El Blog de Otramotro

¿Para qué me has citado aquí, en el Teide?

¿PARA QUÉ ME HAS CITADO AQUÍ, EN EL TEIDE?

Pilar es educada, pero suelta,
De cuando en vez, su mui “a mí los cajones
Quien me los toca causa unos bajones
Que mando a que se dé una ídem sin vuelta”.

Ante la de los seis morlacos suelta,
Que acrecienta el estrés, baja el Dow Jones,
“¿Para qué os quiero, pies?” larga y “¡cojones!”
La que en asuntos mil está de vuelta.

Pilar que demostrar no tiene nada
Ni yo que descubrir lo que es notorio
(¿Dirá la que asistió en el paritorio

A quien alumbró seis, Iluminada?).
¿Que por qué aquí, en el Teide, te he citado?
Un metro por encima te he guipado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


"Laëtitia o el fin de los hombres"

“LAËTITIA O EL FIN DE LOS HOMBRES”

Si hay un libro que merece
Ser leído con ternura
Y lágrimas de amargura,
Y recomendarlo trece
Veces a mí me apetece,
Es, lector/a, aunque te asombres,
Laëtitia o el fin de los hombres”,
Que Ivan Jablonka, su autor,
Compuso con brillo, ardor.
¿Olvidarás esos nombres?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡A ver quién las elimina!

¡A VER QUIÉN LAS ELIMINA!

Que dos hemisferios tiene
El cerebro del gramático
Mono hoy arguyo flemático.
Si instintos uno contiene,
Razones otro retiene.
El primo, arcaico, domina
Y de ene horrores es mina:
Ablaciones, agresiones,
Violaciones con lesiones,...
¡A ver quién las elimina!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién c(a-o)lma el ansia de un niño?

¿QUIÉN C(A-O)LMA EL ANSIA DE UN NIÑO?

No obstante mentir deploro,
Por ser algo reprobable,
Más gente afín, favorable,
En el orfeón y el coro
He hallado hacia este desdoro,
Hacerle creer a un niño,
Aunque sea con cariño,
Que es un anciano barbado,
Que viaja en un carro alado,
Quien c(a-o)lma su ansia. ¿Le/s riño?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Para Pilar, que fue mi amor y musa

PARA PILAR, QUE FUE MI AMOR Y MUSA

“El corazón tiene razones que la razón ignora”.

Blaise Pascal

Déjame decirte (en sentido estricto, escribirte), Pilar, que tú, en lo tocante a nuestra relación de pareja afectivo/literaria, nada tienes que reprocharte; de nada tienes que culparte. Y menos de su ruptura. Eres una mujer estupenda; (ur)diré más, de bandera (yo no me he enamorado jamás de una mujer mediocre; eso es lo que creo a pies juntillas; respeto que para otros las mujeres que he amado hayan podido parecérselo, pero no serlo), pero tienes tus defectos (me consta que no los ignoras), como yo los míos (que tampoco) y cualquier hijo (sea hembra o varón) de vecino los suyos.

Pilar, tú solo querías tener conmigo una relación de amistad. Me quedó claro desde el principio, pero yo, como advertí que cada vez estaba más y más enamorado de ti, hasta que llegué a estarlo de manera completa (no concebí nunca que a un verdadero tal le cupiera estarlo de otro modo), confiaba en que, con el lento paso del tiempo, te darías cuenta de ello, de que mis sentimientos hacia tu persona eran decentes y verdaderos, y de que la flecha de Cupido, que me había acertado en pleno corazón, acaso pudiera haber rozado el tuyo y eso ayudara o contribuyera a hacerte cambiar de parecer. Me equivoqué, sin duda. Y tal vez tú también. Me explicaré. Lo intentaré, al menos. Veremos si lo logro o no.

Insisto, Pilar, en lo incontrovertible, en que tú solo querías tener conmigo una relación de amistad. Esa era la máxima concesión que estabas dispuesta a hacerme, el tope al que podía llegar mi pretensión. Yo acepté que ese fuera tu criterio, tu deseo. Pero, como para mí se quedaba corto (entiendo que a otras/os tu propuesta les sirviera y hasta les llenara o satisficiera plenamente; al parecer, lo que no llegaste a comprender, lo que no entendiste, es que a mí no lo hiciera), no pudiera avenirme a decir que sí a la misma, a eso, que era lo que tú querías, no lo que yo anhelaba. Además, el martes de marras no me vi capaz, ni mediana ni meridianamente preparado para, verbigracia, tenerte delante, enfrente, a un escaso metro de distancia, y no lanzarme directo a darte, amén de un abrazo e(vi)terno, besos sin cuento.

