El Blog de Otramotro

¿No hay aquí acaso excelsa primavera?

¿NO HAY AQUÍ ACASO EXCELSA PRIMAVERA?

Si por donde está oscuro resplandece
Lorenzo, que el testigo da a Selene,
Te aconsejo que seas suave, lene,
Y verás cómo el cosmos lo agradece.

Tras el turno de noche, me apetece
Que a mí me salve el sueño o no condene,
Cuanto el estro me inspire no me pene
Y vea que este menda le obedece.

No te quejes de todo; del infierno
Que, durante el estío, tú padeces
Y del gélido enero. Me enterneces.

Si aquí no hubiera habido crudo invierno
(A ver si pronto te entra en la mollera),
¿Acaso habría excelsa primavera?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Volveré a cosechar otro fracaso?

¿VOLVERÉ A COSECHAR OTRO FRACASO?

Vaya por delante esta advertencia previa, que, a veces, la verdad que cuenta la crónica que uno lee en un momento dado entra en clara contradicción con la fecha en la que dicho texto es publicado o ve la luz.

Apenas le faltan unas pocas hojas al calendario zaragozano del año en curso, pero ya he constatado lo evidente, la pésima herencia sentimental que me dejó el año pesado, pasado y par, y la certidumbre de que las condiciones para hallar pareja definitiva durante el 2019 no serán más favorables o mejores que las que me deparó el 2018, que ya es historia.

Tengo para mí que la fácil receta de la diversidad puede ser útil en otros ámbitos del saber, pero en el campo sentimental, que es el que a mí me interesa, ocupa y preocupa, aunque las/os demás adviertan en mi manera de pensar un mero prejuicio, a ese socorrido recurso le guipo escaso recorrido y hasta nulo provecho.

El 2018, pretérito, ha sido uno de los mejores y de los peores años de mi existencia. Y, aunque para una legión (de ellas y ellos) la frase anterior contenga una evidente paradoja, esta no deja de ser por ello cierta y aun certísima. Durante mis vacaciones estivales en la isla donde se yergue majestuoso e imponente el Teide, tuve la gran suerte de trabar amistad y diálogo fructífero con una mujer de bandera (aunque aquí, en España, el susodicho símbolo ande desprestigiado hasta unos límites insospechados), Pilar, que, para mi desgracia, reunía un cúmulo de circunstancias o condiciones que la hacían pésima candidata para ser mi anhelada y futura esposa. ¡Cuánta razón tenía José Ortega y Gasset cuando profirió y dejó escrito en letras de molde este aserto: “Yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Pilar se decantó por salvar su circunstancia mediata y veterana, sin reparar en que su decisión llevaba aparejada, como consecuencia lógica o correlato normal, la condena de su circunstancia inmediata y reciente, yo. No la culpé ni la culpo ni la culparé, porque, en su caso, en el supuesto de que yo hubiera estado en su piel, calzando sus zapatos, acaso hubiera optado por la misma salida (¿de pie de banco?) o varilla del abanico.

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¿Diré que es Pablo Iglesias trigo limpio?

¿DIRÉ QUE ES PABLO IGLESIAS TRIGO LIMPIO?

Vaya por delante esta advertencia previa: cada vez que discurro o diserto de un político distingo entre la persona y el cargo que ocupa dentro de su formación o partido. Como a la primera no la conozco, nada tengo que decir al respecto. Por lo que trasciende del segundo (dijo, por ejemplo, lo escuché y leí, que el cielo no se tomaba por consenso —para servidor esa expresión exudaba o rezumaba una clara plétora antidemocrática—, sino por asalto) opino.

Hace un siglo, durante el invierno revolucionario de 1919, quien es reputado padre de la sociología moderna, Max Weber, que había sido invitado por la Asociación Libre de Estudiantes de Múnich a dar una conferencia, como colofón de la misma, pronunció las siguientes palabras: “La política consiste en una dura y prolongada penetración a través de tenaces resistencias, para la que se requiere, al mismo tiempo, pasión y mesura. Es completamente cierto, y así lo prueba la Historia, que en este mundo no se consigue nunca lo posible si no se intenta lo imposible una y otra vez. Pero para ser capaz de hacer esto no solo hay que ser un caudillo, sino también un héroe en el sentido más sencillo de la palabra. Incluso aquellos que no son ni lo uno ni lo otro han de armarse desde ahora de esa fortaleza de ánimo que permite soportar la destrucción de todas las esperanzas, si no quieren resultar incapaces de realizar incluso lo que hoy es posible. Solo quien está seguro de no quebrarse cuando, desde su punto de vista, el mundo se muestra demasiado estúpido o demasiado abyecto para lo que él le ofrece; solo quien frente a todo esto es capaz de responder con un ‘sin embargo’; solo un hombre de esta forma construido tiene ‘vocación’ para la política”.

Pablo Iglesias, cuando por las mañanas se mira en el espejo, ¿se ve reflejado en o retratado por las palabras de Weber? ¿Se ve a sí mismo enfrente o ve a otra persona?

Para el abajo firmante la política es una vocación de servicio, el alto o paréntesis que hace una persona en su actividad profesional habitual o normal, en su carrera de la vida o cursus honorum, con la clara pretensión de contribuir al bien común o general, de servir a la comunidad (ergo, no lo opuesto, servirse de ella).

Estoy convencido de que una/o no es lo que piensa; tampoco es lo que dice que ha pensado o que tiene previsto hacer; una/o, sin hesitación, es lo que hace. Y por lo que los mass media dicen que hace, por sus frutos, voy a ver si el señor Pablo Iglesias, secretario general de Unidas Podemos, es trigo limpio. Por los años que lleva dentro de la política, a Pablo Iglesias muchos ciudadanos (ellas y ellos) lo identifican ya, claramente, como un político profesional (como otros muchos, que su caso no es el único, pues, actualmente, son legión). Hay quienes defienden o sostienen la tesis de que ha hecho de la política su profesión. Max Weber distinguía entre quien vivía para la política y quien vivía de ella. Lo dijo así: “Hay dos formas de hacer de la política una profesión. O se vive ‘para’ la política o se vive ‘de’ la política. La oposición no es en absoluto excluyente. Por el contrario, generalmente se hacen las dos cosas, al menos idealmente; y, en la mayoría de los casos, también materialmente. Quien vive para la política hace de ello su vida en un sentido íntimo; o goza simplemente con el ejercicio del poder que posee, o alimenta su equilibrio y su tranquilidad con la conciencia de haberle dado un sentido a su vida, poniéndola al servicio de algo. En este sentido profundo todo hombre serio que vive para algo vive también de ese algo. La diferencia entre el vivir para y el vivir de se sitúa entonces en un nivel mucho más grosero, en el nivel económico. Vive de la política como profesión quien trata de hacer de ella una fuente duradera de ingresos; vive para la política quien no se halla en este caso”.

