El Blog de Otramotro

Si no es razón de peso suficiente,...

SI NO ES RAZÓN DE PESO SUFICIENTE,…

Durante mi adolescencia en el colegio religioso (hoy, hotel) que los Padres Camilos regentaban en Navarrete (La Rioja), nunca escuché hablar de mi amada actual, Pilar. Como aquellos tres años fueron mi cielo en la Tierra (así los vengo catalogando desde ni se sabe), porque a los tales les siguieron muchos de puro y duro infierno (con algunos puntuales momentos cruciales de dicha plena, que los hace imperecederos, inolvidables), acaso debería haber oído hablar a la sazón de quien me ha retrotraído varias veces a las sensaciones, emociones, sentimientos y pensamientos que tuve o me nacieron entonces, en el susodicho seminario menor, de una felicidad apabullante, omnímoda, por ser los hodiernos, los de ahora, si no idénticos, parecidos o similares a los que me brotaron in illo tempore, otrora.

Ahora bien, tal vez en un haiku que se sacó de la manga en una discusión poética mi colega Emilio González, “Metomentodo”, que no había tenido en cuenta antes servidor o había pasado por alto hasta ahora, esté la clave, o sea, quepa encontrar la mejor refutación a cuanto acabo de verter en el párrafo precedente: “Halla el pilar / donde erigir tu cielo, / quid de tu hilar”. ¿Cabe o no interpretar dicho haiku así: encuentra a Pilar y en ella edificarás tu cielo; no dejarás de rilar (temblar, pues oír su nombre te seguirá produciendo escalofrío y unas ganas irrefrenables de urdir sobre los muchos resplandores que ella, una estrella, arroja, emite o eroga a sus alrededores)?

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Es difícil decir quién más nos daña

ES DIFÍCIL DECIR QUIÉN MÁS NOS DAÑA

Antes de entrar de lleno en faena o materia, o sea, a dar mi parecer sobre lo que ha ocurrido en las últimas horas en nuestro país, a propósito del no/sí (táchese lo que no proceda) debate de Atresmedia, he de dar por consabidas varias claves o premisas: 1) que la Junta Electoral Central la componen personas con dos dedos de frente; 2) que sus cabales miembros (aunque cada quien tenga sus ideas, será escrupuloso y respetará al máximo la letra y el espíritu de la ley) no pretenden favorecer a un partido político en concreto y perjudicar al resto; 3) que todos sus formantes entienden que un debate (o, mejor, varios) entre los distintos candidatos puede favorecer que los ciudadanos se decanten por ir al colegio electoral el próximo 28-A a votar a una formación o a otra, o por ninguna (inclinándose por votar en blanco, nulo o abstenerse, sin recibir un castigo por ello, ya que en España el voto no es obligatorio).

No pongo en tela de juicio la decisión, ajustada a derecho, de la JEC; ahora bien, de dicha decisión, el abajo firmante ha colegido varios criterios: la JEC (de manera involuntaria; así lo juzgo), al adoptar tal resolución, ha variado sustancialmente el devenir de los acontecimientos (precipitando unos, al favorecerlos, y otros, al perjudicarlos), el panorama que había (Pedro Sánchez ahora dice que no va a confrontar las propuestas de su programa electoral con quienes había pactado hacerlo y en el medio, Atresmedia, que ya lo había publicitado, a bombo y platillo, el próximo martes, 23). Si dicho debate no se celebra, ¿no se le habrá hurtado a la opinión pública y a la publicada ese debate acordado, consensuado, acaso clarificador y determinante para, una vez visto lo visto, oída la defensa que cada representante de cada partido hubiera hecho de sus propuestas, decidirse por la mejor opción o papeleta? ¿De esa consecuencia no es culpable la JEC? ¿La causa de la causa ha dejado de ser causa del mal causado? Ciertamente, la única encuesta inobjetable es la del escrutinio y recuento de las papeletas de las urnas el día de los comicios. Ahora bien, alguna validez deben tener tales sondeos de opinión (en caso contrario, no se harían), porque, si no leí mal, el último barómetro del CIS costó la friolera de 300.000 euros. Y ni el Estado ni el Gobierno pueden avenirse ni consentir que se gaste un solo euro del erario que no tenga alguna utilidad pública, que no redunde en un beneficio colectivo, general.

Al decantarse por excluir del debate a Vox, ¿la JEC no ha convertido, sin querer, a Vox en un partido víctima? ¿No le ha dado con ello un plus, un valor publicitario añadido? ¿La JEC es consciente de que su decisión puede ser un acicate o un aliciente para cierto ciudadano que abrigaba alguna duda al respecto y esto, su resolución (perjudicial o beneficiosa, pues así Abascal no tiene que responder convincentemente a los argumentos o razones que en contra pudieran formularle sus adversarios) la ha terminado de disipar?

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Domingo, 16 de junio

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