A lo que yo aspiraba era a que fueras (así te lo hice saber varias veces) mi esposa (si no querías que nos casáramos, estaba dispuesto a aceptar que fueras mi pareja, siempre que viviéramos bajo el mismo techo, y pactáramos, de mutuo y común acuerdo, las condiciones o los términos de nuestra convivencia y nos comprometiéramos a cumplirlas/os a rajatabla y a respetarnos). Mi aspiración, dizque, superaba con creces los límites de tu concesión. Acepté (de mal grado) que fuera así el caso, la cosa, pero lo admití (insisto, de mala gana), que no fue lo que tú hiciste. Mientras que yo respeté que tú dijeras que no a mis ansias, tú no toleraste que yo rehusara las tuyas. Mientras que yo respeté que rechazaras mi propuesta, tú no toleraste que rechazara la tuya.

Aunque sé, me consta, que el amor no es un juego, no debe serlo (aunque todo amor tenga un componente o una parte de tal), acaso valga la siguiente imagen. Yo, Pilar, me jugué todo mi capital sentimental a la apuesta del todo (el doble, en realidad, o sea, complementar o completar mi persona o ser con el tuyo, o viceversa) o nada. Lancé las chapas al aire y salieron cruces (o lises). Perdí. Era algo que podía pasar. No me quejo.

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Te felicito por urdir verdades

TE FELICITO POR URDIR VERDADES

Dilecta Pilar:

Celebro que así sea.

Casi copias (igual ese era tu propósito) a Baltasar Gracián (a quien no hay que saltar ni mucho, ni poco, ni nada —de nada— y sí soltar alguna gracia para poderlo asaltar luego sin llegar a robarle, como no sea una carcajada o una hilera o ristra de risas o sonrisas; te ruego, encarecidamente, que no tomes este comentario en serio, pues, si lo analizas, si lo psicoanalizas, te puedes dar de bruces con una broma de mal gusto): “Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Y aun lo malo, si poco, no tan malo”.

Pues ya sabes lo que toca. Que no todos tenemos la suerte de ser dignos merecedores de recibir el don o la gracia divina de, verbigracia, poder disponer de un grupo de ángeles que nos hagan las labores o tareas que han quedado pendientes de llevar a cabo, como cuenta la leyenda o dice la tradición, que una agrupación de los susodichos le araba los campos a San Isidro Labrador. A mí me toca escribir hoy sobre ese adagio tan hispano que dice “hecha la ley, hecha la trampa”.

Como me ha extrañado, por eso usaba el adverbio “casi” arriba. No sé si te has dado cuenta del hecho, pero intercambiaste, sin querer (barrunto), los adjetivos breve y bueno. Me consta que sabes que en el “Oráculo manual y arte de prudencia” (1647) el belmontino lo escribió como antes lo citaba servidor, tu amigo Otramotro.

Abundo contigo en que Gracián dice una verdad como un templo con y en su dicho.

Yo no he visto (el día del Ángel, en Tudela, durante la mañana del Domingo de Pascua o Resurrección, es un niño o niña quien interpreta dicho papel con ocasión de la “Bajada del Ángel”) aún a ninguno, pero no niego que los haya. Son muchas las personas que hablan de ello. Asimismo, ignoro si a cada uno de los niños (ellas y ellos) que en el mundo han sido y son (no sé si ocurrirá lo mismo con los que serán) se le asignó su propio ángel de la guarda, pero (permíteme una zumba más, solo esta; ríete de mi incredulidad, ignorancia o escepticismo), tengo para mí que un gran desastre o desmán sucedió, porque me consta que una legión de niñas y niños se quedaron sin el suyo en el incompleto reparto.

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El éxito lo alcanza el fracasado

EL ÉXITO LO ALCANZA EL FRACASADO

El día que murió Javier, mi hermano,
Navidad (¡paradoja!) del setenta
Y ocho (según le consta al que esto cuenta),
Llevaba cuatro reyes Dios de mano.

Recuerdo que el mejor samaritano
También cuatro monarcas (¡vaya afrenta!)
En su zurda albergaba; hace cuarenta
Años de aquel tortazo soberano.

Ni el grande Rafael, ora el arcángel,
Ora Sanzio, el pintor renacentista,
Ora Nadal, magnífico tenista,

Hubiera conseguido vencerlo, Ángel.
Así que no te sientas desolado.
Solo el triunfo lo obtiene el derrotado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es la politiquería?

¿QUÉ ES LA POLITIQUERÍA?

Hoy el poder se vendimia
Como ayer contó la historia.
Es tantísima la gloria
Que hay que conquistar, que nimia
Es la auténtica, la eximia.
A quien mandaba él quería
Por la politiquería,
Que hacía a los suyos ricos
Y les daba en los hocicos
A los otros, los hería.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Guillermo de Ockham pimplaba?

¿GUILLERMO DE OCKHAM PIMPLABA?

(¿SU NAVAJA, UNA ONZA, HIMPLABA?)

“En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable”.

Guillermo de Ockham

Ignoro si a ti te encaja
Esto, de Ockham de Guillermo,
De mente fértil, no yermo,
Que alguien llamó su “navaja”
Y para mí es una alhaja:
De las razones posibles
De un hecho, de las plausibles,
Tal vez sea la más simple
La fetén y caldos pimple
Quien la formule imposibles.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Urdirlo me ha apetecido

URDIRLO ME HA APETECIDO

“La ingratitud es hija de la soberbia”.

