El Blog de Otramotro

Se merece Pilar este soneto

SE MERECE PILAR ESTE SONETO

Que le escriba un soneto memorable
Quien se llama Pilar me solicita.
Consiento en su urdidura si a la cita
Acude sin hacer lo imperdonable,

Retrasarse de modo inexplicable.
Que se incumpla el acuerdo a nadie excita;
Un formidable enfado en mí suscita
Y que muestre mi faz desagradable.

Juzgando que no habrá catorce versos,
Piensa que, si un abrazo útil fue otrora,
Tal vez servir pudiera aquí y ahora.

Empero, en lugar de uno, son diversos
Los abrazos y besos que decide
Darme; y trenzo el soneto que me pide.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La amé y lamí en soledad

LA AMÉ Y LAMÍ EN SOLEDAD

(EPITAFIO SOBRE LOSA)

Hasta que arribó Pilar
A mi puerto (¡qué cimiento
Para mi conocimiento!),
Yo solía encandilar
A quien me escuchaba hilar
Sobre lo que en la alba losa
Que cubrirá nuestra fosa
Leerá quien tenga edad:
“La amé y lamí en soledad
Como el texto en verso o prosa”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Trae el fracaso el ocaso

TRAE EL FRACASO EL OCASO

Hembra o varón, es propenso
El casado al adulterio.
Aunque es corriente, un misterio
Parece. No existe un censo
De adúlteras/os, de algo inmenso.
Si algún día yo me caso
Contigo, Pilar, acaso
Me surja de ser infiel
Una ocasión, mas de miel
Mudar sería el fracaso.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Relación de pareja literaria

RELACIÓN DE PAREJA LITERARIA

Amada Pilar:

¿Qué le empuja a un/a aprendiz de ruiseñor o a cualquier/a otro/a artista a serlo? Te daré a continuación mi parecer, pero ten presente que, si preguntas por eso mismo a otra/o, te dará el suyo, tan válido como el mío (o más, o menos), que puede coincidir o discrepar abiertamente del tal.

Quien echa mano del arte (sea este el que sea), ¡bendita simiente!, para expresar qué siente (aunque en alguna parte de su relato invente o mienta), para explicarse (y, de esta guisa, poder luego comprenderse), trata de entender su mundo; sobre todo, por qué, en medio de ese ámbito donde parece que se tocan, sin llegar a rozarse, la belleza y la inmundicia, en ese extenso campo de mies, de trigo veraz y amapola, tigre voraz, mendaz, ha logrado hallar una espiga de oro puro. Es necesario averiguar, primero, qué pasa en nuestro microcosmos, para, después, inteligir qué ocurre en el orbe y, más tarde, qué acaece en el cosmos. Por eso, una/o se centra en las personas, animales y enseres cercanas/os, las/os que la/o rodean. Posteriormente, decide compartir con las/os oyentes, lectoras/es o espectadoras/es de su obra las preguntas que le hicieron o se hizo otrora y las respuestas que encontró, que le satisficieron, por si les pueden ser útiles ahora a las/os demás.

Aunque hay/a quienes sostienen que el arte, antes que una colección o conjunto de herramientas para instruir, tiene que serlo para emocionar, sigo recordando y dando validez a los versos 343 y 344 de la “Epístola a los Pisones” o “Arte poética” de Horacio: “Omne tulit punctum qui miscuit utile dulci, / lectorem delectando pariterque monendo” (“todo el galardón se lo llevó quien mezcló lo útil con lo dulce, al lector deleitando y, al mismo tiempo, amonestándolo”).

Está suficientemente demostrado que la buena literatura, me refiero a la profética, a la clásica (y aquí sigo, al pie de la letra, la definición que de dicho término dio Jorge Luis Borges en el opúsculo que tituló “Sobre los clásicos”: “es un libro que las generaciones de los hombres, urgidas por diversas razones, leen con previo fervor y con una misteriosa lealtad”; definición que puede completarse o complementarse, a su vez, con las líneas que el autor había escrito —y el lector, ella o él, ha podido, asimismo, leer— en la misma obra antes, “como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término”), tiene la rara habilidad de expresar con una brillantez, una intuición y una profundidad inauditas, insólitas, cuanto las/os antropólogas/os, las/os filósofas/os y las/os sociólogas/os harán también, pero meses, años, lustros o incluso décadas más tarde. Seguramente, por esta razón, por el don novelesco (y aun cinematográfico) que poseen ciertas/os literatas/os selectas/os de extrapolar los difusos fenómenos sociales, que objetivamente ocurren en las calles, los lugares de trabajo o de ocio y los domicilios de ene ciudades del orbe, a las concretas vivencias subjetivas que protagonizan en una localidad, real o ficticia, la que sea, los pocos personajes de una novela o una película.

