El Blog de Otramotro

Relación de pareja suspendida

RELACIÓN DE PAREJA SUSPENDIDA

Amada Pilar:

Seguramente todavía recuerdas (si no al pie de la letra, sí el fondo o meollo) qué te decía en la epístola que titulé “Relación de pareja literaria”, que te escribí, dirigí y apareció publicada en mi bitácora, “El blog de Otramotro”, el jueves, 27 de septiembre de 2018.

Al final del antepenúltimo párrafo de la misma urdí: “No quiero que nadie sufra por nuestra relación de pareja literaria. Pero tampoco estoy dispuesto a renunciar a ella por que alguien sufra. No deseo que haya daños colaterales, pero estos siempre se las suelen arreglar para hallar aquí, ahí o allí, a quienes los padezcan”. Bueno, pues, cuando junté esas palabras, este menda no barruntaba, intuía o sospechaba lo que acaso un día pudiera devenir o sobrevenir y hoy es una realidad incontrovertible, que, tras juzgarlo a conciencia y valorarlo seriamente, he determinado renunciar irrevocablemente, al menos por el momento, quiero decir, he dictaminado dejar en suspenso nuestro trato de las tres bes, nuestra bella, bonita y buena relación de pareja, aunque sea irreal, literaria, por esta razón de peso, por que quien está padeciendo los rigores de la susodicha conexión, pásmate, si no marro morrocotudamente, que parece que no, en mi diagnóstico, soy yo. Como sostuve entonces, los daños colaterales suelen tener la rara habilidad de hallar en cualquier situación, por más difícil que esta sea, las rendijas por las que poder colarse de rondón en un “cronotopo”, a fin de dejar constancia de que existen, de que haberlos haylos, como eso mismo se predica de las meigas.

Si la acción de enamorarse, si el hecho de sentirse enamorada/o, es, en sí mismo, una bendición caída del cielo (como lo propio se aireaba del maná, “manjar milagroso” que sirvió “para alimentar al pueblo de Israel”, según el DLE, mientras este vagaba por el desierto), la vida (por algo que nos ha podido acaecer a nosotras/os, les ha ocurrido a unas/os allegadas/os nuestras/os o a otras/os, las/os demás) también nos va demostrando lo que no debemos echar en saco roto u obviar, que, dependiendo de las circunstancias, esta puede llegar a ser una maldición, como el abajo firmante, servidor, acaba de comprobar y corroborar.

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Enhorabuena, Elsa y Diego

ENHORABUENA, ELSA Y DIEGO

(NICOLÁS, PILAR Y NURIA)

Cuando iba a coger al vuelo
Esta tarde el primer sueño
De la siesta, un halagüeño
Notición el pronto abuelo
Me ha dado sin sentir duelo.
Como la nueva era buena,
He dado la enhorabuena
Al alegre Nicolás
Y a Elsa, que lo estaba más
Aún, sin pizca de pena.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lunes, 22 de abril

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