El Blog de Otramotro

Que he roto con Pilar, lector, confieso

QUE HE ROTO CON PILAR, LECTOR, CONFIESO

Atento y desocupado lector (seas ella o él):

Como ayer, martes, rompí de manera irrevocable con mi amada Pilar (por explicar brevemente el porqué, según mi perspectiva, ni el cúmulo o conjunto de nuestras circunstancias encajaban —puede ser válida la imagen de mi enchufe con su hembrilla—, ni nuestros sentimientos compartían canal o cauce —mi evidente enamoramiento de ella no era correspondido—), me veo en la obligación de comentarte lo obvio (al menos, para mí) que, no obstante lo dicho arriba, durante los dos próximos meses, noviembre y diciembre, podrás leer en mi bitácora todos los textos que le escribí (décimas, sonetos y epístolas), porque ella fue la única y exclusiva destinataria de ellos.

Como, supongo (ignoro si es mucho o poco suponer), lo propio les acaecerá a las/os demás, no puedo dejar de ser cabal en mi proceder; ergo, sería, amén de bochornoso y estomagante, injusto a todas luces que, por ejemplo, reservara los susodichos y los dejara en barbecho, sin publicar, a fin de aprovecharlos y dedicárselos a otra posible amada, en el supuesto de que el abajo firmante vuelva a enamorarse en el futuro. Ellos son las vasijas que recogen, portan y contienen las emociones y las sensaciones, los pensamientos y los sentimientos que ella me provocó, las y los que me brotaron libres, a raudales, mientras estuve enamorado de Pilar. Por tanto, a ella y solo a ella le atañen o incumben.

Si Aristóteles vino a decir que “la amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas”, servidor coligió o dedujo, por una simple regla de tres, que el amor es un alma que comparten dos cuerpos, un corazón que palpita en dos almas. Ahora bien, este andoba ha vuelto a comprobar que de nuevo se ha equivocado. De nada vale el amor platónico cuando ese sentimiento bello y verdadero deviene tóxico, porque solo procura al que ama, aunque ese no sea el propósito de la persona amada, desdichas e incomprensión.

A mí, que tanto me disgusta hablar del sino, del destino, porque no creía en él, ya que, en el supuesto de que exista, el hombre ya no es libre de hacer y deshacer, de acertar y de errar, empiezo a considerar la posibilidad de que el susodicho sea un axioma, una irrefutable realidad: sigo enamorándome de quien no me conviene, porque ella no lo hace de mí; y, viceversa, quien se enamora de mí no es correspondida por servidor.

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Libertad de expresión sin excepciones

LIBERTAD DE EXPRESIÓN SIN EXCEPCIONES

O sea, pleno ejercicio de dicho derecho para todos los ciudadanos, ellas y ellos.

La Constitución Española de 1978, que dentro de un mes largo cumplirá cuatro décadas, cuatro, con apenas unos pocos retoques, reconoce y protege la susodicha libertad en la letra a) del punto 1 del artículo 20, con los límites que impone el punto 4 de dicho artículo: “el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia”.

En la Cámara Baja se va a tramitar una propuesta del grupo de Unidos Podemos a fin de despenalizar las presuntas injurias al rey y las ofensas a la religión (sea esta la que sea, sin especificar; eso es, al menos, lo que ha trascendido).

Si tengo en cuenta la sentencia del caso Richard Handyside contra el Reino Unido de la Gran Bretaña, más conocido como el de “el pequeño libro rojo”, de 7 de diciembre de 1976, del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en concreto, el párrafo segundo de su punto 49, donde se lee que: “La libertad de expresión constituye uno de los fundamentos esenciales de tal sociedad, una de las condiciones primordiales para su progreso y para el desarrollo de los hombres. Al amparo del artículo 10.2, es válido no solo para las informaciones o ideas que son favorablemente recibidas o consideradas como inofensivas o indiferentes, sino también para aquellas que chocan, inquietan u ofenden al Estado o a una fracción cualquiera de la población. Tales son las demandas del pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin las cuales no existe una ‘sociedad democrática’”, el cambio, sugerido por Unidos Podemos, amén de ser oportuno o pertinente, es deseable, aunque a dicha muda se opusieran los diputados de PP y Ciudadanos.

Quien acepta la democracia y dice amén al pluralismo político ¿puede inadmitir que el otro o los otros no puedan proferir sus ideas, sean estas las que sean, sin cortapisas, aunque sean distintas y aun opuestas a las que nosotros defendemos o sostenemos? ¿Acaso ellos, los otros, no tienen el mismo derecho que nosotros a acertar, a estar en lo cierto? ¿Acaso solo nosotros tenemos derecho a errar o podemos equivocarnos?

He titulado este texto con el rótulo que porta, “Libertad de expresión sin excepciones”, sí, pero con ello no he querido decir que no haya que respetar las barreras o restricciones que la ley ha puesto a dicha libertad. Yo, lo reconozco sin ambages, antes, hace años, no era partidario de respetar las opiniones ajenas cuando estas constituyeran o contuvieran para mí claras o cristalinas sandeces, pero he llegado a la convicción personal de que conviene hacer tal cosa a la mayor brevedad posible, siempre y cuando, como contrapartida, claro, los demás toleren mis criterios, incluso en el supuesto de que estos resulten para ellos estúpidos, hipócritas o idiotas.

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Si escucho (a) Pilar, siento escalofrío

SI ESCUCHO (A) PILAR, SIENTO ESCALOFRÍO

“Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien / cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío”.

Luis Cernuda Bidón

Si por casualidad miras al frente
Y allí ves a Pilar con tu objetivo,
Lo lógico es que sea el adjetivo
Bella el seleccionado, normalmente.

Cualquier espectador inteligente,
Ora hembra, ora varón, si es positivo,
No olvidará que aquí lo preceptivo
Es ser dicaz de mui y sutil de mente.

Si encuentro a quien la mira y no la admira
Por cómo se comporta con la gente,
Deduzco la fetén: es invidente.