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Quien no lea a Cadalso irá al cadalso

QUIEN NO LEA A CADALSO IRÁ AL CADALSO

Visto lo visto, oído lo oído y leído lo leído, durante los últimos días, semanas y meses (que alguien dio de lleno en el blanco o centro de la diana al denominar a ese lapso de tiempo de esta guisa, “la más rabiosa actualidad”) en los diversos mass media y demás mentideros patrios, dan ganas de recomendar encarecidamente a quienes (hembras o varones) tengan en el futuro (sea corto, medio o largo el plazo) la augusta, benéfica y sana intención de dedicar unos años (ocho serán bastantes) de su vida a la política su obligación ineludible de leer (y hasta releer, por lo mucho que esta acción puede aprovecharles) a los clásicos. Estos pueden ser (o no) los autores y los textos que sus profesores (no pongo en tela de juicio su buena, mejor y aun óptima intención) les aconsejen. Si yo fuera docente suyo, les insistiría un montón en que no echaran en saco roto mi recomendación de que leyeran “Los eruditos a la violeta”, de Cadalso, por el sumo y mucho jugo sarcástico que pueden extraer de dicha obra, para que nadie pueda mandarlas/os nunca al cadalso (metafórico, por supuesto).

José Cadalso publicó (en realidad, no lo hizo echando mano de su primer apellido para tal fin, sino de la primera parte de su segundo, compuesto, Vázquez —de Andrade—) en 1772 su sátira “Los eruditos a la violeta” en contra de cuantos (ellas y ellos) algunos denominamos hoy con la voz “todólogos” (expertos en todo) o duchos líquidos (porque cuanto dicen semeja el agua de la ducha, al desaparecer o irse sus palabras por el desagüe dejando la piel de quienes las escuchan limpia, sí, como una patena, mas sin apenas estela, huella o rastro alguno de conocimiento original, nuevo). La subtituló con ironía así: “Curso completo de todas las ciencias, dividido en siete lecciones, para los siete días de la semana. Compuesto por José (actualizo la acentuación, la puntuación y la grafía) Vázquez, quien lo publica en obsequio de los que pretenden saber mucho estudiando poco”.

Colocó al principio de su obra esta sabia, por dicaz y perspicaz, advertencia:

“En todos los siglos y países del mundo han pretendido introducirse en la república literaria unos hombres ineptos, que fundan su pretensión en cierto aparato artificioso de literatura. Este exterior de sabios puede alucinar a los que no saben lo arduo que es poseer una ciencia, lo difícil que es entender varias a un tiempo, lo imposible que es abrazarlas todas, y lo ridículo que es tratarlas con magisterio, satisfacción propia y deseo de ser tenido por sabio universal.

“Ni nuestra era, ni nuestra patria está libre de estos pseudoeruditos (si se me permite esta voz). A ellos va dirigido este papel irónico, con el fin de que los ignorantes no los confundan con los verdaderos sabios, en desprecio y atraso de las ciencias, atribuyendo a la esencia de una facultad las ridículas ideas, que dan de ella los que pretenden poseerla, cuando apenas han saludado sus principios”.

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¿Sánchez coronará su hoja de ruta?

¿SÁNCHEZ CORONARÁ SU HOJA DE RUTA?

Aunque el Diccionario de la Lengua Española, DLE, define coherencia (en su segunda acepción) así: “Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan”, al abajo firmante de estos renglones torcidos, servidor, un día le dio por definir dicho vocablo de esta otra guisa: “Ajuste completo o encaje perfecto entre lo que se piensa o se ha ideado, lo que se dice o se ha proferido y lo que se hace o se ha coronado”. Y con estas u otras parecidas palabras cabe leerlo en varios textos firmados por él.

Así pues, la coherencia no la enseña quien no la practica, ya que de nada sirve el dicho si no viene acompañado y corroborado por el hecho (medie entre ambos un largo o corto trecho), inconsecuencia en la que suele caer el adicto (ella o él) a discursos de este jaez: haz lo que digo, pero no hagas lo que hago (o sea, ser incongruente, como escuché decir en una ocasión a un cura y en otra oportunidad a un médico). ¿En qué queda nuestra probidad como personas, si llevamos a cabo acciones que, un día sí y otro también, contradicen los valores o principios que decimos defender, profesar y promover?

Pondré un ejemplo aleccionador. El pasado 31 de mayo Pedro Sánchez escribió en su cuenta de Twitter este tuit: “Defiendo esta moción de censura por coherencia, responsabilidad y democracia. Propongo un gobierno socialista, paritario y europeísta que cumplirá con la UE y la Constitución. Su hoja de ruta: estabilizar, atender las urgencias sociales y convocar elecciones”.

Al día siguiente, primero del mes de junio, desde la tribuna del Congreso de los Diputados, en plena moción de censura contra Mariano Rajoy, Sánchez adujo qué ocurría en Alemania con quien plagiaba una tesis doctoral. Lo hizo con estas concretas palabras: “Lo que hay en Europa son gobiernos, como en Alemania, en los que, por ejemplo, personas que han desempeñado responsabilidades ministeriales y a las que se les ha descubierto que han plagiado una tesis lo que han hecho ha sido dimitir”. Sánchez se refería a lo que le había acaecido allí, en marzo de 2011, a Karl-Theodor zu Guttenberg, ministro de Defensa, que presentó su dimisión al trascender a la opinión pública que había plagiado parte de su tesis doctoral. La Universidad de Bayreuth le revocó el doctorado y él tuvo que renunciar a todos sus cargos políticos. Y en febrero de 2013, a Annette Schavan, ministra de Educación y Ciencia, que se vio obligada a hacer tres cuartos de lo propio por idéntico motivo, haberse probado que había plagiado su tesis doctoral.

