El Blog de Otramotro

Puede que su lectura te relaje

PUEDE QUE SU LECTURA TE RELAJE

Dilecta Pilar:

He ido, he ido. Por cierto, como en él hablo sobre uno de mis viajes en tren, abajo te mando el último texto que ha visto hoy la luz en mi bitácora. A ver si lo lees y te ríes un rato; es muy guasón. Puede que su lectura te relaje y eso contribuya a que retomes luego la tarea que tienes entre manos con nuevos bríos o ímpetus.

Si te parece, por seguir con la coña marinera, cuando me lo den, tendré que hacer referencia (se impondrá la misma) explícita a esta urdidura (o “urdiblanda”). Seguro que, si tal cosa ocurre, nadie pondrá en tela de juicio la tesis que vengo sosteniendo desde ni se sabe cuánto tiempo, el carácter profético de la literatura.

Mucho me temo que, si me dieran el Nobel, no haría falta avisarte (a no ser que estuvieras perdida en medio de un desierto o de una selva, óptimos o pésimos —depende de la perspectiva o el punto de vista— lugares para perderse). Sería una magnífica oportunidad de comprobar si Estocolmo es el colmo de los colmos, juicio o prejuicio que sostuvo otrora quien lo escribió, ayudándose de una navaja, cuchillo u otro útil cortante semejante, en la corteza de un olmo. Te confieso que no fui yo, por si tu imaginación había echado a volar y especulado con ello.

Me gusta la portada de vuestro libro coral de Lucena. Los pájaros parece que le salen a la fémina de la cabeza. Aunque la expresión coloquial “tener (muchos) pájaros en la cabeza” tiene mala prensa, yo siempre he procurado quedarme con la parte buena (el aroma que exhala), que también porta y a mí es lo que más me importa.

Te va a quedar el álbum (por las horas que has echado o invertido en él) digno de merecer el Premio Nobel de Arte (que acaso algún día la Academia Sueca lo dé y te lo den a ti, además del de Literatura, claro).

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Para existir a tope, duerme/o ocho horas

PARA EXISTIR A TOPE, DUERME/O OCHO HORAS

Cumple la nuez gris dos funciones claras:
Despiertos mantenernos, vigilantes,
Y barrer las toxinas inquietantes
Que han deslucido sus mitades, taras

Que borra el hacendoso Hipnos en raras
Sesiones de limpieza, no sin guantes
Haberse colocado sendos antes
De meterse en camisa (de once/justa en) varas.

De reparador sueño de siete/nueve horas
Nadie se debería privar, nadie,
Y, así, existir a tope, salvo y sano.

Si insomne estás, a ver si rememoras
La virtud de la tila, y que a otro irradie
La que portea paz, que queda a mano.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Cuando se acaba el amor

CUANDO SE ACABA EL AMOR

(QUIEN CORTA A SÍSIFO EMULA)

—Duele más dejar, colega,
Que ser dejada/o, sin duda.
Pregúntale al sabio Buda,
Que a alfa prefería omega,
Porque esta nunca es de pega.
—Cuando no estás por la pasta
(Que contigo ella o él se gasta)
Con quien amas y respetas,
Si decides que más metas
No habrá juntas/os te devasta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Me suele dejar de piedra

ME SUELE DEJAR DE PIEDRA

Me suele dejar helado
Quien no deja de joder,
Pues de parte del poder
Siempre se pone, del lado
De quien jamás ha velado
El cuerpo inerte de un quinto
Que música a su requinto
Sacaba en días de fiesta
Mientras hacían la siesta
Otros con arma en el cinto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cómo el tiempo percibimos?

¿CÓMO EL TIEMPO PERCIBIMOS?

Un cúmulo de factores
En cómo el tiempo sentimos
Influyen o percibimos.
A los calores, colores
Se unen, sabores y olores.
Las horas más lentas pasan
Cuando los rayos abrasan
La piel, durante el estío,
O en la jornadas de hastío
O esplín, que con todo arrasan.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Al manco, en Aragón, le llaman curro

AL MANCO, EN ARAGÓN, LE LLAMAN CURRO

Dilecta Pilar:

Acabo de bajar de comprar en el supermercado habitual de Dia y de colocar cada cosa en su sitio (que no tiene nada que ver con la pieza musical “Los sitios de Zaragoza”, que tanto me gusta y tan habitual era en los cafés concierto de otrora).