Quien ve, como la Tierra gira y gira
Sobre sí misma, sí, y al Sol en torno,
Preso está en ella o sufre otro trastorno.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La crema son los ojos de su amada

LA CREMA SON LOS OJOS DE SU AMADA

El sábado pasado, 27 de octubre de 2018, en la página 60 o contraportada del diario EL PAÍS leí el artículo que Fernando Savater tituló “‘Jaloguín’”, sic, así, sin la diéresis preceptiva. Me refiero, claro está, a la edición de papel, porque en la digital (a la hora que este menda la consultó, doce del mediodía) el término la portaba.

El segundo y último parágrafo de dicho texto es un hermoso canto a la amada difunta, a la compañera ausente: “Ella disfrutaba con Halloween. (...) Ahora llega otra vez Halloween y no logro invocarla a pesar de guardar con mimo desesperado todos los adornos macabramante ingenuos que me dejó”.

El poeta que también acarrea, porta o portea el profesor de Filosofía y filósofo que es Savater acierta al abrir sus ojos y advertir que los de su complementaria ya no están, al comprobar la realidad pura y dura, que llega otro Halloween (y él, Savater, ya no disfruta lo que disfrutaba, porque ella ya no está a su vera y ya no puede disfrutar de él, Halloween) y, jugando con la forma de la palabra inglesa, él ya no halla a su bien, su su(pre)mo bien, la mujer que lo complementaba o completaba, la mitad de su alma, aletargada o dormida (que acaso muera, de manera definitiva, cuando lo haga él). El vate enamorado que, sin hesitación, es Savater, que guarda con fidelidad y lealtad, como oro en paño, como si fuera el personaje imperecedero que salió del magín de Jorge Luis Borges, Funes el memorioso, todos los momentos importantes de su existencia, que lo fueron todos los que vivió con ella, todos, excepto quizá los que compartió con ella, cadáver, que rememora todos los recuerdos que estos le dejaron en su memoria y en su piel, vive ahora con miedo cerval la macabra realidad, que se le impone con toda su crudeza, la soledad.

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Como siempre te desea,...

COMO SIEMPRE TE DESEA,...

No te lo he dicho oralmente;
Ergo, ahí va por escrito.
Para escuchar cómo un grito
Me das está este demente
De amor, Pilar, un discente.
Como siempre te desea,
No importará qué hora sea,
Si mañana, tarde o noche.
Un placer es, no un derroche
Oír tu voz, tu odisea.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Diluviará cuando muera?

¿DILUVIARÁ CUANDO MUERA?

¿OCURRIRÁ UN CATACLISMO?

Pilar no es ningún pibón,
Mas que goza a los sesenta
De diez menos se comenta.
Por detrás parece Ivonne
Y por delante un bombón.
Si es la reoca por fuera,
Por dentro ella no está huera.
Uno halla tantas virtudes
Como atesora aptitudes.
Diluviará cuando muera.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La gracia de pila marca

LA GRACIA DE PILA MARCA

La gracia de pila marca
Tanto que, o se muda el nombre
O no cambia nunca el hombre
Que lo porta, pues lo abarca
Hasta que llega la parca
A clausurar su existencia.
No padezco, no, demencia,
Aunque opines lo contrario,
Pues tú eres Sila y yo Mario,
Y alarme la coincidencia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Su boca era un pozo sabio

SU BOCA ERA UN POZO SABIO

Ayer soñé que soñaba
Que tenía un sueño dentro
De otro sueño, que era el centro
De mi existencia; que amaba
A Pilar, a quien sellaba
Los suyos con mis dos labios,
Que eran cada vez más sabios,
Porque su boca era un pozo
De sabiduría y gozo:
Finaba con los resabios.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué a Tezanos lo ha hecho trizas?

¿QUÉ A TEZANOS LO HA HECHO TRIZAS?

DICEN QUE EL CIS LO HA HECHO CISCO

Hoy he leído la encuesta
Del CIS y lo que ella arroja
A mí me la trae floja.
Tanto a este menda le cuesta
Creérsela que se apuesta
Con el lector (ella o él)
Diez euros, diez, de papel,
Contra cinco, o sea, doble
Contra sencillo, a que el roble
Resulta innoble oropel.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ayer conseguí hacer cumbre

AYER CONSEGUÍ HACER CUMBRE

En virtud de mi costumbre
De mudar la coyuntura
Que encontré en literatura,
Ayer conseguí hacer cumbre,
Mas sentí la incertidumbre
De si lograría el reto
O sería el parapeto
Para este menda insalvable;
Como yo lo vi probable,
No devino el brete veto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar y Carmen son dos gotas de agua

PILAR Y CARMEN SON DOS GOTAS DE AGUA

Ayer, durante la siesta, tuve un sueño que empezó siendo agradable, pasó por un nudo gordiano, ingrato, con su momento crítico, álgido, y tuvo un desenlace dichoso. Así que no fue una pesadilla en sentido estricto, por las variopintas emociones contradictorias que me aportó y reportó el hecho onírico, pero todavía me duele el carrillo izquierdo del inopinado bofetón. Si, debido a la aspereza del momento antitético, ardiente/helador, que viví, deduje que el susodicho iba camino de desembocar en una ensoñación angustiosa, la delicadeza, que también la hubo, que no brilló por su ausencia, y el final feliz del mismo, que tampoco faltó, son las concretas razones que me han empujado a narrar, de modo sucinto, el sueño.

Había quedado con mi amada Pilar en una cafetería céntrica de la capital de la provincia a la que había viajado, próxima, a apenas cinco minutos andando, al hotel donde me había hospedado. Ella vivía a unos veinte kilómetros de dicha población (pongamos que no hablo de Madrid, ni de Barcelona, ni de Valencia, ni de Bilbao, ni de Málaga, ni de Sevilla, para que el atento y desocupado lector vaya descartando centros urbanos).

