El Blog de Otramotro

En mi bodega tengo dos toneles

EN MI BODEGA TENGO DOS TONELES

(QUE, CUANDO USAN SUS ALAS, VUELAN, ELE)

Dilecta Pilar:

Suelo ser zumbón (y muy irónico, pero la gente que no me conoce no interpreta correctamente mis sarcasmos; ya sabes, la ironía no acostumbran a entenderla los legos en la materia literaria). Así que, por lo dicho entre paréntesis arriba, solo los dejo caer en medio de mis parlamentos cuando me hallo entre allegados o, al menos, conocidos.

Si a ti te llena la frase que entrecomillas, bendita seas, querida amiga. Sé coherente y un ejemplo a seguir. Cuando piso el terreno de la ética, siempre se me viene a las mientes, porque le tengo un gran aprecio o cariño especial, ese principio categórico kantiano que dice (en COU me lo aprendí de la guisa que sigue): “obra de tal manera que tu forma de actuar se convierta en ley universal”. Pero soy consciente de que lo que a mí me sirve a otros puede que no les sea útil (y viceversa).

Me congratula un montón que te alegres. Y hasta lo celebro, de veras. Yo, como regla general, tampoco deseo a nadie ningún mal, pero admito que me molesta (lo reconozco sin ambages) que, por ejempolo, quien ha organizado la de Dios es Cristo pretenda luego salirse por la tangente, irse de rositas.

Pues ya no puedes decir que lo ignoras, porque lo sabes. Tengo solo unas primaveras menos que Mirón (lamentablemente finado), a quien llamaron así porque se fijaba mucho en algunas cosas (y, si estas eran sicalípticas, aún ponía más atención, aún se fijaba más), por eso al voyeur francés, aquí y en los países que usan el español para comunicarse, se le llama “mirón” (el DRAE también acepta la voz voyerista para referirse al tal).

Tengo cuatro hermanos: Jesús María (“el Chichas”), Miguel Ángel (“el Chato”), Eusebio (“el Use”) y tu tocaya, María Pilar (“la Nena”).

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Martes, 24 de abril

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