Miguel de Cervantes Saavedra, en el capítulo LI de la Segunda Parte de “Don Quijote

—No tengas nunca, jamás,
El peor de los defectos,
La ingratitud. Y, de afectos,
Que el amor sea el que más
De ti agrade a los demás.
—Dicen que de bien nacido
Es mostrarse agradecido.
Gracias te doy por los bienes
Que tú a mí haciendo me vienes.
Urdirlo me ha apetecido.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El cuerno de la abundancia

EL CUERNO DE LA ABUNDANCIA

Aunque no soy periodista
(Tampoco un ducho jurista),
Me manifiesto en defensa
De la libertad de prensa
Y, asimismo, de que exista
Quien filtre, de modo altruista,
Datos de una relevancia
Notoria o impar importancia,
Sin que un juez pueda con puentes
Hallar dónde están las fuentes,
El cuerno de la abundancia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Relación de pareja suspendida

RELACIÓN DE PAREJA SUSPENDIDA

Amada Pilar:

Seguramente todavía recuerdas (si no al pie de la letra, sí el fondo o meollo) qué te decía en la epístola que titulé “Relación de pareja literaria”, que te escribí, dirigí y apareció publicada en mi bitácora, “El blog de Otramotro”, el jueves, 27 de septiembre de 2018.

Al final del antepenúltimo párrafo de la misma urdí: “No quiero que nadie sufra por nuestra relación de pareja literaria. Pero tampoco estoy dispuesto a renunciar a ella por que alguien sufra. No deseo que haya daños colaterales, pero estos siempre se las suelen arreglar para hallar aquí, ahí o allí, a quienes los padezcan”. Bueno, pues, cuando junté esas palabras, este menda no barruntaba, intuía o sospechaba lo que acaso un día pudiera devenir o sobrevenir y hoy es una realidad incontrovertible, que, tras juzgarlo a conciencia y valorarlo seriamente, he determinado renunciar irrevocablemente, al menos por el momento, quiero decir, he dictaminado dejar en suspenso nuestro trato de las tres bes, nuestra bella, bonita y buena relación de pareja, aunque sea irreal, literaria, por esta razón de peso, por que quien está padeciendo los rigores de la susodicha conexión, pásmate, si no marro morrocotudamente, que parece que no, en mi diagnóstico, soy yo. Como sostuve entonces, los daños colaterales suelen tener la rara habilidad de hallar en cualquier situación, por más difícil que esta sea, las rendijas por las que poder colarse de rondón en un “cronotopo”, a fin de dejar constancia de que existen, de que haberlos haylos, como eso mismo se predica de las meigas.

Si la acción de enamorarse, si el hecho de sentirse enamorada/o, es, en sí mismo, una bendición caída del cielo (como lo propio se aireaba del maná, “manjar milagroso” que sirvió “para alimentar al pueblo de Israel”, según el DLE, mientras este vagaba por el desierto), la vida (por algo que nos ha podido acaecer a nosotras/os, les ha ocurrido a unas/os allegadas/os nuestras/os o a otras/os, las/os demás) también nos va demostrando lo que no debemos echar en saco roto u obviar, que, dependiendo de las circunstancias, esta puede llegar a ser una maldición, como el abajo firmante, servidor, acaba de comprobar y corroborar.

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Enhorabuena, Elsa y Diego

ENHORABUENA, ELSA Y DIEGO

(NICOLÁS, PILAR Y NURIA)

Cuando iba a coger al vuelo
Esta tarde el primer sueño
De la siesta, un halagüeño
Notición el pronto abuelo
Me ha dado sin sentir duelo.
Como la nueva era buena,
He dado la enhorabuena
Al alegre Nicolás
Y a Elsa, que lo estaba más
Aún, sin pizca de pena.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sosia/s de Dorothy Parker

SOSIA/S DE DOROTHY PARKER

Mi amada Pilar parece
Dorothy Parker templada.
La oí un día desatada,
Repitiendo esto: “Perece
Todo canalla, aunque rece”;
Y aconsejándome: “Ríe;
Haz un esfuerzo y sonríe;
Ama, baila, bebe y miente;
Da rienda suelta a mui y diente;
Que nadie/nada tu fiesta agríe”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De manera normal y modo asiduo

DE MANERA NORMAL Y MODO ASIDUO

Dilecta Pilar:

Bueno, sí, extenso el correo o la carta, que me ha servido, claro, para urdir la epístola que te envío (abajo), como de costumbre, para tu solaz y, asimismo, para enmendar, antes de que vea la luz, aquello que no te pete, si es que hay algo que no te agrade (pues dudo que haya algo que te agreda, su anagrama, que, con tilde, por cierto, en la mayúscula inicial, es o se obtiene la localidad soriana donde se casaron mis padres, a menos que sea un error morrocotudo que servidor, a pesar de su bendito hábito de leer tres veces sus escritos, haya pasado por alto uno o varios sin la oportuna corrección).