Como le pregunté a Pilar que cuánto calculaba ella, entre unas cosas y otras, que le costaría llegar adonde habíamos acordado, y ella me dijo que una media hora, para hacer ídem me acerqué a un quiosco a comprar La Voz de Galicia, por si aquel día había publicado artículo Xosé Carlos Caneiro, a quien, aunque no conocía personalmente, por afinidad con lo que trenzaba, solía leer con gusto en la edición digital de dicho diario. Aquel día libraba.

Debido a que esperar (le ocurre lo propio al grueso de la gente que conozco) me pone nervioso, me desespera, llegué con solo cinco minutos de antelación sobre el tiempo augurado, cuando, oh, sorpresa, a través del cristal de la cafetería vi a Pilar sentada sobre una silla sorbiendo lo que fuera de una taza. Entré en el local, me acerqué con sigilo a la mesa que ocupaba para darle un ósculo en la mejilla izquierda de su rostro y, cuando estuve a su altura, le espeté que ignoraba que se apellidara Fangio y le estampé el beso casto donde había pensado hacerlo. Nada más sentir que mis labios se posaban en su piel, giró su cuerpo y, mientras me llamaba “puto loco enfermo”, así, sin comas, me dio un tortazo de aúpa, con la palma de su diestra abierta, que me dejó tambaleante, grogui.

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Tu nombre de pila, musa,...

TU NOMBRE DE PILA, MUSA,

LO SUPE POR CIENCIA INFUSA

Hay viajes que nos ilustran;
Algunos nos enamoran
De Pilar, nombre que adoran
Hasta dioses, que deslustran
O, aún peor, que se frustran
Si mi amada los rehúsa.
Desconocen que mi musa
A su lado quiere a un hombre
Que, de cuando en vez, la asombre
Al saber por ciencia infusa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿No es esta, la del mazo, la maciza?

¿NO ES ESTA, LA DEL MAZO, LA MACIZA?

No sé (me enmiendo al instante; sí sé que el coñón que acarreo, porto o porteo, va a mentir en el último párrafo de este escrito como un bellaco; así que el mentado guasón no se mostrará molesto por que alguien le llame lo que, sin ninguna hesitación, es, un zumbón redomado, de marca mayor —ahora bien, deseo y espero que nadie meta la pata hasta el mismísimo corvejón al ocurrírsele agregar lo que no es, de ningún modo, salvo que se trate de una ironía, machista—) si quien es mi sombra ha leído bien la noticia, si la ha interpretado correctamente.

Seguramente, ha mezclado churras con merinas (prefiero esta frase hecha a la otra opción que él andaba sopesando y valorando, que se le ha hecho la picha un lío, por ser esta manifiestamente más burda o soez) y de dicho hermanamiento o jumelage le saldrá en el colofón o epílogo lo que auguro, un bodrio.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha resuelto dejar sin sanción el expediente disciplinario que se le había abierto a una jueza de Vigilancia Penitenciaria. La prueba de la supuesta actividad crematística (cobraba 20 euros por consulta) que, al margen de la jurídica, también ejercía, una grabación obtenida con la ayuda de una cámara oculta, ha sido considerada ilícita. Y es que, pásmese, usted, lector (sea ella o él), si no se había enterado aún de la nueva, la magistrada en cuestión leía el porvenir (o eso les hacía creer a cuantas/os incautas/os acudían para tal fin a su propio domicilio) con la inestimable ayuda de un mazo (pero no de juez/a, sino de cartas del tarot).

No puedo quitarme, quiero decir, descabezarme de mi testa, esta insistente pregunta: ¿Habrá pesado en la decisión adoptada por los miembros (hembras y varones) del CGPJ lo que a todos ellos les consta (si tienen conciencia, que la tienen, esta no les engaña), que no son santos ni ángeles (y, si lo son, también son demonios)?

Al parecer, la magistrada (ahora tarotista) es reincidente, pues otrora se le incoó un primer expediente por bailar (mientras iba quitándose, poco a poco y de manera insinuante, la ropa) esporádicamente en el club de alterne que regentaba un amigo suyo. En aquella ocasión ocurrió como en esta, que el caso o la cosa quedó en agua de borrajas o cerrajas, porque se comprobó que no cobraba, ya que hacía el estriptis como mero pasatiempo.

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¿Por qué razón llenó Vox Vistalegre?

¿POR QUÉ RAZÓN LLENÓ VOX VISTALEGRE?

El lunes pasado, quince de octubre, tras escribir con la ayuda de un ordenador una epístola (que publicaré, Deo volente, el día de Todos los Santos) y tres décimas (que verán la luz en mi bitácora este mes o el siguiente) en la biblioteca pública de Tudela, nada más llegar a casa, extraje del buzón, además de dos citaciones médicas (una, absurda, para las 08 horas y 30 minutos del día de la fecha —así que me fue meramente imposible acudir a la misma— y otra, sensata, para dentro de un mes exacto, el quince de noviembre), saqué un sobre blanco cerrado, sin dirección ni remite, en el que alguien (que, sin ninguna duda, me conoce, sabe dónde vivo y me lee, porque, si tomo en consideración el estilo literario que maneja, usa expresiones que he utilizado antes —y diversas veces— en varios de mis textos) había introducido un folio sin firma en el que pude leer lo siguiente:

“El grueso de la actual clase política española, que ni tiene clase ni hace política, está conformado por un grupo de personas perezosas, carentes (al parecer) de estética y ética, que, cuando no se dedican a tomarnos impunemente el pelo, ocupan la mayor parte de su tiempo en intentar y conseguir robar a manos llenas del erario público o en desbrozar el terreno para que ese menester lo ejerzan otros; dineros o pasta gansa que aportamos (casi) todos los ciudadanos a fin de hacer una sociedad más justa, con mayor bienestar (para los susodichos). Está claro que los partidos mayoritarios, los que han llevado o manejado más años las riendas del poder (nacional, autonómico o municipal), más trozo de tarta se han llevado en el reparto. Llama la atención que han sido pocos, muy pocos (se pueden contar con los dedos de las dos manos), los políticos profesionales de los dos grandes partidos que han probado su gallardía, su probidad y sus redaños a la hora de jugarse incluso el puesto al denunciar el chanchullo del que tuvieron conocimiento, una cuenta del largo rosario o sinfín de casos de corrupción que han acaecido en la piel de toro, España. Muchos ciudadanos de a pie se ven hoy con una mano delante y con otra detrás por el pésimo hacer (cuando no un clamoroso dolce far niente, dulce no hacer nada) de los “hunos” y de los “hotros”. Los máximos culpables del estado actual en el que se hallan las cosas y los casos en el Estado son, digámoslo claro, sin ambages, PSOE y PP.

