El Blog de Otramotro

"Metomentodo" es mi émulo entrañable

“METOMENTODO” ES MI ÉMULO ENTRAÑABLE

Como todo el mundo sabe (ruego que se me disculpe la exageración, que es tan connatural conmigo como mi propia sombra, pero como quien es lector —ella o él— habitual de este menda conoce, sigo achacando al río Ebro, cuya agua no bebo, no, pero lava los suelos de mis balcones, cocina y baño, mi ropa sucia, mis útiles de cocina y a mí, el uso —acepto que se hable de abuso— asiduo que hago de la hipérbole) que “Metomentodo” es mi émulo entrañable (en el supuesto de que alguien lo ignorara, si sigue leyendo, dejará de hacerlo), mi amigo del alma, desde los tiempos de la Educación General Básica (EGB), cuyos tres últimos años, de sexto a octavo, cursamos en el inolvidable seminario menor de los Padres Camilos (mi estancia allí fue o supuso mi cielo en la Tierra) en Navarrete, La Rioja, si no siempre, casi siempre que me hacen una entrevista suelen preguntarme por la amistad (sobre todo, por la que mantengo con “Metomentodo”) y sus alrededores.

Por ser original, en cada nueva ocasión, acostumbro a contestar algo distinto a lo ya dicho en las oportunidades previas, anteriores. Así que, procurando no repetirme en mis respuestas, suelo referir la última anécdota que me ha acaecido, en la que he advertido, hallado e/o identificado, clara y ejemplarmente, una indudable e innegable muestra de amistad (ya fuera protagonizada por “Metomentodo” o por otro amigo).

Verbigracia, hace poco más o menos tres meses, un joven me cedió el paso, a la hora de cruzar la puerta principal de entrada a la biblioteca pública de Tudela (por la calle Herrerías), diciéndome: “Usted, primero, por favor”. Aquel usted, educado, cívico, que me sorprendió, grata y formalmente, por ser intachable, sin embargo, anímicamente, me cayó o sentó como un tiro y me ocasionó un bajón de los de aúpa, porque me obligó, velis nolis, a hacerme cargo de la imponente, incontrovertible y real situación o circunstancia, que acaso hubiera sobrepasado con creces el ecuador de mi existencia, o sea, llevara más años vividos de los que me quedaban por vivir. “Metomentodo”, cuando nos volvimos a juntar (no llegó a barruntarlo por teléfono), caló al momento que algo no marchaba correctamente en mi caso, que algo me pasaba y me pesaba, y se lo confesé.

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Hay amantes que matan cuanto ignoran

HAY AMANTES QUE MATAN CUANTO IGNORAN

Los gritos de alegría, el alborozo
General, que de abajo sube arriba
Con tanto empuje o fuerza que derriba
O borra la tristeza de este mozo,

Es, pásmese el lector fiel, por el gozo
De que al bachillerato, óbice o criba,
El amor por saber vuelva y lo escriba
Quien, cuando lee a Nietzsche, a ambos yo rozo.

Aunque sea poco útil, pues no enseña
A pensar cuanto hacemos, sino cómo
Somos y a concentrar eso en un tomo,

Hoy la filosofía no desdeña
Más que el grupo o legión que el mal adoran:
Hay amantes que matan cuanto ignoran.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que conste en acta: quise escribir "pata"

QUE CONSTE EN ACTA: QUISE ESCRIBIR “PATA”

Dilecta Pilar:

Hice el esfuerzo de desplazarme a Tres Cantos, porque allí estuvieron encuadernadas y recogidas en varios volúmenes en la biblioteca, archivo general de la Orden, pero alguien (acaso un amigo de lo ajeno, las sustrajo; cuando yo acudí no había rastro de ellas). Todos los religiosos Camilos y trabajadores del Centro, todos (no pude saludar a Bermejo ni a Santaolalla, que habían viajado ese día a Valladolid por cuestión de trabajo, creo), sin excepción, se portaron estupendamente conmigo. No puedo achacarles nada ni formularles queja alguna. Hasta tuvieron el detalle de acercarme a la estación de Renfe, para facilitarme el regreso; el Padre Jesús María Ruiz me invitó a comer con la comunidad religiosa (en una mesa semicircular, si no marro) y no me cobraron las pocas copias que hice.

De nada. Javier, por lo que he leído de él, sus respuestas a tus preguntas, en el supuesto de que lo hubiera conocido, me hubiera caído bien, barrunto. “Ningún hombre es una isla en sí mismo” (ya que el hombre es un ser social) dijo otrora (y sigue aduciendo hoy a quien lo lee) John Donne. Que a nadie nunca le falte una mano a la que agarrarse (para salir de un peligro o superar un bajón anímico o revés de diverso jaez). Hoy hay muchos suicidios por falta de manos fautoras (que se brinden a ayudar).

No es malo tener buen saque, si luego se queman las calorías ingeridas mediante el trabajo realizado o el deporte llevado a cabo.

