El Blog de Otramotro

Anhelo para ti y los tuyos ídem

ANHELO PARA TI Y LOS TUYOS ÍDEM

Dilecta Pilar:

Aunque huelga, porque barruntas, intuyes o sospechas cuál es mi estado de ánimo por la buena nueva que acabas de comunicarme, de suma alegría por ti, por tu honor, por ser finalista del Premio Helen Keller de discapacidad, recibe mi más sentida y sincera ¡enhorabuena! Ya sabes lo que dice un adagio sueco, que, si una alegría compartida es una alegría doble, una pena compartida es la mitad de una pena.

Ya me contarás y darás pormenores, si quieres y tienes tiempo.

De nada. Las alegrías de mis amigos tienen la virtud de ser contagiosas y de llenarme de alegría.

Pues a sacar ese trabajo pendiente de la mejor manera posible (esfuérzate en que no le falte nunca un ápice o pizca de arte). Ya tendrás tiempo de desquitarte.

Mi hermano Jesús María está muchísimo mejor.

Cuando bajaba (de dicho hecho ha pasado ya un buen rato, media hora larga) a la biblioteca, me he encontrado en la calle Miguel Eza, en la cuesta del Regio, cine extinto, con mi cuñada Elena y con mi sobrino Íñigo, hoy cumpleañero (le he felicitado y le he dado 20 euros; y es que su tío no anda sobrado de guita). Esta tarde, cuando suba a casa, intentaré desviarme de mi camino habitual y entrar en casa de Jesús María y Elena para tomarme una cerveza, al menos, con ellos.

Te dejo. Sigo con el texto que estoy escribiendo sobre la última metedura de pata (ese es, al menos, mi parecer al respecto) de Joan Tardà.

Reitero la ¡“reenhorabuena”! e insisto en las ¡muchas felicidades! por el galardón.

Te agradezco, de corazón, tus buenos sentimientos y el deseo de que pase buen “finde”. Anhelo para ti y los tuyos ídem.

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Lunes, 20 de agosto

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