¡Qué programas más educativos hacía Félix Rodríguez de la Fuente antaño, sí, en la tele! Yo cada vez echo más de menos a esa especie, la del político independentista sensato, sí, también.

Pensaba que curro/a se le llamaba a la persona que le faltaba una mano, como a nuestro querido Cervantes, “el Manco de Lepanto”, pero el DLE no recoge dicha acepción. De ahí, claro, tu pegunta. Acaso a la persona que le llamaban “el Curro” y jugaba estupendamente a las cartas con la mano izquierda, in illo témpore, cuando yo era un “muete” (decimos en Tudela), mocete o crío, le llamaban de esa guisa porque Francisco era su nombre de pila. Buscando, indagando, me he enterado de que, por algunas Comunidades Autónomas por donde discurre el Ebro (verbigracia, La Rioja, Navarra y Aragón), amén de en catalán, valenciano y balear, al manco se le llama también curro.

Pues, a pesar de las diferencias que adviertes entre nosotros, ya sabes que somos quintos. Ambos nacimos en el 62.

Esta mañana no he podido pasar mi vista por tu escrito en el Heraldo. Acabo de leer en un pispás tu artículo “Ofrezco empleo” en tu bitácora. Me ha gustado (tú, siempre reivindicativa). Yo hubiera colocado la preposición para en “para la paralímpica Paz Monserrat”.

Ya que un día decidiste embarcarte en esa tarea, exígete lo mejor de ti y corónala de tal manera que te sientas satisfecha con lo hecho.

Ser autodidacta no es ningún desdoro; al contrario, lo considero causa o motivo de orgullo (del bueno).

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Si en algo servidor puede ayudarte,...

SI EN ALGO SERVIDOR PUEDE AYUDARTE,...

Dilecta Pilar:

Te contesto, como el rayo, a los dos correos en este. Tengo pendientes de escribir las tres décimas que he urdido durante el finde.

Como acabas de comprobar, hoy no ha hecho puente la biblioteca de Tudela. Desde uno de sus ordenadores te trenzo estas líneas.

Gracias a ti, por propiciar que mis epístolas existan. Tú, con tus comentarios o correos, eres la causa de que las componga.

De todo hay en la viña del señor. Hay a quienes les gusta lo que cuento y a quienes les peta aún más cómo lo cuento, poco más o menos, lo que dijo Cervantes por boca de uno de sus canes (Cipión a Berganza: “Y quiérote advertir de una cosa, de la cual verás la experiencia cuando te cuente los sucesos de mi vida; y es que los cuentos encierran y tienen la gracia en ellos mismos, otros en el modo de contarlos”) en su famosa novela ejemplar “El coloquio de los perros”, que viene a completar otra, “El casamiento engañoso”.

Ayer bajó mi cuñado Jesús a por mí a Tudela. Mi sobrino Adrián se confirmaba en Cascante. Luego comimos bien en el tudelano restaurante De Miguel, cuyos caldos y viandas hemos degustado otras veces.

Ya sabes. Todos nos equivocamos. Lo que tenemos que hacer, cuando tal cosa ocurra, es procurar enmendarnos cuanto antes, como viene recomendando, desde ni se sabe cuánto tiempo hace, Confucio.

Si en algo servidor puede ayudarte,...

No me extrañará, pero te extrañaré, te echaré de menos. Es, mutatis mutandis, lo de “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry: “Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, empezaré a ser feliz desde las tres”. A ver si sales airosa (es mi deseo y mi esperanza) de esa contrarreloj.

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Chupinazo

CHUPINAZO

Desde que tengo uso de razón, siempre he luchado (quien haya superado la mayoridad habrá constatado que vivir es una pugna constante por sobrevivir) por alcanzar o conseguir lo que deseaba y me satisfacía, atrapar o capturar a todo trance un “cronotopo”, o sea, el lugar apropiado en el momento oportuno. Evidentemente, en medio de dicho “cronotopo” siempre me hallo yo, ora como protagonista, ora como testigo directo, con capacidad para desdoblarme y replegarme, es decir, adoptar un papel u otro, según sea mi voluntad.

Si estoy, por ejemplo, en la Plaza Nueva (o de Los Fueros) de Tudela un veinticuatro de julio, minutos antes de que den las doce del mediodía en la Casa del Reloj, empiezo a pensar que se pueden escribir unos renglones torcidos sobre ese instante concreto, en el que una muchedumbre, vestida como yo, con prendas blancas y rojas, aguarda, con alegría contenida, que comience la fiesta.