Las gracias te las debo dar yo a ti, por tu generosidad. Tomo en consideración tus palabras y recordaré tu comentario laudatorio por mi acierto cuando me equivoque. Ergo, hoy no me consideraré un genio para, cuando meta la pata pronto, que la meteré, seguro, tampoco me vea como un idiota.

Que sepas que no me ha molestado tu sarcasmo (quien es adicto a elaborarlos y erogarlos entre sus congéneres debe avenirse del mejor modo a admitirlos y recibirlos, sin formular queja). Que conste en acta: quise escribir “pata”, pero lo que se leía y salió fue “peta” (que, a mí, al menos, no me peta o agrada, no, sino que tal vez me agreda; no conozco a nadie que tenga dos dedos de frente, sea hembra o varón, al que le guste errar, pero, como de todo hay en la viña del señor, acaso las/os haya y no faltará quien las/os halle; como aseveró el torero Rafael Ortega, “el Gallo”, el día que le presentaron al filósofo José Ortega y Gasset, “hay gente pa—ra— to—do—”). Quizás porque yo, como soy pato, de mote (hijo de Eusebio, “el Pato”, en Cornago, La Rioja), velis nolis, quiéralo o no, de vez en cuando, o de cuando en vez, como errare humanum est, metí, meto y meteré la pata.

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Vértigo siento, sí, y pena

VÉRTIGO SIENTO, SÍ, Y PENA

Hoy he roto con mi amada.
Esperaba estar soltero
En julio, pero es enero.
Oír la igual cencerrada
Sofocó la llamarada.
Aunque sin mi monumento
Me hallo en la gloria, contento,
Vértigo siento, sí, y pena;
Sin Pilar una condena
Es vivir este momento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cumpliré lo prometido?

¿CUMPLIRÉ LO PROMETIDO?

Otra batalla nabal
(Que urdo con be, no con uve,
Porque ayer con ella estuve,
Y comprobé que el aval
De nuestro amor es cabal,
Que el nabo de uno creciera,
Aunque luego se encogiera,
Cumplido su cometido)
Mañana le he prometido;
Ojalá ella a eso el sí diera.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De la Cruz Roja hazte socia/o

DE LA CRUZ ROJA HAZTE SOCIA/O

Adde parvum parvo magnus acervus erit” (“Añade un poco a otro poco y el montón será grande”).

Ovidio

—Sé que es mi aportación coja,
Manca, como mi pensión.
—Y a una legión tu ilusión
Implicar; ver si se moja
Más gente con la Cruz Roja.
—Lo que importa es ser honesto.
—Y favorecer que el gesto
Por doquier cunda o se extienda.
—¿Habrá quien esto no entienda?
—¿Qué otra espinela has compuesto?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Datos? ¡Caros y/o baratos!

¿DATOS? ¡CAROS Y/O BARATOS!

—Solo interesan los datos
Si refuerzan las ideas.
—Coge aire, toma. ¿Jadeas
Siempre que hablas de baratos
Argumentos o aparatos?
—Se usan, como hace el borracho,
Que le espeta mamarracho
A una farola, de apoyo.
—¿Y no de antorcha en un hoyo
Como hace el resto, muchacho?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Amigos entrañables desde entonces

AMIGOS ENTRAÑABLES DESDE ENTONCES

Desde que ha trascendido a los mass media, desde que es vox populi, que Emilio González y yo somos amigos entrañables e inseparables desde antaño, son legión las/os que suelen preguntarme cuándo y dónde conocí a “Metomentodo”. Como mi memoria, frágil, no tiene nada que ver con la suya, prodigiosa, pues goza de una similar a la que disfrutaba (no faltará quien se fije en la cara opuesta, el revés de la moneda, y, como corolario, vea o le parezca que ve lo contrario, que padecía) Funes el memorioso, el impar personaje ficticio que salió del magín fantasioso de Jorge Luis Borges, he llegado a la conclusión de que tal vez me convenga aprenderme de corrido y de memoria, como hice de niño con el padrenuestro y de adolescente con el avemaría en latín, el coloquio que “Metomentodo” escribió el día que nos conocimos, hace más de cuarenta años, en el seminario menor que los Padres Camilos regentaban otrora en Navarrete, La Rioja, en el “hiperbreve” (él, a la sazón, prefería usar este término al que, a la postre, acabó imponiéndose, en la lengua escrita y la hablada, microrrelato), que tituló “¿Diálogo de besugos?”, que apareció publicado en una revista hoy inencontrable, Los jóvenes hablan:

“—A ver, “Otramotro”, ¿qué parecidos encuentras entre miedo o temor y suceso?
“—¿Que los dos, “Metomentodo”, suceden?
“—No, hombre, no; que, si no en todo momento, casi siempre, el grueso o la inmensa mayoría de los casos y las cosas que tememos no los obtenemos, no suceden; y, en el supuesto de que ocurran, no son tan graves como temíamos.
“—Al parecer, “Metomentodo”, te crees asaz dicaz y bastante perspicaz por improvisar o repentizar en un pispás la razón que acabas de proferir; ahora bien, ¿serías capaz de decirme qué tienen en común el pánico y el póquer?
“—¿Que ambas voces son masculinas, empiezan por la misma consonante, pe, y llevan tilde?
“—Sí, pero no. Aprovecha la segunda oportunidad que te brindo.
“—¿Que alguien sintió pánico jugando al póquer?
“—Es posible que fuera así, sí, pero tampoco. Mira a ver si te has quedado calvo detrás de las orejas.
“—Pues, aleccióname y dispara, “Otramotro”, que me tienes en ascuas.
“—Para quien siente o tiene un miedo cerval, rayano con el pánico, allí donde se halle, o suele ver fantasmas por cualquier parte y mearse, o suele oír ruidos raros por doquier y cagarse; no es infrecuente que al miedica (ella o él) le acaezcan las cuatro o el póquer a la vez.
“—Acabo de comprobar que tengo un alma gemela, pues eres tan burlón, coñón, guasón o zumbón como yo, o más, amigo”.

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Reconozco que patino

RECONOZCO QUE PATINO

No me logro cepillar
Los prejuicios que acarreo,
De los que suelo ser reo;
Sí por los tales brillar,
Por tantísimos pillar.
Aunque mucho acierto o atino,
Reconozco que patino
Un montón, que me equivoco.
Pero yo no me haré el loco,
Como sueles, Florentino.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que al cielo volver quiera no me extraña

QUE AL CIELO VOLVER QUIERA NO ME EXTRAÑA

Dilecta Pilar:

Servidor adquirió dicho hábito en Navarrete, donde viví mi cielo aquí. Con “aquí” me refiero a la tierra, al planeta Tierra. No me extraña que mi espíritu quiera volver a revisitar muchos de aquellos momentos de mi existencia, que quiera revivirlos y empezar a ponerme a escribir la novela que anda rondándome la cabeza, pero me faltan las revistillas. Sé que ellas serían el acicate o manantial que necesito, el aliciente para que la novela vaya manando y se vaya escribiendo sola.

Debe ser un fastidio eso de tener que acomodarse a unas medidas (contar caracteres o palabras) a la hora de publicar. Para mí sería más fácil añadir que quitar. Así que haría (al menos, lo procuraría) todo lo posible por quedarme corto, para luego agregar o sumar (menos complejo, en principio, que eliminar o restar). ¿Lo de la partida de bautismo tiene que ver con algún otro sacramento? ¿Acierto cuando intuyo que puede haber nupcias próximas (si he dado de lleno en el blanco o centro de la diana en cuanto barrunto, ¡enhorabuena!)?

Si la muerte de todo ser humano me disminuye, como sostenía el poeta metafísico inglés John Donne, incrementa la pena que dicha pérdida le duela, por la razón que sea, a la persona allegada, sea amiga/o o deudo. No me había enterado de que me habías enviado en un adjunto la entrevista (parte, al menos) que le hiciste a Javier Romañach, tristemente finado, para la revista Humanizar. Interesantes preguntas y contundentes respuestas, sin duda, de quien sabía qué quería y de lo que hablaba.

Ya me habías comentado que a tu pareja le encanta la cocina, que es un manitas en la misma, vaya.

Hoy sí he tenido la oportunidad y la dicha de leer en la Papelería/Librería “El Cole” tu artículo del Heraldo, “Historia Sagrada”. Vuelves a dar de lleno en el blanco o centro de la diana con tu flecha. ¿Alguien que no haya recibido instrucción sobre el asunto concreto o que no la haya subsanado por su cuenta y riesgo, en el caso de un/a autodidacta diletante, y sea reputada/o un/a perita/o en el tema particular, ancho, latísimo, puede interpretar de manera conveniente, correcta y oportuna, tantas obras de arte (pictórico, escultórico, arquitectónico, literario, musical, etc.? Si me pidieran que destacara una o dos, como máximo, ideas de tu enjundioso texto. Me quedaría con la frase que corona el párrafo segundo: “La genética influye tanto como la educación sentimental” (si es que la recuerdo con fidelidad). Un axioma incontrovertible, una verdad como un templo. Y la que culmina la columna (que en la nueva posición que te han asignado o tienes en el periódico se parece más, porque hace las veces de tal): “La cultura es acervo espiritual”. Me quedo con la definición que alguien dio (no recuerdo ahora mismo quién) de cultura: “Es lo que queda después de haber olvidado lo aprendido”. Acabo de cerciorarme de que es del novelista y ensayista francés André Maurois, seudónimo literario de Émile Salomon Wilhelm Herzog, a quien, por cierto, también le debemos esta otra frase: “Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa”. Empero, a veces, una/o constata que quien estudia lo hace tan falto de ganas, con tan poco interés, que el recipiente donde va acopiando sus saberes la/el discente se parece a un saco roto o es este tan poroso que deja pasar los pocos posos que lo aprendido le han podido ir dejando en su espíritu.