“Yo, lo confieso (sin tener que acudir a más rodeos que este, en el supuesto de que este sea uno de ellos), no confío en ningún partido político. En ninguno veo que abunden las personas íntegras, con verdadera vocación de servicio público, que aspiren, como yo, a un futuro de máxima ecuanimidad social. En las sedes de los partidos (me consta, porque tengo amigos de todas las ideologías) no preguntan las razones por las que la gente se afilia a la formación, la que sea. Con que se comprometan a pagar la cuota basta. ¿Por qué en Andalucía sigue mandando el PSOE? ¿Alguien se ha hecho alguna vez esta pregunta? ¿Qué hay debajo de lo que se ve, la punta del iceberg, para que los que gobernaron allí, en dicha Comunidad Autónoma, sigan gobernando, después de hacerlo (siendo generoso en la calificación) regular? ¿Es saludable, democráticamente hablando, que no haya habido nunca un cambio político? A mí, si he de decir la fetén, constatar dicha realidad me huele entre mal y muy mal.

“¿Quiénes son también responsables de que en Cataluña haya habido un intento de golpe de Estado blando? ¿Acaso González y Zapatero, Aznar y Rajoy pretenden desentenderse de lo que han contribuido con su dejación de funciones de control a favorecer indirectamente? ¿Alguno de los cuatro reyes de la baraja citados en ese juego (ahora sabemos que sucio) del “do ut des”, de “esto te doy para que me apoyes en el Parlamento”, vio venir el tsunami que ha arribado inopinadamente a puerto?

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En la cama Ángel no es ducho

EN LA CAMA ÁNGEL NO ES DUCHO

Impar amante en potencia,
Deviene mediocre en acto.
Aunque es sensible y con tacto,
No le ayuda su apetencia
De hacerlo bien, su impaciencia.
En la cama Ángel no es ducho
(Sueña en voz alta y lo escucho,
Porque el tabique es estrecho)
Y se siente insatisfecho,
Como ahora desembucho.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Es Pilar mi amada y musa

ES PILAR MI AMADA Y MUSA

Agraciada e interesante
Es Pilar, mi amada y musa.
Es normal que esté confusa.
En su vida entró este amante
Y el impar es par diamante.
Ciertamente, vive lejos
El que le tira los tejos
Y versea sin descanso.
Ambos hechos dejan manso,
Si el público son vencejos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Quien no logra la ira atar

QUIEN NO LOGRA LA IRA ATAR

Quien un arma blanca empuña
Con la intención de matar
O su furia logra atar
O muda en una pezuña
Su mano, que refunfuña.
Hace falta detestar
Mucho a alguien para asestar
Cuchilladas repetidas,
Infligir cuarenta heridas
Del baño al cuarto de estar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Para quererte fue preciso verte

PARA QUERERTE FUE PRECISO VERTE

Amada Pilar:

Los seres humanos somos un batido, cóctel, combinado o mezcla de nuestra historia personal, singular, privada, con nuestra historia social, grupal, pública.

Aquello que nos ha pasado (o que le ha acaecido a un allegado, amigo o deudo próximo, o a algún otro tal de estos últimos) nos influye; ahora bien, si esa influencia es total, completa, absoluta, puede que nos marque (y hasta que nos deje una señal o muesca en la memoria y aun en el alma). De aquello que presenciamos, o sea, que vimos o vemos y/u oímos cerca o por televisión, podemos aducir tres cuartos de lo propio. Las cosas buenas, regulares y malas que nos ocurrieron o que sucedieron ante nuestros ojos dejaron un poso (mayor o menor) en nosotros. Y, para coronar la idea que tengo entre manos, concluyo que he sacado de la manga o de la chistera de mi cacumen lo que podría haber propalado antaño Perogrullo, que cuanto nos pasó otrora en nuestra vida nos ha convertido en las personas que somos ahora.

Para quererte, Pilar, fue preciso que previamente pudiera verte. Para admirarte necesité antes mirarte. Fue necesario y un verdadero placer, que devino, por arte de magia, divino, conversar contigo para comprobar lo obvio, que te amaba aún más; y, aunque llegué a sentir, en momentos puntuales, miedo (que, mientras duraban esos susodichos instantes, mereció el adjetivo calificativo de cerval, que le puse a la vera), logré esperanzarme y apasionarme por ti, egregia y excelsa fémina, cada vez un poco más; y, al mismo tiempo, conseguí lo que pretendía, venerarte, glorificarte y adorarte.

Quienes estamos desparejadas/os y, aunque seamos seres sociables, somos unas/os solitarias/os empedernidas/os, quienes llevamos casi impresionada sobre nuestra cara una diana pidiendo a voz en cuello flechas certeras, quienes estamos en el punto de mira de Cupido, o sea, cuantas/os deseamos y somos deseadas/os, tenemos la obligación moral de desmontar los embelecos (que cabe hallar en derredor) del amor —de cualquier expresión o forma de amor, comenzando por aquel al que somos más adictas/os o proclives— y de confrontar si los hechos, las obras (que no las sobras, aunque suene igual) corroboran o desmienten las palabras que nos musitó al oído quien intentaba camelarnos, seducirnos. Juzgo que, si damos nuestra aquiescencia a que cuanto rodea al amor se sirva de nosotros para divulgar sus patrañas (trolas, bolas o bulos), haremos dejación de una de nuestras principales funciones, de nuestra labor supervisora, y devendremos en sus más que portavoces, “portacoces”, que acaso sea, dentro del lato ámbito de Eros, lo que más detesto ser.