Tras escuchar tres vivas (a Navarra, Tudela y Santa Ana), imagino que, impulsado por una repentina fuerza descomunal, asciendo raudo, como una flecha, por los aires hasta que llego a la altura adecuada, doy de lleno en el blanco o centro de la diana idónea y exploto.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La de billar bola blanca

LA DE BILLAR BOLA BLANCA

Hay quien un montón disfruta
De bola blanca ejerciendo,
De estimulador fungiendo,
Esto es, marcando la ruta
Que seguirá hasta la gruta
Sobre el tapete otra bola,
A la que mucho le mola
Que de refilón le dé;
La última, negra, se ve
Ya en la tronera; no es trola.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Se jacta el que ayuda al otro?

¿SE JACTA EL QUE AYUDA AL OTRO?

En el viejo continente
Se nada y guarda la ropa
Como en la cobarde Europa,
En la década insolente
Del racista siglo XX.
¿Tu estómago no se agría
Al saber lo que en Hungría
Rige, una ley denigrante?
¿Quien ayude allí a un migrante
Quizá se jacte, se engría?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El fiasco van a rozar

EL FIASCO VAN A ROZAR

No se entiende que quien vaya
A renovar el PP
Opte por el paripé
Hacer, al cruzar la raya
Con quien ultrajó la gaya
Ciencia. ¿Que va a remozar
Cuanto llevará a gozar
De Casado es sueño enorme
O de Soraya deforme?
El fiasco van a rozar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿La mujer venusta asusta?

¿LA MUJER VENUSTA ASUSTA?

Muchos vates afirmaron
Que a la fémina perfecta
Guiparon, la circunspecta.
Como ayer la vi, acertaron.
Lo verdadero airearon.
En sus proporciones justa
Y en beldad impar, venusta,
Fue la mujer que advirtieron
Mis ojos. No se perdieron
Cuanto es tan bello que asusta.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sólidos indicios

SÓLIDOS INDICIOS

Hace dos semanas justas (sé que era martes, porque todos los tales, siempre que no caiga en fiesta de guardar, bajamos andando juntos al pedazo —no me consta que él se haya referido alguna vez a esa pequeña porción de terreno, cercada, donde cultiva verduras, legumbres y algunos árboles frutales, sendas parejas de cerezos, manzanos y perales, una higuera y un nogal, que él siempre llama “nocero”, con los nombres habituales de huerto, huerta u hortal— que tiene en La Mejana a hacer alguna labor, la que él, dueño del terreno, manda), cuando llegué a casa de mi dilecto y soltero amigo Emilio González (le llevaba, recién lavado y secado, el táper, vocablo al que el DLE ya le ha dado su aprobación, bienvenida, entrada o plácet en su seno, o sea, el recipiente de plástico donde me había llevado a casa parte de los caracoles que él había cogido allí unos días antes tras una breve, pero intensa, chaparrada —y que, tras haberles dado varias aguas, quiero decir, haberlos limpiados a conciencia y una vez engañados, habían quedado listos para ser hermanados con otras viandas—, con los que él me había obsequiado), “Metomentodo”, este, de la solapa superior de una caja de cereales, con la inestimable ayuda de unas tijeras, andaba recortando unos trozos de cartón y, a renglón seguido, doblándolos. Recuerdo que le pregunté a qué fin hacía aquello y lo que me contestó, que, si con ellos obtenía el resultado apetecido, el que esperaba, otro día me contentaría al contármelo por extenso.

“Metomentodo” lleva jubilado los mismos años que el menda, diez, y por idéntico motivo, por incapacidad laboral absoluta. Lo conocí en el tudelano Hospital “Reina Sofía”, HRS, donde, compartimos habitación unos días antes y varios después de ser operados del mismo mal, cáncer de colon. Yo, por buscar alguna diferencia entre ambos, de manera extraordinaria, pasé un día largo, pero que se me hizo muy corto en el tiempo, en el cielo, donde unos ángeles (no entraré en las proverbiales y medievales discusiones bizantinas de si eran femeninos o masculinos) me cuidaron estupendamente en una de las habitaciones de la UCI de dicho recinto hospitalario. A él le quitaron veinte centímetros de intestino grueso y a mí, que me localizaron dos tumores incipientes, ¡menos mal!, casi medio metro.