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Ese puro no me fumo

ESE PURO NO ME FUMO

Si es una voluta de humo
El imborrable recuerdo,
Si al loco aún vence el cuerdo,
Si oigo alzhéimer y me abrumo,
Ese puro no me fumo.
Pilar, para un poemario,
Que sea fiel con mi almario,
O una pieza de teatro
Cuatro días, solo cuatro,
Dan. Pregúntaselo a Mario,
Un de dos puertas armario.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Nunca a mi novia fui infiel

NUNCA A MI NOVIA FUI INFIEL

Pilar, te confieso, amada,
Que en mí no hay ni media arroba
De don Juan o Casanova.
Si mi persona afamada
Fuera, aseguro que nada
Con ser un (un ser) promiscuo tengo
Que ver; y a sostener vengo
Que a ninguna novia infiel
Le fui nunca, aunque la miel
De otra tuviera abolengo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién mitiga mis desgracias?

¿QUIÉN MITIGA MIS DESGRACIAS?

No sé a quién darle las gracias;
Si a Dios, la naturaleza
O el azar, por la belleza
Que a mitigar mis desgracias
Ha venido, a dejar lacias.
Pronto quedarán en nada.
Desde que ingresó mi amada
Pilar en mi tibia vida,
Caliente o fría, aterida,
Ha devenido, monada.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Por ser del treinta de marzo,...

POR SER DEL TREINTA DE MARZO,

BIEN TE MENEARÉ EL ZARZO

(SACUDIRÉ LA BADANA)

“¿Trescientas palabras o quinientas palabras que no llevan comillas es un plagio? ¡Por favor!”.

Adriana Lastra, vicesecretaria general y portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, contestó de esa guisa, al ser preguntada a propósito de si, tras conocerse la noticia publicada por El País de que en el libro titulado “La nueva diplomacia de la economía española”, publicado en 2013 y firmado por Pedro Sánchez y Carlos Ocaña, sus autores habían plagiado, al no haber entrecomillado ni citado, como es preceptivo (a eso obliga el respeto a la ley de propiedad intelectual), la fuente original, parágrafos de cinco de las siete páginas de que consta la transcripción de la intervención que tuvo el diplomático Manuel Cacho, actualmente embajador de España en Australia, el 25 de febrero del 2013, en una conferencia en la Universidad Camilo José Cela.

Como su breve comentario me ha producido alipori, vergüenza ajena, he considerado oportuno trenzarle a quien nació en Ribadesella diecisiete años cabales después de que lo hiciera este menda en Tudela, la siguiente décima, pues se ha hecho merecedora de ella. Espero y deseo que, aunque le escueza, le sea útil.

Si el Ser Supremo o natura
Dos orejas y una boca
Nos dio, la lección no es poca:
Ser coherente procura
Y no un potro de tortura.
Adriana, déjame darte,
Porque puede aprovecharte,
Un consejo: escucha el doble
De lo que hables y un redoble
Precederá siempre tu arte.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Plagiamos hasta la errata

PLAGIAMOS HASTA LA ERRATA

—Hoy hasta El País os zurra.
—Fue de nuestro secretario
El error involuntario.
—Me indigna que se os ocurra
Venderme entera la burra.
—De su conferencia a Cacho
Reconocemos que un cacho
Le fusilamos sin maña
Nosotros, Sánchez y Ocaña.
Y lo hacemos sin empacho.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


A mi sosia/s, Schnitzler, ya no envidio

A MI SOSIA/S, SCHNITZLER, YA NO ENVIDIO

Amada Pilar:

Aunque esta es la primera epístola que te dirijo (es mi deseo y mi esperanza que sean cientos y aun miles las misivas que te urda y mande), juzgo que puede ser pertinente y pintiparado (además de favorable para mis intereses) que te hable de que si, hasta que te conocí, envidiaba a mi sosia/s vienés, Arthur Schnitzler (con quien salvo que coincido con él en su idea de que “estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida”, que ambos nacimos en el mismo año, 62, de distinto siglo, y otra afinidad o concomitancia que acaso reconozca más adelante, no tengo más parecido con él que las iniciales de nuestra gracia de pila y primer apellido, A. S.), hoy admito que a ese pecado capital, la envidia, ya no le doy amparo o cobijo en mis poros, porque he logrado cepillármelo o desterrarlo de mi piel.

Como sabe quien ha(ya) leído los “Diarios” de Schnitzler, que la editorial chilena Universidad Diego Portales ha publicado este año con selección, traducción y prólogo de Adan Kovacsics, el dramaturgo y novelista austríaco recorrió las calles de Viena con el mismo empeño con el que un experto espeleólogo exploraría las galerías de la laberíntica y promiscua cueva de Eros. Arthur, que no se hartó nunca de alentar su vicio redomado o empedernido de enamorarse y encamarse con cuanta fémina conoció (hoy en día se diría del espécimen que cultivara hábitos semejantes a los que fue adicto el autor de “Relato soñado” —por cierto, con un guion basado en la citada obra de Schnitzler, Stanley Kubrick filmó su canto del cisne, “Eyes Wide Shut”— que era miembro de la cofradía del “culo veo, culo quiero”), mantuvo en dos años y dejó anotados en su diario, por ejemplo, 563 encuentros amorosos con su amante favorita o predilecta.