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Cien sonetos será "Euforia"

CIEN SONETOS SERÁ “EUFORIA”

“Carácter firme es aquel que puede continuar sin éxitos”.

Ralph Waldo Emerson

Ojalá obtenga o consiga
Un día un carácter firme.
Y, aunque alguien pueda infligirme
Un revés duro, yo siga
Cual pan con toda su miga.
Sin un éxito o victoria
Sé que alcanzaré la gloria
Si a mi lado estás, Pilar,
Porque podré compilar
Cien sonetos, cien: “Euforia”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién me habla quedo en la sien?

¿QUIÉN ME HABLA QUEDO EN LA SIEN?

PILAR, QUE YA ME HA INSPIRADO

MÁS DÉCIMAS, MÁS, DE CIEN

Vivo, sí, reconciliado
Con mis mil contradicciones
(¿Me gustan las convicciones
Que odio?), pero un alelado
Me siento de ti alejado.
He aprendido a saber quién,
Aunque me haga un mal, un bien
Tras otro va a procurarme
Literario, al inspirarme
O hablarme quedo en la sien.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Como tinta, ¿yo uso sangre?

COMO TINTA, ¿YO USO SANGRE?

Toda la literatura
Se basa en hechos reales
Que mudan en ideales
Quienes a su criatura
Le otorgan otra estructura.
Cuanto un cuento corto/luengo cuenta
Lo verosímil frecuenta,
Como eso mismo le pasa
A esta cosa que urdo en casa
Con sangre de lucha incruenta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Te conozca o ignore, te amo

TE CONOZCA O IGNORE, TE AMO

“Dice Carlyle ‘que es necesario amar para conocer’. Máxima cierta cuando se trata de ciencia, arte o literatura. Pero en la amistad y el amor fracasa a menudo, porque unas veces nos amamos porque nos conocemos, y otras, acaso las más, nos amamos porque nos ignoramos”.

Santiago Ramón y Cajal, en “Charlas de café” (1920).

Cuanto es verdadero en ciencia,
En arte, en literatura,
Puede ser falso, criatura
(Si lo asevero a conciencia
Es porque su quintaesencia
Caté —¿no oyes su clamor?—),
En la amistad o el amor,
Porque sé cómo eres y amo;
Te ignoro y más aún te amo;
¿No te ha llegado el rumor?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Refutador Mayor del Mentidero

REFUTADOR MAYOR DEL MENTIDERO

Atento y desocupado lector (seas ella o él):

“Imaginémonos a un niño salvaje que vive en completa soledad humana en medio de la jungla; por abreviar el discurso o relato, a Tarzán cuando era adolescente. Sigamos (por) esa senda e imaginémonos que, por una mera o compleja cuestión de(l) azar, es hallado por un científico aventurero (o viceversa) y su equipo y (ahórrese el lector, como hace quien trenza estos renglones torcidos, el arduo y luengo proceso hasta que) es conducido por este adonde tiene su residencia habitual, a las afueras de una ciudad populosa. Imaginémonos que es adoptado por su descubridor. Bueno, pues, barrunto que, al poco tiempo de vivir en dicha sociedad (propongo una horquilla que vaya de tres meses a un año), el espabilado Tarzán, medio educado ya, habrá llegado en su personal análisis y valoración de la realidad que lo circunda a algunas conclusiones. Aunque la expresión que me dispongo a usar sea escasamente científica, me apuesto doble contra sencillo a que, entre ellas, descuella esta: que ninguno de sus civilizados semejantes (que conste en acta que me incluyo entre los tales) estamos exentos de decir tonterías ni de hacerlas”.

En las pocas y precedentes líneas cabe hallar la quintaesencia de “Metomentodo”, quien las urdió.

Si alguien me pidiera (como así ha sido), como simple ejercicio literario, que escribiera un contrasentido, la elegía de quien aún vive, mi heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, acaso empezara refiriendo de él lo siguiente, que me lo confió él mismo, al poco de conocernos, mientras nos tomábamos en el Juan Sebastián Bar él un “olé” (por café au lait), café con leche, y yo una birra:

“—A veces, Otramotro, nada más abrir los ojos y despertarme, antes de levantarme del catre, tengo la sensación refractaria de ser un Tarzán adolescente, recién llegado a la civilización, como si mi mente fuera una “tabula rasa”, una pizarra intacta, virgen, sin estrenar, sobre cuya superficie nadie hubiera deslizado aún un trozo de tiza”.

