El Blog de Otramotro

Que sea un novelón tu novelita

QUE SEA UN NOVELÓN TU NOVELITA

Dilecta Pilar:

Pues ves bien y entiendes mejor, amiga, que por (una) tal te tengo, sí, sin duda. Y también por diosa (afable, amable, no odiosa), si tenemos en cuenta el sentido de mi nombre de pila, Ángel, que, en griego, significa mensajero entre dioses (ellas y ellos). Sin su sorna, retranca o ironía un don nadie (no Nadie, trasunto de Ulises) es el hijo de Iluminada. Si nací con ángel, celebro tal cosa. Pero eso corresponde decirlo o reconocerlo a los otros (hembras y varones), las/os demás; no me apetece caer, de mañana, en la jactancia (o, por buscarle una palabra con la que rime, en la petulancia).

Me alegra que sea así la cosa.

Teniendo en cuenta lo que dijo (y dejó escrito) Unamuno (que, si siente el pensamiento, también piensa en sentimiento), te entiendo. Para mí tengo que hay alguien que te/me/nos inspira a los hacedores de versos y prosas, siempre que estemos trabajando. Abundo en ese sentimiento (o pensamiento). Pero el demonio es, básicamente, zumbón, no perverso.

Celebro que en el texto que te mandé por otro cauce no hayas advertido nada reseñable.

El sábado volví a zuritear con Pío Fraguas por el centro tudelano y a departir con unos y con otros (de ambos sexos).

Supongo que no tendrás objeción que hacer a que te lleguen mis mensajes por los cuatro costados (mientras los mentados sean o neutros o divertidos o de dicha, como, al menos, intento).

Como quise decirte arriba, lo fundamental es que la inspiración nos coja trabajando, porque, como nos coja de juerga y con dos combinados y sin libreta donde apuntar, acaso a lo que la musa nos ha inspirado le sobrevenga el ocaso, o sea, la misma caiga en saco roto o quede en agua de borrajas o cerrajas.

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Jueves, 23 de mayo

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