Espero y deseo que esa relación de asistencia, que tanto te satisface (ojalá también lo haga a ella) dure tanto como, hace muchos años, aireaba la publicidad de las pilas Duracell, que duraban y duraban y duraban.... Pues ya sabes, felicítala de mi parte con unas horas de demora. Hoy es el cumple de mi hermano “Use”, hipocorístico de Eusebio. Cuando salga de la biblioteca y lo llame por teléfono (esta semana le ha tocado hacer el turno de noche y ahora duerme), le felicitaré también de tu parte, en tu nombre, si no te molesta.

Ya que no ignoras lo que te toca coronar o llevar a cabo, procede a deshacer ese lío cuanto antes y de la mejor manera posible. Recuerda para la ocasión, calva, el latinajo cabal: Feci quod potui, faciant meliora potentes.

Celebro que haya sido así, que no te haya desagradado que me haya adelantado a hacer lo que vienes a confirmar y acabo de leerte. No soy mujer, pero mi componente o parte femenina (que también tenemos los varones) suele ejercer de tal, de intuitiva. Ya sabes qué solía decir quien se hizo digno merecedor de recibir el Premio Nobel de Literatura en 1907, Rudyard Kipling (sospecho que, como el dicho acostumbraba a venirle de manera normal y modo asiduo a la mui, por ese motivo, lo dejó escrito en letras de molde) al respecto: “La intuición de una mujer es más exacta que la certeza de un hombre”.

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A Jorge, que hoy años cumple

A JORGE, QUE HOY AÑOS CUMPLE

Una décima me pide
Que componga en un momento
Quien me ama y un monumento
Se merece, Jorge. Mide,
Rima y lo mejor decide.
Como está hecha la mitad
Y dos hacen la unidad,
Sigo para ver si logro
Lo mencionado o es un ogro
De una enana enormidad.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué al mito lo hace inaudito?

¿QUÉ AL MITO LO HACE INAUDITO?

—¿Sabes lo que consta a muchos,
Pero se escucha/lee muy poco?
—¿Que en Cataluña hubo un loco
Que mandó porque los duchos
No fungieron, no, de chuchos?
—¿También te recuerda el mito
De Acteón el del delito?
—Pues sí, pero de diversa
Urdimbre, o sea, a la inversa;
Y eso hace al mito inaudito.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Dios quiera que te entretengas

DIOS QUIERA QUE TE ENTRETENGAS

“Aunque tengas toda la razón, aunque seas maravilloso y puro como la nieve, conviene que aflore de vez en cuando, aunque solo sea por un instante, un pequeño duende, un duendecillo burlón que haga muecas y se ría un poco de toda esa razón que tienes, de la maravillosa pureza, de lo sagrado y lo irrefutable, y rebaje un poco esa desbordante solemnidad y esos aires de grandeza”.

Amos Oz en “Queridos fanáticos” (2018)

Cuando la sensación tengas
De que está el quid, la razón,
De tu parte, corazón,
Dios quiera que te entretengas
Y que, cual zumbón, tú vengas
A reírte y hacer muecas
De todas las partes huecas
Que en tu razón has hallado
Y, si no las has callado,
Es por que se hacen las suecas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Nacer siempre es llegar del extranjero

NACER SIEMPRE ES LLEGAR DEL EXTRANJERO

¿Tú puedes obligar a que tus textos
Compartan tus insólitas costumbres?
¿Y esos han de imponer, aunque columbres
Sus hábitos mejores, sus pretextos?

Conoce, tú, primero, los contextos
Para que a los demás, luego, deslumbres
Con llamas que calor y luz den, lumbres
Que cabe divisar desde los sextos.

Debemos promover el libre acceso
Entre los inmigrantes a las leyes
Que hemos de cumplir todos; sí, los reyes

También, o pagaremos el exceso.
Aprendí esto escuchando el sonajero:
“Nacer siempre es llegar del extranjero”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Que Sánchez no ha leído a Maquiavelo?

¿QUE SÁNCHEZ NO HA LEÍDO A MAQUIAVELO?

Ignoro si Pedro Sánchez ha leído a Nicolás Maquiavelo (y no me refiero única y exclusivamente a su texto cumbre, “El príncipe”, 1513, sino también al resto de su obra). Ahora bien, si alguien, verbigracia, me preguntara por ello, contestaría, sin ambages ni dudarlo, que sí.

¿Alguien puede poner en tela de juicio que todos los políticos profesionales, todos, sin excepción, actúan como si fueran actores de una obra dramática (ora sea en la tribuna o en los pasillos del Congreso de los Diputados, ora en una conferencia de prensa, ora en una emisora de radio o en un plató de televisión)? El abajo firmante cree, a pies juntillas, que Sánchez le ha sacado punta a este concreto aserto del florentino: “El vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito”. A veces, ambos términos se juntan en un solo sintagma, la “apariencia del éxito”, por ejemplo, tras salir airoso de la primera moción de censura victoriosa de la democracia española, como fue su caso.