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Dijo sí y vio encandilar

DIJO SÍ Y VIO ENCANDILAR

—¿Pudiste hacer el encargo
Que te hice en tu último viaje
Interestelar?
—Mi paje
Me quitó el sabor amargo.
—¿Acaso estaba en letargo?
—Ayer dio, tras mucho hilar,
Con tu muy amada Pilar.
—¿Preguntó, a base de mímica,
Si ella era la ciclotímica?
—Sí; y empezó a titilar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Gracias es una voz que nunca sobra

GRACIAS ES UNA VOZ QUE NUNCA SOBRA

Dilecta Pilar:

Lo reconozco, antes de contestarte estas pocas letras que te dispones a leer, ya he subido el texto, mi literaria exégesis del tuyo, a mi bitácora para que aparezca publicado el próximo viernes. Insisto en que todo vaya estupendamente (si hay vaya, quiero decir, burla, y esta es omnímoda, mejor) el sábado. Si es lo único que te desentona, eso quiere decir que he atinado en el grueso de la interpretación de tu microrrelato. ¡Bien!

Si el resto de los relatos tienen el fondo que he advertido en el tuyo, el libro coral tendrá críticas espléndidas y venderéis muchos ejemplares. Ojalá así sea.

Las gracias te las tengo que dar yo a ti por enviarme tu microrrelato y, tras leerlo, poder comentarlo. Gracias (como otro tanto ocurre con perdón) es una palabra que nunca está de más. Por (auto)exigirme escribir un endecasílabo con dicha idea (ahora me ha dado por ahí, por titular mis textos en prosa con endecasílabos; no sé si te has percatado de ello), me he conformado con el que en un pispás he elaborado o ha resultado: Gracias es una voz que nunca sobra, que, precisamente, me sirve para rotular la presente epístola.

Pues, no obstante lo que acabas de leer en el párrafo precedente, me parece bien que esa sea tu decisión. Ergo, haces bien en darlas.

Solo esporádicamente, de cuando en vez o de vez en cuando, hago ese examen de conciencia, previo a conciliar el sueño. No todas las noches. Hay días en que no me da tiempo a leer ni una sola página de “Walden”, de Henry David Thoreau, que ahora suelo tener, al acabar el día, entre manos, porque, metafóricamente, se me bajan las persianas. Cuando ando cansado, suelo caer rendido, ante la convincente razón y la proverbial atracción e/o influencia que ejerce Morfeo, el dios del sueño, en sus plácidos brazos.

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¿Pasará un día tu criba?

¿PASARÁ UN DÍA TU CRIBA?

Pilar, todo lo que escriba
A partir de este momento
Fértil, sí, que documento,
¿Pasará un día la criba
Del arte, que harto te priva?
Eso a mí, amada, jamás
Me importará; a los demás
Tampoco quizá que ruede.
Aquel que hace cuanto puede
No está obligado a hacer más.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Pilar? ¡Tímida y miedosa!

¿PILAR? ¡TÍMIDA Y MIEDOSA!

(AUN SIENDO GENIO Y FIGURA)

Que ella era fuerte y segura
(Así fue idealizada
Por este menda) fachada
Es hoy, pose pura y dura,
Aun siendo genio y figura.
Pilar sabe dónde quiere
Llegar y a ese fin se adhiere,
Pero es tímida y miedosa,
Y, cuando duda, ella, rosa,
Se raja ante quien la adquiere.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿En quién hallo mi sapiencia?

¿EN QUIÉN HALLO MI SAPIENCIA?

Sé que idealizo a mi amada
Pilar, con quien he gozado
Tanto que hasta he remozado.
Si algún día es afamada,
En buena lid fue ganada
Su impar fama. Ten paciencia,
Que es la madre de la ciencia.
Así intento convencerme,
Que es con un porqué vencerme,
Que en ella hallo mi sapiencia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que el delincuente no se llame Casto

QUE EL DELINCUENTE NO SE LLAME CASTO

Que conste en acta que no es mi propósito hacer unas risas con la noticia que acabo de escuchar y leer en varios mass media, sino al contrario, denunciar la comisión de un delito que ha dejado, como consecuencia del mismo, dos víctimas, dos. Una mujer que llevaba catorce años en coma en un hospital benéfico de Phoenix (Estados Unidos de América) ha dado a luz un bebé sano.

La buena nueva (que tiene su parte de mala y aun pésima) o viceversa, la mala nueva (que no faltará quien advierta que tiene también su parte buena; pues el nacimiento de un bebé es siempre un milagro de la naturaleza), ha dejado al personal, trabaje o no dentro del citado recinto hospitalario, desconcertado. La policía de Phoenix ya está haciendo las pesquisas pertinentes y preceptivas para dar cuanto antes con quien abusó sexualmente de la paciente. Supongo que todos los trabajadores varones tendrán que pasar por el duro trago de tener que hacerse la prueba de paternidad. Pensar que una trabajadora (con el propósito de darle un escarmiento y poner en serias dificultades a su expareja —si trabaja en el hospital, la venganza sería, además de definitiva, terrible—) ideó la manera de guardar, tras tener con él un coito, su semen en las mejores condiciones y luego se lo introdujo a la paciente, ¿es muy enrevesado? El cerebro humano (independientemente de cuál sea su sexo) es capaz de lo mejor, sí, pero, otrosí, de lo más perverso.