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Aunque esté descansando en nicho o fosa

AUNQUE ESTÉ DESCANSANDO EN NICHO O FOSA

Estuve ayer tres horas, tres, hablando
Con quien me da la vida y me la quita (circula otra versión con “resucita”),
Con mi amada Pilar, que tanto excita
Que es lógico que hoy lo ande pregonando.

Continuaré los martes celebrando,
Mientras resista el rito, la impar cita.
Así que no le pidas que dimita
A quien, quieras o no, seguirá amando.

Quien piensa que una opción hacer tal cosa
Es ignora que yerra o desatina.
¿Halló alguna vez rosa sin espina?

Insistiré en cuidar de mi olorosa
Y de lo que Otramotro le destina
Aunque esté descansando en nicho o fosa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Los mayores de edad mayores somos

LOS MAYORES DE EDAD MAYORES SOMOS

España está actualmente como está (la miremos desde el punto de vista político, económico, social, cultural, etc.) por las políticas llevadas a cabo (y acaso, sobre todo, por las pretendidas y previstas, pero no coronadas o culminadas) por los gobiernos liberales (de la derecha) y socialistas (agrupadas bajo el paraguas o tras la égida marxista —lo sean en verdad o no—, o sea, de la izquierda), que han deparado al grueso de los ciudadanos (hembras y varones) depauperación, unos niveles de deuda estatal y familiar imposibles de asumir, inesperados, insospechados, nunca vistos ni oídos, además de desigualdad (no obviemos que las socialistas buscaban lo complementario, contrario u opuesto, la igualdad de oportunidades de todos, independientemente de cuáles fueran sus rentas familiares, en definitiva, el reparto equitativo de la riqueza), falta o resta de dignidad y derechos de las personas, intervencionismo insoportable del Estado en sus vidas,... Los políticos, una vez consiguen acceder al poder, parecen contravenir, un día sí y otro también, los anhelos del pueblo al que dicen que vienen a servir, la gente real, la de a pie. Hoy, por ejemplo, la receta que una legión de ellos pregona a voz en cuello como panacea es subir impuestos. Hasta ahí somos muchos (ellas y ellos) los que estamos de acuerdo. La discrepancia brota cuando no se concreta a quiénes y por qué razones.

Hoy en día, el Ejecutivo de Sánchez, en lugar de proponernos desafíos o retos reales (está claro que a la ilusión, que solo agrada a las/os ilusas/os, prefiero, por buena y aun óptima, la realidad), prosperidad, seguridad y presente, pero, sobre todo, futuro, nos vuelve a machacar con temas (manidos hasta el hartazgo) del pasado, que tienen que ver más con la Guerra (In)Civil y con el dictador Francisco Franco (del que ni los “hunos” ni los “hotros” exhumaron sus restos mortales cuando gozaron de mayorías absolutas y debieron —pactar con las minorías—; lo han decidido ahora, bienvenida sea dicha determinación, aunque el procedimiento legal elegido sea manifiestamente mejorable).

Como el abajo firmante, servidor, es seguidor de los buenos consejos de Confucio, defiende, mantiene y sostiene como acertada su recomendación de que la persona que comete un error y no lo corrige incurre en otro aún mayor. Asimismo, argumenta que, con buena voluntad política, los partidos podrían ponerse de acuerdo en que, a escasos dos meses de conmemorarse los cuarenta años de haber sido ratificada por el pueblo español en referéndum la Constitución Española de 1978, acaso haya llegado el momento oportuno para hacer un balance de la misma. Tal vez se llegue a la conclusión de que le falte y/o le sobre algo. No soy partidario de suprimir las Autonomías, pero uno ha comprobado que abundan los cargos de libre designación a los que cabe calificar de inaceptables sinecuras. Este menda no es partidario de ilegalizar los partidos independentistas, pero aprobaría un duro código penal para que, en el supuesto de que fuera iterado otro golpe de Estado blando, tras el preceptivo juicio justo, se sentenciara a muchos años de cárcel a las/os que les hubieran sido probadas sus actitudes rebeldes y/o sediciosas. Ojalá unos y otros hayan escarmentado en cabeza propia o ajena; ojalá hayan aprendido la lección que contiene ese adagio de Francis Bacon en latín que dice así: “citius emergit veritas ex errore quam ex confusione” (“la verdad emerge más rauda del error que de la confusión”).

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A Groucho Marx te pareces

A GROUCHO MARX TE PARECES

“He aquí mis principios; pero si no les gustan... ¡estoy dispuesto a cambiarlos!”.

Cita humorística relacionada con el mundo de la política, que apareció publicada por primera vez en el periódico neozelandés New Zealand Tablet el sábado, 18 de octubre de 1873.

—Yo defiendo, de ordinario,
Aquello en lo que creo, esto,
Y, al mismo tiempo, lo opuesto,
Quiero decir, lo contrario,
Porque soy contestatario.
—Te aduciré, de repente,
Lo que eres, incoherente.
A Groucho Marx te pareces,
Ateo seas o reces,
O un coñón o un insolente.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Soneto al Corazón del Nazareno

SONETO AL CORAZÓN DEL NAZARENO

Basta que los encargos no te peten
Para que te haga alguno quien aprecias.
¿Creerán, si no aceptas, que desprecias
A cuantos, como el tal, quizá respeten

Un montón y en ti vean a quien meten
En el saco especial de las no necias
Personas, que sí gozan de unas recias
Voluntades, pues dan cuanto prometen?