¿Alguien puede objetar que Sánchez es un gato político por las diversas vidas que ha gastado o tenido? No me extrañaría nada (de nada) que algún historiador (ella o él) de la posteridad usara la imagen del ave fénix para explicar o simbolizar su actividad como representante político. Y tal vez no sea servidor el único que encuentre la base o clave de sus palingenesias o renacimientos varios en estas palabras precisas de Maquiavelo: “Porque, en verdad, no hay otro medio más seguro de posesión que la ruina”. Si solo un arruinado (hembra o varón) es incapaz de arruinarse, este es el que más posibilidades tiene de enriquecerse. Ergo, mutatis mutandis, tras ponerme el disfraz de sofista, puedo seguir razonando de esta guisa: si un muerto no puede morir más de lo que ya lo está (porque, para que ocurra la muerte, se ha de estar vivo), acaso a quien ha finado sus días le quepa la remota posibilidad de aspirar a vivir, siempre que acaezca un milagro, claro.

Asimismo, por sus comportamientos paradójicos, por sus bandazos dialécticos, por sus notorios cambios de opinión o contradicciones manifiestas, diría que, seguramente, leyó lo que Nicolás le confesaba en una misiva que remitió en mayo de 1521 al historiador florentino Francesco Guicciardini, en concreto, este secreto: “desde hace un tiempo a esta parte, yo no digo nunca lo que creo, ni creo nunca lo que digo y, si se me escapa alguna verdad de vez en cuando, la escondo entre tantas mentiras, que es difícil reconocerla”. Quien esté pendiente, de verdad de la buena, de cuanto suelta por su mui el presidente del Gobierno de España, como procura estarlo servidor, ¿no se ha hecho la pregunta que yo, lo reconozco, me acabo de hacer, de manera imprevista e inesperada? ¿No halla en las palabras del mentado Maquiavelo una más que certera etopeya o atinado retrato moral de Sánchez?

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¿Servidor? ¡Aprendiz de ruiseñor!

¿SERVIDOR? ¡APRENDIZ DE RUISEÑOR!

Amada Pilar:

Como sabes, León Tolstói comenzó su novela “Ana Karenina” (1877) de esta guisa: “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada”. Tengo para mí que Tolstói se equivocaba en dicho aserto. Si las familias se componen de varias personas, son estas las que son o se sienten felices o infelices. Entiendo que nadie puede avenirse a decidir o determinar que una familia es feliz, si dos miembros (de los seis o diez que la componen) no lo son o no se sienten así, felices. ¿Con qué autoridad intelectual o moral podemos afirmar tal cosa, aun siendo mayoritaria (y aun abrumadora, en el caso de que sea de verdad así) la felicidad de quienes conforman dicha unidad familiar? A mí, por lo menos, se me impone la siguiente pregunta: ¿Ha habido, hay o puede haber una familia completamente feliz en la que a todos los miembros les conste que uno de ellos, sea hembra o varón, ciertamente, no lo es? Por el cúmulo de experiencias que el abajo firmante ha vivido (más padecido que disfrutado), a este menda le brota aseverar que son más, bastantes más, las situaciones infelices que puede referir que las felices, pero el cerebro humano tiene la rara capacidad prodigiosa de, en los momentos de dicha a raudales, olvidar rápidamente las desdichadas y rememorar con más facilidad y pujanza las dichosas.

Si hoy, aquí y ahora, alguien me pidiera que me autopsicoanalizara o autorretratara, diría que yo me veo a mí mismo como una persona que sabe (unos días mucho, otros días poco, depende de mi estado de ánimo, optimista o pesimista) de literatura; como un aprendiz aventajado (por avejentado) de ruiseñor, de poeta, de narrador, de artista (pues todos los días —si no todos, la inmensa mayoría de los tales— pretendo lo mismo, hacer arte con la sola ayuda de las palabras y los signos ortográficos habidos o por haber, presentes o futuros). En la actualidad, escribir y amarte son los dos motivos o razones que encuentro imprescindibles para vivir, las dos tareas necesarias y diarias que dan sentido a mi existencia. Es lo que más dichoso me hace cuando, tras ponerme con ahínco a ello, salgo airoso del doble lance o trance; y, asimismo, lo que me hace más desdichado o desgraciado, si, tras dar por acabada o coronar la labor par, esta me deja en el alma, en la piel y en las papilas gustativas de mi lengua el regusto de haber fracasado o naufragado en una o en ambas pretensiones.

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¿Chaleco gualdo? ¡Cola impar, sin vetos!

¿CHALECO GUALDO? ¡COLA IMPAR, SIN VETOS!

Personas con anhelos incompletos
Y un menguante poder adquisitivo
En el chaleco gualdo, equitativo,
Hallado han pegamento impar, sin vetos.

Un revoltijo forman los sujetos
Que en la prenda amarilla el distintivo
Han visto que hace iguales, el motivo
Que une como la rabia sin secretos.