Está claro que el caso se tapó (por algunos, ellas y ellos —no me creo que nadie comentara que la paciente había dejado de menstruar y que el engorde era, amén de evidente, compatible con el hecho de estar encinta—) hasta que la paciente dio a luz y el caso salió a la luz, o sea, se destapó.

Ignoro si el atento y desocupado lector se ha llevado a los ojos una novelita de Juan Bautista Amorós Vázquez de Figueroa (más conocido por su seudónimo literario, Silverio Lanza), que el doctor José-Carlos Mainer Baqué, que fue mi profesor de la asignatura de Literatura Española del siglo XX, durante mi quinto y último año de carrera, llamó en clase con otro de los alias con el que, asimismo, se le conocía, “el Raro de Getafe”), titulada “Ni en la vida ni en la muerte” (1890), que yo leí aquel año, 1987.

Le transcribo (con la acentuación puesta al día) el final de la citada ficción (páginas 78 y 79 de la edición que manejo, que llevó a cabo el propio autor —incluso la dirección que aparece de la misma, Olivares, 18, era la de su domicilio o vivienda, en Getafe—), por las concomitancias que he advertido entre la noticia, verdadera, y la invención, falsa:

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¡Cuánto atraen los ángeles hermosos!

¡CUÁNTO ATRAEN LOS ÁNGELES HERMOSOS!

(¿EL TÍTULO NO ABRIGA UN PLEONASMO?)

“—Se abrieron las puertas del cielo, que se escapó —el recién jubilado, Espósito, no llega a concluir o proferir lo que sigue— un ángel”.

Comenta Ricardo Darín (que interpreta el papel de Benjamín Espósito, al acceder, al comienzo de la cinta, al palacio de Justicia y cruzarse con una joven esbelta, mientras recorre los pasillos del edificio), según el guion del filme “El secreto de sus ojos”, dirigido por Juan José Campanella en 2009, y que fue galardonado con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa (2010).

Ocurrió el viernes, 2 de noviembre de 2018, en el cibercafé “Praga”, de Tudela (Navarra). Había acudido allí para escribir (en sentido estricto, teclear en el único ordenador que aún tiene a disposición de los clientes el dueño del establecimiento, Alberto, y para guardar en mis direcciones de correo electrónico y subir a mi bitácora el texto que había titulado “Refutador Mayor del Mentidero”), pero, como la computadora estaba ocupada y, según me comentó (o eso deduje de lo que le escuché decir) el gerifalte, lo seguiría estando durante dos o tres horas más (ese sería el comportamiento asiduo o habitual del usuario), tras charlar un rato con el mentado, quedé en que volveríamos a vernos, porque servidor tenía la intención de acercarse allí más tarde para tomar una caña.

Volví a casa y, cuando con la ayuda de un bolígrafo y de un folio di remate a la idea que me bullía en la mente y me preparé la cena (una ensalada, a base de un cogollo, un tomate, una cebolla, un paquete de palitos de surimi y un huevo duro, a la que luego añadiría el aliño, un buen chorretón de aceite de oliva virgen extra y un par de hisopazos de vinagre balsámico de Módena), abandoné mi domicilio, cerré la puerta con llave, cogí el ascensor, porque dio la casualidad de que estaba en la tercera planta, descendí, salí del edificio y, tras doblar la esquina izquierda, decidí que las suelas de mis zapatos pisaran la acera de los pares de la avenida de Santa Ana. Superada la mitad del trayecto, me topé con mi hermano Miguel Ángel, “el Chato”, y mi cuñada Alicia. Los besé, les invité a tomar algo, pero declinaron el convite, me despedí de ellos y llegué al “Praga”. Subí el escalón y entré.

Dentro, hallé, a la vera de la barra, a Luis, un parroquiano (“cliente VIP”, me propuso el susodicho que escribiera, cuando les comenté, tanto a él como a Alberto, un par de días después, que había pensado trenzar un texto sobre el hecho acaecido allí) habitual. Di las buenas tardes y le pedí al dueño que me sirviera una caña, que acompañó de un pequeño recipiente repleto de maíces tostados.

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Pilar no es fresa, es fresón

PILAR NO ES FRESA, ES FRESÓN

Las cosas son como son,
Pero deberían ser
Como cantar y coser,
Si queremos: el tesón
Digno se hizo/hace/hará del fresón.
Aunque no tengo posibles
Para alcanzar imposibles
Sueños, ilusiones, cotas,
A pesar de las derrotas,
Aún los/as veo posibles.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que sea un novelón tu novelita

QUE SEA UN NOVELÓN TU NOVELITA

Dilecta Pilar:

Pues ves bien y entiendes mejor, amiga, que por (una) tal te tengo, sí, sin duda. Y también por diosa (afable, amable, no odiosa), si tenemos en cuenta el sentido de mi nombre de pila, Ángel, que, en griego, significa mensajero entre dioses (ellas y ellos). Sin su sorna, retranca o ironía un don nadie (no Nadie, trasunto de Ulises) es el hijo de Iluminada. Si nací con ángel, celebro tal cosa. Pero eso corresponde decirlo o reconocerlo a los otros (hembras y varones), las/os demás; no me apetece caer, de mañana, en la jactancia (o, por buscarle una palabra con la que rime, en la petulancia).

