El Blog de Otramotro

¿Siempre al pie del cañón el coñón se halla?

¿SIEMPRE AL PIE DEL CAÑÓN EL COÑÓN SE HALLA?

Dilecta Pilar:

Vengo (¡menuda venganza!) de gastarme 37, 47 euros en Dia. Tras colocar toda la compra en los lugares acostumbrados, me he dicho: vete, Ángel, al C. C. “Lourdes”, que, seguramente, tienes que contestar el correo de Pilar. Y aquí estoy: el coñón, siempre al pie del cañón.

Disfruto escribiendo (sea donde sea; poco importa que dicha actividad la corone en la biblioteca —donde, como el silencio suele imperar, contribuye a mi concentración—, en el Centro Cívico o en casa, en unas cuartillas o en las hojas de una libreta, si lo que cuento considero que merece la pena ser contado y, por lo tanto, como lógico corolario, leído). Hace muchos años escribí un romance largo sobre Cuba, dividido en dos partes, que terminaba con el “Romance del verbadebelado (rendido por las palabras)”, que decía así: “Literato naufragado, / cuentacuentos con aletas, / ‘mideversos’ con espinas, / con escamas ‘juntaletras’, / ‘verbarrendido’ entre peces, / pecios y otras truculencias, / no es el que a pique se ha ido, / sino el que no halla libreta / donde verter lo ocurrido, / ni halla paz, ni puerto encuentra”. En casa (y en cualquier otro lugar), como dice la paremia, mejor solo que mal acompañado. A veces, mientras estoy haciendo la comida o fregando o secando el fregado, me da por cantar (mal, sí, pero a mí me parece que ya no estoy solo).

Como intento contestarte párrafo por párrafo, línea por línea, parece que José Verón Gormaz ha seguido mi recomendación, sí, sí, hecha, por un absurdo arte de birlibirloque, después, a posteriori.

Cierto. La vida es la mejor maestra y doctora (en el ámbito académico, en el actitudinal o comportamental, y en el de la salud). Muchas personas ancianas que han logrado darle esquinazo al alzhéimer son unas verdaderas bibliotecas andantes (y nosotros somos tan tontos como los cernícalos o los molondrones, porque no les hacemos el menor de los casos —un caso que merece no solo un ensayo sino hasta una tesis doctoral—). ¿Cómo podemos estar dispuestos a dilapidar tanto caudal, tanta información de todo tipo, por un idiota manojo de prejuicios?

Que ese tipo de júbilos, en tu caso (y en el de los demás), se retrase el máximo posible, sí, ese mi deseo y mi esperanza.

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¿Merezco el amor de Ariadna?

¿MEREZCO EL AMOR DE ARIADNA?

“A veces, lo que más deseas nunca se cumple. Y a veces, lo que menos esperas que suceda, ocurre”.

Le dice Jamie Randall (Jake Gyllenhaal) a Maggie Murdock (Anne Hathaway), según el guion de la película “Amor y otras drogas”, dirigida por Edward Zwick en 2010.

Aquí lo que más deseo
Nunca acaece o se cumple,
Pero hoy, treinta, que es mi “cumple”,
He salido del aseo
Como si fuera Teseo
Tras matar a puñetazos
Al Minotauro. Y mis brazos,
Protectores, valedores,
Dignos son, por vencedores,
De los de Ariadna ene abrazos.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Por recordar un verso muy querido

POR RECORDAR UN VERSO MUY QUERIDO

Dilecta Pilar:

Vuelvo a contestarte desde un ordenador de la biblioteca, porque, cuando he llegado al C. C. “Lourdes”, Pilar, una de las responsables, me ha comentado que había un examen de oposición (a alguna de las plazas ofertadas por el Ayuntamiento, propietario y titular de dicho centro, supongo) y estaba ocupada el aula o sala donde se hallan los ordenadores. Y me he ido por donde había venido (o me he venido por donde había ido).

En Tudela, claro, localidad donde vivo.

Distanciarte y acercarte un poco más (no olvides ese otro punto de vista, que también lo tiene el mentado y doble asunto; y me apuesto contigo doble contra sencillo a que no consigues objetarlo: haz memoria; más de un buen rato hemos pasado en nuestra más que mediada existencia fundiendo en apenas unas horas el amor con el humor, el amor en el humor (o viceversa).

Pronto vi que la vida iba en serio (por recordar un verso muy querido de un poeta leído, Jaime Gil de Biedma).

A mí me ayudó a ser escritor fungir de cronista en algunos números de la revistilla de Navarrete y colaborar con Los jóvenes hablan (que era el título de la de los camilos en Zaragoza) y echar de menos a José Javier, mi hermano muerto, mi muso, a quien le escribí tres o cuatro decenas de poemas (por ahí, en alguna caja, debe estar el poemario en el que los agrupé y titulé “Camino del tú”).

Hace veinte años me quejaba de que no disponía de tiempo material para escribir todas las ideas que me brotaban. Desde que me jubilaron, muchas de ellas las culmino (y algunas, tras firmarlas y verlas publicadas en mi bitácora, me dejan un extraordinario, e inigualable, por impar, sabor de boca).

Plurales han sido las veces que me he planteado la tesitura de comprarme un portátil, pero, por ahora, en los diversos listados de pros y contras que he llevado a cabo siempre han salido airosos, ganando, vencedores, los últimos. Me gustan tanto la “tecla”, donde María Ángeles y tu tocaya Pilar me tratan estupendamente, como el C. C. “Lourdes”, porque queda cerca, a menos de ciento cincuenta metros de mi casa, y donde Eva, Merce, Laura, Pilar y Natxo hacen tres cuartos de lo propio.

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Tomadura de pelo o "inclusion rider"

TOMADURA DE PELO O “INCLUSION RIDER”

El domingo pasado, 25 de marzo, me quedé helado, de piedra, tras leer en la página 98 de “El País Semanal”, el artículo titulado “Buen camino para el asesinato”, de Javier Marías, que versaba sobre la “inclusion rider” en el cine, una disposición milagrosa (pues, al parecer, su mero cumplimiento a rajatabla, no miento —pero, una vez he urdido dicho verbo, he decidido lo que convenía hacer sin demora, asperjar esta urdidura con unas cuantas gotas de sarcasmo—, lleva aparejado, como corolario, lo esperado, el prodigio, la excelencia del producto) que exige, usando las mismas palabras de Marías, “que tanto en el reparto como en el equipo de rodaje, haya al menos un 50% de mujeres, un 40% de diversidad étnica, un 20% de personas con discapacidad y un 5% de individuos LGTBI”.

¿Por qué, me pregunto retóricamente, el elenco de una película, de una obra de teatro, o de un circo, va a dar lo mejor de sí, si se cumple, de manera estricta, precisa y rigurosa, la contractual “inclusion rider” que si no? ¿Por qué? ¿Acaso, atento y desocupado lector, seas ella o él, si has hecho el esfuerzo de invertir unos minutos preciosos de tu preciado tiempo de ocio en pensar, de manera concienzuda, sobre ello, no has llegado a la conclusión de que no es más que otro engañabobos que nos quieren colar, otra soberana patraña, de la misma especie o jaez de la parida de la paridad? ¿Por qué si la bendita y citada cláusula, mano de santo, no se cumple en otras profesiones, en las finanzas, en la judicatura, en la enfermería, en la docencia o en el deporte, por ejemplo, sea fútbol, baloncesto, atletismo, tenis, campo a través o ajedrez?

Esos criterios inclusivos pueden no ser repulsivos (confieso que para mí sí son repelentes, pero respeto que para otros no lo sean), pero ¿acaso no van a entorpecer más que a ayudar el trabajo creativo? Yo, al menos, así lo veo. Un autor otrora, en la época clásica (sea la grecolatina o la de los Siglos de Oro en España), tenía que acomodarse a las unidades de acción (asunto), tiempo y lugar, pero hoy en día, con la revolución de los procedimientos narrativos llevados al cine, ¿un moderno guionista de cine, dramaturgo o novelista, en el caso de aceptarla, no se vería coaccionado en su ámbito más íntimo e irrenunciable, la libertad?