Entre los tales hay agricultores
Y estudiantes también y camioneros
Que ven cómo enflaquecen los dineros

Con los que compran menos o peores
Carnes, pescados, miel o carburantes
Que apenas tres o cuatro añadas antes.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Buena cabeza, sí, la de Bermejo

BUENA CABEZA, SÍ, LA DE BERMEJO

Dilecta Pilar:

Insisto en darte las gracias por tus muestras de empatía. El desamor también forma parte de la vida. Nunca es bienvenido, pero lo cierto es que aprovecha cualquier grieta o rendija para colarse de rondón y hacerse notar.

Cierto. He vuelto a releer tu texto y lo urdido por mí. No sé si algún duende se comió o eliminó (me suele ocurrir cuando agrego, corrijo o quito algo de lo escrito) parte de mi comentario. Si no recuerdo mal, decía que todos somos santos alguna vez o varias a lo largo de nuestra existencia. Me cercioraré para que esta vez no me hurte el presunto duende sisador lo agregado. Trabajar con prisas te lleva a cometer estos yerros. Te pido o ruego disculpas por ello.

Celebro que en el otro correo (que te contesto en este) no hayas advertido nada enmendable.

Buena cabeza, sí, la de José Carlos Bermejo, sin duda. Aprendí a su lado y al de Santaolalla y del resto de mis compañeros muchas cosas. Si se aprende de las personas normales, no te digo cuánto puede llegar a asimilar uno de las más inteligentes de cualquier grupo humano (el que sea, cuando y donde sea).

La empatía solo se comprende verdaderamente ejerciéndola. Es muy difícil ponerse en la piel de(l) otro (ella o él); tan complejo resulta que lo hacemos (que conseguimos hacerlo de verdad) pocas veces. Cada quien acarrea a él mismo, su persona y su personalidad, con sus principios, sus valores, sus sentimientos, sus pensamientos y sus experiencias. Como el otro ha tenido y portea los/as suyos/as, unos/as se comprenden y entienden perfectamente y otros/as no (en su integridad). Lo normal es que no empaticemos completa y totalmente; no obstante, lo importante es hacer ese esfuerzo. Ya sabes mi argumento: quien hace todo lo que puede no está obligado a hacer más.

La condición humana implica la atracción (y hasta la pasión o el vértigo) que ejerce sobre ella el error. Errare humanum est.

Celebro que te haya petado la imagen.

Sigo sosteniendo la tesis de que a Cervantes se le desmandó el personaje de don Quijote y eso contribuyó a su doble inmortalidad (la del personaje y la de su autor, que a veces, veo como mero amanuense). Si los personajes no fluyen por sí mismos, estos no evolucionan y quedan planos, insulsos.

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¿Don Pedro? ¡Todo un poliedro!

¿DON PEDRO? ¡TODO UN POLIEDRO!

Veo que es capaz don Pedro
De ser las jornadas siete
De la semana un juguete
Distinto: “Creo que medro
Porque parezco un poliedro:
Los lunes soy socialista;
Los martes, puro marxista;
Los miércoles, soy cambiante;
Los jueves, un gran tunante;
Los viernes, nacionalista;
Los sábados, polemista;
Los domingos, progresista”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pregunto: ¿Está Quim Torra bien del tarro?

PREGUNTO: ¿ESTÁ QUIM TORRA BIEN DEL TARRO?

Antes de contestar a esa pregunta,
Habrá que dar respuesta, verbigracia,
A muchas otras: ¿Tiene Torra gracia?
¿Tarro de las esencias, donde él unta

El pan con mantequilla o marabunta?
¿Cuanto escribió de España una desgracia
Fue; y, por esa razón, tiene una lacia
Mirada y la nariz creciente, en punta?

Según Torra, los Mossos, no, no obraron
Como debían, no garantizaron
El orden; los CDR, sin embargo,

Estuvieron de diez, tras el letargo.
A mí el extravagante Torra causa
Alipori, vergüenza ajena. Pausa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me embellece la que es bella

ME EMBELLECE LA QUE ES BELLA

Yo no quiero ser famoso.
Solo aspiro a ser humano:
Ir con Pilar de la mano
Por algún entorno hermoso
De Roma o el Londres brumoso.
No quiero ser una estrella.
Con callejear con ella
Y a mandíbula batiente
Reír, me basta. No miente
Quien hace bello la bella.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cómo versos trenzo o prosas

CÓMO VERSOS TRENZO O PROSAS

No es imprescindible estar
Con alguien en un lugar
Para con él madrugar,
Ver ledo su bienestar,
Dar pena su malestar.
Yo hago con Pilar mil cosas;
Verbigracia, las cien rosas
De su rosal admirar
O con sus ojos mirar
Cómo versos trenzo o prosas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Hoy no has juzgado mis actos

