El Blog de Otramotro

Te urdo, alcalde, mi crítica de balde

TE URDO, ALCALDE, MI CRÍTICA DE BALDE

Dilecto Eneko Larrarte, alcalde de nuestra ciudad, Tudela:

Acabo de leer el artículo titulado “¿Tudela necesita un centro de salud… hoy?”, que lleva tu firma (si me permites el tuteo y el comentario, yo hubiera colocado en el rótulo, tras la voz “salud”, o sea, antes de los tres puntos suspensivos, por oportuno, el adverbio más), en la sección de Opinión de Plaza Nueva, donde, de vez en cuando, tienen a bien publicarme mis urdiduras (o “urdiblandas”), y debo reconocer que me ha sorprendido gratamente el hecho, porque el grueso de los políticos profesionales (si es que escriben lo que aparece publicado en los mass media, que, acaso sea un prejuicio que no he logrado cepillarme del todo —me flagelo cinco segundos por ello, solo cinco—, vengo poniendo en tela de juicio desde ni se sabe, hace la tira de años), los que cobran, no suelen ser tan espléndidos como lo has sido tú en este caso, que, supongo, tienes el honor y debes sentirte orgulloso de presidir la Corporación tudelana.

La exposición que haces en dicho artículo es clara y clarificadora; diré más, la reputo exhaustiva; argumentas, dando datos y detalles o pormenores; refutas con razones de peso y concluyes lo obvio. Ergo (algo sorprendente en mí, que reconozco ser, por naturaleza, criticón), ¡chapó! (ahora ya se puede escribir el vocablo francés chapeau así, españolizado).

Solo te hago cuatro (si consideras la de arriba, del título, serían cinco), objeciones formales, ninguna de contenido. En el segundo párrafo escribes: “para que tenga cabida para nuevos servicios”. Hubieras solucionado el solecismo, verbigracia, de esta guisa: “para que tengan cabida nuevos servicios”. En el párrafo tercero, te olvidaste en el tintero (si me permites la metáfora; si no te gusta, te propongo como alternativa otra opción, el teclado del ordenador) una preposición “de” en “el número (de) tarjetas por centro”. En el párrafo sexto escribes “administración” con minúscula. Me consta que sabes que no te estás refiriendo en tu escrito a, por ejemplo, una de lotería, así que debiste echar mano de la versal para destacar la inicial. Y el adverbio solo no se acentúa (quiero decir, no suele portar tilde). Ciertamente, si uno acude para solventar el asunto en cuestión al Diccionario de la Lengua Española, DLE, puede leer que, en el supuesto de que haya ambigüedad (en el caso de que estén cerca en el discurso el adjetivo solo y el adverbio solo), el uso de este, del acento ortográfico, es potestativo (esto es, no obligatorio).

Sin otro particular, itera las gracias por tu exposición argumentada y razonada, y lamenta señalarte, de buena fe, los yerros advertidos (que todos los seres humanos cometemos, servidor también, errare humanum es)

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Sáez García Ángel [Blogger] 07.11.18 | 19:44

    APÉNDICE AL ASUNTO SÓLO/SOLO

    Aunque servidor, licenciado en Filosofía y Letras o, si lo prefieren, filólogo, intenta estar al día de cuanto acaece en el ancho mundo (más a lo que concierne al ámbito de su especialidad y estudio), lo cierto es que la crítica o el comentario que he hecho esta mañana al artículo del alcalde de Tudela, Eneko Larrarte, ha tenido un eco inopinado entre varias de las personas a las que envío (casi siempre con un día de antelación los textos que tengo la intención de publicar al día siguiente en mi bitácora) cuanto trenzo. Parece que el caso de la inseguridad jurídica que ha habido y vivido España durante los últimos días, con ocasión de la ingrata espera y la inopinada rectificación (se esperaba un ejercicio de coherencia en los magistrados y que estos ratificaran la sentencia a la que llegó la Sección de la Sala Tercera, de lo Contencioso-Administrativo, de tan alto tribunal) por parte del pleno del Tribunal Supremo, insisto, parece que ha contagiado el asunto (infinitamente menos espinoso y grave —sostengo que el agua del Ebro sigue haciendo de las suyas, estragos, por las variopintas hipérboles que ocasiona, amén de en otras/os, en mí—) de sólo/solo. A ver si las dos citas entrecomilladas que aporto a continuación logran lo que pretendo, alumbrar y clarificar definitivamente la cosa.