No me creo, ni harto de güisqui, que un filme vaya a ser la repanocha, si aparece la citada conditio sine qua non en los contratos firmados por las estrellas, o un desastre, si no. La bondad o maldad de la cinta, me temo, dependerá de lo de siempre, de un guion excelente, verosímil, de una buena dirección de actores y de que el resto (música, fotografía, montaje, etc.) no desentone.

Un productor, quien dispone de cierto caudal y ha decidido invertirlo en hacer una película, intentará sacar el máximo provecho a su apuesta contratando al equipo idóneo, el más competente para obtener el producto apetecido, que le reporte beneficios crematísticos y, si la cinta recibe además reconocimientos por parte del mundo cinematográfico, miel sobre hojuelas. Pero lo primero para él será recuperar el dinero arriesgado.

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¿Qué opinión tienes de Dios?

¿QUÉ OPINIÓN TIENES DE DIOS?

(ME SIRVEN LAS DE EPICURO)

“¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? Entonces, ¿para qué lo llamamos Dios?”.

Epicuro de Samos

“¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros”.

Ídem

—¿Qué opinas sobre Dios, Diego?
—Como nada sé de él, nada,
Acaso una melonada
Juzgues lo que en este pliego
Afirmé ayer y hoy no niego:
“Lo que a mí me enseña a diario
De Dios la vida, Olegario,
Es que no se preocupa
De la Tierra, que se ocupa
De otros astros de ordinario”.

Eladio Golosinas, “Metaplasmo”

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Si no ves una muestra de altivez/a

SI NO VES UNA MUESTRA DE ALTIVEZ/A

Dilecta Pilar:

Te contesto, como ayer, desde uno de los ordenadores de la biblioteca. Puedes tomarme el pelo, siempre que antes vea cómo le ha ido o quedado el corte al anterior, y, sin dilapidar más tiempo, me ratifique en mi decisión o rectifique. Ya sé que te lo escribí. Por eso te lo preguntaba.

Coincidimos. La verdad es que no he conocido a muchas mujeres. He de reconocer que soy un profano en ellas. De joven, cuando me di cuenta de que no tenía futuro como religioso, o tenía que estudiar o que trabajar (durante los fines de semana y veranos como camarero). Cuando terminé el COU, mi padre me comentó que tendría que ponerme a currar (él, seguramente, no usó este verbo), porque era el hermano mayor; yo le dije que tenía la intención de estudiar Medicina en Zaragoza, que no le pediría un duro y que le daría (que entregaría en casa, pues en verano llegaba a ganar más de un millón de pesetas de las de entonces, ya que mi periplo estival duraba más de tres meses, pues empezaba a trabajar en las fiestas patronales de Castejón de Ebro, a finales de junio, y terminaba en las de Villava, que coincidían con los Pilares) lo que pudiera.

Tenemos buena memoria ambos, pero reconozco que me ganas, que me superas. Si no lo tomas por una muestra de altivez/a, te aduciré que solo una persona con buena memoria sabe identificar al vuelo y valorar que otra lo es.

Si quieres dar conmigo o encontrarme en Tudela, te apuesto doble contra sencillo a que me hallas o en casa, a las horas (a veces, a deshoras) de las comidas, o en (o de camino a —o de regreso de—) el Centro Cívico “Lourdes” o en (ídem) la biblioteca. Seguro que, si sigues las pautas dadas, lo logras.

Menos mal que, además del amor, los seres humanos disponemos de ese otro ingrediente fundamental, herramienta imprescindible o conditio sine qua non, el humor. Gracias a dicho binomio, las personas estamos capacitadas para poder comprender otros puntos de vista ajenos, distintos y aun opuestos a los nuestros, y perdonar (a las/os demás y a nosotros mismos). La ironía es el uso que un guasón inteligente hace del sentido del humor. No me hagas mucho caso. A veces, tengo la sensación de que, cuando escribo, soy un catedrático... sin alumnos, sin lección que impartir, sin cátedra.

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Perra vida la de este hombre

PERRA VIDA LA DE ESTE HOMBRE

SOLO SOLEDAD LE LADRA

Tras la muerte de su amada,
Fuera cual fuera su edad,
Le duele la soledad,
Mas más la desconsolada
Ausencia de la finada.
Aunque Soledad te asombre,
No halló el solo mejor nombre
Para su perra señera,
Leal y fiel compañera
Que soporta aún este hombre.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Tú y yo andamos desnortados

TÚ Y YO ANDAMOS DESNORTADOS

—Todos nos consideramos
Moderados, razonables.
—Somos tú y yo abominables
Si solo a Dios ponderamos
Hoy Dios, Domingo de Ramos.
—Para los desencantados,
Que se sienten espantados
Por cuanto ocurre en el mundo,
Cada día más inmundo,
Tú y yo andamos desnortados.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mi chaqueta y principios son marxistas

MI CHAQUETA Y PRINCIPIOS SON MARXISTAS

(ESPERO QUE SE ENTIENDA LA IRONÍA)

Ignoro si ese es el férreo propósito o la tenaz voluntad de Pedro Sánchez; ahora bien, de lo que no me cabe ni tengo la menor duda es de que se está cargando al PSOE (pero no, como piensan algunos, pasito a pasito, no, sino a grandes zancadas). Su falta de criterio y, a pesar de su estatura, envergadura y guapura, su corta y fea talla política, al haberse rodeado de una claque de mediocres “podemizados” (que —hay quien lo piensa así— lo han atontado o entontecido), en lugar de haber optado por un entorno de duchos, expertos y excelentes, que lo hubieran hecho mejor a él, que lo hubieran optimizado, su connivencia con algunos de sus subordinados, cercanos al ideario nacionalista, y su falta de intuición política, su adicción ora a la improvisación, ora a la procrastinación, al no haber dado en plazo y en la plaza pública la cara, aunque no soy meteorólogo ni tengo una bola de cristal a través de la cual poder ver el futuro, no auguran nada bueno, sino todo lo contrario, una nueva catástrofe en la próxima confrontación electoral. O muda radicalmente de rumbo el guía o, mientras Pedro Sánchez sea el secretario general del PSOE, no presagio que el partido creado por Pablo Iglesias Posse levante cabeza, remonte. Siento escribirlo así, de manera tan tajante, pero es lo que pienso y me veo obligado a hacer. A ver si las palabras que he trenzado arriba y las que les siguen abajo sirven de aldabonazo y el estado de cosas cambia (pero no a peor, como viene a decir la ley formulada por Edward Murphy —que, según su hijo Robert, decía algo parecido a esto: “Si hay más de una forma de hacer un trabajo y una de ellas culmina en desastre, alguien lo hará de esa manera “—, sino a mejor).

Aun opinando, como opino (y otrora critiqué), que la segunda etapa gubernamental de Zapatero fue pésima (ese fue, es y será, al menos, mi criterio o parecer —mientras no se me demuestre con argumentos o razones incontrovertibles, de peso, que estuve y sigo equivocado—, pero acepto y respeto que otros puedan dar otros y hasta opuestos al que yo he brindado, porque soy una persona tolerante, salvo que lo que otros defiendan o sostengan sea acéfalo y ápodo, o sea, no tenga cabeza ni pies), que la segunda legislatura zapateril fue para olvidar (me desdigo al instante, para recordar y aprender de ella y, así, decidiendo lo oportuno, ser coherente, no volverla a repetir), si me piden que me decante, prefiero a Zetapé, el original, a Sánchez, su mala copia.

