El Blog de Otramotro

Un honor reputo lo hecho

UN HONOR REPUTO LO HECHO

No me gusta sacar pecho.
Aunque otras/os piensen que un fallo
Votar en blanco es, no callo
Que un honor reputo lo hecho.
Puede que más satisfecho
Se sienta el que optó por otro,
Mas, si un de tortura potro
En quien decidió tal cosa
Veo, amén de errada, odiosa,
Decirlo debo, Otramotro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hay que acabar cuanto antes con las ratas

HAY QUE ACABAR CUANTO ANTES CON LAS RATAS

(PORQUE SON TRANSMISORAS DE LA PESTE)

Lamento tener que reconocer, una vez más, lo obvio (servidor sería o, mejor, se estaría comportando como un ciudadano, amén de deshonesto, idiota, si, en lugar de quitar o retirar el tupido velo, echara una palada más de tierra sobre la realidad, para ocultarla), pero la evidencia es irrefutable. El Govern de la Generalitat, si no le ha terminado de doblar el brazo al Gobierno de España (en esta sociedad actual, nuestra, que está hasta la saciedad de la suciedad, sí, pero donde cuenta más aparentar que ser, también), le está ganado el pulso, la batalla del relato, sobre el cada vez menos “conllevante” problema catalán, en el ámbito europeo, exterior, internacional.

Si hace escasas semanas eran cuarenta y un senadores franceses los que se metían en camisa de once varas, esto es, se pasaban de castaño oscuro, o sea, siete pueblos, al denunciar una presunta represión contra los guías (cabecillas, más bien) del “procés”, que están siendo juzgados (con todas las garantías habidas y por haber, en directo) en el Tribunal Supremo, la semana pasada Die Linke, La Izquierda, partido político alemán liderado por Katja Kipping y Bernd Riexinger, presentó en el registro del Bundestag una moción en la que pedían al Gobierno teutón que se interesara por unas supuestas violaciones de los derechos humanos a los dirigentes independentistas catalanes. Prospere o no dicha moción, lo que ambos hechos han dejado meridiano, al descubierto, es que varios Ejecutivos españoles no han estado a la altura de las circunstancias, al minusvalorar la estrategia de los secesionistas catalanes, tendente o proclive a la internacionalización del conflicto, remedando la que otrora pusieron en circulación (con escaso éxito o recorrido, por cierto; hay que reconocerlo y recordarlo) algunos dirigentes de la hoy extinta ETA.

La democracia española es manifiestamente mejorable, perfectible (supongo que otro tanto ocurre con otras de nuestro entorno), pero es homologable con cualesquiera otras europeas, al estar en la media. Basta con acudir a las cifras que suministran los diversos organismos oficiales que miden sus diferentes aspectos, índices o valores para constatar lo dicho.

Lo que más llama la atención del asunto en cuestión es que los dirigentes independentistas no se cortan un pelo, es decir, no tienen ningún problema a la hora de hablar mal (sueltan sapos y culebras) del sistema democrático español, conformando con cuanto propalan un rosario interminable de embelecos, mientras que los responsables de los partidos constitucionalistas parecen tener escrúpulos para decir verdades como puños, cuando les toca criticar cuanto acaece en Cataluña, donde el Govern y el Parlament han dado muestras suficientes de dejación de funciones, con un (molt honorable, de palabra, no de actos o hechos) president, verbigracia, el actual, Torra, sin empaque, sin fuste, orgulloso de ser un pelele o vicario del anterior en el cargo, Puigdemont (huido de la justicia, no exiliado, llamemos a las cosas por su nombre, que lo tienen), mostrándose desobediente con la Junta Electoral Central, haciendo un feo tras otro al jefe del Estado cada vez que este, el último, acude por el motivo que sea a Cataluña, arengando a las hordas o huestes de los comités de defensa de una república (CDR) utópica “para que apreten”,…

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Tenemos que ser ricos en ideas

TENEMOS QUE SER RICOS EN IDEAS

“Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos, pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos, / y escucho con mis ojos a los muertos”.