Como durante los tres años posteriores a nuestro primer paso por el quirófano coincidimos tantas veces en las salas de espera anexas a las consultas de los diversos especialistas en el aparato digestivo y cirugía de los hospitales de Pamplona (donde ambos fuimos intervenidos también en varias ocasiones) y Tudela, probamos y comprobamos que seguía vigente esa paremia irrefutable, pues contiene una verdad incontrovertible, que dice que “el roce hace el cariño”; en plata o a la pata la llana, que, con el lento paso del tiempo y la mutua aportación, vinimos a establecer y estrechar lazos de una verdadera y duradera amistad, vaya.

Mientras no caiga en las garras o las fauces del alzhéimer, siempre recordaré con hilaridad la divertida anécdota referida al pedazo de “Metomentodo” la primera vez que me acompañó Isabel, mi esposa, a conocerlo. Como yo escuchaba a Emilio hablar sin parar del pedazo y ella, a su vez, me oía perorar sobre esto, eso o aquello del dichoso y redicho pedazo, la primera vez que pisó mi mujer el susodicho terreno “Metomentodo” se tiró un estruendoso y fétido pedo (allí, entre nosotros, seguía en vigor o regía la costumbre que había implantado su abuelo paterno, José, en Turruncún, que, grosso modo, aún dice lo que decía, que uno podía ejercer de Alonso Quijano, o sea, fungir del Quijote, y, por tanto, irónicamente, liberar una cuerda de presos sin tener que dar explicación de ello a nadie) y ella soltó una expresión que venía a dar cuenta de la perfecta fusión, que no daba pie, no, a una confusión, de las dos ideas que pugnaban por salir a borbotones, en tropel, de su mui: “¡Vaya pedazo!”.

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¿La locura es tolerable?

¿LA LOCURA ES TOLERABLE?

Hay quien vive sojuzgada
(Según el criterio ajeno),
Pero feliz, en su ameno
Erebo. ¿Embelecada?
Sí, mas de estarlo encantada.
Sostengo que quienes quieren
A Patricia no la hieren
Por intentar de ese pozo
Sacarla. ¿Ella halla un gozo
Raro cuando la zahieren?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Breve etopeya de un tonto

BREVE ETOPEYA DE UN TONTO

Hace dos meses largos, yendo de copiloto en un coche (como soy un lego en dicha materia —ni siquiera tengo carné de conducir—, siento no poder ofrecerle a usted, atento y desocupado lector —sea ella o él—, información más exacta y exhaustiva sobre la marca y el modelo del turismo), que conducía uno de mis hermanos, una ocupante del asiento de atrás comentó que cierta persona (que, por la razón que fuera —si no la indico o señalo es por la sencilla obviedad de que la he olvidado—, había salido a relucir en la conversación) era un ignorante, un inculto, un tonto (ahora no rememoro con fidelidad si, como acabo de hacer yo aquí, ella respetó también el mismo orden con el que las tres voces, los tres adjetivos, aparecen en el DRAE) de remate. Recuerdo que, tras evocar lo que dicen que dijo un genio, Albert Einstein (“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”), apostillé que el tiempo, ese juez imparcial y supremo que da y quita razones, y los hechos, que bien vienen a ratificar, bien vienen a rectificar, los pareceres dados a propósito de lo que fuera, abundarán y apoyarán nuestro criterio o discreparán de él e intentarán refutarlo y abatirlo.

Bueno, pues varios actos (unos tienen que ver con acciones y otros con inacciones del sujeto en cuestión), mancomunadamente, se han puesto de acuerdo para darle la razón a quien vertió su opinión negativa sobre el interfecto.

Remedaré una añagaza de Cervantes en “El Quijote” y no expresaré el nombre ni los apellidos del zo(que)te. Ahora bien, me apuesto doble contra sencillo con usted, lector/a, a que, con toda seguridad, en el supuesto de que el zopenco (por neto milagro o pura serendipia) lea esta breve etopeya sobre su persona (suceso harto improbable, porque me consta que el botarate lee poco y lo poco que lee no suele interpretarlo en su recto sentido), no se dará por aludido.

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De públicos servidores

DE PÚBLICOS SERVIDORES

Es una realidad
Que otros jóvenes emprenden
Porque de niños aprenden
La responsabilidad
Y la creatividad.
En lugar de emprendedores,
Aquí el grueso opositores
Son, prestos para la baza
Non, la caza de una plaza
De públicos servidores.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Es Pilar y no Emma, artista

ES PILAR Y NO EMMA, ARTISTA

“Ama el arte. De todas las mentiras es, cuando menos, la menos falaz”.