Creo, sinceramente, que a Pedro Sánchez cobrar, como cobra del partido (siempre que la cifra que ha trascendido a los mass media sea la correcta y exacta), más de cien mil euros de sueldo al año no le beneficia, al contrario, le perjudica sobremanera. Da a entender que no ha venido a servir al partido (sus afiliados y sus ideas), sino a servirse de él. Es poderosamente llamativo y clamorosamente demagogo y populista, verbigracia, que ahora haya propuesto que el sueldo de los ministros, diputados y senadores suba el 0,25% cuando él autorizó el pasado septiembre que subiera el 1,5%. O sea, donde dije digo, digo Diego y me quedo tan pancho, más ancho que largo, porque mis principios son marxistas (de los adjudicados indebidamente a Groucho Marx —si no le gustan, tengo otros—, no de los de Karl Marx), como mi chaqueta, de quita y pon.

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Estatura, envergadura

ESTATURA, ENVERGADURA

“Quienes quieren juzgar la literatura —y creo que esto vale en general para todas las artes— desde un punto de vista ideológico, religioso y moral se verán siempre en aprietos. Y, una de dos, o aceptan que este quehacer ha estado, está y estará siempre en conflicto con lo que es tolerable y deseable desde aquellas perspectivas, y por lo tanto lo someten a controles y censuras que pura y simplemente acabarán con la literatura, o se resignan a concederle aquel derecho de ciudad que podría significar algo parecido a abrir las jaulas de los zoológicos y dejar que las calles se llenen de fieras y alimañas”.

Mario Vargas Llosa, en su artículo “Nuevas inquisiciones”, publicado el pasado domingo, 18 de marzo de 2018, en la página 15 del diario El País.

Óptima literatura
Puede ser la de los santos
Vida o la suma de espantos,
Que acrecienta la estatura
De su autor, la envergadura.
Prefiero diferenciar,
Quiero decir, licenciar,
Galardonar, distinguir,
Ergo, atizar a extinguir
Y ensalzar a despreciar.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¡Menudo genio!, sí, Pierre Nodoyuna

¡MENUDO GENIO!, SÍ, PIERRE NODOYUNA

¿POR QUÉ LLAMO AL PODER CORRECAMINOS?

En España abundan los pilotos típicos y (si no son los mismos, vistos desde otra perspectiva o punto de vista, que yo no diría que no de manera rotunda, tajante; tampoco que sí, fuera esta cierta en la superficie o fuera, fuera esta incierta en el fondo o dentro, casi casi en el mismo centro) los políticos tópicos (en el caso de que manejen el timón de un barco o de una corporación municipal, el volante de un autobús o de una comunidad autónoma, los cuernos de un avión o la presidencia o secretaría general de un partido o los ministerios de un Gobierno —acaso me haya equivocado al llamarlos así; usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, ejerza habitualmente de aristarco o funja esporádicamente hoy de zoilo, dirá—).

Inspirada en el filme “La carrera del siglo” (1965), comedia dirigida por Blake Edwards y protagonizada por Jack Lemmon, Tony Curtis, Natalie Wood y Peter Falk (que gozó aquí, en la piel de toro, de una popularidad incuestionable otrora, por su rol de teniente Columbo —Colombo, en España— en el serial detectivesco de igual título), la serie de dibujos animados “Los autos locos” fue emitida por el canal de televisión CBS entre el 14 de septiembre de 1968 y el 4 de enero de 1969 (por cierto, alguien, con mando en plaza, debería de proceder a corregir la fecha equivocada que aparece en Wikipedia, 5 de septiembre de 1970).

En el supuesto de que alguien haya tenido la pasada noche un mal sueño o raro (si usted, lector/a, ha pensado que lo que acaba de leer es un Macguffin, debo ovacionarle, porque ha dado de lleno en el blanco o centro de la diana; ahora bien, si ha colegido que ese alguien que ha sufrido los rigores de una pesadilla durante la pretérita madrugada he sido yo, lamento tener que sacarle del charco en el que se ha metido: se ha equivocado) o a alguien le haya dado por ver en la actualidad política (de la) patria una carrera de autos orates, como la serie infantil, arriba mentada, de 17 episodios (cada uno de ellos incluía dos carreras), de veinte minutos (aproximadamente) de duración, creada por la productora de William Hanna y Joseph Barbera, con solo 11 coches de carreras, cuyos pilotos competían a brazo partido por hacerse con el ansiado galardón de “el piloto más loco”, no faltará quien vea como conductor del Súper Perrari, el auto del doble cero, como Dick Dastardly (llamado Pierre Nodoyuna en España), a Pedro Sánchez (a pesar de su cara de bueno y de guapo, a pesar de que no porta sus alargados bigotitos, a pesar de que no habla con su marcado acento francés). Como su leal y pulgoso perro Patán, puede elegir usted ad libitum, a su gusto o voluntad, entre un amplio abanico o ramillete de opciones (en principio, salvo clamoroso error, son válidas todas ellas).

Quien viera in illo tempore la serie barruntó seguramente lo mismo que intuyó servidor, que, si el malévolo Pierre Nodoyuna no hubiera invertido y perdido tanto tiempo en idear y preparar trampas para que cayeran en ellas sus oponentes, si hubiera sido honesto y se hubiera dedicado en cuerpo y alma a lo que le atañía, acaso hubiera salido airoso y victorioso en alguna carrera (porque fue el único participante que no ganó ninguna —la única vez que cruzó en primer lugar la línea de meta fue descalificado, por tramposo; así lo atestiguaron las imágenes repetidas, vistas a cámara lenta—; ni fue segundo ni siquiera tercero, en las 34 carreras de que constó la serie).

Albert Rivera, el presidente de Ciudadanos, anunció el martes pasado que su formación iba a abandonar la comisión territorial, promovida por el PSOE en la Cámara Baja, para reformar el Estado de las autonomías (no usó el líder del partido naranja la ironía para llamar a las últimas “autonotuyas”, no, pero sí dio en nombrar Comisión Sánchez o Comisión de la nación de las naciones a la primera) tras conocer que los socialistas habían vetado las comparecencias, pedidas por él, de Alfonso Guerra, vicepresidente de varios gobiernos socialistas; Juan Carlos Rodríguez Ibarra, expresidente de Extremadura; José Bono, expresidente del Congreso de los Diputados, expresidente de Castilla-La Mancha y exministro de Defensa; y Juan José Laborda, expresidente del Senado.

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Desde el Palacio del marqués de Huarte

DESDE EL PALACIO DEL MARQUÉS DE HUARTE

DESDE LA BIBLIOTECA DE TUDELA

Dilecta Pilar:

Cosa rara (por extraña o extraordinaria). Hoy contesto tu correo desde un ordenador de la biblioteca pública de Tudela (y no desde otro del Centro Cívico “Lourdes”, lo habitual). Este mediodía me he bañado (bañarme significa, además, cambiarme la placa —que llevo adherida a la pared abdominal, donde encaja la bolsa de la ileostomía que, como sabes, porto— y demás) y no he bajado a la “tecla” (que, por abreviar, así llamaba a la biblioteca mi memorable y difunta madre, porque allí le daba y sigo dando a las teclas de una computadora prestada). Esta tarde, después de comer, fregar y recoger, he subido al supermercado Dia más cercano a mi casa para comprar. Cuando he colocado la compra, he bajado hasta la calle Herrerías, en concreto, al edificio que se conoce como el Palacio del marqués de Huarte, donde tienen su sede la biblioteca, donde me hallo, y el archivo.

Abundo contigo en que no estaba, pero pude estar, así que resulta verosímil que hubiera acompañado a Bermejo, Santaolalla y Yagüe a tu casa. Recuerdo con más fidelidad una reunión (ignoro si hubo o acudí a alguna más) de Auxilia (en algún colegio), donde nos conocimos. Pero puedo estar errado. La memoria es selectiva, como te consta. Pues has escrito (o dibujado) la biografía de Adolfo Suárez en un santiamén, con apenas unos pocos trazos, pinceladas o brochazos. Lamento no haber estado aún en Ávila. Algún día llenaré de recuerdos esa, una de las plurales escapadas o visitas que, por unas razones o por otras, tengo pendiente.

