El Blog de Otramotro

Que los hados me sean favorables

QUE LOS HADOS ME SEAN FAVORABLES

Dilecta Pilar:

Celebro que no hayas objetado nada de la última epístola que te he remitido.

Según mi reloj de pulsera, son las cinco y cuarto pasadas de la tarde. Así que lamento comentarte que no has acertado. Es zumba. Lo tuyo era una frase hecha, un latiguillo.

Me dispongo a transcribir las seis décimas que he escrito entre ayer y esta mañana.

Alberto, el dueño del “Praga”, ha quitado la única computadora que tenía a disposición de los clientes. Ahora solo me queda esta varilla del abanico en uso: bajar a la biblioteca y utilizar uno de sus ordenadores. Me sentiré optimista. Confío, deseo y espero que las circunstancias se hayan juntado para ayudarme, para que los hados me sean favorables: bajar y subir de la biblioteca le vendrá estupendamente a mi corazón.

He leído esta mañana tu artículo/columna, “Alianzas”, en el Heraldo. Creo haber desentrañado la tesis que derramaste en el folio para probar su pertinencia y solidez, inobjetables. Como la política puede deparar extraños compañeros de cama, conviene elegir bien, porque una mala alianza, si es hija de una mala reflexión o elección de sastre, puede llevar aparejada el mayor de los desastres; una salvadora boya puede devenir, por una extraña conjunción planetaria, argolla; un mal gesto llegar a ser indigesto. El marrón dependerá de si te sientes hembra o varón. Un mal esposo, amén de soso, puede dejarte un pernicioso poso. Una mala esposa puede metamorfosearse en su plural, esposas.

Hay diversas maneras de ver el asunto o caso (hasta hay quienes no ven en él su ocaso). No te voy a hablar del perspectivismo de José Ortega y Gasset, pues lo conoces tan bien o aún mejor que yo. Hay quienes sostienen que seguimos metidos de lleno en la crisis, pues nunca la dejamos atrás del todo, es decir, que jamás la remontamos o superamos. Hay quienes barruntan que ya estamos con un pie y medio dentro de ella. Hay quienes sostienen que, si no lo estamos, más pronto que tarde, lo estaremos. Si damos tiempo al tiempo, tal vez seamos capaces de desentrañar quiénes tenían razón.

¿Qué va a decir el autor de las décimas, quien las urde? Que a las/os demás unas gustan más que otras. Ahora bien, a mí, su hacedor, me agradan todas. Por las benjaminas, las últimas, lo reconozco sin ambages, acostumbro a tener un cariño especial. Te mando (abajo) las que publicaré mañana, pasado y al otro, esto es, sábado, domingo y lunes próximos, en mi blog.

¿Suspicaz? Con los representantes políticos que tenemos, sí, mucho. Si ellos (hembras y varones) fueran de una pieza, coherentes, consecuentes, congruentes, sabríamos a qué atenernos. Como son unas/os veletas, inconstantes, cambiantes, mudables, proteicos, es lo menos que podemos ser, suspicaces. Al que usas esta vez prefiero otro adjetivo que sueles adjudicarme, que coincide o mantiene en común con el nuevo seis de sus nueve letras, perspicaz.

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Domingo, 16 de junio

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