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Sensación refractaria de estar viva

SENSACIÓN REFRACTARIA DE ESTAR VIVA

Dilecta Pilar:

Mi hermano Jesús María, “el Chichas”, está mejor. Ayer, por la mañana, cuando lo llamé por teléfono, se hallaba en la mutua. Te agradezco tus buenos deseos para su pronta recuperación. El corsé lo tendrá que llevar durante seis semanas. A ver si así se consigue lo que se pretende, que se suelde la L2.

La idea o metáfora del círculo, que he advertido en muchos otros momentos y lugares, a lo largo de mi más que mediada vida, la volví a comprobar y constatar (por si te sirve el dato) ayer viendo (y oyendo) “La casa del lago” (2006), remake de un filme surcoreano, “Siworae” (conocido también como “Il Mare”, estrenado el año 2000), película dirigida por Alejandro Agresti y protagonizada por Keanu Reeves (que interpreta al arquitecto Alex Wyles) y Sandra Bullock (que borda el rol de la doctora Kate Forster). Comienza la cinta en la casa del lago (a cuyo buzón mágico los dos protagonistas regresan y vuelven sin parar) y termina en la ídem, la casa del lago. Son varios los temas que toca, pero el asunto de saber esperar al amor verdadero es crucial (junto con el controvertido de los mundos paralelos o multidiverso, o viajes imposibles en el espacio/tiempo). No sé si la has visto. Yo vi el final de la misma el domingo y la pedí prestada en la biblioteca. No la tenían, pero estaba en alguna otra biblioteca navarra y la solicité. Volveré a verla hoy, para intentar extraerle toda la información distintiva y relevante, la que me sirva.

Déjame decirte que tal vez te metes en tantos vericuetos porque eso te proporciona la sutil sensación refractaria de estar viva. Eso es, al menos, lo que a mí me pasa y no me pesa.

Ya sabes: antes es la obligación que la devoción (aunque la primera voz vaya detrás en el diccionario).

Mi hermano va mejorando paulatinamente, pero intuyo que le va a costar volver al estado en el que hallaba antes del accidente de trabajo.

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Coach que vende milagros

COACH QUE VENDE MILAGROS

NO ENGAÑA NI A LOS ONAGROS

El derecho a gastar tengo
Mi dinero en lo que quiera,
Reflexión o no requiera.
Pero el Gobierno, sostengo,
Tiene el deber (lo mantengo)
De controlar que el engaño,
Que era tan asiduo antaño,
No lo sea en el momento
Presente, que documento
Y verá la luz hogaño.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Un honor reputo lo hecho

UN HONOR REPUTO LO HECHO

No me gusta sacar pecho.
Aunque otras/os piensen que un fallo
Votar en blanco es, no callo
Que un honor reputo lo hecho.
Puede que más satisfecho
Se sienta el que optó por otro,
Mas, si un de tortura potro
En quien decidió tal cosa
Veo, amén de errada, odiosa,
Decirlo debo, Otramotro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hay que acabar cuanto antes con las ratas

HAY QUE ACABAR CUANTO ANTES CON LAS RATAS

(PORQUE SON TRANSMISORAS DE LA PESTE)

Lamento tener que reconocer, una vez más, lo obvio (servidor sería o, mejor, se estaría comportando como un ciudadano, amén de deshonesto, idiota, si, en lugar de quitar o retirar el tupido velo, echara una palada más de tierra sobre la realidad, para ocultarla), pero la evidencia es irrefutable. El Govern de la Generalitat, si no le ha terminado de doblar el brazo al Gobierno de España (en esta sociedad actual, nuestra, que está hasta la saciedad de la suciedad, sí, pero donde cuenta más aparentar que ser, también), le está ganado el pulso, la batalla del relato, sobre el cada vez menos “conllevante” problema catalán, en el ámbito europeo, exterior, internacional.

Si hace escasas semanas eran cuarenta y un senadores franceses los que se metían en camisa de once varas, esto es, se pasaban de castaño oscuro, o sea, siete pueblos, al denunciar una presunta represión contra los guías (cabecillas, más bien) del “procés”, que están siendo juzgados (con todas las garantías habidas y por haber, en directo) en el Tribunal Supremo, la semana pasada Die Linke, La Izquierda, partido político alemán liderado por Katja Kipping y Bernd Riexinger, presentó en el registro del Bundestag una moción en la que pedían al Gobierno teutón que se interesara por unas supuestas violaciones de los derechos humanos a los dirigentes independentistas catalanes. Prospere o no dicha moción, lo que ambos hechos han dejado meridiano, al descubierto, es que varios Ejecutivos españoles no han estado a la altura de las circunstancias, al minusvalorar la estrategia de los secesionistas catalanes, tendente o proclive a la internacionalización del conflicto, remedando la que otrora pusieron en circulación (con escaso éxito o recorrido, por cierto; hay que reconocerlo y recordarlo) algunos dirigentes de la hoy extinta ETA.

La democracia española es manifiestamente mejorable, perfectible (supongo que otro tanto ocurre con otras de nuestro entorno), pero es homologable con cualesquiera otras europeas, al estar en la media. Basta con acudir a las cifras que suministran los diversos organismos oficiales que miden sus diferentes aspectos, índices o valores para constatar lo dicho.

Lo que más llama la atención del asunto en cuestión es que los dirigentes independentistas no se cortan un pelo, es decir, no tienen ningún problema a la hora de hablar mal (sueltan sapos y culebras) del sistema democrático español, conformando con cuanto propalan un rosario interminable de embelecos, mientras que los responsables de los partidos constitucionalistas parecen tener escrúpulos para decir verdades como puños, cuando les toca criticar cuanto acaece en Cataluña, donde el Govern y el Parlament han dado muestras suficientes de dejación de funciones, con un (molt honorable, de palabra, no de actos o hechos) president, verbigracia, el actual, Torra, sin empaque, sin fuste, orgulloso de ser un pelele o vicario del anterior en el cargo, Puigdemont (huido de la justicia, no exiliado, llamemos a las cosas por su nombre, que lo tienen), mostrándose desobediente con la Junta Electoral Central, haciendo un feo tras otro al jefe del Estado cada vez que este, el último, acude por el motivo que sea a Cataluña, arengando a las hordas o huestes de los comités de defensa de una república (CDR) utópica “para que apreten”,…

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Tenemos que ser ricos en ideas

TENEMOS QUE SER RICOS EN IDEAS

“Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos, pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos, / y escucho con mis ojos a los muertos”.