Cuatro primeros versos del “Soneto desde la Torre de Juan Abad” (señorío de Quevedo, pequeño municipio al sur de La Mancha, en la provincia de Ciudad Real), escrito por Francisco de Quevedo y Villegas.

Reconozco que a algunos libros les tengo un cariño especial. Lo que acabo de apuntar y apuntalar me ocurre, por ejemplo, con las “Charlas de café” (1920), de Santiago Ramón y Cajal, desde que cierta tarde, que me hallaba bajo de moral, otrora, hace la tira de años, lo abrí al azar por una de sus páginas y leí este pensamiento del médico e investigador español, que, inopinadamente, venía a encajar, como alianza en el dedo anular, con el momento existencial que el abajo firmante vivía (sin vivir en él): “Nada hay más semejante a una biblioteca que una botica. Si en las estanterías farmacéuticas se guardan los remedios contra las enfermedades del cuerpo, en los anaqueles de las buenas librerías se encierran los específicos reclamados por las dolencias del ánimo”.

Como (no sé si colegí o deduje lo correcto u oportuno) identifiqué aquel hecho como una carambola o chiripa, una serendipia, hoy, que me hallaba sin idea clara sobre la que discurrir y verter sobre el folio, he acudido a la biblioteca y he tomado, por si volvía a suceder lo propio, el ejemplar mentado en mis manos, lo he abierto y he leído la siguiente reflexión del Premio Nobel de Medicina (que compartió con el italiano Camillo Golgi) de 1906: “Hagamos notar que, cuando un hombre de ciencia presume de muchos amigos, casi siempre se trata de un cuco o de un holgazán. No se conservan varias amistades íntimas sin cultivarlas asiduamente, y este cultivo resulta incompatible con una vida de concentración intensa y de trabajo austero. En suma: O se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas”.

Si considero (como así lo hago) el citado libro del nacido en Petilla de Aragón, “Charlas de café”, un estupendo amigo mío, pues lo reputo un pozo inagotable de razones, y extiendo dicho juicio a otros muchos libros, acaso me encuentre en un dilema complejo, esto es, deba respetar menos o, por el contrario, tolerar aún más de lo que ya lo hacía el susodicho pensamiento de Cajal, por haber llegado a la conclusión de que veo en él lo opuesto a lo que él vio, o infiero cuanto él infirió, y, además, juzgo que es una apodíctica e irrefutable verdad.

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¿Saldremos de la zona confortable?

¿SALDREMOS DE LA ZONA CONFORTABLE?

En Navarra, somos (me adhiero al grupo o incluyo entre los tales) legión (si una ídem, romana, en los albores del Imperio, la conformaban 6.000 hombres, tendré que echar mano del plural, legiones, si quiero, que es lo que busco o pretendo, ser más concreto o preciso) los aborígenes o foráneos empadronados que nos sentimos noblemente honrados o estamos orgullosos de vivir dentro de los límites del otrora reino en pleno siglo XXI, por esta razón de peso, la citada, foral, es la Comunidad Autónoma del Estado español con el menor índice de desempleo o paro en su población, entre sus ciudadanos (ellas y ellos) en edad laboral.

Ahora bien, cabe que nos preguntemos (a renglón seguido, por ejemplo) si somos los mismos los que estamos satisfechos (o no) con el dinero que el Gobierno ha presupuestado para dedicarlo a promover la cultura en dicho territorio. No es mi intención encomiar a mis conciudadanos; tampoco obra entre mis pretensiones ser ensalzado por ellos, porque ninguna de las dos, sensu stricto, ni la aducida en primer lugar ni la formulada en segundo, contribuiría a que progresáramos adecuadamente. Sin embargo, el hombre, hembra o varón, a veces necesita que se le estimule o excite, mediante un acicate o un aliciente, para moverlo de su cómodo sofá, para sacarlo de su zona de confort, con el claro propósito de avanzar.

Primum vivere, deinde philosophari (“primero vivir, luego filosofar”, dice el latinajo; a mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, le gusta más esa variante de la cita que airea el pensamiento de esta otra guisa: primum bibere, deinde philosophari, o sea, “primero beber, luego —a modo de corolario o como consecuencia de la ingesta de la bebida espirituosa— filosofar”). Una vez hemos conseguido cubrir las necesidades más perentorias, debemos considerar si, además del alimento para el cuerpo, no es tanto o más necesario que este el aliento para la mente.