    El “Diccionario panhispánico de dudas” dice lo siguiente sobre sólo/solo:

    “3.2.3. sólo/solo. La palabra solo puede ser un adjetivo: No me gusta el café solo; Vive él solo en esa gran mansión; o un adverbio: Solo nos llovió dos días; Contesta solo sí o no. Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación (→ 1.1.2), no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente”.

    No obstante lo leído arriba (sobre la obligatoriedad de tildar el adverbio solo para eludir ambigüedades), en la última edición de la “Ortografía de la lengua española” (2010), leemos:

    “La palabra solo, tanto cuando es adverbio y equivale a solamente (Solo llevaba un par de monedas en el bolsillo) como cuando es adjetivo (No me gusta estar solo), así como los demostrativos este, ese y aquel, con sus femeninos y plurales, funcionen como pronombres (Este es tonto; Quiero aquella) o como determinantes (aquellos tipos, la chica esa), no deben llevar tilde según las reglas generales de acentuación, bien por tratarse de palabras llanas terminadas en vocal o en -s, bien, en el caso de aquel, por ser aguda y acabar en consonante distinta de n o s.

    “Aun así, las reglas ortográficas anteriores prescribían el uso de tilde diacrítica en el adverbio solo y los pronombres demostrativos para distinguirlos, respectivamente, del adjetivo solo y de los determinantes demostrativos, cuando en un mismo enunciado eran posibles ambas interpretaciones y podían producirse casos de ambigüedad, como en los ejemplos siguientes: Trabaja sólo los domingos [= ‘trabaja solamente los domingos’], para evitar su confusión con Trabaja solo los domingos[= ‘trabaja sin compañía los domingos’]; o ¿Por qué compraron aquéllos libros usados? (aquéllos es el sujeto de la oración), frente a ¿Por qué compraron aquellos libros usados? (el sujeto de esta oración no está expreso y aquellos acompaña al sustantivo libros).

    “Sin embargo, ese empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo y los pronombres demostrativos no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas o acentuadas a palabras átonas o inacentuadas formalmente idénticas, ya que tanto solo como los demostrativos son siempre palabras tónicas en cualquiera de sus funciones. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en estas formas incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, no tildar nunca estas palabras.

    “Las posibles ambigüedades pueden resolverse casi siempre por el propio contexto comunicativo (lingüístico o extralingüístico), en función del cual solo suele ser admisible una de las dos opciones interpretativas. Los casos reales en los que se produce una ambigüedad que el contexto comunicativo no es capaz de despejar son raros y rebuscados, y siempre pueden evitarse por otros medios, como el empleo de sinónimos (solamente o únicamente, en el caso del adverbio solo), una puntuación adecuada, la inclusión de algún elemento que impida el doble sentido”.

    Dejo para el último parágrafo de este escrito un ruego oportuno y necesario. Si quienes a su doble condición de excelentes escritores y académicos de la Real Academia Española hicieran más caso a y de las recomendaciones que ellos mismos hacen como institución acaso echaran una mano imprescindible, impagable, a los muchos profesores (ellas y ellos) de Lengua Española que se las ven y se las desean para explicar por qué los más reputados escritores patrios, que escriben semanalmente en los mejores diarios o suplementos del país, siguen tildando el adverbio solo.

    Ángel Sáez García
    angelsaez.otramotro@gmail.com

Miércoles, 14 de noviembre

BUSCAR

Editado por

Síguenos

Hemeroteca

Noviembre 2018
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930