Supongo que vamos probando hasta que esta, la verdadera vocación, aun estando de vacación (ella o nosotros), o se manifiesta claramente o se impone a otras. La mía es leer (y algún día, porque quedo tan satisfecho con lo hecho que diríase que me siento feliz —como un niño comiendo regaliz rojo o negro y leyendo “Rojo y negro” o “La cartuja de Parma”, novelas de Stendhal— con el resultado, escribir).

¿De verdad (de la buena) ves que he cambiado de ubicación, quiero decir, que te he escrito desde un ordenador distinto del asiduo o habitual? ¿O solo es porque yo te lo he mencionado antes? ¿Me quieres tomar impunemente el pelo? Me has dejado intrigado, en el supuesto de que, ciertamente, puedas ver (saber a ciencia cierta) desde dónde doy a las teclas y te contesto.

Las madres (acaso haya alguna excepción a la norma; tal vez sean unas pocas las que no cumplan lo que tengo y tomo por regla, que suelen hacer uso de un sexto, un séptimo, un octavo y hasta un enésimo sentido, que las hace seres agraciados con dones extraordinarios, personas dotadas de una intuición extrema, especial), tras habernos dado a luz (y sin duda alguna, por habernos parido), tienen la rara habilidad de conocer, casi casi por ciencia infusa, lo que hemos hecho sin haber tenido que asistir como testigos presenciales a lo coronado por nosotros, sea esto bueno o malo, o sea, siempre aciertan. Hasta cuando parece que se van a equivocar en su pronóstico, el discurso de su pensamiento hace inopinadamente un quiebro extraño y... vuelven a la senda del acierto; y es que tienen la rara habilidad de dar siempre en el clavo y/o de lleno en el blanco o centro de la diana.

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Harto está el pueblo de ellos o más que harto

HARTO ESTÁ EL PUEBLO DE ELLOS O MÁS QUE HARTO

Si quienes con desmán guían a España
Siguen igual de ciegos y de sordos
Sus yerros cada vez serán más gordos:
Caerán en su propia telaraña.

O cambian de estrategia (ya no engaña
La usada a los que, aun viejos, no están sordos)
O el blanco serán, la ira de los tordos
Que, quieran o no quieran, darán caña.

Si no saben hacer mejor reparto,
Que a su casa se vayan, mas pitando,
Que harto está el pueblo de ellos o más que harto.

¿No ven cuanto yo guipo aquí, a mi vera,
Que en medio de la calle está brotando
La esperanzada y verde primavera?

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Ya sabes qué has de hacer con los halagos

YA SABES QUÉ HAS DE HACER CON LOS HALAGOS

Dilecta Pilar:

Bien traídos los dos comentarios que haces a propósito de los halagos. Ya sabes qué has de hacer con ellos, no envanecerte (que me consta que no lo haces) y sí ver en los tales otra oportunidad, como argumentaba mi querido Salk: “la recompensa del trabajo bien hecho es la oportunidad de hacer más trabajo bien hecho”.

De todos esos autores que mencionas he aprendido muchas cosas. Así que abundaré en el juicio que viertes (sin fin siniestro) y no objetaré tu opinión, ponderada, sensata,

Pues sigue (por) esa senda, que no es camino equivocado.

Ahora que acabo de leer tus palabras me nace el deseo de creer (ya sabes lo que sostenía la psicóloga social Ziva Kunda, que “lo más probable es que las personas lleguen a las conclusiones que quieren llegar”) que acaso yo era ese “alguno más” que mentas y a finales de enero de aquel año, 1981, acudiera a merendar a tu casa (aunque no te diera clases particulares a ti, sino a Carlos Lacarra, como bien recuerdas), pero tal vez (borro el tal vez y lo sustituyo en un pispás por el adverbio seguramente) me engañe. ¡Qué tiempos!, sí, mejores en algunos aspectos y peores en otros. Con el paso del tiempo, ese juez que quita y da razones, Adolfo Suárez, político que experimentó una inesperada e insólita (que devino benéfica para España) metamorfosis, irá ganando adeptos y sumando predicamento y prestigio, sin hesitación, contradiciendo en parte la definición que le brinda Voltaire a Rousseau en la obra de teatro “Voltaire/Rousseau. La disputa”, adaptación de textos de la citada pareja de filósofos que bordan los actores que interpretan sus papeles, según las críticas que he leído, Josep Maria Flotats y Pere Ponce, en el escenario del matritense teatro María Guerrero: “La política, mi querido amigo, nunca es algo más que la posibilidad ofrecida a gente sin escrúpulos de oprimir a gente sin memoria”. Gracias a Dios, a Natura o al sino, ambos estudiamos filosofía en BUP, COU y en la Universidad, alma mater donde, además de abrir nuestras mentes y vacunarnos contra el fanatismo, comenzamos a usar con criterio y rigor intelectuales la memoria.

Así es; los camilos (Bermejo, Santaolalla y este menda, entre otros) estudiamos en el zaragozano Colegio San Valero (Seminario menor) el BUP. A algunos nos sirvió y a otros no. Recuerdo que se concentraban a finales de enero varias fiestas que aligeraban de clases lectivas el susodicho mes (Santo Tomás de Aquino, que nació en dicho lugar, Aquino, allí, sí, aquí, no; San Valero,...). E hicimos el COU en el colegio “Enrique de Ossó” (las Teresianas), donde este cristiano (que devino, por razones obvias, cristino —en la misma medida que Calixto se confesó en “La celestina” melibeo—) se sintió, ora en el infierno, ora en la gloria, tentado por tanto súcubo alrededor, bendito entre todas las mujeres, rodeado por tanta belleza junta. Mi vocación religiosa sufrió ese curso académico tantos vaivenes que se tambaleó y, al final, cayó y calló.

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Diana siempre da en la diana

DIANA SIEMPRE DA EN LA DIANA

Odia la pedantería.
Es una arquera genial.
Como de modo venial
Peca, usa su puntería
Para una impar montería,
Caza mayor de venados
Que nos tiene ilusionados
A unos cuantos cazadores,
De Artemisa admiradores,
De ella siempre enamorados.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Cuál va a ser tu profesión?

¿CUÁL VA A SER TU PROFESIÓN?

“—Extravaga, hijo mío, extravaga cuanto puedas, que más vale eso que vagar a secas. Los memos que llaman extravagante al prójimo, ¡cuánto darían por serlo! Que no te clasifiquen; haz como el zorro, que con el jopo borra sus huellas; despístales. Sé ilógico a sus ojos hasta que, renunciando a clasificarte, se digan: es él, (...)”.

Miguel de Unamuno y Jugo, en “Amor y pedagogía” (1902).

“La pasión es una obsesión positiva. La obsesión es una pasión negativa”.

Paul Carvel

—¿Cuál va a ser tu profesión?
—O conductor de ambulancias
O escritor de extravagancias.
La primera es mi pasión,
Mi positiva obsesión.
—¿Por tu afán de salvar vidas
Y epatar con tus salidas?
—Por saltarme sin sonrojo
Los semáforos en rojo
Y enojar con mis paridas.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sí; prisión permanente revisable

SÍ; PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

En lo tocante a los plurales o singulares problemas de salud (ora se llamen achaques, ora goteras, ora visitas al taller,...) o de bolsillo (son tantos los pagos que urge satisfacer —no falta quien habla de agujeros que hay que tapar— que “es necesario hacer hasta dibujos” —solía usar mi difunta, señera y señora madre, Iluminada, esta expresión para explicar las muchas dificultades en las que se veía inmersa y debía afrontar o sortear— para llegar airosos e incólumes a fin de mes), que, velis nolis, a todos nos acucian, mi hermano Eusebio suele decir, refiriéndose a los problemas susodichos, que “quien no tiene un pero, tiene un manzano”. Bueno, pues, en lo que concierne a algunos planteamientos jurídico-legales, acaso, mutatis mutandis, haya que enunciar parecidas objeciones, o sea, formular similares peros.