Como mi vida sexual, por padecer durante tanto tiempo un miedo insuperable a contraer una ETS (enfermedad de transmisión sexual) o ITS (infección), era tan escasa, envidiaba la capacidad amatoria del don Juan, mi sosia/s, Schnitzler.

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¿Habrá bajo/tras el "cum laude" una gran losa?

¿HABRÁ BAJO/TRAS EL“CUM LAUDE” UNA GRAN LOSA?

Ignoro, atento y desocupado lector (sea ella o él), si usted suele pasar su vista, de manera asidua u ocasional, por los renglones torcidos (en prosa o en verso) que tiene a bien agavillar a diario el abajo firmante, servidor. Si es de los que me leen de forma habitual, seguramente conoce el afecto o la debilidad que siento por mi quinto Javier Cercas, a quien, ciertamente, acostumbro a tener cerca y, como lógico corolario, a releer con suma delectación.

Desconozco, asimismo, si tiene en casa un ejemplar del número 2.187 de EL PAÍS SEMANAL. Si aún anda en su revistero, le recomiendo encarecidamente que vuelva a echarle un ojo (en sentido estricto, los dos, salvo que, por la razón que sea, que lamento, de veras, si es así, haya perdido usted la visión de uno o ambos ojos) al artículo de Cercas, titulado “El triunfo de la mentira”, que aparece publicado en la página 10. Si no puede acceder al susodicho, transcribo a continuación la tesis que sostiene en el mismo que, a modo de epítome, concentra o resume en su párrafo final: “Eso es lo nuevo (y de ahí que el buen periodismo sea hoy más necesario que nunca, siempre que no se conforme con contar la verdad y desmonte asimismo las mentiras); eso es también lo más inquietante. Por una razón tan elemental que a menudo se olvida: que la verdad libera y la mentira esclaviza, que una sociedad que ha perdido el vínculo con la verdad no puede ser más que una sociedad de esclavos, que el triunfo de la mentira sólo puede ser la derrota de la libertad”. Después de leer las líneas que preceden, barrunto que habrá hecho lo que este menda, decir amén a todo.

No obstante, le aconsejo para su bien que no se conforme con esto y haga lo mismo que ha llevado a cabo servidor, releer en un ejemplar del número 2.189 de EL PAÍS SEMANAL, en concreto, en la página 8, su artículo, que lleva este rótulo “Propagandistas del poder”. Así que, por las mismas razones aducidas arriba, haré tres cuartos de lo propio que he coronado antes con su hermano, citar su postrero parágrafo: “Lo repito: quienes intervenimos en los medios tenemos la obligación de desmontar las mentiras del poder —de cualquier poder, empezando por aquel al que más afines somos— y confrontar con los hechos de la realidad su relato de la realidad. De lo contrario, si permitimos que el poder nos use para difundir sus mentiras, dejamos de ser fiscalizadores del poder y nos convertimos en sus propagandistas. Que es lo peor que podemos ser”.

Tras haber llegado a la conclusión de que había asimilado el grueso de las lecciones de Cercas y después de haber leído y escuchado a muchas de las personas que se han ocupado a conciencia del asunto en cuestión, la tesis de Sánchez (no sabría decir cuál es del total el cabal porcentaje), he juzgado oportuno escribir al respecto lo que sigue.

¿Alguien pensaba, de verdad, que de La Moncloa, tras pasar las herramientas antiplagio por la tesis doctoral de Pedro Sánchez, iban a salir cosas distintas de las que salieron y trascendieron a la opinión pública, o sea, que no había habido plagio?

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¿Por qué has apostatado de mi credo?

¿POR QUÉ HAS APOSTATADO DE MI CREDO?

Dilecta Pilar:

Te agradezco sobremanera la invitación y los ánimos (por cierto, ¿no proceden tus padres de dicha villa soriana, Velamazán?), pero serán otras las personas que se presenten a dicho concurso literario.

Celebro, de verdad, que seas la promotora del certamen y miembro del jurado. Es lógico y normal que estés ilusionada (has alcanzado otro de tus retos; has hecho realidad otro de tus sueños). Entenderás que es el motivo definitivo para no mandar un relato. Imagínate que ganara el premio, seguro que si alguien que se hubiera presentado al mismo conociera que somos colegas desde la Universidad podría llegar a pensar que había habido amiguismo.

Así no damos pie a que la gente (haya enviado o no cuento al certamen) hable de más y cuente cuentos; y nuestros nombres anden en boca de defraudados o indignados (ellas y/o ellos). Mi padre solía decir una frase que he hecho mía y bendecido como pauta actitudinal o “comportamental” a seguir: “Quien elude la ocasión (aun pareciendo esta propicia) evita el peligro”.

Haré publicidad de la convocatoria. Seguro.

El próximo día 21 de junio (calculo que, cuando vea la luz esta epístola en mi bitácora habrán pasado dos meses y medio de dicha fecha) cumplen años mi sobrina Lucía (la benjamina de mi hermano Eusebio y mi cuñada María José) y mi amigo Luis Quirico Calvo Iriarte. La primera diecisiete y el segundo sesenta y... pico.

Nuestra madrina se sorprenderá y leerá nuestros renglones torcidos con cariño y gratitud (barrunto, intuyo). Es lo lógico y normal; y más aún cuando huela las flores que le obsequiamos quienes fuimos alumnos suyos hace tantísimos años.

Pues a mí me parece bien que la mía te haya parecido así a ti.