Gustave Flaubert, en “Madame Bovary”.

—Como la protagonista
De una de Flaubert novela
Se llama quien me camela.
—Marras en el nombre, arpista.
Es Pilar y no Emma, artista,
La gracia de pila de ella,
De quien brilla como estrella
En el actual firmamento.
—Como aciertas, no lamento
Que airees verdad tan bella.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


La verdad quien manda asedia

LA VERDAD QUIEN MANDA ASEDIA

Cuando en la radio y/o la tele
Pública se habla de cambio
De rumbo, no de intercambio
De cromos, quizá recele
De esto al que esto se la pele.
Están los públicos medios
Para fungir de remedios
Contra las falsas noticias
Del poder y sus sevicias,
A las verdades asedios.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué se deshace en resabios?

¿QUÉ SE DESHACE EN RESABIOS?

El beso, que es para vates
La razón de batir palmas,
Por ser la unión de dos almas,
Que parecen dos orates
Armados con alicates
Cuando separas sus labios,
Para científicos sabios
Es un sencillo trasvase
De microbios o un desfase
Que se deshace en resabios.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ve cómo un cuervo abrió una caja fuerte

VE CÓMO UN CUERVO ABRIÓ UNA CAJA FUERTE

No había pasado media hora desde que le había enviado a mi amigo más viajero, Eladio, un “wasap” en el que, entre otras cosas, le aducía que, siempre que comía y/o cenaba en casa, solía dejar, encima de la mesa, para el postre una pieza de fruta (manzana, naranja, pera, melocotón, plátano, etc.) o un yogur y cuatro nueces, ya que consideraba (eso sigo pensando hoy a pies juntillas, a pesar de que no tengo ninguna evidencia científica —todos acarreamos algún prejuicio— de que tal cosa sea verdad irrefutable) que esos ocho cerebros (si abundamos en el parecer de que cada nuez contiene dos) contribuían a fortalecer el mío, cuando él me ha contestado con otro, las dos líneas que siguen y, a renglón seguido, me ha enviado otro con el vídeo:

“Mira con atención lo que grabé ayer con el móvil desde la terraza de la habitación que ocupo en el Shibuya Excel Hotel de Tokio (Japón)”.

He mirado y he visto cómo un cuervo, que llevaba algo en el pico (luego he comprobado que era una nuez) se ha posado en un cable del tendido eléctrico, cerca de un semáforo, encima de un paso de peatones. Cuando se ha puesto el semáforo en rojo para los viandantes y los automóviles han reiniciado la marcha, el cuervo ha dejado caer la nuez sobre la calzada. Al parecer (ignoro si he colegido lo cabal), confiaba en que acaeciera lo que ha sucedido, que las ruedas de un auto, de dos o tres, han roto la cáscara. El cuervo se ha valido de esa pintiparada circunstancia o herramienta ajena, del tránsito vehicular, como si fuera un cascanueces. Cuando el semáforo se ha puesto en verde para los peatones, el cuervo, que no había perdido de vista el fruto seco, ha volado hasta donde se hallaba la nuez cascada, la caja fuerte recién abierta, y se ha hecho en un pispás con su botín o presa. Tras la visión de dicha grabación, se ha impuesto lo obvio, esta interrogación: ¿Qué le lleva a decir a tanta gente que solo el hombre es ente inteligente?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿La vida? ¡El valor supremo!

¿LA VIDA? ¡EL VALOR SUPREMO!

“La vida es el más preciado de todos los tesoros. (…) Un día de vida es más valioso que todos los tesoros de un gran sistema planetario”.

Nichiren Daishonin

“No hay una idea que valga
Más que la vida de un hombre”.
Puede ser que a usted le asombre
Que a defender esto salga
Quien a perder una nalga
Está dispuesto por ello,
Sea feo o sea bello
El redondo antifonario
Que gasta el tal, Claudio Mario,
Que eso firma con su sello.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El humor, Pilar, es materia seria

EL HUMOR, PILAR, ES MATERIA SERIA

Dilecta Pilar:

A mí, que es el que come, degusta y saborea la mentada patata con borraja, me peta (a Pío, a quien invito, de vez en cuando o de cuando en vez, también, que conste en acta). Suelen salirme las paellas de rechupete, estupendas, y hay quien dice que bordo la pasta.

