El Blog de Otramotro

Sigo siendo un profano en mil saberes

SIGO SIENDO UN PROFANO EN MIL SABERES

Dilecta Pilar:

Harás bien si le dedicas, al menos, unos minutos. Como sabes (te honra reconocer que eres una analfabeta), no cumples lo que dice la primera entrada de dicho vocablo, según el Diccionario de la Lengua Española, DLE (y no DRAE, como hasta ahora trenzaba este menda y aclara Javier Marías en “Desdén”, su último artículo dominical publicado en El País Semanal, “al ser obra de todas las Academias, no solo de la de nuestro país”), pues sabes leer y escribir. En lo tocante a la segunda (ignorantes y profanos en algunas —más bien, en muchas— disciplinas), todos los seres humanos, todos, sin excepción, lo somos y la cumplimos. Como dicen que dijo Albert Einstein, “todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Ahora bien, somos muchos, la inmensa mayoría, los que ignoramos las mismas (y son muchísimas las que desconocemos) cosas.

Y para muestra de lo que acabo de trenzar en el parágrafo precedente y vienes de comprobar, te he comentado algo de Jonas Edward Salk, que desconocías, y me has apostillado algo que ignoraba, que fuiste, con Pablo, pionera en crear o instaurar el Movimiento de Vida Independiente en Zaragoza y Aragón. En lo que concierne a la contradicción, me temo que soy más permisivo (o menos intransigente o severo) que tú, sospecho (pero puedo estar equivocado). Muchas veces, a lo largo de mi vida, he acudido a los siguientes versos de Walt Whitman en “Canto a mí mismo”, porque hacían las veces de la égida con la que podía defenderme: “¿Que me contradigo? / Sí, me contradigo. Y ¿qué? / (Yo soy inmenso / y contengo multitudes)”.

Acabo de usar el “espabilaburros” y de cerciorarme de que el vocablo “trap” existe y es una combinación de “hip hop” y de música electrónica de baile. Y, asimismo, de constatar que, aun sabiendo ahora lo que es el ídem, sigo siendo el mismo profano, como te he escoliado en el párrafo de arriba, en mil y un saberes.

Esta mañana he leído tu artículo, “Porteo telemático” en el Heraldo (lleno de guiños: a Rosa Montero, doble; sor María Jesús de Ágreda —¿te he comentado alguna vez que mis padres se casaron en la agredeña Basílica de Nuestra Señora de los Milagros? De hecho, mi padre se casó solo, sin estar presente mi madre, por el juzgado. Al día siguiente, tras la ceremonia religiosa, firmó mi progenitora el documento en la iglesia—, al Quijote, a Puigdemont y sus ansias de ser elegido president por medios telemáticos —¿para darle una segunda vida al “procés”?—, etc.). Me ha gustado mucho. Y he vuelto a confirmar o corroborar tu versatilidad o que hacías un exhaustivo ejercicio de perspectivismo (casi casi como hace Ramón Pérez de Ayala en “Troteras y danzaderas”, 1912, novela de clave, donde irónicamente comenta que “sería interesante conocer el punto de vista de Sesostris”, el galápago, quelonio o tortuga) en torno al variopinto ámbito de lo telemático en tu columna.

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Lunes, 19 de noviembre

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