El Blog de Otramotro

Gracias es una voz que nunca sobra

GRACIAS ES UNA VOZ QUE NUNCA SOBRA

Dilecta Pilar:

Lo reconozco, antes de contestarte estas pocas letras que te dispones a leer, ya he subido el texto, mi literaria exégesis del tuyo, a mi bitácora para que aparezca publicado el próximo viernes. Insisto en que todo vaya estupendamente (si hay vaya, quiero decir, burla, y esta es omnímoda, mejor) el sábado. Si es lo único que te desentona, eso quiere decir que he atinado en el grueso de la interpretación de tu microrrelato. ¡Bien!

Si el resto de los relatos tienen el fondo que he advertido en el tuyo, el libro coral tendrá críticas espléndidas y venderéis muchos ejemplares. Ojalá así sea.

Las gracias te las tengo que dar yo a ti por enviarme tu microrrelato y, tras leerlo, poder comentarlo. Gracias (como otro tanto ocurre con perdón) es una palabra que nunca está de más. Por (auto)exigirme escribir un endecasílabo con dicha idea (ahora me ha dado por ahí, por titular mis textos en prosa con endecasílabos; no sé si te has percatado de ello), me he conformado con el que en un pispás he elaborado o ha resultado: Gracias es una voz que nunca sobra, que, precisamente, me sirve para rotular la presente epístola.

Pues, no obstante lo que acabas de leer en el párrafo precedente, me parece bien que esa sea tu decisión. Ergo, haces bien en darlas.

Solo esporádicamente, de cuando en vez o de vez en cuando, hago ese examen de conciencia, previo a conciliar el sueño. No todas las noches. Hay días en que no me da tiempo a leer ni una sola página de “Walden”, de Henry David Thoreau, que ahora suelo tener, al acabar el día, entre manos, porque, metafóricamente, se me bajan las persianas. Cuando ando cansado, suelo caer rendido, ante la convincente razón y la proverbial atracción e/o influencia que ejerce Morfeo, el dios del sueño, en sus plácidos brazos.

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Jueves, 23 de mayo

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