Como es el del Señor día y catorce
Y estamos en el mes décimo, octubre,
Sacarle intentaré a la de mi estro ubre

Un soneto que penda de par torce.
¿Ya tiene la efeméride el empaque,
Corazón de Jesús, que no dé jaque?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El mejor aprendizaje

EL MEJOR APRENDIZAJE

Odio las puertas cerradas
De mente y de corazón
Por esta simple razón,
Porque personas erradas,
A los yerros aferradas,
Nos verá alguien en el viaje
Que, con escaso equipaje,
Haremos a la belleza
De la actitud o pureza,
El mejor aprendizaje.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar, mi mejor reclamo

PILAR, MI MEJOR RECLAMO

Me preguntan por qué te amo,
Por qué ene versos y prosas
Te escribo y te envío rosas.
Que eres mi acicate clamo,
Pilar, mi mejor reclamo.
No sé si sordos y ciegos
Están y mal de los riegos.
Tú me haces impar persona,
Quien las gracias da y perdona
A los duendes veraniegos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Vemos a las personas como somos

VEMOS A LAS PERSONAS COMO SOMOS

Amada Pilar:

Somos legión (o formamos un buen montón, pila o piña) quienes nos sabemos de memoria, al menos, la primera frase del párrafo inicial de varias obras literarias (clásicas o no); verbigracia, cómo arranca el “18 Brumario de Luis Bonaparte”, de Karl Marx (“Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa“). Como para mí, tú, Pilar, eres un personaje clave y fundamental, la persona que, andando el tiempo, devendrá en la más importante de mi vida, es mi deseo y mi esperanza que seas una excepción a la susodicha regla marxista, no como, me consta, lo fue Ewelina Hanska para Honoré de Balzac. Así que concédeme la licencia que te solicito con especial encarecimiento de que hoy no vea en ti a la citada Ewelina, la joven condesa polaca de la que se enamoró perdidamente Balzac, al leer este las epístolas que le mandaba “La extranjera” (así firmaba Ewelina sus misivas) desde Rusia. Y es que no vivieron como matrimonio más que cinco o tres meses (del 14 de marzo o mayo —las fuentes que he consultado no se ponen de acuerdo en el mes—, fecha de sus nupcias, al 18 de agosto de 1850, jornada en la que finó sus días Honoré en París).

En “Los Ciclos del Alma”, su autora, la puertorriqueña Sharon M. Koenig, sostiene que los seres humanos somos capaces de idear, en apenas 24 horas, 60.000 pensamientos (¿de media?; juraría ante la Biblia que sé de algún semejante que no los ideará en toda su vida —por muchos que sean los años que viva—, pero acaso servidor funja aquí, amén de malévolo, de zumbón); y que el grueso de los tales son perjudiciales y recurrentes, ya que recuerdan y recrean episodios del pretérito que infunden tristeza u horror. Si de verdad nos comen el coco, daremos de lleno en el blanco o centro de la diana, esto es, haremos lo correcto, al decidir denominarlos de esa guisa, comecocos. Para escaparnos y alejarnos de los barrotes de su cárcel y olvidarnos definitivamente de ellos, acertaremos, quiero decir, actuaremos con tino y de modo conveniente, si nos decantamos por hacerles el vacío, por ningunearlos.

Así pues, tras haber dejado arrumbada a la nada en el sótano o en el desván, reparo en que el lugar que ocupará ahora la susodicha acaso lo ocupaba antes el arpa de la Rima VII de Bécquer (“Del salón en el ángulo oscuro, / de su dueña tal vez olvidada, / silenciosa y cubierta de polvo / veíase el arpa...”) o, en su defecto, la lámpara, maravillosamente empolvada, de Aladino, o quizá el inopinado enamoramiento, que uno advierte que escondían o guardaban en su caja fuerte los versos séptimo y octavo de “El Frasco”, poema de Charles Baudelaire: “A veces encontramos un viejo frasco que se recuerda / Del que surge vivísima un alma que resucita”.

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Que tu criterio sea ese celebro

QUE TU CRITERIO SEA ESE CELEBRO

Dilecta Pilar:

Que tu criterio sea ese celebro. Así es. Al final, terminaré escribiendo (ya veremos si ve o no la luz) la novela sobre mi cielo en la tierra, esos tres años de mi adolescencia en Navarrete.

Agradezco el consejo (y la sugerencia que lleva aparejada), pero el relato ya está publicado. Ahora veré si me acuerdo de la contraseña de Zenda.

No olvides mi encargo de que le des dos besos de mi parte a María Antonia.

Harás lo cabal. Pues es mi deseo que mañana sigan las risas. No es mala causa esa, la risa, de llorar a lágrima viva (o como la expresión que usas en tu artículo hodierno, precioso ejercicio de empatía, “a pulmón partido”, que, supongo, es hija o prima hermana del corazón partido que canta otro AS, Alejandro Sanz).

Cierto. Aunque los escritores (ignoro el porqué; tal vez porque, así, una vez aireados, consiguen vencerlos o no verse mediatizados por ellos) tienden a sacar los infiernos.

Un rifirrafe (otro, sí, pero el alcalde, en este caso en concreto, no ha estado a la altura de las circunstancias) de medio pelo.

Muchas gracias por enviarme esas “Palabricas para María Antonia”. Me siento orgulloso de haber participado en dicho cuadernico. Me extraña que no se hayan animado y avenido más excolegas nuestros a participar en un homenaje tan merecido. Las acabo de leer (menos el poema; lo dejo para mañana). Las volveré a releer y degustar pronto en otro momento. Acaso (sin hesitación) en Tenerife (donde ya sabes que pasaré quince días de vacación, que necesito, del 11 al 25 de julio).

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¿Los otros son el cielo o el infierno?

¿LOS OTROS SON EL CIELO O EL INFIERNO?