Ignoro qué piensas al respecto, lector, pero este menda considera que cualquier edad del hombre es propicia para aprender (y disfrutar aprendiendo) y sacarle el máximo partido o provecho a todo lo asimilado; así que, teniendo en cuenta que cada día nuestra sociedad se avejenta más, al estar conformada por personas de más edad, Navarra, si pretende estar a la altura de los tiempos que corren, en la pomada o vanguardia cultural, habrá de invertir más dinero del presupuesto en promover, proponer y provocar la formación continua y diversificar esta también entre los pensionistas con inquietudes intelectuales (personas a quienes sus circunstancias —las que les rodeaban entonces, cuando eran más jóvenes, antaño— no les permitieron cursar estudios universitarios, verbigracia).

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Aparentar vence a ser

APARENTAR VENCE A SER

—¿Abunda el representante
Político que aparenta?
—La especie es que más aumenta
Y crecerá en adelante.
—¿No te resulta inquietante?
—Quien no tenga proyección
Pública de la elección
No saldrá airoso, elegido,
Por el pueblo libre ungido;
Se quedará en deyección.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quien probó lo casual sabe que existe

QUIEN PROBÓ LO CASUAL SABE QUE EXISTE

Dilecta Pilar:

En la biblioteca pública (no sé de dónde has sacado que hay una nueva; ah, sí, ya, de la redacción de mi correo anterior, donde aparecía el sintagma “mi recién estrenada etapa”) tengo crédito, sí.

El viaje no fue desgraciado. Ya sabes que todo depende de las expectativas que abrigabas antes del mismo. Unas veces sale mejor de lo previsto y otras peor, como no se te escapa.

Hay quien no cree en las casualidades (solo lo hace en las causalidades), pero las tales, las llames de esa guisa o serendipias, existen. Quien las probó, como predicaba Lope del amor, lo sabe.

Si los comienzos y finales son iguales o similares, espero que el desarrollo de ambos sea distinto, porque, si no, estaríamos o nos hallaríamos ante el mismo o parecido cuento.

No marras. Tudela y Zaragoza (o viceversa) se llevan el canto de un duro (o euro, por poner la moneda al día) o, si lo prefieres, grado.

Te agradezco sobremanera el abrazo, que siempre fue, es y será bienvenido.

Que sigan, que sigan, las buenas noticias (y es que estamos ahítos de las malas).

Acabo de llegar de Pamplona. Esta tarde le han dado el alta a mi hermano Jesús María, que llevaba desde el viernes ingresado en la Clínica San Miguel, tras caerse de una escalera y fastidiarse la L2 (segunda vértebra lumbar). Esta mañana le ha puesto el ortopeda el corsé, que tendrá que llevar durante 6 semanas (mientras no esté tumbado decúbito supino en la cama). Viene de camino en ambulancia. Yo lo he hecho en el coche que conducía mi cuñada Elena.

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Se comportó cual hermano

SE COMPORTÓ CUAL HERMANO

Pilar tiene corazón.
Sin él, de nada la estética
Sirve y estéril es la ética.
Eso leí en un tazón.
No le faltaba razón
Al de aquella idea autor
Que conmigo de fautor
Fungió al echarme una mano;
Se comportó cual hermano
De este de versos pintor.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es lo que Ángel detestaba?

¿QUÉ ES LO QUE ÁNGEL DETESTABA?

