El Blog de Otramotro

Tres fueron a contarte aranas, Pablo

TRES FUERON A CONTARTE ARANAS, PABLO

Ignoro la razón (la sé, pero se la ahorro de tener que leerla a usted, atento y desocupado lector, sea hembra o varón, y me la callo, para no tener que darme luego con ella un golpe sin querer en el ídem, el callo). Me consta que, de un tiempo a esta parte, cuando algunas personas, que están presas de manera preventiva en la cárcel, acuden ante el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena a declarar, demuestran haberse creído a pies juntillas lo que jamás de los jamases leyeron, o sea, ser unos epígonos o seguidores a ultranza, quiero decir, unos fanáticos de tomo y lomo de una frase cínica, atribuida a Julius, “Groucho”, Marx, quien, como el atento y desocupado lector, sea ella o él, sabe, a ciencia cierta, no ideó (como otras del mismo o aún peor jaez, que también se le adjudican): “Damas y caballeros, estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros”.

Me hago cruces al comprobar, un día sí y otro también (o varias veces en una misma jornada), de cuánto Saulo suelto hay por ahí con el ánimo de emular a aquel, de igual nombre, que se cayó del caballo y vio claramente la luz que le señalaba el camino (la más o menos breve estancia carcelaria ha devenido, por arte de birlibirloque, un magnífico medicamento —y es que se han producido más milagros o prodigios maravillosos en prisión que en los santuarios de Fátima y Lourdes juntos—; a las pruebas me remito: Artur Mas ha menguado o devenido en menos, pues ha dado otro paso al lado; Carles Mundó ha renunciado a su acta de diputado y vuelve a trabajar como abogado; Carme Forcadell, que adujo en cierta ocasión “ni un pas enrere”, “ni un paso atrás”, ha decidido renunciar o no postularse ni aspirar a ser la próxima presidenta del Parlament) a seguir, y ahora atisba o avista el futuro que le espera lejos de la política (si no quiere volver a frecuentar a internos, o sea, a vivir entre barrotes).

Desconozco si el magistrado Llarena vio (me consta que ha acopiado suficiente documentación e información videográfica para saber si los Jordis le han intentado colar gato por liebre, mentir como bellacos o no) en directo (en varias cadenas de televisión, como hizo el abajo firmante) lo mismo que mis ojos cataron: a los dos Jordis (Sànchez y Cuixart), micrófono en ristre, subidos encima de un jeep de la Guardia Civil, alentando a la gente que se iba arremolinando ante (o en torno de) la sede de la Consejería de Economía de la Generalitat, adonde una comisión judicial, mandatada por un juez, se había desplazado allí para cumplir o llevar a cabo la labor o tarea encomendada. Ciertamente, ambos alternaron, fluctuaron u oscilaron entre la cal y la arena, pero dieron más de la una que de la otra (no, no abrigo ninguna hesitación al respecto). Así, al menos, lo vivió (y lo escribió) otrora servidor, Otramotro.

A la hora de defenderse de los delitos que se les imputan los presos pueden embelecar cuanto les agrade (sin que dichas mentiras les perjudiquen, claro) o venga en gana, pero el juez instructor ya sabe de qué pie cojean (desean salir cuanto antes de la cárcel) y a qué deben atenerse sus resoluciones (a los hechos y a los fundamentos de derecho). No sé qué tuit será capaz de escribir Gabriel Rufián cuando tenga conocimiento de los repentinos cambios de piel (hiel por miel o viceversa) experimentados por tanto/s judas. Tampoco qué pensamiento ideará Joan Tardà, independentista a machamartillo, fanático iluso de la República Catalana, que, sigue, erre que erre, incoherente, chupando de la teta del Estado, sin haber renunciado todavía a seguir cobrando del erario público los muchos miles de euros que recibe por ser diputado y portavoz de ERC en el Congreso.

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Miércoles, 17 de enero

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