El inicio del punto 2 del artículo 25 de la Constitución Española de 1978 dice: “Las penas privativas de libertad y las medidas de seguridad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social y no podrán consistir en trabajos forzados”. Como sé que debo decir lo que pienso, diré amén a todo. Ahora bien, cuando se constata y se demuestra bien, a las claras, que los muchos (o pocos, según sea el parecer de cada quien) años de las penas impuestas y la reiterada panoplia de medidas utilizadas con los mejores propósitos han fracasado, en el caso concreto de algunos presos (ellas y ellos), qué cabe hacer.

En el espinoso asunto de la prisión permanente revisable hay quien guipa un mero ejercicio de auténtica y óptima justicia y hay quien ve una simple prueba de apócrifa y pésima venganza. Reconozco que a mí me resulta muy difícil ser benevolente y compasivo con quien (tras un juicio justo, con todas las garantías, habiendo considerado todas las pruebas halladas y no olvidando ninguno de los indicios recabados sobre su proceder que han trascendido) se mostró cruel y perverso con su víctima; y, si este era un anciano o un niño, un ser indefenso (fuera hembra o varón), imposible del todo, sin limitación o cortapisa. Pero, si cumplida la pena impuesta, el victimario demuestra que se ha reeducado y aduce su deseo y voluntad de reinsertarse, eso me parecerá miel sobre hojuelas.

Tengo para mí que la prisión permanente revisable no es una venganza. Sí lo sería aplicarle al penado la ley del talión, el ojo por ojo, el diente por diente; en el caso de haber cometido asesinato, verbigracia, la muerte por la muerte causada. Para el grueso de los casos de presos para quienes la reinserción no abriga un ápice o pizca de duda, pues se intuye que esta va a ser efectiva y eficiente, la idea que tuvieron los Padres que redactaron la Constitución viene de perillas, como anillo al dedo. Sin embargo, no podemos cerrar los ojos para no ver lo que también se ha constatado, y de manera irrefutable, que hay algunos sujetos, ora pederastas, ora violadores, ora psicópatas, que jamás de los jamases, a pesar de los innúmeros esfuerzos y medios que se inviertan, se van a reeducar ni a reinsertar. Para estos casos extraordinarios, exclusivamente para estos, la sociedad debe buscar la solución más adecuada para evitar que vuelva a imperar en ella el miedo, pues, si salen a la calle, volverán a hacer de las suyas, que no es otra cosa que hallar víctimas propiciatorias entre las personas inocentes e indefensas que conforman nuestras filas.

Así que la prisión permanente revisable, mientras no se propongan otras alternativas, se impone como la mejor opción para evitar que algunos presos, en el supuesto de ser excarcelados, sigan delinquiendo. No hallo, por el momento, medida preventiva que mejore a esta.

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No puede ser el símil más disímil

NO PUEDE SER EL SÍMIL MÁS DISÍMIL

Aunque hoy me he levantado de la siesta con ganas de trenzar un buen soneto, tras haberme enterado de una nueva (que me ha sonado a vieja, cual la tos), ese hecho me ha llevado a otro camino. Y por urdir me ha dado otro tejido que el atento lector (hembra o varón), podrá ponderar, sí, si persevera.

“Eternorretornable” es la existencia porque algunos sujetos, dentro de ella, se entrenan a conciencia, esto es, se esfuerzan a fin de confirmar, precisamente, que sigue en vigor, sí, el mentado aserto, que “eternorretornable” es la existencia. Sin duda, es Joan Tardà uno de los tales, portavoz de ERC y/o “portacoz” en el Congreso de los Diputados.

Cuando Tardà repara en lo notorio, que lleva tiempo sin sacar los pies del tiesto (sin rodeos, excederse), viene a decirse a sí mismo, a la llana: ya no aguanto más, tengo que soltar para que los mass media hablen de mí, aunque me venga mal, una chorrada. Empiezo a echar de menos, verbigracia, que Otramotro no vuelva a motejarme con mi alias predilecto o preferido de “Pelopicopata”. Según él, cada vez que me suelto la melena y le doy a la mui meto la pata.

Así que servidor en esas se halla, en volver por sus fueros porque el tardo Tardà ha vuelto, a su vez, a ir por los suyos.

El porta(c-v)oz de ERC en la Cámara Baja (según leí ayer en la información que llevaba el titular de “Tardà compara a los presos del ‘procés’ con Mandela” y firmaba Leonor Mayor Oreja en la edición digital de La Vanguardia), en la sesión de control al Gobierno, comparó a Oriol Junqueras y a los Jordis (Sánchez y Cuixart) con quien estuvo preso durante 27 años en las cárceles de Sudáfrica, con “Madiba”, activista contra el apartheid, (que significa “separación” en afrikáans), sistema de segregación racial que estuvo en vigor hasta el 1992. En plata, nihil novum sub sole, nada nuevo bajo el sol. En mi criterio, no puede ser el símil más disímil.

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Vivo en un mar de dudas (es sarcasmo)

VIVO EN UN MAR DE DUDAS (ES SARCASMO)

Esta mañana he recibido correo de mi dilecto amigo y heterónimo Emilio González, “Metomentodo” (a usted, atento y desocupado lector, sea ella o él, si es habitual de mi bitácora, le consta que solo sufro trastorno de identidad disociativo o síndrome de personalidad múltiple cuando piso el terreno de la literatura, ficción; si no lo es, acaba de enterarse). Como juzgo que hoy (no todos los días me escribe ni, cuando se digna, lo hace de manera tan prolija y zumbona) ha estado sembrado, he decidido culminar sin procrastinar dos acciones: subir su texto a mi blog para alumbrarlo mañana y mandarlo a los medios habituales, por si alguno estima oportuno publicarlo. Su escrito dice así:

Dilecto relector de Unamuno, apreciado Otramotro:

Hoy te digo públicamente (siempre que consideres que es pertinente y relevante que dentro de unas horas vean la luz estas líneas que te mando en tu bitácora) lo que he proferido otras muchas veces en privado, que jamás pertenecí a ningún partido político y nunca perteneceré. No podría compartir ideario (salvo que alguien me echara en la bebida o inoculara en un descuido alguna droga que anulara mi voluntad —pues, en ese caso, dejaría de ser quien soy—) con quien hubiera mostrado o demostrado bien, a las claras, que él no era digno de representarme a mí (en el supuesto de que él fuera mi jefe) ni yo de representarlo a él (en el caso opuesto, viceversa).

Reconozco que anteayer no salía de mi asombro, pues a mí no me pasaba (sin embargo, sí me pesaba y sí me pisaba) lo que al grueso de los miembros de la ejecutiva (sobre todo, a las féminas) de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que seguían sin decidirse, pues dudaban entre decantarse por si Lluís Salvadó, secretario general adjunto de dicho partido, debía dimitir de todos los cargos que ostentaba dentro de la formación o continuar en ellos.