Cuatro primeros versos del “Soneto desde la Torre de Juan Abad” (señorío de Quevedo, pequeño municipio al sur de La Mancha, en la provincia de Ciudad Real), escrito por Francisco de Quevedo y Villegas.

Reconozco que a algunos libros les tengo un cariño especial. Lo que acabo de apuntar y apuntalar me ocurre, por ejemplo, con las “Charlas de café” (1920), de Santiago Ramón y Cajal, desde que cierta tarde, que me hallaba bajo de moral, otrora, hace la tira de años, lo abrí al azar por una de sus páginas y leí este pensamiento del médico e investigador español, que, inopinadamente, venía a encajar, como alianza en el dedo anular, con el momento existencial que el abajo firmante vivía (sin vivir en él): “Nada hay más semejante a una biblioteca que una botica. Si en las estanterías farmacéuticas se guardan los remedios contra las enfermedades del cuerpo, en los anaqueles de las buenas librerías se encierran los específicos reclamados por las dolencias del ánimo”.

Como (no sé si colegí o deduje lo correcto u oportuno) identifiqué aquel hecho como una carambola o chiripa, una serendipia, hoy, que me hallaba sin idea clara sobre la que discurrir y verter sobre el folio, he acudido a la biblioteca y he tomado, por si volvía a suceder lo propio, el ejemplar mentado en mis manos, lo he abierto y he leído la siguiente reflexión del Premio Nobel de Medicina (que compartió con el italiano Camillo Golgi) de 1906: “Hagamos notar que, cuando un hombre de ciencia presume de muchos amigos, casi siempre se trata de un cuco o de un holgazán. No se conservan varias amistades íntimas sin cultivarlas asiduamente, y este cultivo resulta incompatible con una vida de concentración intensa y de trabajo austero. En suma: O se tienen muchas ideas y pocos amigos, o muchos amigos y pocas ideas”.

Si considero (como así lo hago) el citado libro del nacido en Petilla de Aragón, “Charlas de café”, un estupendo amigo mío, pues lo reputo un pozo inagotable de razones, y extiendo dicho juicio a otros muchos libros, acaso me encuentre en un dilema complejo, esto es, deba respetar menos o, por el contrario, tolerar aún más de lo que ya lo hacía el susodicho pensamiento de Cajal, por haber llegado a la conclusión de que veo en él lo opuesto a lo que él vio, o infiero cuanto él infirió, y, además, juzgo que es una apodíctica e irrefutable verdad.

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¿Saldremos de la zona confortable?

¿SALDREMOS DE LA ZONA CONFORTABLE?

En Navarra, somos (me adhiero al grupo o incluyo entre los tales) legión (si una ídem, romana, en los albores del Imperio, la conformaban 6.000 hombres, tendré que echar mano del plural, legiones, si quiero, que es lo que busco o pretendo, ser más concreto o preciso) los aborígenes o foráneos empadronados que nos sentimos noblemente honrados o estamos orgullosos de vivir dentro de los límites del otrora reino en pleno siglo XXI, por esta razón de peso, la citada, foral, es la Comunidad Autónoma del Estado español con el menor índice de desempleo o paro en su población, entre sus ciudadanos (ellas y ellos) en edad laboral.

Ahora bien, cabe que nos preguntemos (a renglón seguido, por ejemplo) si somos los mismos los que estamos satisfechos (o no) con el dinero que el Gobierno ha presupuestado para dedicarlo a promover la cultura en dicho territorio. No es mi intención encomiar a mis conciudadanos; tampoco obra entre mis pretensiones ser ensalzado por ellos, porque ninguna de las dos, sensu stricto, ni la aducida en primer lugar ni la formulada en segundo, contribuiría a que progresáramos adecuadamente. Sin embargo, el hombre, hembra o varón, a veces necesita que se le estimule o excite, mediante un acicate o un aliciente, para moverlo de su cómodo sofá, para sacarlo de su zona de confort, con el claro propósito de avanzar.

Primum vivere, deinde philosophari (“primero vivir, luego filosofar”, dice el latinajo; a mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, le gusta más esa variante de la cita que airea el pensamiento de esta otra guisa: primum bibere, deinde philosophari, o sea, “primero beber, luego —a modo de corolario o como consecuencia de la ingesta de la bebida espirituosa— filosofar”). Una vez hemos conseguido cubrir las necesidades más perentorias, debemos considerar si, además del alimento para el cuerpo, no es tanto o más necesario que este el aliento para la mente.

Ignoro qué piensas al respecto, lector, pero este menda considera que cualquier edad del hombre es propicia para aprender (y disfrutar aprendiendo) y sacarle el máximo partido o provecho a todo lo asimilado; así que, teniendo en cuenta que cada día nuestra sociedad se avejenta más, al estar conformada por personas de más edad, Navarra, si pretende estar a la altura de los tiempos que corren, en la pomada o vanguardia cultural, habrá de invertir más dinero del presupuesto en promover, proponer y provocar la formación continua y diversificar esta también entre los pensionistas con inquietudes intelectuales (personas a quienes sus circunstancias —las que les rodeaban entonces, cuando eran más jóvenes, antaño— no les permitieron cursar estudios universitarios, verbigracia).

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Aparentar vence a ser

APARENTAR VENCE A SER

—¿Abunda el representante
Político que aparenta?
—La especie es que más aumenta
Y crecerá en adelante.
—¿No te resulta inquietante?
—Quien no tenga proyección
Pública de la elección
No saldrá airoso, elegido,
Por el pueblo libre ungido;
Se quedará en deyección.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quien probó lo casual sabe que existe

QUIEN PROBÓ LO CASUAL SABE QUE EXISTE

Dilecta Pilar:

En la biblioteca pública (no sé de dónde has sacado que hay una nueva; ah, sí, ya, de la redacción de mi correo anterior, donde aparecía el sintagma “mi recién estrenada etapa”) tengo crédito, sí.

