El Blog de Otramotro

Las acepto si admites mi de nada

LAS ACEPTO SI ADMITES MI DE NADA

Dilecta Pilar:

Ignoro si has concluido lo mismo que yo, que no tenemos grandes diferencias de criterio; que acaso nos distinguen los matices.

A la olla la llamaba mi difunta madre “la tastarra (o tastarrera)” (por ser una fusión de testa que marra, interpretaba yo, aunque quizás lo hiciera servidor de manera errada). Recuerdo, verbigracia, que, cuando se levantaba por las mañanas mareada de la cama, solía decir que “se le iba la tastarra”.

La belleza siempre está en el interior (el exterior es el disfraz, impuesto por el azar o el sino, o elegido libremente, que usamos mientras peregrinamos por este valle de lágrimas —más de pena que de dicha—).

El sábado, por la tarde, como te adelanté, me lo volví a pasar estupendamente durante la cuarta entrega de los premios “Goya” de la Teba, presentados por Germán Martínez, con quien he coincidido varias veces en la sede de la citada peña con la grata ocasión de cenas (un showman; sigo pensando que es un animador con un potencial enorme, que no está siendo conveniente aprovechado por el mundo del espectáculo). Acudí con Pío Fraguas, que se divirtió un montón (mi cuñada Elena me entregó antes del acto las invitaciones, pues mi hermano tenía que hacer un desfile, que nos perdimos). Luego nos tomamos en los bares del centro los habituales zuritos. El domingo lo dediqué a hacer las comidas, a leer y a escribir, lo asiduo (bueno, sota, caballo y rey, para no salirme del guion).

Felicítalo de mi parte, aunque sea con retraso, por su mayoridad. Felicítate (y felicita a tu pareja) por haber superado con creces esos diecinueve años largos de relación.

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Sábado, 20 de abril

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