Ante un problema, el que fuera,
Sus espinas no olvidaba
Y, así, pincharse evitaba.
“Mientras servidor no muera,
No habrá circunstancia huera”
(Esta frase hecha iteraba
Siempre que él argumentaba
Y anhelaba persuadirte,
Pero sin llegar a herirte,
Porque esto Ángel detestaba).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No hay sal que como ella sale

NO HAY SAL QUE COMO ELLA SALE

—Esperar la pena vale,
Si, al final, das en la diana
Y tu alma gemela, Diana,
De su blanco o centro sale.
—No hay sal que como ella sale.
—Quienes de su amor primero
Hablan es porque el postrero
Aún no lo han conocido.
—Se lo aprendió, agradecido,
Pío, amigo zuritero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuando la relación se va al garete

CUANDO UNA RELACIÓN SE VA AL GARETE

Cuando una relación sentimental se rompe, y esta acaba hecha añicos, parece como si los incontables pedazos en los que termina dividida se sorprendieran al mirarse mutuamente y ver los unos a los otros como extraños y a los otros los unos resultarles irreconocibles.

Está claro que cada quien vive el trauma a su manera, pero cuando ha quedado cristalino que la rotura no tiene arreglo, porque uno de los miembros de la extinta pareja se niega en redondo a una posible reparación, lo oportuno no es, como son legión quienes se decantan por esta varilla del abanico u opción, sustituir una relación por otra, lo que se conoce por sacar con un clavo otro, o sea, inaugurar cuanto antes una nueva relación, sino vivir el duelo, reflexionar sobre las causas que motivaron que la precedente fracasara, naufragara o se fuera a pique, y aprender la lección.

Haremos mal si volvemos a quejarnos de nuestra mala suerte. Deberíamos sacar el máximo jugo o provecho a nuestros errores y llegar a la conclusión sabia de que tenemos que agradecer los golpes que nos va suministrando la vida, porque, aunque alguno nos hiera y hasta deje una cicatriz en la piel o muesca en el alma, la inmensa mayoría de los tales servirán para esculpir nuestra personalidad, para modelar nuestro carácter.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Por qué gestas/os seréis rememorados?

¿POR QUÉ GESTAS/OS SERÉIS REMEMORADOS?

(A CUANTOS CANDIDATOS SE PRESENTAN)

Al comienzo del guion de la película “El club de los emperadores”, dirigida por Michael Hoffman en 2002, al final del breve discurso de salutación que el director del Colegio masculino St. Benedict, en lo que parece ser el estreno o inicio del curso académico, que tiene lugar en el salón de actos, dirige a los alumnos de dicha institución les señala: “Si se fijan bien en la inscripción que hay debajo del obispo dice: Non sibi. O no para uno mismo. Resume la filosofía del St. Benedict. La sabiduría que se adquiere aquí tiene que ser empleada para el bien común, no solo para el beneficio propio. Y por último, Finis origine pendet; esas tres palabras las llevan escritas en sus corazones, bajo el escudo del St. Benedict. Es el lema de nuestro colegio; significa: el final depende del principio; el final depende para nosotros del principio”.

Algunas escenas después, el profesor William Hundert (papel que borda el actor Kevin Kline), tras las presentaciones, en la primera lección que les imparte a sus nuevos alumnos sobre civilización occidental, los griegos y los romanos, le pide a uno de sus discentes, Martin Blythe, que vaya al fondo del aula y lea en voz alta la placa que está colocada sobre la puerta de entrada (o de salida) a la clase: “Soy Shutruk-Nahunte, rey de Anshan y Susa, soberano de la tierra de Elam. Yo destruí Sippar, tomé la estela de Naram-Sin y la traje a Elam, donde la erigí como ofrenda a mi dios. Shutruk-Nahunte, 1.158 antes de Cristo”. Cuando termina, le da las gracias y pregunta si alguien conoce al mentado monarca, Shutruk-Nahunte. Les dice que dicho nombre no lo encontrarán en sus libros y les brinda, gratis et amore, el porqué sus hazañas no las recoge ningún libro de Historia: “Porque la gran ambición y la conquista sin contribución al bien común no tienen ningún valor. Y ustedes, ¿en qué piensan contribuir? ¿Cómo les recordará la Historia? ¿Shutruk-Nahunte? Totalmente olvidado. No como los grandes hombres que ven aquí: Aristóteles, César, Augusto, Platón, Cicerón, Sócrates, gigantes de la Historia, hombres de un marcado carácter, cuyos méritos y triunfos sobrevivieron a su época y sobrevivirán incluso a la nuestra. Su historia es nuestra Historia”.