El viaje no fue desgraciado. Ya sabes que todo depende de las expectativas que abrigabas antes del mismo. Unas veces sale mejor de lo previsto y otras peor, como no se te escapa.

Hay quien no cree en las casualidades (solo lo hace en las causalidades), pero las tales, las llames de esa guisa o serendipias, existen. Quien las probó, como predicaba Lope del amor, lo sabe.

Si los comienzos y finales son iguales o similares, espero que el desarrollo de ambos sea distinto, porque, si no, estaríamos o nos hallaríamos ante el mismo o parecido cuento.

No marras. Tudela y Zaragoza (o viceversa) se llevan el canto de un duro (o euro, por poner la moneda al día) o, si lo prefieres, grado.

Te agradezco sobremanera el abrazo, que siempre fue, es y será bienvenido.

Que sigan, que sigan, las buenas noticias (y es que estamos ahítos de las malas).

Acabo de llegar de Pamplona. Esta tarde le han dado el alta a mi hermano Jesús María, que llevaba desde el viernes ingresado en la Clínica San Miguel, tras caerse de una escalera y fastidiarse la L2 (segunda vértebra lumbar). Esta mañana le ha puesto el ortopeda el corsé, que tendrá que llevar durante 6 semanas (mientras no esté tumbado decúbito supino en la cama). Viene de camino en ambulancia. Yo lo he hecho en el coche que conducía mi cuñada Elena.

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Se comportó cual hermano

SE COMPORTÓ CUAL HERMANO

Pilar tiene corazón.
Sin él, de nada la estética
Sirve y estéril es la ética.
Eso leí en un tazón.
No le faltaba razón
Al de aquella idea autor
Que conmigo de fautor
Fungió al echarme una mano;
Se comportó cual hermano
De este de versos pintor.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es lo que Ángel detestaba?

¿QUÉ ES LO QUE ÁNGEL DETESTABA?

Ante un problema, el que fuera,
Sus espinas no olvidaba
Y, así, pincharse evitaba.
“Mientras servidor no muera,
No habrá circunstancia huera”
(Esta frase hecha iteraba
Siempre que él argumentaba
Y anhelaba persuadirte,
Pero sin llegar a herirte,
Porque esto Ángel detestaba).

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No hay sal que como ella sale

NO HAY SAL QUE COMO ELLA SALE

—Esperar la pena vale,
Si, al final, das en la diana
Y tu alma gemela, Diana,
De su blanco o centro sale.
—No hay sal que como ella sale.
—Quienes de su amor primero
Hablan es porque el postrero
Aún no lo han conocido.
—Se lo aprendió, agradecido,
Pío, amigo zuritero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuando la relación se va al garete

CUANDO UNA RELACIÓN SE VA AL GARETE

Cuando una relación sentimental se rompe, y esta acaba hecha añicos, parece como si los incontables pedazos en los que termina dividida se sorprendieran al mirarse mutuamente y ver los unos a los otros como extraños y a los otros los unos resultarles irreconocibles.

Está claro que cada quien vive el trauma a su manera, pero cuando ha quedado cristalino que la rotura no tiene arreglo, porque uno de los miembros de la extinta pareja se niega en redondo a una posible reparación, lo oportuno no es, como son legión quienes se decantan por esta varilla del abanico u opción, sustituir una relación por otra, lo que se conoce por sacar con un clavo otro, o sea, inaugurar cuanto antes una nueva relación, sino vivir el duelo, reflexionar sobre las causas que motivaron que la precedente fracasara, naufragara o se fuera a pique, y aprender la lección.

Haremos mal si volvemos a quejarnos de nuestra mala suerte. Deberíamos sacar el máximo jugo o provecho a nuestros errores y llegar a la conclusión sabia de que tenemos que agradecer los golpes que nos va suministrando la vida, porque, aunque alguno nos hiera y hasta deje una cicatriz en la piel o muesca en el alma, la inmensa mayoría de los tales servirán para esculpir nuestra personalidad, para modelar nuestro carácter.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Por qué gestas/os seréis rememorados?

¿POR QUÉ GESTAS/OS SERÉIS REMEMORADOS?

(A CUANTOS CANDIDATOS SE PRESENTAN)

Al comienzo del guion de la película “El club de los emperadores”, dirigida por Michael Hoffman en 2002, al final del breve discurso de salutación que el director del Colegio masculino St. Benedict, en lo que parece ser el estreno o inicio del curso académico, que tiene lugar en el salón de actos, dirige a los alumnos de dicha institución les señala: “Si se fijan bien en la inscripción que hay debajo del obispo dice: Non sibi. O no para uno mismo. Resume la filosofía del St. Benedict. La sabiduría que se adquiere aquí tiene que ser empleada para el bien común, no solo para el beneficio propio. Y por último, Finis origine pendet; esas tres palabras las llevan escritas en sus corazones, bajo el escudo del St. Benedict. Es el lema de nuestro colegio; significa: el final depende del principio; el final depende para nosotros del principio”.

Algunas escenas después, el profesor William Hundert (papel que borda el actor Kevin Kline), tras las presentaciones, en la primera lección que les imparte a sus nuevos alumnos sobre civilización occidental, los griegos y los romanos, le pide a uno de sus discentes, Martin Blythe, que vaya al fondo del aula y lea en voz alta la placa que está colocada sobre la puerta de entrada (o de salida) a la clase: “Soy Shutruk-Nahunte, rey de Anshan y Susa, soberano de la tierra de Elam. Yo destruí Sippar, tomé la estela de Naram-Sin y la traje a Elam, donde la erigí como ofrenda a mi dios. Shutruk-Nahunte, 1.158 antes de Cristo”. Cuando termina, le da las gracias y pregunta si alguien conoce al mentado monarca, Shutruk-Nahunte. Les dice que dicho nombre no lo encontrarán en sus libros y les brinda, gratis et amore, el porqué sus hazañas no las recoge ningún libro de Historia: “Porque la gran ambición y la conquista sin contribución al bien común no tienen ningún valor. Y ustedes, ¿en qué piensan contribuir? ¿Cómo les recordará la Historia? ¿Shutruk-Nahunte? Totalmente olvidado. No como los grandes hombres que ven aquí: Aristóteles, César, Augusto, Platón, Cicerón, Sócrates, gigantes de la Historia, hombres de un marcado carácter, cuyos méritos y triunfos sobrevivieron a su época y sobrevivirán incluso a la nuestra. Su historia es nuestra Historia”.

