a la que ella ha alcanzado hoy, quince años, terminado uno de los tres cursos académicos (no recuerdo con fidelidad cuál, pero, si he de decantarme por uno, diré que fue Séptimo) de EGB (Educación General Básica) que seguí en el Postulantado o Seminario Menor (hoy, hotel) que los Padres Camilos regentaban en Navarrete (La Rioja), antes de comenzar las vacaciones estivales, hicimos un viaje en autobús por la provincia de Burgos. Recuerdo que estuvimos, entre otros sitios, en el monasterio cisterciense de Santa María la Real de las Huelgas, un lugar donde advertí la presencia inexplicable e incesante del arcano, del misterio. Rememorar (y soñar con) aquel momento me llevó a escribir (quiero decir, que fue la causa o el origen de) la décima que comentas.

El conocimiento (al que llegas, que, a veces, es intuitivo; porque te ves incapaz de —o no lo sabes— explicar) que adquieras en la vida, le vengo a decir a mi sobrina en la espinela, no es para que te lo guardes o quedes para ti, sino para que de él se beneficien cuantas más personas mejor. La expresión latina o latinajo que se sobreentiende, por tanto, es “Non sibi, sed omnibus” (no para una/o misma/o, sino para todas/os).

Ahora bien, como el poeta es un fingidor (desde que lo dijo y escribió el luso, que no iluso, Fernando Pessoa, somos o formamos una legión las/os que iteramos lo mismo), acaso lo anterior no sea más que una patraña que el menda, mero aprendiz de ruiseñor, quiere que pase (a tus ojos y a los de otras/os) por irrefutable verdad.

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Viernes, 1 de julio

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