Desde que vi por primera vez el filme arriba mencionado, han ido sucediéndose los días, las semanas, los meses, los años, y he vuelto a ver la película varias veces más; hoy, habiendo superado con creces el medio siglo de edad, más cercano de los sesenta años que de los cincuenta, puedo aseverar que, entre otras, pocas, verdades, estoy seguro de que considero irrefutable, apodíctica, esta: Un hombre (hembra o varón) no es lo que piensa, ni es lo que dice que ha pensado (puede engañar y/o engañarse). A un hombre hay que juzgarlo y valorarlo por lo que hace, sea esto óptimo, bueno, regular, malo o pésimo. Por sus obras o frutos será conocido. Si estas/os son excelentes, será galardonado, premiado, reconocido.

Grosso modo, entre los romanos, de progenitores a retoños, solía transmitirse la actitud aleccionadora, ejemplar, modélica, de un patricio, Cincinato, a quien no se le caían los anillos, pues, él mismo araba sus propias tierras y llevaba una vida austera, sobria. Durante el año 458 a. de C., tras padecer Roma varios ataques de los ecuos, fue nombrado dictador (cargo o dignidad —que asumió y ostentó en una segunda oportunidad, cuatro lustros después, siendo él octogenario— con amplios poderes, durante un espacio de seis meses, para solventar el o los problemas más acuciantes, que habían llevado al Senado a su designación, a fin de no procrastinar la toma de decisiones). Tras derrotar a los ecuos, renunció (eso es, al menos, lo que se cuenta, se dice, se lee) al cargo y a la toga orlada de púrpura que lo distinguía, y volvió a sus quehaceres cotidianos, a arar sus campos. Desde entonces, Cincinato es reputado un dechado de virtud cívica, al usar el poder en beneficio de la comunidad, sin abusar de él.

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Sabes qué versos suelo recordar

SABES QUÉ VERSOS SUELO RECORDAR

Dilecta Pilar:

Visto lo visto, oído lo oído, acaso acaezca el ocaso al seguir a pies juntillas lo que aconsejas, “confiemos en lo mejor”, a no ser que con ello te refieras a que debemos desconfiar de ellas y ellos, de todos los políticos que sean (eso indique, al menos, su natural o normal proceder) poco dados a la decencia y a la vocación de servicio. Entre los tales, los políticos, profesionales o no, hay una amplia gama de aptos y/o de ineptos (según quién mire, claro). Ya sabes qué versos de Ramón de Campoamor, que pertenecen a su poema “Las dos linternas”, me suelen venir en casos similares a las mientes (“Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / ‘todo es según el color / del cristal con que se mira’”). Ahora bien, si ellos, nuestros representantes, son un reflejo de la sociedad donde han brotado o surgido, acaso ni el resto de nuestros conciudadanos ni nosotros mismos (me temo) estemos hechos tampoco para ir bajo palio ni para que se tiren cohetes festivos en nuestro honor.

En este caso, como median tus propias palabras, que aclaran el hecho, lo sé por ti mismo, sin que mi intuición o sospecha hayan tenido que entrar en juego.

Supongo que, una vez que me has enseñado el caramelo o pastel, me darás cuenta del hecho, de qué le regalaste a la autora de tus días, y no me tendrás mucho más tiempo en ascuas.

Si pasas de los políticos (hembras y varones), me temo que acertarás y fallarás o errarás, simultáneamente; porque, depende de cómo mires esa decisión (intenta ver siempre en ella una moneda) que has adoptado o tomado, si contemplas la cara o anverso, será buena, pero si guipas la cruz o reverso, será mala. Creo que le sacarás la parte positiva al asunto si, una de dos, o apenas confiabas en ellos o no esperabas que te sorprendieran gratamente, por su capacidad para desinteresarse por sí mismos e interesarse por el bien común, general, por ejemplo, o por su competencia y probidad (por su arte para aceptar los aciertos ajenos y para admitir las meteduras de pata propias o ser proclive a la autocrítica). Si te defraudan, es que esperabas algo positivo, poco o mucho.

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Lunes, 27 de mayo

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