Con los antecedentes y la familia culinaria de quien sabes, me pasa lo que con tus críticas peliculeras, que me las creo, de veras.

Guardaré en secreto esa receta en el cajón reservado y oculto, donde suelo guardar los secretos (de la a la zeta)

Me ha gustado mucho tu crónica. Así es, a unos (ellas y ellos) se les dan bien los asados y guisados y a otros se nos dan bien las urdiduras o trenzados de voces.

He dado remate a la epístola que verá la luz, Deo volente, el día 3 de julio. Te la agrego abajo para que veas cómo ha quedado.

(Completo tus puntos suspensivos: y nuestras adicciones y nuestras dependencias y nuestras locuras o temas y... puedes continuar ahora tú, ad libitum, la serie, siempre que lo hagas con humor, que, como te consta y sabes, es materia seria)

A mí me alegra que lo propio ocurra a la inversa o viceversa.

Ya sabes: sin prisa, pero, asimismo, sin calma, cachaza o pachorra.

Así es. Ciertamente, sin tu concurso, no hubiera sido posible que este menda trenzara las epístolas que te dirijo y publico en mi bitácora. Eso intento, completarlas, complementarlas, redondearlas (casi siempre, tras habértelas mandado o al día siguiente).

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A quien me enseñó a pescar

A QUIEN ME ENSEÑÓ A PESCAR

“—Brava comparación —dijo Sancho—, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego cada pieza tiene su particular oficio, y en acabándose el juego todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
“—Cada día, Sancho —dijo don Quijote—, te vas haciendo menos simple y más discreto.
“—Sí, que algo se me ha de pegar de la discreción de vuestra merced —respondió Sancho—, que las tierras que de suyo son estériles y secas, estercolándolas y cultivándolas vienen a dar buenos frutos. Quiero decir que la conversación de vuestra merced ha sido el estiércol que sobre la estéril tierra de mi seco ingenio ha caído; la cultivación, el tiempo que ha que le sirvo y comunico; y con esto espero de dar frutos de mí que sean de bendición, tales que no desdigan ni deslicen de los senderos de la buena crianza que vuesa merced ha hecho en el agostado entendimiento mío”.

Miguel de Cervantes Saavedra, en el capítulo XII de la segunda parte de “Don Quijote”.

Si reflexiono y discuto
Con empaque, se lo debo
A quien a poner el cebo
Me enseñó en el instituto,
A no seguir siendo un bruto.

Conforme un alumno aprende
Esto, eso también comprende,
Que cuantos más fundamentos
Tiene más conocimientos
Pesca. ¿Abunda o se sorprende?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿A la odiosa avilantez?

¿A LA ODIOSA AVILANTEZ?

No ser todo columbino. Altérnense la calidez de la serpiente con la candidez de la paloma. No hay cosa más fácil que engañar a un hombre de bien. Cree mucho el que nunca miente y confía mucho el que nunca engaña. No siempre procede de necio el ser engañado, que tal vez de bueno. Dos géneros de personas previenen mucho los daños: los escarmentados, que es muy a su costa, y los astutos, que es muy a la ajena. Muéstrese tan extremada la sagacidad para el recelo como la astucia para el enredo, y no quiera uno ser tan hombre de bien, que ocasione al otro el serlo de mal. Sea uno mixto de paloma y de serpiente; no monstruo, sino prodigio”.

Aforismo 243 del “Oráculo manual y arte de prudencia”, obra publicada por Baltasar Gracián y Morales en 1647.

Sé una mezcla de paloma
Y de halcón o de serpiente
En cerrado recipiente
Comprado en París o en Roma
Como artículo de broma.

Agrega más altivez
A tu ego y más candidez
Resta a tu comportamiento
Y darás cobijamiento
A la odiosa avilantez.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Un claro del bosque eres, María Antonia

UN CLARO DEL BOSQUE ERES, MARÍA ANTONIA

“Solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie. En cada hombre están todos los hombres”.

En la placa que se colocó en enero de 2004 en la última casa en la que María Zambrano residió en Madrid, entre 1984 y 1991, se puede leer el anterior epígrafe de la pensadora española.

Dilecta María Antonia Martín Zorraquino:

Permíteme, por favor, que te tutee.