Anímate. Es un asunto poliédrico, sin duda.

Te mando (abajo) el texto (“‘Aquarius’: pececitos de Gabriel”) que publicaré mañana en mi blog y he enviado a varios medios (más de uno no lo publicará, porque es muy largo).

Acaban de darme la mala nueva de que, a partir de hoy, solo tendremos un ordenador a nuestra disposición. Las dos personas que los usábamos lo tendremos que compartir hasta que arreglen el estropeado. Tendré menos horas de uso. Además, a partir de mañana, 15 de junio, empieza el horario de verano en la biblioteca (de 8, 30 horas a 14, 30). Menos tiempo aún. Ya te iré informando.

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Va de desgracias y orgasmos

VA DE DESGRACIAS Y ORGASMOS

—Cuando empiezan las desgracias,
Se constata que no tienen
Fin o que con cola vienen
Larga, como democracias
Consolidadas, no lacias.
—Ayer verseó Otramotro
De lo opuesto a tu actual potro
De tortura; usó el sarcasmo:
Encadenaba un orgasmo
Su amada Pilar con otro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me lo juego a todo o nada

ME LO JUEGO A TODO O NADA

Estoy en ese momento
En el que aspiro a alcanzar
Lo que me ayude a avanzar,
El amor. Un monumento
Le haré. Firmo el documento.
Sé que Pilar es mi amada
Y de papel la camada
Que reservada nos tiene
El futuro. Me conviene.
Me lo juego a todo o nada.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Algo justo, bueno y bello

ALGO JUSTO, BUENO Y BELLO

—¿En ti hallas la rara maña
De hacer con esto, eso o aquello
Algo justo, bueno y bello?
—En mí hallo a quien de una hazaña
Es capaz, si se da maña.
—¿Coherencia, Pilar, qué es?
—El buen ajuste que ves
De quien piensa, dice y hace
Lo mismo; y que a ti te place,
Estés allí donde estés.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sánchez siempre me ha dado mala espina

SÁNCHEZ SIEMPRE ME HA DADO MALA ESPINA

Como adujo Perogrullo (que fue el primero que arguyó la certeza que sigue y al que la leyenda o la tradición le adjudica la necia verdad, por ser una mera simpleza proferirla), si hay una palabra que, desde la noche de los tiempos, desde que el homo sapiens se halla sobre la faz de la Tierra, retrata y radiografía completa y perfectamente al hombre esta es claroscuro, pues nadie osará objetar lo incontrovertible o irrefutable, que este, sea ella o él, es un conjunto de luces y sombras, de aciertos y errores.

En este mundo (ignoro si hay otros y, en el supuesto de que los haya, qué acaece en ellos) somos muy pocos originales. A alguien, tras fungir de lo lógico y normal o lo que cabía esperar, de ser un ente racional, o sea, tras reflexionar un momento al respecto, se le ocurrió decir un día que los hombres (hembras y varones) se pueden dividir en dos grandes grupos, los que nacen con estrella y los que nacen estrellados. Bueno, pues, desde entonces, el grueso de mis semejantes se ha limitado a iterar, hasta el hartazgo, el mismo y falso argumento, sin sopesar si se trataba de un axioma o de un sofisma. Porque lo cierto es (al menos, para mí esto está claro y es evidente) que todos los seres humanos, todos, sin excepción, nacemos con estrella, quiero decir, bajo la influencia de una o de un grupo de ellas, de una constelación. Y, asimismo, veo, un día sí y otro también, esto es, compruebo, de modo cristalino, que, mientras unos siguen con la misma estrella, que los alumbra, dándoles luz física e intelectual, otros, antes o después, acaban como los huevos de gallina en una sartén con aceite humeante, estrellados (con o sin puntilla).

Escasas personas, pocas, muy pocas, tal vez no sumaran dos centenas, confiaban en que Pedro Sánchez saliera airoso, laureado, victorioso, de sus primeras primarias en el partido; menos aún que otro tanto acaeciera en su segunda oportunidad; y menos todavía que tuviera la resiliencia (o los redaños) y resistencia de superar el mayúsculo y terrible varapalo de su destitución en aquel Comité Federal, de infausto recuerdo, como secretario general del PSOE. Acaso no llegaban a dos docenas o decenas los que esperaban que pudiera ser el mirlo blanco que devino o resultó, la rara avis que hizo efectivo, por primera vez en España, tras la instauración de la Monarquía parlamentaria, el mecanismo constitucional de la moción de censura, que le llevó al Palacio de La Moncloa sin haber necesitado obtener asiento para el Congreso de los Diputados en las últimas elecciones generales. Todos estos hitos hará bien usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, en colocarlos en el platillo del haber de Sánchez si es cabal, que, mientras no dé pie a que se abra el grifo judicial para probar o demostrar lo contrario, lo es. En dicho platillo habría que poner, otrosí, la acogida de los migrantes del Aquarius (ahora bien, en el platillo contrario, la devolución en caliente de los 116 migrantes que saltaron la valla de Ceuta), la exhumación de los restos mortales del dictador (en el platillo contrario, el procedimiento para llevarla a cabo, porque el fin no justifica el medio, el Real Decreto-Ley), la convalidación del Real Decreto-Ley de la universal cobertura sanitaria pública y gratuita, la entrega a Arabia Saudí de las bombas contratadas (en el contrario, hacer tal cosa, tras mediar las protestas de Susana Díaz y los trabajadores de Navantia, que habían visto las orejas al lobo, o sea, cómo el contrato para construir las cinco corbetas pedidas por dicho país había sido puesto en entredicho),...