Desde que vi por primera vez el filme arriba mencionado, han ido sucediéndose los días, las semanas, los meses, los años, y he vuelto a ver la película varias veces más; hoy, habiendo superado con creces el medio siglo de edad, más cercano de los sesenta años que de los cincuenta, puedo aseverar que, entre otras, pocas, verdades, estoy seguro de que considero irrefutable, apodíctica, esta: Un hombre (hembra o varón) no es lo que piensa, ni es lo que dice que ha pensado (puede engañar y/o engañarse). A un hombre hay que juzgarlo y valorarlo por lo que hace, sea esto óptimo, bueno, regular, malo o pésimo. Por sus obras o frutos será conocido. Si estas/os son excelentes, será galardonado, premiado, reconocido.

Grosso modo, entre los romanos, de progenitores a retoños, solía transmitirse la actitud aleccionadora, ejemplar, modélica, de un patricio, Cincinato, a quien no se le caían los anillos, pues, él mismo araba sus propias tierras y llevaba una vida austera, sobria. Durante el año 458 a. de C., tras padecer Roma varios ataques de los ecuos, fue nombrado dictador (cargo o dignidad —que asumió y ostentó en una segunda oportunidad, cuatro lustros después, siendo él octogenario— con amplios poderes, durante un espacio de seis meses, para solventar el o los problemas más acuciantes, que habían llevado al Senado a su designación, a fin de no procrastinar la toma de decisiones). Tras derrotar a los ecuos, renunció (eso es, al menos, lo que se cuenta, se dice, se lee) al cargo y a la toga orlada de púrpura que lo distinguía, y volvió a sus quehaceres cotidianos, a arar sus campos. Desde entonces, Cincinato es reputado un dechado de virtud cívica, al usar el poder en beneficio de la comunidad, sin abusar de él.

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Sabes qué versos suelo recordar

SABES QUÉ VERSOS SUELO RECORDAR

Dilecta Pilar:

Visto lo visto, oído lo oído, acaso acaezca el ocaso al seguir a pies juntillas lo que aconsejas, “confiemos en lo mejor”, a no ser que con ello te refieras a que debemos desconfiar de ellas y ellos, de todos los políticos que sean (eso indique, al menos, su natural o normal proceder) poco dados a la decencia y a la vocación de servicio. Entre los tales, los políticos, profesionales o no, hay una amplia gama de aptos y/o de ineptos (según quién mire, claro). Ya sabes qué versos de Ramón de Campoamor, que pertenecen a su poema “Las dos linternas”, me suelen venir en casos similares a las mientes (“Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / ‘todo es según el color / del cristal con que se mira’”). Ahora bien, si ellos, nuestros representantes, son un reflejo de la sociedad donde han brotado o surgido, acaso ni el resto de nuestros conciudadanos ni nosotros mismos (me temo) estemos hechos tampoco para ir bajo palio ni para que se tiren cohetes festivos en nuestro honor.

En este caso, como median tus propias palabras, que aclaran el hecho, lo sé por ti mismo, sin que mi intuición o sospecha hayan tenido que entrar en juego.

Supongo que, una vez que me has enseñado el caramelo o pastel, me darás cuenta del hecho, de qué le regalaste a la autora de tus días, y no me tendrás mucho más tiempo en ascuas.

Si pasas de los políticos (hembras y varones), me temo que acertarás y fallarás o errarás, simultáneamente; porque, depende de cómo mires esa decisión (intenta ver siempre en ella una moneda) que has adoptado o tomado, si contemplas la cara o anverso, será buena, pero si guipas la cruz o reverso, será mala. Creo que le sacarás la parte positiva al asunto si, una de dos, o apenas confiabas en ellos o no esperabas que te sorprendieran gratamente, por su capacidad para desinteresarse por sí mismos e interesarse por el bien común, general, por ejemplo, o por su competencia y probidad (por su arte para aceptar los aciertos ajenos y para admitir las meteduras de pata propias o ser proclive a la autocrítica). Si te defraudan, es que esperabas algo positivo, poco o mucho.

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Qué honor, el lazarillo ser de Borges

QUÉ HONOR, EL LAZARILLO SER DE BORGES

Dilecta Pilar:

Porque te tengo un aprecio o estima especial y te estoy muy agradecido, empiezo a teclear en mi recién estrenada etapa en la biblioteca municipal de Tudela, tras las vacaciones que contraté en el mes de Augusto y he disfrutado en el mes de Jano, contestando tu correo. Luego trenzaré las décimas y los sonetos que fui escribiendo en servilletas de papel (es una manía, porque tengo dinero para comprar folios o una libreta, pero así, fungiendo de poeta pobre, parece que mi musa se muestra más fértil, o rica en ideas sobre las que servidor pueda ir discurriendo y urdiendo luego).

No ha sido mi reciente estancia en el Puerto de la Cruz crucial, ni para tirar cohetes (pero he conocido a dos parejas interesantes: Pablo y Elena, de Amurrio; y José Luis y Máxima, de Benidorm; entre otras muchas personas). Máxima, verbigracia, trabajó cinco años en la residencia “San Camilo”, de Tres Cantos. Conoció a Santaolalla, a su esposa, Rosa, y a Bermejo.

Cierto, pero en la “tecla” (tienes buena memoria; así llamaba mi madre a la biblioteca)… se está tan divinamente.

Quien no se ha reído de uno mismo no tiene los argumentos necesarios para reírse con los demás. De los demás no se debe reír uno (aunque más de una vez lo hizo otrora).

Si el título os gusta a autoras, ilustrador y editor, miel sobre hojuelas. Me suena a eterno retorno. Al claro del bosque, de Zambrano, aunque nada tenga que ver con el tal, con los tales.

Lo único que precisa el viaje es ganas de hacerlo (si es acompañado por quien amas o quieres, mejor que mejor). Ya sabes que, a veces, uno disfruta más antes de hacerlo (o recordando lo imprescindible y memorable del mismo) que mientras lo hace (bendito fue, es y será ese dedo que fue, va e irá recorriendo el mapa).

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Adictas/os a las apuestas

ADICTAS/OS A LAS APUESTAS

(SEGÚN SU PROFE, JUAN CUESTAS)

El grueso de sus discentes,
Que son menores de edad,
Le han largado en soledad
Sus cuitas; son inocentes,
Pero, ante las sugerentes
Apuestas de algunas casas,
Se ven arrugadas pasas
Si no invierten la gran parte
De su asignación con arte
En las de ese averno brasas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Dónde se ayuda con maña?