A los pocos días de que le concedieran a la filósofa y ensayista María Zambrano el primer (no quiero dar a entender que le diesen otro años después, por supuesto, sino que fue el que inició la serie) Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1981, empecé a devorar cual lector empedernido sus “Claros del bosque” (1977), y quedé prendado de quien logró juntar los vocablos cabales para componer textos inigualables por sus variopintas interpretaciones e incuestionable belleza. En palabras de la propia María Zambrano: “El claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar; desde la linde se le mira y el aparecer de algunas huellas de animales no ayuda a dar ese paso. Es otro reino que un alma habita y guarda. Algún pájaro avisa y llama a ir hasta donde vaya marcando su voz. Y se la obedece; luego no se encuentra nada, nada que no sea un lugar intacto que parece haberse abierto en ese solo instante y que nunca más se dará así. No hay que buscarlo. No hay que buscar. Es la lección inmediata de los claros del bosque: no hay que ir a buscarlos, ni tampoco a buscar nada de ellos”.

Aunque apenas te conozco, si alguien me mostrara abierto el abanico que contuviera todos los posibles símiles poéticos habidos y por haber y me pidiera que escogiera el que considero más idóneo para compararte, yo lo haría, sin dudarlo un instante, con el claro del bosque.

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No se ha hecho digno del don

NO SE HA HECHO DIGNO DEL DON

No deseo ningún mal
A quien se apellida Puente,
Pero no seré la fuente
Do beba o pesque el majal,
Do halle a su botón ojal.
Quien no ha pedido perdón
No se ha hecho digno del don
Que otrora le concedieron,
Cuando el título le dieron,
Merecido galardón.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Yo también soy humano y marro, hermana

YO TAMBIÉN SOY HUMANO Y MARRO, HERMANA

Dilecta Pilar (por aclarar el título de esta epístola, urdiré que ya sé que tú no eres mi hermana María del Pilar, “la Nena”; si te llama hoy así este menda, tu amigo Otramotro, es por haber recordado esa frase feliz de Demetrio de Falero que dice que “un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo siempre será un hermano”):

Me has pillado en la biblioteca. Acabo de terminar la epístola que te dirijo a ti y publicaré, Dios mediante, a finales de junio (abajo te la agrego). Hoy he comido antes de bajar a la calle Herrerías. Tenía hambre. Esta mañana me he levantado antes de lo normal para hacer la comida (patata con borraja, que me encanta, y lomo con champiñón, que ídem).

¿Sabio, servidor? ¡No! Acaso sea buen epígono o seguidor de Sócrates (“solo sé que ignoro mucho”, por proponer una mera variante de su adagio clásico). Así es, nada te refutaré (acepto que escribas Gigantes y Cabezudos con mayúscula inicial; yo prefiero usar con ellos la minúscula, para que no se desmanden ni envanezcan).

Habrá que darle remate al álbum antes de su cumpleaños, ¿no?

Durante el pasado finde, hice lo asiduo, lo de siempre (como te consta, el hombre es un animal de costumbres: leer, escribir y tomar el sábado por la tarde los cuatro zuritos de rigor con mi amigo Pío en los bares del centro). Estamos celebrando en Tudela las jornadas de la exaltación y fiestas de las verduras, pero yo, ya sabes, a lo mío (pasar la vista por ene escritos y/o trenzarlos). No, aquí, en Tudela, no es fiesta el día de San Jorge (que fue ayer —podría ser el adverbio “hoy” y no el verbo “hay” lo que quisiste escribir—; ya sabes, errare humanum est).

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Plurienamorado

PLURIENAMORADO

En los ratos de ocio que paso en mi habitación suelo ver mucho cine en DVD y, como antes de disponerme a visionarlo, asumo que tanto su contenido como su continente, sensu stricto, son mentiras, me quedo con las pocas o muchas lecciones o verdades (algunas cintas las derrochan a manos llenas) que contienen. Desde que vi, verbigracia, “La casa del lago” estoy enamorado de Sandra Bullock. A mí esta película me encanta. La he visto tantas veces como “Posdata: Te quiero”, que no protagoniza Sandra, sino Hilary Swank, de la que también estoy enamorado.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Quién convocó el certamen de sarcasmos?

¿QUIÉN CONVOCÓ EL CERTAMEN DE SARCASMOS?