También cabe decir que pocos de los que siempre confiaron en Sánchez esperaban que, en sus primeros cien días como presidente de Gobierno, se viera forzado por los acontecimientos (en sentido estricto, por el cariz que habían tomado estos) a tener que prescindir de dos ministros (ambos fueron empujados u obligados a dimitir), Màxim Huerta (“el Breve”, en Cultura) y Carmen Montón (recientemente, en Sanidad, Consumo y Bienestar Social), ni a tener que desdecirse o dar marcha atrás (aunque llamen a estas rectificaciones en La Moncloa “maduraciones de decisiones”) en diversos temas.

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Que Pilar cada día me ame más

QUE PILAR CADA DÍA ME AME MÁS

En mi caja fuerte (que no poseo, pero puede que a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, no le extrañe que este menda llame de esa guisa a su memoria, que suele rememorar —no todo, como el inolvidable personaje ficticio que salió del magín de Jorge Luis Borges, Funes, el memorioso— con pasmosa, por portentosa, fidelidad, lo selecto, lo que ella juzga memorable, digno de recuerdo) guardo, como oro en paño, las escasas horas de los cuatro propicios días, cuatro, que compartí en el norte de la isla tinerfeña con mi amada Pilar (a quien comencé a llamar en mis textos así, amada, desde que ella, finadas sus vacaciones, regresó a su patria chica, a su lugar de origen; y es que me di cuenta de que la amaba con toda mi alma cuando, preguntándome qué me pasaba, pues, amén de apático, el abajo firmante andaba tristón, reparé en lo obvio, que echaba mucho de menos a Pilar, la mujer de una pieza con la que había tenido la gran suerte de poder hablar —y disfrutar un montón, mientras hacía tal cosa— de lo humano y de lo divino, de lo cómico y de lo trágico, del pasado, del presente y del futuro, de la realidad y del deseo, de…, con total libertad y absoluta complicidad, como si nos conociéramos desde siempre).

Más de una, de dos y de tres veces me han preguntado por qué escribo. Si hoy alguien me volviera a hacer esa misma interrogación, seguramente, le contestaría, poco más o menos, lo que sigue. Escribo porque, desde que salí la primera vez de la casa de mis padres solo, a la tierna edad de doce años (tuve que tomar dos autobuses para ir al “cursillo” selectivo que los Padres Camilos realizaban durante el estío —previo al inicio del curso escolar y que, para ser admitido, había que superar— en el seminario menor que los susodichos religiosos regentaban en Navarrete, La Rioja), noté que padecía un evidente déficit de cariño. Más adelante, superada la pubertad, con 16 años, llegué a la conclusión de que, si lograba escribir algún día textos interesantes, como los que a mí me gustaba leer, acaso nunca más volvería a tener noticia ni sensaciones de la mencionada escasez.

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Pilar siente escalofrío

PILAR SIENTE ESCALOFRÍO

Pilar tiene una mirada
Penetrante y selectiva,
Digna de su perspectiva,
Siempre opuesta a que tirada
Quede la gente pirada
Y sin techo en plena calle,
Halle cartones o no halle
Para no helarse de frío.
Quien no siente escalofrío
Que ni mu diga, que calle.
¿Porta, cual la parca, dalle?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Lorca, sin duda, fue un vate estupendo

LORCA, SIN DUDA, FUE UN VATE ESTUPENDO

Dilecta Pilar:

La libertad creativa (que ejerzo, sin duda, a diario, pues raro es el día que no trenzo —“nulla dies sine linea”, ningún día sin línea, recomendaba Plinio el Viejo—; no puede haber un solo escritor, ella o él, que se tenga por tal que no eche mano de ella) no está reñida con la corrección y la propiedad que nos proporciona o suministra gratis et amore el DLE. Los filólogos debemos dar buenos ejemplos todos los días y muestras en todos nuestros textos de nuestro verdadero amor por las palabras. De cuando en vez todos nos equivocamos, claro; hasta el mismo Cervantes, como sabes, marró. Si recordamos el verso 359 de la horaciana “Epístola a los Pisones” (también llamada “Arte poética”): “quandoque bonus dormitat Homerus” (o sea, traducido libremente, “de vez en cuando el bueno de Homero también se duerme en los laureles”).

Abundo contigo en (lo que implícitamente dice o sugiere tu brevísimo escolio) que Lorca, sin duda, fue un vate estupendo (aunque a mí me gusta más como dramaturgo; esta opinión la he vertido en más de un escrito) y en que, cometiera o no una errata (en el “Poema de Mío Cid” uno lee “apriesa cantan los gallos que quieren quebrar albores”), son buenos los dos resultados, ambas soluciones poéticas. Los versos que inician el lorquiano “Romance de la pena negra” (“Las piquetas —el quiquiriquí— de los gallos / cavan —o andan, o cantan— buscando la aurora”) me parecen igualmente excelsos.

Sigo con la urdidura (o “urdiblanda”) que tengo entre manos.