¿DÓNDE SE AYUDA CON MAÑA?

Ojalá haya fenecido
Nuestra corrupta nación
Y cunda/prenda la negación
A un judas ser renacido,
Un venal reverdecido.
Ojalá produzca asombros
Que de sus propios escombros
Nazca una mejor España,
Donde se ayude con maña
Y uno no se encoja de hombros.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Aquel día nació el rayo

AQUEL DÍA NACIÓ EL RAYO

Pilar el once de mayo
Del año cincuenta y ocho
Alegró al que estaba pocho,
Al orbe entero. No callo
Que aquel día nació el rayo
Que no cesa de dar vida
A quien dice, de atrevida
Manera, que a Pilar ama
Porque resulta la llama
Que es, para él, la más querida.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La alhaja que ocultaba dentro su alma

LA ALHAJA QUE OCULTABA DENTRO SU ALMA

Mañana, sábado, 11 de mayo, cumplirá años la musa de mi amigo del alma (a quien le debo mi existencia literaria y le estaré eviternamente agradecido por crearme con su arcilla, las palabras, como contrapunto de Nadie, otro heterónimo suyo) y alfarero, Otramotro.

Como todo lector habitual (hembra o varón) de mi hacedor sabe, Otramotro conoció a quien le curó sus llagas, la gallega Pilar, en julio del año pasado en la isla donde se yergue imponente y portentoso el Teide. Nada más verla de refilón en el hall del hotel, rememoró estos dos versos proféticos de Safo de Lesbos: “Viniste, hiciste bien, te anhelaba a mi lado; / ¡oh tú, que helaste mi corazón ardiente de tu deseo!”. Ese fue uno de los secretos que me confesó cuando me citó en “El Quinto Pino”, el bar de costumbre, donde me refirió con suma aflicción que la relación a distancia, telefónica, que mantenía con ella se había ido al garete, había finado, por dos razones de peso: ella le había motejado de impostor, censura a todas luces falsa, y le había pedido que no la llamara más.

Desde aquel día, de infausto recuerdo, no ha vuelto a saber nada (de nada) de ella, aunque también es verdad irrefutable que no ha dejado de extraerle sabores sin cuento a los numerosos saberes que intuyó que ella había acopiado y portaba consigo.

Pilar, para Otramotro, es su obra en marcha, la mujer que, durante toda la pasada y pesada noche, ha estado caminando perdida por el bosque, sin perder la paciencia ni dejarse amedrentar, y que, tras conseguir hallar la salida de ese laberinto frondoso indemne, aún porta en las cejas y las pestañas restos de escarcha.

Conocer a Pilar supuso para Otramotro, amén de recobrar el equilibrio arrumbado, la paz apartada, desdecirse, reconsiderar su decisión de no volver a reflexionar sobre la belleza y el misterio que suele rodear al amor platónico, romántico, y sobre cuánto anhelo erótico acarrea la libido que está alerta o permanece atenta a los gestos y las señales cómplices que le remite sin parar, esté donde esté, su alma gemela.

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A las magas que amagan sin dar nada

A LAS MAGAS QUE AMAGAN SIN DAR NADA

Dilecta Pilar:

La política es un lío, cierto; pero si pasas de ella, ella, interpretando acaso cosa distinta y hasta contraria a la que deduces o coliges tú, te pasará por encima (unas veces, las menos, las manos para hacerte caricias; otras, las más, que estarán, por eso mismo, de más, te defraudarán o frustrarán tanto que te parecerán y pesarán incluso más que una apisonadora).

Hay quien disfruta más haciendo regalos que recibiéndolos. Me incluyo entre los que gozan coronando ambas acciones. Celebro que tú seas una reina maga y no de las que detesto, de las se pasan la vida prometiendo que van a hacer lo que nunca terminan de culminar, de las magas que amagan dar regalos, pero sin entregar jamás nada (de nada).

Como hago con todas las líneas que urdo, intentar sacarles el máximo partido, rememorando tal vez cuanto hacían nuestros abuelos con el cerdo que cebaban en la pocilga y mataban la víspera o el mismo día de la festividad de San Martín, a los dos parágrafos precedentes, que anteceden al presente párrafo, que ahora trenzo, y que, respondiendo a los breves renglones que me remitiste, te escribí y mandé ayer, les he sacado todo el jugo que acarreaban, contenían, encerraban o tenían y los he aprovechado para escribir una carta al director, que he titulado “Necesitamos más Cincinatos”, he enviado a varios diarios y dice así:

“Hoy cabe hacerse esta pregunta: ¿Hay, entre los políticos actuales, algún Cincinato?

“La política es un lío, cierto; pero si pasas de ella, ella, interpretando acaso cosa distinta y aun opuesta a la que coliges tú, te pasará por encima (unas veces, las menos, semejando una caricia; otras, las más, una apisonadora).

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Necesitamos más Cincinatos

NECESITAMOS MÁS CINCINATOS

Hoy cabe hacerse esta pregunta: ¿Hay, entre los políticos actuales, algún Cincinato?

La política es un lío, cierto; pero si pasas de ella, ella, interpretando acaso cosa distinta y aun opuesta a la que coliges tú, te pasará por encima (unas veces, las menos, semejando una caricia; otras, las más, una apisonadora).

Entre los políticos, hay quienes disfrutan tanto haciendo promesas, prometiendo regalos (verbigracia, un sinfín de ventajas, de todo tipo), como recibiéndolos. Celebro encontrarme, de vez en cuando, con Cincinatos, que sí, que hoy y aquí también los hay, reyes magos ciertos y reinas magas verdaderas, que no se pasan la vida amagando dar regalos que nunca acaban de entregar, como hacen los/as falsos/as, sino que cumplen con su labor de servir a la sociedad (y no servirse de ella) sin esperar más recompensa que a la puede aspirar un representante político responsable, la de ser tenido por sus conciudadanos como uno de ellos, eso sí, íntegro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que los hados me sean favorables

QUE LOS HADOS ME SEAN FAVORABLES

Dilecta Pilar:

Celebro que no hayas objetado nada de la última epístola que te he remitido.

Según mi reloj de pulsera, son las cinco y cuarto pasadas de la tarde. Así que lamento comentarte que no has acertado. Es zumba. Lo tuyo era una frase hecha, un latiguillo.

Me dispongo a transcribir las seis décimas que he escrito entre ayer y esta mañana.