Sergi Sabrià, el portavoz de los republicanos, en rueda de prensa, no cerró ninguna puerta ni ventana del edificio donde tuvieron a bien concentrarse todas las posibilidades habidas y por haber, ora hubieran optado estas por vestir el disfraz de bienes semovientes, ora el de alados. Ignoro si Sabrià ha leído “Huis Clos” (“A puerta cerrada”), pero le ha llegado, por el canal que sea, la píldora donde se concentra una idea feliz, que ha hecho fortuna, de la citada obra de teatro existencialista de Jean-Paul Sartre, que “el infierno son los otros”, ya que, durante la reunión de la ejecutiva, esta identificó sin hesitación a Mefistófeles, el malo de la película, pues anunció que el partido había resuelto actuar legalmente contra el demoníaco programa “Espejo Público”, de Antena 3, por haber tenido este la desgracia, la desfachatez, la cobardía y el mal gusto de difundir la cinta donde el ínclito Lluís Salvadó, en amistosa conversación con Josep Caparrós, alcalde de Sant Carles de la Ràpita, habiéndole manifestado el último los obstáculos o trabas que se le habían presentado en su arduo quehacer de encontrar una buena candidata para el cargo de nueva consellera de Ensenyament, el ilustre, tras estrujarse los sesos, le adujo: “Mira, coges a la que tenga las tetas más grandes y ya está; se la das y te quedas tan ancho”. Abreviando, todo un botón de feminismo fetén, y aun óptimo. A Sabriá le subió el arrebol a los mofletes, se sacó los colores a sí mismo, al conseguir coronar en apenas tres párrafos parecida defensa a la que Aristocles, Platón, hizo de su maestro, Sócrates, una apología en toda la regla del afamado exsecretario de Hacienda de la Generalitat (el mismo del que El Confidencial el 21 de septiembre de 2017 decía que la Guardia Civil tenía grabaciones en las que el susodicho explicaba que tenía “30.000 millones de euros asegurados para iniciar la independencia”), del que dijo: “Lleva treinta años de servicios al partido, pero por encima de todo al país; una trayectoria impecable y en buena medida vinculada a la lucha antifascista”. Habrá quien lo resuma de esta otra guisa: treinta años succionando de la mamandurria o ganga permanente, viviendo del embeleco de la lucha antifranquista.

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¿Que qué se aprende en medio de las plagas?

¿QUE QUÉ SE APRENDE EN MEDIO DE LAS PLAGAS?

Dilecta Pilar:

Ya ves; empecé a estudiar Medicina (a pesar de los pesares, yerros incluidos) por el trato que tuve, que me resultaba gratificante, satisfactorio, con el enfermo postrado en cama al que aseaba (ayudaba más bien a la monja) las mañanas de los sábados, mientras estudiaba COU en Zaragoza con los Camilos. Pronto me di cuenta del mayúsculo error que acarreaba mi decisión. Mis conocimientos en Ciencias eran escasos (y he de reconocer lo obvio, que poco he avanzado en ese ámbito, pues aún lo siguen siendo). Continúo ejerciendo de aprendiz de ruiseñor, sí.

Si has enmendado los fallos, has hecho bien, lo correcto, según Confucio. Ya te di mi opinión sobre el cómo tildado. Así que habrás colegido lo oportuno, que abundamos en el parecer.

Creo que fui buen enfermero otrora (durante las horas sabatinas que pasé en el asilo de la zaragozana calle Cartagena), in illo tempore; me tocó serlo, velis nolis (a pesar de mi buena voluntad, no me faltaron los días de bajón anímico, lo reconozco), con mi señera y señora madre (vivía con ella); y (si le preguntas a mi hermano Jesús María, te dirá, seguramente, que) lo fui recientemente (apenas le hice daño —algún pelo se llevó el esparadrapo —que no es un útil que, una vez usado, sirva para trapo, no, como llegué a pensar cuando era un mocete, “muete”, decimos en Tudela, de corta edad; es guasa— al darle el tirón— el viernes para extraerle —salió sola— la vía).

Sí; tuve noticia este fin de semana del luctuoso hecho, el fallecimiento de Elías Yanes. Desde que leí al poeta metafísico inglés John Donne, pensé lo que suelo pensar en estos casos, cuando me llega la mala nueva de un nuevo óbito, que la muerte de un semejante (más, si es allegado, claro) nos achica, disminuye o empequeñece al resto de los mortales (porque nos avisa de la nuestra). El mismo doblar de campanas que ahora (en los pueblos aún se escucha) oímos cuando acudimos a un funeral sonará cuando nosotros nos hayamos ido. No lo conocí en persona. No tengo opinión (ni buena ni mala) de él. Como acabamos de tener noticia del presunto comportamiento detestable de una persona desalmada con un arcangelito, Gabriel, acaso convenga recordar lo que escribió Albert Camus en “La peste”: “(...) para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”. La plaga es una metáfora de la vida; y hasta en el mismo infierno cabe hallar remansos de paz y sensatez, que nos recuerdan el cielo. Quien haya escuchado con atención a Patricia Ramírez, la madre de Gabriel Cruz, hablando de él, de su “pescaíto”, y de la necesidad de que nos quedemos con la parte buena de la tragedia, que orillemos el odio, que arrumbemos la ira, entenderá de qué escribo y qué quiero decir.

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Algunos hombres íntegros, cabales

ALGUNOS HOMBRES ÍNTEGROS, CABALES

¿POLICÍA POLÍTICA, LOS MOSSOS?

“El Congreso no podrá legislar sobre el establecimiento de la religión, ni la prohibición de la libre práctica de la misma; ni limitar la libertad de expresión, ni de prensa; ni el derecho a la reunión pacífica de las personas, ni de solicitar al gobierno una reparación de agravios”.

Eso dice la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, adoptada el 15 de diciembre de 1791.

Aunque, como todo buen paremiólogo (hembra o varón) español sabe, un refrán patrio sostiene que “ninguno/nadie escarmienta en cabeza ajena”, acaso no convenga echar en saco roto cierta frase atribuida a Julius Henry, “Groucho”, Marx, en concreto, la que airea esto: “Aprende de los errores de otras/os. Nunca vivirás lo suficiente para cometer todos tú misma/o”.

Todos hemos llamado alguna vez al periodismo “el cuarto poder”. Los anales de la historia vienen a mostrar y demostrar que el abuso, la corrupción y la mentira han sido habituales compañeros de viaje del poder. Así que, aunque la misión del periodismo es averiguar qué hay de verdad en los hechos acaecidos, el arriba mentado, cuarto poder, por ser uno de ellos, no ha estado libre de caer alguna vez en las garras de la tentación, en las fauces del pecado.

Daniel Ellsberg, exanalista de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, a finales de 1969, mientras trabajaba en la Corporación RAND, fotocopió un estudio clasificado de alto secreto, una serie de documentos “sensibles”, los conocidos más tarde como Papeles del Pentágono, que revelaban la verdad que a varias administraciones les había constado de manera fehaciente, que la Guerra de Vietnam era imposible ganarla, y que si esta continuaba serían muchos más los soldados estadounidenses muertos; y provocó un auténtico terremoto político cuando decidió filtrarlos al The New York Times y luego, cuando a este diario se le impidió seguir publicando dichos papeles, a The Washington Post y a otros periódicos.

La película “Los archivos del Pentágono”, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Meryl Streep (que borda el papel de la editora de The Washington Post, Katharine, Kay, Graham) y Tom Hanks (que interpreta el rol del director de dicho rotativo, Ben Bradlee) cuenta cómo el encubrimiento sobre la Guerra de Vietnam, llevado a cabo por cuatro presidentes de los Estados Unidos, salió a la luz, a pesar de las numerosas trabas, obstáculos y dificultades (incluidas, por supuesto, las judiciales) por parte del Gobierno, en junio de 1971, gracias a dos diarios, The New York Times y The Washington Post, cuyos responsables decidieron publicar los documentos que el exanalista Daniel Ellsberg les hizo llegar para que dicho encubrimiento quedara al descubierto.

