El Blog de Otramotro

Me duele cuanto pésimo oigo y veo

ME DUELE CUANTO PÉSIMO OIGO Y VEO

“De diez cabezas, nueve / embisten y una piensa. / Nunca extrañéis que un bruto / se descuerne luchando por la idea”.

Antonio Machado, en “Campos de Castilla” (1912), Decires y Cantares XXIV

Vaya por delante, atento y desocupado lector (sea ella o él) de los próximos renglones torcidos, esta consideración previa. Como considero que todo “cronotopo” histórico, verbigracia, el actual en Cataluña, es complejo; y dado que este, al ser además conflictivo, puede acarrear tantas perspectivas o puntos de vista posibles como reflexiones sesudas se hagan al respecto, juzgo que otros abordajes pueden gozar de la misma estimación de imparcialidad y veracidad que concedo al que (desde la distancia, aunque la aldea presente sea global) ha elaborado y firmado este epígono de Unamuno, Otramotro, y hasta disentir de él. Sin duda, soy un ciudadano crítico, pero no suelo proceder como un dogmático y menos aún como un fanático. Así que me limitaré a aducir en este escrito lo que para mí son razones de peso.

Me duele España (¿holgará apuntar en este paréntesis lo que acaso convenga que quede bien apuntalado, que incluyo en ella a las 17 comunidades autónomas y a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que la conforman?) y cuanto pésimo de ella leo, oigo y veo.

Me duele que en Cataluña la sociedad esté fragmentada y sus ciudadanos (hembras y varones) anden a la greña, divididos. Últimamente, por el uso (más bien, abuso) de unos lazos amarillos, símbolos separatistas, con los que quienes los colocan (eso sostienen) se solidarizan con los políticos presos (de manera preventiva), que para los susodichos son presos políticos.

Me duele lo que (barrunto) puede acaecer allí en cualquier momento, que los catalanes (ellas y ellos), enfrentados, azuzados por políticos insensatos, lleguen a armar la de Dios es Cristo o la de San Quintín, o sea, una marimorena bien gorda, para luego (intuyo), dada y comprobada su condición cobarde, hacer todo lo posible para desentenderse de lo ocasionado, un desaguisado morrocotudo, un incendio colosal, cuyo fuego, debido a su irresponsable comportamiento, se encargaron de atizar.

Me duele que, habiendo quedado claro, cristalino, que los lazos amarillos favorecen la confrontación social, ya que los partidarios de usarlos tratan de conseguir con ellos la colonización u ocupación omnímoda de los espacios públicos, comunes, neutrales, no hayan aprendido aún la lección que encierra ese latinajo que reza así: “Errare humanum est, sed perseverare diabolicum” (“Errar es humano, pero perseverar —se sobreentiende, en el yerro— diabólico”).

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Que el gerifalte no falte

QUE EL GERIFALTE NO FALTE

Ojalá otra vez no faltes,
Máriam, a la ortografía.
Quien de Valle-Inclán se fía
Y leyó su “Gerifaltes...
¿Hará que te sobresaltes?
Como yerra toda humana,
También la buena escribana,
Esfuérzate en ser tenaz
En el tino y pertinaz
Jamás en el yerro, hermana.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 14 de noviembre

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