De nada. Eso es lo que intento hacer siempre. Los correos que te mando son las arcillas que luego modelo y dan como resultado las epístolas (vasijas o botijos —la villa de Navarrete era conocida antaño, cuando nosotros frecuentábamos sus calles los domingos por la tarde, con el rótulo de “el pueblo de los botijos”; ignoro si todavía lo mantiene ahora o ya lo ha perdido—) que te dirijo y aparecen publicadas en mi bitácora.

He leído tu columna. Y me ha gustado. Si quieres, puedes completar o complementar tu perspectiva sobre el asunto de marras con el punto de vista que sostuvo servidor en la urdidura que apareció publicada ayer en varios sitios y porta el título de “Acierta Rajoy y Sánchez da en la diana”.

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El deseo y la realidad

EL DESEO Y LA REALIDAD

—Te propongo un juego, Josep. Déjame que te lea unas líneas, que me han llamado mucho la atención. A ver si aciertas cómo se llamaba quien las escribió, dónde y en qué fecha: “Cuando bajé del vagón, me estaba esperando en el andén mi tío Otto, cogimos el tranvía y fuimos a su casa. La fiesta se respiraba por cualquier rincón de la ciudad. En las calles y en las plazas brillaba y bullía el contento. Surgían de los balcones y las ventanas un sinfín de banderas a merced del viento. La música y las risas, más que escucharse, se palpaban, se olían, brotaban hasta de las mismas piedras. Por fin, había llegado el día en el que el tedio quedaría atrás y la euforia por delante. Por fin, la libertad era total, completa, absoluta. El pueblo había conseguido lo que pretendía, decirle adiós al abuso de autoridad, a la corrupción, al expolio y hola a la decencia, a la empatía, a la fraternidad. La gloria se tocaba con las yemas de los dedos. La nación caminaba con paso firme hacia su futuro”.
—¿Montserrat, Barcelona, 11 de septiembre de 2018?
—Has marrado por muy poco: Friedrich, Berlín, 15 de noviembre de 1938.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ángel eres, aun sin alas

ÁNGEL ERES, AUN SIN ALAS

Ayer vi a Pilar desnuda
Mientras dormía. ¡Qué sueño!
¿Qué hay de malo en lo halagüeño?
No sé si dejará muda
A más gente; el menda duda.
Comenté esto: “Las muis malas
Harán las veces de balas.
Me has quitado el hipo al vuelo.
¿Quién te ha expulsado del cielo?
Ángel eres, aun sin alas”.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Pilar cura por ensalmo

PILAR CURA POR ENSALMO

He tenido la gran suerte
De a mis cincuenta y seis años
Encontrar a quien mis daños
Mitiga o resta. ¡Qué fuerte!
Retrasa, otrosí, mi muerte.
Basta con mentar su gracia
De pila, Pilar, ¡qué gracia!,
Para advertir por ensalmo
Cómo al instante me calmo,
Tras barrer/borrar mi actual desgracia.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién va en pos de su objetivo?

¿QUIÉN VA EN POS DE SU OBJETIVO?

Va a lo significativo,
Sin pararse en lo accesorio,
Quien no es adicta al jolgorio,
Pilar, mas sí a su objetivo,
Tenga o no tenga atractivo
Para el resto, las/os demás,
Que jamás están de más
Para ella, mi estro, que suma
Tantas prendas que me abruma
Cada día un poco más.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Estro es Pilar de ene autores

ESTRO ES PILAR DE ENE AUTORES

Toda la literatura
Que hubo, que hay, que habrá en el mundo
(Hoy ando meditabundo)
Tuvo/tiene/tendrá fiel apoyadura
En la real coyuntura,
Combinación de factores,
Ya obstáculos, ya fautores,
Que a mí me empujan a hilar
Sobre mi amada Pilar,
Que es estro de más autores.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién otorgó a Pilar su cabal gracia?

¿QUIÉN OTORGÓ A PILAR SU CABAL GRACIA?

El punto más alto de las Islas Canarias es el Teide. Esto lo sabe cada quisque. Ahora bien, lo que ignora todo el mundo, salvo servidor (y, al expresar tal aserto, lo hago sin jactarme, sin sentir en mi amor propio el peso de un gramo de petulancia ni la presión u opresión de un pascal de vanidad), es que un metro y medio por encima de dicha cima cabe guipar e identificar otra cumbre, invisible a los ojos humanos (como he dejado constancia arriba, esta regla también tiene su excepción), que se llama Pilar.

Desde mi último viaje a Tenerife (volví a hospedarme donde me siento como en casa, en una habitación de la quinta planta del hotel Trianflor), donde se yergue menos imponente de lo acostumbrado el Teide, y es que, desde que hice el mentado descubrimiento, que no miento (bueno, sí), el pico ya no suele darle tanto al pico, pues es consciente de su sobrevenida inferioridad, son legión las/os que me han preguntado a propósito de mi musa inagotable, fértil, por mi amada inmarchitable, Pilar, con quien tantos buenos ratos paso sin que sea necesario cumplir a rajatabla (con) esta conditio sine qua non, estar, verbigracia, aquí, en la biblioteca pública de Tudela, y ahora, mediodía, con ella.