HOY NO HAS JUZGADO MIS ACTOS

—¡Gracias (hoy me has escuchado),
Por tu impar disposición!
—Puede una excelsa intención
Tener, como he razonado,
Un pésimo resultado.
—Hoy no has juzgado mis actos
Ni me han pinchado tus cactos.
Me he sentido acompañada/o;
No, como antaño, arañada/o.
¿Cuándo firmamos más pactos?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pretendo pregonar que eres mi musa

PRETENDO PREGONAR QUE ERES MI MUSA

Amada Pilar:

Si alguien me preguntara hoy si valió la pena tener que trabajar de camarero muchos fines de semana (durante los cursos académicos —y aun después de recibir el título, para ir tirando o sobrevivir—) y los veranos para poder estudiar una carrera (Filosofía y Letras) y obtener una licenciatura (en Filología Hispánica), contestaría, sin esconder lo orgulloso que estoy de ello, que sí.

Si ese mismo alguien u otro distinto me preguntara si valió la pena leer las lecturas obligatorias que los profesores (ellas y ellos) de las asignaturas que cursé me impusieron contestaría (no sin haberme comido previamente los varios prejuicios o sapos que, por unas u otras razones, más bien sinrazones, o no me los pude cepillar o de ellos no me pude deshacer, antes de acabarlos de leer), asimismo, que sí. Y, seguramente, volvería a rememorar las palabras (en latín) que Plinio el Joven escribió recordando, a su vez, las que le escuchó proferir a su tío Plinio el Viejo. En la “Epístola a Bebio Macro”, haciendo referencia a su tío, Plinio el Joven escribió: “dicere etiam solebat nullum esse librum tam malum ut non aliqua parte prodesset” (“incluso solía decir que no hay ningún libro tan malo que no aproveche en alguna parte”). Bueno, pues ese mismo pensamiento o regla de Plinio yo lo vengo defendiendo y sosteniendo de todas las personas habidas y por haber, estén, hayan estado o vayan a estar durante algún tiempo entre rejas, que no ha habido, ni hay ni habrá un solo ser humano que no haya protagonizado a lo largo de su larga o corta existencia alguna acción buena.

Las horas que dedicamos a leer lo que otros (hembras o varones) urdieron nos dejaron un poso que entonces, quizá, no barruntamos el verdadero peso que iban a tener en el futuro, verbigracia, el momento presente, actual, en el que somos nosotros los que nos dedicamos a juntar palabras. ¿Cuántos sospechamos otrora que algunas pocas, pero escogidas, palabras trenzadas por un grupo selecto de autores devendrían con el lento paso del tiempo en fértiles y sugerentes estímulos literarios ahora? Pocos (y rogaría que no me contaran, porque marrarían, entre ellos), muy pocos.

¿Qué convierte a un libro en clásico? No volveré a recordar aquí lo que en el opúsculo “Sobre los clásicos” (ensayo incluido en “Otras inquisiciones”, 1952) escribió Jorge Luis Borges con tanto tino que nadie (y, si alguien lo ha hecho ya, le pido sentidas y sinceras disculpas, porque lo desconocía —por cierto, que ignoro por qué a muchos semejantes míos les molesta que se les llame ignorantes, cuando, se pongan como se pongan, sin ambages, lo son; a mí, al menos, no me duelen prendas reconocer lo obvio, que lo soy—) ha tenido el ingenio suficiente para idear razones de peso con las que refutar las vertidas por él en el breve ensayo citado. Como escribió en “Walden” (1854) su hacedor, Henry David Thoreau, “son los clásicos oráculos que no han envejecido, y en ellos se encuentran respuestas a las preguntas más modernas, que ni Delfos ni Dodona podrían proporcionarnos”.

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Pilar, ojalá haya acuerdo

PILAR, OJALÁ HAYA ACUERDO

Me sentí a tu vera vivo
Y echo de menos volverme
A sentirme así, encenderme.
Aunque cuanto yo percibo,
Que es lo que de ti recibo,
Esté en claro desacuerdo
Con lo que concibo, cuerdo
Me mantiene que, aunque dudes,
Llegue el día en tú mudes
De parecer y haya acuerdo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Que se halle solución pronto a la cosa

QUE SE HALLE SOLUCIÓN PRONTO A LA COSA

Dilecta Pilar:

Celebro que así sea, que se halle solución pronto al caso o la cosa.

He vuelto a los tres o cuatro zuritos de rigor, sí, que me vienen estupendamente (es poco el alcohol ingerido). Amén de hablar con Pío de esto, eso y/o aquello, aprovecho a hacerlo también con otras/os (hermano/s, sobrinas/os, amigas/os, conocidas/os, etc.) que encuentro en el periplo o recorrido “zuriteril”. En Tudela, aseguro, hace tanto frío como en Zaragoza, seguro, sensación que acrecienta o recrudece aún más el cierzo, gélido. Ahora, recién dadas las diez de la mañana, teníamos cinco grados, si marca bien la temperatura el aparato (mitad reloj, mitad medidor de temperatura) de la esquina (creo que es propiedad del estanco) que he mirado, claro.