Creo, a pies juntillas, que no conviene restar ni un ápice o pizca de importancia a las manifestaciones de Núria de Gispert sobre Inés Arrimadas. Por si usted, atento y desocupado lector (sea ella o él), no ha tenido oportunidad de leerlas, déjeme comentarle que en un tuit gracioso y/o sarcástico (depende de qué pie cojee usted o del color del cristal a través del cual mire usted la realidad, porque la burla, al menos, para mí —desconozco la opinión sobre el particular de la vapuleada— era sangrante, y la ironía amén de cruel, mordaz), la primera ha dicho de la segunda que es una inepta y una ignorante. Y le ha mandado de nuevo (al parecer, esa es una idea fija que tiene y, de tanto en tanto, insiste en ella) fuera de Cataluña. En lo concerniente a lo primero, tengo para mí que todos somos ineptos e ignorantes. Por lo menos, quien esto escribe asume y reconoce sin ambages que lo es (inepto para llevar a cabo un montón de tareas en un montón de oficios e ignorante en mil y un ámbitos del conocimiento humano) y, seguramente, quien esto lee también. El problema brota, nace o surge cuando una/o lo profiere de otra/o y no se da cuenta de que lo que acaba de decir le cuadra estupendamente y hasta encaja, como eso se predica del anillo en el dedo anular, también a ella/él. En lo tocante a lo segundo, el racismo, el supremacismo y la xenofobia que destila o exuda el susodicho es incontrovertible e innegable.

Desconozco si lo aireado por De Gispert es un pensamiento o un sentimiento (porque, como nos enseñó Unamuno, si piensa el sentimiento también siente el pensamiento) asiduo, habitual y enraizado en el carácter de quienes han ostentado cargos de cierta relevancia en Cataluña y son partidarias/os de la independencia de dicha Comunidad Autónoma. Puede. Ahora bien, cabe preguntarse, en el supuesto de que un día se logre esa ansiada por ellas/os República Catalana, qué les ocurría a las/os discrepantes o disidentes con esa manera de entender las cosas y los casos. Y lo que uno se responde no le gusta, porque lo retrotrae al siglo anterior, en concreto, a las décadas de los treinta y los cuarenta, en Alemania, de infausto recuerdo.

Al abajo firmante le llama la atención que una persona cercana a cumplir los setenta años de edad no haya aprendido todavía lo que debía haber asimilado y fijado durante su paso por la Universidad, los beneficios que reporta para el cuerpo y la mente (el alma) la tolerancia ideológica de los otros, que no son el infierno porque piensen de forma distinta a la suya, sino el cielo, porque son quienes la completan o complementan, sus complementarios.

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Pilar brillo eroga a espuertas

PILAR BRILLO EROGA A ESPUERTAS

Aunque mi amada Pilar
No cumplirá los sesenta
(Su DNI lo documenta),
No deja de compilar
Lo que luego ha de apilar,
Versos y prosas, tras puertas,
Que en bibliotecas y huertas
Trenzar este menda suele
Siempre que a la caza vuele
Del brillo, que eroga a espuertas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Verseo aquí de Pilar

VERSEO AQUÍ DE PILAR

Sesenta años ha cumplido
La que es reina, porque reina
Entre la gente que peina
Canas. Tal vez un cumplido
Es lo que a mí me ha salido.
¿De quién no paro de hilar?
De la que de titilar
No deja en el firmamento.
¿De Madonna? No, tormento.
Verseo aquí de Pilar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


De acuerdo en el desacuerdo

DE ACUERDO EN EL DESACUERDO

Ha pasado Cataluña
Por mucho adicto a la bola
De la cabeza a la cola.
¿Dónde no vale la cuña
Aprovecha mucho la uña?
¿De qué sirven los afanes
Si los afloran patanes,
Que solamente de acuerdo
Están en el desacuerdo
De los tales, catalanes?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Se debe dialogar con quien no quiere?

¿SE DEBE DIALOGAR CON QUIEN NO QUIERE?

¿Cabe mantener un diálogo de sordos (en el que uno de los interlocutores, sea hembra o varón, va a lo suyo, o sea, a aducir lo que había preparado o tenía previsto decir con antelación sin atender, ni mucho ni poco ni nada de nada, a las razones que argumente y con las que acaso le contradiga —y le abata su invento— el otro; sin echar mano del lenguaje de signos, en el supuesto de que ambos hablantes sean sordomudos)? ¿Cabe avenirse a un coloquio de besugos (donde la coherencia y la lógica brillen por su ausencia)? Si servidor tuviera que contestar (evidentemente, sumo a las dos de este párrafo la del título) a esas tres preguntas, lo haría con tres rotundos noes.

Quim Torra quiere dialogar, pero (siguiendo la estela o los pasos de Carles Puigdemont, de quien se considera su vicario en el Parlament) solo de lo suyo (de lo que le interesa a él y a los de su cuerda o coinciden con su pensamiento, del derecho de libre determinación de los pueblos y de su ansiado referéndum de autodeterminación vinculante para conseguir la independencia y poder proclamar a voz en cuello la República Catalana; lo que opinen el resto de los ciudadanos —más de la mitad de los catalanes—, aunque sea exactamente lo contrario, distinto u opuesto de lo que él defiende, le importa un bledo). Pedro Sánchez (como antes le ocurrió a Mariano Rajoy con Puigdemont) no puede hablar de la independencia de Cataluña sin contravenir la Constitución, el Estatut y el resto de las leyes. Además, el muy democrático, honorable y sabio (de cuando en vez, no está mal usar la ironía; y si esta es cruenta y mordaz, el sarcasmo) Quim Torra parece desconocer lo más obvio de la historia, que no suele haber independencia sin guerra de independencia.

Ante el ultimátum de Quim Torra el Gobierno de Pedro Sánchez solo podía responder como lo ha hecho, rechazándolo de plano, no aceptándolo. ¿Acaso cabía hacer otra cosa decente, legal, oportuna? Hasta el diputado nacional y portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que no es santo de mi devoción, ha estado a la altura de las circunstancias, al mantener que los ultimátums los carga el diablo. Uno había leído y escuchado que eran las armas, pero hasta las palabras pueden hacer, en algunas ocasiones puntuales, las veces de balas. Las balas o cualesquiera otros proyectiles no dañan si no los disparas. La bala no mata por ella misma, la bala mata por la velocidad que adquiere y lleva cuando impacta contra el objetivo. Si el blanco es una diana de papel y, tras este hay una plancha de acero, nada pasa. Si da en alguna parte vital del cuerpo humano, puede ser letal. Hay quien mantiene que las voces no hacen roces, pero yo he podido comprobar que, en algunas oportunidades, pueden levantar o producir hasta ampollas. Y que de nada sirve tolerar al intolerante. Al final, se impone lo cabal, justo y responsable, dejar de mostrarse respetuoso con quien no lo es, con el irrespetuoso (sea ella o él).