Cuando subí al Teide con Pilar (nadie ni nada atestiguará que cuanto cuento en este parágrafo fue cierto, porque es puro cuento, literatura, y, aunque alguien lo oyó, ninguno de los dos su cumbre holló), ambos pudimos contemplar cómo, a la altura de nuestros tobillos, un ignoto e inopinado útero, ayudado por una claque de ángeles parteras/os, no dejaba de alumbrar nubes sin cuento, logrando formar en apenas un cuarto de hora lo que acaso era su propósito, un extenso océano de ellas.

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¿A quién Pilar deja mudo?

¿A QUIÉN PILAR DEJA MUDO?

Como soy fiel detector
De cuanto a mí me interesa,
Le he confesado a Teresa
Que el único eres vector
Que sigue mi selector
Literario, el más agudo,
Pilar; y si ahora aludo
Al susodicho, de modo
Resumido, es porque todo
Lo tuyo me deja mudo.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me duele cuanto pésimo oigo y veo

ME DUELE CUANTO PÉSIMO OIGO Y VEO

“De diez cabezas, nueve / embisten y una piensa. / Nunca extrañéis que un bruto / se descuerne luchando por la idea”.

Antonio Machado, en “Campos de Castilla” (1912), Decires y Cantares XXIV

Vaya por delante, atento y desocupado lector (sea ella o él) de los próximos renglones torcidos, esta consideración previa. Como considero que todo “cronotopo” histórico, verbigracia, el actual en Cataluña, es complejo; y dado que este, al ser además conflictivo, puede acarrear tantas perspectivas o puntos de vista posibles como reflexiones sesudas se hagan al respecto, juzgo que otros abordajes pueden gozar de la misma estimación de imparcialidad y veracidad que concedo al que (desde la distancia, aunque la aldea presente sea global) ha elaborado y firmado este epígono de Unamuno, Otramotro, y hasta disentir de él. Sin duda, soy un ciudadano crítico, pero no suelo proceder como un dogmático y menos aún como un fanático. Así que me limitaré a aducir en este escrito lo que para mí son razones de peso.

Me duele España (¿holgará apuntar en este paréntesis lo que acaso convenga que quede bien apuntalado, que incluyo en ella a las 17 comunidades autónomas y a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que la conforman?) y cuanto pésimo de ella leo, oigo y veo.

Me duele que en Cataluña la sociedad esté fragmentada y sus ciudadanos (hembras y varones) anden a la greña, divididos. Últimamente, por el uso (más bien, abuso) de unos lazos amarillos, símbolos separatistas, con los que quienes los colocan (eso sostienen) se solidarizan con los políticos presos (de manera preventiva), que para los susodichos son presos políticos.

Me duele lo que (barrunto) puede acaecer allí en cualquier momento, que los catalanes (ellas y ellos), enfrentados, azuzados por políticos insensatos, lleguen a armar la de Dios es Cristo o la de San Quintín, o sea, una marimorena bien gorda, para luego (intuyo), dada y comprobada su condición cobarde, hacer todo lo posible para desentenderse de lo ocasionado, un desaguisado morrocotudo, un incendio colosal, cuyo fuego, debido a su irresponsable comportamiento, se encargaron de atizar.

Me duele que, habiendo quedado claro, cristalino, que los lazos amarillos favorecen la confrontación social, ya que los partidarios de usarlos tratan de conseguir con ellos la colonización u ocupación omnímoda de los espacios públicos, comunes, neutrales, no hayan aprendido aún la lección que encierra ese latinajo que reza así: “Errare humanum est, sed perseverare diabolicum” (“Errar es humano, pero perseverar —se sobreentiende, en el yerro— diabólico”).

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Que el gerifalte no falte

QUE EL GERIFALTE NO FALTE

Ojalá otra vez no faltes,
Máriam, a la ortografía.
Quien de Valle-Inclán se fía
Y leyó su “Gerifaltes...
¿Hará que te sobresaltes?
Como yerra toda humana,
También la buena escribana,
Esfuérzate en ser tenaz
En el tino y pertinaz
Jamás en el yerro, hermana.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La impar belleza, por varia,...

LA IMPAR BELLEZA, POR VARIA,

DE PILAR ES LEGENDARIA

Es tentador preguntarse
Si es veraz o legendaria
La impar belleza, por varia,
Que no suele adjudicarse
Pilar ni de ella apropiarse.
Es el vate que compone
Estos versos quien propone
Que se reconozca lo obvio.
Que es bella aduce su novio
Y quien en ella ojos pone.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Soy adicto a los orgasmos

SOY ADICTO A LOS ORGASMOS

(SI PILAR ME LOS PRODIGA)

Me tientan las picarescas
Leyendas. ¿Cierta es la larga
Relación, que a mí me embarga,
De las prendas pilarescas?
No soy amigo de grescas,
Mas sí lo soy de sarcasmos
Y de indelebles orgasmos
Si Pilar me los prodiga.
No hay fémina cuya liga
Emplee más pleonasmos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Qué envidiosos y/o qué odiosos!

¡QUÉ ENVIDIOSOS Y/O QUÉ ODIOSOS!

Con el de Pilar ingreso
En mi ámbito literario
No cambió mi solitario
Proceder: el mismo acceso,
Libre de una idea o preso,
Usaba para acercarme
Adonde ansiaba extasiarme,
A la biblioteca, amada
Esposa, tan afamada
Que lo habitual/social envidiarme
Era o aun peor, odiarme.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sábado, 15 de diciembre

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