Hay quien ve el poder como una tarta o pastel. Y a cuantas/os contribuyeron a que determinado líder (mi dilecto amigo Manolo en su último artículo, para referirse al mentado, usa otro vocablo, auriga) consiguiera alcanzarlo, esto es, llevara ahora las riendas del mismo, aspirantes o candidatos idóneos para degustar o gozar de una porción, aunque sea pequeña, de la o el tal. Las negociaciones turbias o tejemanejes entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la formación morada, Pablo Iglesias, para dar con la piedra filosofal, el nombre y los apellidos del nuevo presidente (ella o él) de la corporación RTVE, han sido, básicamente, lo contrario u opuesto a un verdadero y correcto proceder democrático. Los pactos ocultos entre los dirigentes susodichos (por lo que he colegido de cuanto he oído y leído en los mass media), a propósito de los posibles personas de prestigio, dentro de la profesión periodística, para manejar el timón de RTVE, menospreciando (y aun despreciando) el criterio del resto de los representantes de los demás grupos parlamentarios, no han deparado la solución apetecida, la óptima, para que la radiotelevisión pública vuelva a recuperar las alas de la credibilidad que, según unos y otros, últimamente había perdido.

Aunque han trascendido los nombres de varios candidatos, que declinaron aceptar la oferta, la transparencia, tan cacareada como poco efectiva y eficaz, ha vuelto a brillar por su ausencia. Mientras ha durado el cambalache (que los trabajadores de la corporación han dado en llamar “pasteleo político”), ha quedado al descubierto que en política nada se da gratis et amore, o sea, que los apoyos o votos brindados, antes o después, se cobran.

Si Pedro Sánchez ha habilitado canales o tendido puentes de comunicación con los representantes de las formaciones independentistas (PNV, PDeCAT y ERC), a fin de resolver el (¿insoluble?) problema territorial, tendría que haber abierto, asimismo, vías de diálogo para pactar con los representantes de los partidos restantes y llegar a un acuerdo que satisficiera a todos.

Hay quien sostiene que para guiar eficientemente una empresa de más de seis mil empleados y mil millones de presupuesto se necesita una persona experta en gestión de recursos humanos y materiales. Tengo para mí que los conocimientos en dicha materia son imprescindibles, sin duda, pero también es conditio sine qua non que quien resulte elegida/o sea un dechado de honradez intelectual, personal y profesional, amén de haber dado muestras bastantes de no dejarse mangonear y de su firme compromiso con la verdad.

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¿Sabe lo que le aguarda tras la esquina?

¿SABE LO QUE LE AGUARDA TRAS LA ESQUINA?

Desde que conozco a Sofía, los doce o trece años suyos, siempre que la veo por la calle anda tiesa, erguida, enhiesta y se muestra circunspecta, prudente. Cuando ambos acudimos a la misma reunión, compruebo lo que ya sabía de ella, que nunca es la primera en tomar la palabra. Espera a que hablen los demás, a quienes acostumbra a escuchar con suma atención. Luego, si tiene algo que decir (cosa que no siempre ocurre), lo comunica de la forma más sencilla (para ella y el resto). A la comisura de sus labios no le suele faltar su asidua sonrisa. En las juntas de vecinos de nuestra comunidad (donde ella tiene un piso alquilado) me he fijado que, duren lo que duren, jamás se sienta en las escaleras y, recostada o no en una pared, permanece de pie, como yo. Acaso esto tenga que ver con un miedo cerval asumido a pronta edad, en su más tierna infancia. A quien le hace preguntas que entiende y deduce a qué obedecen o por dónde van, le suele contestar de forma amable y sucinta. Yo ayer, verbigracia, le pregunté: ¿Vienes de ver una película tierna? Juraría que has llorado, Sofía. Para película triste, de pena, mi vida, Tapia, me contestó. Mañana, nadie sabe lo que le espera tras la esquina, a las siete y media de la tarde, acudiré a su funeral.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cómo aprendí a ser humilde?

¿CÓMO APRENDÍ A SER HUMILDE?

(FRANCISCO PERA, ¡MIL GRACIAS!)

Frente a ene hileras de nichos,
Leyendo nombres y fechas
Y versos de tres endechas,
Guipando un sinfín de bichos
En torno a los susodichos,
Este menda a ser humilde
Aprendió y a usar la tilde,
De la correcta manera,
Con el profe “Paco” Pera,
Que era lector de Oscar Wilde.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Miércoles, 22 de agosto

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