El Blog de Otramotro

No es mi propósito insultar a nadie

NO ES MI PROPÓSITO INSULTAR A NADIE

Dilecta Pilar:

Si siempre tuviste esa sensación, que te faltaba tiempo para hacer todo lo que debías o te gustaría coronar o culminar, entonces esa impresión no es extraordinaria, sino asidua, habitual. Dicha costumbre, por la razón que sea (la desconozco), no has dejado que se consolidara o echara raíces en ti. Acaso halle un motivo a lo que te pasa con el tiempo, siempre escaso o insuficiente, según tu parecer o punto de vista, en las líneas que siguen, que las leí hace muchos años en el capítulo 28 de “Rayuela”, de Julio Cortázar: “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Así que, ayudado por la perspectiva de Cortázar, mi tesis es que aún confías o tienes la esperanza de que algún día, en ese diuturno duelo que libras o mantienes a brazo partido, desde que naciste, con el tiempo, puedas salir airosa, victoriosa. Sobre esa idea de tu madre de que sigues queriendo comerte el mundo, propia de todo ser ambicioso, con aspiraciones, he escrito en algún poema que pronto me di cuenta de que había caído en sus garras, en sus fauces, y había sido despedazado por él.

He leído tu columna hodierna, “Emilio”, y en ella has hecho lo que una vate hecha y derecha debe hacer, ser bien nacida y mostrarse agradecida con su fautor, y, además, destacar o fijarse en una faceta (o dos) que conoce de ese poliedro que fue Emilio Gastón, la de poeta (o profeta, en el supuesto de que no sea la misma, que yo, al menos, no lo tengo nada claro).

Somos tantos los seres humanos y tan distintos y tan distantes que,..., pero, como ahora todo, absolutamente todo, es mensurable, tal vez el progreso tenga esa servidumbre, y curse, como sugieres, con algún retroceso.

Lo que me cuentas de esos cotilleos de pueblo me lleva a concluir, de manera provisional, que ignorancias había entonces e ignorancias hay ahora. Nada extraordinario, lo normal entre ignorantes (evidentemente, no utilizo dicho vocablo con el propósito de insultar a nadie).

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Lunes, 24 de septiembre

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