Alberto, el dueño del “Praga”, ha quitado la única computadora que tenía a disposición de los clientes. Ahora solo me queda esta varilla del abanico en uso: bajar a la biblioteca y utilizar uno de sus ordenadores. Me sentiré optimista. Confío, deseo y espero que las circunstancias se hayan juntado para ayudarme, para que los hados me sean favorables: bajar y subir de la biblioteca le vendrá estupendamente a mi corazón.

He leído esta mañana tu artículo/columna, “Alianzas”, en el Heraldo. Creo haber desentrañado la tesis que derramaste en el folio para probar su pertinencia y solidez, inobjetables. Como la política puede deparar extraños compañeros de cama, conviene elegir bien, porque una mala alianza, si es hija de una mala reflexión o elección de sastre, puede llevar aparejada el mayor de los desastres; una salvadora boya puede devenir, por una extraña conjunción planetaria, argolla; un mal gesto llegar a ser indigesto. El marrón dependerá de si te sientes hembra o varón. Un mal esposo, amén de soso, puede dejarte un pernicioso poso. Una mala esposa puede metamorfosearse en su plural, esposas.

Hay diversas maneras de ver el asunto o caso (hasta hay quienes no ven en él su ocaso). No te voy a hablar del perspectivismo de José Ortega y Gasset, pues lo conoces tan bien o aún mejor que yo. Hay quienes sostienen que seguimos metidos de lleno en la crisis, pues nunca la dejamos atrás del todo, es decir, que jamás la remontamos o superamos. Hay quienes barruntan que ya estamos con un pie y medio dentro de ella. Hay quienes sostienen que, si no lo estamos, más pronto que tarde, lo estaremos. Si damos tiempo al tiempo, tal vez seamos capaces de desentrañar quiénes tenían razón.

¿Qué va a decir el autor de las décimas, quien las urde? Que a las/os demás unas gustan más que otras. Ahora bien, a mí, su hacedor, me agradan todas. Por las benjaminas, las últimas, lo reconozco sin ambages, acostumbro a tener un cariño especial. Te mando (abajo) las que publicaré mañana, pasado y al otro, esto es, sábado, domingo y lunes próximos, en mi blog.

¿Suspicaz? Con los representantes políticos que tenemos, sí, mucho. Si ellos (hembras y varones) fueran de una pieza, coherentes, consecuentes, congruentes, sabríamos a qué atenernos. Como son unas/os veletas, inconstantes, cambiantes, mudables, proteicos, es lo menos que podemos ser, suspicaces. Al que usas esta vez prefiero otro adjetivo que sueles adjudicarme, que coincide o mantiene en común con el nuevo seis de sus nueve letras, perspicaz.

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¿De amor un acto y bondad?

¿DE AMOR UN ACTO Y BONDAD?

“Lo que distingue al hombre insensato del sensato es que el primero ansía morir orgullosamente por una causa, mientras que el segundo aspira a vivir humildemente por ella”.

Wilhelm Stekel

“Que me ofrezcan una caja de Rauenthaler 1903 y me comprometo a bautizarme por el rito que sea, mientras no se me obligue a exponer mi desnudez gótica. Y si son diez cajas, me bautizaré y me confirmaré. En estos asuntos, tengo manga ancha”.

Henry-Louis Mencken, “el sabio de Baltimore”

“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”.

Cita falsamente atribuida a Julius Henry, “Groucho”, Marx

“Citadme diciendo que me han citado mal”.

Julius Henry, “Groucho”, Marx

Me sirve la distinción
Que entre insensato y sensato
Halló Stekel, ¡ojo al dato!
Mencken hizo igual mención.
¿“Groucho” abundó en la intención?

¿El martirio es, de verdad,
De amor un acto y bondad,
Un gesto probo y honesto,
O el corolario funesto
De un lance de vanidad?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Esa coincidencia es una de tantas

ESA COINCIDENCIA ES UNA DE TANTAS

Dilecta Pilar:

Esa coincidencia, verbigracia, es una de tantas. Son muchas las que tenemos en común. Otra, que durante la carrera tuvimos buenos y muy buenos profesores. El viernes, por ejemplo, recordaré a José-Carlos Mainer (que fue tu director de tesis, si no marro) en el texto que publicaré en mi bitácora, “Que el delincuente no se llame Casto”.

Te agradezco, de veras, tus buenos deseos para mis días de relajo tinerfeño. Espero que los veintitantos grados hodiernos, matutinos, de la localidad se mantengan durante las once jornadas que pasaré aquí, en la mayor de las islas afortunadas. En Tudela ha hecho este año mucho frío. Y, como urdes (has visto y oído las mismas previsiones que servidor), se avecina una ola de frío polar. Por ahora, tras haber desayunado, en el centro del Puerto de la Cruz, hace fresco, no la habitual rasca navarro-maña. En las horas de sol, se puede ir en camisa corta.

Que la maratón de publicaciones sea un éxito.

Espero que lo hayas vencido del todo. Dejado para el arrastre.

No pretendo tal cosa. ¿Darte envidia? No, qué va.

Siguiendo a Baltasar Gracián, “lo bueno, si breve,...” (apenas dispongo de una hora de uso en la biblioteca municipal Tomás de Iriarte para hacer mil —mira que soy exagerado, ¿eh?— cosas), celebro que el virus haya huido despavorido de cuerpo, bien pertrechado de antibióticos o defensas (ofensivas para él).

Ceded, ceded ambas, o buscad quién medie entre vosotras y os ponga de acuerdo en el título.

¿Humanizar no es amenizar y dinamizar (cada quien su microcosmos) humanamente, con mente humana (valga el pleonasmo), casi divina (como lo hiciera el mismo Dios)? Ya perdonarás que me haya colocado en la frontera (a la que soy tan proclive o es tan querida por mí) que divide el país de las burlas del de las veras. Ya sabes que José Carlos Bermejo es exigente (con quien debe serlo, pues barrunta que puede dar más de sí).

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De haber amado a una diosa

DE HABER AMADO A UNA DIOSA

—Mi dilecto amigo, Andrés,
Si a las cuatro de la tarde
Vienes, déjame que farde,
Pues seré desde las tres
Dichosa; no tendré estrés.
—Si a tu casa acudo, Rosa,
Y te muestras cariñosa,
No habrá en todo el mundo un hombre
Que más gracias dé y se asombre
De haber amado a una diosa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El buen líder optimiza

EL BUEN LÍDER OPTIMIZA

—Un líder autoritario
Puede ser ineficaz.
Tuve a un jefe pertinaz
En el error. Mandatario
Peor no hallé o dignatario.
—Al líder que maximiza
Su poder el que optimiza
Prefiero, el que lo comparte,
El que delega con arte
Y nunca el mal banaliza.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué hoy y aquí a defender vengo?