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Una pareja envidiable

UNA PAREJA ENVIDIABLE

Soledad, que tanta compañía me hace (¡menudo oxímoron!, sí), por culpa de la artritis y de la artrosis, cada día se mueve con más dificultad. Quien otrora disfrutaba tanto como yo (o más) cada vez que subíamos al monte, ahora rehúsa ir al parque y suele torcer el morro cuando le propongo salir a tomar una caña o un gin-tonic. La hija de Paloma, fiel donde las haya (de casta le viene a la galga italiana serlo), y servidor, según gustan airear nuestros allegados, formamos una pareja inseparable, inolvidable, envidiable. Desde que se ha hecho mayor, se ha vuelto una comodona y se pasa el día tirada en el sofá, durmiendo a pierna suelta, como una marmota.

Cada dos por tres, le suelo largar esa copla popular que dice que “ni contigo ni sin ti / tienen mis males remedio; / contigo, porque me matas, / y sin ti, porque me muero”, ya que, cuando la tengo al lado, no paro de echar pestes de ella; y, cuando no la noto cerca, la extraño una barbaridad. Son ya catorce los años que llevamos juntos y, si he de proferir la verdad, como debo, diré que “Sole” ha sido (no abrigo ninguna duda al respecto) mi mejor mascota.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Mi fe deposité en ti, infiel esposo

MI FE DEPOSITÉ EN TI, INFIEL ESPOSO

No puedo permitir que mi existencia
Esté supeditada a la de nadie,
Aunque tu aura, Ramiro, paz irradie
Allí donde radique tu presencia.

No puede permitir mi ego o conciencia
Fingir que soy parásita y lo radie,
Como proclamó el cíclope que Nadie,
Ulises, le cegó su quintaesencia.

Mi fe deposité en ti, infiel esposo,
Pues cuernos deparaste, no diadema,
Para adornar mi testa, arena o coso.

El aliento del pánico en mi nuca,
Que desde niña escuece, porque quema,
Astuta me ha hecho ser, persona cuca.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No es mi propósito insultar a nadie

NO ES MI PROPÓSITO INSULTAR A NADIE

Dilecta Pilar:

Si siempre tuviste esa sensación, que te faltaba tiempo para hacer todo lo que debías o te gustaría coronar o culminar, entonces esa impresión no es extraordinaria, sino asidua, habitual. Dicha costumbre, por la razón que sea (la desconozco), no has dejado que se consolidara o echara raíces en ti. Acaso halle un motivo a lo que te pasa con el tiempo, siempre escaso o insuficiente, según tu parecer o punto de vista, en las líneas que siguen, que las leí hace muchos años en el capítulo 28 de “Rayuela”, de Julio Cortázar: “Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose”. Así que, ayudado por la perspectiva de Cortázar, mi tesis es que aún confías o tienes la esperanza de que algún día, en ese diuturno duelo que libras o mantienes a brazo partido, desde que naciste, con el tiempo, puedas salir airosa, victoriosa. Sobre esa idea de tu madre de que sigues queriendo comerte el mundo, propia de todo ser ambicioso, con aspiraciones, he escrito en algún poema que pronto me di cuenta de que había caído en sus garras, en sus fauces, y había sido despedazado por él.

He leído tu columna hodierna, “Emilio”, y en ella has hecho lo que una vate hecha y derecha debe hacer, ser bien nacida y mostrarse agradecida con su fautor, y, además, destacar o fijarse en una faceta (o dos) que conoce de ese poliedro que fue Emilio Gastón, la de poeta (o profeta, en el supuesto de que no sea la misma, que yo, al menos, no lo tengo nada claro).

Somos tantos los seres humanos y tan distintos y tan distantes que,..., pero, como ahora todo, absolutamente todo, es mensurable, tal vez el progreso tenga esa servidumbre, y curse, como sugieres, con algún retroceso.

Lo que me cuentas de esos cotilleos de pueblo me lleva a concluir, de manera provisional, que ignorancias había entonces e ignorancias hay ahora. Nada extraordinario, lo normal entre ignorantes (evidentemente, no utilizo dicho vocablo con el propósito de insultar a nadie).

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El mentor es importante

EL MENTOR ES IMPORTANTE

El mentor es importante
Si ejerce de probo faro.
El Padre Arteaga/Piérola caro
Fanal fue cuando estudiante
Era este menda, epatante.
Con la unión de esfuerzo y estro
El aprendiz en maestro
Se convierte si su guía
En el encierro una vía
Le abre cual manso cabestro.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


El tobogán de la maldad atrae

EL TOBOGÁN DE LA MALDAD ATRAE

(ALLÍ DONDE LO PUDRE TODO EL CESTO)

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor. Todos los días constatamos dicho axioma en las noticias que leemos en el periódico, escuchamos en la radio o vemos en la televisión. He escrito periódico, radio y televisión en singular, pero él y ellas pueden ser plurales. Como soy un optimista avezado, abundaré en la misma tesis que sostuvo un Premio Nobel y usted, atento y desocupado lector (sea ella o él), si no lo ha hecho ya, puede leer (habrá sido o será otra/o, si persevera) cuando llegue a las páginas finales de “La peste”, de Albert Camus: “En medio de los gritos que redoblaban su fuerza y su duración, que repercutían hasta el pie de la terraza, a medida que los ramilletes multicolores se elevaban en el cielo, el doctor Rieux decidió redactar la narración que aquí termina, por no ser de los que se callan, para testimoniar en favor de los apestados, para dejar por lo menos un recuerdo de la injusticia y de la violencia que les había sido hecha y para decir simplemente algo que se aprende en medio de las plagas: que hay en los hombres más cosas dignas de admiración que de desprecio”.

Si el cuchillo de cocina es, en sí mismo, bueno, pero puede devenir malo, si se usa para cometer delitos (de variopinto tipo), lo propio cabe decir de las redes sociales, que no son malas en sí mismas, pero puede que por la mañana, por la tarde o por la noche sean portadoras o porteadoras de una plaga pestífera.

A usted, lector/a, y a mí (ignoro su caso pero yo, por ahora, no me he estrenado en el mundo de las redes sociales; tal vez no lo haga jamás; aun así, seguiré con el planteamiento hipotético) nos puede pasar lo que a las dos docenas de estudiantes voluntarios de la Universidad de Stanford que fueron elegidos (al azar, pues consistió en echar una moneda al aire; y si salía cara, se ejercía de guardián; y si salía cruz, se fungía de preso) por el psicólogo Philip Zimbardo en 1971 para coronar un experimento: qué podía ocurrir a un grupo formado por jóvenes buenos colocados en un lugar malvado, una apócrifa cárcel. El estudio, que iba a durar dos semanas, quedó interrumpido al sexto día, el 20 de agosto, porque una mujer, la doctora Christina Maslach pidió, escandalizada de lo que vio en la falsa prisión (“Es horrible lo que estás haciendo con esos chicos”, le espetó), a Zimbardo que clausurara sin demora aquel erebo. Algunos guardianes se habían convertido en pérfidos y sádicos. Un preso, que colapsó emocionalmente, fue liberado de aquella pesadilla a las 36 horas. Se probó y comprobó que la cesta malévola había tenido efectos tóxicos sobre las manzanas sanas. Todo esto lo cuenta Zimbardo en “El Efecto Lucifer” (2007).

Treinta y tantos años después del experimento, Zimbardo advirtió ciertas concomitancias o paralelismos entre lo que acaeció en el sótano de Stanford y los abusos llevados a cabo en la prisión de Abu Ghraib. En el libro citado, Zimbardo analiza las diversas metamorfosis que pueden experimentar personas buenas que son seducidas por un rosario de circunstancias, que las impelen o empujan a deslizarse por la atrayente pendiente resbaladiza del tobogán de la maldad.

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El bacilo no vacila

EL BACILO NO VACILA

“Oyendo los gritos de alegría que subían de la ciudad, Rieux tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás, que puede permanecer durante decenios dormido en los muebles, en la ropa, que espera pacientemente en las alcobas, en las bodegas, en las maletas, los pañuelos y los papeles, y que puede llegar un día en que la peste, para desgracia y enseñanza de los hombres, despierte a sus ratas y las mande a morir en una ciudad dichosa”.

