El Blog de Otramotro

Respeto tu criterio, mas discrepo

RESPETO TU CRITERIO, MAS DISCREPO

Dilecta Pilar:

Respeto tu criterio, pero no lo comparto (entre amigos, supongo, aún se acepta la discrepancia). Seguiré a Saramago. Creo que es en “El evangelio según Jesucristo” donde José de Sousa dice (escribe): “He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro”. En lo tocante a la religión, me parece una recomendación oportuna.

Así es, creo que ese pensamiento es deudor de Pablo Ruiz Picasso: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Esta frase puede completarse (y suele complementarse) con otra que se le adjudica a Albert Einstein: “El genio se compone de un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración” (o sea, sudor, trabajo). Supongo que utilizas un procedimiento similar al resto de los letraheridos que en el mundo son. El “espabilaburros” (el buscador Google) es fundamental para ser lo más fiel posible a la anécdota o la cita.

El “finde”, como siempre, durante los últimos años, lo he dedicado a lo habitual; el tiempo de ocio lo he usado para leer y escribir. El sábado, a las ocho y media de la tarde, bajé al centro a tomar el proverbial póquer de zuritos (cuatro; a veces deviene repóquer, cinco) con mi amigo Pío.

Lamento los percances con las gafas y la silla. Y celebro que vieras “Calígula” (diminutivo de caliga, la sandalia que usaban los legionarios romanos; apodo que estos le pusieron por usar unas pequeñas caligas o botitas cuando acompañaba a su padre, el reputado general Germánico. Leí “El extranjero” (mejor, el extraño; en francés e hice un trabajo para dicha asignatura), “La peste” (he citado su párrafo final un montón de veces: “Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente...”), y “El mito de Sísifo” (en este caso, su parágrafo inicial: “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio”), pero no la obra de teatro de Camus sobre el endiosado emperador demente (fuera debida su locura a la muerte de su hermana y amante Drusila o a la ingesta involuntaria, según Juvenal, de un veneno).

Yo respeto a todas las personas, porque todas, sin excepción, son dignas de respeto, pero no tolero lo intolerable (y algunas opiniones, ideas y creencias, si van acompañadas de hechos, ciertamente, lo son; y no tienen un pase). Repetimos hasta la hartura el falso mantra, que contiene una necedad tamaña, de que todas las opiniones, ideas y creencias lo son, sin darnos cuenta de la barbaridad que decimos. Las personas son las que nos deben merecer respeto, pero no sus opiniones, ideas o creencias, si estas son ápodas y acéfalas, si no tienen ni pies ni cabeza. ¿Aceptaríamos que alguien llegada/o de África siguiera practicando aquí la costumbre inveterada en su país de origen de la ablación del clítoris? ¿Admitiríamos que alguien dijera, propusiera y tramitara una ley en la que a las personas mayores de noventa años o a las que sufren alzhéimer o alguna otra demencia senil las eliminaran usando la eutanasia?

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Domingo, 16 de diciembre

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