Entonces, todo seguirá según costumbre; como es habitual, yo seré más extenso en mis comentarios.

Insisto e itero. No tienes obligación de contestar mis correos. Cuando puedas y quieras, lo haces.

Si hubiera sabido el hecho, que tu deudo cumplía ayer años, te hubiera encargado que hicieras ayer el encargo que hoy, ahora, te hago, que le des, con un día de retraso, un par de ósculos (uno en cada uno de sus carrillos) a tu pacífica (aunque dé un poco de guerra) sobrina, Irene. Los niños ayudan a ver la vida con más esperanza si cabe, sí, que cabe; la esperanza abarca mucho espacio, es omnímoda, pero ocupa poco.

Creo que aciertas de lleno en el blanco o centro de la diana cuando ves la amistad así. La amistad (lo aprendes con el lapso o paso del tiempo transcurrido, con la sensatez que te van concediendo los años acumulados, la experiencia, “madre de la ciencia”, la llamaba mi piadoso padre, Eusebio, si sabes aprovecharla, sacarle el máximo partido), según mi parecer, es, junto con el amor, uno de los cimientos, fundamentos o pilares de la vida humana, de los seres sociales que somos las personas. Uno se achaca ahora o viene reprochándose desde hace años por qué no hizo más por mantener los lazos de amistad que inició y mantuvo otrora con determinados colegas. Aunque de esa ruptura no es único responsable (aunque uno tenga siempre más culpa que otro) uno de los miembros de la relación de amistad (ocurre lo propio con la relación de pareja), la que sea.

Con los bebés (ellas y ellos) y con los niños (ídem) se debería hacer como con la madre, darle los besos sin cuento de los que habla Catulo en uno de sus cármenes a Lesbia. Pero ahora eso está penado, según qué ojos.

Celebro que te parezcan aciertos. Lo tendré en cuenta cuando veas en mis asertos fallos, para promediar. No verme hoy un genio y mañana o pasado mañana tampoco un lerdo.

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No hay error en lo que narro

NO HAY ERROR EN LO QUE NARRO

Aunque te resulte extraño,
Pilar, que sea Teseo
Y tú Ariadna no deseo,
No, ni que del coro al caño
Vayamos gallega y maño.
No hay error en cuanto narro.
Sabes que nací navarro,
Pero he estado tantos años
En Zaragoza, entre maños,
Que otro soy. ¿Acaso marro?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Te pinté ayer, Pilar, desnuda, alhaja

TE PINTÉ AYER, PILAR, DESNUDA, ALHAJA

He soñado, Pilar, de madrugada,
Que tú y yo nos habíamos juntado
En el parque, vistiendo lo pactado:
Bluyín con la pernera remangada.

Nada más verte (nada dije, nada),
Mirándote seguí, medio arrobado,
A escasos quince metros de tu lado;
Bastante profería mi mirada.

Al primo abrazo mil le sucedieron
Y se secreteaba hoy en voz baja:
“Ayer, hasta las lámparas gimieron”.

Me dio por remedar a don Francisco
De Goya y te pinté desnuda, maja,
Sin al de Fuendetodos hacer cisco.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿El mito de Acteón a Borrel cuadra?

¿EL MITO DE ACTEÓN A BORREL CUADRA?

No conozco de nada a Josep Borrell Fontelles, actual ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación en el Gobierno de España que preside Pedro Sánchez, pero siempre me ha caído bien (no obstante, si me retrotraigo en el tiempo y rememoro las palabras que pronunció el 8 de octubre del año pasado en Barcelona, tras la marcha de la manifestación que convocó y organizó en la Ciudad Condal Sociedad Civil Catalana y recorrió algunas calles barcelonesas, como noto que me he quedado corto, agregaré alguna voz más: mejor que bien; lo considero —con sus errores, evidentes, por los que acostumbra a pedir perdón; no le duelen prendas culminar tal menester— un estupendo ministro y, asimismo, propicio candidato o aspirante a amigo —del abajo firmante—, al que, por la razón que sea, a ningún amigo común —de ambos— le ha brotado o surgido la genial, por conveniente y/u oportuna, idea o iniciativa de presentarnos). Hasta en el reciente affaire de la multa que ha de pagar, el quíntuplo (30.000 euros) de lo que, según la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), defraudó (6.000 euros) como consejero de Abengoa (hasta sin escuchárselo —en sentido estricto— proferir, parece que le oigo pedir disculpas sinceras por el error que cometió, y admite de buen grado —“me avengo a pagar por la tentación que tuve, por mi proceder reprensible, reprochable”—), al hacer uso de información privilegiada (de la que él, por cierto, no se benefició; pues había invertido en acciones de la citada compañía la friolera o cantidad dineraria de 380.000 euros, que enflaquecieron tan rápidamente que casi casi llegaron a disiparse, esfumarse o sublimarse, como eso mismo les ocurrió a otros muchos inversores), veo más honestidad que indecencia.

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Viernes, 19 de abril

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