Albert Camus, en el párrafo final de “La peste”.

La peste se ha disfrazado
Con lo que provoca ultraje,
Un totalitario traje;
Y en quien hasta aquí ha emigrado
Ve a un diablo desangelado.
Por mucho que el cuello gires
Y todo lo óptimo admires
De quien del sur vino o el este,
El bacilo de la peste
Te aterra por donde mires.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Te avienes a que sea Ángel, el vate?

¿TE AVIENES A QUE SEA ÁNGEL, EL VATE?

Dilecta Pilar:

Si me permites completar o complementar tu argumento o discrepar (sé, a ciencia cierta, que te avienes a que servidor sea en todo momento tu amigo Ángel, el vate, y, por lo tanto, a que pueda disentir de tu criterio) de él, todas/os vivimos inmersas/os en la ignorancia y acaso solo algunas/os consigamos rozar alguna vez a lo largo de nuestra vida alguna idea o actitud sabia.

Pues puedes (podéis) estar orgullosa (orgullosos) de ello. Iniciativas de ese tipo son las que hacen falta para cambiar a mejor el estado calamitoso de algunas cosas.

Yo, algunos días (acaso los que me levanto de la cama con el ego subido, por haber logrado concentrar alrededor de mi persona a tanto heterónimo y tanto apócrifo), tengo la refractaria impresión de ser la misma reencarnación de Fernando Pessoa y Antonio Machado juntos.

Supongo que ese hecho ocurrió así porque, una de dos, o mis abuelos maternos veían un derroche el doble viaje o no se fiaban de que mis padres viajaran a Ágreda solos.

Seguramente o, como dice el estribillo de la canción popular, a la que da título, que escribió en 1947 el compositor cubano Osvaldo Farrés: Quizá, quizá, quizá. No sé si el género humano ha hecho todo lo que se esperaba de él, le tocaba, correspondía o debía; a veces, considero que hemos sido excesivamente comodones y hasta vagos. Y (para insistir, dentro de mi optimismo proverbial, habitual, en mi esquina o rincón pesimista) que nos hemos conformado con hacer bastante menos de lo que podíamos y estábamos capacitados para llevar a cabo.

Bienvenidos (porque los prefiero) los altibajos, el frío y el calor, a lo tibio. Ya sabes lo que se lee en los versículos 15 y 16 del capítulo 3 del “Apocalipsis”: “Conozco tus obras; no eres frío ni caliente. Ojalá fueras frío o caliente, pero como eres tibio, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca”.

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Yo derribo a pelotazos

YO DERRIBO A PELOTAZOS

MUÑECOS PUESTOS EN FILA

Si volviera Ta(k-c)atún,
Como él, diría “yo sigo”.
Políticos, os bendigo.
Cuanto decís al tuntún
A mí para al pimpampum
Jugar me sirve; de veras.
¡Qué pocas entendederas
En los que sois menos hábiles
Y más frágiles o lábiles
Advierto y despachaderas!

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


¿Qué es de un aristarco propio?

¿QUÉ ES DE UN ARISTARCO PROPIO?

Es de un aristarco propio
No aceptar aserto alguno
Sin indagar si oportuno
Es el tal o, como copio,
Mera variante del opio.
No peca, no, de altivez
Quien prueba su solidez
A conciencia, en varios casos.
Si obtiene sendos fracasos
No duda de su endeblez.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


No olvides la albahaca ni la vela

NO OLVIDES LA ALBAHACA NI LA VELA

Hoy, veintiséis de julio, aquí, en Tudela,
Se propone una nínfula el gran reto
De componerle a Santa Ana un soneto
Y su yaya le dice: “¡Ánimo, Adela!

No olvides la albahaca ni la vela
Y lo conseguirás; te lo prometo”.
Al instante ve lo obvio, que el aprieto
Ya va por la mitad y no recela.

Coloca una dicción tras otra y guipa
Que a la otra procesión esta semeja,
Que sale de la seo; a ella regresa.

La de la paz perpetua entonces pipa
Fuma con su de baile impar pareja,
El arte, que a la Abuela huele y besa.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com

Nota bene

Este soneto ha quedado finalista en el III Certamen Poético en honor a Santa Ana, convocado por la Congregación de Santa Ana de Tudela (Navarra).


El de Waterloo es un hacha

EL DE WATERLOO ES UN HACHA

He de reconocer lo obvio;
El de Waterloo es un hacha:
Como Dios vive, sin tacha,
Como en sus nupcias el novio,
Optimista, sin agobio;
Y en la del sur Dinamarca,
Donde el esperpento marca
El compás al desvarío,
Que ha devenido en gran río,
Lo mollar siempre se aparca.

Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com


Sigo siendo un profano en mil saberes

SIGO SIENDO UN PROFANO EN MIL SABERES

Dilecta Pilar:

Harás bien si le dedicas, al menos, unos minutos. Como sabes (te honra reconocer que eres una analfabeta), no cumples lo que dice la primera entrada de dicho vocablo, según el Diccionario de la Lengua Española, DLE (y no DRAE, como hasta ahora trenzaba este menda y aclara Javier Marías en “Desdén”, su último artículo dominical publicado en El País Semanal, “al ser obra de todas las Academias, no solo de la de nuestro país”), pues sabes leer y escribir. En lo tocante a la segunda (ignorantes y profanos en algunas —más bien, en muchas— disciplinas), todos los seres humanos, todos, sin excepción, lo somos y la cumplimos. Como dicen que dijo Albert Einstein, “todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas”. Ahora bien, somos muchos, la inmensa mayoría, los que ignoramos las mismas (y son muchísimas las que desconocemos) cosas.

Y para muestra de lo que acabo de trenzar en el parágrafo precedente y vienes de comprobar, te he comentado algo de Jonas Edward Salk, que desconocías, y me has apostillado algo que ignoraba, que fuiste, con Pablo, pionera en crear o instaurar el Movimiento de Vida Independiente en Zaragoza y Aragón. En lo que concierne a la contradicción, me temo que soy más permisivo (o menos intransigente o severo) que tú, sospecho (pero puedo estar equivocado). Muchas veces, a lo largo de mi vida, he acudido a los siguientes versos de Walt Whitman en “Canto a mí mismo”, porque hacían las veces de la égida con la que podía defenderme: “¿Que me contradigo? / Sí, me contradigo. Y ¿qué? / (Yo soy inmenso / y contengo multitudes)”.

Acabo de usar el “espabilaburros” y de cerciorarme de que el vocablo “trap” existe y es una combinación de “hip hop” y de música electrónica de baile. Y, asimismo, de constatar que, aun sabiendo ahora lo que es el ídem, sigo siendo el mismo profano, como te he escoliado en el párrafo de arriba, en mil y un saberes.

Esta mañana he leído tu artículo, “Porteo telemático” en el Heraldo (lleno de guiños: a Rosa Montero, doble; sor María Jesús de Ágreda —¿te he comentado alguna vez que mis padres se casaron en la agredeña Basílica de Nuestra Señora de los Milagros? De hecho, mi padre se casó solo, sin estar presente mi madre, por el juzgado. Al día siguiente, tras la ceremonia religiosa, firmó mi progenitora el documento en la iglesia—, al Quijote, a Puigdemont y sus ansias de ser elegido president por medios telemáticos —¿para darle una segunda vida al “procés”?—, etc.). Me ha gustado mucho. Y he vuelto a confirmar o corroborar tu versatilidad o que hacías un exhaustivo ejercicio de perspectivismo (casi casi como hace Ramón Pérez de Ayala en “Troteras y danzaderas”, 1912, novela de clave, donde irónicamente comenta que “sería interesante conocer el punto de vista de Sesostris”, el galápago, quelonio o tortuga) en torno al variopinto ámbito de lo telemático en tu columna.

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Domingo, 18 de noviembre

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