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De acuerdo con mi escala de valores

DE ACUERDO CON MI ESCALA DE VALORES

Amada Pilar:

¿Que qué cumbre pretende escalar y hollar la filosofía? Este licenciado en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), que tanto te ama, te contesta hoy esto. El objetivo que persigue la filosofía (vocablo que consigue fundir o fusionar a la perfección dos voces en griego clásico y que etimológicamente significa “amor por la sabiduría”) no es (aunque sean legión quienes defienden o sostienen, rememorando tal vez la “Apología de Sócrates”, de Platón, que narra las últimas horas de su maestro, antes de que este decidiera ingerir el veneno, la cicuta) aprender a morir, sino aprender a vivir, de acuerdo con la escala de principios y valores que cada quien acarrea allí donde hace de las suyas su cacumen.

Ahora bien, en la locución “aprender a vivir” incluyo estas otras dos: “reflexionar en torno a la muerte” y “buscar ayuda para morir bien”. A ver si me explico. La ciencia, como te consta, ha experimentado en la última centuria unos avances enormes, unos progresos colosales. Se han llevado a cabo trasplantes multiorgánicos, de rostro, etc., insólitos. Hoy en día, en el más sofisticado de los talleres modernos, un hospital de la Seguridad Social o privado, hay implantes, prótesis y válvulas para arreglar casi cualquier destrozo (incluida la reimplantación de un miembro amputado) o fallo. Solo hay un órgano para el que no se ha hallado aún recambio, el cerebro.

Seguramente, no faltarán semejantes míos a quienes les apetezca e interese tener el cuerpo de un joven y, al mismo tiempo, sufrir alzhéimer o una demencia senil. A mí, rotundamente, no. Para mí esas dos circunstancias son incompatibles. Si no soy consciente de lo que me pasa, que he vuelto a disponer, por arte de magia (en sentido estricto, de la ciencia o de la técnica), del chasis de un chaval, que no me falten las manos fautoras que me ayuden a dejar este mundo de manera dulce, en paz. Que conste en acta que estoy discurriendo de mi caso en concreto, no de la vida de los demás.

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Pronto me veo portando un portátil

PRONTO ME VEO PORTANDO UN PORTÁTIL

Dilecta Pilar:

Lo del portátil cada vez me lo planteo más y lo veo más factible. Me resisto, porque me conozco; y estando así, como estoy, por lo menos, no caigo en la tentación. Un día leí esto en “El retrato de Dorian Gray”, de Oscar Wilde, y me lo creí a pies juntillas (porque era lo que me sucedía o su anagrama, lo que me seducía): “La única manera de librarse de la tentación es ceder ante ella. Si se resiste, el alma enferma, anhelando lo que ella misma se ha prohibido, deseando lo que sus leyes monstruosas han hecho monstruoso e ilegal. Se ha dicho que los grandes acontecimientos del mundo suceden en el cerebro. Es también en el cerebro, y solo en el cerebro, donde se cometen los grandes pecados”. Recuerda que mi madre, Iluminada, la llamaba “tecla” (fusión de la tecla del ordenador y el final de biblioteca). Tengo dinero para comprarme el susodicho portátil, pero, insisto, es mucha la tentación y... mejor como estoy, sin ella (la tentación) y sin él (el portátil, causa u origen de ella), aunque sin poder escribir a diario estaría peor (me temo).

Así es. Creo que, de este modo, mi cordura (o “corblanda”) no cruzará la frontera o linde de la insania o locura.

Pero convendrás conmigo en que ese trabajo es liviano, no pesa como la roca de Sísifo.

Me viene bien escribirte. Siempre que me contestes, tendrás respuesta mía (creo que nunca he faltado a esa norma o cita).

Así aprendemos ambos (hagamos las veces de alumno o profesor). ¿Tú crees que el buen maestro o profesor no aprende de sus alumnos? Yo sostengo que el bueno, el verdaderamente bueno, aprende de ellos tanto o más que ellos de él. Si haces una encuesta o sondeo entre nuestras/os excolegas, te cerciorarás de cuanto te adelanto.

Te agradezco sobremanera el esfuerzo que haces al formularme los pros, que los considero más que sensatos.

Pues uno de los muchos críticos que acarreo, porto o porteo ya ha advertido dos yerros. Así que, cuando termine de urdirte estos renglones torcidos, le cederé el teclado del ordenador para que proceda a subsanarlos.

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Elegía a José Félix

ELEGÍA A JOSÉ FÉLIX

Recibid, Gema, Borja y Pablo, el sincero y sentido pésame de quien, siendo niños, cada vez que se despedía de vuestro esposo y padre, José Félix, sentía que le faltaba el aire y lloraba durante un buen rato sin hallar en nadie ni en nada consuelo.

Estaba desayunando
Hoy, cuando Jesús Roberto
Me ha dejado medio muerto
Al irme él, primo, narrando
La triste nueva y llorando
Que José Félix, su hermano,
Le ha dicho adiós con la mano
De modo definitivo.
A mi pésame emotivo
No le falta el llanto humano.

Mientras a Jesús Roberto
La emoción o el sentimiento
Silenciaba (no, no miento),
Ese vacío ha cubierto
Servidor con lo que ha abierto,
El de los recuerdos tarro
Que aún con mi zurda agarro,
Do guardo lo memorable,
Por ser al justo agradable,
Si no me equivoco o marro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A la alhaja que contemplo

A LA ALHAJA QUE CONTEMPLO

Quien buena música escucha
Y la Capilla Sixtina
Visita junto al que atina
Del estrés contra el que lucha
Sale indemne y con paz mucha.
La techumbre, por ejemplo,
Que contempla en este templo,
A Pilar tanto relaja
Que estima que es una alhaja;
Y yo que ella, a quien contemplo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Domingo, 18 de noviembre

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