El Blog de Otramotro

Yo también soy humano y marro, hermana

YO TAMBIÉN SOY HUMANO Y MARRO, HERMANA

Dilecta Pilar (por aclarar el título de esta epístola, urdiré que ya sé que tú no eres mi hermana María del Pilar, “la Nena”; si te llama hoy así este menda, tu amigo Otramotro, es por haber recordado esa frase feliz de Demetrio de Falero que dice que “un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo siempre será un hermano”):

Me has pillado en la biblioteca. Acabo de terminar la epístola que te dirijo a ti y publicaré, Dios mediante, a finales de junio (abajo te la agrego). Hoy he comido antes de bajar a la calle Herrerías. Tenía hambre. Esta mañana me he levantado antes de lo normal para hacer la comida (patata con borraja, que me encanta, y lomo con champiñón, que ídem).

¿Sabio, servidor? ¡No! Acaso sea buen epígono o seguidor de Sócrates (“solo sé que ignoro mucho”, por proponer una mera variante de su adagio clásico). Así es, nada te refutaré (acepto que escribas Gigantes y Cabezudos con mayúscula inicial; yo prefiero usar con ellos la minúscula, para que no se desmanden ni envanezcan).

Habrá que darle remate al álbum antes de su cumpleaños, ¿no?

Durante el pasado finde, hice lo asiduo, lo de siempre (como te consta, el hombre es un animal de costumbres: leer, escribir y tomar el sábado por la tarde los cuatro zuritos de rigor con mi amigo Pío en los bares del centro). Estamos celebrando en Tudela las jornadas de la exaltación y fiestas de las verduras, pero yo, ya sabes, a lo mío (pasar la vista por ene escritos y/o trenzarlos). No, aquí, en Tudela, no es fiesta el día de San Jorge (que fue ayer —podría ser el adverbio “hoy” y no el verbo “hay” lo que quisiste escribir—; ya sabes, errare humanum est).

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Viernes, 21 de septiembre

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