Me alegra que sea así la cosa.

Teniendo en cuenta lo que dijo (y dejó escrito) Unamuno (que, si siente el pensamiento, también piensa en sentimiento), te entiendo. Para mí tengo que hay alguien que te/me/nos inspira a los hacedores de versos y prosas, siempre que estemos trabajando. Abundo en ese sentimiento (o pensamiento). Pero el demonio es, básicamente, zumbón, no perverso.

Celebro que en el texto que te mandé por otro cauce no hayas advertido nada reseñable.

El sábado volví a zuritear con Pío Fraguas por el centro tudelano y a departir con unos y con otros (de ambos sexos).

Supongo que no tendrás objeción que hacer a que te lleguen mis mensajes por los cuatro costados (mientras los mentados sean o neutros o divertidos o de dicha, como, al menos, intento).

Como quise decirte arriba, lo fundamental es que la inspiración nos coja trabajando, porque, como nos coja de juerga y con dos combinados y sin libreta donde apuntar, acaso a lo que la musa nos ha inspirado le sobrevenga el ocaso, o sea, la misma caiga en saco roto o quede en agua de borrajas o cerrajas.

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Mis días, Pilar, los doras

MIS DÍAS, PILAR, LOS DORAS

Las de julio escasas horas
Que en el Puerto de la Cruz
Pasamos juntos, mi luz,
Me hicieron ver sin demoras
Que tú mis días los doras.
Me sentí a tu lado vivo.
Desde entonces, no concibo
Que no ausculte tu cuerpazo
Con detalle, que tu abrazo
No sea mi lenitivo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Carta a la directora de "El País"

CARTA A LA DIRECTORA DE “EL PAÍS”

Dilecta directora:

Ayer, sábado, 5 de enero de 2019, en la sección de Pasatiempos del diario EL PAÍS, concretamente, en el Salto del Caballo, de la página 44, a cargo de Mambrino, se lee: “Partiendo de la sílaba destacada, y siguiendo los movimientos del caballo en el ajedrez, trate de descifrar un conocido párrafo de Ernest Hemingway”.

Bueno, pues, lamento tener que comentarle a Mambrino (todos los seres humanos marramos, errare humanum est) que las susodichas palabras (traducidas del inglés) las escribió el poeta metafísico inglés John Donne en “Devotions Upon Emergent Occasiones and Death’s Duel” (1623). Hemingway se limitó a citarlo al inicio de su novela “Por quién doblan las campanas” (1940).

Le recomiendo que invierta unos minutos de su preciado y precioso tiempo (“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades” escribió Cervantes en “La gitanilla” en 1613) en hacer las averiguaciones pertinentes y comprobar que es cierto cuanto aquí le urdo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De bien nacido es ser agradecido

DE BIEN NACIDO ES SER AGRADECIDO

Dilecta Pilar:

Esta gélida o siberiana (cuando me he acercado al Centro Cívico “Lourdes”, desde donde te urdo estos renglones torcidos, el panel de la esquina marcaba seis grados bajo cero) mañana de viernes, cuarto día del mes enero, no había ejemplar del Heraldo de Aragón en el anaquel acostumbrado, pero sí en el expositor del exterior del local habitual, la Librería/Papelería “El Cole”; así que le he pedido permiso al dueño, Miguel Ángel, “Fangio”, para leer tu columna, titulada “Gracias, sus Majestades”, en la página 24, bajo el marbete de La Tribuna.

El arranque de la misma me ha hecho recordar la carta escueta que les escribí y me premiaron hace casi dos años, que llevaba el rótulo de “Misiva a los Reyes Magos”, que escogí como colofón idóneo de un texto que titulé “¿Creaciones de mentes fantasiosas?”, que vio la luz en mi bitácora, El blog de Otramotro, el 9 de febrero de 2017, y que decía así:

“Mis dilectos Reyes Magos:

“Este año seré breve. No os pido nada para mí. Sí os ruego con encarecimiento que un porcentaje muy alto (a ver si ronda el noventa por ciento; porque, si sobrepasa ese límite, conseguiréis superar el récord y que esa plusmarca sea considerada la caraba) de las biopsias que se hagan durante el año 2017, que acaba de echar a andar, tengan pronóstico favorable. Desgraciadamente, la que me hicieron a mí el año pasado no lo tuvo, pero el doble tratamiento de quimioterapia y radioterapia que he seguido me ha permitido conocer a varios grupos de personas que frecuentan el ámbito sanitario (doctoras/es, enfermeras/os, conductoras/es, auxiliares, celadoras/es, limpiadoras/es, enfermas/os y deudos y amigas/os de estas/os últimas/os) que han propiciado que mejorara la opinión que tenía sobre la especie humana.