¿QUÉ HOY Y AQUÍ A DEFENDER VENGO?

Mientras de acuerdo el relato
No lo esté con lo real,
Este no será ideal.
Tan solo será un conato
Para pasar bien el rato.
Hoy y aquí a defender vengo
Cuanto en privado sostengo,
Aunque me dejen maltrecho
Declaraciones que no he hecho
E intenciones que no tengo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuando fui un adolescente

CUANDO FUI UN ADOLESCENTE

—Cuando fui un adolescente,
Reconozco que apocado
Me sentí y avergonzado.
No sé de qué exactamente,
Dilecto amigo Vicente.
—Este menda, Segismundo,
Llegó a pensar que él y el mundo
Pugnaban por devorarse,
De modo mutuo, hasta hartarse,
Por uno/otro a otro/uno ver inmundo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta a mi musa impar, Dorothy Parker

CARTA A MI MUSA IMPAR, DOROTHY PARKER

Amada musa y regalo divino, Dorotea (pues tu nombre, en griego clásico, como te constó a la sazón, significó lo que significa y significará “don de diosa” —no, como dicen las malas lenguas, las viperinas, “donde dio Sáez dos veces”, por “don de diosa, ez dos veces”—):

Lamento (por hacerlo de manera contradictoria, o sea, sin fomentar ni mentar, en sentido estricto, una sola lamentación) no cumplir ninguno de los tres requisitos que tú (te lo oí decir un día, en sueños, claro) le exigías a un hombre (varón) para acceder a salir con él, porque ni soy guapo ni implacable ni estúpido (un poco sí; no lo oculto ahora, como reconoció otrora otro ignorante en un montón de ámbitos, aunque fuera en uno culto).

Como sabes (si, tras morir, has dejado de saber, supiste), aquí, donde se habla la lengua de Cervantes, se estila proferir la expresión castiza “por el interés te quiero, Andrés”, pero a nadie se le escapa (porte en invierno abrigo o capa) la verdad, dicha o vestida con ropajes de mala uva o leche (uno de los extremos de la horquilla por la que se mueve tu sentido del humor), que acarrea y/o contiene esa frase célebre que se te adjudica de “las dos palabras más bellas de la lengua inglesa son: cheque adjunto”.

Ignoro la cantidad concreta y la calidad exacta del chorretón de cinismo que derramaste (si era líquido) o del pellizco que espolvoreaste (si era sólido), pero no que era desvergüenza de la buena, puro veneno (por d, e, de, l, e, le, t, é, té, r, e, re, o, como acabo de deletrear) que echaste sobre ese pensamiento que improvisaste o repentizaste en cierta ocasión que decía así: “Cuatro cosas hay que me hubiera pasado mejor sin ellas: amor, curiosidad, pecas y dudas”. Porque cabe preguntarse ¿qué es un hombre, ora hembra, ora varón, sin esas cuatro cosas? Y cabe contestarse lo obvio: Nadie, o aún peor, nada (de nada).

Como soy un ferviente admirador y un fiel epígono de Baltasar Gracián, sobre todo del adagio 105 de su “Oráculo manual y arte de prudencia” (1647), “(...) Lo bueno, si breve, dos veces bueno; y aun lo malo, si poco, no tan malo. Más obran quintas esencias que fárragos”, terminaré esta epístola, antes de dar cuenta de tu epitafio, que he reservado, limpio de polvo y paja, para el párrafo final o colofón, previo a la despedida, rememorando otra de tus citas famosas, que es hija, nieta, biznieta o tataranieta (deseo y espero que nadie se exponga a quedar en bolas por osar poner objeciones sin pies ni cabeza al respecto) de la que he mencionado arriba de Gracián: “la brevedad es la esencia de la lencería”.

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Pilar fue la mujer que más me atrajo

PILAR FUE LA MUJER QUE MÁS ME ATRAJO

(¿MI EDIFICIO VITAL RUINA AMENAZA?)

Aunque, gracias a Dios, Pilar no ha muerto (ojalá fine yo mis días antes que ella), voy a escribir esta urdidura (o “urdiblanda”) como si el fatal desenlace ya hubiera acaecido. Ignoro por qué razón (si es que la hay o cabe hallarla, de peso) me ha nacido la idea de trenzar su necrología. Tal vez, mi edificio vital ruina amenace.

El cuerpo de Pilar está frío, inerte. Y ella está condenada a la celebridad, a la posteridad, por obra y gracia de mi péñola. Teniendo en cuenta su inveterada timidez, si he de hacer caso (como debo y hago) a los pálpitos de su alma y a los de la mía, está agradecida a mi pluma y, a la vez, enojada con ella, pues siempre quiso pasar inadvertida.

Como de todo hay en la viña del señor, si alguien se ha alegrado por el óbito de Pilar, a mí su inesperado fallecimiento me ha apenado sobremanera, porque, a partir de ahora, el mundo se hará menos habitable y será más irrespirable.

Hace muchos años, cuando era un adolescente y el cronista de la revistilla que hacíamos en Navarrete, fantaseaba con ser un día un escritor reconocido. Hoy, sin embargo, de lo que más orgulloso estoy es de haber tenido la gran suerte de haber conocido (incluso bíblicamente, sí) a Pilar y de haber soñado tres, seis y hasta diez veces que me casaba con ella. Y, en una de ellas, que quien fue uno de mis profesores allí y es mi amigo, Jesús Arteaga, oficiaba la misa que santificaba nuestra unión.

Entiendo que para otras/os pudieron acaecer mil y una situaciones más dichosas que la que acabo de apuntar y apuntalar en el párrafo precedente, la onírica, pero para mí la citada o, sencillamente, pasear con Pilar, yendo cogidos de la mano, y sonreír (por el motivo que fuera), estuviéramos donde estuviésemos, en Tudela, Roma, París, Londres, Cornago o Cabretón, fue de una felicidad tan inmensa e intensa que se ha hecho digna merecedora de sumar a los mentados, otrosí, los adjetivos calificativos de inusitada e insuperable.

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Domingo, 16 de junio

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