“Insiste e itera su ruego

“Ángela Carballino”.

No te extrañará que eligiera a la narradora de esa nivola unamuniana tan querida por mí, “San Manuel Bueno, mártir”, para firmar la mentada epístola.

Gracias, junto con perdón, es una palabra que deberíamos de usar más veces, más a menudo. De bien nacido/s es ser agradecido/s. Cervantes, por boca de don Quijote, dice en el capítulo XXII de la Primera parte de su inmortal obra: “—De gente bien nacida es agradecer los beneficios que reciben, y uno de los pecados que más a Dios ofende es la ingratitud”.

Cuando he leído el comienzo del segundo párrafo, “A su debido tiempo, me contaron el cuento de que no existíais. ¡Qué ilusos los adultos! Yo seguí confiando” he vuelto a sentir, si no las mismas, parecidas sensaciones a las que me dejó o produjo releer, siendo adulto, “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry.

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Mudarte en símbolo quiero

MUDARTE EN SÍMBOLO QUIERO

A Pilar, por ser pilar
De mis prosas y mis versos
(He urdido algunos perversos,
Que hablan de no depilar
El pubis y encandilar),
Mudar en símbolo quiero.
Aquí y ahora me adhiero
A cuantos buscan lo mismo:
O lo construyo yo mismo
O en una puja lo adquiero.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Vivir sin amor se hace cuesta arriba

VIVIR SIN AMOR SE HACE CUESTA ARRIBA

Atento y desocupado lector (seas ella o él):

Desconozco si a ti te ha pasado, mutatis mutandis, alguna vez tres cuartos de lo que te puedo asegurar que a mí me ha acaecido en varias ocasiones (más de una decena o docena). Las féminas que más confianza me han brindado han sido las que, a la postre, quiero pensar que de manera involuntaria, más daño emocional y/o sentimental me han infligido. Yo he tenido la dicha, primero, y la desgracia, después, de haberme sentido atraído por varios miembros o representantes del cielo que, por hache o por be, han devenido o derivado en otros tales del báratro. Ahora bien, seguramente, todas esas mujeres eran normales, ni tan angelicales (hice mal al deificarlas e/o idealizarlas), como las vi al principio, ni tan endiabladas (insistí en hacer el mal al demonizarlas e/o idiotizarlas), como las guipé al final.

Durante toda mi vida he perseguido disfrutar a tope de las bendiciones o mieles del amor (abundo con la frase “sin amor no merece la pena vivir”, que Rosa Montero, que ha recibido merecida y recientemente el Premio Nacional de las Letras, ha colocado bajo el rótulo de su última novela, “LOS TIEMPOS DEL ODIO”), como si fuera el mayor logro existencial, pero cuando he comprobado que este obraba entre mis manos, que había conseguido hacer realidad el desafío, propósito o sueño, me he dado cuenta de que esa cima escalada, ese “ochomil” hollado, en lugar de ser un premio o regalo, era un castigo o mortificación. Así que hoy, por fin, alcanzo a inteligir a (quien ahora, vaya por Dios, no recuerdo cuál era su nombre ni primer apellido; a ver si Dios me echa raudo un capote; ¡gracias, Dios, por la diligencia!) Truman Capote, en concreto, qué le llevó al autor de “A sangre fría” (1966) a escribir esta frase: “Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”.

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¿Drogas? ¡Impar pejiguera!

¿DROGAS? ¡IMPAR PEJIGUERA!

El titular de la noticia que leí ayer por la tarde, en el edición digital del diario El País, que fue la raíz o el fundamento de esta décima, decía así: “Detenido un conductor en Ibiza tras dar positivo en todas las drogas detectables”. Sentencié en un pispás. ¿Y a eso cómo le llama la Guardia Civil? ¿Pleno o completo?

Hay conductores letales.
En Ibiza, por ejemplo,
Le van a erigir un templo
A quien no sabe que a Tales
De Mileto los mortales
Le debemos que dijera
Que el principio primero era
El agua sola, sin drogas.
¿Por ellas, lector/a, abogas?
Son una impar pejiguera.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A quien brilla como estrella

A QUIEN BRILLA COMO ESTRELA

Aunque rompí con Pilar,
El hilo impar que me une a ella,
A quien brilla como estrella,
No lo hizo y a encandilar
Ha vuelto en su titilar.
Mantener un sentimiento
Como el amor, no te miento,
Sano y vivo en la distancia
Exige mucha constancia
Y verlo como es, cimiento.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A la del Trianflor plantilla

A LA DEL TRIANFLOR PLANTILLA

Os mando, desde Tudela,
Capital de la Ribera
Navarra, la más sincera
Esperanza del que anhela
Lo mejor, miel sobre hojuela,
Para todos, ellas y ellos,
Por vuestros buenos y bellos
Gestos o actitudes varias,
Que hacen extraordinarias
Alhajas, joyas o sellos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lunes, 20 de mayo

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